La

BIBLIA

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ANTIGUO TESTAMENTO

SEGUNDA PARTE

SALMOS / PROVERBIOS / ECLESTIASTÉS / CANTARES / ISAÍAS / JEREMÍAS / LAMENTACIONES / EZEQUIEL / DANIEL / OSEAS / AMÓS / ABDÍAS / JONÁS / MIQUEAS / NAHUM / HABACUC / SOFONÍAS / HAGEO / ZACARÍAS / MALAQUÍAS.


 LOS SALMOS

 

Los Salmos

Capítulo 01

1:

1 Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos,

Ni estuvo en camino de pecadores,

Ni en silla de escarnecedores se ha sentado;

1:

2 Sino que en la ley de Jehová está su delicia,

Y en su ley medita de día y de noche.

1:

3 Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas,

Que da su fruto en su tiempo,

Y su hoja no cae;

Y todo lo que hace, prosperará.

1:

4 No así los malos,

Que son como el tamo que arrebata el viento.

1:

5 Por tanto, no se levantarán los malos en el juicio,

Ni los pecadores en la congregación de los justos.

1:

6 Porque Jehová conoce el camino de los justos;

Mas la senda de los malos perecerá.

 

Los Salmos

Capítulo 02

2:

1 ¿Por qué se amotinan las gentes,

Y los pueblos piensan cosas vanas?

2:

2 Se levantarán los reyes de la tierra,

Y príncipes consultarán unidos

Contra Jehová y contra su ungido, diciendo:

2:

3 Rompamos sus ligaduras,

Y echemos de nosotros sus cuerdas.

2:

4 El que mora en los cielos se reirá;

El Señor se burlará de ellos.

2:

5 Luego hablará a ellos en su furor,

Y los turbará con su ira.

2:

6 Pero yo he puesto mi rey

Sobre Sion, mi santo monte.

2:

7 Yo publicaré el decreto;

Jehová me ha dicho:

 Mi hijo eres tú;

Yo te engendré hoy.

2:

8 Pídeme, y te daré por herencia las naciones,

Y como posesión tuya los confines de la tierra.

2:

9 Los quebrantarás con vara de hierro;

Como vasija de alfarero los desmenuzarás.

2:

10 Ahora, pues, oh reyes, sed prudentes;

Admitid amonestación, jueces de la tierra.

2:

11 Servid a Jehová con temor,

Y alegraos con temblor.

2:

12 Honrad al Hijo, para que no se enoje, y perezcáis en el camino;

Pues se inflama de pronto su ira.

Bienaventurados todos los que en él confían.

Los Salmos

Capítulo 03

3:

1 ¡Oh Jehová, cuánto se han multiplicado mis adversarios!

Muchos son los que se levantan contra mí.

3:

2 Muchos son los que dicen de mí:

No hay para él salvación en Dios. Selah

3:

3 Mas tú, Jehová, eres escudo alrededor de mí;

Mi gloria, y el que levanta mi cabeza.

3:

4 Con mi voz clamé a Jehová,

Y él me respondió desde su monte santo. Selah

3:

5 Yo me acosté y dormí,

Y desperté, porque Jehová me sustentaba.

3:

6 No temeré a diez millares de gente,

Que pusieren sitio contra mí.

3:

7 Levántate, Jehová; sálvame, Dios mío;

Porque tú heriste a todos mis enemigos en la mejilla;

Los dientes de los perversos quebrantaste.

3:

8 La salvación es de Jehová;

Sobre tu pueblo sea tu bendición. Selah

 

Los Salmos

Capítulo 04

4:

1 Respóndeme cuando clamo, oh Dios de mi justicia.

Cuando estaba en angustia, tú me hiciste ensanchar;

Ten misericordia de mí, y oye mi oración.

4:

2 Hijos de los hombres, ¿hasta cuándo volveréis mi honra en infamia,

Amaréis la vanidad, y buscaréis la mentira? Selah

4:

3 Sabed, pues, que Jehová ha escogido al piadoso para sí;

Jehová oirá cuando yo a él clamare.

4:

4 Temblad, y no pequéis;

Meditad en vuestro corazón estando en vuestra cama, y callad. Selah

4:

5 Ofreced sacrificios de justicia,

Y confiad en Jehová.

4:

6 Muchos son los que dicen:

 ¿Quién nos mostrará el bien?

Alza sobre nosotros, oh Jehová, la luz de tu rostro.

4:

7 Tú diste alegría a mi corazón

Mayor que la de ellos cuando abundaba su grano y su mosto.

4:

8 En paz me acostaré, y asimismo dormiré;

Porque solo tú, Jehová, me haces vivir confiado.

 

Los Salmos

Capítulo 05

5:

1 Escucha, oh Jehová, mis palabras;

Considera mi gemir.

5:

2 Está atento a la voz de mi clamor, Rey mío y Dios mío,

Porque a ti oraré.

5:

3 Oh Jehová, de mañana oirás mi voz;

De mañana me presentaré delante de ti, y esperaré.

5:

4 Porque tú no eres un Dios que se complace en la maldad;

El malo no habitará junto a ti.

5:

5 Los insensatos no estarán delante de tus ojos;

Aborreces a todos los que hacen iniquidad.

5:

6 Destruirás a los que hablan mentira;

Al hombre sanguinario y engañador abominará Jehová.

5:

7 Mas yo por la abundancia de tu misericordia entraré en tu casa;

Adoraré hacia tu santo templo en tu temor.

5:

8 Guíame, Jehová, en tu justicia, a causa de mis enemigos;

Endereza delante de mí tu camino.

5:

9 Porque en la boca de ellos no hay sinceridad;

Sus entrañas son maldad,

Sepulcro abierto es su garganta,

Con su lengua hablan lisonjas.

5:

10 Castígalos, oh Dios;

Caigan por sus mismos consejos;

Por la multitud de sus transgresiones échalos fuera,

Porque se rebelaron contra ti.

5:

11 Pero alégrense todos los que en ti confían;

Den voces de júbilo para siempre, porque tú los defiendes;

En ti se regocijen los que aman tu nombre.

5:

12 Porque tú, oh Jehová, bendecirás al justo;

Como con un escudo lo rodearás de tu favor.

 

Los Salmos

Capítulo 06

6:

1 Jehová, no me reprendas en tu enojo,

Ni me castigues con tu ira.

6:

2 Ten misericordia de mí, oh Jehová, porque estoy enfermo;

Sáname, oh Jehová, porque mis huesos se estremecen.

6:

3 Mi alma también está muy turbada;

Y tú, Jehová, ¿hasta cuándo?

6:

4 Vuélvete, oh Jehová, libra mi alma;

Sálvame por tu misericordia.

6:

5 Porque en la muerte no hay memoria de ti;

En el Seol, ¿quién te alabará?

6:

6 Me he consumido a fuerza de gemir;

Todas las noches inundo de llanto mi lecho,

Riego mi cama con mis lágrimas.

6:

7 Mis ojos están gastados de sufrir;

Se han envejecido a causa de todos mis angustiadores.

6:

8 Apartaos de mí, todos los hacedores de iniquidad;

Porque Jehová ha oído la voz de mi lloro.

6:

9 Jehová ha oído mi ruego;

Ha recibido Jehová mi oración.

6:

10 Se avergonzarán y se turbarán mucho todos mis enemigos;

Se volverán y serán avergonzados de repente.

 

Los Salmos

Capítulo 07

7:

1 Jehová Dios mío, en ti he confiado;

Sálvame de todos los que me persiguen, y líbrame,

7:

2 No sea que desgarren mi alma cual león,

Y me destrocen sin que haya quien me libre.

7:

3 Jehová Dios mío, si yo he hecho esto,

Si hay en mis manos iniquidad;

7:

4 Si he dado mal pago al que estaba en paz conmigo

(Antes he libertado al que sin causa era mi enemigo),

7:

5 Persiga el enemigo mi alma, y alcáncela;

Huelle en tierra mi vida,

Y mi honra ponga en el polvo. Selah

7:

6 Levántate, oh Jehová, en tu ira;

Alzate en contra de la furia de mis angustiadores,

Y despierta en favor mío el juicio que mandaste.

7:

7 Te rodeará congregación de pueblos,

Y sobre ella vuélvete a sentar en alto.

7:

8 Jehová juzgará a los pueblos;

Júzgame, oh Jehová, conforme a mi justicia,

Y conforme a mi integridad.

7:

9 Fenezca ahora la maldad de los inicuos, mas establece tú al justo;

Porque el Dios justo prueba la mente y el corazón.

7:

10 Mi escudo está en Dios,

Que salva a los rectos de corazón.

7:

11 Dios es juez justo,

Y Dios está airado contra el impío todos los días.

7:

12 Si no se arrepiente, él afilará su espada;

Armado tiene ya su arco, y lo ha preparado.

7:

13 Asimismo ha preparado armas de muerte,

Y ha labrado saetas ardientes.

7:

14 He aquí, el impío concibió maldad,

Se preñó de iniquidad,

Y dio a luz engaño.

7:

15 Pozo ha cavado, y lo ha ahondado;

Y en el hoyo que hizo caerá.

7:

16 Su iniquidad volverá sobre su cabeza,

Y su agravio caerá sobre su propia coronilla.

7:

17 Alabaré a Jehová conforme a su justicia,

Y cantaré al nombre de Jehová el Altísimo.

 

Los Salmos

Capítulo 08

8:

1 ¡Oh Jehová, Señor nuestro,

Cuán glorioso es tu nombre en toda la tierra!

Has puesto tu gloria sobre los cielos;

8:

2 De la boca de los niños y de los que maman, fundaste la fortaleza,

A causa de tus enemigos,

Para hacer callar al enemigo y al vengativo.

8:

3 Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos,

La luna y las estrellas que tú formaste,

8:

4 Digo:

 ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria,

Y el hijo del hombre, para que lo visites?

8:

5 Le has hecho poco menor que los ángeles,

Y lo coronaste de gloria y de honra.

8:

6 Le hiciste señorear sobre las obras de tus manos;

Todo lo pusiste debajo de sus pies:

8:

7 Ovejas y bueyes, todo ello,

Y asimismo las bestias del campo,

8:

8 Las aves de los cielos y los peces del mar;

Todo cuanto pasa por los senderos del mar.

8:

9 ¡Oh Jehová, Señor nuestro,

Cuán grande es tu nombre en toda la tierra!

 

Los Salmos

Capítulo 09

9:

1 Te alabaré, oh Jehová, con todo mi corazón;

Contaré todas tus maravillas.

9:

2 Me alegraré y me regocijaré en ti;

Cantaré a tu nombre, oh Altísimo.

9:

3 Mis enemigos volvieron atrás;

Cayeron y perecieron delante de ti.

9:

4 Porque has mantenido mi derecho y mi causa;

Te has sentado en el trono juzgando con justicia.

9:

5 Reprendiste a las naciones, destruiste al malo,

Borraste el nombre de ellos eternamente y para siempre.

9:

6 Los enemigos han perecido; han quedado desolados para siempre;

Y las ciudades que derribaste,

Su memoria pereció con ellas.

9:

7 Pero Jehová permanecerá para siempre;

Ha dispuesto su trono para juicio.

9:

8 El juzgará al mundo con justicia,

Y a los pueblos con rectitud.

9:

9 Jehová será refugio del pobre,

Refugio para el tiempo de angustia.

9:

10 En ti confiarán los que conocen tu nombre,

Por cuanto tú, oh Jehová, no desamparaste a los que te buscaron.

9:

11 Cantad a Jehová, que habita en Sion;

Publicad entre los pueblos sus obras.

9:

12 Porque el que demanda la sangre se acordó de ellos;

No se olvidó del clamor de los afligidos.

9:

13 Ten misericordia de mí, Jehová;

Mira mi aflicción que padezco a causa de los que me aborrecen,

Tú que me levantas de las puertas de la muerte,

9:

14 Para que cuente yo todas tus alabanzas

En las puertas de la hija de Sion,

Y me goce en tu salvación.

9:

15 Se hundieron las naciones en el hoyo que hicieron;

En la red que escondieron fue tomado su pie.

9:

16 Jehová se ha hecho conocer en el juicio que ejecutó;

En la obra de sus manos fue enlazado el malo. Higaion. Selah

9:

17 Los malos serán trasladados al Seol,

Todas las gentes que se olvidan de Dios.

9:

18 Porque no para siempre será olvidado el menesteroso,

Ni la esperanza de los pobres perecerá perpetuamente.

9:

19 Levántate, oh Jehová; no se fortalezca el hombre;

Sean juzgadas las naciones delante de ti.

9:

20 Pon, oh Jehová, temor en ellos;

Conozcan las naciones que no son sino hombres. Selah

 

Los Salmos

Capítulo 10

10:

1 ¿Por qué estás lejos, oh Jehová,

Y te escondes en el tiempo de la tribulación?

10:

2 Con arrogancia el malo persigue al pobre;

Será atrapado en los artificios que ha ideado.

10:

3 Porque el malo se jacta del deseo de su alma,

Bendice al codicioso, y desprecia a Jehová.

10:

4 El malo, por la altivez de su rostro, no busca a Dios;

No hay Dios en ninguno de sus pensamientos.

10:

5 Sus caminos son torcidos en todo tiempo;

Tus juicios los tiene muy lejos de su vista;

A todos sus adversarios desprecia.

10:

6 Dice en su corazón:

 No seré movido jamás;

Nunca me alcanzará el infortunio.

10:

7 Llena está su boca de maldición, y de engaños y fraude;

Debajo de su lengua hay vejación y maldad.

10:

8 Se sienta en acecho cerca de las aldeas;

En escondrijos mata al inocente.

Sus ojos están acechando al desvalido;

10:

9 Acecha en oculto, como el león desde su cueva;

Acecha para arrebatar al pobre;

Arrebata al pobre trayéndolo a su red.

10:

10 Se encoge, se agacha,

Y caen en sus fuertes garras muchos desdichados.

10:

11 Dice en su corazón:

 Dios ha olvidado;

Ha encubierto su rostro; nunca lo verá.

10:

12 Levántate, oh Jehová Dios, alza tu mano;

No te olvides de los pobres.

10:

13 ¿Por qué desprecia el malo a Dios?

En su corazón ha dicho:

 Tú no lo inquirirás.

10:

14 Tú lo has visto; porque miras el trabajo y la vejación, para dar la recompensa con tu mano;

A ti se acoge el desvalido;

Tú eres el amparo del huérfano.

10:

15 Quebranta tú el brazo del inicuo,

Y persigue la maldad del malo hasta que no halles ninguna.

10:

16 Jehová es Rey eternamente y para siempre;

De su tierra han perecido las naciones.

10:

17 El deseo de los humildes oíste, oh Jehová;

Tú dispones su corazón, y haces atento tu oído,

10:

18 Para juzgar al huérfano y al oprimido,

A fin de que no vuelva más a hacer violencia el hombre de la tierra.

 

Los Salmos

Capítulo 11

11:

1 En Jehová he confiado;

¿Cómo decís a mi alma,

Que escape al monte cual ave?

11:

2 Porque he aquí, los malos tienden el arco,

Disponen sus saetas sobre la cuerda,

Para asaetear en oculto a los rectos de corazón.

11:

3 Si fueren destruidos los fundamentos,

¿Qué ha de hacer el justo?

11:

4 Jehová está en su santo templo;

Jehová tiene en el cielo su trono;

Sus ojos ven, sus párpados examinan a los hijos de los hombres.

11:

5 Jehová prueba al justo;

Pero al malo y al que ama la violencia, su alma los aborrece.

11:

6 Sobre los malos hará llover calamidades;

Fuego, azufre y viento abrasador será la porción del cáliz de ellos.

11:

7 Porque Jehová es justo, y ama la justicia;

El hombre recto mirará su rostro.

 

Los Salmos

Capítulo 12

12:

1 Salva, oh Jehová, porque se acabaron los piadosos;

Porque han desaparecido los fieles de entre los hijos de los hombres.

12:

2 Habla mentira cada uno con su prójimo;

Hablan con labios lisonjeros, y con doblez de corazón.

12:

3 Jehová destruirá todos los labios lisonjeros,

Y la lengua que habla jactanciosamente;

12:

4 A los que han dicho:

 Por nuestra lengua prevaleceremos;

Nuestros labios son nuestros; ¿quién es señor de nosotros?

12:

5 Por la opresión de los pobres, por el gemido de los menesterosos,

Ahora me levantaré, dice Jehová;

Pondré en salvo al que por ello suspira.

12:

6 Las palabras de Jehová son palabras limpias,

Como plata refinada en horno de tierra,

Purificada siete veces.

12:

7 Tú, Jehová, los guardarás;

De esta generación los preservarás para siempre.

12:

8 Cercando andan los malos,

Cuando la vileza es exaltada entre los hijos de los hombres.

 

Los Salmos

Capítulo 13

13:

1 ¿Hasta cuándo, Jehová? ¿Me olvidarás para siempre?

¿Hasta cuándo esconderás tu rostro de mí?

13:

2 ¿Hasta cuándo pondré consejos en mi alma,

Con tristezas en mi corazón cada día?

¿Hasta cuándo será enaltecido mi enemigo sobre mí?

13:

3 Mira, respóndeme, oh Jehová Dios mío;

Alumbra mis ojos, para que no duerma de muerte;

13:

4 Para que no diga mi enemigo:

 Lo vencí.

Mis enemigos se alegrarían, si yo resbalara.

13:

5 Mas yo en tu misericordia he confiado;

Mi corazón se alegrará en tu salvación.

13:

6 Cantaré a Jehová,

Porque me ha hecho bien

 

Los Salmos

Capítulo 14

14:

1 Dice el necio en su corazón:

No hay Dios.

Se han corrompido, hacen obras abominables;

No hay quien haga el bien.

14:

2 Jehová miró desde los cielos sobre los hijos de los hombres,

Para ver si había algún entendido,

Que buscara a Dios.

14:

3 Todos se desviaron, a una se han corrompido;

No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno.

14:

4 ¿No tienen discernimiento todos los que hacen iniquidad,

Que devoran a mi pueblo como si comiesen pan,

Y a Jehová no invocan?

14:

5 Ellos temblaron de espanto;

Porque Dios está con la generación de los justos.

14:

6 Del consejo del pobre se han burlado,

Pero Jehová es su esperanza.

14:

7 ¡Oh, que de Sion saliera la salvación de Israel!

Cuando Jehová hiciere volver a los cautivos de su pueblo,

Se gozará Jacob, y se alegrará Israel.

 

Los Salmos

Capítulo 15

15:

1 Jehová, ¿quién habitará en tu tabernáculo?

¿Quién morará en tu monte santo?

15:

2 El que anda en integridad y hace justicia,

Y habla verdad en su corazón.

15:

3 El que no calumnia con su lengua,

Ni hace mal a su prójimo,

Ni admite reproche alguno contra su vecino.

15:

4 Aquel a cuyos ojos el vil es menospreciado,

Pero honra a los que temen a Jehová.

El que aun jurando en daño suyo, no por eso cambia;

15:

5 Quien su dinero no dio a usura,

Ni contra el inocente admitió cohecho.

El que hace estas cosas, no resbalará jamás

 

Los Salmos

Capítulo 16

16:

1 Guárdame, oh Dios, porque en ti he confiado.

16:

2 Oh alma mía, dijiste a Jehová:

Tú eres mi Señor;

No hay para mí bien fuera de ti.

16:

3 Para los santos que están en la tierra,

Y para los íntegros, es toda mi complacencia.

16:

4 Se multiplicarán los dolores de aquellos que sirven diligentes a otro dios.

No ofreceré yo sus libaciones de sangre,

Ni en mis labios tomaré sus nombres.

16:

5 Jehová es la porción de mi herencia y de mi copa;

Tú sustentas mi suerte.

16:

6 Las cuerdas me cayeron en lugares deleitosos,

Y es hermosa la heredad que me ha tocado.

16:

7 Bendeciré a Jehová que me aconseja;

Aun en las noches me enseña mi conciencia.

16:

8 A Jehová he puesto siempre delante de mí;

Porque está a mi diestra, no seré conmovido.

16:

9 Se alegró por tanto mi corazón, y se gozó mi alma;

Mi carne también reposará confiadamente;

16:

10 Porque no dejarás mi alma en el Seol,

Ni permitirás que tu santo vea corrupción.

16:

11 Me mostrarás la senda de la vida;

En tu presencia hay plenitud de gozo;

Delicias a tu diestra para siempre.

 

Los Salmos

Capítulo 17

17:

1 Oye, oh Jehová, una causa justa; está atento a mi clamor.

Escucha mi oración hecha de labios sin engaño.

17:

2 De tu presencia proceda mi vindicación;

Vean tus ojos la rectitud.

17:

3 Tú has probado mi corazón, me has visitado de noche;

Me has puesto a prueba, y nada inicuo hallaste;

He resuelto que mi boca no haga transgresión.

17:

4 En cuanto a las obras humanas, por la palabra de tus labios

Yo me he guardado de las sendas de los violentos.

17:

5 Sustenta mis pasos en tus caminos,

Para que mis pies no resbalen.

17:

6 Yo te he invocado, por cuanto tú me oirás, oh Dios;

Inclina a mí tu oído, escucha mi palabra.

17:

7 Muestra tus maravillosas misericordias, tú que salvas a los que se refugian a tu diestra,

De los que se levantan contra ellos.

17:

8 Guárdame como a la niña de tus ojos;

Escóndeme bajo la sombra de tus alas,

17:

9 De la vista de los malos que me oprimen,

De mis enemigos que buscan mi vida.

17:

10 Envueltos están con su grosura;

Con su boca hablan arrogantemente.

17:

11 Han cercado ahora nuestros pasos;

Tienen puestos sus ojos para echarnos por tierra.

17:

12 Son como león que desea hacer presa,

Y como leoncillo que está en su escondite.

17:

13 Levántate, oh Jehová;

Sal a su encuentro, póstrales;

Libra mi alma de los malos con tu espada,

17:

14 De los hombres con tu mano, oh Jehová,

De los hombres mundanos, cuya porción la tienen en esta vida,

Y cuyo vientre está lleno de tu tesoro.

Sacian a sus hijos,

Y aun sobra para sus pequeñuelos.

17:

15 En cuanto a mí, veré tu rostro en justicia;

Estaré satisfecho cuando despierte a tu semejanza.

