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Estudio de geografía económica y política que trata sobre las transformaciones del uso humano del espacio geográfico mundo en sus relaciones político-económicas desde el siglo XVI hasta el siglo XXI y de las perspectivas de conformación del mismo. Tercera parte TÍTULO: El porvenir del Sistema Energético Mundial El mundo se ha convertido en un barco en el que solamente es posible evitar el naufragio económico y medioambiental con el empeño de una única tripulación, el género humano Año 2026 Autor: Índice El desarrollo económico y los recursos energéticos El modelo energético mundial 2.1 Consumo mundial de energía según fuentes de energía primaria (Bloque datos 1) 2.2 Comparación del consumo Mundial según fuentes de energía de la fuente EIA, y la fuente BP. (Bloque de datos 2) 2.3 Consumo energía en el ámbito de la OCDE y No – OCDE (Bloque de datos 3) 2.4 Población y energía (Bloque de datos 4) 2.5 Reservas probadas de combustibles fósiles (Bloque de datos 5) 2. 6 Reservas probadas 2020 en Millones Equivalentes de Petróleo (mep) (Bloque de datos 6) 2.7 Ratios de transformación de combustibles fósiles a CO2 (Bloque de datos 7) 2.8 CO2 potencial, reservas pendientes de emisión de CO2, de las reservas probadas del 2020 (Bloque de datos 8)
Introducción A lo largo de la historia de la humanidad, hasta la revolución industrial, las energías más importantes para mover mecanismos que la transformaran en trabajo, han sido la fuerza humana, la de animales de carga, la hidráulica aprovechada en saltos de agua, y la eólica aprovechada para hacer girar molinos y mover barcos. En la primera revolución industrial, con la invención de la máquina de vapor, la fuente de energía fue la madera y posteriormente el carbón de origen vegetal o mineral. Con el motor Diesel, el petróleo se incorporó a las fuentes energéticas. Posteriormente la aplicación de la electricidad a multitud de utensilios, desarrollo la necesidad de tener generadores permanentes de energía eléctrica utilizando, para ello, diversas fuentes de energía para su transformación en electricidad y posteriormente ésta en trabajo, habiéndose constituido los combustibles fósiles progresivamente desde el siglo XIX en las fuentes de energía primaria dominantes en el sistema energético mundial. Pero a finales del siglo XX estas fuentes de energía primaria comenzarán a ser cuestionadas debido a los nocivos efectos medioambientales producto de la externalización de los costes de producción en forma de gases de efecto invernadero a la atmósfera, responsables de un progresivo cambio climático global. Hasta que no comenzaron a conocerse los efectos medioambientales de la externalización de costes, el modelo energético y el crecimiento económico mundial se habían desarrollado sin entrar en contradicción, pero una vez conocidos, la implementación de políticas económicas de internalización de costes, para evitar las emisiones de gases de efecto invernadero, ha derivado en una fuerte contradicción entre el crecimiento económico y el modelo energético, pues la externalización de los costes de producción con la libre emisión de gases a la atmósfera forma parte de la ventaja comercial en los precios de los productos para el intercambio de mercancías internacional. El fracaso en los intentos por disminuir la emisión de los gases de efecto invernadero pone de manifiesto las dificultades existentes, o tal vez la imposibilidad, para promover con carácter mundial un modelo de internalización de costes, debido al rechazo de empresas y naciones a tal inversión económica que les haría perder competitividad en el mercado e internacional. Es probable, que si desde el momento presente se implementaran tecnologías a escala planetaria de internalización de costes basadas en la captura de los gases de efecto invernadero y de su almacenaje en sumideros, tal vez, se pudiera evitar una catástrofe medioambiental, pero esta posibilidad en el vigente modelo económico mundial basado históricamente en las ventajas de la externalización de