Autor: JAVIER COLOMO UGARTE
TÍTULO
LA MONTAÑA ORIENTAL DE NAVARRA:
TRANSFORMACIONES Y PERSPECTIVAS EN EL USO HUMANO DEL ESPACIO
Libro Publicado por la institución Príncipe de Viana basado en la Tesis Doctoral de Javier Colomo Ugarte (2001)
ÍNDICE
PRIMERA PARTE: CONDICIONANTES FÍSICOS Y CRISIS DEL MODO DE VIDA TRADICIONAL
CAPÍTULO I: INTRODUCCIÓN, ÁMBITO, MÉTODO Y ESTRUCTURA
1. Introducción: evolución y situación de las áreas de montaña
2. Objetivos de la investigación
3. División geográfica de la montaña Navarra y ámbito de estudio
4. Estructura, metodología y fuentes
CAPÍTULO II: LA MONTAÑA ORIENTAL DE NAVARRA: CONDICIONANTES FÍSICOS EN EL USO HUMANO DEL TERRITORIO
1. Condicionantes físicos en el uso humano de la montaña
2. El relieve: origen de ámbitos Ecogeográficos diferentes
3. La climatología como factor condicionante en el uso del territorio de montaña
4. Importancia de los recursos hídricos de la comarca pirenaica
5. Diversidad en los dominios de la vegetación
6. Grandes usos del suelo
1. El Modo De Vida Tradicional En La Montaña Oriental de Navarra
2. Características socioeconómicas en el modo de vida tradicional
3. Evolución en el uso de la tierra en la primera mitad del presente siglo
4. La cabaña ganadera en los valles pirenaicos 1891-1950
5. Evolución de las actividades industriales (1900-1950)
6. El trazado de la red de ferrocarril y el aislamiento de la Montaña Oriental de Navarra
7. Mercados y ferias al final de la primera mitad del siglo
8. Resumen de las actividades económicas y rutas al finalizar la primera mitad del siglo
9. Evolución de la población y estructura demográfica
1. Integración de la comarca pirenaica en el espacio funcional de Pamplona
2. Transformaciones socioeconómicas en la comarca pirenaica de 1950 a 1975
3. La estructura funcional en la comarca pirenaica en 1975
4. Transformaciones de la población rural
5. Síntesis de las transformaciones estructurales en la Montaña Oriental de Navarra utilizando el análisis factorial (1950-1975)
6. La percepción del espacio en la crisis del modo de vida tradicional (1950-1975)
1. La actividad agrícola
2. La actividad ganadera
3. La explotación forestal
4. La estructura de las explotaciones
5. Industria y energía local
6. El sector turístico
1. Desequilibrios regionales y políticas de equilibrio en las áreas de montaña
2. Desarrollo legislativo en España y Navarra sobre las zonas de agricultura de montaña (ZAM) en la década de los ochenta
3. La reforma de la PAC en los años 90 (ganadería de montaña y medidas de acompañamiento)
4. Las políticas y ayudas de equilibrio interregional y desarrollo local (1990-1993-1994)
5. Las políticas y ayudas de equilibrio interregional y desarrollo local (1994-1999)
6. Proyectos de intervención en el territorio
La ordenación de los espacios naturales de máximo valor ecológico
CAPÍTULO VII: DESEQUILIBRIOS DEMOGRÁFICOS EN LA MONTAÑA ORIENTAL DE NAVARRA
1. Conceptos de desequilibrio
2. Estructuras demográficas del área pirenaica y Navarra
3. Estimación de la evolución de las estructuras demográficas de Navarra y el área pirenaica en 1991 y el 2001
4. Contrastes demográficos internos en la comarca pirenaica
5. Desequilibrios en la estructura del hábitat
6. Sectores económicos y población en la comarca pirenaica
7. Valoración territorial de la comarca pirenaica según la percepción de sus habitantes 1996
1. Evolución de los servicios
2. Los servicios en la Montaña Oriental de Navarra
3. Análisis de la estructura funcional en la Montaña Oriental de Navarra
4. Aproximación al trafico de vehículos en la Montaña Oriental de Navarra
5. Análisis topológico de las redes mas importantes en la Montaña Oriental de Navarra
6. La organización administrativa en la Montaña Oriental de Navarra
ÍNDICE DE CUADROS, GRÁFICOS Y MAPAS
CONDICIONANTES FÍSICOS Y CRISIS DEL MODO DE VIDA TRADICIONAL
CAPÍTULO I
INTRODUCCIÓN, ÁMBITO, MÉTODO Y ESTRUCTURA
________________________________________________________
1. INTRODUCCIÓN: EVOLUCIÓN Y SITUACIÓN DE LAS AREAS DE MONTAÑA
En los últimos años, debido al interés general por evitar el despoblamiento de las áreas de montaña, estas áreas geográficas, están siendo objeto de especial atención, tanto desde las administraciones públicas, como desde distintas disciplinas. En ese sentido, es el objeto del presente estudio contribuir al conocimiento de las transformaciones y las perspectivas de continuidad en el uso humano de una parte importante del territorio pirenaico de Navarra.
