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ÍNDICE
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1. ARQUITECTURA
a)
MATERIALES
b)
ELEMENTOS: SOPORTES
c)
CUBIERTA: DINTEL. ARMADURA
d)
ARCOS
e)
BÓVEDAS
f)
PLANOS. MÓDULO
2. ESCULTURA
3. INTURA
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ARQUITECTURA
MATERIALES
—En la obra arquitectónica conviene considerar, desde el
punto de vista técnico, el material en que está labrada, los elementos
arquitectónicos que la componen, y su conjunto.
La naturaleza del material no sólo influye poderosamente en el efecto de pobreza
o riqueza, de fuerza o de ligereza del edificio, sino que da lugar a formas
artísticas diferentes. Es indudable que el edificio egipcio, construido en
enormes bloques de granito, produce una impresión de eternidad que,
naturalmente, no podemos experimentar ante los ligeros pabellones de madera del
Extremo Oriente. Y también es obvio que sin el empleo del hierro y del cemento
no hubiera podido nacer el rascacielos. Elementos arquitectónicos tan de primer
orden como el arco y la bóveda parece que se generalizan por primera vez en
Mesopotamia, como consecuencia del uso de un material pequeño —el adobe o el
ladrillo— y de la escasez o falta de maderas de suficiente resistencia para
servir de dinteles de gran longitud.
Los materiales constructivos principales son el barro, la piedra y la madera. El
barro puede emplearse cocido —ladrillo— o simplemente seco al sol —adobe—, en
cuyo caso, para darle mayor cohesión, suele mezclarse con paja. Material
extremadamente pobre, se utiliza en países donde falta la piedra y escasea la
leña para cocerlo. Como el ladrillo se presta mal a la labor de molduras y
decoraciones finas, el edificio con él construido suele enriquecerse con
yeserías y azulejos. La técnica de la obra de ladrillo es la albañilería. La
piedra es el material noble y costoso, sobre todo cuando se emplea en piezas
regulares de gran tamaño. Se utilizan principalmente el granito, las areniscas y
las calizas.
La caliza de mayor lujo es el mármol. La técnica de la obra de piedra es la
cantería, y el arte de cortar la piedra, la estereotomía. Hija de razones de
orden geográfico, la preferencia por el ladrillo o por la piedra suele influir
de forma decisiva en los caracteres de las escuelas arquitectónicas de las
diversas regiones. Así, en España, mientras la cantería es arte de las montañas
del Norte, en Andalucía domina la albañilería.
La madera como elemento de construcción exclusivo, o casi exclusivo, sólo se
emplea en regiones de grandes bosques —arquitectura escandinava— o donde los
frecuentes terremotos impiden el empleo de materiales inflexibles, cual es el
caso del Extremo Oriente o América Central. Como material de más fácil labor que
la piedra, y empleado como soporte y cubierta, lo utilizan en sus comienzos casi
todos los pueblos, y en ella se crean no pocas formas arquitectónicas no sólo
constructivas, sino decorativas, que después de abandonada la madera y adoptada
la piedra se continúan repitiendo en ésta. A veces es la casi totalidad de la
estructura lignaria la que se traduce a la piedra, que no otro origen tienen
muchas formas de la arquitectura indostánica. Aparte de esas arquitecturas
lignarias y de su influencia en las de piedra, la madera ha sido hasta fecha
reciente material de primer orden para las cubiertas.
ELEMENTOS: SOPORTES.
—En el edificio existen dos partes esenciales: la cubierta y el soporte, que
recibe el peso de aquélla.
El soporte puede ser continuo, en cuyo caso sirve, además, de cerramiento, y es
el muro, o no serlo, y sólo sirve de soporte, y es el pilar o la columna.
En el muro deben considerarse la forma como se encuentran dispuestos los
materiales de que está construido, es decir, el aparejo, y las superficies o
paramentos. El muro puede ser de tierra simplemente apisonada. (fig.
01)
(fig. 01)
Muro

Fig. 01.—Muro. A, ciclópeo; B, C, de mampostería; D, poligonal; E, isódomo; F,
seudoisódomo; G, almohadillado; H, a tizón; I, Con cadenas.