costes resulta actualmente inviable. El vigente modelo energético mundial basado en un 80% en los combustibles fósiles, presenta el problema no solamente de sus efectos medioambientales, sino el de su final en el presente siglo XXI por agotamiento de las reservas de petróleo, gas natural y carbón, sin que, por el momento, se haya desarrollado una alternativa energética sólida de reemplazo a la capacidad calorífica que proporcionan los combustibles fósiles al sistema energético mundial. Las alternativas de otras fuentes de energía primaria como las energías renovables, por su elevado coste y las limitaciones de la superficie terrestre, difícilmente van a poder representar el equivalente a un 20% de la energía derivada de los combustibles fósiles, y la implementación masiva de la energía de fisión nuclear presenta el problema de la hipoteca milenaria de almacenamiento de los residuos radiactivos, así como que las reservas de uranio son también limitadas, sin que, por otra parte, la energía generada en forma de electricidad por estas fuentes, en el actual paradigma tecnológico mundial pueda sustituir al motor de combustión interna para la transformación de la energía en trabajo productivo con el que funcionan los grandes transportes terrestres, marítimos y aéreos; la maquinaria pesada móvil para la construcción de infraestructuras, y la destinada al sector agrario que permite liberar del trabajo manual agrícola a la mayoría de la población activa para emplearse en otros sectores económicos. La tarea prioritaria que tiene la humanidad es trabajar con premura para implementar las tecnologías que eviten la libre emisión de gases de efecto invernadero, así como el desarrollo de un sistema energético y tecnológico para la conversión de la energía en trabajo productivo que reemplace el agotamiento de los combustibles fósiles. No queda mucho tiempo, tal vez no más de cincuenta años, para que los dos problemas, si no se les encuentra solución, se manifiesten con toda su crudeza, el primero con el colapso del desarrollo económico mundial por agotamiento de las reservas de petróleo, gas natural y carbón, y la imposibilidad de tener tecnologías de reemplazo al motor de combustión interna para la transformación de la energía en trabajo productivo que precisa la economía mundial en el sector agrario, la construcción de infraestructuras y los grandes transportes, y el segundo porque el grado de cambio climático alcanzado en ese periodo de tiempo pudiera llegar al extremo de cuestionar la habitabilidad de extensos territorios del Planeta actualmente habitables. En los siguientes capítulos se desarrollan los estudios respectivos. CAPÍTULO I El desarrollo económico y los recursos energéticos Tal y como se ha visto en el estudio, El Proceso Productivo Mundial, el desarrollo económico precisa de un crecimiento continuo del PIB a través de la mejora continua de la productividad, con el fin de mantener o mejorar el empleo y la Tasa Media de Ganancia Absoluta y con ello evitar el colapso funcional del sistema económico. Este crecimiento de la producción y mejora de la productividad se fundamenta en el aumento y optimización de la energía convertida en trabajo, en función de la satisfacción de las necesidades demandadas según la distribución del poder adquisitivo mundial, siguiendo estructuradamente la secuencia de optimización productiva del sector, primario, secundario y el desarrollo científico – técnico del sector terciario. El proceso productivo mundial determina que el sistema energético mundial se desarrolle en base a dos dinámicas económicas básicas. La primera, derivada de la ley de acumulación de capital continua, la cual resulta imparable, pues, en el momento que se reduce la actividad productiva, las ganancias decaen y se colapsa el funcionamiento económico, lo que conlleva, a pesar de la optimización energética, a un incremento continuo del consumo de energía. La segunda, por el principio de competencia en el comercio internacional que propicia que: la externalización de los costes de producción en forma de