En el pasado, los condicionantes físicos: altitud, topografía, pendientes, clima y escaso suelo agrícola, impusieron a la población montañesa la necesidad de su adaptación al medio natural, conformando un equilibrio ecológico entre el potencial demográfico, el tipo de hábitat y la actividad agro-silvo-pastoril. En este modo de vida tradicional, los macizos montañosos daban homogeneidad a las formas de vida y, en algunos, a cada una de sus vertientes (solana o umbría) que le conferían a su vez diversidad en el aprovechamiento de los espacios productivos.
La adecuación de las poblaciones a estas condiciones físicas de la montaña, llegó a configurar un sistema de vida rural que en el siglo XIX y gran parte de la primera mitad del XX, presentaba un carácter fundamental de autoconsumo, con una mínima corriente de intercambios en gran parte realizada en forma de trueque de mercancías. La emigración de los excedentes de población contribuía a mantener el equilibrio entre potencial demográfico y recursos y proporcionaba ingresos extras a la población montañesa.
Con la industrialización y el desarrollo urbano las áreas de montaña pasan a formar parte del sistema económico general de mercado. El espacio económico se configura con unas reglas comunes y los espacios agrarios que no tienen posibilidades de adaptarse a las mismas dejan de ser económicamente viables, entrando las formas de producción tradicional de estas comarcas en crisis. Esta situación provocará una corriente migratoria del campo a la ciudad, pero más acentuada en el área de montaña. La emigración, principalmente de los grupos de edad más jóvenes y adultos, conformará, en estas áreas, una estructura de población envejecida. La emigración conllevará también el abandono de pueblos, entrándose en una espiral donde la despoblación acentúa la despoblación.
Desde el punto de vista de los servicios[1], la integración de las áreas de montaña, en el ámbito de los espacios funcionales, ha determinado, en muchos casos, la separación del lugar del medio de vida y el centro de prestación de los servicios y, a diferencia del pasado, la ciudad o las cabeceras comarcales han aumentado su influencia, pasando éstas a formar parte del espacio habitual de vida de los pobladores de la montaña.
La posibilidad de continuar habitando un espacio de montaña se relaciona, pues, con dos cuestiones fundamentales: la disponibilidad de medios de vida y la accesibilidad a los servicios básicos propios de la sociedad actual, principalmente, sanidad y educación. Un campesino de un área de montaña puede tener un medio de vida suficiente, pero además debe procurar que sus hijos puedan estudiar. A partir de esa realidad se cuestiona la utilidad del espacio donde vive y puede cambiar la consideración que tiene del mismo en función de que esta necesidad esté accesible o no.
