APUNTE CONTEXTO HISTÓRICO

Capítulo Historia del Arte XX

SIGLO XVII

 

52

52. Guerra de sucesión.

53

53. Europa a mediados del siglo XVIII

54

54. Prusia.

55

55. Austria.

56

56. Formación del imperio ruso.

57

57. Repartos de Polonia.

58

58. El mundo a mediados del siglo XVIII.

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59. América del sur en el siglo XVIII.

 


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52. GUERRA DE SUCESIÓN.

SIGNOS DEL MAPA:

1. Gran alianza antiborbónica. -2. Ofensivas aliadas. -3. Ofensivas franco-españolas. - 4. Territorios perdidos por España en la Paz de Utrecht (1713).

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52. GUERRA DE SUCESIÓN. — Entre la guerra de Treinta Años, a mediados del siglo XVII, y las guerras de la Revolución Francesa y el Imperio napoleónico, a fines del siglo XVIII y comienzos del XIX, no hay en la historia política europea una conflagración mayor que la producida por las discrepancias internacionales respecto a la sucesión en el trono español, vacante por muerte del último de los Austrias, Carlos II, en 1700. En realidad, no se trataba tan sólo de resolver un litigio jurídico entre los pretendientes Felipe de Borbón y Carlos de Habsburgo; sino de establecer o de derrumbar, según los bandos en pugna, la hegemonía de Luis XIV y Francia en Europa.

En la lucha, Francia contó con la alianza de España, aunque en este país los súbditos de la Corona de Aragón se proclamaron a favor de Carlos de Habsburgo y lucharon tenazmente por su causa. En cambio, figuraron entre los adversarios Austria (con Bohemia y Hungría), los príncipes del Imperio alemán (entre ellos los electores de Brandeburgo), Holanda, Inglaterra, Portugal y el ducado de Saboya (signo 1).

Después de once años de lucha (ofensivas borbónicas, signo 3; aliadas, signo 2) en general4svorables a la Gran Alianza, se firmaron las paces de Utrecht (1711) y Rastatt (1712). Por ellas se reconocían los derechos de Felipe V al trono español; pero España perdía en Europa: Flandes, Luxemburgo, Milán, Nápoles, Sicilia y Cerdeña, posesiones que fueron atribuidas a Austria (signo 4), salvo Sicilia, que fue incorporada a Saboya (después hubo un trueque entre Cerdeña y Sicilia, en 1718). Además, España cedió Gibraltar y Menorca a Inglaterra. El elector de Brandeburgo recibió el título de rey en Prusia y el duque de Sajonia el de rey de Sicilia (luego de Cerdeña).


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53. EUROPA A MEDIADOS DEL SIGLO XVIII.

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53. EUROPA A MEDIADOS DEL SIGLO XVIII. — A mediados del siglo XVIII, más concretamente, en 1740, antes de estallar la guerra de la Pragmática Sanción, la situación política del continente europeo es la siguiente:

En el Occidente, aparece definitivamente constituida la monarquía del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda, regida por la dinastía de los Hannóver, con régimen parlamentario y gran expansión comercial y colonial. Francia, bajo Luis XV, adquiere casi sus fronteras actuales, a excepción de Niza y Saboya; todavía le falta el ducado de Lorena, cuya anexión se ha preparado por el tratado de Viena de 1738. Las monarquías de la Península Hispánica, España y Portugal tienen sus límites modernos, salvo Menorca, en posesión de los ingleses, y Olivenza, de Portugal.

En el centro de Europa, el Imperio alemán sólo existe de nombre. La hegemonía en el Reich la detenta Austria cuyas posesiones comprenden, además de Silesia, Bohemia y Hungría, los Países Bajos, antes españoles, y Milán. Además, el gran ducado de Toscana (Florencia), está bajo su influjo. No obstante, en el Imperio aparece el Estado de Prusia, cada día con mayor vigor. En Italia existen, fuera de la influencia austríaca, el reino de Cerdeña con Saboya y el Piamonte; el de las Dos Sicilias, bajo los Borbones, y en plena decadencia, la república de Venecia, con Dalmacia.

En Oriente, el Imperio turco se presenta todavía como una gran masa territorial, aunque en las luchas con Austria haya perdido gran parte de Hungría y el Banato de Temesvar. En cambio, el Imperio ruso acrecienta sus ambiciones territoriales, dirigidas contra Suecia y Polonia. Estos dos Estados se hallan en trance de disgregación, a causa de las rencillas políticas internas entre la realeza y los nobles.