 

Los Salmos

Capítulo 18

17:

1 Oye, oh Jehová, una causa justa; está atento a mi clamor.

Escucha mi oración hecha de labios sin engaño.

17:

2 De tu presencia proceda mi vindicación;

Vean tus ojos la rectitud.

17:

3 Tú has probado mi corazón, me has visitado de noche;

Me has puesto a prueba, y nada inicuo hallaste;

He resuelto que mi boca no haga transgresión.

17:

4 En cuanto a las obras humanas, por la palabra de tus labios

Yo me he guardado de las sendas de los violentos.

17:

5 Sustenta mis pasos en tus caminos,

Para que mis pies no resbalen.

17:

6 Yo te he invocado, por cuanto tú me oirás, oh Dios;

Inclina a mí tu oído, escucha mi palabra.

17:

7 Muestra tus maravillosas misericordias, tú que salvas a los que se refugian a tu diestra,

De los que se levantan contra ellos.

17:

8 Guárdame como a la niña de tus ojos;

Escóndeme bajo la sombra de tus alas,

17:

9 De la vista de los malos que me oprimen,

De mis enemigos que buscan mi vida.

17:

10 Envueltos están con su grosura;

Con su boca hablan arrogantemente.

17:

11 Han cercado ahora nuestros pasos;

Tienen puestos sus ojos para echarnos por tierra.

17:

12 Son como león que desea hacer presa,

Y como leoncillo que está en su escondite.

17:

13 Levántate, oh Jehová;

Sal a su encuentro, póstrales;

Libra mi alma de los malos con tu espada,

17:

14 De los hombres con tu mano, oh Jehová,

De los hombres mundanos, cuya porción la tienen en esta vida,

Y cuyo vientre está lleno de tu tesoro.

Sacian a sus hijos,

Y aun sobra para sus pequeñuelos.

17:

15 En cuanto a mí, veré tu rostro en justicia;

Estaré satisfecho cuando despierte a tu semejanza.

 

Los Salmos

Capítulo 19

19:

1 Los cielos cuentan la gloria de Dios,

Y el firmamento anuncia la obra de sus manos.

19:

2 Un día emite palabra a otro día,

Y una noche a otra noche declara sabiduría.

19:

3 No hay lenguaje, ni palabras,

Ni es oída su voz.

19:

4 Por toda la tierra salió su voz,

Y hasta el extremo del mundo sus palabras.

En ellos puso tabernáculo para el sol;

19:

5 Y éste, como esposo que sale de su tálamo,

Se alegra cual gigante para correr el camino.

19:

6 De un extremo de los cielos es su salida,

Y su curso hasta el término de ellos;

Y nada hay que se esconda de su calor.

19:

7 La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma;

El testimonio de Jehová es fiel, que hace sabio al sencillo.

19:

8 Los mandamientos de Jehová son rectos, que alegran el corazón;

El precepto de Jehová es puro, que alumbra los ojos.

19:

9 El temor de Jehová es limpio, que permanece para siempre;

Los juicios de Jehová son verdad, todos justos.

19:

10 Deseables son más que el oro, y más que mucho oro afinado;

Y dulces más que miel, y que la que destila del panal.

19:

11 Tu siervo es además amonestado con ellos;

En guardarlos hay grande galardón.

19:

12 ¿Quién podrá entender sus propios errores?

Líbrame de los que me son ocultos.

19:

13 Preserva también a tu siervo de las soberbias;

Que no se enseñoreen de mí;

Entonces seré íntegro, y estaré limpio de gran rebelión.

19:

14 Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti,

Oh Jehová, roca mía, y redentor mío.

 

Los Salmos

Capítulo 20

20:

1 Jehová te oiga en el día de conflicto;

El nombre del Dios de Jacob te defienda.

20:

2 Te envíe ayuda desde el santuario,

Y desde Sion te sostenga.

20:

3 Haga memoria de todas tus ofrendas,

Y acepte tu holocausto. Selah

20:

4 Te dé conforme al deseo de tu corazón,

Y cumpla todo tu consejo.

20:

5 Nosotros nos alegraremos en tu salvación,

Y alzaremos pendón en el nombre de nuestro Dios;

Conceda Jehová todas tus peticiones.

20:

6 Ahora conozco que Jehová salva a su ungido;

Lo oirá desde sus santos cielos

Con la potencia salvadora de su diestra.

20:

7 Estos confían en carros, y aquéllos en caballos;

Mas nosotros del nombre de Jehová nuestro Dios tendremos memoria.

20:

8 Ellos flaquean y caen,

Mas nosotros nos levantamos, y estamos en pie.

20:

9 Salva, Jehová;

Que el Rey nos oiga en el día que lo invoquemos.

 

Los Salmos

Capítulo 21

21:

1 El rey se alegra en tu poder, oh Jehová;

Y en tu salvación, ¡cómo se goza!

21:

2 Le has concedido el deseo de su corazón,

Y no le negaste la petición de sus labios. Selah

21:

3 Porque le has salido al encuentro con bendiciones de bien;

Corona de oro fino has puesto sobre su cabeza.

21:

4 Vida te demandó, y se la diste;

Largura de días eternamente y para siempre.

21:

5 Grande es su gloria en tu salvación;

Honra y majestad has puesto sobre él.

21:

6 Porque lo has bendecido para siempre;

Lo llenaste de alegría con tu presencia.

21:

7 Por cuanto el rey confía en Jehová,

Y en la misericordia del Altísimo, no será conmovido.

21:

8 Alcanzará tu mano a todos tus enemigos;

Tu diestra alcanzará a los que te aborrecen.

21:

9 Los pondrás como horno de fuego en el tiempo de tu ira;

Jehová los deshará en su ira,

Y fuego los consumirá.

21:

10 Su fruto destruirás de la tierra,

Y su descendencia de entre los hijos de los hombres.

21:

11 Porque intentaron el mal contra ti;

Fraguaron maquinaciones, mas no prevalecerán,

21:

12 Pues tú los pondrás en fuga;

En tus cuerdas dispondrás saetas contra sus rostros.

21:

13 Engrandécete, oh Jehová, en tu poder;

Cantaremos y alabaremos tu poderío.

 

Los Salmos

Capítulo 22

22:

1 Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?

¿Por qué estás tan lejos de mi salvación, y de las palabras de mi clamor?

22:

2 Dios mío, clamo de día, y no respondes;

Y de noche, y no hay para mí reposo.

22:

3 Pero tú eres santo,

Tú que habitas entre las alabanzas de Israel.

22:

4 En ti esperaron nuestros padres;

Esperaron, y tú los libraste.

22:

5 Clamaron a ti, y fueron librados;

Confiaron en ti, y no fueron avergonzados.

22:

6 Mas yo soy gusano, y no hombre;

Oprobio de los hombres, y despreciado del pueblo.

22:

7 Todos los que me ven me escarnecen;

Estiran la boca, menean la cabeza, diciendo:

22:

8 Se encomendó a Jehová; líbrele él;

Sálvele, puesto que en él se complacía.

22:

9 Pero tú eres el que me sacó del vientre;

El que me hizo estar confiado desde que estaba a los pechos de mi madre.

22:

10 Sobre ti fui echado desde antes de nacer;

Desde el vientre de mi madre, tú eres mi Dios.

22:

11 No te alejes de mí, porque la angustia está cerca;

Porque no hay quien ayude.

22:

12 Me han rodeado muchos toros;

Fuertes toros de Basán me han cercado.

22:

13 Abrieron sobre mí su boca

Como león rapaz y rugiente.

22:

14 He sido derramado como aguas,

Y todos mis huesos se descoyuntaron;

Mi corazón fue como cera,

Derritiéndose en medio de mis entrañas.

22:

15 Como un tiesto se secó mi vigor,

Y mi lengua se pegó a mi paladar,

Y me has puesto en el polvo de la muerte.

22:

16 Porque perros me han rodeado;

Me ha cercado cuadrilla de malignos;

Horadaron mis manos y mis pies.

22:

17 Contar puedo todos mis huesos;

Entre tanto, ellos me miran y me observan.

22:

18 Repartieron entre sí mis vestidos,

Y sobre mi ropa echaron suertes.

22:

19 Mas tú, Jehová, no te alejes;

Fortaleza mía, apresúrate a socorrerme.

22:

20 Libra de la espada mi alma,

Del poder del perro mi vida.

22:

21 Sálvame de la boca del león,

Y líbrame de los cuernos de los búfalos.

22:

22 Anunciaré tu nombre a mis hermanos;

En medio de la congregación te alabaré.

22:

23 Los que teméis a Jehová, alabadle;

Glorificadle, descendencia toda de Jacob,

Y temedle vosotros, descendencia toda de Israel.

22:

24 Porque no menospreció ni abominó la aflicción del afligido,

Ni de él escondió su rostro;

Sino que cuando clamó a él, le oyó.

22:

25 De ti será mi alabanza en la gran congregación;

Mis votos pagaré delante de los que le temen.

22:

26 Comerán los humildes, y serán saciados;

Alabarán a Jehová los que le buscan;

Vivirá vuestro corazón para siempre.

22:

27 Se acordarán, y se volverán a Jehová todos los confines de la tierra,

Y todas las familias de las naciones adorarán delante de ti.

22:

28 Porque de Jehová es el reino,

Y él regirá las naciones.

22:

29 Comerán y adorarán todos los poderosos de la tierra;

Se postrarán delante de él todos los que descienden al polvo,

Aun el que no puede conservar la vida a su propia alma.

22:

30 La posteridad le servirá;

Esto será contado de Jehová hasta la postrera generación.

22:

31 Vendrán, y anunciarán su justicia;

A pueblo no nacido aún, anunciarán que él hizo esto.

 

Los Salmos

Capítulo 23

23:

1 Jehová es mi pastor; nada me faltará.

23:

2 En lugares de delicados pastos me hará descansar;

Junto a aguas de reposo me pastoreará.

23:

3 Confortará mi alma;

Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre.

23:

4 Aunque ande en valle de sombra de muerte,

No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo;

Tu vara y tu cayado me infundirán aliento.

23:

5 Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores;

Unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando.

23:

6 Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida,

Y en la casa de Jehová moraré por largos días.

 

Los Salmos

Capítulo 24

24:

1 De Jehová es la tierra y su plenitud;

El mundo, y los que en él habitan.

24:

2 Porque él la fundó sobre los mares,

Y la afirmó sobre los ríos.

24:

3 ¿Quién subirá al monte de Jehová?

¿Y quién estará en su lugar santo?

24:

4 El limpio de manos y puro de corazón;

El que no ha elevado su alma a cosas vanas,

Ni jurado con engaño.

24:

5 El recibirá bendición de Jehová,

Y justicia del Dios de salvación.

24:

6 Tal es la generación de los que le buscan,

De los que buscan tu rostro, oh Dios de Jacob. Selah

24:

7 Alzad, oh puertas, vuestras cabezas,

Y alzaos vosotras, puertas eternas,

Y entrará el Rey de gloria.

24:

8 ¿Quién es este Rey de gloria?

Jehová el fuerte y valiente,

Jehová el poderoso en batalla.

24:

9 Alzad, oh puertas, vuestras cabezas,

Y alzaos vosotras, puertas eternas,

Y entrará el Rey de gloria.

24:

10 ¿Quién es este Rey de gloria?

Jehová de los ejércitos,

El es el Rey de la gloria. Selah

 

Los Salmos

Capítulo 25

25:

1 A ti, oh Jehová, levantaré mi alma.

25:

2 Dios mío, en ti confío;

No sea yo avergonzado,

No se alegren de mí mis enemigos.

25:

3 Ciertamente ninguno de cuantos esperan en ti será confundido;

Serán avergonzados los que se rebelan sin causa.

25:

4 Muéstrame, oh Jehová, tus caminos;

Enséñame tus sendas.

25:

5 Encamíname en tu verdad, y enséñame,

Porque tú eres el Dios de mi salvación;

En ti he esperado todo el día.

25:

6 Acuérdate, oh Jehová, de tus piedades y de tus misericordias,

Que son perpetuas.

25:

7 De los pecados de mi juventud, y de mis rebeliones, no te acuerdes;

Conforme a tu misericordia acuérdate de mí,

Por tu bondad, oh Jehová.

25:

8 Bueno y recto es Jehová;

Por tanto, él enseñará a los pecadores el camino.

25:

9 Encaminará a los humildes por el juicio,

Y enseñará a los mansos su carrera.

25:

10 Todas las sendas de Jehová son misericordia y verdad,

Para los que guardan su pacto y sus testimonios.

25:

11 Por amor de tu nombre, oh Jehová,

Perdonarás también mi pecado, que es grande.

25:

12 ¿Quién es el hombre que teme a Jehová?

El le enseñará el camino que ha de escoger.

25:

13 Gozará él de bienestar,

Y su descendencia heredará la tierra.

25:

14 La comunión íntima de Jehová es con los que le temen,

Y a ellos hará conocer su pacto.

25:

15 Mis ojos están siempre hacia Jehová,

Porque él sacará mis pies de la red.

25:

16 Mírame, y ten misericordia de mí,

Porque estoy solo y afligido.

25:

17 Las angustias de mi corazón se han aumentado;

Sácame de mis congojas.

25:

18 Mira mi aflicción y mi trabajo,

Y perdona todos mis pecados.

25:

19 Mira mis enemigos, cómo se han multiplicado,

Y con odio violento me aborrecen.

25:

20 Guarda mi alma, y líbrame;

No sea yo avergonzado, porque en ti confié.

25:

21 Integridad y rectitud me guarden,

Porque en ti he esperado.

25:

22 Redime, oh Dios, a Israel

De todas sus angustias.

 

Los Salmos

Capítulo 26

26:

1 Júzgame, oh Jehová, porque yo en mi integridad he andado;

He confiado asimismo en Jehová sin titubear.

26:

2 Escudríñame, oh Jehová, y pruébame;

Examina mis íntimos pensamientos y mi corazón.

26:

3 Porque tu misericordia está delante de mis ojos,

Y ando en tu verdad.

26:

4 No me he sentado con hombres hipócritas,

Ni entré con los que andan simuladamente.

26:

5 Aborrecí la reunión de los malignos,

Y con los impíos nunca me senté.

26:

6 Lavaré en inocencia mis manos,

Y así andaré alrededor de tu altar, oh Jehová,

26:

7 Para exclamar con voz de acción de gracias,

Y para contar todas tus maravillas.

26:

8 Jehová, la habitación de tu casa he amado,

Y el lugar de la morada de tu gloria.

26:

9 No arrebates con los pecadores mi alma,

Ni mi vida con hombres sanguinarios,

26:

10 En cuyas manos está el mal,

Y su diestra está llena de sobornos.

26:

11 Mas yo andaré en mi integridad;

Redímeme, y ten misericordia de mí.

26:

12 Mi pie ha estado en rectitud;

En las congregaciones bendeciré a Jehová.

 

Los Salmos

Capítulo 27

27:

1 Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré?

Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme?

27:

2 Cuando se juntaron contra mí los malignos, mis angustiadores y mis enemigos,

Para comer mis carnes, ellos tropezaron y cayeron.

27:

3 Aunque un ejército acampe contra mí,

No temerá mi corazón;

Aunque contra mí se levante guerra,

Yo estaré confiado.

27:

4 Una cosa he demandado a Jehová, ésta buscaré;

Que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida,

Para contemplar la hermosura de Jehová, y para inquirir en su templo.

27:

5 Porque él me esconderá en su tabernáculo en el día del mal;

Me ocultará en lo reservado de su morada;

Sobre una roca me pondrá en alto.

27:

6 Luego levantará mi cabeza sobre mis enemigos que me rodean,

Y yo sacrificaré en su tabernáculo sacrificios de júbilo;

Cantaré y entonaré alabanzas a Jehová.

27:

7 Oye, oh Jehová, mi voz con que a ti clamo;

Ten misericordia de mí, y respóndeme.

27:

8 Mi corazón ha dicho de ti:

 Buscad mi rostro.

Tu rostro buscaré, oh Jehová;

27:

9 No escondas tu rostro de mí.

No apartes con ira a tu siervo;

Mi ayuda has sido.

No me dejes ni me desampares, Dios de mi salvación.

27:

10 Aunque mi padre y mi madre me dejaran,

Con todo, Jehová me recogerá.

27:

11 Enséñame, oh Jehová, tu camino,

Y guíame por senda de rectitud

A causa de mis enemigos.

27:

12 No me entregues a la voluntad de mis enemigos;

Porque se han levantado contra mí testigos falsos, y los que respiran crueldad.

27:

13 Hubiera yo desmayado, si no creyese que veré la bondad de Jehová

En la tierra de los vivientes.

27:

14 Aguarda a Jehová;

Esfuérzate, y aliéntese tu corazón;

Sí, espera a Jehová.

 

Los Salmos

Capítulo 28

28:

1 A ti clamaré, oh Jehová.

Roca mía, no te desentiendas de mí,

Para que no sea yo, dejándome tú,

Semejante a los que descienden al sepulcro.

28:

2 Oye la voz de mis ruegos cuando clamo a ti,

Cuando alzo mis manos hacia tu santo templo.

28:

3 No me arrebates juntamente con los malos,

Y con los que hacen iniquidad,

Los cuales hablan paz con sus prójimos,

Pero la maldad está en su corazón.

28:

4 Dales conforme a su obra, y conforme a la perversidad de sus hechos;

Dales su merecido conforme a la obra de sus manos.

28:

5 Por cuanto no atendieron a los hechos de Jehová,

Ni a la obra de sus manos,

El los derribará, y no los edificará.

28:

6 Bendito sea Jehová,

Que oyó la voz de mis ruegos.

28:

7 Jehová es mi fortaleza y mi escudo;

En él confió mi corazón, y fui ayudado,

Por lo que se gozó mi corazón,

Y con mi cántico le alabaré.

28:

8 Jehová es la fortaleza de su pueblo,

Y el refugio salvador de su ungido.

28:

9 Salva a tu pueblo, y bendice a tu heredad;

Y pastoréales y susténtales para siempre.

 

Los Salmos

Capítulo 29

29:

1 Tributad a Jehová, oh hijos de los poderosos,

Dad a Jehová la gloria y el poder.

29:

2 Dad a Jehová la gloria debida a su nombre;

Adorad a Jehová en la hermosura de la santidad.

29:

3 Voz de Jehová sobre las aguas;

Truena el Dios de gloria,

Jehová sobre las muchas aguas.

29:

4 Voz de Jehová con potencia;

Voz de Jehová con gloria.

29:

5 Voz de Jehová que quebranta los cedros;

Quebrantó Jehová los cedros del Líbano.

29:

6 Los hizo saltar como becerros;

Al Líbano y al Sirión como hijos de búfalos.

29:

7 Voz de Jehová que derrama llamas de fuego;

29:

8 Voz de Jehová que hace temblar el desierto;

Hace temblar Jehová el desierto de Cades.

29:

9 Voz de Jehová que desgaja las encinas,

Y desnuda los bosques;

En su templo todo proclama su gloria.

29:

10 Jehová preside en el diluvio,

Y se sienta Jehová como rey para siempre.

29:

11 Jehová dará poder a su pueblo;

Jehová bendecirá a su pueblo con paz.

 

Los Salmos

Capítulo 30

30:

1 Te glorificaré, oh Jehová, porque me has exaltado,

Y no permitiste que mis enemigos se alegraran de mí.

30:

2 Jehová Dios mío,

A ti clamé, y me sanaste.

30:

3 Oh Jehová, hiciste subir mi alma del Seol;

Me diste vida, para que no descendiese a la sepultura.

30:

4 Cantad a Jehová, vosotros sus santos,

Y celebrad la memoria de su santidad.

30:

5 Porque un momento será su ira,

Pero su favor dura toda la vida.

Por la noche durará el lloro,

Y a la mañana vendrá la alegría.

30:

6 En mi prosperidad dije yo:

No seré jamás conmovido,

30:

7 Porque tú, Jehová, con tu favor me afirmaste como monte fuerte.

Escondiste tu rostro, fui turbado.

30:

8 A ti, oh Jehová, clamaré,

Y al Señor suplicaré.

30:

9 ¿Qué provecho hay en mi muerte cuando descienda a la sepultura?

¿Te alabará el polvo? ¿Anunciará tu verdad?

30:

10 Oye, oh Jehová, y ten misericordia de mí;

Jehová, sé tú mi ayudador.

30:

11 Has cambiado mi lamento en baile;

Desataste mi cilicio, y me ceñiste de alegría.

30:

12 Por tanto, a ti cantaré, gloria mía, y no estaré callado.

Jehová Dios mío, te alabaré para siempre.

 

Los Salmos

Capítulo 31

31:

1 En ti, oh Jehová, he confiado; no sea yo confundido jamás;

Líbrame en tu justicia.

31:

2 Inclina a mí tu oído, líbrame pronto;

Sé tú mi roca fuerte, y fortaleza para salvarme.

31:

3 Porque tú eres mi roca y mi castillo;

Por tu nombre me guiarás y me encaminarás.

31:

4 Sácame de la red que han escondido para mí,

Pues tú eres mi refugio.

31:

5 En tu mano encomiendo mi espíritu;

Tú me has redimido, oh Jehová, Dios de verdad.

31:

6 Aborrezco a los que esperan en vanidades ilusorias;

Mas yo en Jehová he esperado.

31:

7 Me gozaré y alegraré en tu misericordia,

Porque has visto mi aflicción;

Has conocido mi alma en las angustias.

31:

8 No me entregaste en mano del enemigo;

Pusiste mis pies en lugar espacioso.

31:

9 Ten misericordia de mí, oh Jehová, porque estoy en angustia;

Se han consumido de tristeza mis ojos, mi alma también y mi cuerpo.

31:

10 Porque mi vida se va gastando de dolor, y mis años de suspirar;

Se agotan mis fuerzas a causa de mi iniquidad, y mis huesos se han consumido.

31:

11 De todos mis enemigos soy objeto de oprobio,

Y de mis vecinos mucho más, y el horror de mis conocidos;

Los que me ven fuera huyen de mí.

31:

12 He sido olvidado de su corazón como un muerto;

He venido a ser como un vaso quebrado.

31:

13 Porque oigo la calumnia de muchos;

El miedo me asalta por todas partes,

Mientras consultan juntos contra mí

E idean quitarme la vida.

31:

14 Mas yo en ti confío, oh Jehová;

Digo:

 Tú eres mi Dios.

31:

15 En tu mano están mis tiempos;

Líbrame de la mano de mis enemigos y de mis perseguidores.