Simultáneamente a la crisis de los espacios de montaña, la población urbana ha desarrollado un sistema de vida que le ha permitido disponer de transportes rápidos y tiempo libre. Esta situación ha favorecido el desarrollo de una creciente demanda de los espacios naturales al atribuirles el hombre urbano una función inédita en décadas anteriores, la de espacios de recreo y ocio, siendo la montaña uno de los lugares solicitados. No obstante, esta nueva revalorización de la montaña "se hace con el peligro de un uso incontrolado que puede perjudicar el equilibrio ecológico de la montaña" (SÁNCHEZ SÁNCHEZ, J., 1989, p. 182). Como aspecto positivo de esta demanda, está la formación de una corriente turística que se traduce en una fuente de explotación económica.
En consecuencia, las áreas de montaña han pasado a ser territorios en los que se entrecruzan dos flujos importantes de personas; de una parte, el de los propios habitantes residentes en busca de servicios en las cabeceras comarcales o la capital; de otra, las personas que buscan en la montaña el disfrute de los recursos naturales, nieve, bosques, agua, etc. Estos flujos recíprocos demandan a su vez una mejora de los accesos.
La viabilidad de las economías agrarias de las áreas de montaña ha pasado a tener que apoyarse en un sistema de ayudas diverso; si se actuara bajo el principio de que todo lo que no es rentable económicamente deja de ser social, muchos espacios de montaña podían verse abocados a la desaparición como espacios habitados. En el otro extremo, puede situarse el punto de vista de considerar que el mantenimiento de comarcas muy deprimidas , por medio de subvenciones a la economía, es una forma de no estimular la eficacia de las explotaciones. La búsqueda de un equilibrio entre la rentabilidad económica y la social es un reto del conjunto de la sociedad de la que forman parte estos espacios. El objetivo debe fijarse en procurar preservar la riqueza natural y la continuidad del hábitat de montaña como un conjunto ecológico, en el que tanto las administraciones como los habitantes de las zonas de montaña deben ser los protagonistas.
La percepción que del espacio tienen sus pobladores, por lo que afecta al arraigo o desarraigo del territorio en que viven, es un aspecto que determina en gran medida la voluntad de seguir habitando un territorio. En el modo de vida tradicional el montañés estaba totalmente inmerso en su entorno (valle o cuenca), los desplazamientos por trabajo (trashumancia y transterminancia) y emigración de parte de los miembros de una familia no cuestionaba el arraigo de la misma a la "Casa" como elemento de unión y continuidad de los pobladores sobre el territorio[2]. Con el cambio a la sociedad industrial, las alternativas de trabajo en las áreas urbanas supusieron para gran parte de la población que tuvo que emigrar un cambio de mentalidad, revalorizándose el espacio urbano frente al rural como lugar de residencia, produciéndose en sectores de emigrantes un desarraigo casi total del lugar de partida.
2. OBJETIVOS DE LA INVESTIGACIÓN
En la presente investigación he tratado de desarrollar puntos de vista que pudieran enriquecer los estudios que hasta la fecha existían el área de estudio en particular. En ese sentido he considerado de especial interés los siguientes objetivos:
. Caracterizar las diferentes etapas en el uso humano del territorio objeto de estudio, en el cambio del modo de vida tradicional a la situación actual, así como, evaluar y localizar geográficamente la incidencia de esos cambios.
. Evaluar las perspectivas de continuidad de la población en el territorio, en función de las posibilidades de desarrollo de la explotación de sus recursos endógenos, de los servicios y de su situación demográfica.
Los estudios realizados, anteriores al presente, han sido referidos a zonas particulares del área objeto de estudio y en temas específicos, como se puede ver en la bibliografía. Sin duda ninguna, el estudio más profundo realizado sobre parte de este área en cuanto a la valoración de sus potencialidades de desarrollo endógeno, ha sido el realizado por el Instituto de Estudios Territoriales del GOBIERNO DE NAVARRA y el Instituto de Economía y Geografía Aplicada del CONSEJO SUPERIOR DE INVESTIGACIONES CIENTIFICAS (CSIC), (1987), titulado: PROYECTO DIADENA (Desarrollo Integrado del Pirineo Oriental Navarro).