libre emisión de gases a la atmósfera, forme parte de la ventaja comercial para abaratar los precios de los productos. Estas fuerzas ciegas dominantes del vigente modelo económico mundial al sustentarse en un sistema energético basado mayoritariamente en los combustibles fósiles tienden a incrementar el impacto medioambiental mundial. Los afectados por estas perversas sinergias son la mayoría de la humanidad y el medioambiente, sin que por el momento, existan fuerzas subjetivas en el plano político internacional lo suficientemente potentes para cambiar la dinámica económica mundial, ni tampoco exista un conocimiento científico técnico para reemplazar el modelo energético basado en los combustibles fósiles. En el vigente sistema económico mundial, las diversas fuentes energéticas compiten entre sí en función del tipo de máquina que se precise para su transformación en trabajo productivo. Así, la energía más adecuada para los automóviles, es un derivado del petróleo, mientras que para la generación de electricidad, pueden existir diversas fuentes, que se utilizan según su proximidad (saltos de agua o carbón), su rentabilidad o que ayuden a disminuir la dependencia de un país respecto de otros países, como por ejemplo la energía de fisión nuclear. Por otra parte, la optimización productiva conlleva la búsqueda de fuentes de energía baratas y con perspectivas de larga duración de la fuente que garanticen un desarrollo económico sostenido en el tiempo, y adecuado para el uso de las máquinas y utensilios capaces de transformar la energía en trabajo productivo. Está optimización está en función: 1º Del coste de la materia prima de la fuente energética en cuestión. 2º Más los costes técnicos para la transformación de la energía en trabajo, que en términos energéticos sería igual a la cantidad de energía que se necesita invertir para construir los instrumentos técnicos de transformación: centrales, nucleares, centrales térmicas, saltos de agua, aéreo-generadores eólicos etc. La optimización productiva, lleva lógicamente a buscar las fuentes de energía más baratas y con mayor poder calorífico, siempre y cuando éstas puedan ser adecuadas a las máquinas que la transforman en trabajo productivo. Gran parte de la rentabilidad de estas fuentes se ha basado en lo que ha venido a denominarse la externalización de costes, es decir, la transformación de energía en trabajo derivada de los combustibles fósiles y de los residuos de la fisión nuclear, sin tener en cuenta el coste energético añadido (y por lo tanto económico) que supondría el reciclaje del CO2 hacia sumideros que evitasen su emisión a la atmósfera, y el almacenamiento definitivo de los residuos de la centrales nucleares de fisión y el desmantelamiento de las mismas una vez finalizado el plazo de su explotación útil. La rentabilidad de las energías es variable y se mide en la Tasa de Retorno Energético (TRE), es decir la inversión energética necesaria para producir una unidad de energía (KW/hora); BTU, etc.). en relación a la amortización de esa inversión más el beneficio, en la vida útil de generación de energía en la vida útil del modulo energético: panel solar, aéreo-generador eólico, o extracción del combustible fósil. La Tasa de Retorno Energético (TRE) es variable en cada tipo de energía, pudiendo pasar según la circunstancias de explotación de una alta (TRE) a una baja (TRE) o a la inversa. Por ejemplo, en los primeros paneles fotovoltaicos de principios del siglo XX, la cantidad de energía que se necesitaba para construir 1 KW/hora de potencia instalada de un panel solar fotovoltaico era de 5.600 KW/h, siendo necesarias 5.600 horas de funcionamiento del panel solar para amortizar la inversión inicial. Esta tecnología así como la eólica están en una mejora continúa habiendo pasado de una baja TRE a una alta TRE, principalmente en China. Por el contrario, el petróleo o el gas natural que se descubre hoy en día (arenas bituminosas, petróleo extrapesado de la Franja del Orinoco, gas de esquisto mediante fracking o yacimientos en aguas ultraprofundas