31:

16 Haz resplandecer tu rostro sobre tu siervo;

Sálvame por tu misericordia.

31:

17 No sea yo avergonzado, oh Jehová, ya que te he invocado;

Sean avergonzados los impíos, estén mudos en el Seol.

31:

18 Enmudezcan los labios mentirosos,

Que hablan contra el justo cosas duras

Con soberbia y menosprecio.

31:

19 ¡Cuán grande es tu bondad, que has guardado para los que te temen,

Que has mostrado a los que esperan en ti, delante de los hijos de los hombres!

31:

20 En lo secreto de tu presencia los esconderás de la conspiración del hombre;

Los pondrás en un tabernáculo a cubierto de contención de lenguas.

31:

21 Bendito sea Jehová,

Porque ha hecho maravillosa su misericordia para conmigo en ciudad fortificada.

31:

22 Decía yo en mi premura:

 Cortado soy de delante de tus ojos;

Pero tú oíste la voz de mis ruegos cuando a ti clamaba.

31:

23 Amad a Jehová, todos vosotros sus santos;

A los fieles guarda Jehová,

Y paga abundantemente al que procede con soberbia.

31:

24 Esforzaos todos vosotros los que esperáis en Jehová,

Y tome aliento vuestro corazón.

 

Los Salmos

Capítulo 32

32:

1 Bienaventurado aquel cuya transgresión ha sido perdonada, y cubierto su pecado.

32:

2 Bienaventurado el hombre a quien Jehová no culpa de iniquidad,

Y en cuyo espíritu no hay engaño.

32:

3 Mientras callé, se envejecieron mis huesos

En mi gemir todo el día.

32:

4 Porque de día y de noche se agravó sobre mí tu mano;

Se volvió mi verdor en sequedades de verano. Selah

32:

5 Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad.

Dije:

 Confesaré mis transgresiones a Jehová;

Y tú perdonaste la maldad de mi pecado.

32:

6 Por esto orará a ti todo santo en el tiempo en que puedas ser hallado;

Ciertamente en la inundación de muchas aguas no llegarán éstas a él.

32:

7 Tú eres mi refugio; me guardarás de la angustia;

Con cánticos de liberación me rodearás. Selah

32:

8 Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar;

Sobre ti fijaré mis ojos.

32:

9 No seáis como el caballo, o como el mulo, sin entendimiento,

Que han de ser sujetados con cabestro y con freno,

Porque si no, no se acercan a ti.

32:

10 Muchos dolores habrá para el impío;

Mas al que espera en Jehová, le rodea la misericordia.

32:

11 Alegraos en Jehová y gozaos, justos;

Y cantad con júbilo todos vosotros los rectos de corazón.

 

Los Salmos

Capítulo 33

33:

1 Alegraos, oh justos, en Jehová;

En los íntegros es hermosa la alabanza.

33:

2 Aclamad a Jehová con arpa;

Cantadle con salterio y decacordio.

33:

3 Cantadle cántico nuevo;

Hacedlo bien, tañendo con júbilo.

33:

4 Porque recta es la palabra de Jehová,

Y toda su obra es hecha con fidelidad.

33:

5 El ama justicia y juicio;

De la misericordia de Jehová está llena la tierra.

33:

6 Por la palabra de Jehová fueron hechos los cielos,

Y todo el ejército de ellos por el aliento de su boca.

33:

7 El junta como montón las aguas del mar;

El pone en depósitos los abismos.

33:

8 Tema a Jehová toda la tierra;

Teman delante de él todos los habitantes del mundo.

33:

9 Porque él dijo, y fue hecho;

El mandó, y existió.

33:

10 Jehová hace nulo el consejo de las naciones,

Y frustra las maquinaciones de los pueblos.

33:

11 El consejo de Jehová permanecerá para siempre;

Los pensamientos de su corazón por todas las generaciones.

33:

12 Bienaventurada la nación cuyo Dios es Jehová,

El pueblo que él escogió como heredad para sí.

33:

13 Desde los cielos miró Jehová;

Vio a todos los hijos de los hombres;

33:

14 Desde el lugar de su morada miró

Sobre todos los moradores de la tierra.

33:

15 El formó el corazón de todos ellos;

Atento está a todas sus obras.

33:

16 El rey no se salva por la multitud del ejército,

Ni escapa el valiente por la mucha fuerza.

33:

17 Vano para salvarse es el caballo;

La grandeza de su fuerza a nadie podrá librar.

33:

18 He aquí el ojo de Jehová sobre los que le temen,

Sobre los que esperan en su misericordia,

33:

19 Para librar sus almas de la muerte,

Y para darles vida en tiempo de hambre.

33:

20 Nuestra alma espera a Jehová;

Nuestra ayuda y nuestro escudo es él.

33:

21 Por tanto, en él se alegrará nuestro corazón,

Porque en su santo nombre hemos confiado.

33:

22 Sea tu misericordia, oh Jehová, sobre nosotros,

Según esperamos en ti.

 

Los Salmos

Capítulo 34

34:

1 Bendeciré a Jehová en todo tiempo;

Su alabanza estará de continuo en mi boca.

34:

2 En Jehová se gloriará mi alma;

Lo oirán los mansos, y se alegrarán.

34:

3 Engrandeced a Jehová conmigo,

Y exaltemos a una su nombre.

34:

4 Busqué a Jehová, y él me oyó,

Y me libró de todos mis temores.

34:

5 Los que miraron a él fueron alumbrados,

Y sus rostros no fueron avergonzados.

34:

6 Este pobre clamó, y le oyó Jehová,

Y lo libró de todas sus angustias.

34:

7 El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen,

Y los defiende.

34:

8 Gustad, y ved que es bueno Jehová;

Dichoso el hombre que confía en él.

34:

9 Temed a Jehová, vosotros sus santos,

Pues nada falta a los que le temen.

34:

10 Los leoncillos necesitan, y tienen hambre;

Pero los que buscan a Jehová no tendrán falta de ningún bien.

34:

11 Venid, hijos, oídme;

El temor de Jehová os enseñaré.

34:

12 ¿Quién es el hombre que desea vida,

Que desea muchos días para ver el bien?

34:

13 Guarda tu lengua del mal,

Y tus labios de hablar engaño.

34:

14 Apártate del mal, y haz el bien;

Busca la paz, y síguela.

34:

15 Los ojos de Jehová están sobre los justos,

Y atentos sus oídos al clamor de ellos.

34:

16 La ira de Jehová contra los que hacen mal,

Para cortar de la tierra la memoria de ellos.

34:

17 Claman los justos, y Jehová oye,

Y los libra de todas sus angustias.

34:

18 Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón;

Y salva a los contritos de espíritu.

34:

19 Muchas son las aflicciones del justo,

Pero de todas ellas le librará Jehová.

34:

20 El guarda todos sus huesos;

Ni uno de ellos será quebrantado.

34:

21 Matará al malo la maldad,

Y los que aborrecen al justo serán condenados.

34:

22 Jehová redime el alma de sus siervos,

Y no serán condenados cuantos en él confían.

 

Los Salmos

Capítulo 35

35:

1 Disputa, oh Jehová, con los que contra mí contienden;

Pelea contra los que me combaten.

35:

2 Echa mano al escudo y al pavés,

Y levántate en mi ayuda.

35:

3 Saca la lanza, cierra contra mis perseguidores;

Di a mi alma:

 Yo soy tu salvación.

35:

4 Sean avergonzados y confundidos los que buscan mi vida;

Sean vueltos atrás y avergonzados los que mi mal intentan.

35:

5 Sean como el tamo delante del viento,

Y el ángel de Jehová los acose.

35:

6 Sea su camino tenebroso y resbaladizo,

Y el ángel de Jehová los persiga.

35:

7 Porque sin causa escondieron para mí su red en un hoyo;

Sin causa cavaron hoyo para mi alma.

35:

8 Véngale el quebrantamiento sin que lo sepa,

Y la red que él escondió lo prenda;

Con quebrantamiento caiga en ella.

35:

9 Entonces mi alma se alegrará en Jehová;

Se regocijará en su salvación.

35:

10 Todos mis huesos dirán:

 Jehová, ¿quién como tú,

Que libras al afligido del más fuerte que él,

Y al pobre y menesteroso del que le despoja?

35:

11 Se levantan testigos malvados;

De lo que no sé me preguntan;

35:

12 Me devuelven mal por bien,

Para afligir a mi alma.

35:

13 Pero yo, cuando ellos enfermaron, me vestí de cilicio;

Afligí con ayuno mi alma,

Y mi oración se volvía a mi seno.

35:

14 Como por mi compañero, como por mi hermano andaba;

Como el que trae luto por madre, enlutado me humillaba.

35:

15 Pero ellos se alegraron en mi adversidad, y se juntaron;

Se juntaron contra mí gentes despreciables, y yo no lo entendía;

Me despedazaban sin descanso;

35:

16 Como lisonjeros, escarnecedores y truhanes,

Crujieron contra mí sus dientes.

35:

17 Señor, ¿hasta cuándo verás esto?

Rescata mi alma de sus destrucciones, mi vida de los leones.

35:

18 Te confesaré en grande congregación;

Te alabaré entre numeroso pueblo.

35:

19 No se alegren de mí los que sin causa son mis enemigos,

Ni los que me aborrecen sin causa guiñen el ojo.

35:

20 Porque no hablan paz;

Y contra los mansos de la tierra piensan palabras engañosas.

35:

21 Ensancharon contra mí su boca;

Dijeron:

 ¡Ea, ea, nuestros ojos lo han visto!

35:

22 Tú lo has visto, oh Jehová; no calles;

Señor, no te alejes de mí.

35:

23 Muévete y despierta para hacerme justicia,

Dios mío y Señor mío, para defender mi causa.

35:

24 Júzgame conforme a tu justicia, Jehová Dios mío,

Y no se alegren de mí.

35:

25 No digan en su corazón:

 ¡Ea, alma nuestra!

No digan:

 ¡Le hemos devorado!

35:

26 Sean avergonzados y confundidos a una los que de mi mal se alegran;

Vístanse de vergüenza y de confusión los que se engrandecen contra mí.

35:

27 Canten y alégrense los que están a favor de mi justa causa,

Y digan siempre:

 Sea exaltado Jehová,

Que ama la paz de su siervo.

35:

28 Y mi lengua hablará de tu justicia

Y de tu alabanza todo el día.

 

Los Salmos

Capítulo 36

36:

1 La iniquidad del impío me dice al corazón:

No hay temor de Dios delante de sus ojos.

36:

2 Se lisonjea, por tanto, en sus propios ojos,

De que su iniquidad no será hallada y aborrecida.

36:

3 Las palabras de su boca son iniquidad y fraude;

Ha dejado de ser cuerdo y de hacer el bien.

36:

4 Medita maldad sobre su cama;

Está en camino no bueno,

El mal no aborrece.

36:

5 Jehová, hasta los cielos llega tu misericordia,

Y tu fidelidad alcanza hasta las nubes.

36:

6 Tu justicia es como los montes de Dios,

Tus juicios, abismo grande.

Oh Jehová, al hombre y al animal conservas.

36:

7 ¡Cuán preciosa, oh Dios, es tu misericordia!

Por eso los hijos de los hombres se amparan bajo la sombra de tus alas.

36:

8 Serán completamente saciados de la grosura de tu casa,

Y tú los abrevarás del torrente de tus delicias.

36:

9 Porque contigo está el manantial de la vida;

En tu luz veremos la luz.

36:

10 Extiende tu misericordia a los que te conocen,

Y tu justicia a los rectos de corazón.

36:

11 No venga pie de soberbia contra mí,

Y mano de impíos no me mueva.

36:

12 Allí cayeron los hacedores de iniquidad;

Fueron derribados, y no podrán levantarse.

 

Los Salmos

Capítulo 37

37:

1 No te impacientes a causa de los malignos,

Ni tengas envidia de los que hacen iniquidad.

37:

2 Porque como hierba serán pronto cortados,

Y como la hierba verde se secarán.

37:

3 Confía en Jehová, y haz el bien;

Y habitarás en la tierra, y te apacentarás de la verdad.

37:

4 Deléitate asimismo en Jehová,

Y él te concederá las peticiones de tu corazón.

37:

5 Encomienda a Jehová tu camino,

Y confía en él; y él hará.

37:

6 Exhibirá tu justicia como la luz,

Y tu derecho como el mediodía.

37:

7 Guarda silencio ante Jehová, y espera en él.

No te alteres con motivo del que prospera en su camino,

Por el hombre que hace maldades.

37:

8 Deja la ira, y desecha el enojo;

No te excites en manera alguna a hacer lo malo.

37:

9 Porque los malignos serán destruidos,

Pero los que esperan en Jehová, ellos heredarán la tierra.

37:

10 Pues de aquí a poco no existirá el malo;

Observarás su lugar, y no estará allí.

37:

11 Pero los mansos heredarán la tierra,

Y se recrearán con abundancia de paz.

37:

12 Maquina el impío contra el justo,

Y cruje contra él sus dientes;

37:

13 El Señor se reirá de él;

Porque ve que viene su día.

37:

14 Los impíos desenvainan espada y entesan su arco,

Para derribar al pobre y al menesteroso,

Para matar a los de recto proceder.

37:

15 Su espada entrará en su mismo corazón,

Y su arco será quebrado.

37:

16 Mejor es lo poco del justo,

Que las riquezas de muchos pecadores.

37:

17 Porque los brazos de los impíos serán quebrados;

Mas el que sostiene a los justos es Jehová.

37:

18 Conoce Jehová los días de los perfectos,

Y la heredad de ellos será para siempre.

37:

19 No serán avergonzados en el mal tiempo,

Y en los días de hambre serán saciados.

37:

20 Mas los impíos perecerán,

Y los enemigos de Jehová como la grasa de los carneros

Serán consumidos; se disiparán como el humo.

37:

21 El impío toma prestado, y no paga;

Mas el justo tiene misericordia, y da.

37:

22 Porque los benditos de él heredarán la tierra;

Y los malditos de él serán destruidos.

37:

23 Por Jehová son ordenados los pasos del hombre,

Y él aprueba su camino.

37:

24 Cuando el hombre cayere, no quedará postrado,

Porque Jehová sostiene su mano.

37:

25 Joven fui, y he envejecido,

Y no he visto justo desamparado,

Ni su descendencia que mendigue pan.

37:

26 En todo tiempo tiene misericordia, y presta;

Y su descendencia es para bendición.

37:

27 Apártate del mal, y haz el bien,

Y vivirás para siempre.

37:

28 Porque Jehová ama la rectitud,

Y no desampara a sus santos.

Para siempre serán guardados;

Mas la descendencia de los impíos será destruida.

37:

29 Los justos heredarán la tierra,

Y vivirán para siempre sobre ella.

37:

30 La boca del justo habla sabiduría,

Y su lengua habla justicia.

37:

31 La ley de su Dios está en su corazón;

Por tanto, sus pies no resbalarán.

37:

32 Acecha el impío al justo,

Y procura matarlo.

37:

33 Jehová no lo dejará en sus manos,

Ni lo condenará cuando le juzgaren.

37:

34 Espera en Jehová, y guarda su camino,

Y él te exaltará para heredar la tierra;

Cuando sean destruidos los pecadores, lo verás.

37:

35 Vi yo al impío sumamente enaltecido,

Y que se extendía como laurel verde.

37:

36 Pero él pasó, y he aquí ya no estaba;

Lo busqué, y no fue hallado.

37:

37 Considera al íntegro, y mira al justo;

Porque hay un final dichoso para el hombre de paz.

37:

38 Mas los transgresores serán todos a una destruidos;

La posteridad de los impíos será extinguida.

37:

39 Pero la salvación de los justos es de Jehová,

Y él es su fortaleza en el tiempo de la angustia.

37:

40 Jehová los ayudará y los librará;

Los libertará de los impíos, y los salvará,

Por cuanto en él esperaron.

 

Los Salmos

Capítulo 38

38:

1 Jehová, no me reprendas en tu furor,

Ni me castigues en tu ira.

38:

2 Porque tus saetas cayeron sobre mí,

Y sobre mí ha descendido tu mano.

38:

3 Nada hay sano en mi carne, a causa de tu ira;

Ni hay paz en mis huesos, a causa de mi pecado.

38:

4 Porque mis iniquidades se han agravado sobre mi cabeza;

Como carga pesada se han agravado sobre mí.

38:

5 Hieden y supuran mis llagas,

A causa de mi locura.

38:

6 Estoy encorvado, estoy humillado en gran manera,

Ando enlutado todo el día.

38:

7 Porque mis lomos están llenos de ardor,

Y nada hay sano en mi carne.

38:

8 Estoy debilitado y molido en gran manera;

Gimo a causa de la conmoción de mi corazón.

38:

9 Señor, delante de ti están todos mis deseos,

Y mi suspiro no te es oculto.

38:

10 Mi corazón está acongojado, me ha dejado mi vigor,

Y aun la luz de mis ojos me falta ya.

38:

11 Mis amigos y mis compañeros se mantienen lejos de mi plaga,

Y mis cercanos se han alejado.

38:

12 Los que buscan mi vida arman lazos,

Y los que procuran mi mal hablan iniquidades,

Y meditan fraudes todo el día.

38:

13 Mas yo, como si fuera sordo, no oigo;

Y soy como mudo que no abre la boca.

38:

14 Soy, pues, como un hombre que no oye,

Y en cuya boca no hay reprensiones.

38:

15 Porque en ti, oh Jehová, he esperado;

Tú responderás, Jehová Dios mío.

38:

16 Dije:

 No se alegren de mí;

Cuando mi pie resbale, no se engrandezcan sobre mí.

38:

17 Pero yo estoy a punto de caer,

Y mi dolor está delante de mí continuamente.

38:

18 Por tanto, confesaré mi maldad,

Y me contristaré por mi pecado.

38:

19 Porque mis enemigos están vivos y fuertes,

Y se han aumentado los que me aborrecen sin causa.

38:

20 Los que pagan mal por bien

Me son contrarios, por seguir yo lo bueno.

38:

21 No me desampares, oh Jehová;

Dios mío, no te alejes de mí.

38:

22 Apresúrate a ayudarme,

Oh Señor, mi salvación.

 

Los Salmos

Capítulo 39

39:

1 Yo dije:

 Atenderé a mis caminos,

Para no pecar con mi lengua;

Guardaré mi boca con freno,

En tanto que el impío esté delante de mí.

39:

2 Enmudecí con silencio, me callé aun respecto de lo bueno;

Y se agravó mi dolor.

39:

3 Se enardeció mi corazón dentro de mí;

En mi meditación se encendió fuego,

Y así proferí con mi lengua:

39:

4 Hazme saber, Jehová, mi fin,

Y cuánta sea la medida de mis días;

Sepa yo cuán frágil soy.

39:

5 He aquí, diste a mis días término corto,

Y mi edad es como nada delante de ti;

Ciertamente es completa vanidad todo hombre que vive. Selah

39:

6 Ciertamente como una sombra es el hombre;

Ciertamente en vano se afana;

Amontona riquezas, y no sabe quién las recogerá.

39:

7 Y ahora, Señor, ¿qué esperaré?

Mi esperanza está en ti.

39:

8 Líbrame de todas mis transgresiones;

No me pongas por escarnio del insensato.

39:

9 Enmudecí, no abrí mi boca,

Porque tú lo hiciste.

39:

10 Quita de sobre mí tu plaga;

Estoy consumido bajo los golpes de tu mano.

39:

11 Con castigos por el pecado corriges al hombre,

Y deshaces como polilla lo más estimado de él;

Ciertamente vanidad es todo hombre. Selah

39:

12 Oye mi oración, oh Jehová, y escucha mi clamor.

No calles ante mis lágrimas;

Porque forastero soy para ti,

Y advenedizo, como todos mis padres.

39:

13 Déjame, y tomaré fuerzas,

Antes que vaya y perezca.

 

Los Salmos

Capítulo 40

40:

1 Pacientemente esperé a Jehová,

Y se inclinó a mí, y oyó mi clamor.

40:

2 Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso;

Puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos.

40:

3 Puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro Dios.

Verán esto muchos, y temerán,

Y confiarán en Jehová.

40:

4 Bienaventurado el hombre que puso en Jehová su confianza,

Y no mira a los soberbios, ni a los que se desvían tras la mentira.

40:

5 Has aumentado, oh Jehová Dios mío, tus maravillas;

Y tus pensamientos para con nosotros,

No es posible contarlos ante ti.

Si yo anunciare y hablare de ellos,

No pueden ser enumerados.

40:

6 Sacrificio y ofrenda no te agrada;

Has abierto mis oídos;

Holocausto y expiación no has demandado.

40:

7 Entonces dije:

 He aquí, vengo;

En el rollo del libro está escrito de mí;

40:

8 El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado,

Y tu ley está en medio de mi corazón.

40:

9 He anunciado justicia en grande congregación;

He aquí, no refrené mis labios,

Jehová, tú lo sabes.

40:

10 No encubrí tu justicia dentro de mi corazón;

He publicado tu fidelidad y tu salvación;

No oculté tu misericordia y tu verdad en grande asamblea.

40:

11 Jehová, no retengas de mí tus misericordias;

Tu misericordia y tu verdad me guarden siempre.

40:

12 Porque me han rodeado males sin número;

Me han alcanzado mis maldades, y no puedo levantar la vista.

Se han aumentado más que los cabellos de mi cabeza, y mi corazón me falla.

40:

13 Quieras, oh Jehová, librarme;

Jehová, apresúrate a socorrerme.

40:

14 Sean avergonzados y confundidos a una

Los que buscan mi vida para destruirla.

Vuelvan atrás y avergüéncense

Los que mi mal desean;

40:

15 Sean asolados en pago de su afrenta

Los que me dicen:

 ¡Ea, ea!

40:

16 Gócense y alégrense en ti todos los que te buscan,

Y digan siempre los que aman tu salvación:

Jehová sea enaltecido.

40:

17 Aunque afligido yo y necesitado,

Jehová pensará en mí.

Mi ayuda y mi libertador eres tú;

Dios mío, no te tardes.

 

Los Salmos

Capítulo 41

41:

1 Bienaventurado el que piensa en el pobre;

En el día malo lo librará Jehová.

41:

2 Jehová lo guardará, y le dará vida;

Será bienaventurado en la tierra,

Y no lo entregarás a la voluntad de sus enemigos.

