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LA FE EN EL CREDO NEOLIBERAL

Una pregunta recorre el Planeta:

 Que futuro depara la crisis económica al Género Humano

Noviembre de 2008

Por: Javier Colomo Ugarte

LA CRISIS FINANCIERA

1). La crisis financiera actual tuvo su inicio en el sector inmobiliario de Estados Unidos debido a una política de valores futuros en este sector que a la postre se ha visto que estaban sobredimensionados. Los bancos asumieron el riego de conceder  créditos sobre valores inmobiliarios a personas físicas o jurídicas sin solvencia en la creencia que la revalorización del inmueble superaría con creces el dinero prestado, de tal manera, que en el caso de que se produjera la insolvencia, el banco se haría con un inmueble revalorizado notablemente por encima del valor prestado, pero el incremento de la morosidad provocó un exceso en la oferta inmobiliaria, y los precios de las viviendas bajaron notablemente, lo que llevo a que los bancos se encontraron con inmuebles muy por debajo del valor prestado.

2). El comienzo de esta crisis reveló la existencia de un gran número de este tipo de hipotecas con escasa solvencia, así como la implicación en las mismas de numerosos bancos en todos los países desarrollados. El conocimiento público de esta situación, acentuó más la caída del precio de la vivienda y por lo tanto la capacidad de rescatar el dinero invertido por las entidades financieras en estas hipotecas. De esta manera, importantes bancos en todos los países desarrollados que habían pedido dinero prestado para invertirlo en estas hipotecas, no pudieron hacer frente al pago del vencimiento de los pagarés entrando unos en quiebra y otros sin llegar a la misma, se han quedado en una situación de falta liquidez. En esta situación, tanto la falta de liquidez como el desconocimiento del alcance de la falta de liquidez entre instituciones bancarias, ha generado una desconfianza interbancaria y, por lo tanto, la paralización del crédito entre bancos, así como de éstos hacia particulares y empresas.

3). Como consecuencia de esta política bancaria especulativa de los países ricos de prestar sobre supuestos valores de futuro y no haber alcanzado el valor real esperado se ha generado un circulante de dinero virtual sobredimensionado, (calculado en varias veces el PIB mundial), dinero que los bancos en su globalidad no pueden cubrir con sus activos reales, de tal manera que se puede considerar que en el conjunto mundial el sistema financiero se encuentra en quiebra.

4). En esta situación, ante la imposibilidad de que los bancos de los países ricos puedan recuperar su liquidez basándose en sus propios recursos, se han articulado los denominados planes de rescate de los gobiernos de estos países hacia la banca privada, estos planes contemplan dos tipos de medidas, por una parte, liberar de activos de dudoso cobro a los bancos comprándolos el Estado, para que los bancos recuperen liquidez, y por otra parte, respaldar el Estado la garantía de los prestamos interbancarios para devolver la confianza interbancaria de flujo de capitales.

LA CRISIS EN LA ECONOMÍA REAL

5). Pero, llegados a este punto, después de un año de crisis financiera, en la economía real ya se ha formado la espiral económica negativa de: menos crédito = menos consumo = menos empleo, y eso tiene unas repercusiones que se traduce en un inexorable camino hacia la recesión, con otra espiral negativa añadida: mayor incremento del desempleo = a mayor aumento de la morosidad = a menor solvencia bancaria = mayor ayuda de los gobiernos = mayor deuda pública comprometida con los bancos.

6). Las consecuencias de la crisis para los países emergentes y países pobres en general tienen un efecto multiplicador. Estos países basan gran parte de sus economías en abastecer de materias primas y bienes de consumo a los países donde se concentra la demanda solvente, es decir, a los países ricos. Una caída del consumo en los países ricos supone menos exportación de los países pobres, menos ingresos y por lo tanto menos capacidad de importación de bienes industriales de los países desarrollados.

LA REACTIVACIÓN ECONÓMICA Y LOS INTERESES DE LA CLASE FINANCIERA

7). En esta situación, la reactivación económica pasa fundamentalmente por reactivar el consumo mundial. Pero el nudo gordiano de cómo se debe producir esta reactivación  está en la clase social de la banca de los países ricos que ha sido la responsable de esta crisis económica, pero mantiene el poder político y económico mundial para seguir marcando las políticas a seguir para la reactivación económica intentado conjugar las mismas con sus intereses y supervivencia como clase social.