En el de ladrillo, el espacio de mezcla o argamasa que sirve de lecho a sus
diversas hiladas es el tendel, que a veces, por su gran grosor influye
intensamente en el aspecto del paramento.
La piedra puede emplearse en forma irregular o regularmente labrada en forma de
paralelepípedo. Si esas piedras irregulares son de tamaño excepcionalmente
grande, y se colocan sin mezcla, constituyen el muro ciclópeo (fig. 01 A),
propio de las arquitecturas primitivas. Pero si son más pequeñas y se unen con
barro o con mezcla, el muro es de mampostería (B). La mampostería por hiladas
(C) es aquella en la que esas piedras pequeñas irregulares se ordenen en hiladas
horizontales.
Cuando al frente de la piedra se da forma de polígono (D), el paramento del muro
es poligonal.
Los sillares empleados en un muro son, por lo general, de una misma altura, pero
a veces, para producir efecto más decorativo en el paramentó, alternan sillares
de dos alturas. En el primer caso es el muro de obra isódoma (E), el opus
isodomum romano, y en el segundo, el seudoisódomo (F). Cuando los sillares
son pequeños y no muy regulares, se llaman sillarejos. Para trabar mejor el
aparejo del muro, suelen disponerse, alternando con los sillares dispuestos a
soga, es decir, en la forma corriente, otros a tizón que atraviesan el muro y
que sólo muestran al exterior, en los paramentos, sus cabezas (H). Se dice
también de estos sillares atravesados que están dispuestos a perpiaño. Además de
esta decoración del paramento del muro de sillería, simple consecuencia de su
aparejo, existe la del almohadillado (G), producida por el rehundimiento de la
unión de los sillares, con lo que el frente de cada uno de éstos resulta en
relieve. Si el frente del sillar sólo se encuentra toscamente labrado,
se denomina el paramento a la rústica. Si los sillares se asientan directamente
sin tendel intermedio, el muro está labrado a hueso.
Para darle mayor fuerza, es frecuente introducir fajas verticales de
ladrillo en el de tierra, o de piedra en el de ladrillo, llamadas machones,
rafas o cadenas (I). Las hiladas horizontales de ladrillo introducidas en el
muro de tierra o de manipostería son las verdugadas (C).
En el muro se emplea veces materiales de diversa naturaleza.
El muro de materiales pobres se recubre con una primera capa de mezcla, o
enfoscado, y otra más fina, o enlucido. Si a las diversas capas de mezcla se da
distinto color, puede producirse una decoración a dos colores, raspando la
decoración deseada en la capa de mezcla exterior y dejando al descubierto la
interior. Se llama esgrafiada.
Las partes del muro que encuadran lateralmente un vano, puerta o ventana, son
las jambas. Cuando para dar mayor luz al interior el muro se corta, no formando
ángulo recto, sino oblicuamente, esa oblicuidad es su derrame. Vanos muy
estrechos de derrame muy pronunciado son las saeteras.
El pilar, es, en realidad, un trozo de muro, si bien en su decoración se deja
influir por la columna. Tal vez debido a ello, la distinción entre columna y
pilar no ha sido siempre lo suficientemente clara, aplicándose, a veces,
indistintamente ambos términos. (fig. 02)
(fig. 02)
Pilares y columnas

Fig. 02.—Soportes: a, pilar; b, pilastra; c, columna; de,
pie
derecho.
En la actualidad, sin embargo, parece irse
concretando su valor y, en efecto, es más práctico reservar el nombre de pilar (fig.
2, a) al soporte de planta poligonal de escaso número de lados, hasta el
octogonal u ochavado, y el de columna (c) al de sección circular o polígono de
tal número de lados que se aproxime a ella, a menos que esté despiezado por
hiladas.
La pilastra (b) es el pilar adosado y participa de las características del
pilar. Debe, sin embargo, advertirse, que a veces se han empleado, y aún se
emplean, ambos términos algo indistintamente.