No obstante, en el presente trabajo he tratado de hacer, especial hincapié, en la huella de las transformaciones socioeconómicas, el valor del arraigo humano al territorio y la importancia de estudiarlo en el contexto del área funcional en la que está integrado, tratadas todas éstas cuestiones en su conjunto, dándole de esta manera al análisis de esta parte de la montaña navarra una perspectiva diferente y menos tratada con anterioridad.
El presente trabajo se desarrolla en base a dos premisas:
a) La primera, en la división del análisis de las transformaciones acontecidas en el espacio de la montaña Oriental Navarra durante el siglo XX, en tres fases o periodos:
. Primera mitad del siglo: modo de vida tradicional.
. Tercer cuarto de siglo: crisis y final del modo de vida tradicional.
. Situación actual: reorientación en el uso humano del territorio en una doble función, como espacio habitado, con la adaptación de su economía a las nuevas exigencias del mercado y como espacio de recreo y ocio.
CUADRO I.1
FASES EN LA UTILIZACIÓN HUMANA DEL ÁREA DE ESTUDIO DURANTE EN EL SIGLO XX
|
AÑOS |
POBLACIÓN DE HECHO |
% |
FASES |
DEFINICIÓN DE LAS FASES |
|
1900 |
31.497 |
100% |
1º FASE |
Periodo de economía tradicional, incipiente comercio |
|
1920 |
30.605 |
97% |
|
e industria. Relativa estabilidad demográfica con una |
|
1940 1950 |
29.313 28.248 |
93% 92% |
|
moderada emigración. |
|
1960 |
23.706 |
75% |
2º FASE |
Periodo de crisis de la economía tradicional e |
|
1970 |
18.625 |
59% |
|
importante emigración a los núcleos industriales. |
|
1975 |
16.110 |
51% |
|
Desequilibrio de la estructura de edad. |
|
1981 |
14.729 |
46% |
3º FASE |
Periodo de revalorización y reorientación económica |
|
1986 1991 |
14.162 13.824 |
45% 44% |
|
del espacio de montaña. Reducción de la emigración. Situación de crisis demográfica. Población envejecida. |
Elaboración propia.
b) El análisis de la última fase, que comprende la segunda parte de la tesis, se ha desarrollado sobre la premisa de considerar a la Montaña Oriental Navarra como una comarca que requiere de ayudas externas y transformaciones internas, para garantizar la continuidad como espacio habitado, que se deben fundamentar en:
. La aplicación de políticas integrales de ordenación del territorio que contemplen el desarrollo económico y la planificación de los servicios e infraestructuras.
. El impulso de la estructura familiar y el trabajo asociado como pilares sobre los que se fundamente el desarrollo socioeconómico de la comarca, de tal manera que permita articular formas económicas de explotación agraria con otras distintas como el turismo o el trabajo asalariado en la industria; ayudando estas formas de explotación a: ocupar laboralmente los distintos periodos del año; incorporar a la mujer a la actividad económica, y favorecer la formación de familias que incrementen la tasa de natalidad.
3. DIVISIÓN GEOGRÁFICA DE LA MONTAÑA NAVARRA Y ÁMBITO DE ESTUDIO
Desde el punto de vista morfológico, la montaña de Navarra se configura físicamente en el cruce de los Pirineos Occidentales y las Montañas Vasco-Cántabras, entre ambas aparece un conjunto de montañas cuya altitud desciende por debajo de la alcanzada en ambos sistemas, como la sierra de Aralar (1.427 m). Hipsométricamente, una línea que enlazara de Este a Oeste las sierras de Leyre, Izco, Alaiz, Perdón, Andía, Urbasa, Santiago de Lóquiz y Codés, separaría Navarra en dos partes distintas: al Norte, exceptuando algunas zonas de la vertiente cantábrica, se sitúan los terrenos con altitud mayoritariamente superior a 600 metros, al Sur los inferiores a 400 metros, aunque ciertas zonas superen este valor. Dicha divisoria separa la Navarra Montañesa de la Media y de la Ribera. De Este a Oeste y de Norte a Sur la montaña navarra se estructura de la siguiente manera:
1) La parte Oriental del eje pirenaico Navarro, es un conjunto de sierras de dirección NO-SE, cruzadas transversalmente por los dos grandes valles orientales pirenaicos navarros: el valle de Roncal recorrido por el río Esca y el valle de Salazar recorrido por el río del mismo nombre. En el límite Nororiental se encuentran las mayores altitudes de Navarra: La Mesa de los Tres Reyes con 2.434 m, Peña Ezcaurre 2.047 m, Orhi 2.021 m, habiendo afectado el glaciarismo a estas montañas, adquiriendo importancia en Larra que constituye un buen ejemplo de paisaje kárstico.