8). En ese paradigma, los gobiernos de los países desarrollados al implementar los planes de rescate financiero, parten del convencimiento de que una vez devuelta la liquidez a las entidades financieras éstas volverán a prestar a empresas y particulares y el consumo privado se reactivará por la vía del crédito, constituyendo, de nuevo, éste el motor del crecimiento económico en los países ricos, y a remolque de este crecimiento, el resto de países verán incrementadas sus exportaciones de bienes de consumo y materias primas. Los gobiernos de los países ricos al adoptar estas medidas están actuando dentro del paradigma neoliberal confiando en que el mercado autorregulador del < Lesse faire, Lesse Passe> terminará devolviendo la economía mundial a la senda del crecimiento. Esta fe en el paradigma neoliberal está llevando a los gobiernos, una vez aprobados los planes de rescate, a pensar que ya solo cabe esperar sus resultados, confiando que en el plazo de un año cambie el ciclo económico.

9). Por lo tanto, en los países ricos, el intereses como de los banqueros como clase social, pasa por oponerse a cualquier medida económica que no contemple la reactivación de la economía a través del consumo privado por la vía del crédito, y por ello, oponiéndose a cualquier medida que suponga la nacionalización de la banca y la implementación de la demanda agregada desde el Estado pues ello implicaría destinar los recursos del Estado a promover infraestructuras en lugar de hacerlo a los planes de rescate bancarios. Con respecto a los países emergentes el interés de esta clase social bancaria es mantener la continuidad de los países emergentes como suministradores de materias primas y bienes de consumo a los países desarrollados.

LA NECESIDAD DE UNA GRAN TRANSFORMACIÓN SOCIOECONOMICA

10). Pero esta reactivación del consumo privado, que supuestamente tiene que darse en base al crédito bancario, no se puede producir, por dos razones principales, en primer lugar, porque la diferencia entre el dinero virtual que deben los bancos y sus activos reales es tan enorme que los planes de rescate no aseguran la liquidez suficiente para implementar líneas de crédito fácil de las entidades financieras hacia empresas y particulares, y en segundo lugar, porque el impacto de la crisis en la confianza del consumidor es tan importante en los países ricos que es impensable un cambio en la actitud del consumidor que ha optado por retraerse del gasto, y más, cuando el crédito que se pudiera pedir sería para necesidades prescindibles o aplazables en el tiempo, coches, hogar, vacaciones, etc.

11). De esta manera, los intereses de la clase social financiera de los países ricos se contraponen a la recuperación económica, es decir, esta clase social se ha convertido actualmente en un freno al desarrollo de las fuerzas productivas mundiales, que puede llevar de la recesión a una depresión económica de varios años.

12). Por lo tanto, la contradicción principal a resolver tanto por las clases medias de los países ricos, como por el conjunto de los países emergentes para el desarrollo de las fuerzas productivas mundiales, se sitúa en como desplazar a la clase social bancaria de los países ricos de su puesto de mando económico mundial, poder que se concreta principalmente en: 1). Su dominio de las instituciones financieras internacionales, 2). El control económico a través de las instituciones financieras privadas en sus respectivos países, y 3). La supremacía de dólar como moneda de reserva para el intercambio comercial internacional. No obstante, la resolución de esta contradicción tiene diferentes vertientes en los países emergentes y en los países desarrollados.

13). En lo que respecta a los países emergentes, los países desarrollados, comandados por la clase social bancaria, van a pretender preservar el dólar como moneda de referencia y van a seguir apostando por la gestión financiera a través de la banca privada, en una refundación del neoliberalismo que permita una mayor transparencia en las transacciones financieras, pero que no afecte a su función principal de concentrar la demanda solvente en los países ricos para seguir con sus fines especulativos. Si se impone este modelo financiero como salida de la crisis los países pobres seguirían estando uncidos al carro del desarrollismo occidental como servidores de materias primas y de mercancías para los países ricos, y no se conseguiría evitar otras crisis en el futuro.

EL PAPEL DE LOS PAÍSES EMERGENTES

14). Para contrarrestar estas políticas, la actuación de los países emergentes, debiera orientarse en tres direcciones: 1). Estimular su demanda interna a medio plazo a través de la implementación de la demanda agregada como ha sido el plan aprobado por el gobierno chino, que les permita no depender tanto de las exportaciones a los países desarrollados, 2). Intensificar las relaciones comerciales entre los propios países emergentes con el fin de reforzar se modelo económico de intercambio comercial que alivie la excesiva dependencia exportadora a los países ricos, 3). La creación de bancos estatales que aseguren la financiación de estas políticas económicas, 4). Imponer el peso de los países emergentes en la reforma del sistema financiero mundial ante el G7 promoviendo la siguientes medidas: A). Superar la supeditación al dólar en las transacciones comerciales a partir de la creación de una cesta de monedas que podría estar representada por la creación de una divisa mundial que aunque no contara con la emisión de papel moneda sirviera de referencia para las transacciones, B). La reforma del Fondo Monetario Internacional gestionado democráticamente, C). La exigencia de la implementación en cada país de fuertes bancos estatales lo que aseguraría la confianza entre bancos a la hora de prestarse dinero entre ellos, y la transparencia de las transacciones.