41:

3 Jehová lo sustentará sobre el lecho del dolor;

Mullirás toda su cama en su enfermedad.

41:

4 Yo dije:

 Jehová, ten misericordia de mí;

Sana mi alma, porque contra ti he pecado.

41:

5 Mis enemigos dicen mal de mí, preguntando:

¿Cuándo morirá, y perecerá su nombre?

41:

6 Y si vienen a verme, hablan mentira;

Su corazón recoge para sí iniquidad,

Y al salir fuera la divulgan.

41:

7 Reunidos murmuran contra mí todos los que me aborrecen;

Contra mí piensan mal, diciendo de mí:

41:

8 Cosa pestilencial se ha apoderado de él;

Y el que cayó en cama no volverá a levantarse.

41:

9 Aun el hombre de mi paz, en quien yo confiaba, el que de mi pan comía,

Alzó contra mí el calcañar.

41:

10 Mas tú, Jehová, ten misericordia de mí, y hazme levantar,

Y les daré el pago.

41:

11 En esto conoceré que te he agradado,

Que mi enemigo no se huelgue de mí.

41:

12 En cuanto a mí, en mi integridad me has sustentado,

Y me has hecho estar delante de ti para siempre.

41:

13 Bendito sea Jehová, el Dios de Israel,

Por los siglos de los siglos.

Amén y Amén.

 

Los Salmos

Capítulo 42

42:

1 Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas,

Así clama por ti, oh Dios, el alma mía.

42:

2 Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo;

¿Cuándo vendré, y me presentaré delante de Dios?

42:

3 Fueron mis lágrimas mi pan de día y de noche,

Mientras me dicen todos los días:

 ¿Dónde está tu Dios?

42:

4 Me acuerdo de estas cosas, y derramo mi alma dentro de mí;

De cómo yo fui con la multitud, y la conduje hasta la casa de Dios,

Entre voces de alegría y de alabanza del pueblo en fiesta.

42:

5 ¿Por qué te abates, oh alma mía,

Y te turbas dentro de mí?

Espera en Dios; porque aún he de alabarle,

Salvación mía y Dios mío.

42:

6 Dios mío, mi alma está abatida en mí;

Me acordaré, por tanto, de ti desde la tierra del Jordán,

Y de los hermonitas, desde el monte de Mizar.

42:

7 Un abismo llama a otro a la voz de tus cascadas;

Todas tus ondas y tus olas han pasado sobre mí.

42:

8 Pero de día mandará Jehová su misericordia,

Y de noche su cántico estará conmigo,

Y mi oración al Dios de mi vida.

42:

9 Diré a Dios:

 Roca mía, ¿por qué te has olvidado de mí?

¿Por qué andaré yo enlutado por la opresión del enemigo?

42:

10 Como quien hiere mis huesos, mis enemigos me afrentan,

Diciéndome cada día:

 ¿Dónde está tu Dios?

42:

11 ¿Por qué te abates, oh alma mía,

Y por qué te turbas dentro de mí?

Espera en Dios; porque aún he de alabarle,

Salvación mía y Dios mío.

 

Los Salmos

Capítulo 43

43:

1 Júzgame, oh Dios, y defiende mi causa;

Líbrame de gente impía, y del hombre engañoso e inicuo.

43:

2 Pues que tú eres el Dios de mi fortaleza, ¿por qué me has desechado?

¿Por qué andaré enlutado por la opresión del enemigo?

43:

3 Envía tu luz y tu verdad; éstas me guiarán;

Me conducirán a tu santo monte,

Y a tus moradas.

43:

4 Entraré al altar de Dios,

Al Dios de mi alegría y de mi gozo;

Y te alabaré con arpa, oh Dios, Dios mío.

43:

5 ¿Por qué te abates, oh alma mía,

Y por qué te turbas dentro de mí?

Espera en Dios; porque aún he de alabarle,

Salvación mía y Dios mío.

 

Los Salmos

Capítulo 44

44:

1 Oh Dios, con nuestros oídos hemos oído, nuestros padres nos han contado,

La obra que hiciste en sus días, en los tiempos antiguos.

44:

2 Tú con tu mano echaste las naciones, y los plantaste a ellos;

Afligiste a los pueblos, y los arrojaste.

44:

3 Porque no se apoderaron de la tierra por su espada,

Ni su brazo los libró;

Sino tu diestra, y tu brazo, y la luz de tu rostro,

Porque te complaciste en ellos.

44:

4 Tú, oh Dios, eres mi rey;

Manda salvación a Jacob.

44:

5 Por medio de ti sacudiremos a nuestros enemigos;

En tu nombre hollaremos a nuestros adversarios.

44:

6 Porque no confiaré en mi arco,

Ni mi espada me salvará;

44:

7 Pues tú nos has guardado de nuestros enemigos,

Y has avergonzado a los que nos aborrecían.

44:

8 En Dios nos gloriaremos todo el tiempo,

Y para siempre alabaremos tu nombre. Selah

44:

9 Pero nos has desechado, y nos has hecho avergonzar;

Y no sales con nuestros ejércitos.

44:

10 Nos hiciste retroceder delante del enemigo,

Y nos saquean para sí los que nos aborrecen.

44:

11 Nos entregas como ovejas al matadero,

Y nos has esparcido entre las naciones.

44:

12 Has vendido a tu pueblo de balde;

No exigiste ningún precio.

44:

13 Nos pones por afrenta de nuestros vecinos,

Por escarnio y por burla de los que nos rodean.

44:

14 Nos pusiste por proverbio entre las naciones;

Todos al vernos menean la cabeza.

44:

15 Cada día mi vergüenza está delante de mí,

Y la confusión de mi rostro me cubre,

44:

16 Por la voz del que me vitupera y deshonra,

Por razón del enemigo y del vengativo.

44:

17 Todo esto nos ha venido, y no nos hemos olvidado de ti,

Y no hemos faltado a tu pacto.

44:

18 No se ha vuelto atrás nuestro corazón,

Ni se han apartado de tus caminos nuestros pasos,

44:

19 Para que nos quebrantases en el lugar de chacales,

Y nos cubrieses con sombra de muerte.

44:

20 Si nos hubiésemos olvidado del nombre de nuestro Dios,

O alzado nuestras manos a dios ajeno,

44:

21 ¿No demandaría Dios esto?

Porque él conoce los secretos del corazón.

44:

22 Pero por causa de ti nos matan cada día;

Somos contados como ovejas para el matadero.

44:

23 Despierta; ¿por qué duermes, Señor?

Despierta, no te alejes para siempre.

44:

24 ¿Por qué escondes tu rostro,

Y te olvidas de nuestra aflicción, y de la opresión nuestra?

44:

25 Porque nuestra alma está agobiada hasta el polvo,

Y nuestro cuerpo está postrado hasta la tierra.

44:

26 Levántate para ayudarnos,

Y redímenos por causa de tu misericordia.

 

Los Salmos

Capítulo 45

45:

1 Rebosa mi corazón palabra buena;

Dirijo al rey mi canto;

Mi lengua es pluma de escribiente muy ligero.

45:

2 Eres el más hermoso de los hijos de los hombres;

La gracia se derramó en tus labios;

Por tanto, Dios te ha bendecido para siempre.

45:

3 Ciñe tu espada sobre el muslo, oh valiente,

Con tu gloria y con tu majestad.

45:

4 En tu gloria sé prosperado;

Cabalga sobre palabra de verdad, de humildad y de justicia,

Y tu diestra te enseñará cosas terribles.

45:

5 Tus saetas agudas,

Con que caerán pueblos debajo de ti,

Penetrarán en el corazón de los enemigos del rey.

45:

6 Tu trono, oh Dios, es eterno y para siempre;

Cetro de justicia es el cetro de tu reino.

45:

7 Has amado la justicia y aborrecido la maldad;

Por tanto, te ungió Dios, el Dios tuyo,

Con óleo de alegría más que a tus compañeros.

45:

8 Mirra, áloe y casia exhalan todos tus vestidos;

Desde palacios de marfil te recrean.

45:

9 Hijas de reyes están entre tus ilustres;

Está la reina a tu diestra con oro de Ofir.

45:

10 Oye, hija, y mira, e inclina tu oído;

Olvida tu pueblo, y la casa de tu padre;

45:

11 Y deseará el rey tu hermosura;

E inclínate a él, porque él es tu señor.

45:

12 Y las hijas de Tiro vendrán con presentes;

Implorarán tu favor los ricos del pueblo.

45:

13 Toda gloriosa es la hija del rey en su morada;

De brocado de oro es su vestido.

45:

14 Con vestidos bordados será llevada al rey;

Vírgenes irán en pos de ella,

Compañeras suyas serán traídas a ti.

45:

15 Serán traídas con alegría y gozo;

Entrarán en el palacio del rey.

45:

16 En lugar de tus padres serán tus hijos,

A quienes harás príncipes en toda la tierra.

45:

17 Haré perpetua la memoria de tu nombre en todas las generaciones,

Por lo cual te alabarán los pueblos eternamente y para siempre.

 

Los Salmos

Capítulo 46

46:

1 Dios es nuestro amparo y fortaleza,

Nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.

46:

2 Por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida,

Y se traspasen los montes al corazón del mar;

46:

3 Aunque bramen y se turben sus aguas,

Y tiemblen los montes a causa de su braveza. Selah

46:

4 Del río sus corrientes alegran la ciudad de Dios,

El santuario de las moradas del Altísimo.

46:

5 Dios está en medio de ella; no será conmovida.

Dios la ayudará al clarear la mañana.

46:

6 Bramaron las naciones, titubearon los reinos;

Dio él su voz, se derritió la tierra.

46:

7 Jehová de los ejércitos está con nosotros;

Nuestro refugio es el Dios de Jacob. Selah

46:

8 Venid, ved las obras de Jehová,

Que ha puesto asolamientos en la tierra.

46:

9 Que hace cesar las guerras hasta los fines de la tierra.

Que quiebra el arco, corta la lanza,

Y quema los carros en el fuego.

46:

10 Estad quietos, y conoced que yo soy Dios;

Seré exaltado entre las naciones; enaltecido seré en la tierra.

46:

11 Jehová de los ejércitos está con nosotros;

Nuestro refugio es el Dios de Jacob. Selah

 

Los Salmos

Capítulo 47

47:

1 Pueblos todos, batid las manos;

Aclamad a Dios con voz de júbilo.

47:

2 Porque Jehová el Altísimo es temible;

Rey grande sobre toda la tierra.

47:

3 El someterá a los pueblos debajo de nosotros,

Y a las naciones debajo de nuestros pies.

47:

4 El nos elegirá nuestras heredades;

La hermosura de Jacob, al cual amó. Selah

47:

5 Subió Dios con júbilo,

Jehová con sonido de trompeta.

47:

6 Cantad a Dios, cantad;

Cantad a nuestro Rey, cantad;

47:

7 Porque Dios es el Rey de toda la tierra;

Cantad con inteligencia.

47:

8 Reinó Dios sobre las naciones;

Se sentó Dios sobre su santo trono.

47:

9 Los príncipes de los pueblos se reunieron

Como pueblo del Dios de Abraham;

47:

10 Porque de Dios son los escudos de la tierra;

El es muy exaltado.

 

Los Salmos

Capítulo 48

48:

1 Grande es Jehová, y digno de ser en gran manera alabado

En la ciudad de nuestro Dios, en su monte santo.

48:

2 Hermosa provincia, el gozo de toda la tierra,

Es el monte de Sion, a los lados del norte,

La ciudad del gran Rey.

48:

3 En sus palacios Dios es conocido por refugio.

48:

4 Porque he aquí los reyes de la tierra se reunieron;

Pasaron todos.

48:

5 Y viéndola ellos así, se maravillaron,

Se turbaron, se apresuraron a huir.

48:

6 Les tomó allí temblor;

Dolor como de mujer que da a luz.

48:

7 Con viento solano

Quiebras tú las naves de Tarsis.

48:

8 Como lo oímos, así lo hemos visto

En la ciudad de Jehová de los ejércitos, en la ciudad de nuestro Dios;

La afirmará Dios para siempre. Selah

48:

9 Nos acordamos de tu misericordia, oh Dios,

En medio de tu templo.

48:

10 Conforme a tu nombre, oh Dios,

Así es tu loor hasta los fines de la tierra;

De justicia está llena tu diestra.

48:

11 Se alegrará el monte de Sion;

Se gozarán las hijas de Judá

Por tus juicios.

48:

12 Andad alrededor de Sion, y rodeadla;

Contad sus torres.

48:

13 Considerad atentamente su antemuro,

Mirad sus palacios;

Para que lo contéis a la generación venidera.

48:

14 Porque este Dios es Dios nuestro eternamente y para siempre;

El nos guiará aun más allá de la muerte.

 

Los Salmos

Capítulo 49

49:

1 Oíd esto, pueblos todos;

Escuchad, habitantes todos del mundo,

49:

2 Así los plebeyos como los nobles,

El rico y el pobre juntamente.

49:

3 Mi boca hablará sabiduría,

Y el pensamiento de mi corazón inteligencia.

49:

4 Inclinaré al proverbio mi oído;

Declararé con el arpa mi enigma.

49:

5 ¿Por qué he de temer en los días de adversidad,

Cuando la iniquidad de mis opresores me rodeare?

49:

6 Los que confían en sus bienes,

Y de la muchedumbre de sus riquezas se jactan,

49:

7 Ninguno de ellos podrá en manera alguna redimir al hermano,

Ni dar a Dios su rescate

49:

8 (Porque la redención de su vida es de gran precio,

Y no se logrará jamás),

49:

9 Para que viva en adelante para siempre,

Y nunca vea corrupción.

49:

10 Pues verá que aun los sabios mueren;

Que perecen del mismo modo que el insensato y el necio,

Y dejan a otros sus riquezas.

49:

11 Su íntimo pensamiento es que sus casas serán eternas,

Y sus habitaciones para generación y generación;

Dan sus nombres a sus tierras.

49:

12 Mas el hombre no permanecerá en honra;

Es semejante a las bestias que perecen.

49:

13 Este su camino es locura;

Con todo, sus descendientes se complacen en el dicho de ellos. Selah

49:

14 Como a rebaños que son conducidos al Seol,

La muerte los pastoreará,

Y los rectos se enseñorearán de ellos por la mañana;

Se consumirá su buen parecer, y el Seol será su morada.

49:

15 Pero Dios redimirá mi vida del poder del Seol,

Porque él me tomará consigo. Selah

49:

16 No temas cuando se enriquece alguno,

Cuando aumenta la gloria de su casa;

49:

17 Porque cuando muera no llevará nada,

Ni descenderá tras él su gloria.

49:

18 Aunque mientras viva, llame dichosa a su alma,

Y sea loado cuando prospere,

49:

19 Entrará en la generación de sus padres,

Y nunca más verá la luz.

49:

20 El hombre que está en honra y no entiende,

Semejante es a las bestias que perecen.

 

Los Salmos

Capítulo 50

50:

1 El Dios de dioses, Jehová, ha hablado, y convocado la tierra,

Desde el nacimiento del sol hasta donde se pone.

50:

2 De Sion, perfección de hermosura,

Dios ha resplandecido.

50:

3 Vendrá nuestro Dios, y no callará;

Fuego consumirá delante de él,

Y tempestad poderosa le rodeará.

50:

4 Convocará a los cielos de arriba,

Y a la tierra, para juzgar a su pueblo.

50:

5 Juntadme mis santos,

Los que hicieron conmigo pacto con sacrificio.

50:

6 Y los cielos declararán su justicia,

Porque Dios es el juez. Selah

50:

7 Oye, pueblo mío, y hablaré;

Escucha, Israel, y testificaré contra ti:

Yo soy Dios, el Dios tuyo.

50:

8 No te reprenderé por tus sacrificios,

Ni por tus holocaustos, que están continuamente delante de mí.

50:

9 No tomaré de tu casa becerros,

Ni machos cabríos de tus apriscos.

50:

10 Porque mía es toda bestia del bosque,

Y los millares de animales en los collados.

50:

11 Conozco a todas las aves de los montes,

Y todo lo que se mueve en los campos me pertenece.

50:

12 Si yo tuviese hambre, no te lo diría a ti;

Porque mío es el mundo y su plenitud.

50:

13 ¿He de comer yo carne de toros,

O de beber sangre de machos cabríos?

50:

14 Sacrifica a Dios alabanza,

Y paga tus votos al Altísimo;

50:

15 E invócame en el día de la angustia;

Te libraré, y tú me honrarás.

50:

16 Pero al malo dijo Dios:

¿Qué tienes tú que hablar de mis leyes,

Y que tomar mi pacto en tu boca?

50:

17 Pues tú aborreces la corrección,

Y echas a tu espalda mis palabras.

50:

18 Si veías al ladrón, tú corrías con él,

Y con los adúlteros era tu parte.

50:

19 Tu boca metías en mal,

Y tu lengua componía engaño.

50:

20 Tomabas asiento, y hablabas contra tu hermano;

Contra el hijo de tu madre ponías infamia.

50:

21 Estas cosas hiciste, y yo he callado;

Pensabas que de cierto sería yo como tú;

Pero te reprenderé, y las pondré delante de tus ojos.

50:

22 Entended ahora esto, los que os olvidáis de Dios,

No sea que os despedace, y no haya quien os libre.

50:

23 El que sacrifica alabanza me honrará;

Y al que ordenare su camino,

Le mostraré la salvación de Dios.

 

Los Salmos

Capítulo 51

51:

1 Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia;

Conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones.

51:

2 Lávame más y más de mi maldad,

Y límpiame de mi pecado.

51:

3 Porque yo reconozco mis rebeliones,

Y mi pecado está siempre delante de mí.

51:

4 Contra ti, contra ti solo he pecado,

Y he hecho lo malo delante de tus ojos;

Para que seas reconocido justo en tu palabra,

Y tenido por puro en tu juicio.

51:

5 He aquí, en maldad he sido formado,

Y en pecado me concibió mi madre.

51:

6 He aquí, tú amas la verdad en lo íntimo,

Y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría.

51:

7 Purifícame con hisopo, y seré limpio;

Lávame, y seré más blanco que la nieve.

51:

8 Hazme oír gozo y alegría,

Y se recrearán los huesos que has abatido.

51:

9 Esconde tu rostro de mis pecados,

Y borra todas mis maldades.

51:

10 Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio,

Y renueva un espíritu recto dentro de mí.

51:

11 No me eches de delante de ti,

Y no quites de mí tu santo Espíritu.

51:

12 Vuélveme el gozo de tu salvación,

Y espíritu noble me sustente.

51:

13 Entonces enseñaré a los transgresores tus caminos,

Y los pecadores se convertirán a ti.

51:

14 Líbrame de homicidios, oh Dios, Dios de mi salvación;

Cantará mi lengua tu justicia.

51:

15 Señor, abre mis labios,

Y publicará mi boca tu alabanza.

51:

16 Porque no quieres sacrificio, que yo lo daría;

No quieres holocausto.

51:

17 Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado;

Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios.

51:

18 Haz bien con tu benevolencia a Sion;

Edifica los muros de Jerusalén.

51:

19 Entonces te agradarán los sacrificios de justicia,

el holocausto u ofrenda del todo quemada;

Entonces ofrecerán becerros sobre tu altar.

 

Los Salmos

Capítulo 52

52:

1 ¿Por qué te jactas de maldad, oh poderoso?

La misericordia de Dios es continua.

52:

2 Agravios maquina tu lengua;

Como navaja afilada hace engaño.

52:

3 Amaste el mal más que el bien,

La mentira más que la verdad. Selah

52:

4 Has amado toda suerte de palabras perniciosas,

Engañosa lengua.

52:

5 Por tanto, Dios te destruirá para siempre;

Te asolará y te arrancará de tu morada,

Y te desarraigará de la tierra de los vivientes. Selah

52:

6 Verán los justos, y temerán;

Se reirán de él, diciendo:

52:

7 He aquí el hombre que no puso a Dios por su fortaleza,

Sino que confió en la multitud de sus riquezas,

Y se mantuvo en su maldad.

52:

8 Pero yo estoy como olivo verde en la casa de Dios;

En la misericordia de Dios confío eternamente y para siempre.

52:

9 Te alabaré para siempre, porque lo has hecho así;

Y esperaré en tu nombre, porque es bueno, delante de tus santos.

 

Los Salmos

Capítulo 53

53:

1 Dice el necio en su corazón:

 No hay Dios.

Se han corrompido, e hicieron abominable maldad;

No hay quien haga bien.

53:

2 Dios desde los cielos miró sobre los hijos de los hombres,

Para ver si había algún entendido

Que buscara a Dios.

53:

3 Cada uno se había vuelto atrás; todos se habían corrompido;

No hay quien haga lo bueno, no hay ni aun uno.

53:

4 ¿No tienen conocimiento todos los que hacen iniquidad,

Que devoran a mi pueblo como si comiesen pan,

Y a Dios no invocan?

53:

5 Allí se sobresaltaron de pavor donde no había miedo,

Porque Dios ha esparcido los huesos del que puso asedio contra ti;

Los avergonzaste, porque Dios los desechó.

53:

6 ¡Oh, si saliera de Sion la salvación de Israel!

Cuando Dios hiciere volver de la cautividad a su pueblo,

Se gozará Jacob, y se alegrará Israel.

 

Los Salmos

Capítulo 54

54:

1 Oh Dios, sálvame por tu nombre,

Y con tu poder defiéndeme.

54:

2 Oh Dios, oye mi oración;

Escucha las razones de mi boca.

54:

3 Porque extraños se han levantado contra mí,

Y hombres violentos buscan mi vida;

No han puesto a Dios delante de sí. Selah

54:

4 He aquí, Dios es el que me ayuda;

El Señor está con los que sostienen mi vida.

54:

5 El devolverá el mal a mis enemigos;

Córtalos por tu verdad.

54:

6 Voluntariamente sacrificaré a ti;

Alabaré tu nombre, oh Jehová, porque es bueno.

54:

7 Porque él me ha librado de toda angustia,

Y mis ojos han visto la ruina de mis enemigos.

 

Los Salmos

Capítulo 55

55:

1 Escucha, oh Dios, mi oración,

Y no te escondas de mi súplica.

55:

2 Está atento, y respóndeme;

Clamo en mi oración, y me conmuevo,

55:

3 A causa de la voz del enemigo,

Por la opresión del impío;

Porque sobre mí echaron iniquidad,

Y con furor me persiguen.