2) La parte Central del eje pirenaico navarro, constituyen el segundo escalón del eje pirenaico navarro desde el Orhi hasta al Sayoa (1.459 m), lo conforman los macizos paleozoicos de Oroz Betelu y Quinto Real, intercalándose con las sierras alpinas En esta zona se encuentran las llanuras intramontanas de elevada altura (Espinal-Burguete, Garralda-Arive). Las sierras pirenaicas son cortadas, de Norte a Sur, por los ríos Irati, Arga, Erro y Urrobi, que forman valles estrechos y foces al atravesar rocas resistentes a la erosión, como las calizas, y valles anchos, al ser erosionadas las rocas blandas, como las margas o el flys.
3) La parte occidental del eje pirenaico navarro, se extienden desde el puerto de Velate (847 m) hasta el macizo de Cinco Villas, constituye un tercer escalón entre los 800-1.000 m. Es la montaña de Navarra de claras influencias atlánticas. En la vertiente cantábrica el río Urumea, el Bidasoa y otros ríos y regatas dan forma a los Valles Cantábricos Navarros; en la vertiente mediterránea se localizan los denominados valles meridionales de Basaburúa, Ulzama, Anué, etc.
4) Al Sur de las sierras pirenaicas interiores se sitúan las cuencas prepirenaicas de Pamplona y Lumbier-Aoiz. Forman un sucesión de depresiones de orientación ONO-ESE. Se encuentran excavadas por los ríos en las margas eocénicas que se erosionan fácilmente y dan lugar a una morfología típica de depresión. Unicamente los materiales más duros (conglomerados y calizas) han resistido los efectos erosivos, dando lugar a una serie de relieves residuales. El fondo de ellas se encuentra a 450-550 m.
5) Estas cuencas, se encuentran limitadas por las sierras exteriores pirenaicas, al Oeste por Sierra de Andía, al Sur por las Sierras del Perdón (1.030 m), Alaiz (1.289 m) e Izco (1.033 m) y al Este por las de Leyre (1.355) e Illón.
6) Las montañas Vasco-Cántabras se alzan al Oeste, en la parte noroccidental de Navarra, con dirección Este-Oeste, pertenecen a estas montañas: Aralar (1.427 m), Codés (1.141 m), Sierra de Lóquiz (1.255 m). Están separadas por zonas deprimidas, por corredores y valles, siendo ejemplo de ello el Corredor del Araquil.
La montaña de Navarra, atendiendo además de a sus características morfológicas, a las bioclimáticas, tradicionalmente se ha dividido en tres espacios diferenciados (mapa I.1):
La Navarra Húmeda del Noroeste. Comprende los valles occidentales pirenaicos de la vertiente cantábrica, el Corredor del Araquil y los valles meridionales pirenaicos situados entre la divisoria cantábrica y la Cuenca de Pamplona. Sus límites quedan determinados al Noroeste por la muga con Guipúzcoa; al Sur por las sierras de Urbasa y Andía y, por el Sureste, la Cuenca de Pamplona.
MAPA I.1
DIVISIÓN GEOGRÁFICA DE LA MONTAÑA DE NAVARRA

Elaboración propia, a partir del Atlas de Navarra (1977) publicado por la CAN.
Los Valles Transversales Pirenaicos. Se sitúan entre el curso alto del Río Arga y el límite de Navarra con Aragón; su dirección Norte-Sur viene dada por el curso de los ríos, transversales a las alineaciones estructurales del terreno que tienen dirección ONO-ESE. Los ríos de referencia son: Arga, Erro, Urrobi, Irati que conforman los valles pirenaicos Centrales, y el Salazar y Esca los Orientales.