El soporte por excelencia es la columna, que, por tener su origen en el tronco
del árbol, tiene como característica fundamental la sección circular. Consta de
tres partes: capitel, fuste y basa (c). Esenciales las dos primeras, delatan
claramente su procedencia. El capitel, de forma de cono o pirámide truncada
invertida, es el producto de la regularización del comienzo de las ramas en la
cruz del árbol; el fuste debe su forma ligeramente cónica al natural
adelgazamiento del tronco, y la basa es la pieza horizontal de origen
probablemente pétreo, donde apoya el fuste.
El soporte de madera se denomina pie derecho (d). Función análoga a la del
capitel desempeña en la parte superior la zapata o trozo de madera dispuesto
horizontalmente.(fig. 03).
(fig. 03)
Soportes
(fig. 03)
e, i, ménsulas; g, estribo; h, dintel.
Además de estos soportes, que transmiten la carga directamente a tierra, existen
otros que la transmiten o reciben a través del muro, como son la ménsula y el
estribo o contrafuerte. La ménsula (e) o repisa es un saledizo en el muro que
transmite a él la carga vertical que recibe generalmente de la cubierta. Si esos
saledizos se encuentran en un alero o cornisa, se llaman modillones, o canes. El
estribo o contrafuerte (g) es un trozo de muro adosado en ángulo, por lo general
recto, a otro muro, y que transmite directamente a tierra el empuje o presión
lateral, por lo común, de una cubierta abovedada.
.—La cubierta puede ser
simplemente adintelada, que sólo produce presiones verticales, y de par
e hilera o de arco, que las producen laterales y precisan contrarresto.
El dintel (h) es el trozo de madera, piedra u otro material que, apoyado
sobre los soportes, cubre un vano.
CUBIERTA: DINTEL. ARMADURA
El sistema adintelado es el más
estático, y con su horizontalidad produce la consiguiente impresión de
reposo, pero no sirve para cubrir vanos desmedidamente anchos y no es
práctico en países muy lluviosos.(fig. 04).
(fig. 04)
Cubiertas
Fig. 04.—A, armadura de parhilera; B, de par y nudillo; C, a) y
b) solera; c) hilera; d) par; e) contrapar;
f) tablazón; g) tirante.
A la cubierta adintelada sigue en complicación la armadura de par e
hilera o parhilera (C), consistente en una serie de parejas de
vigas o pares (d), dispuestas oblicuamente, cuyos extremos inferiores
apoyan en dos vigas horizontales o soleras (b), colocadas sobre la parte
superior del muro, y los superiores, en una tercera viga igualmente
horizontal y paralela a la anteriores, pero situada a mayor altura, que
es la hilera o parhilera (c). Formando ángulo recto con los pares y
sobre ellos, se disponen en el sentido longitudinal otras vigas más
delgadas llamadas contrapares (e), sobre las que apoya directamente la
tablazón (f), que recibe, a su vez, la capa exterior de la cubierta de
teja, pizarra, etc. La necesidad de contrarrestar el empuje o presión
lateral ejercida por los extremos inferiores de los pares en la parte
superior del muro, con el natural peligro del desplome de éste, da lugar
al tirante o viga horizontal transversal que ata las soleras, o
estribado. Para evitar el pandeo o inflexión de los pares en su parte
central, se dispone a esa altura, entre cada pareja de pares o tijera,
una viga pequeña horizontal o nudillo, dando lugar a la armadura de par
y nudillo (B). El plano creado por la repetición de los nudillos
es el harneruelo.
ARCOS
.—El arco es cubierta curva, que, además de la gracia de su forma y
de la posible variedad de ésta, tiene la ventaja de poder cubrir vanos
de gran anchura con materiales de tamaño pequeño.
Ofrece, en cambio, el inconveniente de las grandes presiones laterales
que produce, exigiendo muros gruesos, o contrarrestar esos empujes por
los procedimientos que se irán indicando. Cuando la arquitectura de arco
alcanza su total desarrollo, el edificio se convierte en un ser
esencialmente dinámico que se mantiene en pie gracias al equilibrio de
una serie de presiones contrapuestas.
(fig. 05).
(fig. 05)
Arcos

Fig. 05.—A, arco peraltado; B, escarzano; C, de herradura; D, de medio
punto; a, imposta; b, clave; c, salmer; d, intradós
del arco; e, rosca del arco.—Figura 5.—A, bóveda sobre trompas; B,
trompa; C, cúpula; D, cúpula con tambor y linterna; E, pechina.
