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JC.com
C. IVLI CAESARIS
COMMENTARIORVM DE BELLO GALLICO
LA GUERRA DE LAS GALIAS
JULIO CÉSAR
(Notas de Napoleón)
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ÍNDICE
Libros:
I - II -
III - IV -
V - VI -
VII - VIII
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Notas de Napoleón
Libros:
I -
II - III -
IV -
V - VI -
VII -
VIII
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LIBRO PRIMERO |
LIBER
PRIMVS |
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I. La Galia (1)
está dividida en tres partes: una que habitan los belgas, otra los
aquitanos, la tercera los que en su lengua se llaman celtas y en la
nuestra galos. Todos estos se diferencian entre sí en lenguaje, costumbres
y leyes. A los galos separa de los aquitanos el río Carona, de los belgas
el Marne y Sena. Los más valientes de todos son los belgas, porque viven
muy remotos del fausto y delicadeza de nuestra provincia; y rarísima vez
llegan allá los mercaderes con cosas a propósito para enflaquecer los
bríos; y por estar vecinos a los germanos, que moran a la otra parte del
Rin, con quienes traen continua guerra. Ésta es también la causa porque
los helvecios (2) se aventajan en valor a los otros galos, pues casi todos
los días vienen a las manos con los germanos, ya cubriendo sus propias
fronteras, ya invadiendo las ajenas. La parte que hemos dicho ocupan los
galos comienza del río Ródano, confina con el Carona, el Océano y el país
de los belgas; por el de los secuanos (3) y helvecios toca en el Rin,
inclinándose al Norte. Los belgas toman su principio de los últimos
límites de la Galia, dilatándose hasta el Bajo Rin, mirando al Septentrión
y al Oriente. La Aquitania entre Poniente y Norte por el río Carona se
extiende hasta los montes Pirineos, y aquella parte del Océano que baña a
España. |
[1] Gallia est omnis
divisa in partes tres, quarum unam incolunt Belgae, aliam Aquitani,
tertiam qui ipsorum lingua Celtae, nostra Galli appellantur. Hi omnes
lingua, institutis, legibus inter se differunt. Gallos ab Aquitanis
Garumna flumen, a Belgis Matrona et Sequana dividit. Horum omnium
fortissimi sunt Belgae, propterea quod a cultu atque humanitate provinciae
longissime absunt, minimeque ad eos mercatores saepe commeant atque ea
quae ad effeminandos animos pertinent important, proximique sunt Germanis,
qui trans Rhenum incolunt, quibuscum continenter bellum gerunt. Qua de
causa Helvetii quoque reliquos Gallos virtute praecedunt, quod fere
cotidianis proeliis cum Germanis contendunt, cum aut suis finibus eos
prohibent aut ipsi in eorum finibus bellum gerunt.
Eorum
una, pars, quam Gallos obtinere dictum est, initium capit a flumine
Rhodano, continetur Garumna flumine, Oceano, finibus Belgarum, attingit
etiam ab Sequanis et Helvetiis flumen Rhenum, vergit ad septentriones.
Belgae ab extremis Galliae finibus oriuntur, pertinent ad inferiorem
partem fluminis Rheni, spectant in septentrionem et orientem solem.
Aquitania a Garumna flumine ad Pyrenaeos montes et eam partem Oceani quae
est ad Hispaniam pertinet; spectat inter occasum solis et septentriones. |
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II. Entre
los helvecios fue sin disputa el más noble y el más rico Orgetórige. Éste,
siendo cónsules (4) Marco Mésala y Marco Pisón, llevado de la ambición de
reinar, ganó a la nobleza y persuadió al pueblo «a salir de su patria con
todo lo que tenían; diciendo que les era muy fácil, por la ventaja que
hacían a todos en fuerzas, señorearse de toda la Galia». Poco le costó
persuadírselo, porque los helvecios, por su situación, están cerrados por
todas partes; de una por el Rin, río muy ancho y muy profundo, que divide
el país Helvético de la Germania; de otra por el altísimo monte Jura, que
lo separa de los secuanos; de la tercera por el lago Lemán y el Ródano,
que parte términos entre nuestra provincia y los helvecios. Por cuya causa
tenían menos libertad de hacer correrías, y menos comodidad para mover
guerra contra sus vecinos; cosa de gran pena para gente tan belicosa.
Demás que para tanto número de habitantes, para la reputación de sus
hazañas militares y valor, les parecía término estrecho el de doscientas
cuarenta millas de largo, con ciento ochenta de ancho. |
[2] Apud
Helvetios longe nobilissimus fuit et ditissimus Orgetorix. Is M. Messala,
[et P.] M. Pisone consulibus regni cupiditate inductus coniurationem
nobilitatis fecit et civitati persuasit ut de finibus suis cum omnibus
copiis exirent: perfacile esse, cum virtute omnibus praestarent, totius
Galliae imperio potiri. Id hoc facilius iis persuasit, quod undique loci
natura Helvetii continentur: una ex parte flumine Rheno latissimo atque
altissimo, qui agrum Helvetium a Germanis dividit; altera ex parte monte
Iura altissimo, qui est inter Sequanos et Helvetios; tertia lacu Lemanno
et flumine Rhodano, qui provinciam nostram ab Helvetiis dividit. His rebus
fiebat ut et minus late vagarentur et minus facile finitimis bellum
inferre possent; qua ex parte homines bellandi cupidi magno dolore
adficiebantur. Pro multitudine autem hominum et pro gloria belli atque
fortitudinis angustos se fines habere arbitrabantur, qui in longitudinem
milia passuum CCXL, in latitudinem CLXXX patebant. |
|
III. En
fuerza de estos motivos y del crédito de Orgetórige, se concertaron de
apercibir todo lo necesario para la expedición, comprando acémilas y
carros cuantos se hallasen, haciendo sementeras copiosísimas a trueque de
estar bien provistos de trigo en el viaje, asentando paz y alianza con los
pueblos comarcanos. A fin de efectuarlo, pareciéndoles que para todo esto
bastaría el espacio de dos años, fijaron el tercero con decreto en fuerza
de ley por plazo de su partida. Para el manejo de todo este negocio eligen
a Orgetórige, quien tomó a su cuenta los tratados con las otras naciones;
y de camino persuade a Castice, secuano, hijo de Catamantáledes (rey que
había sido muchos años de los secuanos, y honrado por el Senado y Pueblo
Romanos con el título de amigo) que ocupase el trono en que antes había
estado su padre: lo mismo persuade a Dumnórige eduo, hermano de Diviciaco
(que a la sazón era la primera persona de su patria, muy bienquisto del
pueblo) y le casa con una hija suya. «Representábales
llana empresa, puesto que, habiendo él de obtener el mando de los
helvecios, y siendo éstos sin duda los más poderosos de toda la Galia, con
sus fuerzas y ejército los aseguraría en la posesión de los reinos. »
Convencidos del discurso, se juramentan entre sí, esperando que, afianzada
su soberanía y unidas tres naciones poderosísimas y fortísimas, podrían
apoderarse de toda la Galia. |
[3] His
rebus adducti et auctoritate Orgetorigis permoti constituerunt ea quae ad
proficiscendum pertinerent comparare, iumentorum et carrorum quam maximum
numerum coemere, sementes quam maximas facere, ut in itinere copia
frumenti suppeteret, cum proximis civitatibus pacem et amicitiam
confirmare. Ad eas res conficiendas biennium sibi satis esse duxerunt; in
tertium annum profectionem lege confirmant. Ad eas res conficiendas
Orgetorix deligitur. Is sibi legationem ad civitates suscipit. In eo
itinere persuadet Castico, Catamantaloedis filio, Sequano, cuius pater
regnum in Sequanis multos annos obtinuerat et a senatu populi Romani
amicus appellatus erat, ut regnum in civitate sua occuparet, quod pater
ante habuerit; itemque Dumnorigi Haeduo, fratri Diviciaci, qui eo tempore
principatum in civitate obtinebat ac maxime plebi acceptus erat, ut idem
conaretur persuadet eique filiam suam in matrimonium dat. Perfacile factu
esse illis probat conata perficere, propterea quod ipse suae civitatis
imperium obtenturus esset: non esse dubium quin totius Galliae plurimum
Helvetii possent; se suis copiis suoque exercitu illis regna conciliaturum
confirmat. Hac oratione adducti inter se fidem et ius iurandum dant et
regno occupato per tres potentissimos ac firmissimos populos totius
Galliae sese potiri posse sperant. |
|
IV. Luego
que los helvecios tuvieron por algunos indicios noticia de la trama,
obligaron a Orgetórige a que diese sus descargos, aprisionado (5) según
estilo. Una vez condenado, sin remedio había de ser quemado vivo. Aplazado
el día de la citación, Orgetórige compareció en juicio, acompañado de toda
su familia, que acudió de todas partes a su llamamiento en número de diez
mil personas (6), juntamente con todos sus dependientes y adeudados, que
no eran pocos, consiguiendo, con su intervención, substraerse al proceso.
Mientras el pueblo irritado de tal tropelía trataba de mantener con las
armas su derecho y los magistrados juntaban las milicias de las aldeas,
vino a morir Orgetórige, no sin sospecha en opinión de los helvecios, de
que se dio él a sí mismo la muerte. (7). |
[4] Ea
res est Helvetiis per indicium enuntiata. Moribus suis Orgetoricem ex
vinculis causam dicere coegerunt; damnatum poenam sequi oportebat, ut igni
cremaretur. Die constituta causae dictionis Orgetorix ad iudicium omnem
suam familiam, ad hominum milia decem, undique coegit, et omnes clientes
obaeratosque suos, quorum magnum numerum habebat, eodem conduxit; per eos
ne causam diceret se eripuit. Cum civitas ob eam rem incitata armis ius
suum exequi conaretur multitudinemque hominum ex agris magistratus
cogerent, Orgetorix mortuus est; neque abest suspicio, ut Helvetii
arbitrantur, quin ipse sibi mortem consciverit. |
|
V.
No por eso dejaron ellos de llevar adelante la resolución concertada de
salir de su comarca. Cuando les pareció estar ya todo a punto, ponen fuego
a todas sus ciudades, que eran doce, y a cuatrocientas aldeas con los
demás caseríos; queman todo el grano, salvo el que podían llevar consigo,
para que perdida la esperanza de volver a su patria, estuviesen más
prontos a todos los trances. Mandan que cada cual se provea de harina (8)
para tres meses. Inducen a sus rayanos los rauracos, (9) tulingos,
latobrigos a que sigan su ejemplo y, quemando las poblaciones, se pongan
en marcha con ellos, y a los boyos, (10) que, establecidos a la otra parte
del Rin, y adelantándose hasta el país de los noricos, tenían sitiada su
capital, empeñándolos en la facción, los reciben por compañeros. |
[5] Post
eius mortem nihilo minus Helvetii id quod constituerant facere conantur,
ut e finibus suis exeant. Ubi iam se ad eam rem paratos esse arbitrati
sunt, oppida sua omnia, numero ad duodecim, vicos ad quadringentos,
reliqua privata aedificia incendunt; frumentum omne, praeter quod secum
portaturi erant, comburunt, ut domum reditionis spe sublata paratiores ad
omnia pericula subeunda essent; trium mensum molita cibaria sibi quemque
domo efferre iubent. Persuadent Rauracis et Tulingis et Latobrigis
finitimis, uti eodem usi consilio oppidis suis vicisque exustis una cum
iis proficiscantur, Boiosque, qui trans Rhenum incoluerant et in agrum
Noricum transierant Noreiamque oppugnabant, receptos ad se socios sibi
adsciscunt. |
|
VI. Sólo por dos
caminos podían salir de su tierra: uno por los secuanos, estrecho y
escabroso entre el Jura y el Ródano, por donde apenas podía pasar un carro
y señoreado de una elevadísima cordillera, de la cual muy pocos podían
embarazar el paso; el otro por nuestra provincia, más llano y ancho, a
causa de que, corriendo el Ródano entre los helvecios y alóbroges, (11)
con quien poco antes (12) se habían hecho paces, por algunas partes es
vadeable. Junto a la raya de los helvecios está Ginebra, última ciudad de
los alóbroges, donde hay un puente que remata en tierra de los helvecios.
Daban por hecho que, o ganarían a los alóbroges, por parecerles no del
todo sincera su reconciliación con los romanos, o los obligarían por
fuerza a franquearles el paso. Aparejado todo para la marcha, señalan el
día fijo en que todos se debían congregar a las riberas del Ródano. Era
éste el 28 de marzo en el consulado de Lucio Pisón y Aulo Gabinio. |
[6] Erant
omnino itinera duo, quibus itineribus domo exire possent: unum per
Sequanos, angustum et difficile, inter montem Iuram et flumen Rhodanum,
vix qua singuli carri ducerentur, mons autem altissimus impendebat, ut
facile perpauci prohibere possent; alterum per provinciam nostram, multo
facilius atque expeditius, propterea quod inter fines Helvetiorum et
Allobrogum, qui nuper pacati erant, Rhodanus fluit isque non nullis locis
vado transitur. Extremum oppidum Allobrogum est proximumque Helvetiorum
finibus Genava. Ex eo oppido pons ad Helvetios pertinet. Allobrogibus sese
vel persuasuros, quod nondum bono animo in populum Romanum viderentur,
existimabant vel vi coacturos ut per suos fines eos ire paterentur.
Omnibus rebus ad profectionem comparatis diem dicunt, qua die ad ripam
Rhodani omnes conveniant. Is dies erat a. d. V. Kal. Apr. L.
Pisone, A. Gabinio consulibus. |
|
VII
Informado César de que pretendían hacer su marcha por nuestra provincia,
parte aceleradamente de Roma; y encaminándose a marchas forzadas a la
Galia Ulterior, se planta en Ginebra. Da luego orden a toda la provincia
de aprestarle el mayor número posible de milicias, pues no había en la
Galia Ulterior sino una legión sola. Manda cortar el puente de junto a
Ginebra. Cuando los helvecios supieron su venida, despáchanle al punto
embajadores de la gente más distinguida de su nación, cuya voz llevaban
Numeyo y Verodocio, para proponerle que ya que su intención era pasar por
la provincia sin agravio de nadie, por no haber otro camino, que le pedían
lo llevase a bien. César no lo juzgaba conveniente, acordándose del
atentado de los helvecios cuando mataron al cónsul Lucio Casio, derrotaron
su ejército y lo hicieron pasar bajo el yugo; ni creía que hombres de tan
mal corazón, dándoles paso franco por la provincia, se contuviesen de
hacer mal y daño. Sin embargo, por dar lugar a que se juntasen las
milicias provinciales, respondió a los enviados: «que tomaría tiempo para
pensarlo; que si gustaban, volviesen por la respuesta en 13 de abril». |
[7]
Caesari cum id nuntiatum esset, eos per provinciam nostram iter facere
conari, maturat ab urbe proficisci et quam maximis potest itineribus in
Galliam ulteriorem contendit et ad Genavam pervenit. Provinciae toti quam
maximum potest militum numerum imperat (erat omnino in Gallia ulteriore
legio una), pontem, qui erat ad Genavam, iubet rescindi. Ubi de eius
adventu Helvetii certiores facti sunt, legatos ad eum mittunt nobilissimos
civitatis, cuius legationis Nammeius et Verucloetius principem locum
obtinebant, qui dicerent sibi esse in animo sine ullo maleficio iter per
provinciam facere, propterea quod aliud iter haberent nullum: rogare ut
eius voluntate id sibi facere liceat. Caesar, quod memoria tenebat L.