Las Cuenca de Pamplona y la Cuenca de Lumbier-Aoiz. La Cuenca de Pamplona, está delimitada, al Norte, por los valles de la Navarra Húmeda; al Oeste por la sierra de Andía; al Sur, por las sierras de Alaiz y el Perdón, y al Este, por pequeñas sierras como la de Góngora. La Cuenca de Lumbier-Aoiz, se configura entre el final de los valles transversales pirenaicos y las sierras exteriores de Leyre e Izco.
En el estudio de prospectiva "NAVARRA 2000", que agrupa los municipios navarros en 7 zonas o comarcas y que viene utilizándose en los últimos años para el estudio regional de Navarra[3], divide la montaña de navarra en tres comarcas, estas son: la comarca I denominada “Noroccidental” que coincide con la denominada en geografía “Navarra Húmeda del Noroeste”; la comarca II denominada “Pirineos” que comprende la cuenca de Lumbier-Aoiz y los valles transversales pirenaicos, y la comarca III o “Cuenca de Pamplona”. Esta delimitación se corresponde con las comarcas agrarias establecidas, en su día, por el Departamento de Agricultura Ganadería y Montes del Gobierno Foral y, en lo fundamental, con la comarcalización geográfica,
En el presente caso, el ámbito de estudio, se refiere a la comarca denominada, en el estudio de prospectiva "NAVARRA 2000, “PIRINEOS”, (señalada en el mapa I.1 con el trazo grueso) y que en el presente trabajo paso a denominar “MONTAÑA ORIENTAL DE NAVARRA”. No obstante, utilizaré también indistintamente las denominaciones de comarca pirenaica o área de estudio.
Esta comarca pirenaica, tiene 2.330,66 Km2, un 22% de la superficie de Navarra[4]. Integra dos realidades fisiográficas diferentes, los valles transversales pirenaicos y la Cuenca prepirenaica de Lumbier-Aoiz. La consideración de estas dos realidades en una comarca humana unitaria, se justifica por sus características específicas como área de montaña, tanto por estar considerados todos sus municipios de agricultura de montaña como por estar definida como comarca agraria a tales efectos; también por las relaciones históricas dentro de una misma merindad; por su dependencia funcional de Pamplona, y por ser en la actualidad uno de los pulmones de esparcimiento y ocio de los habitantes de la Capital. Todo ello conforma una singularidad espacial homogénea desde el punto de vista del uso humano del territorio, constituyendo dentro de la diversidad un comarca de montaña de características comunes.
La división geográfica interna de la comarca pirenaica, a la que denominaré subcomarca, puede variar según la fuente utilizada. He optado por el criterio seguido en el estudio NAVARRA 2000 que divide la comarca pirenaica en cuatro subcomarcas: “Roncal-Salazar”, “Auñamendi”, “Lumbier” y “Aoiz”, y se corresponden respectivamente con los Valles del Pirineo Oriental los Valles del Pirineo Central y la división de la Cuenca de Lumbier-Aoiz en dos subcomarcas, la de Lumbier y la de Aoiz (mapa I.2)[5].
MAPA I.2
DIVISIONES SUBCOMARCALES DE LA COMARCA PIRENAICA

Elaboración propia
En el caso del municipio de Castillo Nuevo, municipio de 14 habitantes en 1991, por razones de afinidad funcional he seguido el criterio establecido en la publicación La estructura administrativa y funcional de Navarra[6], que en la división por subáreas funcionales, lo incluye en la subcomarca de Lumbier[7].
Debido a la particular orografía del terreno de los valles pirenaicos, a veces, es necesario definir un tercer ámbito de estudio que en general coincide con el valle, pero no en todos los casos. Estas divisiones obedecen a criterios de afinidad en cuanto a sistema de vida y condicionantes físicos, principalmente los de las vías fluviales que determinan los accesos a los respectivos ámbitos geográficos y se resumen de la siguiente manera.