EL PAPEL DE LAS CLASES MEDIAS EN LOS PAÍSES DESARROLLADOS

15). No obstante, el aspecto principal de la contradicción, señalada anteriormente, se sitúa en los países desarrollados debido al vigente peso de su economía en el conjunto de la economía mundial. Como ya se mencionó anteriormente, la clase social bancaria, ya ha emprendido un camino al comprometer los recursos de los Estados para su saneamiento y con ello pretender volver a liderar en un futuro el crecimiento económico. Pero ante la imposibilidad de que estas medidas surtan efecto la única solución es articular la demanda agregada desde el Estado, es decir, una demanda que no está sujeta a factores subjetivos como el consumo privado. Pero la propia fe en el credo neoliberal, ideología en la que se sustenta la clase social bancaria, ha llevado a hipotecar la posibilidad de crear una demanda agregada, pues los gobiernos, ya han agotado gran parte de la capacidad de endeudamiento del Estado al comprometer estos recursos para la banca privada, recursos que hubieran servido, si se hubieran utilizado para implementar la demanda agregada, para crear cientos de miles de puestos de trabajo, pero sobre todo para cambiar la espiral negativa de menos consumo menos empleo, por otra espiral positiva de más consumo más empleo, y de esta manera, en un segunda fase, volver a la fase del crecimiento económico basado en el consumo privado.

16). Pero si bien en los países emergentes las lecciones derivadas de la crisis están siendo de rápida asimilación (apartado 14), no pasa los mismo en los países desarrollados, las mismas solamente serán percibidas por las masas de población en la medida que las medidas neoliberales se vayan mostrando fallidas para la reactivación económica. La crisis no ha hecho más que empezar y para que aparezcan las fuerzas políticas que cuestionen el liderazgo de la clase social bancaria, necesita de un recorrido en el que, tal vez, la crisis se traduzca en una profunda depresión económica, con lo que la que la fe en el credo liberal quede ante la sociedad en entredicho. A partir de ahí, las políticas económicas que se apliquen para la superación de la crisis en los países desarrollados deberán pasar por desbancar de su poder a la clase social financiera como directora en la resolución de la crisis, a través de la constitución de fuertes bancos estatales que permitan canalizar los recursos hacia la demanda agregada. Pero por ahora esta fe en el credo neoliberal esta intacta, los gobiernos de los países ricos están convencidos que ya han tomado las medidas más importantes para devolver la liquidez a las entidades financieras, y ahora solo cabe esperar y confiar en el mercado autorregulador. La espera se ha convertido, pues, en la única política económica de futuro en los países ricos.

17). En el mundo desarrollado es obvio que ningún país va a liderar un cambio hacia la implementación de la demanda agregada a contracorriente de lo que se haga en política económica en el país líder: Estados Unidos. Las clases medias en ese país con la elección de Obama como presidente ya han demostrado que quieren líderes con principios, y habrá que esperar a que las medidas neoliberales para el estímulo económico se demuestren fallidas para reactivar la economía a través del consumo privado, tal vez entonces se inicie un nuevo periodo en el que la contradicción entre el mantenimiento del poder de la clase social financiera en ese país y el desarrollo de las fuerzas productivas, haga que la lucha por el bienestar de las clases medias obligue al Estado a adoptar políticas en la dirección de apear de la dirección económica a la banca privada, a través de la estatalización de las finanzas y destinando los recursos del Estado a promover la demanda agregada. Deberá ser en Estados Unidos donde serán necesarios que se produzcan esos cambios para que posteriormente se extiendan al resto de  países desarrollados, abriéndose entonces mayores oportunidades de entendimiento entre los países ricos y los países emergentes para una mayor integración económica basada en el respeto entre iguales.

18). En la crisis de 1929 esta fe en el entonces credo liberal tardó tres años en ser puesta en cuestión en Estados Unidos a través del New Deal (el plan de inversión pública que el presidente norteamericano Roosevelt puso en marcha en 1932), pero para cuando se llego al mismo la administración de Estados Unidos había intentado otras medidas liberales sin éxito. El mundo ha cambiado y se ha globalizado, nadie va a pretender volver como entonces al proteccionismo nacionalista y al crecimiento en base a la expansión de áreas de influencia promovida por la fuerza de las armas, pero lo que no ha cambiado es la lección de que las masas de población despiertan en momentos de largas y profundas crisis, la actual está todavía por ver.