Las piezas en forma de cuña que componen el arco (fig. 05 D) son las
dovelas, de las cuales tienen nombre propio la del centro, llamada clave
(b) —del latín clavis, llave—, porque cierra el arco, y las de
los extremos o salmeres (c) —del latín sagma, albarda—, que
reciben el peso de todo el arco. La moldura saliente que suele existir
bajo el salmer, y en la que remata la jamba, es la imposta (a). La
manera de estar dispuestas las dovelas es el despiezo del arco, que es
radial cuando las dovelas siguen los radios de un mismo centro (d),
centro que no siempre coincide con el del arco, o enjarjado cuando se
colocan horizontales hasta una cierta altura .
El arco semicircular, de medio punto —así llamado por tener el centro de
su curva en el medio—, o de plena cintra, tiene su centro a la altura de
las impostas, y su altura o flecha es, naturalmente, la mitad exacta de
su anchura o luz. El de menos altura que la mitad de su luz es rebajado
(fig. 05 B), y el de mayor altura, peraltado (A).
Figura entre los primeros el escarzano (B), cuya curva no llega al
semicírculo, y cuyo centro se encuentra por bajo de la línea de
impostas, y entre los segundos, el de herradura (C), cuya curva pasa del
semicírculo, y cuyo centro se halla, por el contrario, por encima de
aquella línea.
Además de los arcos anteriores, todos ellos de un solo centro, existen
otros de varios centros. De dos centros es el arco apuntado, de tipo más sencillo, que, como veremos al tratar del estilo
gótico, recibe diversos nombres, según la colocación de esos centros.
De tres centros es el carpanel (B), que tiene dos de ellos a los lados,
en la línea de las impostas, y uno por bajo de ésta. Los arcos de más
centros se describirán al tratar de los estilos que los emplean. Arcos
mixtilíneos son aquellos en los que los sectores curvilíneos alternan
con los rectos. El arco que tiene sus salmeres a distinta altura se
denomina rampante o por tranquil. El que cubre
vanos abiertos oblicuamente se llama arco en esvíaje o esvíado.
Además de la forma de su curva, precisa considerar en el arco la
superficie interna o intradós, la opuesta, casi totalmente metida en el
muro, o trasdós, y la anterior y posterior, o rosca del arco o
arquivolta.
Las partes inferiores son los hombros del arco, y las partes
inmediatamente superiores, los riñones.
El arco recibe nombres diversos, según la. función que desempeña en el
edificio. Así, es arco formero el paralelo al eje de la nave, y perpiaño,
o toral, el que la atraviesa.
Además de estos arcos, que funcionan como tales, existen otros arcos
falsos, así llamados porque, aunque tienen su apariencia, sólo trabajan
como dinteles. Tales son los formados haciendo avanzar progresivamente
los sillares hasta unirlos en la parte superior, propios de las
arquitecturas primitivas; los tallados en un dintel lo suficientemente
ancho, o los simulados en yeso revistiendo un sistema en realidad
adintelado, según es frecuente en la Alhambra.
BÓVEDAS.
—El movimiento del arco engendra la bóveda.
(fig. 06)
(fig. 06)
Bóvedas
Fig. 06.—A, arco apuntado; B, carpanel; C, rampante; D, mixtilíneo; E,
bóveda de cañón; F, anular; G, semiesférica o de media naranja; H,
Vaida; I, L, por aristas; J, cónica; K, esquifada; M, luneto.
El de medio punto, moviéndose sobre dos muros paralelos, produce la
bóveda de cañón (fig. 06
E), la que, con un deseo de precisión innecesario, se denomina también de
medio cañón. La diversa forma del arco generador hará que el cañón sea
rebajado, peraltado, apuntado, etc. Si los muros son concéntricos, la
bóveda es anular (F). La bóveda cónica es la que se apoya en muros
convergentes (J).
El movimiento del arco de medio punto sobre sí mismo origina la bóveda
semiesférica, o media naranja (G), que tiene que ser recibida por un
muro circular o en la forma que más adelante se dirá. Si esta bóveda,
por apoyar en arcos o muros, antes de llegar a la media esfera, no pasa
del casquete esférico, se denomina Vaida; es decir, es la que resulta de
cortar la esférica por varios planos verticales (H). Es frecuente
también la bóveda de cuarto de esfera, que suele apoyar en su parte
anterior en el extremo de otra de cañón.