55:

4 Mi corazón está dolorido dentro de mí,

Y terrores de muerte sobre mí han caído.

55:

5 Temor y temblor vinieron sobre mí,

Y terror me ha cubierto.

55:

6 Y dije:

 ¡Quién me diese alas como de paloma!

Volaría yo, y descansaría.

55:

7 Ciertamente huiría lejos;

Moraría en el desierto. Selah

55:

8 Me apresuraría a escapar

Del viento borrascoso, de la tempestad.

55:

9 Destrúyelos, oh Señor; confunde la lengua de ellos;

Porque he visto violencia y rencilla en la ciudad.

55:

10 Día y noche la rodean sobre sus muros,

E iniquidad y trabajo hay en medio de ella.

55:

11 Maldad hay en medio de ella,

Y el fraude y el engaño no se apartan de sus plazas.

55:

12 Porque no me afrentó un enemigo,

Lo cual habría soportado;

Ni se alzó contra mí el que me aborrecía,

Porque me hubiera ocultado de él;

55:

13 Sino tú, hombre, al parecer íntimo mío,

Mi guía, y mi familiar;

55:

14 Que juntos comunicábamos dulcemente los secretos,

Y andábamos en amistad en la casa de Dios.

55:

15 Que la muerte les sorprenda;

Desciendan vivos al Seol,

Porque hay maldades en sus moradas, en medio de ellos.

55:

16 En cuanto a mí, a Dios clamaré;

Y Jehová me salvará.

55:

17 Tarde y mañana y a mediodía oraré y clamaré,

Y él oirá mi voz.

55:

18 El redimirá en paz mi alma de la guerra contra mí,

Aunque contra mí haya muchos.

55:

19 Dios oirá, y los quebrantará luego,

El que permanece desde la antigüedad;

Por cuanto no cambian,

Ni temen a Dios. Selah

55:

20 Extendió el inicuo sus manos contra los que estaban en paz con él;

Violó su pacto.

55:

21 Los dichos de su boca son más blandos que mantequilla,

Pero guerra hay en su corazón;

Suaviza sus palabras más que el aceite,

Mas ellas son espadas desnudas.

55:

22 Echa sobre Jehová tu carga, y él te sustentará;

No dejará para siempre caído al justo.

55:

23 Mas tú, oh Dios, harás descender aquéllos al pozo de perdición.

Los hombres sanguinarios y engañadores no llegarán a la mitad de sus días;

Pero yo en ti confiaré.

 

Los Salmos

Capítulo 56

56:

1 Ten misericordia de mí, oh Dios, porque me devoraría el hombre;

Me oprime combatiéndome cada día.

56:

2 Todo el día mis enemigos me pisotean;

Porque muchos son los que pelean contra mí con soberbia.

56:

3 En el día que temo,

Yo en ti confío.

56:

4 En Dios alabaré su palabra;

En Dios he confiado; no temeré;

¿Qué puede hacerme el hombre?

56:

5 Todos los días ellos pervierten mi causa;

Contra mí son todos sus pensamientos para mal.

56:

6 Se reúnen, se esconden,

Miran atentamente mis pasos,

Como quienes acechan a mi alma.

56:

7 Pésalos según su iniquidad, oh Dios,

Y derriba en tu furor a los pueblos.

56:

8 Mis huidas tú has contado;

Pon mis lágrimas en tu redoma;

¿No están ellas en tu libro?

56:

9 Serán luego vueltos atrás mis enemigos, el día en que yo clamare;

Esto sé, que Dios está por mí.

56:

10 En Dios alabaré su palabra;

En Jehová su palabra alabaré.

56:

11 En Dios he confiado; no temeré;

¿Qué puede hacerme el hombre?

56:

12 Sobre mí, oh Dios, están tus votos;

Te tributaré alabanzas.

56:

13 Porque has librado mi alma de la muerte,

Y mis pies de caída,

Para que ande delante de Dios

En la luz de los que viven.

 

Los Salmos

Capítulo 57

57:

1 Ten misericordia de mí, oh Dios, ten misericordia de mí;

Porque en ti ha confiado mi alma,

Y en la sombra de tus alas me ampararé

Hasta que pasen los quebrantos.

57:

2 Clamaré al Dios Altísimo,

Al Dios que me favorece.

57:

3 El enviará desde los cielos, y me salvará

De la infamia del que me acosa; Selah

Dios enviará su misericordia y su verdad.

57:

4 Mi vida está entre leones;

Estoy echado entre hijos de hombres que vomitan llamas;

Sus dientes son lanzas y saetas,

Y su lengua espada aguda.

57:

5 Exaltado seas sobre los cielos, oh Dios;

Sobre toda la tierra sea tu gloria.

57:

6 Red han armado a mis pasos;

Se ha abatido mi alma;

Hoyo han cavado delante de mí;

En medio de él han caído ellos mismos. Selah

57:

7 Pronto está mi corazón, oh Dios, mi corazón está dispuesto;

Cantaré, y trovaré salmos.

57:

8 Despierta, alma mía; despierta, salterio y arpa;

Me levantaré de mañana.

57:

9 Te alabaré entre los pueblos, oh Señor;

Cantaré de ti entre las naciones.

57:

10 Porque grande es hasta los cielos tu misericordia,

Y hasta las nubes tu verdad.

57:

11 Exaltado seas sobre los cielos, oh Dios;

Sobre toda la tierra sea tu gloria.

 

Los Salmos

Capítulo 58

58:

1 Oh congregación, ¿pronunciáis en verdad justicia?

¿Juzgáis rectamente, hijos de los hombres?

58:

2 Antes en el corazón maquináis iniquidades;

Hacéis pesar la violencia de vuestras manos en la tierra.

58:

3 Se apartaron los impíos desde la matriz;

Se descarriaron hablando mentira desde que nacieron.

58:

4 Veneno tienen como veneno de serpiente;

Son como el áspid sordo que cierra su oído,

58:

5 Que no oye la voz de los que encantan,

Por más hábil que el encantador sea.

58:

6 Oh Dios, quiebra sus dientes en sus bocas;

Quiebra, oh Jehová, las muelas de los leoncillos.

58:

7 Sean disipados como aguas que corren;

Cuando disparen sus saetas, sean hechas pedazos.

58:

8 Pasen ellos como el caracol que se deslíe;

Como el que nace muerto, no vean el sol.

58:

9 Antes que vuestras ollas sientan la llama de los espinos,

Así vivos, así airados, los arrebatará él con tempestad.

58:

10 Se alegrará el justo cuando viere la venganza;

Sus pies lavará en la sangre del impío.

58:

11 Entonces dirá el hombre:

 Ciertamente hay galardón para el justo;

Ciertamente hay Dios que juzga en la tierra.

 

Los Salmos

Capítulo 59

59:

1 Líbrame de mis enemigos, oh Dios mío;

Ponme a salvo de los que se levantan contra mí.

59:

2 Líbrame de los que cometen iniquidad,

Y sálvame de hombres sanguinarios.

59:

3 Porque he aquí están acechando mi vida;

Se han juntado contra mí poderosos.

No por falta mía, ni pecado mío, oh Jehová;

59:

4 Sin delito mío corren y se aperciben.

Despierta para venir a mi encuentro, y mira.

59:

5 Y tú, Jehová Dios de los ejércitos, Dios de Israel,

Despierta para castigar a todas las naciones;

No tengas misericordia de todos los que se rebelan con iniquidad. Selah

59:

6 Volverán a la tarde, ladrarán como perros,

Y rodearán la ciudad.

59:

7 He aquí proferirán con su boca;

Espadas hay en sus labios,

Porque dicen:

 ¿Quién oye?

59:

8 Mas tú, Jehová, te reirás de ellos;

Te burlarás de todas las naciones.

59:

9 A causa del poder del enemigo esperaré en ti,

Porque Dios es mi defensa.

59:

10 El Dios de mi misericordia irá delante de mí;

Dios hará que vea en mis enemigos mi deseo.

59:

11 No los mates, para que mi pueblo no olvide;

Dispérsalos con tu poder, y abátelos,

Oh Jehová, escudo nuestro.

59:

12 Por el pecado de su boca, por la palabra de sus labios,

Sean ellos presos en su soberbia,

Y por la maldición y mentira que profieren.

59:

13 Acábalos con furor, acábalos, para que no sean;

Y sépase que Dios gobierna en Jacob

Hasta los fines de la tierra. Selah

59:

14 Vuelvan, pues, a la tarde, y ladren como perros,

Y rodeen la ciudad.

59:

15 Anden ellos errantes para hallar qué comer;

Y si no se sacian, pasen la noche quejándose.

59:

16 Pero yo cantaré de tu poder,

Y alabaré de mañana tu misericordia;

Porque has sido mi amparo

Y refugio en el día de mi angustia.

59:

17 Fortaleza mía, a ti cantaré;

Porque eres, oh Dios, mi refugio, el Dios de mi misericordia.

 

Los Salmos

Capítulo 60

60:

1 Oh Dios, tú nos has desechado, nos quebrantaste;

Te has airado; ¡vuélvete a nosotros!

60:

2 Hiciste temblar la tierra, la has hendido;

Sana sus roturas, porque titubea.

60:

3 Has hecho ver a tu pueblo cosas duras;

Nos hiciste beber vino de aturdimiento.

60:

4 Has dado a los que te temen bandera

Que alcen por causa de la verdad. Selah

60:

5 Para que se libren tus amados,

Salva con tu diestra, y óyeme.

60:

6 Dios ha dicho en su santuario:

 Yo me alegraré;

Repartiré a Siquem, y mediré el valle de Sucot.

60:

7 Mío es Galaad, y mío es Manasés;

Y Efraín es la fortaleza de mi cabeza;

Judá es mi legislador.

60:

8 Moab, vasija para lavarme;

Sobre Edom echaré mi calzado;

Me regocijaré sobre Filistea.

60:

9 ¿Quién me llevará a la ciudad fortificada?

¿Quién me llevará hasta Edom?

60:

10 ¿No serás tú, oh Dios, que nos habías desechado,

Y no salías, oh Dios, con nuestros ejércitos?

60:

11 Danos socorro contra el enemigo,

Porque vana es la ayuda de los hombres.

60:

12 En Dios haremos proezas,

Y él hollará a nuestros enemigos.

 

Los Salmos

Capítulo 61

61:

1 Oye, oh Dios, mi clamor;

A mi oración atiende.

61:

2 Desde el cabo de la tierra clamaré a ti, cuando mi corazón desmayare.

Llévame a la roca que es más alta que yo,

61:

3 Porque tú has sido mi refugio,

Y torre fuerte delante del enemigo.

61:

4 Yo habitaré en tu tabernáculo para siempre;

Estaré seguro bajo la cubierta de tus alas. Selah

61:

5 Porque tú, oh Dios, has oído mis votos;

Me has dado la heredad de los que temen tu nombre.

61:

6 Días sobre días añadirás al rey;

Sus años serán como generación y generación.

61:

7 Estará para siempre delante de Dios;

Prepara misericordia y verdad para que lo conserven.

61:

8 Así cantaré tu nombre para siempre,

Pagando mis votos cada día.

 

Los Salmos

Capítulo 62

62:

1 En Dios solamente está acallada mi alma;

De él viene mi salvación.

62:

2 El solamente es mi roca y mi salvación;

Es mi refugio, no resbalaré mucho.

62:

3 ¿Hasta cuándo maquinaréis contra un hombre,

Tratando todos vosotros de aplastarle

Como pared desplomada y como cerca derribada?

62:

4 Solamente consultan para arrojarle de su grandeza.

Aman la mentira;

Con su boca bendicen, pero maldicen en su corazón. Selah

62:

5 Alma mía, en Dios solamente reposa,

Porque de él es mi esperanza.

62:

6 El solamente es mi roca y mi salvación.

Es mi refugio, no resbalaré.

62:

7 En Dios está mi salvación y mi gloria;

En Dios está mi roca fuerte, y mi refugio.

62:

8 Esperad en él en todo tiempo, oh pueblos;

Derramad delante de él vuestro corazón;

Dios es nuestro refugio. Selah

62:

9 Por cierto, vanidad son los hijos de los hombres, mentira los hijos de varón;

Pesándolos a todos igualmente en la balanza,

Serán menos que nada.

62:

10 No confiéis en la violencia,

Ni en la rapiña; no os envanezcáis;

Si se aumentan las riquezas, no pongáis el corazón en ellas.

62:

11 Una vez habló Dios;

Dos veces he oído esto:

Que de Dios es el poder,

62:

12 Y tuya, oh Señor, es la misericordia;

Porque tú pagas a cada uno conforme a su obra.

 

Los Salmos

Capítulo 63

63:

1 Dios, Dios mío eres tú;

De madrugada te buscaré;

Mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela,

En tierra seca y árida donde no hay aguas,

63:

2 Para ver tu poder y tu gloria,

Así como te he mirado en el santuario.

63:

3 Porque mejor es tu misericordia que la vida;

Mis labios te alabarán.

63:

4 Así te bendeciré en mi vida;

En tu nombre alzaré mis manos.

63:

5 Como de meollo y de grosura será saciada mi alma,

Y con labios de júbilo te alabará mi boca,

63:

6 Cuando me acuerde de ti en mi lecho,

Cuando medite en ti en las vigilias de la noche.

63:

7 Porque has sido mi socorro,

Y así en la sombra de tus alas me regocijaré.

63:

8 Está mi alma apegada a ti;

Tu diestra me ha sostenido.

63:

9 Pero los que para destrucción buscaron mi alma

Caerán en los sitios bajos de la tierra.

63:

10 Los destruirán a filo de espada;

Serán porción de los chacales.

63:

11 Pero el rey se alegrará en Dios;

Será alabado cualquiera que jura por él;

Porque la boca de los que hablan mentira será cerrada.

 

Los Salmos

Capítulo 64

64:

1 Escucha, oh Dios, la voz de mi queja;

Guarda mi vida del temor del enemigo.

64:

2 Escóndeme del consejo secreto de los malignos,

De la conspiración de los que hacen iniquidad,

64:

3 Que afilan como espada su lengua;

Lanzan cual saeta suya, palabra amarga,

64:

4 Para asaetear a escondidas al íntegro;

De repente lo asaetean, y no temen.

64:

5 Obstinados en su inicuo designio,

Tratan de esconder los lazos,

Y dicen:

 ¿Quién los ha de ver?

64:

6 Inquieren iniquidades, hacen una investigación exacta;

Y el íntimo pensamiento de cada uno de ellos, así como su corazón, es profundo.

64:

7 Mas Dios los herirá con saeta;

De repente serán sus plagas.

64:

8 Sus propias lenguas los harán caer;

Se espantarán todos los que los vean.

64:

9 Entonces temerán todos los hombres,

Y anunciarán la obra de Dios,

Y entenderán sus hechos.

64:

10 Se alegrará el justo en Jehová, y confiará en él;

Y se gloriarán todos los rectos de corazón.

 

Los Salmos

Capítulo 65

65:

1 Tuya es la alabanza en Sion, oh Dios,

Y a ti se pagarán los votos.

65:

2 Tú oyes la oración;

A ti vendrá toda carne.

65:

3 Las iniquidades prevalecen contra mí;

Mas nuestras rebeliones tú las perdonarás.

65:

4 Bienaventurado el que tú escogieres y atrajeres a ti,

Para que habite en tus atrios;

Seremos saciados del bien de tu casa,

De tu santo templo.

65:

5 Con tremendas cosas nos responderás tú en justicia,

Oh Dios de nuestra salvación,

Esperanza de todos los términos de la tierra,

Y de los más remotos confines del mar.

65:

6 Tú, el que afirma los montes con su poder,

Ceñido de valentía;

65:

7 El que sosiega el estruendo de los mares, el estruendo de sus ondas,

Y el alboroto de las naciones.

65:

8 Por tanto, los habitantes de los fines de la tierra temen de tus maravillas.

Tú haces alegrar las salidas de la mañana y de la tarde.

65:

9 Visitas la tierra, y la riegas;

En gran manera la enriqueces;

Con el río de Dios, lleno de aguas,

Preparas el grano de ellos, cuando así la dispones.

65:

10 Haces que se empapen sus surcos,

Haces descender sus canales;

La ablandas con lluvias,

Bendices sus renuevos.

65:

11 Tú coronas el año con tus bienes,

Y tus nubes destilan grosura.

65:

12 Destilan sobre los pastizales del desierto,

Y los collados se ciñen de alegría.

65:

13 Se visten de manadas los llanos,

Y los valles se cubren de grano;

Dan voces de júbilo, y aun cantan.

 

Los Salmos

Capítulo 66

66:

1 Aclamad a Dios con alegría, toda la tierra.

66:

2 Cantad la gloria de su nombre;

Poned gloria en su alabanza.

66:

3 Decid a Dios:

 ¡Cuán asombrosas son tus obras!

Por la grandeza de tu poder se someterán a ti tus enemigos.

66:

4 Toda la tierra te adorará,

Y cantará a ti;

Cantarán a tu nombre. Selah

66:

5 Venid, y ved las obras de Dios,

Temible en hechos sobre los hijos de los hombres.

66:

6 Volvió el mar en seco;

Por el río pasaron a pie;

Allí en él nos alegramos.

66:

7 El señorea con su poder para siempre;

Sus ojos atalayan sobre las naciones;

Los rebeldes no serán enaltecidos. Selah

66:

8 Bendecid, pueblos, a nuestro Dios,

Y haced oír la voz de su alabanza.

66:

9 El es quien preservó la vida a nuestra alma,

Y no permitió que nuestros pies resbalasen.

66:

10 Porque tú nos probaste, oh Dios;

Nos ensayaste como se afina la plata.

66:

11 Nos metiste en la red;

Pusiste sobre nuestros lomos pesada carga.

66:

12 Hiciste cabalgar hombres sobre nuestra cabeza;

Pasamos por el fuego y por el agua,

Y nos sacaste a abundancia.

66:

13 Entraré en tu casa con holocaustos;

Te pagaré mis votos,

66:

14 Que pronunciaron mis labios

Y habló mi boca, cuando estaba angustiado.

66:

15 Holocaustos de animales engordados te ofreceré,

Con sahumerio de carneros;

Te ofreceré en sacrificio bueyes y machos cabríos. Selah

66:

16 Venid, oíd todos los que teméis a Dios,

Y contaré lo que ha hecho a mi alma.

66:

17 A él clamé con mi boca,

Y fue exaltado con mi lengua.

66:

18 Si en mi corazón hubiese yo mirado a la iniquidad,

El Señor no me habría escuchado.

66:

19 Mas ciertamente me escuchó Dios;

Atendió a la voz de mi súplica.

66:

20 Bendito sea Dios,

Que no echó de sí mi oración, ni de mí su misericordia.

 

Los Salmos

Capítulo 67

67:

1 Dios tenga misericordia de nosotros, y nos bendiga;

Haga resplandecer su rostro sobre nosotros; Selah

67:

2 Para que sea conocido en la tierra tu camino,

En todas las naciones tu salvación.

67:

3 Te alaben los pueblos, oh Dios;

Todos los pueblos te alaben.

67:

4 Alégrense y gócense las naciones,

Porque juzgarás los pueblos con equidad,

Y pastorearás las naciones en la tierra. Selah

67:

5 Te alaben los pueblos, oh Dios;

Todos los pueblos te alaben.

67:

6 La tierra dará su fruto;

Nos bendecirá Dios, el Dios nuestro.

67:

7 Bendíganos Dios,

Y témanlo todos los términos de la tierra.

 

Los Salmos

Capítulo 68

68:

1 Levántese Dios, sean esparcidos sus enemigos,

Y huyan de su presencia los que le aborrecen.

68:

2 Como es lanzado el humo, los lanzarás;

Como se derrite la cera delante del fuego,

Así perecerán los impíos delante de Dios.

68:

3 Mas los justos se alegrarán; se gozarán delante de Dios,

Y saltarán de alegría.

68:

4 Cantad a Dios, cantad salmos a su nombre;

Exaltad al que cabalga sobre los cielos.

JAH es su nombre; alegraos delante de él.

68:

5 Padre de huérfanos y defensor de viudas

Es Dios en su santa morada.

68:

6 Dios hace habitar en familia a los desamparados;

Saca a los cautivos a prosperidad;

Mas los rebeldes habitan en tierra seca.

68:

7 Oh Dios, cuando tú saliste delante de tu pueblo,

Cuando anduviste por el desierto, Selah

68:

8 La tierra tembló;

También destilaron los cielos ante la presencia de Dios;

Aquel Sinaí tembló delante de Dios, del Dios de Israel.

68:

9 Abundante lluvia esparciste, oh Dios;

A tu heredad exhausta tú la reanimaste.

68:

10 Los que son de tu grey han morado en ella;

Por tu bondad, oh Dios, has provisto al pobre.

68:

11 El Señor daba palabra;

Había grande multitud de las que llevaban buenas nuevas.

68:

12 Huyeron, huyeron reyes de ejércitos,

Y las que se quedaban en casa repartían los despojos.

68:

13 Bien que fuisteis echados entre los tiestos,

Seréis como alas de paloma cubiertas de plata,

Y sus plumas con amarillez de oro.

68:

14 Cuando esparció el Omnipotente los reyes allí,

Fue como si hubiese nevado en el monte Salmón.

68:

15 Monte de Dios es el monte de Basán;

Monte alto el de Basán.

68:

16 ¿Por qué observáis, oh montes altos,

Al monte que deseó Dios para su morada?

Ciertamente Jehová habitará en él para siempre.

68:

17 Los carros de Dios se cuentan por veintenas de millares de millares;

El Señor viene del Sinaí a su santuario.

68:

18 Subiste a lo alto, cautivaste la cautividad,

Tomaste dones para los hombres,

Y también para los rebeldes, para que habite entre ellos JAH Dios.

68:

19 Bendito el Señor; cada día nos colma de beneficios

El Dios de nuestra salvación. Selah

68:

20 Dios, nuestro Dios ha de salvarnos,

Y de Jehová el Señor es el librar de la muerte.

68:

21 Ciertamente Dios herirá la cabeza de sus enemigos,

La testa cabelluda del que camina en sus pecados.

68:

22 El Señor dijo:

 De Basán te haré volver;

Te haré volver de las profundidades del mar;

68:

23 Porque tu pie se enrojecerá de sangre de tus enemigos,

Y de ella la lengua de tus perros.