Cassium consulem occisum exercitumque eius ab Helvetiis pulsum et sub
iugum missum, concedendum non putabat; neque homines inimico animo, data
facultate per provinciam itineris faciundi, temperaturos ab iniuria et
maleficio existimabat. Tamen, ut spatium intercedere posset dum milites
quos imperaverat convenirent, legatis respondit diem se ad deliberandum
sumpturum: si quid vellent, ad Id. April. reverterentur. |
|
VIII.
Entre tanto, con la legión que tenía consigo y con los soldados que
llegaban de la provincia desde el lago Lemán, que se ceba del Ródano hasta
el Jura, que separa los secuanos de los helvecios, tira un vallado a
manera de muro de diecinueve millas en largo, dieciséis pies en alto, y su
foso correspondiente; pone guardias de trecho en trecho, y guarnece los
cubos para rechazar más fácilmente a los enemigos, caso que por fuerza
intentasen el tránsito. Llegado el plazo señalado a los embajadores, y
presentados éstos, responde: «que, según costumbre y práctica del Pueblo
Romano, él a nadie puede permitir el paso por la provincia; que si ellos
presumen abrírselo por sí, protesta oponerse». Los helvecios, viendo
frustrada su pretensión, parte en barcas y muchas balsas que formaron,
parte tentando vadear el Ródano por donde corría más somero, unas veces de
día y las más de noche, forcejando por romper adelante, siempre rebatidos
por la fortificación y vigorosa resistencia de la tropa, hubieron de cejar
al cabo. |
[8] Interea ea legione
quam secum habebat militibusque, qui ex provincia convenerant, a lacu
Lemanno, qui in flumen Rhodanum influit, ad montem Iuram, qui fines
Sequanorum ab Helvetiis dividit, milia passuum XVIIII murum in altitudinem
pedum sedecim fossamque perducit. Eo opere perfecto praesidia disponit,
castella communit, quo facilius, si se invito transire conentur, prohibere
possit.
Ubi ea
dies quam constituerat cum legatis venit et legati ad eum reverterunt,
negat se more et exemplo populi Romani posse iter ulli per provinciam dare
et, si vim facere conentur, prohibiturum ostendit. Helvetii ea spe deiecti
navibus iunctis ratibusque compluribus factis, alii vadis Rhodani, qua
minima altitudo fluminis erat, non numquam interdiu, saepius noctu si
perrumpere possent conati, operis munitione et militum concursu et telis
repulsi, hoc conatu destiterunt. |
|
IX.
Quedábales sólo el camino por los secuanos; mas sin el consentimiento de
éstos era imposible atravesarlo, siendo tan angosto. Como no pudiesen
ganarlos por sí, envían legados al eduo Dumnórige para recabar por su
intercesión el beneplácito de los secuanos, con quienes podía él mucho y
los tenía obligados con sus liberalidades; y era también afecto a los
helvecios, por estar casado con mujer de su país, hija de Orgetórige; y al
paso que por la ambición de reinar intentaba novedades, procuraba con
beneficios granjearse las voluntades de cuantos pueblos podía. Toma, pues,
a su cargo el negocio y logra que los secuanos dejen el paso libre a los
helvecios por sus tierras, dando y recibiendo rehenes en seguridad de que
los secuanos no embarazarán la marcha, y de que los helvecios la
ejecutarán sin causar daño ni mal alguno. |
[9]
Relinquebatur una per Sequanos via, qua Sequanis invitis propter angustias
ire non poterant. His cum sua sponte persuadere non possent, legatos ad
Dumnorigem Haeduum mittunt, ut eo deprecatore a Sequanis impetrarent.
Dumnorix gratia et largitione apud Sequanos plurimum poterat et Helvetiis
erat amicus, quod ex ea civitate Orgetorigis filiam in matrimonium
duxerat, et cupiditate regni adductus novis rebus studebat et quam
plurimas civitates suo beneficio habere obstrictas volebat. Itaque rem
suscipit et a Sequanis impetrat ut per fines suos Helvetios ire patiantur,
obsidesque uti inter sese dent perficit: Sequani, ne itinere Helvetios
prohibeant, Helvetii, ut sine maleficio et iniuria transeant. |
|
X. Avisan a César que
los helvecios están resueltos a marchar por el país de los secuanos y
eduos hacia el de los santones, (13) poco distantes de los tolosanos, que
caen dentro de nuestra jurisdicción. (14) Si tal sucediese, echaba de ver
el gran riesgo de la provincia con la vecindad de hombres tan feroces y
enemigos del Pueblo Romano en aquellas regiones abiertas y sumamente
fértiles. Por estos motivos, dejando el gobierno de las fortificaciones
hechas a su legado Tito Labieno, él mismo en persona a grandes jornadas
vuelve a Italia, donde alista dos legiones; saca de los cuarteles otras
tres que invernaban en los contornos de Aquileia, y con todas cinco,
atravesando los Alpes por el camino más corto, marcha en diligencia hacia
la Galia Ulterior. Opónense al paso del ejército los centrones, gravocelos
y caturiges, (15) ocupando las alturas; rebatidos todos en varios
reencuentros, desde Ocelo, último lugar de la Galia Cisalpina, en siete
días se puso en los voconcios, territorio de la Transalpina; desde allí
conduce su ejército a los alóbroges; de los alóbroges a los segusianos,
que son los primeros del Ródano para allá fuera de la provincia. |
[10]
Caesari renuntiatur Helvetiis esse in animo per agrum Sequanorum et
Haeduorum iter in Santonum fines facere, qui non longe a Tolosatium
finibus absunt, quae civitas est in provincia.
Id si fieret,
intellegebat magno cum periculo provinciae futurum ut homines bellicosos,
populi Romani inimicos, locis patentibus maximeque frumentariis finitimos
haberet.
Ob eas
causas ei munitioni quam fecerat T. Labienum legatum praeficit; ipse in
Italiam magnis itineribus contendit duasque ibi legiones conscribit et
tres, quae circum Aquileiam hiemabant, ex hibernis educit et, qua proximum
iter in ulteriorem Galliam per Alpes erat, cum his quinque legionibus ire
contendit. Ibi Ceutrones et Graioceli et Caturiges locis superioribus
occupatis itinere exercitum prohibere conantur. Compluribus his proeliis
pulsis ab Ocelo, quod est oppidum citerioris provinciae extremum, in fines
Vocontiorum ulterioris provinciae die septimo pervenit; inde in Allobrogum
fines, ab Allobrogibus in Segusiavos exercitum ducit. Hi sunt extra
provinciam trans Rhodanum primi. |
|
XI. Ya los
helvecios, transportadas sus tropas por los desfiladeros y confines de los
secuanos, habían penetrado por el país de los eduos, y le corrían. Los
eduos, no pudiendo defenderse de la violencia, envían a pedir socorro a
César, representándole: «haber sido siempre tan leales al Pueblo Romano,
que no debiera sufrirse que casi a vista de nuestro ejército sus labranzas
fuesen destruidas, cautivados sus hijos y sus pueblos asolados». Al mismo
tiempo que los eduos, sus aliados y parientes los ambarros (16) dan parte
a César cómo arrasadas ya sus heredades, a duras penas defienden los
lugares del furor enemigo; igualmente los alóbroges, que tenían haciendas
y granjas al otro lado del Ródano, van a ampararse de César diciendo que
nada les queda de lo suyo sino el suelo desnudo de sus campos y heredades.
César, en vista de tantos desafueros, no quiso aguardar a que los
helvecios, después de una desolación general de los países aliados,
llegasen sin contraste a los santones. |
[11] Helvetii iam per
angustias et fines Sequanorum suas copias traduxerant et in Haeduorum
fines pervenerant eorumque agros populabantur. Haedui, cum se suaque ab
iis defendere non possent, legatos ad Caesarem mittunt rogatum auxilium:
ita se omni tempore de populo Romano meritos esse ut paene in conspectu
exercitus nostri agri vastari, liberi [eorum] in servitutem abduci, oppida
expugnari non debuerint.
Eodem
tempore quo Haedui Ambarri, necessarii et consanguinei Haeduorum, Caesarem
certiorem faciunt sese depopulatis agris non facile ab oppidis vim hostium
prohibere. Item Allobroges, qui trans Rhodanum vicos possessionesque
habebant, fuga se ad Caesarem recipiunt et demonstrant sibi praeter agri
solum nihil esse reliqui. Quibus rebus adductus Caesar non expectandum
sibi statuit dum, omnibus, fortunis sociorum consumptis, in Santonos
Helvetii pervenirent. |
|
XII.
Habían llegado los helvecios al río Arar, el cual desagua en el Ródano,
corriendo por tierras de los eduos y secuanos tan mansamente, que no
pueden discernir los ojos hacia qué parte corre, y lo iban pasando en
balsas y barcones. Mas informado César por sus espías que los helvecios
habían ya pasado tres partes de sus tropas al otro lado del río, quedando
de éste la cuarta sola, sobre la medianoche moviendo con tres legiones,
alcanzó aquel trozo, que aún estaba por pasar el río, y acometiéndolos en
el mayor calor de esta maniobra, deshizo una gran parte de ellos; los
demás echaron a huir, escondiéndose dentro de los bosques cercanos. Éste
era el cantón Tigurino, uno de los cuatro (17) en que está dividida toda
la Helvecia, y aquel mismo que, habiendo salido solo de su tierra en
tiempo de nuestros padres, mató al cónsul Lucio Casio y sujetó su ejército
a la ignominia del yugo. Así, o por acaso o por acuerdo de los dioses
inmortales, la parte del cuerpo helvético que tanto mal hizo al Pueblo
Romano, ésa fue la primera que pagó la pena; con la cual vengó César las
injurias no sólo de la República, sino también las suyas propias; pues los tigurinos habían muerto al legado Lucio Pisón, abuelo de su suegro, del
propio nombre, en la misma batalla en que mataron a Casio. |
[12]
Flumen est Arar, quod per fines Haeduorum et Sequanorum in Rhodanum
influit, incredibili lenitate, ita ut oculis in utram partem fluat
iudicari non possit. Id Helvetii ratibus ac lintribus iunctis transibant.
Ubi per exploratores Caesar certior factus est tres iam partes copiarum
Helvetios id flumen traduxisse, quartam vero partem citra flumen Ararim
reliquam esse, de tertia vigilia cum legionibus tribus e castris profectus
ad eam partem pervenit quae nondum flumen transierat. Eos impeditos et
inopinantes adgressus magnam partem eorum concidit; reliqui sese fugae
mandarunt atque in proximas silvas abdiderunt. Is pagus appellabatur
Tigurinus; nam omnis civitas Helvetia in quattuor pagos divisa est. Hic
pagus unus, cum domo exisset, patrum nostrorum memoria L. Cassium consulem
interfecerat et eius exercitum sub iugum miserat. Ita sive casu sive
consilio deorum immortalium quae pars civitatis Helvetiae insignem
calamitatem populo Romano intulerat, ea princeps poenam persolvit. Qua in
re Caesar non solum publicas, sed etiam privatas iniurias ultus est, quod
eius soceri L. Pisonis avum, L. Pisonem legatum, Tigurini eodem proelio
quo Cassium interfecerant. |
|
XIII.
Después de esta acción, a fin de poder dar alcance a las demás tropas
enemigas, dispone echar un puente sobre el Arar, y por él conduce su
ejército a la otra parte. Los helvecios, espantados de su repentino
arribo, viendo ejecutado por él en un día el pasaje del río, que apenas y
con sumo trabajo pudieron ellos en veinte, despáchanle una embajada, y por
jefe de ella a Divicón, que acaudilló a los helvecios en la guerra contra
Casio; y habló a César en esta sustancia: «que si el Pueblo Romano hacía
paz con los helvecios, estaban ellos prontos a ir y morar donde César lo
mandase y tuviese por conveniente; mas si persistía en hacerles guerra, se
acordase de la rota del ejército romano y del valor de los helvecios. Que
la sorpresa de un cantón sólo en sazón que los otros de la orilla opuesta
no podían socorrerle, ni era motivo para presumir de su propia valentía,
ni para menospreciarlos a ellos; que tenían por máxima recibida de padre a
hijos confiar en los combates más de la fortaleza propia que no de ardides
y estratagemas. Por tanto, no diese lugar a que el sitio donde se hallaba
se hiciese famoso por una calamidad del Pueblo Romano, y testificase a la
posteridad la derrota de su ejército». |
[13] Hoc proelio
facto, reliquas copias Helvetiorum ut consequi posset, pontem in Arari
faciendum curat atque ita exercitum traducit. Helvetii repentino eius
adventu commoti cum id quod ipsi diebus XX aegerrime confecerant, ut
flumen transirent, illum uno die fecisse intellegerent, legatos ad eum
mittunt; cuius legationis Divico princeps fuit, qui bello Cassiano dux
Helvetiorum fuerat. Is ita cum Caesare egit: si pacem populus Romanus cum
Helvetiis faceret, in eam partem ituros atque ibi futuros Helvetios ubi
eos Caesar constituisset atque esse voluisset; sin bello persequi
perseveraret, reminisceretur et veteris incommodi populi Romani et
pristinae virtutis Helvetiorum.
Quod
improviso unum pagum adortus esset, cum ii qui flumen transissent suis
auxilium ferre non possent, ne ob eam rem aut suae magnopere virtuti
tribueret aut ipsos despiceret. Se ita a patribus maioribusque suis
didicisse, ut magis virtute contenderent quam dolo aut insidiis
niterentur. Quare ne committeret ut is locus ubi constitissent ex
calamitate populi Romani et internecione exercitus nomen caperet aut
memoriam proderet. |
|
XIV. A
estas razones respondió César: «que tenía muy presente cuanto decían los
embajadores helvecios; y que por lo mismo hallaba menos motivos para
vacilar en su resolución; los hallaba sí grandes de sentimiento, y tanto
mayor, cuanto menos se lo había merecido el Pueblo Romano, quien, si se
creyera culpado, hubiera fácilmente evitado el golpe; pero fue
lastimosamente engañado, por estar cierto de no haber cometido cosa de qué
temer, y pensar que no debía recelarse sin causa. Y cuando quisiese
olvidar el antiguo desacato, ¿cómo era posible borrar la memoria de las
presentes injurias, cuales eran haber intentado el paso de la provincia
mal de su grado, y las vejaciones hechas a los eduos, a los ambarros, a
los alóbroges? Que tanta insolencia en gloriarse de su victoria, y el
extrañar que por tanto tiempo se tolerasen sin castigo sus atentados,
dimanaba de un mismo principio; pues que suelen los dioses inmortales,
cuando quieren descargar su ira sobre los hombres en venganza de sus
maldades concederles tal vez prosperidad con impunidad más prolongada,
para que después les cause mayor tormento el trastorno de su fortuna. Con
todo esto, hará paz con ellos, si le aseguran con rehenes que cumplirán lo
prometido, y si reparan los daños hechos a los eduos, a sus aliados y a
los alóbroges». Respondió Divicón: «que de sus mayores habían los
helvecios aprendido la costumbre de recibir rehenes, no de darlos; de que
los romanos eran testigos». Dicho esto, se despidió. |
[14] His Caesar ita
respondit: eo sibi minus dubitationis dari, quod eas res quas legati
Helvetii commemorassent memoria teneret, atque eo gravius ferre quo minus
merito populi Romani accidissent; qui si alicuius iniuriae sibi conscius
fuisset, non fuisse difficile cavere; sed eo deceptum, quod neque
commissum a se intellegeret quare timeret neque sine causa timendum
putaret.