Subcomarca de los Valles Pirenaicos Orientales: comprende el valle de Roncal recorrido por el río Esca y el área del valle de Salazar-Navascués recorrido por el río Salazar.
Subcomarca de los Valles Pirenaicos Centrales, tienen un mayor contraste al ser cuatro los ríos que conforman los valles más importantes en la vertiente mediterránea y a la localización de Valcarlos en la Vertiente Cantábrica. Comprende el valle de Aézcoa con Oroz Betelu localizados en la parte alta del Río Irati; el valle de Arce recorrido principalmente por el Urrobi y en parte por el Irati; el valle de Esteríbar situado en la parte alta del río Arga; el área de Erro-Burguete, la componen el valle de Erro por el que discurre el río Erro y los municipios de Burguete y Roncesvalles; El municipio de Valcarlos localizado en la vertiente cantábrica.
Subcomarca o área de Lumbier, formada por la confluencia del río Irati con el Salazar.
Subcomarca o área de Aoiz, formada por la confluencia del río Erro con el Irati.
Con el fin de disponer de un sistema de identificación de los municipios para poder agruparlos y representarlos en los mapas manteniendo una relación con la información presentada en los cuadros estadísticos, he procedido a asignarles un número según el siguiente criterio: los municipios se numeran siguiendo el orden de las subcomarcas. Dentro de cada subcomarca según los valles o áreas. Se comienza por la subcomarca de los Valles Pirenaicos Centrales y dentro de la misma por el valle de Aézcoa. Se continúa por la subcomarca de los Pirineos Orientales, le sigue la subcomarca de Lumbier y después la de Aoiz, siendo en total 46 los municipios que componen la comarca pirenaica. El municipio de Sangüesa y Pamplona se numeran con el 47 y el 48 (mapa I.3 y cuadro I.2).
MAPA I.3
SUBCOMARCAS VALLES/AREAS Y Nº DE IDENTIFICACIÓN MUNICIPAL [8]

Elaboración propia.
Existen en el área de estudio, al igual que en el resto de Navarra, dos tipos de municipios: los simples y los compuestos[9]. De otra parte, las unidades de poblamiento, tal y como se refleja en los sucesivos nomenclátores, pertenecen a las categorías históricas de Caserío, Lugar y Villa.
En esta comarca de Navarra, a diferencia de los valles que vierten al Cantábrico, las unidades de poblamiento en sus distintas categorías se estructuran en general de forma agrupada siendo excepcional las casas dispersas. El término genérico que utilizaré para referirme a estas unidades de poblamiento será el de núcleo de población.
CUADRO I.2
IDENTIFICACIÓN Y LOCALIZACIÓN DE LOS MUNICIPIOS SEGUN SUBCOMARCAS Y AREAS
|
SUBCOMARCAS
|
Nº Iden. |
MUNICIPIO |
Ha. 31/12/90 |
Altitud metros |
Km. a Pampl. |
Pob. Hech. 1/3/91 |
Núcleo de pob. |
H/Km2 |
|
|
1 |
Abaurrea Alta |
2.356 |
1.032 |
70 |
180 |
1 |
8 |
|
VALLES |
2 |
Abaurrea Baja |
1.366 |
860 |
67 |
44 |
1 |
3 |
|
|
3 |
Aria |
1.097 |
858 |
60,5 |
61 |
1 |
6 |
|
|
4 |
Arive |
672 |
701 |
51 |
69 |
1 |
10 |
|
|
5 |
Garayoa |
2.398 |
777 |
54 |
137 |
1 |
6 |
|
|
6 |
Garralda |
2.487 |
843 |
58 |
197 |
1 |
8 |
|
|
7 |
Orbaiceta |
8.538 |
765 |
59 |
213 |
1 |
2 |
|
|
8 |
Orbara |
1.206 |
779 |
57 |
55 |
1 |
5 |
|
PIRENAICOS |
9 |
Villanueva de Aézcoa |
2.499 |
925 |
54 |
172 |
1 |
7 |
|
|