68:

24 Vieron tus caminos, oh Dios;

Los caminos de mi Dios, de mi Rey, en el santuario.

68:

25 Los cantores iban delante, los músicos detrás;

En medio las doncellas con panderos.

68:

26 Bendecid a Dios en las congregaciones;

Al Señor, vosotros de la estirpe de Israel.

68:

27 Allí estaba el joven Benjamín, señoreador de ellos,

Los príncipes de Judá en su congregación,

Los príncipes de Zabulón, los príncipes de Neftalí.

68:

28 Tu Dios ha ordenado tu fuerza;

Confirma, oh Dios, lo que has hecho para nosotros.

68:

29 Por razón de tu templo en Jerusalén

Los reyes te ofrecerán dones.

68:

30 Reprime la reunión de gentes armadas,

La multitud de toros con los becerros de los pueblos,

Hasta que todos se sometan con sus piezas de plata;

Esparce a los pueblos que se complacen en la guerra.

68:

31 Vendrán príncipes de Egipto;

Etiopía se apresurará a extender sus manos hacia Dios.

68:

32 Reinos de la tierra, cantad a Dios,

Cantad al Señor; Selah

68:

33 Al que cabalga sobre los cielos de los cielos, que son desde la antigüedad;

He aquí dará su voz, poderosa voz.

68:

34 Atribuid poder a Dios;

Sobre Israel es su magnificencia,

Y su poder está en los cielos.

68:

35 Temible eres, oh Dios, desde tus santuarios;

El Dios de Israel, él da fuerza y vigor a su pueblo.

Bendito sea Dios.

 

Los Salmos

Capítulo 69

69:

1 Sálvame, oh Dios,

Porque las aguas han entrado hasta el alma.

69:

2 Estoy hundido en cieno profundo, donde no puedo hacer pie;

He venido a abismos de aguas, y la corriente me ha anegado.

69:

3 Cansado estoy de llamar; mi garganta se ha enronquecido;

Han desfallecido mis ojos esperando a mi Dios.

69:

4 Se han aumentado más que los cabellos de mi cabeza los que me aborrecen sin causa;

Se han hecho poderosos mis enemigos, los que me destruyen sin tener por qué.

¿Y he de pagar lo que no robé?

69:

5 Dios, tú conoces mi insensatez,

Y mis pecados no te son ocultos.

69:

6 No sean avergonzados por causa mía los que en ti confían, oh Señor Jehová de los ejércitos;

No sean confundidos por mí los que te buscan, oh Dios de Israel.

69:

7 Porque por amor de ti he sufrido afrenta;

Confusión ha cubierto mi rostro.

69:

8 Extraño he sido para mis hermanos,

Y desconocido para los hijos de mi madre.

69:

9 Porque me consumió el celo de tu casa;

Y los denuestos de los que te vituperaban cayeron sobre mí.

69:

10 Lloré afligiendo con ayuno mi alma,

Y esto me ha sido por afrenta.

69:

11 Puse además cilicio por mi vestido,

Y vine a serles por proverbio.

69:

12 Hablaban contra mí los que se sentaban a la puerta,

Y me zaherían en sus canciones los bebedores.

69:

13 Pero yo a ti oraba, oh Jehová, al tiempo de tu buena voluntad;

Oh Dios, por la abundancia de tu misericordia,

Por la verdad de tu salvación, escúchame.

69:

14 Sácame del lodo, y no sea yo sumergido;

Sea yo libertado de los que me aborrecen, y de lo profundo de las aguas.

69:

15 No me anegue la corriente de las aguas,

Ni me trague el abismo,

Ni el pozo cierre sobre mí su boca.

69:

16 Respóndeme, Jehová, porque benigna es tu misericordia;

Mírame conforme a la multitud de tus piedades.

69:

17 No escondas de tu siervo tu rostro,

Porque estoy angustiado; apresúrate, óyeme.

69:

18 Acércate a mi alma, redímela;

Líbrame a causa de mis enemigos.

69:

19 Tú sabes mi afrenta, mi confusión y mi oprobio;

Delante de ti están todos mis adversarios.

69:

20 El escarnio ha quebrantado mi corazón, y estoy acongojado.

Esperé quien se compadeciese de mí, y no lo hubo;

Y consoladores, y ninguno hallé.

69:

21 Me pusieron además hiel por comida,

Y en mi sed me dieron a beber vinagre.

69:

22 Sea su convite delante de ellos por lazo,

Y lo que es para bien, por tropiezo.

69:

23 Sean oscurecidos sus ojos para que no vean,

Y haz temblar continuamente sus lomos.

69:

24 Derrama sobre ellos tu ira,

Y el furor de tu enojo los alcance.

69:

25 Sea su palacio asolado;

En sus tiendas no haya morador.

69:

26 Porque persiguieron al que tú heriste,

Y cuentan del dolor de los que tú llagaste.

69:

27 Pon maldad sobre su maldad,

Y no entren en tu justicia.

69:

28 Sean raídos del libro de los vivientes,

Y no sean escritos entre los justos.

69:

29 Mas a mí, afligido y miserable,

Tu salvación, oh Dios, me ponga en alto.

69:

30 Alabaré yo el nombre de Dios con cántico,

Lo exaltaré con alabanza.

69:

31 Y agradará a Jehová más que sacrificio de buey,

O becerro que tiene cuernos y pezuñas;

69:

32 Lo verán los oprimidos, y se gozarán.

Buscad a Dios, y vivirá vuestro corazón,

69:

33 Porque Jehová oye a los menesterosos,

Y no menosprecia a sus prisioneros.

69:

34 Alábenle los cielos y la tierra,

Los mares, y todo lo que se mueve en ellos.

69:

35 Porque Dios salvará a Sion, y reedificará las ciudades de Judá;

Y habitarán allí, y la poseerán.

69:

36 La descendencia de sus siervos la heredará,

Y los que aman su nombre habitarán en ella.

 

Los Salmos

Capítulo 70

70:

1 Oh Dios, acude a librarme;

Apresúrate, oh Dios, a socorrerme.

70:

2 Sean avergonzados y confundidos

Los que buscan mi vida;

Sean vueltos atrás y avergonzados

Los que mi mal desean.

70:

3 Sean vueltos atrás, en pago de su afrenta hecha,

Los que dicen:

 ¡Ah! ¡Ah!

70:

4 Gócense y alégrense en ti todos los que te buscan,

Y digan siempre los que aman tu salvación:

Engrandecido sea Dios.

70:

5 Yo estoy afligido y menesteroso;

Apresúrate a mí, oh Dios.

Ayuda mía y mi libertador eres tú;

Oh Jehová, no te detengas.

 

Los Salmos

Capítulo 71

71:

1 En ti, oh Jehová, me he refugiado;

No sea yo avergonzado jamás.

71:

2 Socórreme y líbrame en tu justicia;

Inclina tu oído y sálvame.

71:

3 Sé para mí una roca de refugio, adonde recurra yo continuamente.

Tú has dado mandamiento para salvarme,

Porque tú eres mi roca y mi fortaleza.

71:

4 Dios mío, líbrame de la mano del impío,

De la mano del perverso y violento.

71:

5 Porque tú, oh Señor Jehová, eres mi esperanza,

Seguridad mía desde mi juventud.

71:

6 En ti he sido sustentado desde el vientre;

De las entrañas de mi madre tú fuiste el que me sacó;

De ti será siempre mi alabanza.

71:

7 Como prodigio he sido a muchos,

Y tú mi refugio fuerte.

71:

8 Sea llena mi boca de tu alabanza,

De tu gloria todo el día.

71:

9 No me deseches en el tiempo de la vejez;

Cuando mi fuerza se acabare, no me desampares.

71:

10 Porque mis enemigos hablan de mí,

Y los que acechan mi alma consultaron juntamente,

71:

11 Diciendo:

 Dios lo ha desamparado;

Perseguidle y tomadle, porque no hay quien le libre.

71:

12 Oh Dios, no te alejes de mí;

Dios mío, acude pronto en mi socorro.

71:

13 Sean avergonzados, perezcan los adversarios de mi alma;

Sean cubiertos de vergüenza y de confusión los que mi mal buscan.

71:

14 Mas yo esperaré siempre,

Y te alabaré más y más.

71:

15 Mi boca publicará tu justicia

Y tus hechos de salvación todo el día,

Aunque no sé su número.

71:

16 Vendré a los hechos poderosos de Jehová el Señor;

Haré memoria de tu justicia, de la tuya sola.

71:

17 Oh Dios, me enseñaste desde mi juventud,

Y hasta ahora he manifestado tus maravillas.

71:

18 Aun en la vejez y las canas, oh Dios, no me desampares,

Hasta que anuncie tu poder a la posteridad,

Y tu potencia a todos los que han de venir,

71:

19 Y tu justicia, oh Dios, hasta lo excelso.

Tú has hecho grandes cosas;

Oh Dios, ¿quién como tú?

71:

20 Tú, que me has hecho ver muchas angustias y males,

Volverás a darme vida,

Y de nuevo me levantarás de los abismos de la tierra.

71:

21 Aumentarás mi grandeza,

Y volverás a consolarme.

71:

22 Asimismo yo te alabaré con instrumento de salterio,

Oh Dios mío; tu verdad cantaré a ti en el arpa,

Oh Santo de Israel.

71:

23 Mis labios se alegrarán cuando cante a ti,

Y mi alma, la cual redimiste.

71:

24 Mi lengua hablará también de tu justicia todo el día;

Por cuanto han sido avergonzados, porque han sido confundidos los que mi mal procuraban.

 

Los Salmos

Capítulo 72

72:

1 Oh Dios, da tus juicios al rey,

Y tu justicia al hijo del rey.

72:

2 El juzgará a tu pueblo con justicia,

Y a tus afligidos con juicio.

72:

3 Los montes llevarán paz al pueblo,

Y los collados justicia.

72:

4 Juzgará a los afligidos del pueblo,

Salvará a los hijos del menesteroso,

Y aplastará al opresor.

72:

5 Te temerán mientras duren el sol

Y la luna, de generación en generación.

72:

6 Descenderá como la lluvia sobre la hierba cortada;

Como el rocío que destila sobre la tierra.

72:

7 Florecerá en sus días justicia,

Y muchedumbre de paz, hasta que no haya luna.

72:

8 Dominará de mar a mar,

Y desde el río hasta los confines de la tierra.

72:

9 Ante él se postrarán los moradores del desierto,

Y sus enemigos lamerán el polvo.

72:

10 Los reyes de Tarsis y de las costas traerán presentes;

Los reyes de Sabá y de Seba ofrecerán dones.

72:

11 Todos los reyes se postrarán delante de él;

Todas las naciones le servirán.

72:

12 Porque él librará al menesteroso que clamare,

Y al afligido que no tuviere quien le socorra.

72:

13 Tendrá misericordia del pobre y del menesteroso,

Y salvará la vida de los pobres.

72:

14 De engaño y de violencia redimirá sus almas,

Y la sangre de ellos será preciosa ante sus ojos.

72:

15 Vivirá, y se le dará del oro de Sabá,

Y se orará por él continuamente;

Todo el día se le bendecirá.

72:

16 Será echado un puñado de grano en la tierra, en las cumbres de los montes;

Su fruto hará ruido como el Líbano,

Y los de la ciudad florecerán como la hierba de la tierra.

72:

17 Será su nombre para siempre,

Se perpetuará su nombre mientras dure el sol.

Benditas serán en él todas las naciones;

Lo llamarán bienaventurado.

72:

18 Bendito Jehová Dios, el Dios de Israel,

El único que hace maravillas.

72:

19 Bendito su nombre glorioso para siempre,

Y toda la tierra sea llena de su gloria.

Amén y Amén.

72:

20 Aquí terminan las oraciones de David, hijo de Isaí.

 

Los Salmos

Capítulo 73

73:

1 Ciertamente es bueno Dios para con Israel,

Para con los limpios de corazón.

73:

2 En cuanto a mí, casi se deslizaron mis pies;

Por poco resbalaron mis pasos.

73:

3 Porque tuve envidia de los arrogantes,

Viendo la prosperidad de los impíos.

73:

4 Porque no tienen congojas por su muerte,

Pues su vigor está entero.

73:

5 No pasan trabajos como los otros mortales,

Ni son azotados como los demás hombres.

73:

6 Por tanto, la soberbia los corona;

Se cubren de vestido de violencia.

73:

7 Los ojos se les saltan de gordura;

Logran con creces los antojos del corazón.

73:

8 Se mofan y hablan con maldad de hacer violencia;

Hablan con altanería.

73:

9 Ponen su boca contra el cielo,

Y su lengua pasea la tierra.

73:

10 Por eso Dios hará volver a su pueblo aquí,

Y aguas en abundancia serán extraídas para ellos.

73:

11 Y dicen:

 ¿Cómo sabe Dios?

¿Y hay conocimiento en el Altísimo?

73:

12 He aquí estos impíos,

Sin ser turbados del mundo, alcanzaron riquezas.

73:

13 Verdaderamente en vano he limpiado mi corazón,

Y lavado mis manos en inocencia;

73:

14 Pues he sido azotado todo el día,

Y castigado todas las mañanas.

73:

15 Si dijera yo:

 Hablaré como ellos,

He aquí, a la generación de tus hijos engañaría.

73:

16 Cuando pensé para saber esto,

Fue duro trabajo para mí,

73:

17 Hasta que entrando en el santuario de Dios,

Comprendí el fin de ellos.

73:

18 Ciertamente los has puesto en deslizaderos;

En asolamientos los harás caer.

73:

19 ¡Cómo han sido asolados de repente!

Perecieron, se consumieron de terrores.

73:

20 Como sueño del que despierta,

Así, Señor, cuando despertares, menospreciarás su apariencia.

73:

21 Se llenó de amargura mi alma,

Y en mi corazón sentía punzadas.

73:

22 Tan torpe era yo, que no entendía;

Era como una bestia delante de ti.

73:

23 Con todo, yo siempre estuve contigo;

Me tomaste de la mano derecha.

73:

24 Me has guiado según tu consejo,

Y después me recibirás en gloria.

73:

25 ¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti?

Y fuera de ti nada deseo en la tierra.

73:

26 Mi carne y mi corazón desfallecen;

Mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre.

73:

27 Porque he aquí, los que se alejan de ti perecerán;

Tú destruirás a todo aquel que de ti se aparta.

73:

28 Pero en cuanto a mí, el acercarme a Dios es el bien;

He puesto en Jehová el Señor mi esperanza,

Para contar todas tus obras.

 

Los Salmos

Capítulo 74

74:

1 ¿Por qué, oh Dios, nos has desechado para siempre?

¿Por qué se ha encendido tu furor contra las ovejas de tu prado?

74:

2 Acuérdate de tu congregación, la que adquiriste desde tiempos antiguos,

La que redimiste para hacerla la tribu de tu herencia;

Este monte de Sion, donde has habitado.

74:

3 Dirige tus pasos a los asolamientos eternos,

A todo el mal que el enemigo ha hecho en el santuario.

74:

4 Tus enemigos vociferan en medio de tus asambleas;

Han puesto sus divisas por señales.

74:

5 Se parecen a los que levantan

El hacha en medio de tupido bosque.

74:

6 Y ahora con hachas y martillos

Han quebrado todas sus entalladuras.

74:

7 Han puesto a fuego tu santuario,

Han profanado el tabernáculo de tu nombre, echándolo a tierra.

74:

8 Dijeron en su corazón:

 Destruyámoslos de una vez;

Han quemado todas las sinagogas de Dios en la tierra.

74:

9 No vemos ya nuestras señales;

No hay más profeta,

Ni entre nosotros hay quien sepa hasta cuándo.

74:

10 ¿Hasta cuándo, oh Dios, nos afrentará el angustiador?

¿Ha de blasfemar el enemigo perpetuamente tu nombre?

74:

11 ¿Por qué retraes tu mano?

¿Por qué escondes tu diestra en tu seno?

74:

12 Pero Dios es mi rey desde tiempo antiguo;

El que obra salvación en medio de la tierra.

74:

13 Dividiste el mar con tu poder;

Quebrantaste cabezas de monstruos en las aguas.

74:

14 Magullaste las cabezas del leviatán,

Y lo diste por comida a los moradores del desierto.

74:

15 Abriste la fuente y el río;

Secaste ríos impetuosos.

74:

16 Tuyo es el día, tuya también es la noche;

Tú estableciste la luna y el sol.

74:

17 Tú fijaste todos los términos de la tierra;

El verano y el invierno tú los formaste.

74:

18 Acuérdate de esto:

 que el enemigo ha afrentado a Jehová,

Y pueblo insensato ha blasfemado tu nombre.

74:

19 No entregues a las fieras el alma de tu tórtola,

Y no olvides para siempre la congregación de tus afligidos.

74:

20 Mira al pacto,

Porque los lugares tenebrosos de la tierra están llenos de habitaciones de violencia.

74:

21 No vuelva avergonzado el abatido;

El afligido y el menesteroso alabarán tu nombre.

74:

22 Levántate, oh Dios, aboga tu causa;

Acuérdate de cómo el insensato te injuria cada día.

74:

23 No olvides las voces de tus enemigos;

El alboroto de los que se levantan contra ti sube continuamente.

 

Los Salmos

Capítulo 75

75:

1 Gracias te damos, oh Dios, gracias te damos,

Pues cercano está tu nombre;

Los hombres cuentan tus maravillas.

75:

2 Al tiempo que señalaré

Yo juzgaré rectamente.

75:

3 Se arruinaban la tierra y sus moradores;

Yo sostengo sus columnas. Selah

75:

4 Dije a los insensatos:

 No os infatuéis;

Y a los impíos:

 No os enorgullezcáis;

75:

5 No hagáis alarde de vuestro poder;

No habléis con cerviz erguida.

75:

6 Porque ni de oriente ni de occidente,

Ni del desierto viene el enaltecimiento.

75:

7 Mas Dios es el juez;

A éste humilla, y a aquél enaltece.

75:

8 Porque el cáliz está en la mano de Jehová, y el vino está fermentado,

Lleno de mistura; y él derrama del mismo;

Hasta el fondo lo apurarán, y lo beberán todos los impíos de la tierra.

75:

9 Pero yo siempre anunciaré

Y cantaré alabanzas al Dios de Jacob.

75:

10 Quebrantaré todo el poderío de los pecadores,

Pero el poder del justo será exaltado.

 

Los Salmos

Capítulo 76

76:

1 Dios es conocido en Judá;

En Israel es grande su nombre.

76:

2 En Salem está su tabernáculo,

Y su habitación en Sion.

76:

3 Allí quebró las saetas del arco,

El escudo, la espada y las armas de guerra. Selah

76:

4 Glorioso eres tú, poderoso más que los montes de caza.

76:

5 Los fuertes de corazón fueron despojados, durmieron su sueño;

No hizo uso de sus manos ninguno de los varones fuertes.

76:

6 A tu reprensión, oh Dios de Jacob,

El carro y el caballo fueron entorpecidos.

76:

7 Tú, temible eres tú;

¿Y quién podrá estar en pie delante de ti cuando se encienda tu ira?

76:

8 Desde los cielos hiciste oír juicio;

La tierra tuvo temor y quedó suspensa

76:

9 Cuando te levantaste, oh Dios, para juzgar,

Para salvar a todos los mansos de la tierra. Selah

76:

10 Ciertamente la ira del hombre te alabará;

Tú reprimirás el resto de las iras.

76:

11 Prometed, y pagad a Jehová vuestro Dios;

Todos los que están alrededor de él, traigan ofrendas al Temible.

76:

12 Cortará él el espíritu de los príncipes;

Temible es a los reyes de la tierra.

 

Los Salmos

Capítulo 77

77:

1 Con mi voz clamé a Dios,

A Dios clamé, y él me escuchará.

77:

2 Al Señor busqué en el día de mi angustia;

Alzaba a él mis manos de noche, sin descanso;

Mi alma rehusaba consuelo.

77:

3 Me acordaba de Dios, y me conmovía;

Me quejaba, y desmayaba mi espíritu. Selah

77:

4 No me dejabas pegar los ojos;

Estaba yo quebrantado, y no hablaba.

77:

5 Consideraba los días desde el principio,

Los años de los siglos.

77:

6 Me acordaba de mis cánticos de noche;

Meditaba en mi corazón,

Y mi espíritu inquiría:

77:

7 ¿Desechará el Señor para siempre,

Y no volverá más a sernos propicio?

77:

8 ¿Ha cesado para siempre su misericordia?

¿Se ha acabado perpetuamente su promesa?

77:

9 ¿Ha olvidado Dios el tener misericordia?

¿Ha encerrado con ira sus piedades? Selah

77:

10 Dije:

 Enfermedad mía es esta;

Traeré, pues, a la memoria los años de la diestra del Altísimo.

77:

11 Me acordaré de las obras de JAH;

Sí, haré yo memoria de tus maravillas antiguas.

77:

12 Meditaré en todas tus obras,

Y hablaré de tus hechos.

77:

13 Oh Dios, santo es tu camino;

¿Qué dios es grande como nuestro Dios?

77:

14 Tú eres el Dios que hace maravillas;

Hiciste notorio en los pueblos tu poder.

77:

15 Con tu brazo redimiste a tu pueblo,

A los hijos de Jacob y de José. Selah

77:

16 Te vieron las aguas, oh Dios;

Las aguas te vieron, y temieron;

Los abismos también se estremecieron.

77:

17 Las nubes echaron inundaciones de aguas;

Tronaron los cielos,

Y discurrieron tus rayos.

77:

18 La voz de tu trueno estaba en el torbellino;

Tus relámpagos alumbraron el mundo;

Se estremeció y tembló la tierra.

77:

19 En el mar fue tu camino,

Y tus sendas en las muchas aguas;

Y tus pisadas no fueron conocidas.

77:

20 Condujiste a tu pueblo como ovejas

Por mano de Moisés y de Aarón.

 

Los Salmos

Capítulo 78

78:

1 Escucha, pueblo mío, mi ley;

Inclinad vuestro oído a las palabras de mi boca.

78:

2 Abriré mi boca en proverbios;

Hablaré cosas escondidas desde tiempos antiguos,

78:

3 Las cuales hemos oído y entendido;

Que nuestros padres nos las contaron.

78:

4 No las encubriremos a sus hijos,

Contando a la generación venidera las alabanzas de Jehová,

Y su potencia, y las maravillas que hizo.