Quod si
veteris contumeliae oblivisci vellet, num etiam recentium iniuriarum, quod
eo invito iter per provinciam per vim temptassent, quod Haeduos, quod
Ambarros, quod Allobrogas vexassent, memoriam deponere posse?
Quod sua victoria tam
insolenter gloriarentur quodque tam diu se impune iniurias tulisse
admirarentur, eodem pertinere. Consuesse enim deos immortales, quo gravius
homines ex commutatione rerum doleant, quos pro scelere eorum ulcisci
velint, his secundiores interdum res et diuturniorem impunitatem concedere.
Cum ea ita sint, tamen, si obsides ab iis sibi dentur, uti ea quae
polliceantur facturos intellegat, et si Haeduis de iniuriis quas ipsis
sociisque eorum intulerint, item si Allobrogibus satis faciunt, sese cum
iis pacem esse facturum. Divico respondit: ita Helvetios a maioribus suis
institutos esse uti obsides accipere, non dare, consuerint; eius rem
populum Romanum esse testem. Hoc responso dato discessit. |
|
XV. Al día
siguiente alzan los reales de aquel puesto. Hace lo propio César; enviando
delante la caballería compuesta de cuatro mil hombres que había juntado en
toda la provincia, en los eduos, y los confederados de éstos, para que
observasen hacia dónde marchaban los enemigos. Más como diesen tras ellos
con demasiado ardimiento, vienen a trabarse en un mal paso con la
caballería de los helvecios, y mueren algunos de los nuestros. Engreído
ellos con esta ventaja, pues con quinientos caballos habían hecho
retroceder a cuatro mil, empezaron a esperar a los nuestros con mayor
osadía, y a provocarlos a combate vuelta de frente la retaguardia. César
reprimía el ardor de los suyos, contentándose por entonces con estorbar al
enemigo los robos, forrajes y talas. De este modo anduvieron cerca de
quince días, no distando su retaguardia de la vanguardia nuestra más de
cinco a seis millas. |
[15] Postero die
castra ex eo loco movent. Idem facit Caesar equitatumque omnem, ad numerum
quattuor milium, quem ex omni provincia et Haeduis atque eorum sociis
coactum habebat, praemittit, qui videant quas in partes hostes iter
faciant. Qui cupidius novissimum agmen insecuti alieno loco cum equitatu
Helvetiorum proelium committunt; et pauci de nostris cadunt. Quo proelio
sublati Helvetii, quod quingentis equitibus tantam multitudinem equitum
propulerant, audacius subsistere non numquam et novissimo agmine proelio
nostros lacessere coeperunt.
Caesar
suos a proelio continebat, ac satis habebat in praesentia hostem rapinis,
pabulationibus populationibusque prohibere. Ita dies circiter XV iter
fecerunt uti inter novissimum hostium agmen et nostrum primum non amplius
quinis aut senis milibus passuum interesset. |
|
XVI.
Mientras tanto instaba César todos los días a los eduos por el trigo que
por acuerdo de la República le tenían ofrecido; y es que, a causa de los
fríos de aquel clima, que, como antes se dijo, es muy septentrional, no
sólo no estaba sazonado, pero ni aun alcanzaba el forraje; y no podía
tampoco servirse del trigo conducido en barcas por el Arar, porque los
helvecios se habían desviado de este río, y él no quería perderlos de
vista. Dábanle largas los eduos con decir que lo estaban acopiando, que ya
venía en camino, que luego llegaba. Advirtiendo él que era entretenerlo no
más, y que apuraba el plazo en que debía repartir las raciones de pan a
los soldados, habiendo convocado a los principales de la nación, muchos de
los cuales militaban en su campo, y también a Diviciaco y Lisco, que
tenían el supremo magistrado (que los eduos llaman Vergobreto, y es anual
con derecho sobre la vida y muerte de sus nacionales) quéjase de ellos
agriamente, porque no pudiendo haber trigo por compra ni cosecha, en
tiempo de tanta necesidad, y con los enemigos a la vista, no cuidaban de
remediarle; que habiendo él emprendido aquella guerra obligado en parte de
sus ruegos, todavía sentía más el verse así abandonado. |
[16] Interim cotidie
Caesar Haeduos frumentum, quod essent publice polliciti, flagitare. Nam
propter frigora [quod Gallia sub septentrionibus, ut ante dictum est,
posita est,] non modo frumenta in agris matura non erant, sed ne pabuli
quidem satis magna copia suppetebat; eo autem frumento quod flumine Arari
navibus subvexerat propterea uti minus poterat quod iter ab Arari Helvetii
averterant, a quibus discedere nolebat. Diem ex die ducere Haedui:
conferri, comportari, adesse dicere. Ubi se diutius duci intellexit et
diem instare quo die frumentum militibus metiri oporteret, convocatis
eorum principibus, quorum magnam copiam in castris habebat, in his
Diviciaco et Lisco, qui summo magistratui praeerat, quem vergobretum
appellant Haedui, qui creatur annuus et vitae necisque in suos habet
potestatem, graviter eos accusat, quod, cum neque emi neque ex agris sumi
possit, tam necessario tempore, tam propinquis hostibus ab iis non
sublevetur, praesertim cum magna ex parte eorum precibus adductus bellum
susceperit; multo etiam gravius quod sit destitutus queritur. |
|
XVII. En
fin, Lisco, movido del discurso de César, descubre lo que hasta entonces
había callado; y era «la mucha mano que algunos de su nación tenían con la
gente menuda, los cuales, con ser unos meros particulares, mandaban más
que los mismos magistrados; ésos eran los que, vertiendo especies
sediciosas y malignas, disuadían al pueblo que no aprontase el trigo,
diciendo que, pues no pueden hacerse señores de la Galia, les vale más ser
vasallos de los galos que de los romanos; siendo cosa sin duda, que si una
vez vencen los romanos a los helvecios, han de quitar la libertad a los
eduos no menos que al resto de la Galia; que los mismos descubrían a los
enemigos nuestras trazas, y cuanto acaecía en los reales; y él no podía
irles a la mano; antes estaba previendo el gran riesgo que corría su
persona por habérselo manifestado a más no poder, y por eso, mientras
pudo, había disimulado». |
[17] Tum demum Liscus
oratione Caesaris adductus quod antea tacuerat proponit: esse non nullos,
quorum auctoritas apud plebem plurimum valeat, qui privatim plus possint
quam ipsi magistratus. Hos seditiosa atque improba oratione multitudinem
deterrere, ne frumentum conferant quod debeant: praestare, si iam
principatum Galliae obtinere non possint, Gallorum quam Romanorum imperia
perferre, neque dubitare [debeant] quin, si Helvetios superaverint Romani,
una cum reliqua Gallia Haeduis libertatem sint erepturi. Ab isdem nostra
consilia quaeque in castris gerantur hostibus enuntiari; hos a se coerceri
non posse. Quin etiam, quod necessariam rem coactus Caesari enuntiarit,
intellegere sese quanto id cum periculo fecerit, et ob eam causam quam diu
potuerit tacuisse. |
|
XVIII.
Bien conocía César que las expresiones de Lisco tildaban a Dumnórige,
hermano de Diviciaco; mas no queriendo tratar este punto en presencia de
tanta gente, despide luego a los de la junta, menos a Lisco; examínale a
solas sobre lo dicho; explícase él con mayor libertad y franqueza; por
informes secretos tomados de otros halla ser la pura verdad: «que
Dumnórige era el tal; hombre por extremo osado, de gran séquito popular
por su liberalidad, amigo de novedades; que de muchos años atrás tenía en
arriendo bien barato el portazgo y todas las demás alcabalas de los eduos,
porque haciendo él postura, nadie se atrevía a pujarla. Con semejantes
arbitrios había engrosado su hacienda, y amontonado grandes caudales para
desahogo de sus profusiones; sustentaba siempre a su sueldo un gran cuerpo
de caballería, y andaba acompañado de él; con sus larguezas dominaba, no
sólo en su patria, sino también en las naciones confinantes; que por
asegurar este predominio había casado a su madre entre los bituriges con
un señor de la primera nobleza y autoridad; su mujer era helvecia; una
hermana suya por parte de madre y varias parientas tenían maridos
extranjeros; por estas conexiones favorecía y procuraba el bien de los
helvecios; por su interés particular aborrecía igualmente a César y a los
romanos; porque con su venida le habían cercenado el poder, y restituido
al hermano Diviciaco el antiguo crédito y lustre. Que si aconteciese algún
azar a los romanos, entraba en grandes esperanzas de alzarse con el reino
con ayuda de los helvecios, mientras que durante el imperio romano, no
sólo desconfiaba de llegar al trono, sino aun de mantener el séquito
adquirido». Averiguó también César en estas pesquisas que Dumnórige y su
caballería (mandaba él la que los eduos enviaron de socorro a César)
fueron los primeros en huir en aquel encuentro mal sostenido pocos días
antes, y que con su fuga se desordenaron los demás escuadrones. |
[18] Caesar hac
oratione Lisci Dumnorigem, Diviciaci fratrem, designari sentiebat, sed,
quod pluribus praesentibus eas res iactari nolebat, celeriter concilium
dimittit, Liscum retinet. Quaerit ex solo ea quae in conventu dixerat.
Dicit liberius atque audacius. Eadem secreto ab aliis quaerit; reperit
esse vera: ipsum esse Dumnorigem, summa audacia, magna apud plebem propter
liberalitatem gratia, cupidum rerum novarum. Complures annos portoria
reliquaque omnia Haeduorum vectigalia parvo pretio redempta habere,
propterea quod illo licente contra liceri audeat nemo. His rebus et suam
rem familiarem auxisse et facultates ad largiendum magnas comparasse;
magnum numerum equitatus suo sumptu semper alere et circum se habere,
neque solum domi, sed etiam apud finitimas civitates largiter posse, atque
huius potentiae causa matrem in Biturigibus homini illic nobilissimo ac
potentissimo conlocasse; ipsum ex Helvetiis uxorem habere, sororum ex
matre et propinquas suas nuptum in alias civitates conlocasse. Favere et
cupere Helvetiis propter eam adfinitatem, odisse etiam suo nomine Caesarem
et Romanos, quod eorum adventu potentia eius deminuta et Diviciacus frater
in antiquum locum gratiae atque honoris sit restitutus. Si quid accidat
Romanis, summam in spem per Helvetios regni obtinendi venire; imperio
populi Romani non modo de regno, sed etiam de ea quam habeat gratia
desperare. Reperiebat etiam in quaerendo Caesar, quod proelium equestre
adversum paucis ante diebus esset factum, initium eius fugae factum a
Dumnorige atque eius equitibus (nam equitatui, quem auxilio Caesari Haedui
miserant, Dumnorix praeerat): eorum fuga reliquum esse equitatum
perterritum. |
|
XIX.
Hechas estas averiguaciones y confirmados los indicios con otras pruebas
evidentísimas de haber sido él promotor del tránsito de los helvecios por
los secuanos, y de la entrega recíproca de los rehenes; todo no sólo sin
aprobación de César y del gobierno, pero aun sin noticia de ellos; y, en
fin, siendo su acusador el juez supremo de los eduos, parecíale a César
sobrada razón para castigarle o por sí mismo, o por sentencia del tribunal
de la nación. La única cosa que le detenía era el haber experimentado en
su hermano Diviciaco una grande afición al Pueblo Romano, y para consigo
una voluntad muy fina, lealtad extremada, rectitud, moderación; y temía
que con el suplicio de Dumnórige no se diese por agraviado Diviciaco. Por
lo cual, antes de tomar ninguna resolución, manda llamar a Diviciaco, y
dejados los intérpretes ordinarios, por medio de Cayo Valerio Procilo,
persona principal de nuestra provincia, amigo íntimo suyo, y de quien se
fiaba en un todo, le declara sus sentimientos, trayéndole a la memoria los
cargos que a su presencia resultaron contra Dumnórige en el consejo de los
galos, y lo que cada uno en particular había depuesto contra éste. Le
ruega y amonesta no lleve a mal que o él mismo, substanciado el proceso,
sentencie al reo, o dé comisión de hacerlo a los jueces de la nación. |
[19]
Quibus rebus cognitis, cum ad has suspiciones certissimae res accederent,
quod per fines Sequanorum Helvetios traduxisset, quod obsides inter eos
dandos curasset, quod ea omnia non modo iniussu suo et civitatis sed etiam
inscientibus ipsis fecisset, quod a magistratu Haeduorum accusaretur,
satis esse causae arbitrabatur quare in eum aut ipse animadverteret aut
civitatem animadvertere iuberet. His omnibus rebus unum repugnabat, quod
Diviciaci fratris summum in populum Romanum studium, summum in se
voluntatem, egregiam fidem, iustitiam, temperantiam cognoverat; nam ne
eius supplicio Diviciaci animum offenderet verebatur. Itaque prius quam
quicquam conaretur, Diviciacum ad se vocari iubet et, cotidianis
interpretibus remotis, per C. Valerium Troucillum, principem Galliae
provinciae, familiarem suum, cui summam omnium rerum fidem habebat, cum eo
conloquitur; simul commonefacit quae ipso praesente in concilio [Gallorum]
de Dumnorige sint dicta, et ostendit quae separatim quisque de eo apud se
dixerit. Petit atque hortatur ut sine eius offensione animi vel ipse de eo
causa cognita statuat vel civitatem statuere iubeat. |
|
XX.
Diviciaco, abrazándose con César, deshecho en lágrimas, se puso a
suplicarle: «que no hiciese alguna demostración ruidosa con su hermano;
que bien sabía ser cierto lo que le achacaban; y nadie sentía más
vivamente que él los procederes de aquel hermano, a quien cuando por su
poca edad no hacía figura en la nación, le había valido él con la mucha
autoridad que tenía con los del pueblo y fuera de él, para elevarlo al
auge de poder en que ahora se halla, y de que se vale, no sólo para
desacreditarle, sino para destruirle si pudiera. Sin embargo, podía más
consigo el amor de hermano, y el qué dirán las gentes, siendo claro que
cualquiera demostración fuerte de César la tendrían todos por suya, a
causa de la mucha amistad que con él tiene; por donde vendría él mismo a
malquistarse con todos los pueblos de la Galia». Repitiendo estas súplicas
con tantas lágrimas como palabras, tómale César de la mano, y
consolándolo, le ruega no hable más del asunto; asegúrale que aprecia
tanto su amistad, que por ella perdona las injurias hechas a la República
y a su persona. Luego hace venir a su presencia a Dumnórige; y delante de
su hermano le echa en cara las quejas de éste, las de toda la nación, y lo
que él mismo había averiguado por sí. Encárgale no dé ocasión a más
sospechas en adelante, diciendo que le perdona lo pasado por atención a su
hermano Diviciaco, y le pone espías para observar todos sus movimientos y
tratos. |
[20]
Diviciacus multis cum lacrimis Caesarem complexus obsecrare coepit ne quid
gravius in fratrem statueret: scire se illa esse vera, nec quemquam ex eo
plus quam se doloris capere, propterea quod, cum ipse gratia plurimum domi
atque in reliqua Gallia, ille minimum propter adulescentiam posset, per se
crevisset; quibus opibus ac nervis non solum ad minuendam gratiam, sed
paene ad perniciem suam uteretur. Sese tamen et amore fraterno et
existimatione vulgi commoveri. Quod si quid ei a Caesare gravius
accidisset, cum ipse eum locum amicitiae apud eum teneret, neminem
existimaturum non sua voluntate factum; qua ex re futurum uti totius
Galliae animi a se averterentur. Haec cum pluribus verbis flens a Caesare
peteret, Caesar eius dextram prendit; consolatus rogat finem orandi
faciat; tanti eius apud se gratiam esse ostendit uti et rei publicae
iniuriam et suum dolorem eius voluntati ac precibus condonet. Dumnorigem
ad se vocat, fratrem adhibet; quae in eo reprehendat ostendit; quae ipse
intellegat, quae civitas queratur proponit; monet ut in reliquum tempus
omnes suspiciones vitet; praeterita se Diviciaco fratri condonare dicit.