del Ártico) no es termodinámicamente equivalente al petróleo que se extraía a principios del siglo XX. Antes bastaba con pinchar el suelo para que brotara un crudo ultra denso y de fácil refinamiento (alta TRE: con la energía de 1 barril se obtenía 100 barriles). En la actualidad, las nuevas reservas exigen una inversión energética gigantesca para ser extraídas y procesadas (baja TRE: se invierte 1 barril de energía para obtener apenas 3 o 5). Las energías hidrológica, eólica y solar tienen la ventaja que el coste de la energía es cero, y el coste del KW/hora generado depende solo de la inversión necesaria. Mientras que en los combustibles fósiles a la energía en si misma se le asigna un valor, que se viene a añadir al coste de inversión para su extracción. Sin embargo, existen circunstancias que obligan a diversificar la fuentes de energía, por ejemplo, una región o país puede tener muchos recursos fluviales, y otros no, puede disponer de condiciones para el aprovechamiento de la energía eólica, y otros no, o puede disponer de la tecnología nuclear de fisión y no disponer de otras fuentes de energía. No obstante, hay que tener en cuenta que la generación de electricidad a gran escala no puede ser almacenada y, por la tanto, la producción está en función del consumo diario, (excepto una pequeña parte que se hace en baterías de Litio) No obstante, la energía eléctrica tiene limitaciones en su almacenamiento en baterías. El transporte pesado y de larga distancia: Los barcos cargueros transoceánicos, la aviación comercial y los camiones de gran tonelaje requieren una densidad energética por unidad de peso que las baterías de litio actuales (y previsibles) no pueden proporcionar. Multiplicar el peso de las baterías reduce drásticamente la carga útil del transporte, volviéndolo inviable. La maquinaria pesada para el sector agrícola que asegura la soberanía alimentaria mundial depende de tractores, cosechadoras y maquinaria minera que funcionan con diésel. Si esa maquinaria se detiene o pierde potencia, la productividad agrícola cae de forma inmediata, por lo que el motor de combustión interna continuará hasta que se agoten las reservas de petróleo. CAPITULO II El modelo energético mundial Las características del consumo de energía mundial expresada en BTU, según tipo de fuentes de energía primaria, de los años 2004; 2017; 2024, y en las proyecciones para los años; 2034; 2044; realizadas según los datos de: Energy Information Administration (EIA) 2026, se muestran en el siguiente bloque de datos.
Consumo mundial de energía según fuentes de energía primaria (Bloque datos 1)
Matriz porcentual de consumo mundial de energía según fuentes de energía primaria
En las cifras mundiales, ofrecidas tanto en el periodo histórico (2004-2014-2024, como en los proyectados al 2034-2044, se puede apreciar la preponderancia de los combustibles fósiles, sobre otro tipo de energías siempre por encima del 80% del total. Las energías renovables pasan del 3% en 2004 al 10% en el 2044; la energía de fisión nuclear se mantiene en torno a un 5%; El petróleo desciende del 39% al 31%; el gas natural se incrementa del 23% al 28%, y el carbón se mantiene entre un 28% y un 26%. Si bien el uso del Petróleo, Gas Natural y Carbón, están experimentado cambios, en su porcentaje de participación como combustibles para la generación de energía en trabajo, debido principalmente a la sustitución del uso del carbón por el gas natural. El carbón cobra importancia global debido a la utilización en los países poco desarrollados. El porcentaje de participación del total de los combustibles fósiles no experimenta variaciones, tanto en los datos históricos como en los proyectados hasta el 2044, situándose en el 90% en el 2004; 91% en el 2014; 89% en el 2024, y la serie proyectada pasa a representar el 87% en el 2034, y el 85% en el 2044. Cómo los datos de trabajo del presente estudio, se realiza en base a las fuentes de EIA y BP, se ha realizado una comparativa porcentual de la distribución de las fuentes de Energía Primaria entra ambas fuentes.