Estas bóvedas de cañón simples, combinándose entre sí, dan lugar a otras
de tipo más complicado. La intersección de dos bóvedas de cañón produce
la bóveda equifada de planta cuadrada, que consta de cuatro paños
triangulares de superficie cilíndrica y cuatro aristas entrantes.
Aunque el tipo más sencillo de esta bóveda es de planta cuadrada (K) o
rectangular, esa planta puede multiplicar el número de los paños.
Lo que resta de dos cañones cruzados, prescindiendo de la parte misma
cruzada o bóveda esquifada, da lugar a la bóveda de aristas o por
aristas (I-L), constituida por los extremos de los cañones, que
resultan así unidos por cuatro aristas salientes. Mientras la bóveda
esquifada exige un soporte continuo cuadrado o poligonal, la de aristas
sólo precisa cuatro puntos, donde apoyen los extremos de sus aristas.
La bóveda de cañón que cruza a otra mayor constituye el luneto, que se
usa generalmente para poder aumentar la amplitud de la ventana abierta
bajo él o simplemente con fines decorativos (M).
El deseo de cubrir con una media naranja o una bóveda esquifada de más
de cuatro paños un espacio cuadrado, da lugar a la bóveda sobre trompas
y a la cúpula. En aquélla el tránsito del cuadrado al círculo o al
polígono se establece por medio de cuatro bóvedas cónicas o de otro
tipo, que transforman el cuadrado en un octógono.
Multiplicando esas bóvedas suplementarias en los ángulos resultantes se
puede llegar a un polígono de numerosos lados.
En la cúpula, la bóveda semiesférica descansa sobre un anillo que carga
sobre las claves, por lo general, de cuatro arcos. Los cuatro
espacios comprendidos entre el trasdós de esos arcos y el anillo se
cubren con otros tantos triángulos esféricos llamados pechinas.
Para dar mayor elegancia a la cúpula e introducir un cuerpo de ventanas
que aumente la luz del interior, se interpone entre el anillo y la
bóveda semiesférica un cuerpo generalmente cilíndrico denominado tambor. A esos mismos fines se abre una claraboya circular en la parte
superior de la bóveda semiesférica y se agrega un segundo cuerpo,
también generalmente cilíndrico, y cubierto por otra bóveda
semiesférica, todo lo cual constituye la linterna.
Aunque se haya aplicado y se aplique el nombre de cúpula a la bóveda
sobre trompas, e incluso a la simplemente semiesférica, como la bóveda
esférica sobre pechinas la generaliza en España el Renacimiento, al que
también se debe la generalización de aquel nombre, convendría, al efecto
de una mayor precisión en la nomenclatura artística, reservar el nombre
de cúpula para la que descansa sobre pechinas.
Probablemente por ser la bóveda semiesférica o media naranja lo más
visible de la cúpula, suele hacerse extensiva al conjunto de ésta el
nombre de media naranja.
El término cimborrio, que por lo general se aplica a estas dos clases de
cubierta, no parece, sin embargo, referirse a ninguna clase de bóveda
concreta. Probablemente sólo expresa la idea de bóveda de cierta
elevación, y generalmente emplazada en la nave principal del templo.
PLANOS. MÓDULO
.—La composición general del conjunto del
edificio se refleja en varios planos: el de su planta, el de sus
secciones y el de sus fachadas. La representación de ellos se denomina
planos.
La planta es la huella que dejaría el edificio cortado aproximadamente a
un metro de altura. Figuran en ella, por tanto, los muros, con
indicación de la anchura de los vanos existentes en ese plano, así como
las columnas, pilares y pilastras, reflejándose también en ella, con
frecuencia, cuando existen, la proyección de la forma de las bóvedas. La
sección puede ser longitudinal y
transversal, y sirve principalmente para dar idea de las cubiertas y de
la altura y decoración de los interiores. El alzado muestra las fachadas
sin deformación alguna de perspectiva. Es el plano
de mayor interés artístico, pues no sólo da idea de la distribución de
los vanos, sino de los restantes aspectos de la composición y decoración
de la fachada.