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54. PRUSIA.

SIGNOS DEL MAPA:

1. El Estado prusiano-bradenburgués en 1640. - 2. Anexiones en la época del Gran Elector. -- 3. Conquistas de Federico II.  4. Territorios anexionados en 1815. --- 5. limites prusianos en 1815.

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54. PRUSIA. - Durante el siglo XVIII se afirma en Europa el poder de Prusia, Estado que había aparecido, en calidad de factor importante en la política alemana, en la centuria precedente, gracias al genio militar y administrativo del Gran Elector de Brandeburgo. En el mapa damos un resumen gráfico del desarrollo de Prusia desde el Gran Elector a 1815.

El signo 1 revela que, en 1640, tres partes constituían el Estado prusiano brande-burgués: una oriental, el ducado de Prusia; otra central, el Electorado de Brandeburgo, con la Altmark y la Neumark; y una tercera occidental, con los territorios ele Mark, Cleveris y Ravensburgo. Durante el gobierno del Gran Elector, de 1640 a 1688 (signo 2, izquierda) sus estados se ampliaron con los territorios de Minden (Oeste), Magdeburgo y Halberstad (centro) y la Pomerania oriental.

Proclamada la realeza prusiana en 1700, durante los reinados de Federico I y Federico Guillermo I (de 1688 a 1740), Prusia experimentó poco aumento salvo el territorio de Güeldres y la Pomerania occidental (signo 2, derecha). En cambio, Federico II logró fundir en un todo único Prusia y Brandeburgo y además, añadir la región de Silesia a este conjunto. Por último, con la obtención de la Frisia oriental, Prusia hizo su aparición en el mar del Norte. Estas conquistas (signo 3) las realizó en las guerras de la Pragmática y Siete Años y los repartos de Polonia, que luego examinaremos.


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55. AUSTRIA.

SIGNOS DEL MAPA:

Núcleo originario de las posesiones de los Austrias. -- 2. Ampliación en la Baja Edad Media. - 3. Extensión en época de Fernando I. 4.  Anexiones en 1699. - 5. Anexiones en 1718. - 6. Anexión de Galitzia  (1772) - 7. Rectificación de fronteras en 1779. - 8. Incorporación de Istria y Dalmacia (1797). -  9. Incorporación de Trento y Salzburgo en 1803 y 1805: incorporados definitivamente en 1814.

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55. AUSTRIA. - Examinemos ahora el desarrollo territorial del Imperio de Austria, cuyo poder, en decadencia en Alemania después de la guerra de Treinta Años, se amplió considerablemente en el transcurso del siglo XVIII, constituyéndose como gran Estado danubiano.

El núcleo original del Imperio se sitúa en las posesiones de los Habsburgo en los ducados de Austria y Estiria (signo 1), ampliados durante la Baja Edad Media con la anexión de los ducados de Carniola y Carintia y el condado de Tirol (signo 2). Bajo Fernando I, hermano de Carlos V, la dinastía de los Habsburgo recibió la corona de Bohemia (con Silesia) y la de Hungría; pero los turcos se adueñaron de gran parte de este reino y Transilvania, con lo que su dominio se redujo a lo indicado con el signo 3. La lucha contra el Imperio turco permitió a los Habsburgo, en 1699 recobrar Hungría, Eslavonia y Transilvania (signo 4 , y el Banato de Temesvar (signo 5) con parte de Servia y Oltenia (más tarde perdidas). En cambio, en la guerra de la Pragmática, Austria perdió Silesia, que fue cedida a Prusia en 1742.

La desmembración de Polonia y la creciente debilidad de Turquía, dieron al Imperio austríaco, respectivamente, la Galitzia polaca y la Bucovina (signo 6). Una rectificación de fronteras en el Oeste con Baviera tuvo lugar en 1779 (signo 7). Por último, en las guerras contra Napoleón, éste compensó las pérdidas territoriales de los Habsburgo en Occidente permitiéndoles la incorporación de Venecia, Istria y Dalmacia en 1797 (estas dos provincias, indicadas con el signo 8) y de Trento y Salzburgo en 1 803 y 1805 (signo 9) ; tras varias vicisitudes, las cuatro provincias quedaron unidas a Austria en 1814.