2.2 Comparación del consumo Mundial según fuentes de energía de la fuente EIA, y la fuente BP. (Bloque de datos 2)
Fuente datos: EIA, BP. Elaboración propia El factor de conversión calorífico de exajulios a BTU es aproximado. Por ejemplo, el total de los 429,8 exajulios del año 2004 de la fuente de BP equivaldrían en BTU a : 429,8 exajulios x 948 = 407.443 Tera BTU. Siendo en la fuente de EIA de: 430.201 Tera BTU No obstante, la comparación entre ambas fuentes (EIA y BP) del consumo según fuente de energía primaría, donde mejor se expresa su afinidad es en las distribuciones porcentuales, éstas son muy parecidas, variando según los casos, entre uno o dos puntos porcentuales; lo que confirma el rigor de las fuentes aunque pertenezcan a diferentes entidades de registro.
2.3 Consumo de energía en el ámbito de la OCDE y No – OCDE (Bloque de datos 3)
El Bloque de datos 3, muestra la evolución del consumo de energía, según tipo de fuente de energía primaria, en el ámbito de la OCDE y No – OCDE. en los años: 2004; 2014; 2024 y los proyectados al 2034 y 2044.
Resumen del consumo de energía mundial: En el grupo OCDE el carbón pasa de representar el 36% en el 2004 a ser cero en el 2044; mientras que el grupo No OCDE pasa del 61% a acaparar el 100% del Consumo En el grupo OCDE el gas natural pasa de representar el 54% en el 2004 al 40% en el 2044; mientras que el grupo No OCDE pasa del 46% al 60% del Consumo. En el grupo OCDE el petróleo pasa de representar el 60% en el 2004 al 38% en el 2044; mientras que el grupo No OCDE pasa del 40% al 62% del Consumo. En el grupo OCDE la energía nuclear pasa de representar el 85% en el 2004 al 48% en el 2044; mientras que el grupo No OCDE pasa del 15% al 52% del Consumo. En el grupo OCDE la energía de fuentes renovables pasa de representar el 65% en el 2004 al 39% en el 2044; mientras que el grupo No OCDE pasa del 35% al 61% del Consumo. En consumo total de la energía consumida, el grupo OCDE pasa de representar el 54% en el 2004 al 27% en el 2044; mientras que el grupo No OCDE pasa del 43% al 73% del Consumo mundial.
2.4 Población y energía (Bloque de datos 4) Población
La población del grupo OCDE tenía en el año 2004 1.235.882 millones de personas, mientras que en el 2044, será de 1.546.676 (19% en 2004 y 16% en 2044); mientras que la población del grupo No OCDE su población era de 5.245.248 millones de personas y en el 2044 será de 8.179.006 millones de personas (81% en el 2004 y 84% en el 2044) Los grandes desequilibrios entre el grupo OCDE y No OCDE, se pueden ver en la comparación de los porcentajes que cada grupo ha tenido en la participación en el consumo mundial de energía y el número de habitantes de cada grupo.
En el año 2004, el 19% de la población mundial que representaba el grupo OCDE consumía el 54% de la energía mundial, y en el 2044 representará el 16% de la energía mundial, mientras que el grupo No OCDE, en el 2004 representaba el 81% de la población mundial, y consumía el 46% de la energía mundial, y en el 2044 representará el 84 de la población mundial y consumirá el 73% de la energía mundial. Estos desequilibrios se manifiestan en los Giga BTU por persona tanto en las serie histórica como en la proyectada.