Dumnorigi custodes ponit, ut quae agat, quibuscum loquatur scire possit. |
|
XXI.
Sabiendo ese mismo día, por los batidores, que los enemigos habían hecho
alto a la falda de un monte, distante ocho millas de su campo, destacó
algunos a reconocer aquel sitio, y qué tal era la subida por la ladera del
monte. Informáronle no ser agria. Con eso, sobre la medianoche ordenó al
primer comandante Tito Labieno, que con dos legiones, y guiado de los
prácticos en la senda, suba a la cima, comunicándole su designio. Pasadas
tres horas, marcha él en seguimiento de los enemigos por la vereda misma
que llevaban, precedido de la caballería, y destacando antes con los
batidores a Publio Considio, tenido por muy experto en las artes de la
guerra, como quien había servido en el ejército de Lucio Sila y después en
el de Marco Craso. |
[21] Eodem die ab
exploratoribus certior factus hostes sub monte consedisse milia passuum ab
ipsius castris octo, qualis esset natura montis et qualis in circuitu
ascensus qui cognoscerent misit.
Renuntiatum est facilem
esse. De tertia vigilia T. Labienum, legatum pro praetore, cum duabus
legionibus et iis ducibus qui iter cognoverant summum iugum montis
ascendere iubet; quid sui consilii sit ostendit.
Ipse de quarta vigilia eodem itinere quo
hostes ierant ad eos contendit equitatumque omnem ante se mittit.
P.
Considius, qui rei militaris peritissimus habebatur et in exercitu L.
Sullae et postea in M. Crassi fuerat, cum exploratoribus praemittitur. |
|
XXII. Al
amanecer, cuando ya Labieno estaba en la cumbre del monte y César a milla
y media del campo enemigo, sin que se trasluciese su venida ni la de
Labieno, como supo después por los prisioneros, viene a él a la carrera
abierta Considio con la noticia de «que los enemigos ocupan el monte que
había de tomar Labieno, como le habían cerciorado sus armas y divisas».
César recoge luego sus tropas al collado más inmediato, y las ordena en
batalla. Como Labieno estaba prevenido con la orden de no pelear mientras
no viese a César con los suyos sobre el ejército enemigo, a fin de
cargarle a un tiempo por todas partes, dueño del monte, se mantenía sin
entrar en acción, aguardando a los nuestros. En conclusión, era ya muy
entrado el día cuando los exploradores informaron a César que era su gente
la que ocupaba el monte; que los enemigos continuaban su marcha, y que
Considio en su relación supuso de miedo lo que no había visto. Con que César
aquel día fue siguiendo al enemigo con interposición del trecho
acostumbrado, y se acampó a tres millas de sus reales. |
[22] Prima luce, cum
summus mons a [Lucio] Labieno teneretur, ipse ab hostium castris non
longius mille et quingentis passibus abesset neque, ut postea ex captivis
comperit, aut ipsius adventus aut Labieni cognitus esset, Considius equo
admisso ad eum accurrit, dicit montem, quem a Labieno occupari voluerit,
ab hostibus teneri: id se a Gallicis armis atque insignibus cognovisse.
Caesar suas copias in proximum collem subducit, aciem instruit. Labienus,
ut erat ei praeceptum a Caesare ne proelium committeret, nisi ipsius
copiae prope hostium castra visae essent, ut undique uno tempore in hostes
impetus fieret, monte occupato nostros expectabat proelioque abstinebat.
Multo denique die per exploratores Caesar cognovit et montem a suis teneri
et Helvetios castra, movisse et Considium timore perterritum quod non
vidisset pro viso sibi renuntiavisse.
Eo die
quo consuerat intervallo hostes sequitur et milia passuum tria ab eorum
castris castra ponit. |
|
XXIII. Al
día siguiente, atento que sólo restaban dos de término para repartir las
raciones de pan a los soldados, (18) y que Bibracte, ciudad muy populosa y
abundante de los eduos, no distaba de allí más de dieciocho millas, juzgó
conveniente cuidar de la provisión del trigo; por eso, dejando de seguir a
los helvecios, tuerce hacia Bibracte, resolución que luego supieron los
enemigos por ciertos esclavos de Lucio Emilio, decurión (19) de la
caballería galicana. Los helvecios, o creyendo que los romanos se
retiraban de cobardes, mayormente cuando apostados el día antes en sitio
tan ventajoso habían rehusado la batalla, o confiando el poder
interceptarles los víveres, mudando de idea y de ruta, comenzaron a
perseguir y picar nuestra retaguardia. |
[23] Postridie eius
diei, quod omnino biduum supererat, cum exercitui frumentum metiri
oporteret, et quod a Bibracte, oppido Haeduorum longe maximo et
copiosissimo, non amplius milibus passuum XVIII aberat, rei frumentariae
prospiciendum existimavit; itaque iter ab Helvetiis avertit ac Bibracte
ire contendit. Ea res per fugitivos L. Aemilii, decurionis equitum
Gallorum, hostibus nuntiatur. Helvetii, seu quod timore perterritos
Romanos discedere a se existimarent, eo magis quod pridie superioribus
locis occupatis proelium non commisissent, sive eo quod re frumentaria
intercludi posse confiderent, commutato consilio atque itinere converso
nostros a novissimo agmine insequi ac lacessere coeperunt. |
|
XXIV.
Luego que César lo advirtió, recoge su infantería en un collado vecino, y
hace avanzar la caballería con el fin de reprimir la furia enemiga. Él,
mientras tanto, hacia la mitad del collado dividió en tres tercios las
cuatro legiones de veteranos; por manera que, colocadas en la cumbre y a
la parte superior de las suyas las dos nuevamente alistadas en la Galia
Cisalpina y todas las tropas auxiliares, el cerro venía a quedar cubierto
todo de gente. Dispuso sin perder tiempo que todo el bagaje se amontonase
en un mismo sitio bajo la escolta de los que ocupaban la cima. Los
helvecios, que llegaron después con todos sus carros, lo acomodaron
también en un mismo lugar, y formados en batalla, muy cerrados los
escuadrones, rechazaron nuestra caballería; y luego, haciendo empavesada,
arremetieron a la vanguardia. |
[24]
Postquam id animum advertit, copias suas Caesar in proximum collem
subduxit equitatumque, qui sustineret hostium petum, misit. Ipse interim
in colle medio triplicem aciem instruxit legionum quattuor veteranarum; in
summo iugo duas legiones quas in Gallia citeriore proxime conscripserat et
omnia auxilia conlocavit, ita ut supra se totum montem hominibus
compleret; impedimenta sarcinasque in unum locum conferri et eum ab iis
qui in superiore acie constiterant muniri iussit. Helvetii cum omnibus
suis carris secuti impedimenta in unum locum contulerunt; ipsi
confertissima acie, reiecto nostro equitatu, phalange facta sub primam
nostram aciem successerunt. |
|
XXV.
César, haciendo retirar del campo de batalla todos los caballos, primero
el suyo, y luego los de los otros, para que siendo igual en todos el
peligro, nadie pensase en huir, animando a los suyos trabó el choque. Los
soldados, disparando de alto a bajo sus dardos, rompieron fácilmente la
empavesada enemiga, la cual desordenada, se arrojaron sobre ellos espada
en mano. Sucedíales a los galos una cosa de sumo embarazo en el combate, y
era que tal vez un dardo de los nuestros atravesaba de un golpe varias de
sus rodelas, las cuales, ensartadas en el astil y lengüeta del dardo
retorcido, ni podían desprenderlas, ni pelear sin mucha incomodidad,
teniendo sin juego la izquierda, de suerte, que muchos, después de
repetidos inútiles esfuerzos, se reducían a soltar el broquel y pelear a
cuerpo descubierto. Finalmente, desfallecidos de las heridas, empezaron a
cejar y retirarse a un monte distante cerca de una milla. Acogidos a él,
yendo los nuestros en su alcance, los boyos y tulingos, que en número de
casi quince mil cerraban el ejército enemigo, cubriendo su retaguardia,
asaltaron sobre la marcha el flanco de los nuestros, tentando cogerlos en
medio. Los helvecios retirados al monte que tal vieron, cobrando nuevos
bríos, volvieron otra vez a la refriega. Los romanos se vieron precisados
a combatirlos dando tres frentes al ejército; oponiendo el primero y el
segundo contra los vencidos y derrotados, y el tercero contra los que
venían de refresco. |
[25] Caesar primum suo,
deinde omnium ex conspectu remotis equis, ut aequato omnium periculo spem
fugae tolleret, cohortatus suos proelium commisit. Milites loco superiore
pilis missis facile hostium phalangem perfregerunt. Ea disiecta gladiis
destrictis in eos impetum fecerunt. Gallis magno ad pugnam erat
impedimento quod pluribus eorum scutis uno ictu pilorum transfixis et
conligatis, cum ferrum se inflexisset, neque evellere neque sinistra
impedita satis commode pugnare poterant, multi ut diu iactato bracchio
praeoptarent scutum manu emittere et nudo corpore pugnare.
Tandem
vulneribus defessi et pedem referre et, quod mons suberit circiter mille
passuum spatio, eo se recipere coeperunt. Capto monte et succedentibus
nostris, Boi et Tulingi, qui hominum milibus circiter XV agmen hostium
claudebant et novissimis praesidio erant, ex itinere nostros ab latere
aperto adgressi circumvenire, et id conspicati Helvetii, qui in montem
sese receperant, rursus instare et proelium redintegrare coeperunt.
Romani conversa signa
bipertito intulerunt: prima et secunda acies, ut victis ac submotis
resisteret, tertia, ut venientes sustineret. |
|
XXVI. Así
en doble batalla (20) estuvieron peleando gran rato con igual ardor, hasta
que no pudiendo los enemigos resistir por más tiempo al esfuerzo de los
nuestros, los unos se refugiaron al monte, como antes; los otros se
retiraron al lugar de sus bagajes y carruajes: por lo demás, en todo el
discurso de la batalla, dado que duró desde las siete de la mañana hasta
la caída de la tarde, nadie pudo ver las espaldas al enemigo; y gran parte
de la noche duró todavía el combate donde tenían el bagaje, puestos
alrededor de él por barrera los carros, desde los cuales disparaban con
ventaja a los que se arrimaban de los nuestros, y algunos por entre las
pértigas y ruedas los herían con pasadores (21) y lanzas. En fin, después
de un porfiado combate, los nuestros se apoderaron de los reales, y en
ellos, de una hija y un hijo de Orgetórige. De esta jornada se salvaron al
pie de ciento treinta mil de los enemigos, los cuales huyeron sin parar
toda la noche; y no interrumpiendo un punto su marcha, al cuarto día
llegaron a tierra de Langres, sin que los nuestros pudiesen seguirlos, por
haberse detenido tres días a curar los heridos y enterrar los muertos.
Entre tanto César despachó correos con cartas a los langreses,
intimidándoles «no los socorriesen con bastimentos ni cosa alguna, so pena
de ser tratados como los helvecios»; y pasados los tres días marchó con su
ejército en su seguimiento. |
[26] Ita ancipiti
proelio diu atque acriter pugnatum est. Diutius cum sustinere nostrorum
impetus non possent, alteri se, ut coeperant, in montem receperunt, alteri
ad impedimenta et carros suos se contulerunt. Nam hoc toto proelio, cum ab
hora septima ad vesperum pugnatum sit, aversum hostem videre nemo potuit.
Ad multam noctem etiam ad impedimenta pugnatum est, propterea quod pro
vallo carros obiecerunt et e loco superiore in nostros venientes tela
coiciebant et non nulli inter carros rotasque mataras ac tragulas
subiciebant nostrosque vulnerabant. Diu cum esset pugnatum, impedimentis
castrisque nostri potiti sunt. Ibi Orgetorigis filia atque unus e filiis
captus est. Ex eo proelio circiter hominum milia CXXX superfuerunt eaque
tota nocte continenter ierunt [nullam partem noctis itinere intermisso];
in fines Lingonum die quarto pervenerunt, cum et propter vulnera militum
et propter sepulturam occisorum nostri [triduum morati] eos sequi non
potuissent. Caesar ad Lingonas litteras nuntiosque misit, ne eos frumento
neve alia re iuvarent: qui si iuvissent, se eodem loco quo Helvetios
habiturum. Ipse triduo intermisso cum omnibus copiis eos sequi coepit. |
|
XXVII.
Ellos, apretados con la falta de todas las cosas, le enviaron diputados a
tratar de la entrega; los cuales, presentándosele al paso y postrados a
sus pies, como le instasen por la paz con súplicas y llantos, y
respondiese él le aguardasen en el lugar en que a la sazón se hallaban,
obedecieron. Llegado allá César, a más de la entrega de rehenes y armas,
pidió la restitución de los esclavos fugitivos. Mientras se andaba en
estas diligencias, cerró la noche; y a poco después unos seis mil del
cantón llamado Urbígeno (22) escabulléndose del campo de los helvecios, se
retiraron hacia el Rin y las fronteras de Germania, o temiendo no los
matasen después de desarmados, o confiando salvar las vidas, persuadidos a
que entre tantos prisioneros se podría encubrir su fuga, o ignorarla
totalmente. |
[27]
Helvetii omnium rerum inopia adducti legatos de deditione ad eum miserunt.
Qui cum eum in itinere convenissent seque ad pedes proiecissent
suppliciterque locuti flentes pacem petissent, atque eos in eo loco quo
tum essent suum adventum expectare iussisset, paruerunt. Eo postquam
Caesar pervenit, obsides, arma, servos qui ad eos perfugissent, poposcit.
Dum ea conquiruntur et conferuntur, [nocte intermissa] circiter hominum
milia VI eius pagi qui Verbigenus appellatur, sive timore perterriti, ne
armis traditis supplicio adficerentur, sive spe salutis inducti, quod in
tanta multitudine dediticiorum suam fugam aut occultari aut omnino
ignorari posse existimarent, prima nocte e castris Helvetiorum egressi ad
Rhenum finesque Germanorum contenderunt. |
|
XXVIII.
César, que lo entendió, mandó a todos aquellos, por cuyas tierras habían
ido, que si querían justificarse con él, fuesen tras ellos y los hiciesen
volver. Vueltos ya, tratólos como a enemigos, y a todos los demás, hecha
la entrega de rehenes, armas y desertores, los recibió bajo su protección.