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56. FORMACIÓN DEL IMPERIO RUSO.

SIGNOS DEL MAPA:

1. Límites de los Estados rusos a finales del siglo XV. - 2. Gran ducado de Moscú a finales del siglo XV. -3. Anexiones de Tver y Riazán. - 4. Imperio de Iván IV. - 5. Expansión en tiempos de Alejo I. - 6. Conquistas de Pedro I.- 7. Conquistas de Catalina II.

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56. FORMACIÓN DEL IMPERIO RUSO. - Después del hundimiento de los principados del Sur en el siglo XIII a consecuencia de la invasión mogólica, Rusia renace con los ducados que se forman en la zona forestal de la alta cuenca del Volga. Así, a fines del siglo XV, la situación política del país es como se indica en el mapa con las fronteras correspondientes al signo 1: al Noroeste y Norte, los territorios de la república de Novgorod; en el centro, los de los ducados de Tver, Moscú y Riazón; en el Este y Sudeste, los kanatos mogoles de la Horda de Oro (Kazán), Crimea y Astrakán; y en el Oeste y Sudeste, las regiones de Ucrania y Rusia Blanca, pertenecientes al gran ducado de Lituania o a Polonia.

Entre los Estados _usos, el de Moscú, a causa de su posición central; se reveló como el más poderoso y se convirtió en el núcleo de cristalización del país (signo 2). Después de las primeras anexiones, como Tver y Riazán (signo 3), su territorio experimentó una buena ampliación con Iván III e Iván IV, quienes se proclamaron, además, zares de Rusia, Novgorod, Kazán, Astrakán y parte de Crimea pasaron a depender de Moscú (signo 4).

Este desarrollo se paralizó en la primera mitad del siglo XVI. En la segunda, durante el reinado de Alejo, se amplió hacia el Oeste a expensas de Polonia y Lituania, trasladándose la frontera hasta la línea Esmolensko, Tchernigov, Kiev; en el Este, los límites se establecieron en el Ural (signo 5).

Durante el siglo XVIII el Imperio de los zares conoce dos grandes expansiones: una con Pedro I, que conquistó Carelia, Estonia y Livonia, y otra con Catalina II, que aumentó sus dominios a expensas de Polonia, Lituania y Turquía (Crimea), como indican el color y los límites de los signos 6 y 7.


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57. REPARTOS DE POLONIA.

SIGNOS DEL MAPA:

1. Límites de Polonia antes de 1772. - 2. Límites en 1772.- 3. Límites en 1793. - 4. Último reparto en 1795. - 5. Territorios polacos sucesivamente anexionados por Rusia. - 6. Territorios polacos sucesivamente anexionados por Prusia. -7. Territorios polacos sucesivamente anexionados por Austria.

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57. REPARTOS DE POLONIA. - He aquí un hecho histórico que siempre ha retenido el interés de los estudiosos. Polonia, cuya decadencia se había hecho irremediable a partir del siglo XVII, entra en el XVIII amenazada por rivales ambiciosos y considerables: Rusia, Prusia y Austria. En el transcurso de la centuria, la debilidad polaca prepara el fraccionamiento del Estado en beneficio de los reinos vecinos, lo que acaece de 1772 a 1797.

Los límites de Polonia antes del primer reparto, en 1772, se indican con el signo 1. Con el signo 2 se expresan las nuevas fronteras del Estado, a consecuencia de la incorporación de Pomerelia (Prusia occidental) a Prusia, de Galitzia a Austria y los territorios de Polozk, Vitebsk y Mohilev a Rusia.

Un nuevo reparto tuvo lugar en 1793 entre Prusia y Rusia, cuyos límites se indican con el signo 3. Aquella monarquía recibió la Posnania y la legión del Warthe, y ésta la mayor parte de la Rusia Blanca, Volinia y la Ucrania extremo occidental, con Podolia. Por último, dos anos después hallaba su fin el reino polaco por una tercera división, en que también participó Austria (signo 4). Rusia se adueñó de Lituania y el resto de la Rusia Blanca y Volinia; Prusia se anexioné Mazovia, con Varsovia; y Austria recibió la región llamada Gran Polonia.

Los signos 5, 6 y 7 indican, respectivamente, las sucesivas anexiones que hicieron Rusia, Prusia y Austria a expensas de Polonia.