El plano isonométrico permite conocer simultáneamente los diversos
aspectos mostrados por los anteriores. El dibujante imagina el edificio
suspendido en el espacio y visto desde abajo para que conozcamos su
planta: cortado por un ángulo diedro, al mismo tiempo que nos permite
ver en perspectiva parte de la fachada, nos muestra también parcialmente
sus dos secciones longitudinal y transversal .
La medida que se usa para fijar las proporciones de los elementos
arquitectónicos y de la totalidad de la obra es el módulo. En la
arquitectura de tipo clásico ese módulo es el radio del fuste en su
parte inferior.
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ESCULTURA
.—La escultura emplea los más diversos materiales, si bien los más
frecuentes son el barro, la piedra, los metales y la madera.
El barro, aunque también se emplea como material permanente, en cuyo
caso se cuece e incluso a veces se vidria, por lo general, sirve al
artista para plasmar en él sus primeras ideas, es decir, para hacer en
él sus bocetos o proyectos de la obra definitiva. En él modela también
la obra que ha de ser después copiada en piedra o fundida en metal. La
técnica del barro, como la de toda materia blanda, es el modelado.
I-as piedras utilizadas por el escultor son de muy diversa naturaleza,
desde las muy duras, como el granito y el basalto, hasta las areniscas y
calizas, entre las que destaca, por su belleza y contextura, el mármol.
Aunque la escultura se labra también directamente sobre la piedra, el
procedimiento usual, como queda indicado, es que el artista la modele en
barro o yeso y después la copie en piedra. Esta labor de copia, que' se
realiza con gran precisión por medio de compases y cuadrícula, se
denomina saca de puntos. El instrumento para esculpir la piedra y el
metal a golpe de martillo es el cincel.
El metal escultórico por excelencia es el bronce. Para labrar una
escultura de metal hueca, que es lo corriente en las de cierto tamaño,
se emplea el procedimiento de la fundición a cera perdida, consistente
en hacer un molde o copia en hueco de la escultura, molde que se reviste
interiormente con una capa de cera del grosor deseado en la escultura
definitiva de metal. Relleno el interior de esa capa de cera con materia
análoga a la del molde o simplemente de tierra, gracias a los orificios
de entrada y salida dejados en el molde, se vacía o forma la escultura
introduciendo bronce derretido en el espacio ocupado por la cera, a la
que desplaza. Las estatuas de tamaño pequeño, cuando el metal no es muy
valioso, son con frecuencia macizas. Aunque el metal escultórico
preferido es el bronce, en las de tamaño menor son también frecuentes el
oro y la plata.
El metal permite al escultor representar en sus estatuas actitudes más
violentas que la piedra.
Material escultórico también importante es la madera, que se labra con
la gubia y que puede quedar en su color o policromarse. A la técnica
especial de esta policromía se hará referencia al tratar de la escultura
española moderna.
La obra escultórica puede ser de bulto redondo, es decir, aislada, que
es la estatua, o de relieve. En éste se distingue el altorrelieve, en el
que la figura sobresale más de la mitad de su grueso; el mediorrelieve,
en el que sale la mitad, y el bajorrelieve, en el que sobresale aún
menos; si no llega a sobresalir del plano del fondo, es huecorrelieve.
La escultura que sólo representa la cabeza y parte superior del tórax
se denomina busto, y la estatua a la que faltan cabeza, brazos y piernas,
torso. Las estatuas sedentes, yacentes y orantes, deben su nombre a la
actitud de la figura, y tampoco precisa comentario la denominación de
estatua ecuestre. El conjunto de figuras que representan un tema
constituye el grupo.
Tanto en escultura como en pintura se ha tratado de fijar las
proporciones entre las diversas partes del cuerpo con arreglo a un tipo
ideal que se considera perfecto. Esta regla de proporciones es el canon.
La parte del cuerpo que generalmente sirve de medida para fijar esas
proporciones es la cabeza.