En el año 2004 un habitante de la OCDE consumía de media 5,04 veces más que un habitante de la no OCDE, tanto en la serie histórica como en la proyectada se aprecia una tendencia decreciente, pero aún así en el año 2044, un habitante de la OCDE consumirá de media el doble que otro de la No OCDE. Lo datos tratados se pueden apreciar en los siguientes gráficos. OCDE
No OCDE
Las correcciones que muchas naciones pretenden introducir en el modelo energético mundial a favor de la implementación de fuentes de energía renovable (hidráulica, eólica, solar, etc.), no tienen perspectivas de se fuentes de sustitución, pues, aunque los países de la OCDE tengan capacidad de destinar fondos estructurales al desarrollo de estas energías, los países poco desarrollados dentro del grupo No OCDE no las tienen, y la mejora económica deben asociarla al uso de fuentes de energía asequibles y baratas. En los países poco desarrollados, las tecnologías más asequibles para la transformación de la energía en trabajo productivo, son (en el presente momento histórico) las centrales de generación eléctrica basadas en la combustión del carbón, el gas natural y el petróleo. De hecho, la perspectiva del incremento del carbón como fuente de energía en los países de la No – OCDE es una consecuencia de ello. Aunque la preocupación medioambiental ha llevado a promover en algunos países cambios en el modelo energético, la mayoría de los países, o grupo de países, van a seguir actuando por libre, y en las perspectivas del desarrollo energético mundial, como se ha podido ver anteriormente, tiene una incidencia muy pequeña. 2.5 Reservas probadas de combustibles fósiles (Bloque de datos 5) Las reservas demostradas de combustibles fósiles, son las reservas conocidas que han podido ser evaluadas, y son explotables con la actual tecnología y en términos de rentabilidad de mercado. Los datos de las reservas vienen determinados en distintas unidades de medida, el barril, para el Petróleo (crudo), el metro cúbico, para el Gas Natural y la tonelada métrica, para el Carbón. En el siguiente Bloque de datos 5 se pueden ver los datos de las reservas de estas tres fuentes de energía e n el año 2020, según los datos del informe del 2026, de British Petroleum (BP) Reservas probadas de combustibles fósiles
Las reservas demostradas globales de petróleo han ido aumentando entre el año 2000 y el 2020 hasta alcanzar en ese año los 1.734.810.537 miles de barriles, sin embargo el descubrimiento de nuevas reservas, ha disminuido sensiblemente, entre el año 2000 y 2010 las reservas crecieron un 25,8%, mientras que las reservas nuevas entre el 2010 y el 2024 lo hicieron en un 6%. De manera diferente la producción entre el año 2000 y el 2020 creció en un 11,6% y entre el año 2010 y 2024 lo hicieron en un 16,8%. En este escenario las reservas probadas de petróleo del año 2020, con el consumo del año 2024 tendrían una duración de 49 años; sin embargo pueden ser algunos año más pues seguirán descubriéndose nuevas reservas, aunque como se puede ver en la evolución de los nuevos descubrimientos serán menores y las mismas serán de una baja TRE para su explotación. Por el contrario la producción demandada tiene un signo ascendente por lo que en el último cuarto de siglo, se podrán dar por finalizadas. El mismo destino parece ser el del gas natural, con una tendencia a la baja en el descubrimiento de nuevas reservas que irán correspondiendo a un baja TRE, y una tendencia al alza en su producción con un horizonte final de 46 años, que tal vez también pueda llegar al último cuarto del presente siglo. El carbón es el combustible fósil con mayores reservas, pero también es el combustible fósil más contaminante, pues su combustión, es el que más toneladas de CO2 genera en el aire atmosférico. Por esta razón, el carbón es un combustible que algunas naciones están descartando de su matriz energética y, por ello, su producción está descendiendo. Tal y como se vio en el Bloque de datos 3, en los países de la OCDE este combustible dejará de usarse totalmente en la década del 2030, sin embargo, en el conjunto de los países No OCDE está previsto su incremento de forma progresiva, que de mantenerse en la producción del 2024 podría durar 119 años. Para disponer de una única unidad de medida para las tres tipos de combustibles fósiles, se han convertido a la Unidad de medida denominada: Millón de Toneladas Equivalentes de Petróleo (oil) (Mtep), según la tabla de conversión ofrecida por British Petroleum (BP), esta unidad de medida es equiparable en poder calorífico para producir energía y por lo tanto es comparable. La fuente de datos de las reservas probadas mostradas en el Bloque de datos 5, están evaluadas para el año 2020 por British Petroleum (BP) los cuales los actualiza al final de cada década.