A los helvecios, tulingos y latóbrigos mandó volviesen a poblar sus
tierras abandonadas; y atento que, por haber perdido los abastos, no
tenían en su patria con qué vivir, ordenó a los alóbroges los proveyesen
de granos, obligando a ellos mismos a reedificar las ciudades y aldeas
quemadas. La principal mira que en esto llevó, fue no querer que aquel
país desamparado de los helvecios quedase baldío; no fuese que los
germanos de la otra parte del Rin, atraídos de la fertilidad del terreno,
pasasen de su tierra a la de los helvecios, e hiciesen con eso mala
vecindad a nuestra provincia y a los alóbroges. A petición de los eduos
les otorgó que en sus Estados diesen establecimientos a los boyos, por ser
gente de conocido valor; y, en consecuencia, los hicieron por igual
participantes en sus tierras, fueros y exenciones. |
[28] Quod
ubi Caesar resciit, quorum per fines ierant his uti conquirerent et
reducerent, si sibi purgati esse vellent, imperavit; reductos in hostium
numero habuit; reliquos omnes obsidibus, armis, perfugis traditis in
deditionem accepit. Helvetios, Tulingos, Latobrigos in fines suos, unde
erant profecti, reverti iussit, et, quod omnibus frugibus amissis domi
nihil erat quo famem tolerarent, Allobrogibus imperavit ut iis frumenti
copiam facerent; ipsos oppida vicosque, quos incenderant, restituere
iussit. Id ea maxime ratione fecit, quod noluit eum locum unde Helvetii
discesserant vacare, ne propter bonitatem agrorum Germani, qui trans
Rhenum incolunt, ex suis finibus in Helvetiorum fines transirent et
finitimi Galliae provinciae Allobrogibusque essent. Boios petentibus
Haeduis, quod egregia virtute erant cogniti, ut in finibus suis
conlocarent, concessit; quibus illi agros dederunt quosque postea in parem
iuris libertatisque condicionem atque ipsi erant receperunt. |
|
XXIX.
Halláronse en los reales helvecios unas Memorias, escritas con caracteres
griegos que, presentadas a César, se vio contenían por menor la cuenta de
los que salieron de la patria en edad de tomar armas, y en lista aparte
los niños, viejos y mujeres. La suma total de personas, era: de los
helvecios doscientos setenta y tres mil; de los tulingos treinta y seis
mil; de los latóbrigos catorce mil; de los rauracos veintidós mil; de los
boyos treinta y dos mil; los de armas eran noventa y dos mil: entre todos
componían trescientos sesenta y ocho mil. Los que volvieron a sus patrias,
hecho el recuento por orden de César, fueron ciento diez mil cabales. |
[29] In
castris Helvetiorum tabulae repertae sunt litteris Graecis confectae et ad
Caesarem relatae, quibus in tabulis nominatim ratio confecta erat, qui
numerus domo exisset eorum qui arma ferre possent, et item separatim, quot
pueri, senes mulieresque. [Quarum omnium rerum] summa erat capitum
Helvetiorum milium CCLXIII, Tulingorum milium XXXVI, Latobrigorum XIIII,
Rauracorum XXIII, Boiorum XXXII; ex his qui arma ferre possent ad milia
nonaginta duo. Summa omnium fuerunt ad milia CCCLXVIII. Eorum qui domum
redierunt censu habito, ut Caesar imperaverat, repertus est numerus milium
C et X. |
|
XXX.
Terminada la guerra de los helvecios, vinieron legados de casi toda la
Galia los primeros personajes de cada república a congratularse con César;
diciendo que, si bien el Pueblo Romano era el que con las armas había
tomado la debida venganza de las injurias antiguas de los helvecios, sin
embargo, el fruto de la victoria redundaba en utilidad no menos de la
Galia que del Pueblo Romano; siendo cierto que los helvecios en el mayor
auge de su fortuna habían abandonado su patria con intención de guerrear
con toda la Galia, señorearse de ella, escoger entre tantos para su
habitación el país que más cómodo y abundante les pareciese, y hacer
tributarias a las demás naciones. Suplicáronle que les concediese grata
licencia para convocar en un día señalado Cortes generales de todos los
Estados de la Galia, pues tenían que tratar ciertas cosas que de común
acuerdo querían pedirle. Otorgado el permiso, aplazaron el día; y se
obligaron con juramento a no divulgar lo tratado fuera de los que tuviesen
comisión de diputados. |
[30] Bello Helvetiorum
confecto totius fere Galliae legati, principes civitatum, ad Caesarem
gratulatum convenerunt: intellegere sese, tametsi pro veteribus
Helvetiorum iniuriis populi Romani ab his poenas bello repetisset, tamen
eam rem non minus ex usu [terrae] Galliae quam populi Romani accidisse,
propterea quod eo consilio florentissimis rebus domos suas Helvetii
reliquissent uti toti Galliae bellum inferrent imperioque potirentur,
locumque domicilio ex magna copia deligerent quem ex omni Gallia
oportunissimum ac fructuosissimum iudicassent, reliquasque civitates
stipendiarias haberent. Petierunt uti sibi concilium totius Galliae in
diem certam indicere idque Caesaris facere voluntate liceret: sese habere
quasdam res quas ex communi consensu ab eo petere vellent. Ea re permissa
diem concilio constituerunt et iure iurando ne quis enuntiaret, nisi
quibus communi consilio mandatum esset, inter se sanxerunt. |
|
XXXI.
Despedida la junta, volvieron a César los mismos personajes de antes, y le
pidieron les permitiese conferenciar con él a solas de cosas en que se
interesaba su vida y la de todos. Otorgada también la demanda, echaronsele
todos llorando a los pies, y le protestan «que no tenían menos empeño y
solicitud sobre que no se publicasen las cosas que iban a confiarle, que
sobre conseguir lo que pretendían; previniendo que al más leve indicio
incurrirían en penas atrocísimas». Tomóles la palabra Diviciaco, y dijo:
«estar la Galia toda dividida en dos bandos: que del uno eran cabeza los
eduos, del otro los alvernos. Que habiendo disputado muchos años
obstinadamente la primacía, vino a suceder que los alvernos, unidos con
los secuanos, llamaron en su socorro algunas gentes de la Germania; de
donde al principio pasaron el Rin con quince mil hombres. Mas después que,
sin embargo, de ser tan fieros y bárbaros, se aficionaron al clima, a la
cultura y conveniencias de los galos, transmigraron muchos más hasta el
punto que al presente sube su número en la Galia a ciento veinte mil. Con
éstos han peleado los eduos y sus parciales de poder a poder repetidas
veces; y siendo vencidos, se hallan en gran miseria con la pérdida de toda
la nobleza, de todo el Senado, de toda la caballería. Abatidos en fin con
sucesos tan desastrados lo que antes, así por su valentía como por el
arrimo y amistad del Pueblo Romano, eran los más poderosos de la Galia, se
han visto reducidos a dar en prendas a los secuanos las personas más
calificadas de su nación, empeñándose con juramento a no pedir jamás su
recobro, y mucho menos implorar el auxilio del Pueblo Romano, ni tampoco
sacudir el impuesto yugo de perpetua sujeción y servidumbre. Que de todos
los eduos él era el único a quien nunca pudieron reducir a jurar, o dar
sus hijos en rehenes; que huyendo por esta razón de su patria, fue a Roma
a solicitar socorro del Senado; como quien solo ni estaba ligado con
juramento, ni con otra prenda. Con todo eso, ha cabido peor suerte a los
vencedores secuanos que a los eduos vencidos; pues que Ariovisto, rey de
los germanos, avecinándose allí, había ocupado la tercera parte de su
país, el más pingüe de toda la Galia; y ahora les mandaba evacuar otra
tercera parte, dando por razón que pocos meses ha le han llegado
veinticuatro mil harudes, a quien es forzoso preparar alojamiento. Así que
dentro de pocos años todos vendrán a ser desterrados de la Galia, y los
germanos a pasar el Rin; pues no tiene que ver el terreno de la Galia con
el de Germania, ni nuestro trato con el suyo. Sobre todo Ariovisto,
después de la completa victoria que consiguió de los galos en la batalla
de Amagetobria, ejerce un imperio tiránico, exigiendo en parias los hijos
de la primera nobleza; y si éstos se desmandan en algo que no sea conforme
a su antojo, los trata con la más cruel inhumanidad. Es un hombre bárbaro,
iracundo, temerario; no se puede aguantar ya su despotismo. Si César y los
romanos no ponen remedio, todos los galos se verán forzados a dejar, como
los helvecios, su patria, e ir a domiciliarse en otras regiones distantes
de los germanos, y probar fortuna, sea la que fuere. Y si las cosas aquí
dichas llegan a noticia de Ariovisto, tomará la más cruel venganza de
todos los rehenes que tiene en su poder. César es quien, o con su
autoridad y el terror de su ejército, o por la victoria recién ganada, o
en nombre del Pueblo Romano, puede intimidar a los germanos, para que no
pase ya más gente los límites del Rin, y librar a toda la Galia de la
tiranía de Ariovisto». |
[31] Eo concilio
dimisso, idem princeps civitatum qui ante fuerant ad Caesarem reverterunt
petieruntque uti sibi secreto in occulto de sua omniumque salute cum eo
agere liceret. Ea re impetrata sese omnes flentes Caesari ad pedes
proiecerunt: non minus se id contendere et laborare ne ea quae dixissent
enuntiarentur quam uti ea quae vellent impetrarent, propterea quod, si
enuntiatum esset, summum in cruciatum se venturos viderent. Locutus est
pro his Diviciacus Haeduus: Galliae totius factiones esse duas; harum
alterius principatum tenere Haeduos, alterius Arvernos. Hi cum tantopere
de potentatu inter se multos annos contenderent, factum esse uti ab
Arvernis Sequanisque Germani mercede arcesserentur. Horum primo circiter
milia XV Rhenum transisse; postea quam agros et cultum et copias Gallorum
homines feri ac barbari adamassent, traductos plures; nunc esse in Gallia
ad C et XX milium numerum. Cum his Haeduos eorumque clientes semel atque
iterum armis contendisse; magnam calamitatem pulsos accepisse, omnem
nobilitatem, omnem senatum, omnem equitatum amisisse. Quibus proeliis
calamitatibusque fractos, qui et sua virtute et populi Romani hospitio
atque amicitia plurimum ante in Gallia potuissent, coactos esse Sequanis
obsides dare nobilissimos civitatis et iure iurando civitatem obstringere
sese neque obsides repetituros neque auxilium a populo Romano imploraturos
neque recusaturos quo minus perpetuo sub illorum dicione atque imperio
essent. Unum se esse ex omni civitate Haeduorum qui adduci non potuerit ut
iuraret aut liberos suos obsides daret. Ob eam rem se ex civitate
profugisse et Romam ad senatum venisse auxilium postulatum, quod solus
neque iure iurando neque obsidibus teneretur. Sed peius victoribus
Sequanis quam Haeduis victis accidisse, propterea quod Ariovistus, rex
Germanorum, in eorum finibus consedisset tertiamque partem agri Sequani,
qui esset optimus totius Galliae, occupavisset et nunc de altera parte
tertia Sequanos decedere iuberet, propterea quod paucis mensibus ante
Harudum milia hominum XXIIII ad eum venissent, quibus locus ac sedes
pararentur. Futurum esse paucis annis uti omnes ex Galliae finibus pellerentur
atque omnes Germani Rhenum transirent; neque enim conferendum esse
Gallicum cum Germanorum agro neque hanc consuetudinem victus cum illa
comparandam.
Ariovistum autem, ut semel Gallorum copias proelio vicerit, quod proelium
factum sit ad Magetobrigam, superbe et crudeliter imperare, obsides
nobilissimi cuiusque liberos poscere et in eos omnia exempla cruciatusque
edere, si qua res non ad nutum aut ad voluntatem eius facta sit. Hominem
esse barbarum, iracundum, temerarium: non posse eius imperia, diutius
sustineri. Nisi quid in Caesare populoque Romano sit auxilii, omnibus
Gallis idem esse faciendum quod Helvetii fecerint, ut domo emigrent, aliud
domicilium, alias sedes, remotas a Germanis, petant fortunamque,
quaecumque accidat, experiantur. Haec si enuntiata
Ariovisto sint, non dubitare quin de omnibus obsidibus qui apud eum sint
gravissimum supplicium sumat. Caesarem vel auctoritate sua atque exercitus
vel recenti victoria vel nomine populi Romani deterrere posse ne maior
multitudo Germanorum Rhenum traducatur, Galliamque omnem ab Ariovisti
iniuria posse defendere. |
|
XXXII.
Apenas cesó de hablar Diviciaco, todos los presentes empezaron con
sollozos a implorar el auxilio de César, quien reparó que los secuanos
entre todos eran los únicos que a nada contestaban de lo que hacían los
demás, sino que tristes y cabizbajos miraban al suelo. Admirado César de
esta singularidad, les preguntó la causa. Nada respondían ellos, poseídos
siempre de la misma tristeza y obstinados en callar. Repitiendo muchas
veces la misma pregunta, sin poderles sacar una palabra, respondió por
ellos el mismo Diviciaco: «Aquí se ve cuánto más lastimosa y acerba es la
desventura de los secuanos que la de los otros; pues solos ellos ni aun en
secreto osan quejarse ni pedir ayuda, temblando de la crueldad de
Ariovisto ausente como si le tuvieran delante; y es que los demás pueden a
lo menos hallar modo de huir; mas éstos, con haberle recibido en sus
tierras y puesto en sus manos todas las ciudades, no pueden menos de
quedar expuestos a todo el rigor de su tiranía. » |
[32] Hac oratione ab
Diviciaco habita omnes qui aderant magno fletu auxilium a Caesare petere
coeperunt. Animadvertit Caesar unos ex omnibus Sequanos nihil earum rerum
facere quas ceteri facerent sed tristes capite demisso terram intueri.
Eius rei quae causa esset miratus ex ipsis quaesiit. Nihil Sequani
respondere, sed in eadem tristitia taciti permanere. Cum ab his saepius
quaereret neque ullam omnino vocem exprimere posset, idem Diviacus Haeduus
respondit: hoc esse miseriorem et graviorem fortunam Sequanorum quam
reliquorum, quod soli ne in occulto quidem queri neque auxilium implorare
auderent absentisque Ariovisti crudelitatem, velut si cora adesset,
horrerent, propterea quod reliquis tamen fugae facultas daretur, Sequanis
vero, qui intra fines suos Ariovistum recepissent, quorum oppida omnia in
potestate eius essent, omnes cruciatus essent perferendi. |
|
XXXIII.
Enterado César del estado deplorable de los galos procuró consolarlos con
buenas razones, prometiéndoles tomar el negocio por su cuenta, y
afirmándoles que concebía firme esperanza de que Ariovisto, en atención a
sus beneficios y autoridad, pondría fin a tantas violencias. Dicho esto,
despidió la audiencia; y en conformidad se le ofrecían muchos motivos que
le persuadían a pensar seriamente y encargarse de esta empresa.