*
PINTURA
—Elementos fundamentales de la pintura son el
dibujo o la línea, la luz y el color. El primero es el más abstracto, y
es común también a la arquitectura y a la escultura. El empleo de la luz
y .la sombra para fingir la forma y el espacio, o con fines puramente
expresivos, es el claroscuro. El color, aunque lo utilizan también las
otras artes, es más propio de la pintura.
El arte de fingir la tercera dimensión, es decir, la profundidad, por.
medio del dibujo, es la perspectiva lineal. Según ella, las líneas
paralelas que se alejan en el sentido de la profundidad se aproximan
cada vez más hasta converger en un punto, que es el de la vista o el de
vista, y está situado en la línea de horizonte. El arte de representar,
acortando las cosas que se extienden en sentido perpendicular u oblicuo
al plano en que se pintan, según las reglas de la perspectiva, es el
escorzo, y a la figura, o parte de la figura escorzada, se denomina
también escorzo.
Como el aire interpuesto entre la vista y el objeto hace que éste
aparezca menos preciso y más gris a medida que se aleja, la ficción de
la profundidad se logra además desdibujando las figuras y haciendo más
grises las más lejanas. Es la llamada perspectiva aérea, que no nace
hasta época muy avanzada de la historia de la pintura.
Los materiales y procedimientos pictóricos son muy diversos. Se ha
pintado principalmente en el' muro —pintura mural—, en tabla y en lienzo
—pintura de caballete, así llamada por el pie o soporte donde se coloca
cuando se está ejecutando—, en pergamino, vitela y lámina de marfil
—miniatura—, en lámina metálica, sobre todo de cobre, que cuando es de
tamaño pequeño se denomina también miniatura, y en papel.
La técnica más propia de la pintura mural es la del fresco, así llamada
por aplicarse el color disuelto en agua sobre una capa de mezcla fina
cuando todavía se encuentra fresca. El color penetra así en el interior
de esa capa de mezcla y no permite correcciones una vez seca. La pintura
al temple es aquella donde el color, para que se adhiera al soporte
—muro, tabla o lienzo—, se disuelve en un líquido glutinoso formado por
una templa de. cola, yema de huevo o jugo vegetal. Es procedimiento que
se emplea también en la pintura mural y, a veces, para retocar las
ejecutadas al fresco —en este caso el fresco se llama fresco a secco,
según la nomenclatura italiana—, pero se ha utilizado con
preferencia en la pintura en tabla, y durante algún tiempo en la de
lienzo.
En la pintura al óleo el color se aplica disuelto en aceite secante.
Técnica abandonada desde la Antigüedad es la del encausto, en la que se
pinta con ceras de colores y un hierrecillo caliente. La pintura
ejecutada por este procedimiento se llama encáustico o encáustica.
Tanto la tabla como el lienzo necesitan, para que pueda pintarse sobre
ellos, especial preparación. La tabla se cubre con fina capa de yeso, al
que se da después un color neutro uniforme, llamado imprimación.
En la Edad Media, esa capa de yeso solía cubrirse con panes de oro. Para
evitar que la tabla se alabee, cosa que sucede con el tiempo y los
cambios de humedad y temperatura, se refuerza al dorso con un enrejado
de madera, que se llama engatillado. Cuando el lienzo de un cuadro se
encuentra en mal estado, se le pega otro por el dorso. Esta operación es
el forrado.
Para pintar sobre papel o cartón se emplean varios procedimientos: el
pastel, en el que los colores se aplican con lápices blandos; la
acuarela, que diluye los colores en agua y no utiliza el blanco, por
hacer sus veces el papel mismo, y la aguada, que los disuelve en agua u
otro ingrediente, como la goma. Cuando el procedimiento de la aguada se
utiliza sobre lienzo humedecido, reservando el color de éste para los
claros, se denomina aguazo.
El pintor, antes de ejecutar la obra definitiva, realiza dibujos y
estudios de color previos. Los dibujos de apuntamiento o tanteo son los
rasguños o bosquejos. El dibujo de gran tamaño que se hace para ser
copiado en la pintura mural es el cartón. Boceto es el borrón colorido
que se pinta para conocer el efecto de conjunto de los colores.
La copia o repetición con ligeras variantes hecha por el artista de su
propia obra, se llama réplica.
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