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La formación de un mundo multipolar: un paso positivo para la humanidad Llegará un día que la humanidad sea gobernada como una gran nación donde todas las personas sean iguales y tengan los mismos derechos y libertades. La antítesis de esta realidad es la conformación vigente de un mundo unipolar, donde “Occidente” en el que se integra Europa y Estados Unidos y que agrupa solamente un quince por ciento de la humanidad determina la marcha del Mundo en función de los particulares intereses de Occidente. Un paso intermedio entre esta antítesis y un gobierno fundamentado en los intereses de toda la humanidad, es la formación de un mundo multipolar, donde prevalezcan los equilibrios de intereses y posibiliten a quienes no son polo optar entre diferentes opciones para establecer sus relaciones preferentes, sirviendo esta diversidad a una competencia entre iguales que favorezca al equilibrio de intereses entre naciones. Marzo de 2008 Por: Javier Colomo Ugarte
La conformación de un mundo diferente en los inicios del siglo XXI La emergencia de varios polos de influencia mundial como son los casos de Latinoamérica, Rusia y especialmente China abre el camino a un cambio geopolítico que contrarreste la omnímoda prevalencia del poder Occidental en el mundo, lo que, sin duda, supone nuevos horizontes para el desarrollo de una sociedad mundialmente más justa. Un mundo multipolar es sin duda un mundo que ofrece mayores oportunidades a los pueblos políticamente más débiles y atrasados económicamente, pues les permite diversificar sus relaciones para que puedan poner en práctica políticas de desarrollo económico sin estar condicionados por el monopolio de una sola superpotencia Occidental conformada por Europa y Estados Unidos. Alrededor de estos incipientes polos internacionales se nuclean pueblos y corrientes de opinión mundiales, en Latinoamérica promoviendo la integración económica y política regional liderada por la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA); en Euro Asia con la consolidación de la fortaleza política y económica que está adquiriendo Rusia, pero sin lugar a dudas, ninguno de estos dos incipientes polos mundiales, puede caminar con autonomía, sin la emergencia de otro gran polo mundial, China. China y Occidente China por su tradición de respeto hacia otras naciones con la aplicación estricta de su principio de no injerencia en sus asuntos internos, y por sus posibilidades comerciales, tiene grandes ventajas y credibilidad para convertirse en un socio y un amigo de los países en vías de desarrollo. Por ello el florecimiento de China en el área internacional, está sirviendo para catalizar las aspiraciones de muchos pueblos del Tercer Mundo en la superación de su tradicional dependencia de los países más desarrollados. Occidente viene de una tradición de imposición colonial e imperialista, y la misma le hace creerse con autoridad para inmiscuirse en los asuntos de otros países y declarar guerras sin mandato de las Naciones Unidas incumpliendo el derecho internacional, pretendiendo establecer unas relaciones comerciales con el resto del mundo que beneficien exclusivamente a la parte que representan. Su relación con China la interpreta como una oportunidad de crecimiento económico, pero a su vez con un temor de perder su prevalencia económica y política mundial, ante la fortaleza de la economía China. Pero lo que más teme Occidente es el desarrollo de las sinergias de realineamiento económico y político que se están generando entre los países menos desarrollados gracias a la emergencia de China, pues, muchos países pueden pensar que su destino no está uncido a Occidente, porque la formación de un mundo multipolar les ofrece oportunidades que nunca en la historia contemporánea habían tenido. China, Occidente, y la crisis económica Hasta hace unos meses que no se oían los truenos que anunciaban la tormenta económica, todo parecía transcurrir con relativa calma, pero el probable desencadenamiento de un crisis económica de repercusiones mundiales es un nuevo factor que ha entrado en escena, y preocupa seriamente a los estrategas de Occidente favorables a la continuidad de un mundo unipolar ¿Pero en realidad lo que más les preocupa es la crisis económica? Sería ingenuo pensar eso. Su preocupación principal es el vigente contexto mundial en la que se produce esta crisis. A saber:
La ofensiva de Occidente contra China Es en ese contexto donde hay que situar la actual ofensiva occidental contra China. Su propósito fue intentar desestabilizar internamente China, promoviendo en alianza con los seguidores del Dalai Lama el violento incidente de Lhasa del día 14/03/08, intentando provocar una reacción desmesurada de las autoridades chinas, y pretendiendo con ello, a su vez, influir en los resultados de los referéndum favorables a la independencia de Taiwán del 22 del mismo mes, lo que les hubiese permitido abrir una pinza en dos frentes, sobre la cual asediar mediáticamente a China. No obstante, el fracaso de los referéndum en Taiwán, y el restablecimiento del orden en Lhasa, con medidas mesuradas evitando caer en la provocación de los activistas del Dalai Lama, hicieron fracasar en gran medida sus planes, teniendo que ceñirse en estos momentos a una campaña mediática occidental plagada de engaños, y diseñada con anterioridad a los hechos. El objetivo de esta campaña ha sido y es sembrar la desconfianza y el miedo entre los pueblos del mundo, intentando crear la imagen de China, como un país inestable y cruel, y de inconfesables intereses imperialistas. A la vez con la provocación busca también una reacción desmesurada del Gobierno Chino que propicie una escalada de acontecimientos. Pero el fondo de la cuestión, es un intento de maniatar a las autoridades chinas buscando que China se plegue en todo momento a los dictados de Occidente, de tal manera que Estados Unidos y Europa puedan dirigir las turbulencias de la crisis económica mundial aislando a China. La comprensión, pues, del fondo del problema de la campaña occidental no solo contra China sino contra Rusia y las naciones Latinoamericanas que promueven su integración regional por ser quienes están sentado las bases para el desarrollo de un mundo multipolar, es lo que puede permitir una respuesta lo más acertada posible por todos aquellos que confiamos en el desarrollo de un mundo sin hegemonías como paso hacia una humanidad más justa.
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