Primeramente por ver a los eduos, tantas veces distinguidos por el Senado
con el timbre de parientes y hermanos, avasallados por los germanos, y a
sus hijos en manos de Ariovisto y de los secuanos; cosa que, atenta la
majestad del Pueblo Romano, era de sumo desdoro para su persona no menos
que para la República. Consideraba además, que acostumbrándose los
germanos poco a poco a pasar el Rin y a inundar de gente la Galia, no
estaba seguro su Imperio; que no era verosímil que hombres tan fieros y
bárbaros, ocupada una vez la Galia, dejasen de acometer, como antiguamente
lo hicieron los cimbros y teutones, a la provincia, y de ella penetrar la
Italia; mayormente no habiendo de por medio entre los secuanos y nuestra
provincia sino el Ródano; inconvenientes que se debían atajar sin la menor
dilación. Y en fin, había ya Ariovisto cobrado tantos humos y tanto
orgullo, que no se le debía sufrir más. |
[33] His rebus
cognitis Caesar Gallorum animos verbis confirmavit pollicitusque est sibi
eam rem curae futuram; magnam se habere spem et beneficio suo et
auctoritate adductum Ariovistum finem iniuriis facturum. Hac oratione
habita, concilium dimisit. Et secundum ea multae res eum hortabantur quare
sibi eam rem cogitandam et suscipiendam putaret, in primis quod Haeduos,
fratres consanguineosque saepe numero a senatu appellatos, in servitute
atque [in] dicione videbat Germanorum teneri eorumque obsides esse apud
Ariovistum ac Sequanos intellegebat; quod in tanto imperio populi Romani
turpissimum sibi et rei publicae esse arbitrabatur. Paulatim autem
Germanos consuescere Rhenum transire et in Galliam magnam eorum
multitudinem venire populo Romano periculosum videbat, neque sibi homines
feros ac barbaros temperaturos existimabat quin, cum omnem Galliam
occupavissent, ut ante Cimbri Teutonique fecissent, in provinciam exirent
atque inde in Italiam contenderent [, praesertim cum Sequanos a provincia
nostra Rhodanus divideret]; quibus rebus quam maturrime occurrendum
putabat. Ipse autem Ariovistus tantos sibi spiritus, tantam arrogantiam
sumpserat, ut ferendus non videretur. |
|
XXXIV. Por
tanto, determinó enviarle una embajada con la demanda de que «se sirviese
señalar algún sitio proporcionado donde se avistasen; que deseaba tratar
con él del bien público y de asuntos a entrambos sumamente importantes». A
esta embajada respondió Ariovisto: «que si por su parte pretendiese algo
de César, hubiera ido en persona a buscarle; si él tenía alguna pretensión
consigo, le tocaba ir a proponérsela. Fuera de que no se arriesgaba sin
ejército a ir a parte alguna de la Galia cuyo dueño fuese César, ni podía
mover el ejército a otro lugar sin grandes preparativos y gastos. No
comprendía que César ni el Pueblo Romano tuviesen que hacer en la Galia,
que por conquista era suya». |
[34] Quam ob rem
placuit ei ut ad Ariovistum legatos mitteret, qui ab eo postularent uti
aliquem locum medium utrisque conloquio deligeret: velle sese de re
publica et summis utriusque rebus cum eo agere. Ei legationi Ariovistus
respondit: si quid ipsi a Caesare opus esset, sese ad eum venturum fuisse;
si quid ille se velit, illum ad se venire oportere. Praeterea se neque
sine exercitu in eas partes Galliae venire audere quas Caesar possideret,
neque exercitum sine magno commeatu atque molimento in unum locum
contrahere posse.
Sibi
autem mirum videri quid in sua Gallia, quam bello vicisset, aut Caesari
aut omnino populo Romano negotii esset. |
|
XXXV.
César, en vista de estas respuestas, repitió la embajada, replicando así:
«Ya que después de recibido un tan singular beneficio suyo y del Pueblo
Romano, como el título de rey y amigo, conferido por el Senado en su
consulado, (23) se lo pagaba ahora con desdeñarse de aceptar el convite de
una conferencia, desentendiéndose de proponer y oír lo que a todos
interesaba, supiese que sus demandas eran éstas: primera, que no condujese
ya más tropas de Germania a la Galia; segunda, que restituyese a los eduos
los rehenes que tenía en prendas, y permitiese a los secuanos soltar los
que les tenían: en suma, no hiciese más agravios a los eduos, ni tampoco
guerra contra ellos o sus aliados. Si esto hacía, César y el Pueblo Romano
mantendrían con él perpetua paz y amistad; si lo rehusaba, no disimularía
las injurias de los eduos; por haber decretado el Senado, siendo cónsules
Marcos Mésala y Marco Pisón, que cualquiera que tuviese el gobierno de la
Galia, en cuanto pudiera buenamente, protegiese a los eduos y a los demás
confederados del Pueblo Romano. » |
[35] His
responsis ad Caesarem relatis, iterum ad eum Caesar legatos cum his
mandatis mittit: quoniam tanto suo populique Romani beneficio adtectus,
cum in consulatu suo rex atque amicus a senatu appellatus esset, hanc sibi
populoque Romano gratiam referret ut in conloquium venire invitatus
gravaretur neque de communi re dicendum sibi et cognoscendum putaret, haec
esse quae ab eo postularet: primum ne quam multitudinem hominum amplius
trans Rhenum in Galliam traduceret; deinde obsides quos haberet ab Haeduis
redderet Sequanisque permitteret ut quos illi haberent voluntate eius
reddere illis liceret; neve Haeduos iniuria lacesseret neve his sociisque
eorum bellum inferret. Si [id] ita fecisset, sibi populoque Romano
perpetuam gratiam atque amicitiam cum eo futuram; si non impetraret, sese,
quoniam M. Messala, M. Pisone consulibus senatus censuisset uti quicumque
Galliam provinciam obtineret, quod commodo rei publicae lacere posset,
Haeduos ceterosque amicos populi Romani defenderet, se Haeduorum iniurias
non neglecturum. |
|
XXXVI.
Respondióle Ariovisto: «ser derecho de la guerra que los vencedores diesen
leyes a su arbitrio a los vencidos; tal era el estilo del Pueblo Romano,
disponiendo de los vencidos, no a arbitrio y voluntad ajena, sino a la
suya. Y pues que él no prescribía al Pueblo Romano el modo de usar de su
derecho, tampoco era razón que viniese el Pueblo Romano a entremeterse en
el suyo; que los eduos, por haberse aventurado a moverle guerra y dar
batalla en que quedaron vencidos, se hicieron tributarios suyos, y que
César le hacía grande agravio en pretender con su venida minorarle las
rentas. Él no pensaba en restituir los rehenes a los eduos; bien que ni a
éstos ni a sus aliados haría guerra injusta, mientras estuviesen a lo
convenido y pagasen el tributo anual; donde no, de muy poco les serviría
la hermandad del Pueblo Romano. Al reto de César sobre no disimular las
injurias de los eduos, dice que nadie ha medido las fuerzas con él que no
quedase escarmentado. Siempre que quiera haga la prueba, y verá cuál es la
bravura de los invencibles germanos, destrísimos en el manejo de las
armas, y que de catorce años a esta parte nunca se han guarecido bajo
techado». |
[36] Ad
haec Ariovistus respondit: ius esse belli ut qui vicissent iis quos
vicissent quem ad modum vellent imperarent. Item populum Romanum victis
non ad alterius praescriptum, sed ad suum arbitrium imperare consuesse.
Si ipse populo Romano non praescriberet quem ad modum suo iure
uteretur, non oportere se a populo Romano in suo iure impediri.
Haeduos sibi, quoniam
belli fortunam temptassent et armis congressi ac superati essent,
stipendiarios esse factos. Magnam
Caesarem iniuriam facere, qui suo adventu vectigalia sibi deteriora
faceret.
Haeduis
se obsides redditurum non esse neque his neque eorum sociis iniuria bellum
inlaturum, si in eo manerent quod convenisset stipendiumque quotannis
penderent; si id non fecissent, longe iis fraternum nomen populi Romani
afuturum. Quod sibi Caesar denuntiaret se Haeduorum iniurias non
neglecturum, neminem secum sine sua pernicie contendisse. Cum vellet,
congrederetur: intellecturum quid invicti Germani, exercitatissimi in
armis, qui inter annos XIIII tectum non subissent, virtute possent. |
|
XXXVII. Al
mismo tiempo que contaban a César esta contrarréplica, sobrevienen
mensajeros de los eduos y trevirenses (24): los eduos a quejarse de que
los harudes nuevamente trasplantados a la Galia talaban su territorio, sin
que les hayan servido de nada los rehenes dados a Ariovisto por redimir la
vejación; los trevirenses a participarle cómo las milicias de cien
cantones suevos cubrían las riberas del Rin con intento de pasarle, cuyos
caudillos eran dos hermanos, Nasua y Cimberio. Irritado César con tales
noticias, resolvió anticiparse, temiendo que si la nueva soldadesca de los
suevos se unía con la vieja de Ariovisto, no sería tan fácil
contrastarlos. Por eso, proveyéndose lo más presto que pudo de
bastimentos, a grandes jornadas marchó al encuentro de Ariovisto. |
[37] Haec eodem
tempore Caesari mandata referebantur et legati ab Haeduis et a Treveris
veniebant: Haedui questum quod Harudes, qui nuper in Galliam transportati
essent, fines eorum popularentur: sese ne obsidibus quidem datis pacem
Ariovisti redimere potuisse; Treveri autem, pagos centum Sueborum ad ripas
Rheni consedisse, qui Rhemum transire conarentur; his praeesse Nasuam et
Cimberium fratres. Quibus rebus Caesar vehementer commotus maturandum sibi
existimavit, ne, si nova manus Sueborum cum veteribus copiis Ariovisti
sese coniunxisset, minus facile resisti posset.
Itaque re
frumentaria quam celerrime potuit comparata magnis itineribus ad
Ariovistum contendit. |
|
XXXVIII. A
tres días de marcha tuvo aviso de que Ariovisto iba con todo su ejército a
sorprender a Besanzón, plaza muy principal de los secuanos, y que había ya
caminado tres jornadas desde sus cuarteles. Juzgaba César que debía
precaver con el mayor empeño no se apoderase de aquella ciudad, abastecida
cual ninguna de todo género de municiones, y tan bien fortificada por su
situación, que ofrecía gran comodidad para mantener la guerra; la ciñe
casi totalmente el río Dubis como tirado a compás; y por donde no la baña
el río, que viene a ser un espacio de seiscientos pies no más, la cierra
un monte muy empinado, cuyas faldas toca el río por las dos puntas. Un
muro que lo rodea hace de este monte un alcázar metido en el recinto de la
plaza. César, pues, marchando día y noche la vuelta de esta ciudad, la
tomó, y puso guarnición en ella. |
[38] Cum
tridui viam processisset, nuntiatum est ei Ariovistum cum suis omnibus
copiis ad occupandum Vesontionem, quod est oppidum maximum Sequanorum,
contendere [triduique viam a suis finibus processisse]. Id ne accideret,
magnopere sibi praecavendum Caesar existimabat. Namque omnium rerum quae
ad bellum usui erant summa erat in eo oppido facultas, idque natura loci
sic muniebatur ut magnam ad ducendum bellum daret facultatem, propterea
quod flumen [alduas] Dubis ut circino circumductum paene totum oppidum
cingit, reliquum spatium, quod est non amplius pedum MDC, qua flumen
intermittit, mons continet magna altitudine, ita ut radices eius montis ex
utraque parte ripae fluminis contingant, hunc murus circumdatus arcem
efficit et cum oppido coniungit. Huc Caesar magnis nocturnis diurnisque
itineribus contendit occupatoque oppido ibi praesidium conlocat. |
|
XXXIX. En
los pocos días que se detuvo aquí en hacer provisiones de trigo y demás
víveres, con ocasión de las preguntas de los nuestros y lo que oyeron
exagerar a los galos y negociantes la desmedida corpulencia de los
germanos, su increíble valor y experiencia en el manejo de las armas, y
cómo en los choques habidos muchas veces con ellos ni aun osaban mirarles
a la cara y a los ojos, de repente cayó tal pavor sobre todo el ejército,
que consternó no poco los espíritus y corazones de todos. Los primeros a
mostrarlo fueron los tribunos y prefectos de la milicia, con otros que,
siguiendo desde Roma por amistad a César, abultaban con voces lastimeras
el peligro a medida de su corta experiencia en los lances de la guerra. De
éstos, pretextando unos una causa, otros, otra de la necesidad de su
vuelta, le pedían licencia de retirarse. Algunos, picados de pundonor, por
evitar la nota de medrosos quedábanse, sí, mas no acertaban a serenar bien
el semblante ni a veces a reprimir las lágrimas; cerrados en sus tiendas o
maldecían su suerte, o con sus confidentes se lamentaban de la común
desgracia, y entre ellos no se pensaba sino en otorgar testamentos. Con
los quejidos y clamores de éstos, insensiblemente iba apoderándose el
terror de los soldados más aguerridos, los centuriones y los capitanes de
caballería. Los que se preciaban de menos tímidos decían no temer tanto al
enemigo como el mal camino, la espesura de los bosques intermedios y la
dificultad del transporte de los bastimentos. Ni faltaba quien diese a
entender a César que cuando mandase alzar el campo y las banderas, no
querrían obedecer los soldados ni llevar los estandartes de puro miedo. |
[39] Dum paucos dies
ad Vesontionem rei frumentariae commeatusque causa moratur, ex
percontatione nostrorum vocibusque Gallorum ac mercatorum, qui ingenti
magnitudine corporum Germanos, incredibili virtute atque exercitatione in
armis esse praedicabant (saepe numero sese cum his congressos ne vultum
quidem atque aciem oculorum dicebant ferre potuisse), tantus subito timor
omnem exercitum occupavit ut non mediocriter omnium mentes animosque
perturbaret. Hic primum ortus est a tribunis militum, praefectis,
reliquisque qui ex urbe amicitiae causa Caesarem secuti non magnum in re
militari usum habebant: quorum alius alia causa inlata, quam sibi ad
proficiscendum necessariam esse diceret, petebat ut eius voluntate
discedere liceret; non nulli pudore adducti, ut timoris suspicionem
vitarent, remanebant. Hi neque vultum fingere neque interdum lacrimas
tenere poterant: abditi in tabernaculis aut suum fatum querebantur aut cum
familiaribus suis commune periculum miserabantur. Vulgo totis castris
testamenta obsignabantur. Horum vocibus ac timore paulatim etiam ii qui
magnum in castris usum habebant, milites centurionesque quique equitatui
praeerant, perturbabantur. Qui se ex his minus timidos existimari volebant,
non se hostem vereri, sed angustias itineris et magnitudinem silvarum quae
intercederent inter ipsos atque Ariovistum, aut rem frumentariam, ut satis
commode supportari posset, timere dicebant. Non nulli etiam Caesari
nuntiabant, cum castra moveri ac signa ferri iussisset, non fore dicto
audientes milites neque propter timorem signa laturos. |
|
XL. César,
en vista de esta consternación, llamando a consejo, a que hizo asistir a
centuriones de todas clases, los reprendió ásperamente: «lo primero,
porque se metían a inquirir el destino y objeto de su jornada. Que si
Ariovisto en su consulado solicitó con tantas veras el favor del Pueblo
Romano, ¿cómo cabía en seso de hombre juzgar que tan sin más ni más
faltase a su deber? Antes tenía por cierto que sabidas sus demandas, y
examinada la equidad de sus condiciones, no había de renunciar su amistad
ni la del Pueblo Romano; mas dado que aquel hombre perdiese los estribos y
viniese a romper, ¿de qué temblaban tanto?, ¿o por qué desconfiaban de su
propio esfuerzo o de la vigilancia del capitán? Ya en tiempo de nuestros
padres se hizo prueba de semejantes enemigos, cuando en ocasión de ser
derrotados los cimbros y teutones por Cayo Mario, (25) la victoria, por
opinión común, se debió no menos al ejército que al general. Hízose
también no ha mucho en Italia con motivo de la guerra servil, (26) en
medio de que los esclavos tenían a su favor la disciplina y pericia
aprendida de nosotros, donde se pudo echar de ver cuánto vale la
constancia; pues a éstos, que desarmados llenaron al principio de un
terror pánico a los nuestros, después los sojuzgaron armados y
victoriosos. Por último, esos germanos son aquellos mismos a quienes los
helvecios han batido en varios encuentros, no sólo en su país, sino
también dentro de la Germania misma; los helvecios, digo, que no han
podido contrarrestar a nuestro ejército. Si algunos se desalientan por la
derrota de los galos, con averiguar el caso, podrán certificarse de cómo Ariovisto al cabo de muchos meses que sin dejarse ver estuvo acuartelado,
metido entre pantanos, viendo a los galos aburridos de guerra tan larga,
desesperanzados ya de venir con él a las manos y dispersos, asaltándolos
de improviso, los venció, más con astucia y maña que por fuerza. Pero el
arte que le valió para con esa gente ruda y simple, ni aun él mismo espera
le pueda servir contra nosotros. Los que coloran su miedo con la
dificultad de las provisiones y de los caminos, manifiestan bien su
presunción, mostrando que, o desconfían del general, o quieren darle
lecciones, y no hay motivo para lo uno ni para lo otro. Los secuanos,
leucos (27) y lingones están prontos a suministrar trigo; y ya los frutos
están sazonados en los campos. Qué tal sea el camino, ellos mismos lo
verán presto; el decir que no habrá quien obedezca ni quiera llevar
pendones, nada le inmuta; sabiendo muy bien que, cuando algunos jefes
fueron desobedecidos de su ejército, eso provino de que o les faltó la
fortuna en algún mal lance, o por alguna extorsión manifiesta descubrieron
la codicia. Su desinterés era conocido en toda su vida; notoria su
felicidad en la guerra helvecia. Así que iba a ejecutar sin más dilación
lo que tenía destinado para otro tiempo; y la noche inmediata de madrugada
movería el campo para ver si podía más con ellos el punto y su obligación
que el miedo. Y dado caso que nadie le siga, está resuelto a marchar con
sólo la legión décima, de cuya lealtad no duda; y ésa será su compañía de
guardias». Esta legión le debía particulares finezas, y él se prometía
muchísimo de su valor. |
[40] Haec cum
animadvertisset, convocato consilio omniumque ordinum ad id consilium
adhibitis centurionibus, vehementer eos incusavit: primum, quod aut quam
in partem aut quo consilio ducerentur sibi quaerendum aut cogitandum
putarent. Ariovistum se consule cupidissime populi Romani amicitiam
adpetisse; cur hunc tam temere quisquam ab officio discessurum iudicaret?