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58. EL MUNDO A MEDIADOS DEL SIGLO XVIII.

SIGNOS DEL MAPA:

1. Posesiones y líneas de comunicación de España. 2. Portugal y sus colonias. - 3. Gran Bretaña y sus posesiones. - 4. Francia y sus posesiones. - 5. Holanda y sus posesiones

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58. EL MUNDO A MEDIADOS DEL SIGLO XVIII. —Durante el siglo XVIII, el mundo asistió al desarrollo del Imperio Británico.

Los antiguos imperios coloniales, que habían surgido en la época de los grandes descubrimientos, continuaron más o menos con su pristina extensión. Así, España (signo 1) dominaba la mayor parte del continente americano, desde California y Nuevo Méjico a Patagonia, con los virreinatos de Nueva España, Nueva Granada, Perú y El Plata; en Oceanía, poseía aún las Filipinas. En cuanto a Portugal (signo 2) había ampliado sus posesiones en el Brasil a expensas de España; en África conservaba las posesiones de Angola y Mozambique.

A partir de 1714, el Imperio Británico (territorios, bases y líneas de influencia política según el signo 3) se extiende en América del Norte, India y Australia. En todas partes choca con las tentativas de colonización francesa (territorios, bases y líneas de influencia política según el signo 4). Así en América del Norte, mientras los ingleses poseen la costa atlántica, Terranova y los territorios de la bahía de Hudson, los franceses detentan el Canadá y la Luisiana. En la India asistimos a la misma rivalidad, encarnada en las ciudades rivales de Madrás y Pondichery. En ambos campos de lucha triunfó Inglaterra durante la guerra de los Siete Años que la hizo señora del mar sobre Francia y España.

El Imperio Holandés, tan pujante en el siglo XVIII, quedó reducido a algunas bases aisladas v a la rica posesión de Insulindia según se indica con el signo 5.


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59. AMÉRICA DEL SUR EN EL SIGLO XVIII.

SIGNOS DEL MAPA:

1. Límite entre las colonias españolas y portuguesas a comienzo del siglo XVIII. - 2. id. del Tratado de Madrid de 1750. rectificado en 1777. - 3. Límites administrativos coloniales. - 4. Expansión de los "bandeirantes". - 5. Rutas del comercio marítimo. -6. Puertos habilitados para el comercio con la metrópoli. - 7. Territorio de las misiones jesuitas.

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59. AMÉRICA DEL SUR EN EL SIGLO XVIII. -El espíritu reformista que animó el siglo XVIII español se reflejó asimismo en las colonias americanas. Los gobiernos de los Borbones, sobre todo los de Carlos III, intentaron hacer del Imperio americano un bastión que pudiera resistir la acometida británica y un centro de progresivas riquezas para el continente y la metrópoli. Sin embargo, hubo un error de partida: la claudicación implicada por el tratado de Madrid de 1750, firmado por Portugal para resolver la litigiosa cuestión de límites provocada por la expansión de los paulistas «bandeirantes». Pese a la rectificación de 1777, el espíritu de aquel pacto perduró como representativo del reconocimiento por España de un estado de hecho que no respondía a las estipulaciones del tratado de Tordesillas en 1494. Toda la Amazonas y la región de Matto Grosso, más la región cercana al Uruguay actual, cayeron en manos de los portugueses.

Reconocida la ineficacia de la centralización colonial en Lima, los Borbones procedieron a crear nuevos centros administrativos, dé acuerdo con las entidades naturales del continente. Así aparecieron los virreinatos de Nueva Granada y del Plata, la Capitanía de Chile y Audiencia de Quito, que junto con la Capitanía de Venezuela redondearon la división superior de América del Sur hispana. En la inferior prevaleció hi división en intendencias, sistema administrativo aplicado ya en España, de inspiración francesa.

Las reformas económicas fueron muy profundas. Dos hechos las revelan substancialmente. La orientación del tráfico colonial hacia el Atlántico, dando la hegemonía económica de América del Sur a Buenos Aires, y la libertad de comercio entre la metrópoli y las colonias decretada por Carlos III en 1778. Gradas a esta salida, numerosos puertos americanos fueron habilitados para el comercio con otros puertos españoles.

La política de Carlos III, contraria a la Compañía de Jesús, se reflejó en el abandono por los jesuitas de sus misiones guaraníes a lo largo del Paraná y del Paraguay.