78:

5 El estableció testimonio en Jacob,

Y puso ley en Israel,

La cual mandó a nuestros padres

Que la notificasen a sus hijos;

78:

6 Para que lo sepa la generación venidera, y los hijos que nacerán;

Y los que se levantarán lo cuenten a sus hijos,

78:

7 A fin de que pongan en Dios su confianza,

Y no se olviden de las obras de Dios;

Que guarden sus mandamientos,

78:

8 Y no sean como sus padres,

Generación contumaz y rebelde;

Generación que no dispuso su corazón,

Ni fue fiel para con Dios su espíritu.

78:

9 Los hijos de Efraín, arqueros armados,

Volvieron las espaldas en el día de la batalla.

78:

10 No guardaron el pacto de Dios,

Ni quisieron andar en su ley;

78:

11 Sino que se olvidaron de sus obras,

Y de sus maravillas que les había mostrado.

78:

12 Delante de sus padres hizo maravillas

En la tierra de Egipto, en el campo de Zoán.

78:

13 Dividió el mar y los hizo pasar;

Detuvo las aguas como en un montón.

78:

14 Les guió de día con nube,

Y toda la noche con resplandor de fuego.

78:

15 Hendió las peñas en el desierto,

Y les dio a beber como de grandes abismos,

78:

16 Pues sacó de la peña corrientes,

E hizo descender aguas como ríos.

78:

17 Pero aún volvieron a pecar contra él,

Rebelándose contra el Altísimo en el desierto;

78:

18 Pues tentaron a Dios en su corazón,

Pidiendo comida a su gusto.

78:

19 Y hablaron contra Dios,

Diciendo:

 ¿Podrá poner mesa en el desierto?

78:

20 He aquí ha herido la peña, y brotaron aguas,

Y torrentes inundaron la tierra;

¿Podrá dar también pan?

¿Dispondrá carne para su pueblo?

78:

21 Por tanto, oyó Jehová, y se indignó;

Se encendió el fuego contra Jacob,

Y el furor subió también contra Israel,

78:

22 Por cuanto no habían creído a Dios,

Ni habían confiado en su salvación.

78:

23 Sin embargo, mandó a las nubes de arriba,

Y abrió las puertas de los cielos,

78:

24 E hizo llover sobre ellos maná para que comiesen,

Y les dio trigo de los cielos.

78:

25 Pan de nobles comió el hombre;

Les envió comida hasta saciarles.

78:

26 Movió el solano en el cielo,

Y trajo con su poder el viento sur,

78:

27 E hizo llover sobre ellos carne como polvo,

Como arena del mar, aves que vuelan.

78:

28 Las hizo caer en medio del campamento,

Alrededor de sus tiendas.

78:

29 Comieron, y se saciaron;

Les cumplió, pues, su deseo.

78:

30 No habían quitado de sí su anhelo,

Aún estaba la comida en su boca,

78:

31 Cuando vino sobre ellos el furor de Dios,

E hizo morir a los más robustos de ellos,

Y derribó a los escogidos de Israel.

78:

32 Con todo esto, pecaron aún,

Y no dieron crédito a sus maravillas.

78:

33 Por tanto, consumió sus días en vanidad,

Y sus años en tribulación.

78:

34 Si los hacía morir, entonces buscaban a Dios;

Entonces se volvían solícitos en busca suya,

78:

35 Y se acordaban de que Dios era su refugio,

Y el Dios Altísimo su redentor.

78:

36 Pero le lisonjeaban con su boca,

Y con su lengua le mentían;

78:

37 Pues sus corazones no eran rectos con él,

Ni estuvieron firmes en su pacto.

78:

38 Pero él, misericordioso, perdonaba la maldad, y no los destruía;

Y apartó muchas veces su ira,

Y no despertó todo su enojo.

78:

39 Se acordó de que eran carne,

Soplo que va y no vuelve.

78:

40 ¡Cuántas veces se rebelaron contra él en el desierto,

Lo enojaron en el yermo!

78:

41 Y volvían, y tentaban a Dios,

Y provocaban al Santo de Israel.

78:

42 No se acordaron de su mano,

Del día que los redimió de la angustia;

78:

43 Cuando puso en Egipto sus señales,

Y sus maravillas en el campo de Zoán;

78:

44 Y volvió sus ríos en sangre,

Y sus corrientes, para que no bebiesen.

78:

45 Envió entre ellos enjambres de moscas que los devoraban,

Y ranas que los destruían.

78:

46 Dio también a la oruga sus frutos,

Y sus labores a la langosta.

78:

47 Sus viñas destruyó con granizo,

Y sus higuerales con escarcha;

78:

48 Entregó al pedrisco sus bestias,

Y sus ganados a los rayos.

78:

49 Envió sobre ellos el ardor de su ira;

Enojo, indignación y angustia,

Un ejército de ángeles destructores.

78:

50 Dispuso camino a su furor;

No eximió la vida de ellos de la muerte,

Sino que entregó su vida a la mortandad.

78:

51 Hizo morir a todo primogénito en Egipto,

Las primicias de su fuerza en las tiendas de Cam.

78:

52 Hizo salir a su pueblo como ovejas,

Y los llevó por el desierto como un rebaño.

78:

53 Los guió con seguridad, de modo que no tuvieran temor;

Y el mar cubrió a sus enemigos.

78:

54 Los trajo después a las fronteras de su tierra santa,

A este monte que ganó su mano derecha.

78:

55 Echó las naciones de delante de ellos;

Con cuerdas repartió sus tierras en heredad,

E hizo habitar en sus moradas a las tribus de Israel.

78:

56 Pero ellos tentaron y enojaron al Dios Altísimo,

Y no guardaron sus testimonios;

78:

57 Sino que se volvieron y se rebelaron como sus padres;

Se volvieron como arco engañoso.

78:

58 Le enojaron con sus lugares altos,

Y le provocaron a celo con sus imágenes de talla.

78:

59 Lo oyó Dios y se enojó,

Y en gran manera aborreció a Israel.

78:

60 Dejó, por tanto, el tabernáculo de Silo,

La tienda en que habitó entre los hombres,

78:

61 Y entregó a cautiverio su poderío,

Y su gloria en mano del enemigo.

78:

62 Entregó también su pueblo a la espada,

Y se irritó contra su heredad.

78:

63 El fuego devoró a sus jóvenes,

Y sus vírgenes no fueron loadas en cantos nupciales.

78:

64 Sus sacerdotes cayeron a espada,

Y sus viudas no hicieron lamentación.

78:

65 Entonces despertó el Señor como quien duerme,

Como un valiente que grita excitado del vino,

78:

66 E hirió a sus enemigos por detrás;

Les dio perpetua afrenta.

78:

67 Desechó la tienda de José,

Y no escogió la tribu de Efraín,

78:

68 Sino que escogió la tribu de Judá,

El monte de Sion, al cual amó.

78:

69 Edificó su santuario a manera de eminencia,

Como la tierra que cimentó para siempre.

78:

70 Eligió a David su siervo,

Y lo tomó de las majadas de las ovejas;

78:

71 De tras las paridas lo trajo,

Para que apacentase a Jacob su pueblo,

Y a Israel su heredad.

78:

72 Y los apacentó conforme a la integridad de su corazón,

Los pastoreó con la pericia de sus manos.

 

Los Salmos

Capítulo 79

79:

1 Oh Dios, vinieron las naciones a tu heredad;

Han profanado tu santo templo;

Redujeron a Jerusalén a escombros.

79:

2 Dieron los cuerpos de tus siervos por comida a las aves de los cielos,

La carne de tus santos a las bestias de la tierra.

79:

3 Derramaron su sangre como agua en los alrededores de Jerusalén,

Y no hubo quien los enterrase.

79:

4 Somos afrentados de nuestros vecinos,

Escarnecidos y burlados de los que están en nuestros alrededores.

79:

5 ¿Hasta cuándo, oh Jehová? ¿Estarás airado para siempre?

¿Arderá como fuego tu celo?

79:

6 Derrama tu ira sobre las naciones que no te conocen,

Y sobre los reinos que no invocan tu nombre.

79:

7 Porque han consumido a Jacob,

Y su morada han asolado.

79:

8 No recuerdes contra nosotros las iniquidades de nuestros antepasados;

Vengan pronto tus misericordias a encontrarnos,

Porque estamos muy abatidos.

79:

9 Ayúdanos, oh Dios de nuestra salvación, por la gloria de tu nombre;

Y líbranos, y perdona nuestros pecados por amor de tu nombre.

79:

10 Porque dirán las gentes:

 ¿Dónde está su Dios?

Sea notoria en las gentes, delante de nuestros ojos,

La venganza de la sangre de tus siervos que fue derramada.

79:

11 Llegue delante de ti el gemido de los presos;

Conforme a la grandeza de tu brazo preserva a los sentenciados a muerte,

79:

12 Y devuelve a nuestros vecinos en su seno siete tantos

De su infamia, con que te han deshonrado, oh Jehová.

79:

13 Y nosotros, pueblo tuyo, y ovejas de tu prado,

Te alabaremos para siempre;

De generación en generación cantaremos tus alabanzas.

 

Los Salmos

Capítulo 80

80:

1 Oh Pastor de Israel, escucha;

Tú que pastoreas como a ovejas a José,

Que estás entre querubines, resplandece.

80:

2 Despierta tu poder delante de Efraín, de Benjamín y de Manasés,

Y ven a salvarnos.

80:

3 Oh Dios, restáuranos;

Haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos.

80:

4 Jehová, Dios de los ejércitos,

¿Hasta cuándo mostrarás tu indignación contra la oración de tu pueblo?

80:

5 Les diste a comer pan de lágrimas,

Y a beber lágrimas en gran abundancia.

80:

6 Nos pusiste por escarnio a nuestros vecinos,

Y nuestros enemigos se burlan entre sí.

80:

7 Oh Dios de los ejércitos, restáuranos;

Haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos.

80:

8 Hiciste venir una vid de Egipto;

Echaste las naciones, y la plantaste.

80:

9 Limpiaste sitio delante de ella,

E hiciste arraigar sus raíces, y llenó la tierra.

80:

10 Los montes fueron cubiertos de su sombra,

Y con sus sarmientos los cedros de Dios.

80:

11 Extendió sus vástagos hasta el mar,

Y hasta el río sus renuevos.

80:

12 ¿Por qué aportillaste sus vallados,

Y la vendimian todos los que pasan por el camino?

80:

13 La destroza el puerco montés,

Y la bestia del campo la devora.

80:

14 Oh Dios de los ejércitos, vuelve ahora;

Mira desde el cielo, y considera, y visita esta viña,

80:

15 La planta que plantó tu diestra,

Y el renuevo que para ti afirmaste.

80:

16 Quemada a fuego está, asolada;

Perezcan por la reprensión de tu rostro.

80:

17 Sea tu mano sobre el varón de tu diestra,

Sobre el hijo de hombre que para ti afirmaste.

80:

18 Así no nos apartaremos de ti;

Vida nos darás, e invocaremos tu nombre.

80:

19 ¡Oh Jehová, Dios de los ejércitos, restáuranos!

Haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos.

 

Los Salmos

Capítulo 81

81:

1 Cantad con gozo a Dios, fortaleza nuestra;

Al Dios de Jacob aclamad con júbilo.

81:

2 Entonad canción, y tañed el pandero,

El arpa deliciosa y el salterio.

81:

3 Tocad la trompeta en la nueva luna,

En el día señalado, en el día de nuestra fiesta solemne.

81:

4 Porque estatuto es de Israel,

Ordenanza del Dios de Jacob.

81:

5 Lo constituyó como testimonio en José

Cuando salió por la tierra de Egipto.

Oí lenguaje que no entendía;

81:

6 Aparté su hombro de debajo de la carga;

Sus manos fueron descargadas de los cestos.

81:

7 En la calamidad clamaste, y yo te libré;

Te respondí en lo secreto del trueno;

Te probé junto a las aguas de Meriba.Selah

81:

8 Oye, pueblo mío, y te amonestaré.

Israel, si me oyeres,

81:

9 No habrá en ti dios ajeno,

Ni te inclinarás a dios extraño.

81:

10 Yo soy Jehová tu Dios,

Que te hice subir de la tierra de Egipto;

Abre tu boca, y yo la llenaré.

81:

11 Pero mi pueblo no oyó mi voz,

E Israel no me quiso a mí.

81:

12 Los dejé, por tanto, a la dureza de su corazón;

Caminaron en sus propios consejos.

81:

13 ¡Oh, si me hubiera oído mi pueblo,

Si en mis caminos hubiera andado Israel!

81:

14 En un momento habría yo derribado a sus enemigos,

Y vuelto mi mano contra sus adversarios.

81:

15 Los que aborrecen a Jehová se le habrían sometido,

Y el tiempo de ellos sería para siempre.

81:

16 Les sustentaría Dios con lo mejor del trigo,

Y con miel de la peña les saciaría.

 

Los Salmos

Capítulo 82

82:

1 Dios está en la reunión de los dioses;

En medio de los dioses juzga.

82:

2 ¿Hasta cuándo juzgaréis injustamente,

Y aceptaréis las personas de los impíos? Selah

82:

3 Defended al débil y al huérfano;

Haced justicia al afligido y al menesteroso.

82:

4 Librad al afligido y al necesitado;

Libradlo de mano de los impíos.

82:

5 No saben, no entienden,

Andan en tinieblas;

Tiemblan todos los cimientos de la tierra.

82:

6 Yo dije:

 Vosotros sois dioses,

Y todos vosotros hijos del Altísimo;

82:

7 Pero como hombres moriréis,

Y como cualquiera de los príncipes caeréis.

82:

8 Levántate, oh Dios, juzga la tierra;

Porque tú heredarás todas las naciones.

 

Los Salmos

Capítulo 83

83:

1 Oh Dios, no guardes silencio;

No calles, oh Dios, ni te estés quieto.

83:

2 Porque he aquí que rugen tus enemigos,

Y los que te aborrecen alzan cabeza.

83:

3 Contra tu pueblo han consultado astuta y secretamente,

Y han entrado en consejo contra tus protegidos.

83:

4 Han dicho:

 Venid, y destruyámoslos para que no sean nación,

Y no haya más memoria del nombre de Israel.

83:

5 Porque se confabulan de corazón a una,

Contra ti han hecho alianza

83:

6 Las tiendas de los edomitas y de los ismaelitas,

Moab y los agarenos;

83:

7 Gebal, Amón y Amalec,

Los filisteos y los habitantes de Tiro.

83:

8 También el asirio se ha juntado con ellos;

Sirven de brazo a los hijos de Lot. Selah

83:

9 Hazles como a Madián,

Como a Sísara, como a Jabín en el arroyo de Cisón;

83:

10 Que perecieron en Endor,

Fueron hechos como estiércol para la tierra.

83:

11 Pon a sus capitanes como a Oreb y a Zeeb;

Como a Zeba y a Zalmuna a todos sus príncipes,

83:

12 Que han dicho:

 Heredemos para nosotros

Las moradas de Dios.

83:

13 Dios mío, ponlos como torbellinos,

Como hojarascas delante del viento,

83:

14 Como fuego que quema el monte,

Como llama que abrasa el bosque.

83:

15 Persíguelos así con tu tempestad,

Y atérralos con tu torbellino.

83:

16 Llena sus rostros de vergüenza,

Y busquen tu nombre, oh Jehová.

83:

17 Sean afrentados y turbados para siempre;

Sean deshonrados, y perezcan.

83:

18 Y conozcan que tu nombre es Jehová;

Tú solo Altísimo sobre toda la tierra.

 

Los Salmos

Capítulo 84

84:

1 ¡Cuán amables son tus moradas, oh Jehová de los ejércitos!

84:

2 Anhela mi alma y aun ardientemente desea los atrios de Jehová;

Mi corazón y mi carne cantan al Dios vivo.

84:

3 Aun el gorrión halla casa,

Y la golondrina nido para sí, donde ponga sus polluelos,

Cerca de tus altares, oh Jehová de los ejércitos,

Rey mío, y Dios mío.

84:

4 Bienaventurados los que habitan en tu casa;

Perpetuamente te alabarán. Selah

84:

5 Bienaventurado el hombre que tiene en ti sus fuerzas,

En cuyo corazón están tus caminos.

84:

6 Atravesando el valle de lágrimas lo cambian en fuente,

Cuando la lluvia llena los estanques.

84:

7 Irán de poder en poder;

Verán a Dios en Sion.

84:

8 Jehová Dios de los ejércitos, oye mi oración;

Escucha, oh Dios de Jacob. Selah

84:

9 Mira, oh Dios, escudo nuestro,

Y pon los ojos en el rostro de tu ungido.

84:

10 Porque mejor es un día en tus atrios que mil fuera de ellos.

Escogería antes estar a la puerta de la casa de mi Dios,

Que habitar en las moradas de maldad.

84:

11 Porque sol y escudo es Jehová Dios;

Gracia y gloria dará Jehová.

No quitará el bien a los que andan en integridad.

84:

12 Jehová de los ejércitos,

Dichoso el hombre que en ti confía.

 

Los Salmos

Capítulo 85

85:

1 Fuiste propicio a tu tierra, oh Jehová;

Volviste la cautividad de Jacob.

85:

2 Perdonaste la iniquidad de tu pueblo;

Todos los pecados de ellos cubriste. Selah

85:

3 Reprimiste todo tu enojo;

Te apartaste del ardor de tu ira.

85:

4 Restáuranos, oh Dios de nuestra salvación,

Y haz cesar tu ira de sobre nosotros.

85:

5 ¿Estarás enojado contra nosotros para siempre?

¿Extenderás tu ira de generación en generación?

85:

6 ¿No volverás a darnos vida,

Para que tu pueblo se regocije en ti?

85:

7 Muéstranos, oh Jehová, tu misericordia,

Y danos tu salvación.

85:

8 Escucharé lo que hablará Jehová Dios;

Porque hablará paz a su pueblo y a sus santos,

Para que no se vuelvan a la locura.

85:

9 Ciertamente cercana está su salvación a los que le temen,

Para que habite la gloria en nuestra tierra.

85:

10 La misericordia y la verdad se encontraron;

La justicia y la paz se besaron.

85:

11 La verdad brotará de la tierra,

Y la justicia mirará desde los cielos.

85:

12 Jehová dará también el bien,

Y nuestra tierra dará su fruto.

85:

13 La justicia irá delante de él,

Y sus pasos nos pondrá por camino.

 

Los Salmos

Capítulo 86

86:

1 Inclina, oh Jehová, tu oído, y escúchame,

Porque estoy afligido y menesteroso.

86:

2 Guarda mi alma, porque soy piadoso;

Salva tú, oh Dios mío, a tu siervo que en ti confía.

86:

3 Ten misericordia de mí, oh Jehová;

Porque a ti clamo todo el día.

86:

4 Alegra el alma de tu siervo,

Porque a ti, oh Señor, levanto mi alma.

86:

5 Porque tú, Señor, eres bueno y perdonador,

Y grande en misericordia para con todos los que te invocan.

86:

6 Escucha, oh Jehová, mi oración,

Y está atento a la voz de mis ruegos.

86:

7 En el día de mi angustia te llamaré,

Porque tú me respondes.

86:

8 Oh Señor, ninguno hay como tú entre los dioses,

Ni obras que igualen tus obras.

86:

9 Todas las naciones que hiciste vendrán y adorarán delante de ti, Señor,

Y glorificarán tu nombre.

86:

10 Porque tú eres grande, y hacedor de maravillas;

Sólo tú eres Dios.

86:

11 Enséñame, oh Jehová, tu camino; caminaré yo en tu verdad;

Afirma mi corazón para que tema tu nombre.

86:

12 Te alabaré, oh Jehová Dios mío, con todo mi corazón,

Y glorificaré tu nombre para siempre.

86:

13 Porque tu misericordia es grande para conmigo,

Y has librado mi alma de las profundidades del Seol.

86:

14 Oh Dios, los soberbios se levantaron contra mí,

Y conspiración de violentos ha buscado mi vida,

Y no te pusieron delante de sí.

86:

15 Mas tú, Señor, Dios misericordioso y clemente,

Lento para la ira, y grande en misericordia y verdad,

86:

16 Mírame, y ten misericordia de mí;

Da tu poder a tu siervo,

Y guarda al hijo de tu sierva.

86:

17 Haz conmigo señal para bien,

Y véanla los que me aborrecen, y sean avergonzados;

Porque tú, Jehová, me ayudaste y me consolaste.

 

Los Salmos

Capítulo 87

87:

1 Su cimiento está en el monte santo.

87:

2 Ama Jehová las puertas de Sion

Más que todas las moradas de Jacob.

87:

3 Cosas gloriosas se han dicho de ti,

Ciudad de Dios. Selah

87:

4 Yo me acordaré de Rahab y de Babilonia entre los que me conocen;

He aquí Filistea y Tiro, con Etiopía;

Este nació allá.

87:

5 Y de Sion se dirá:

 Este y aquél han nacido en ella,

Y el Altísimo mismo la establecerá.

87:

6 Jehová contará al inscribir a los pueblos:

Este nació allí. Selah

87:

7 Y cantores y tañedores en ella dirán:

Todas mis fuentes están en ti.

 

Los Salmos

Capítulo 88

88:

1 Oh Jehová, Dios de mi salvación,

Día y noche clamo delante de ti.

88:

2 Llegue mi oración a tu presencia;

Inclina tu oído a mi clamor.

88:

3 Porque mi alma está hastiada de males,

Y mi vida cercana al Seol.

88:

4 Soy contado entre los que descienden al sepulcro;

Soy como hombre sin fuerza,

88:

5 Abandonado entre los muertos,

Como los pasados a espada que yacen en el sepulcro,

De quienes no te acuerdas ya,

Y que fueron arrebatados de tu mano.

88:

6 Me has puesto en el hoyo profundo,

En tinieblas, en lugares profundos.

88:

7 Sobre mí reposa tu ira,

Y me has afligido con todas tus ondas. Selah

88:

8 Has alejado de mí mis conocidos;

Me has puesto por abominación a ellos;

Encerrado estoy, y no puedo salir.

88:

9 Mis ojos enfermaron a causa de mi aflicción;

Te he llamado, oh Jehová, cada día;

He extendido a ti mis manos.

88:

10 ¿Manifestarás tus maravillas a los muertos?

¿Se levantarán los muertos para alabarte? Selah

88:

11 ¿Será contada en el sepulcro tu misericordia,

O tu verdad en el Abadón?