Sibi quidem persuaderi cognitis suis poslulatis atque aequitate
condicionum perspecta eum neque suam neque populi Romani gratiam
repudiaturum. Quod si furore atque amentia impulsum bellum intulisset,
quid tandem vererentur? Aut cur de sua virtute aut de ipsius diligentia
desperarent? Factum eius hostis periculum patrum nostrorum memoria Cimbris
et Teutonis a C. Mario pulsis [cum non minorem laudem exercitus quam ipse
imperator meritus videbatur]; factum etiam nuper in Italia servili tumultu,
quos tamen aliquid usus ac disciplina, quam a nobis accepissent,
sublevarint. Ex quo iudicari posse quantum haberet in se boni constantia,
propterea quod quos aliquam diu inermes sine causa timuissent hos postea
armatos ac victores superassent. Denique hos esse eosdem Germanos
quibuscum saepe numero Helvetii congressi non solum in suis sed etiam in
illorum finibus plerumque superarint, qui tamen pares esse nostro
exercitui non potuerint. Si quos adversum proelium et fuga Gallorum
commoveret, hos, si quaererent, reperire posse diuturnitate belli
defatigatis Gallis Ariovistum, cum multos menses castris se ac paludibus
tenuisset neque sui potestatem fecisset, desperantes iam de pugna et
dispersos subito adortum magis ratione et consilio quam virtute vicisse.
Cui rationi contra homines barbaros atque imperitos locus fuisset, hac ne
ipsum quidem sperare nostros exercitus capi posse. Qui suum timorem in rei
frumentariae simulationem angustiasque itineris conferrent, facere
arroganter, cum aut de officio imperatoris desperare aut praescribere
viderentur. Haec sibi esse curae; frumentum Sequanos, Leucos, Lingones
subministrare, iamque esse in agris frumenta matura; de itinere ipsos
brevi tempore iudicaturos. Quod non fore dicto audientes neque signa
laturi dicantur, nihil se ea re commoveri: scire enim, quibuscumque
exercitus dicto audiens non fuerit, aut male re gesta fortunam defuisse
aut aliquo facinore comperto avaritiam esse convictam. Suam innocentiam
perpetua vita, felicitatem Helvetiorum bello esse perspectam. Itaque se
quod in longiorem diem conlaturus fuisset repraesentaturum et proxima
nocte de quarta, vigilia castra moturum, ut quam primum intellegere posset
utrum apud eos pudor atque officium an timor plus valeret. Quod si
praeterea nemo sequatur, tamen se cum sola decima legione iturum, de qua
non dubitet, sibique eam praetoriam cohortem futuram.
Huic
legioni Caesar et indulserat praecipue et propter virtutem confidebat
maxime. |
|
XLI. En
virtud de este discurso se trocaron maravillosamente los corazones de
todos, y concibieron gran denuedo con vivos deseos de continuar la guerra.
La legión décima fue la primera en darle por sus tribunos las gracias por
el concepto ventajosísimo que tenía de ella, asegurando estar prontísima a
la empresa. Tras ésta luego las demás por medio de sus decuriones y
oficiales de primera graduación dieron satisfacción a César, protestando
que jamás tuvieron ni recelo, ni temor, ni pensaron sujetar a su juicio,
sino al del general, la dirección de la campaña. Admitidas sus disculpas,
y habiendo interrogado sobre los caminos a Diviciaco, de quien se fiaba
más que de los otros galos, con un rodeo de casi cuarenta millas, a
trueque de llevar el ejército por lo llano, al romper del alba, conforme
había dicho, se puso en marcha. Y como no la interrumpiese, al séptimo día
le informaron los batidores que las tropas de Ariovisto distaban de las
nuestras veinticuatro millas. |
[41] Hac oratione
habita mirum in modum conversae sunt omnium mentes summaque alacritas et
cupiditas belli gerendi innata est, princepsque X. legio per tribunos
militum ei gratias egit quod de se optimum iudicium fecisset, seque esse
ad bellum gerendum paratissimam confirmavit. Deinde reliquae legiones cum
tribunis militum et primorum ordinum centurionibus egerunt uti Caesari
satis facerent: se neque umquam dubitasse neque timuisse neque de summa
belli suum iudicium sed imperatoris esse existimavisse. Eorum
satisfactione accepta et itinere exquisito per Diviciacum, quod ex Gallis
ei maximam fidem habebat, ut milium amplius quinquaginta circuitu locis
apertis exercitum duceret, de quarta vigilia, ut dixerat, profectus est.
Septimo die, cum iter non intermitteret, ab exploratoribus certior factus
est Ariovisti copias a nostris milia passuum IIII et XX abesse. |
|
XLII.
Noticioso Ariovisto de la venida de César, envíale una embajada,
ofreciéndose por su parte a la conferencia antes solicitada, ya que se
había él acercado, y juzgaba poderlo hacer sin riesgo de su persona. No se
negó César, y ya empezaba a creer que Ariovisto iba entrando en seso, pues
de grado se ofrecía a lo que antes se había resistido siendo rogado, y
concebía grandes esperanzas de que a la luz de tantos beneficios suyos y
del pueblo romano, oídas sus pretensiones, depondría en fin su terquedad.
Aplazáronse las vistas para de allí a cinco días. Mientras tanto, yendo y
viniendo frecuentemente mensajeros de un campo al otro, pidió Ariovisto
que César no llevase consigo a la conferencia gente de a pie; viniesen
ambos con guardias montadas, que de otra suerte él no iría, pues se
recelaba de alguna sorpresa. César, que ni quería se malograse la
conferencia por ningún pretexto, ni osaba fiar su persona de la caballería
galicana, tomó como más seguro el partido de apear a los galos de sus
caballos, montando en ellos a los soldados de la legión décima, de quien
estaba muy satisfecho, para tener en cualquier lance una guardia de toda
confianza. Al tiempo de montar dijo donosamente un soldado de dicha
legión: «Mucho más hace César de lo que prometió: prometió hacernos
guardias, y he aquí que nos hace caballeros. » |
[42] Cognito Caesaris
adventu Ariovistus legatos ad eum mittit: quod antea de conloquio
postulasset, id per se fieri licere, quoniam propius accessisset seque id
sine periculo facere posse existimaret. Non respuit condicionem Caesar
iamque eum ad sanitatem reverti arbitrabatur, cum id quod antea petenti
denegasset ultro polliceretur, magnamque in spem veniebat pro suis tantis
populique Romani in eum beneficiis cognitis suis postulatis fore uti
pertinacia desisteret. Dies conloquio dictus est ex eo die quintus.
Interim saepe cum legati ultro citroque inter eos mitterentur, Ariovistus
postulavit ne quem peditem ad conloquium Caesar adduceret: vereri se ne
per insidias ab eo circumveniretur; uterque cum equitatu veniret: alia
ratione sese non esse venturum. Caesar, quod neque conloquium interposita
causa tolli volebat neque salutem suam Gallorum equitatui committere
audebat, commodissimum esse statuit omnibus equis Gallis equitibus
detractis eo legionarios milites legionis X., cui quam maxime confidebat,
imponere, ut praesidium quam amicissimum, si quid opus facto esset,
haberet.
Quod cum
fieret, non inridicule quidam ex militibus X. legionis dixit: plus quam
pollicitus esset Caesarem facere; pollicitum se in cohortis praetoriae
loco X. legionem habiturum ad equum rescribere. |
|
XLIII.
Había casi en medio de los dos ejércitos una gran llanura, y en tila un
altozano de capacidad competente. Aquí se juntaron a vistas según lo
acordado. César colocó la legión montada a doscientos pasos de este sitio.
A igual distancia se apostó Ariovisto con los suyos, pidiendo que la
conferencia fuese a caballo, y cada uno condujese a ella consigo diez
soldados. Luego que allí se vieron, comenzó César la plática, recordándole
sus beneficios y los del Senado, como el haberle honrado con el título de
rey, de amigo, enviándole espléndidos regalos (28); distinción usada de los
romanos solamente con pocos, y ésos muy beneméritos; cuando él, sin
recomendación ni motivo particular de pretenderlo, por mero favor y
liberalidad suya y del Senado, había conseguido estas mercedes. Informábale también de los antiguos y razonables empeños contraídos con
los eduos; cuántos decretos del Senado, cuántas veces y con qué términos
tan honoríficos se habían promulgado en favor de ellos; cómo siempre los
eduos, aun antes de solicitar nuestra amistad, tuvieron la primacía de
toda la Galia; ser costumbre del Pueblo Romano el procurar que sus aliados
y amigos, lejos de padecer menoscabo alguno, medren en estimación,
dignidad y grandeza. ¿Cómo, pues, se podría sufrir los despojasen de lo
que habían llevado a la alianza con el Pueblo Romano? Finalmente insistió
en pedir las mismas condiciones ya propuestas por sus embajadores: que no
hiciese guerra a los eduos ni a sus aliados; que le restituyese los
rehenes, y caso que no pudiera despedir ninguna partida de los germanos, a
lo menos no permitiese que pasasen otros el Rin. |
[43] Planities erat
magna et in ea tumulus terrenus satis grandis. Hic locus aequum fere
spatium a castris Ariovisti et Caesaris aberat. Eo, ut erat dictum, ad
conloquium venerunt. Legionem Caesar, quam equis devexerat, passibus CC ab
eo tumulo constituit. Item equites Ariovisti pari intervallo constiterunt.
Ariovistus ex equis ut conloquerentur et praeter se denos ad conloquium
adducerent postulavit.
Ubi eo
ventum est, Caesar initio orationis sua senatusque in eum beneficia
commemoravit, quod rex appellatus esset a senatu, quod amicus, quod munera
amplissime missa; quam rem et paucis contigisse et pro magnis hominum
officiis consuesse tribui docebat; illum, cum neque aditum neque causam
postulandi iustam haberet, beneficio ac liberalitate sua ac senatus ea
praemia consecutum. Docebat etiam quam veteres quamque iustae causae
necessitudinis ipsis cum Haeduis intercederent, quae senatus consulta
quotiens quamque honorifica in eos facta essent, ut omni tempore totius
Galliae principatum Haedui tenuissent, prius etiam quam nostram amicitiam
adpetissent. Populi Romani hanc esse consuetudinem, ut socios atque amicos
non modo sui nihil deperdere, sed gratia, dignitate, honore auctiores
velit esse; quod vero ad amicitiam populi Romani attulissent, id iis eripi
quis pati posset? Postulavit deinde eadem quae legatis in mandatis
dederat: ne aut Haeduis aut eorum sociis bellum inferret, obsides
redderet, si nullam partem Germanorum domum remittere posset, at ne quos
amplius Rhenum transire pateretur. |
|
XLIV.
Ariovisto respondió brevemente a las proposiciones de César, y alargóse
mucho en ensalzar sus hazañas: «que había pasado el Rin, no por propio
antojo, sino a ruegos e instancias de los galos; que tampoco abandonó su
casa y familia sin esperanza bien fundada de grande recompensa; que tenía
en la Galia las habitaciones concedidas por los mismos naturales, los
rehenes dados voluntariamente; por derecho de conquista cobraba el tributo
que los vencedores suelen imponer a los vencidos; que no movió él la
guerra a los galos, sino los galos a él, conspirando aunados todos y
provocándole al combate; que todas estas tropas desbarató y venció en sola
una batalla; que si quieren otra vez tentar fortuna, está pronto a la
contienda, mas si prefieren la paz, no es justo le nieguen el tributo que
habían pagado hasta entonces de su propia voluntad; que la amistad del
Pueblo Romano debía redundar en honra y ventaja suya, no en menoscabo,
pues con este fin la pretendió; que si los romanos le quitan el tributo y
los vasallos tan presto, renunciaría su amistad como la había solicitado.
