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Comunicado con motivo del
Día Nacional del Golfo Pérsico30/04/2026
Seyyed Mojtaba Jamenei
En el nombre de Dios, el Misericordioso, el
Misericordioso
Una de las bendiciones únicas que Dios Todopoderoso ha otorgado a los pueblos
musulmanes de nuestra región, especialmente al querido pueblo iraní, es la
bendición del "Golfo Pérsico". Es una bendición que va más allá de ser un simple
cuerpo de agua, ya que ha formado parte de nuestra identidad y civilización, y
además de ser un punto de contacto entre pueblos, es una ruta vital y
excepcional para la economía global a través del Estrecho de Ormuz y luego el
Mar de Omán. La historia de agresiones repetidas por parte de potencias europeas
y estadounidenses, y la consiguiente inestabilidad, daños y múltiples amenazas a
los países de la región, no eran más que parte de los planes malignos de los
arrogantes contra los pueblos del Golfo Pérsico, siendo el más reciente el
reciente de las prácticas de arrogancia estadounidense.
El pueblo iraní, que tiene el mayor tramo costero del Golfo Pérsico, ha hecho
los mayores sacrificios por su independencia y para enfrentarse a extranjeros y
agresores, desde la expulsión de los portugueses y la liberación del Estrecho de
Ormuz, bajo la cual el 30 de abril fue designado como el día nacional del Golfo
Pérsico, hasta la resistencia al colonialismo holandés y luego al heroísmo
frente al colonialismo británico. La Revolución Islámica fue un punto de
inflexión importante en esta resistencia, ya que la influencia de los arrogantes
en la región se redujo. Hoy, dos meses después de la mayor acción militar y
agresión de las arrogantes potencias de la región y la vergonzosa derrota de
Estados Unidos, se está formando una nueva fase para el Golfo Pérsico y el
Estrecho de Ormuz.
Los pueblos de la región, que han estado acostumbrados durante muchos años al
silencio y la sumisión de los gobernantes ante los agresores, han presenciado
durante los últimos 60 días manifestaciones de firmeza, vigilancia y yihad por
parte de los héroes de las fuerzas navales del ejército y de la Guardia
Revolucionaria, así como del valor del pueblo y la juventud del sur de Irán al
rechazar la dominación extranjera.
Hoy, gracias a Dios Todopoderoso y a la bendición de la sangre de los mártires
de la tercera guerra impuesta, especialmente del difunto líder de la Revolución
Islámica, ha quedado claro no solo para la opinión pública mundial y los pueblos
de la región, sino incluso para los gobernantes, que la presencia estadounidense
en el Golfo Pérsico es el principal factor de inestabilidad, y que sus bases ni
siquiera tienen la capacidad de asegurarse, así que ¿cómo pueden proteger a
otros?
Con la ayuda de Dios, el futuro del Golfo Pérsico será un futuro libre de la
presencia estadounidense, sirviendo al progreso, bienestar y consuelo de sus
pueblos. Nosotros y nuestros vecinos en el Golfo Pérsico y el Mar de Omán
tenemos un "destino común", y quienes vienen de miles de kilómetros y desatan
caos y mal no tienen lugar salvo en las profundidades de sus aguas. Esta serie
de victorias, logradas por la gracia de Dios bajo las políticas de resistencia,
marcará el inicio de un nuevo orden regional e internacional.
El milagroso resurgimiento del pueblo iraní ya no se limita a decenas de
millones de moyahidines contra el sionismo y Estados Unidos, sino que todo el
pueblo iraní, dentro y fuera del país, considera toda su identidad, capacidades
científicas, industriales y tecnológicas, desde la nanotecnología y la biología
hasta la nuclear y los misiles, como un activo nacional que debe ser protegido.
El Irán islámico, gracias a su bendición práctica de gestionar el Estrecho de
Ormuz, hará la región del Golfo Pérsico más segura y evitará la explotación de
esta vía fluvial por parte de los enemigos. Las nuevas normas para la gestión
del Estrecho de Ormuz traerán prosperidad y progreso a todos los pueblos de la
región, y lograrán ganancias económicas que harán felices a los pueblos, si Dios
quiere, aunque los incrédulos lo odien.
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