88:

12 ¿Serán reconocidas en las tinieblas tus maravillas,

Y tu justicia en la tierra del olvido?

88:

13 Mas yo a ti he clamado, oh Jehová,

Y de mañana mi oración se presentará delante de ti.

88:

14 ¿Por qué, oh Jehová, desechas mi alma?

¿Por qué escondes de mí tu rostro?

88:

15 Yo estoy afligido y menesteroso;

Desde la juventud he llevado tus terrores, he estado medroso.

88:

16 Sobre mí han pasado tus iras,

Y me oprimen tus terrores.

88:

17 Me han rodeado como aguas continuamente;

A una me han cercado.

88:

18 Has alejado de mí al amigo y al compañero,

Y a mis conocidos has puesto en tinieblas.

 

Los Salmos

Capítulo 89

89:

1 Las misericordias de Jehová cantaré perpetuamente;

De generación en generación haré notoria tu fidelidad con mi boca.

89:

2 Porque dije:

 Para siempre será edificada misericordia;

En los cielos mismos afirmarás tu verdad.

89:

3 Hice pacto con mi escogido;

Juré a David mi siervo, diciendo:

89:

4 Para siempre confirmaré tu descendencia,

Y edificaré tu trono por todas las generaciones.

89:

5 Celebrarán los cielos tus maravillas, oh Jehová,

Tu verdad también en la congregación de los santos.

89:

6 Porque ¿quién en los cielos se igualará a Jehová?

¿Quién será semejante a Jehová entre los hijos de los potentados?

89:

7 Dios temible en la gran congregación de los santos,

Y formidable sobre todos cuantos están alrededor de él.

89:

8 Oh Jehová, Dios de los ejércitos,

¿Quién como tú? Poderoso eres, Jehová,

Y tu fidelidad te rodea.

89:

9 Tú tienes dominio sobre la braveza del mar;

Cuando se levantan sus ondas, tú las sosiegas.

89:

10 Tú quebrantaste a Rahab como a herido de muerte;

Con tu brazo poderoso esparciste a tus enemigos.

89:

11 Tuyos son los cielos, tuya también la tierra;

El mundo y su plenitud, tú lo fundaste.

89:

12 El norte y el sur, tú los creaste;

El Tabor y el Hermón cantarán en tu nombre.

89:

13 Tuyo es el brazo potente;

Fuerte es tu mano, exaltada tu diestra.

89:

14 Justicia y juicio son el cimiento de tu trono;

Misericordia y verdad van delante de tu rostro.

89:

15 Bienaventurado el pueblo que sabe aclamarte;

Andará, oh Jehová, a la luz de tu rostro.

89:

16 En tu nombre se alegrará todo el día,

Y en tu justicia será enaltecido.

89:

17 Porque tú eres la gloria de su potencia,

Y por tu buena voluntad acrecentarás nuestro poder.

89:

18 Porque Jehová es nuestro escudo,

Y nuestro rey es el Santo de Israel.

89:

19 Entonces hablaste en visión a tu santo,

Y dijiste:

 He puesto el socorro sobre uno que es poderoso;

He exaltado a un escogido de mi pueblo.

89:

20 Hallé a David mi siervo;

Lo ungí con mi santa unción.

89:

21 Mi mano estará siempre con él,

Mi brazo también lo fortalecerá.

89:

22 No lo sorprenderá el enemigo,

Ni hijo de iniquidad lo quebrantará;

89:

23 Sino que quebrantaré delante de él a sus enemigos,

Y heriré a los que le aborrecen.

89:

24 Mi verdad y mi misericordia estarán con él,

Y en mi nombre será exaltado su poder.

89:

25 Asimismo pondré su mano sobre el mar,

Y sobre los ríos su diestra.

89:

26 El me clamará:

 Mi padre eres tú,

Mi Dios, y la roca de mi salvación.

89:

27 Yo también le pondré por primogénito,

El más excelso de los reyes de la tierra.

89:

28 Para siempre le conservaré mi misericordia,

Y mi pacto será firme con él.

89:

29 Pondré su descendencia para siempre,

Y su trono como los días de los cielos.

89:

30 Si dejaren sus hijos mi ley,

Y no anduvieren en mis juicios,

89:

31 Si profanaren mis estatutos,

Y no guardaren mis mandamientos,

89:

32 Entonces castigaré con vara su rebelión,

Y con azotes sus iniquidades.

89:

33 Mas no quitaré de él mi misericordia,

Ni falsearé mi verdad.

89:

34 No olvidaré mi pacto,

Ni mudaré lo que ha salido de mis labios.

89:

35 Una vez he jurado por mi santidad,

Y no mentiré a David.

89:

36 Su descendencia será para siempre,

Y su trono como el sol delante de mí.

89:

37 Como la luna será firme para siempre,

Y como un testigo fiel en el cielo. Selah

89:

38 Mas tú desechaste y menospreciaste a tu ungido,

Y te has airado con él.

89:

39 Rompiste el pacto de tu siervo;

Has profanado su corona hasta la tierra.

89:

40 Aportillaste todos sus vallados;

Has destruido sus fortalezas.

89:

41 Lo saquean todos los que pasan por el camino;

Es oprobio a sus vecinos.

89:

42 Has exaltado la diestra de sus enemigos;

Has alegrado a todos sus adversarios.

89:

43 Embotaste asimismo el filo de su espada,

Y no lo levantaste en la batalla.

89:

44 Hiciste cesar su gloria,

Y echaste su trono por tierra.

89:

45 Has acortado los días de su juventud;

Le has cubierto de afrenta. Selah

89:

46 ¿Hasta cuándo, oh Jehová? ¿Te esconderás para siempre?

¿Arderá tu ira como el fuego?

89:

47 Recuerda cuán breve es mi tiempo;

¿Por qué habrás creado en vano a todo hijo de hombre?

89:

48 ¿Qué hombre vivirá y no verá muerte?

¿Librará su vida del poder del Seol? Selah

89:

49 Señor, ¿dónde están tus antiguas misericordias,

Que juraste a David por tu verdad?

89:

50 Señor, acuérdate del oprobio de tus siervos;

Oprobio de muchos pueblos, que llevo en mi seno.

89:

51 Porque tus enemigos, oh Jehová, han deshonrado,

Porque tus enemigos han deshonrado los pasos de tu ungido.

89:

52 Bendito sea Jehová para siempre.

Amén, y Amén.

 

Los Salmos

Capítulo 90

90:

1 Señor, tú nos has sido refugio

De generación en generación.

90:

2 Antes que naciesen los montes

Y formases la tierra y el mundo,

Desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios.

90:

3 Vuelves al hombre hasta ser quebrantado,

Y dices:

 Convertíos, hijos de los hombres.

90:

4 Porque mil años delante de tus ojos

Son como el día de ayer, que pasó,

Y como una de las vigilias de la noche.

90:

5 Los arrebatas como con torrente de aguas; son como sueño,

Como la hierba que crece en la mañana.

90:

6 En la mañana florece y crece;

A la tarde es cortada, y se seca.

90:

7 Porque con tu furor somos consumidos,

Y con tu ira somos turbados.

90:

8 Pusiste nuestras maldades delante de ti,

Nuestros yerros a la luz de tu rostro.

90:

9 Porque todos nuestros días declinan a causa de tu ira;

Acabamos nuestros años como un pensamiento.

90:

10 Los días de nuestra edad son setenta años;

Y si en los más robustos son ochenta años,

Con todo, su fortaleza es molestia y trabajo,

Porque pronto pasan, y volamos.

90:

11 ¿Quién conoce el poder de tu ira,

Y tu indignación según que debes ser temido?

90:

12 Enséñanos de tal modo a contar nuestros días,

Que traigamos al corazón sabiduría.

90:

13 Vuélvete, oh Jehová; ¿hasta cuándo?

Y aplácate para con tus siervos.

90:

14 De mañana sácianos de tu misericordia,

Y cantaremos y nos alegraremos todos nuestros días.

90:

15 Alégranos conforme a los días que nos afligiste,

Y los años en que vimos el mal.

90:

16 Aparezca en tus siervos tu obra,

Y tu gloria sobre sus hijos.

90:

17 Sea la luz de Jehová nuestro Dios sobre nosotros,

Y la obra de nuestras manos confirma sobre nosotros;

Sí, la obra de nuestras manos confirma.

 

Los Salmos

Capítulo 91

91:

1 El que habita al abrigo del Altísimo

Morará bajo la sombra del Omnipotente.

91:

2 Diré yo a Jehová:

 Esperanza mía, y castillo mío;

Mi Dios, en quien confiaré.

91:

3 El te librará del lazo del cazador,

De la peste destructora.

91:

4 Con sus plumas te cubrirá,

Y debajo de sus alas estarás seguro;

Escudo y adarga es su verdad.

91:

5 No temerás el terror nocturno,

Ni saeta que vuele de día,

91:

6 Ni pestilencia que ande en oscuridad,

Ni mortandad que en medio del día destruya.

91:

7 Caerán a tu lado mil,

Y diez mil a tu diestra;

Mas a ti no llegará.

91:

8 Ciertamente con tus ojos mirarás

Y verás la recompensa de los impíos.

91:

9 Porque has puesto a Jehová, que es mi esperanza,

Al Altísimo por tu habitación,

91:

10 No te sobrevendrá mal,

Ni plaga tocará tu morada.

91:

11 Pues a sus ángeles mandará acerca de ti,

Que te guarden en todos tus caminos.

91:

12 En las manos te llevarán,

Para que tu pie no tropiece en piedra.

91:

13 Sobre el león y el áspid pisarás;

Hollarás al cachorro del león y al dragón.

91:

14 Por cuanto en mí ha puesto su amor, yo también lo libraré;

Le pondré en alto, por cuanto ha conocido mi nombre.

91:

15 Me invocará, y yo le responderé;

Con él estaré yo en la angustia;

Lo libraré y le glorificaré.

91:

16 Lo saciaré de larga vida,

Y le mostraré mi salvación.

 

Los Salmos

Capítulo 92

92:

1 Bueno es alabarte, oh Jehová,

Y cantar salmos a tu nombre, oh Altísimo;

92:

2 Anunciar por la mañana tu misericordia,

Y tu fidelidad cada noche,

92:

3 En el decacordio y en el salterio,

En tono suave con el arpa.

92:

4 Por cuanto me has alegrado, oh Jehová, con tus obras;

En las obras de tus manos me gozo.

92:

5 ¡Cuán grandes son tus obras, oh Jehová!

Muy profundos son tus pensamientos.

92:

6 El hombre necio no sabe,

Y el insensato no entiende esto.

92:

7 Cuando brotan los impíos como la hierba,

Y florecen todos los que hacen iniquidad,

Es para ser destruidos eternamente.

92:

8 Mas tú, Jehová, para siempre eres Altísimo.

92:

9 Porque he aquí tus enemigos, oh Jehová,

Porque he aquí, perecerán tus enemigos;

Serán esparcidos todos los que hacen maldad.

92:

10 Pero tú aumentarás mis fuerzas como las del búfalo;

Seré ungido con aceite fresco.

92:

11 Y mirarán mis ojos sobre mis enemigos;

Oirán mis oídos de los que se levantaron contra mí, de los malignos.

92:

12 El justo florecerá como la palmera;

Crecerá como cedro en el Líbano.

92:

13 Plantados en la casa de Jehová,

En los atrios de nuestro Dios florecerán.

92:

14 Aun en la vejez fructificarán;

Estarán vigorosos y verdes,

92:

15 Para anunciar que Jehová mi fortaleza es recto,

Y que en él no hay injusticia.

 

Los Salmos

Capítulo 93

93:

1 Jehová reina; se vistió de magnificencia;

Jehová se vistió, se ciñó de poder.

Afirmó también el mundo, y no se moverá.

93:

2 Firme es tu trono desde entonces;

Tú eres eternamente.

93:

3 Alzaron los ríos, oh Jehová,

Los ríos alzaron su sonido;

Alzaron los ríos sus ondas.

93:

4 Jehová en las alturas es más poderoso

Que el estruendo de las muchas aguas,

Más que las recias ondas del mar.

93:

5 Tus testimonios son muy firmes;

La santidad conviene a tu casa,

Oh Jehová, por los siglos y para siempre.

 

Los Salmos

Capítulo 94

94:

1 Jehová, Dios de las venganzas,

Dios de las venganzas, muéstrate.

94:

2 Engrandécete, oh Juez de la tierra;

Da el pago a los soberbios.

94:

3 ¿Hasta cuándo los impíos,

Hasta cuándo, oh Jehová, se gozarán los impíos?

94:

4 ¿Hasta cuándo pronunciarán, hablarán cosas duras,

Y se vanagloriarán todos los que hacen iniquidad?

94:

5 A tu pueblo, oh Jehová, quebrantan,

Y a tu heredad afligen.

94:

6 A la viuda y al extranjero matan,

Y a los huérfanos quitan la vida.

94:

7 Y dijeron:

 No verá JAH,

Ni entenderá el Dios de Jacob.

94:

8 Entended, necios del pueblo;

Y vosotros, fatuos, ¿cuándo seréis sabios?

94:

9 El que hizo el oído, ¿no oirá?

El que formó el ojo, ¿no verá?

94:

10 El que castiga a las naciones, ¿no reprenderá?

¿No sabrá el que enseña al hombre la ciencia?

94:

11 Jehová conoce los pensamientos de los hombres,

Que son vanidad.

94:

12 Bienaventurado el hombre a quien tú, JAH, corriges,

Y en tu ley lo instruyes,

94:

13 Para hacerle descansar en los días de aflicción,

En tanto que para el impío se cava el hoyo.

94:

14 Porque no abandonará Jehová a su pueblo,

Ni desamparará su heredad,

94:

15 Sino que el juicio será vuelto a la justicia,

Y en pos de ella irán todos los rectos de corazón.

94:

16 ¿Quién se levantará por mí contra los malignos?

¿Quién estará por mí contra los que hacen iniquidad?

94:

17 Si no me ayudara Jehová,

Pronto moraría mi alma en el silencio.

94:

18 Cuando yo decía:

 Mi pie resbala,

Tu misericordia, oh Jehová, me sustentaba.

94:

19 En la multitud de mis pensamientos dentro de mí,

Tus consolaciones alegraban mi alma.

94:

20 ¿Se juntará contigo el trono de iniquidades

Que hace agravio bajo forma de ley?

94:

21 Se juntan contra la vida del justo,

Y condenan la sangre inocente.

94:

22 Mas Jehová me ha sido por refugio,

Y mi Dios por roca de mi confianza.

94:

23 Y él hará volver sobre ellos su iniquidad,

Y los destruirá en su propia maldad;

Los destruirá Jehová nuestro Dios.

 

Los Salmos

Capítulo 95

95:

1 Venid, aclamemos alegremente a Jehová;

Cantemos con júbilo a la roca de nuestra salvación.

95:

2 Lleguemos ante su presencia con alabanza;

Aclamémosle con cánticos.

95:

3 Porque Jehová es Dios grande,

Y Rey grande sobre todos los dioses.

95:

4 Porque en su mano están las profundidades de la tierra,

Y las alturas de los montes son suyas.

95:

5 Suyo también el mar, pues él lo hizo;

Y sus manos formaron la tierra seca.

95:

6 Venid, adoremos y postrémonos;

Arrodillémonos delante de Jehová nuestro Hacedor.

95:

7 Porque él es nuestro Dios;

Nosotros el pueblo de su prado, y ovejas de su mano.

Si oyereis hoy su voz,

95:

8 No endurezcáis vuestro corazón, como en Meriba,

Como en el día de Masah en el desierto,

95:

9 Donde me tentaron vuestros padres,

Me probaron, y vieron mis obras.

95:

10 Cuarenta años estuve disgustado con la nación,

Y dije:

 Pueblo es que divaga de corazón,

Y no han conocido mis caminos.

95:

11 Por tanto, juré en mi furor

Que no entrarían en mi reposo.

 

Los Salmos

Capítulo 96

96:

1 Cantad a Jehová cántico nuevo;

Cantad a Jehová, toda la tierra.

96:

2 Cantad a Jehová, bendecid su nombre;

Anunciad de día en día su salvación.

96:

3 Proclamad entre las naciones su gloria,

En todos los pueblos sus maravillas.

96:

4 Porque grande es Jehová, y digno de suprema alabanza;

Temible sobre todos los dioses.

96:

5 Porque todos los dioses de los pueblos son ídolos;

Pero Jehová hizo los cielos.

96:

6 Alabanza y magnificencia delante de él;

Poder y gloria en su santuario.

96:

7 Tributad a Jehová, oh familias de los pueblos,

Dad a Jehová la gloria y el poder.

96:

8 Dad a Jehová la honra debida a su nombre;

Traed ofrendas, y venid a sus atrios.

96:

9 Adorad a Jehová en la hermosura de la santidad;

Temed delante de él, toda la tierra.

96:

10 Decid entre las naciones:

 Jehová reina.

También afirmó el mundo, no será conmovido;

Juzgará a los pueblos en justicia.

96:

11 Alégrense los cielos, y gócese la tierra;

Brame el mar y su plenitud.

96:

12 Regocíjese el campo, y todo lo que en él está;

Entonces todos los árboles del bosque rebosarán de contento,

96:

13 Delante de Jehová que vino;

Porque vino a juzgar la tierra.

Juzgará al mundo con justicia,

Y a los pueblos con su verdad.

 

Los Salmos

Capítulo 97

97:

1 Jehová reina; regocíjese la tierra,

Alégrense las muchas costas.

97:

2 Nubes y oscuridad alrededor de él;

Justicia y juicio son el cimiento de su trono.

97:

3 Fuego irá delante de él,

Y abrasará a sus enemigos alrededor.

97:

4 Sus relámpagos alumbraron el mundo;

La tierra vio y se estremeció.

97:

5 Los montes se derritieron como cera delante de Jehová,

Delante del Señor de toda la tierra.

97:

6 Los cielos anunciaron su justicia,

Y todos los pueblos vieron su gloria.

97:

7 Avergüéncense todos los que sirven a las imágenes de talla,

Los que se glorían en los ídolos.

Póstrense a él todos los dioses.

97:

8 Oyó Sion, y se alegró;

Y la hijas de Judá,

Oh Jehová, se gozaron por tus juicios.

97:

9 Porque tú, Jehová, eres excelso sobre toda la tierra;

Eres muy exaltado sobre todos los dioses.

97:

10 Los que amáis a Jehová, aborreced el mal;

El guarda las almas de sus santos;

De mano de los impíos los libra.

97:

11 Luz está sembrada para el justo,

Y alegría para los rectos de corazón.

97:

12 Alegraos, justos, en Jehová,

Y alabad la memoria de su santidad.

 

Los Salmos

Capítulo 98

98:

1 Cantad a Jehová cántico nuevo,

Porque ha hecho maravillas;

Su diestra lo ha salvado, y su santo brazo.

98:

2 Jehová ha hecho notoria su salvación;

A vista de las naciones ha descubierto su justicia.

98:

3 Se ha acordado de su misericordia y de su verdad para con la casa de Israel;

Todos los términos de la tierra han visto la salvación de nuestro Dios.

98:

4 Cantad alegres a Jehová, toda la tierra;

Levantad la voz, y aplaudid, y cantad salmos.

98:

5 Cantad salmos a Jehová con arpa;

Con arpa y voz de cántico.

98:

6 Aclamad con trompetas y sonidos de bocina,

Delante del rey Jehová.

98:

7 Brame el mar y su plenitud,

El mundo y los que en él habitan;

98:

8 Los ríos batan las manos,

Los montes todos hagan regocijo

98:

9 Delante de Jehová, porque vino a juzgar la tierra.

Juzgará al mundo con justicia,

Y a los pueblos con rectitud.

 

Los Salmos

Capítulo 99

99:

1 Jehová reina; temblarán los pueblos.

El está sentado sobre los querubines, se conmoverá la tierra.

99:

2 Jehová en Sion es grande,

Y exaltado sobre todos los pueblos.

99:

3 Alaben tu nombre grande y temible;

El es santo.

99:

4 Y la gloria del rey ama el juicio;

Tú confirmas la rectitud;

Tú has hecho en Jacob juicio y justicia.

99:

5 Exaltad a Jehová nuestro Dios,

Y postraos ante el estrado de sus pies;

El es santo.

99:

6 Moisés y Aarón entre sus sacerdotes,

Y Samuel entre los que invocaron su nombre;

Invocaban a Jehová, y él les respondía.

99:

7 En columna de nube hablaba con ellos;

Guardaban sus testimonios, y el estatuto que les había dado.

99:

8 Jehová Dios nuestro, tú les respondías;

Les fuiste un Dios perdonador,

Y retribuidor de sus obras.

99:

9 Exaltad a Jehová nuestro Dios,

Y postraos ante su santo monte,

Porque Jehová nuestro Dios es santo.

 

Los Salmos

Capítulo 100

100:

1 Cantad alegres a Dios, habitantes de toda la tierra.

100:

2 Servid a Jehová con alegría;

Venid ante su presencia con regocijo.

100:

3 Reconoced que Jehová es Dios;

El nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos;

Pueblo suyo somos, y ovejas de su prado.

100:

4 Entrad por sus puertas con acción de gracias,

Por sus atrios con alabanza;

Alabadle, bendecid su nombre.

100:

5 Porque Jehová es bueno; para siempre es su misericordia,

Y su verdad por todas las generaciones.

 

Los Salmos

Capítulo 101

101:

1 Misericordia y juicio cantaré;

A ti cantaré yo, oh Jehová.

101:

2 Entenderé el camino de la perfección

Cuando vengas a mí.

En la integridad de mi corazón andaré en medio de mi casa.

101:

3 No pondré delante de mis ojos cosa injusta.

Aborrezco la obra de los que se desvían;

Ninguno de ellos se acercará a mí.

101:

4 Corazón perverso se apartará de mí;

No conoceré al malvado.

101:

5 Al que solapadamente infama a su prójimo, yo lo destruiré;

No sufriré al de ojos altaneros y de corazón vanidoso.

101:

6 Mis ojos pondré en los fieles de la tierra, para que estén conmigo;

El que ande en el camino de la perfección, éste me servirá.

101:

7 No habitará dentro de mi casa el que hace fraude;

El que habla mentiras no se afirmará delante de mis ojos.

101:

8 De mañana destruiré a todos los