2.6 Reservas probadas 2020 en Millones Equivalentes de Petróleo (mep) (Bloque de datos 6) La diferentes unidades de medida utilizadas para contabilizar las reservas de Carbón (tonelada); petróleo (Barril), y Gas Natural (m3) se pueden unificar en toneladas con el mismo poder calorífico a través de ratios de conversión. Esta unificación en Tonelada Equivalente de Petróleo (tep) permite saber la energía real que cada fuente de combustible fósil representa, y también permite conocer el CO2 que cada (tep) emitirá en su combustión, según fuerte de energía fósil.
Todas las reservas demostradas del año 2020 según fuente de BP, expresadas en diferentes unidades de medida: barril para el petróleo, m3 para el gas natural, y tonelada para el carbón, aplicando las ratios de conversión correspondientes (reconocidos internacionalmente) quedan expresadas en Millones de Toneladas Equivalentes de Petróleo Mtep.
2.7 Ratios de transformación de combustibles fósiles a CO2 (Bloque de datos 7) Por otra parte, conocido el poder calorífico equivalente según fuente de energía fósiles se puede conocer los Millones de toneladas de CO2 que encierran en la combustión de las mismas, para ello se han calculado las ratios de conversión utilizando los datos de los registros de EIA de CO2 y Consumo de BTU. Consumo Giga BTU
Para ello se ha tomado el consumo de los Giga BTU de las fuentes de energía fósil de los años 2022, 2023, 2024 para su conversión a Mtep basada en la ratio equivalente de 39.683.051,2 BTU por (tep); utilizando la fórmula: -primero se convierte los giga BTU a unidades BTU 109; -segundo se divide por el factor de conversión a (tep) -tercero se multiplica por 106 para obtener los Mtep. Conocidas las Mtep, y también los Mtm de las emisiones globales de CO2, se ha divido los Mtm de CO2 por los Mtep de cada fuente de energía obteniendo las ratios reales de CO2 que cada fuente combustible encierra en su combustión y externalización a la atmósfera terrestre. Las ratios de conversión obtenidas son equivalentes en todos los años. A una (tep) de carbón corresponden 3,77 toneladas de CO2; a una (tep) de Gas Natural 2,10 toneladas de CO2, y a una (tep) de petróleo 2,49 toneladas de CO2, (media de 2,48, 2,51 y 2,49 de los años respectivos).
2.8 CO2 potencial, o reservas pendientes de emisión, de las reservas probadas del 2020 (Bloque de datos 8) Una vez establecidos en el Bloque de datos 6 los Mtep de cada fuente de energía, y las ratios de conversión a CO2 en el Bloque de datos 7 se puede proceder a calcular los Mtm de CO2 potenciales que se emitirán como mínimo en las próximas décadas hasta el agotamiento de las reservas probadas del 2020 de petróleo (49 años) y gas natural (47 años, y la parte correspondiente al carbón del que una vez agotadas la reservas de petróleo y gas natural, continuarán existiendo durante varías décadas más sino se vuelve al uso masivo de este combustible fósil, sumando un total de: (A) Total Mtm CO2 pendientes de emitir de: 3.397.017
Poe otra parte, la cuestión más relevante de la emisión de CO2 a la atmósfera es su traducción partes por millon de CO2 en el aíre atmosférico (ppm). Según NOAA las ppm de CO2 en el aíre atmosférico en el año 1980 eras de 338,76 y en el año 2024 de 424,61, siendo la diferencia acumulada de 85,85 ppm (B). En el caso del CO2, los Millones de Toneladas de CO2 emitidos a la atmósfera fueron a nivel mundial de 1.203.082 (C), C / B = D) Mtm CO2 por ppm: 14.328 , serian los Mtm de CO2 para el incremento de una ppm en el aíre atmosférico. y A / D = 237,08 son las ppm de CO2 pendientes de emitir, que sumadas a las 424,61 del año 2024, supondría unas 662 ppm en el aíre atmosférico en la década del 2070.
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