El conducir tropas de Germania era para su propia seguridad, no para la
invasión de la Galia; prueba era de ello no haber venido sino llamado, y
que su guerra no había sido ofensiva, sino defensiva; que entró él en la
Galia antes que el Pueblo Romano; que jamás hasta ahora el ejército de los
romanos había salido de los confines de su provincia. Pues ¿qué pretende?,
¿por qué se mete en sus posesiones? Que tan suya es esta parte de la
Galia, como es nuestra aquélla; que así como él no tiene derecho a invadir
nuestro distrito, del mismo modo tampoco le teníamos nosotros para
inquietarle dentro de su jurisdicción. En orden a lo que decía, que los
eduos, por decreto del Senado, gozaban el fuero de amigos, no se hallaba
él tan ignorante de lo que pasaba por el mundo que no supiese cómo ni los
eduos socorrieron a los romanos en la última guerra (29) con los
alóbroges, ni los romanos a los eduos en las que habían tenido con él y
con los secuanos; de que debía sospechar que César, con capa de amistad,
mantiene su ejército en la Galia con el fin de oprimirle; que si no se
retira, o saca las tropas de estos contornos, le tratará como a enemigo
declarado, y si logra él matarle, complacerá en ello a muchos caballeros y
señores principales de Roma, que así se lo tienen asegurado por sus
expresos, y con su muerte se ganará la gracia y amistad de todos éstos;
pero si se retira, dejándole libre la posesión de la Galia, se lo pagará
con grandes servicios, y cuantas guerras se le ofrezcan se las dará
concluidas, sin que nada le cuesten». |
[44] Ariovistus ad
postulata Caesaris pauca respondit, de suis virtutibus multa praedicavit:
transisse Rhenum sese non sua sponte, sed rogatum et arcessitum a Gallis;
non sine magna spe magnisque praemiis domum propinquosque reliquisse;
sedes habere in Gallia ab ipsis concessas, obsides ipsorum voluntate
datos; stipendium capere iure belli, quod victores victis imponere
consuerint. Non sese Gallis sed Gallos sibi bellum intulisse: omnes
Galliae civitates ad se oppugnandum venisse ac contra se castra habuisse;
eas omnes copias a se uno proelio pulsas ac superatas esse. Si iterum
experiri velint, se iterum paratum esse decertare; si pace uti velint,
iniquum esse de stipendio recusare, quod sua voluntate ad id tempus
pependerint. Amicitiam populi Romani sibi ornamento et praesidio, non
detrimento esse oportere, atque se hac spe petisse.
Si per populum Romanum
stipendium remittatur et dediticii subtrahantur, non minus libenter sese
recusaturum populi Romani amicitiam quam adpetierit. Quod multitudinem
Germanorum in Galliam traducat, id se sui muniendi, non Galliae
oppugnandae causa facere; eius rei testimonium esse quod nisi rogatus non
venerit et quod bellum non intulerit sed defenderit. Se prius in Galliam
venisse quam populum Romanum. Numquam ante hoc tempus exercitum populi
Romani Galliae provinciae finibus egressum. Quid sibi vellet? Cur in suas
possessiones veniret? Provinciam suam hanc esse Galliam, sicut illam
nostram. Ut ipsi concedi non oporteret, si in nostros fines impetum
faceret, sic item nos esse iniquos, quod in suo iure se interpellaremus.
Quod fratres a senatu Haeduos appellatos diceret, non se tam barbarum
neque tam imperitum esse rerum ut non sciret neque bello Allobrogum
proximo Haeduos Romanis auxilium tulisse neque ipsos in iis contentionibus
quas Haedui secum et cum Sequanis habuissent auxilio populi Romani usos
esse. Debere se suspicari
simulata Caesarem amicitia, quod exercitum in Gallia habeat, sui
opprimendi causa habere. Qui nisi decedat atque exercitum deducat ex his
regionibus, sese illum non pro amico sed pro hoste habiturum. Quod si eum
interfecerit, multis sese nobilibus principibusque populi Romani gratum
esse facturum (id se ab ipsis per eorum nuntios compertum habere), quorum
omnium gratiam atque amicitiam eius morte redimere posset.
Quod si
decessisset et liberam possessionem Galliae sibi tradidisset, magno se
illum praemio remuneraturum et quaecumque bella geri vellet sine ullo eius
labore et periculo confecturum. |
|
XLV. Alegó
César muchas razones en prueba de que no podía desistir de la empresa:
«que tampoco era conforme a su proceder ni al del Pueblo Romano el
desamparar unos aliados que se habían portado tan bien; ni entendía cómo
la Galia fuese más de Ariovisto que del Pueblo Romano; sabía, sí, que
Quinto Fabio Máximo sujetó por armas a los de Alvernia y Ruerga
(30); si bien
por indulto y gracia que les hizo el Pueblo Romano no los redujo a
provincia, (31) ni hizo tributarios. Con que si se debe atender a la mayor
antigüedad, el imperio romano en la Galia se funda en justísimo derecho;
si se ha de estar al juicio del Senado, la Galia debe ser libre; pues, sin
embargo, de la conquista quiso que se gobernase por sus leyes». |
[45] Multa a Caesare
in eam sententiam dicta sunt quare negotio desistere non posset: neque
suam neque populi Romani consuetudinem pati ut optime meritos socios
desereret, neque se iudicare Galliam potius esse Ariovisti quam populi
Romani. Bello superatos esse Arvernos et Rutenos a Q. Fabio Maximo, quibus
populus Romanus ignovisset neque in provinciam redegisset neque stipendium
posuisset. Quod si antiquissimum quodque tempus spectari oporteret, populi
Romani iustissimum esse in Gallia imperium; si iudicium senatus observari
oporteret, liberam debere esse Galliam, quam bello victam suis legibus uti
voluisset. |
|
XLVI. En
estas razones estaban cuando avisaron a César que la caballería de
Ariovisto, acercándose a la colina, venía para los nuestros arrojando
piedras y dardos. Dejó César la plática y se retiró a los suyos,
ordenándoles no disparase ni un tiro contra los enemigos; porque, si bien
estaba cierto de que con su legión escogida no tenía que temer a la
caballería de Ariovisto, todavía no juzgaba conveniente dar ocasión a que,
batidos los contrarios, se pudiese decir que, por fiarse de su palabra,
fueron sorprendidos a traición. Cuando entre los soldados corrió la voz
del orgullo con que Ariovisto excluía de toda la Galia a los romanos; cómo
sus caballos se habían desmandado contra los nuestros, y que con tal
insulto se cortó la conferencia, se encendió en el ejército mucho mayor
coraje, y deseo más ardiente de venir a las manos con el enemigo. |
[46] Dum haec in
conloquio geruntur, Caesari nuntiatum est equites Ariovisti propius
tumulum accedere et ad nostros adequitare, lapides telaque in nostros
coicere. Caesar loquendi finem fecit seque ad suos recepit suisque
imperavit ne quod omnino telum in hostes reicerent. Nam etsi sine ullo
periculo legionis delectae cum equitatu proelium fore videbat, tamen
committendum non putabat ut, pulsis hostibus, dici posset eos ab se per
fidem in conloquio circumventos. Postea quam in vulgus militum elatum est
qua arrogantia in conloquio Ariovistus usus omni Gallia Romanis
interdixisset, impetumque in nostros eius equites fecissent, eaque res
conloquium ut diremisset, multo maior alacritas studiumque pugnandi maius
exercitui iniectum est. |
|
XLVII. Dos
días después Ariovisto despachó a César otra embajada sobre que quería
tratar con él de las condiciones entre ambos entabladas y no concluidas;
que de nuevo señalase día para las vistas, o cuando menos, le enviase
alguno de sus lugartenientes. El abocarse con él no pareció del caso a
César, y más cuando el día antes no pudieron los germanos contenerse sin
disparar contra los nuestros. Enviarle de los suyos un emisario, en su
sentir era lo mismo que entregarlo a ojos vistas a las garras de hombres
más fieros que las fieras. Tuvo por más acertado el valerse para esto de
Cayo Valerio Procilo, hijo de Cayo Valerio Caburo, joven muy virtuoso y
apacible (cuyo padre obtuvo de Cayo Valerio Flaco los derechos de
ciudadano romano), lo uno por su lealtad y pericia en la lengua galicana,
que ya por el largo uso era casi familiar a Ariovisto, y lo otro por ser
persona a quien los germanos no tenían motivo de hacer vejación alguna,
enviándolo con Marco Meció, huésped que había sido de Ariovisto.
Encomendóles que se informasen de las pretensiones de Ariovisto, y
volviesen con la razón de ellas. Ariovisto que los vio cerca de sí en los
reales, dijo a voces, oyéndolo su ejército: « ¿A qué venís aquí?, ¿acaso
por espías?» Queriendo satisfacerle, los atajó y puso en prisiones. |
[47] Biduo post
Ariovistus ad Caesarem legatos misit: velle se de iis rebus quae inter eos
egi coeptae neque perfectae essent agere cum eo: uti aut iterum conloquio
diem constitueret aut, si id minus vellet, ex suis legatis aliquem ad se
mitteret. Conloquendi Caesari causa visa non est, et eo magis quod pridie
eius diei Germani retineri non potuerant quin tela in nostros coicerent.
Legatum ex suis sese magno cum periculo ad eum missurum et hominibus feris
obiecturum existimabat. Commodissimum visum est C. Valerium Procillum, C.
Valerii Caburi filium, summa virtute et humanitate adulescentem, cuius
pater a C. Valerio Flacco civitate donatus erat, et propter fidem et
propter linguae Gallicae scientiam, qua multa iam Ariovistus longinqua
consuetudine utebatur, et quod in eo peccandi Germanis causa non esset, ad
eum mittere, et una M. Metium, qui hospitio Ariovisti utebatur. His
mandavit quae diceret Ariovistus cognoscerent et ad se referrent. Quos cum
apud se in castris Ariovistus conspexisset, exercitu suo praesente
conclamavit: quid ad se venirent? an speculandi causa? Conantes dicere
prohibuit et in catenas coniecit. |
|
XLVIII.
Ese día levantó el campo, y se alojó a la falda de un monte a seis millas
de las reales de César. Al siguiente condujo a sus tropas por delante del
alojamiento de César, y acampó dos millas más allá con el fin de
interceptar los víveres que veían de los secuanos y eduos. César cinco
días consecutivos presentó el ejército armado y ordenadas las tropas, con
la mira de que si Ariovisto quisiese dar batalla, no tuviese excusa. Todos
esos días mantuvo Ariovisto quieta su infantería dentro de los reales,
escaramuzando diariamente con la caballería. El modo de pelear en que se
habían industriado los germanos era éste: seis mil caballos iban
escoltados de otros tantos infantes, los más ligeros y bravos, que los
mismos de a caballo elegían privadamente cada uno el suyo. Con éstos
entraban en batalla; a éstos se acogían; éstos les socorrían en cualquier
lance. Si algunos, heridos gravemente, caían del caballo, luego estaban
allí para cubrirlos. En las marchas forzadas, en las retiradas más
presurosas, era tanta su ligereza por el continuo ejercicio, que agarrados
a la crin de los caballos corrían parejas con ellos. |
[48] Eodem die castra
promovit et milibus passuum VI a Caesaris castris sub monte consedit.
Postridie eius diei praeter castra Caesaris suas copias traduxit et
milibus passuum duobus ultra eum castra fecit eo consilio uti frumento
commeatuque qui ex Sequanis et Haeduis supportaretur Caesarem
intercluderet. Ex eo die dies continuos V Caesar pro castris suas copias
produxit et aciem instructam habuit, ut, si vellet Ariovistus proelio
contendere, ei potestas non deesset. Ariovistus his omnibus diebus
exercitum castris continuit, equestri proelio cotidie contendit. Genus hoc
erat pugnae, quo se Germani exercuerant: equitum milia erant VI, totidem
numero pedites velocissimi ac fortissimi, quos ex omni copia singuli
singulos suae salutis causa delegerant: cum his in proeliis versabantur,
ad eos se equites recipiebant; hi, si quid erat durius, concurrebant, si
qui graviore vulnere accepto equo deciderat, circumsistebant; si quo erat
longius prodeundum aut celerius recipiendum, tanta erat horum
exercitatione celeritas ut iubis sublevati equorum cursum adaequarent. |
|
XLIX.
Viendo César que Ariovisto se hacía fuerte en las trincheras, para que no
prosiguiese en interceptarle los víveres, escogió lugar más oportuno como
seiscientos pasos más allá de los germanos, adonde fue con el ejército
dividido en tres escuadrones. Al primero y segundo mandó estar sobre las
armas, al tercero fortificar el campo, que, como se ha dicho, distaba del
enemigo cosa de seiscientos pasos. Ariovisto destacó al punto contra él
dieciséis mil soldados ligeros con toda su caballería, y con orden de dar
una alarma a los nuestros y estorbar los trabajos. Firme César en su
designio, encargó a los dos escuadrones que rebatiesen al enemigo,
mientras el tercero se ocupaba en trabajar. Fortificados estos reales,
dejó en ellos dos legiones con parte de sus tropas auxiliares, volviéndose
al alojamiento principal con las otras cuatro. |
[49] Ubi eum castris
se tenere Caesar intellexit, ne diutius commeatu prohiberetur, ultra eum
locum, quo in loco Germani consederant, circiter passus DC ab his, castris
idoneum locum delegit acieque triplici instructa ad eum locum venit.
Primam et secundam aciem in armis esse, tertiam castra munire iussit. [Hic
locus ab hoste circiter passus DC, uti dictum est, aberat.]
Eo circiter hominum
XVI milia expedita cum omni equitatu Ariovistus misit, quae copiae nostros
terrerent et munitione prohiberent. Nihilo setius Caesar, ut ante
constituerat, duas acies hostem propulsare, tertiam opus perficere iussit.
Munitis castris duas ibi legiones reliquit et partem auxiliorum, quattuor
reliquas legiones in castra maiora reduxit. |
|
L. Al día siguiente
César, como lo tenía de costumbre, sacó de los dos campos su gente, la
ordenó a pocos pasos del principal, y presentó batalla al enemigo; mas
visto que ni por eso se movía, ya cerca del mediodía recogió los suyos a
los reales. Entonces por fin Ariovisto destacó parte de sus tropas a
forzar las trincheras de nuestro segundo campo; peleóse con igual brío por
ambas partes hasta la noche, cuando Ariovisto, dadas y recibidas muchas
heridas, tocó la retirada. Inquiriendo César de los prisioneros la causa
de no querer pelear Ariovisto, entendió ser cierta usanza de los germanos
(32) que sus mujeres hubiesen de decidir por suertes divinatorias si
convenía, o no, dar la batalla, y que al presente decían: «no poder los
germanos ganar la victoria si antes de la luna nueva daban la batalla». |
[50] Proximo die
instituto suo Caesar ex castris utrisque copias suas eduxit paulumque a
maioribus castris progressus aciem instruxit hostibusque pugnandi
potestatem fecit. Ubi ne tum quidem eos prodire intellexit, circiter
meridiem exercitum in castra reduxit. Tum demum Ariovistus partem suarum
copiarum, quae castra minora oppugnaret, misit. Acriter utrimque usque ad
vesperum pugnatum est. Solis occasu suas copias Ariovistus multis et
inlatis et acceptis vulneribus in castra reduxit. Cum ex captivis
quaereret Caesar quam ob rem Ariovistus proelio non decertaret, hanc
reperiebat causam, quod apud Germanos ea consuetudo esset ut matres
familiae eorum sortibus et vaticinationibus declararent utrum proelium
committi ex usu esset necne; eas ita dicere: non esse fas Germanos
superare, si ante novam lunam proelio contendissent. |
|
LI. Al otro día César,
dejando en los dos campos la guarnición suficiente, colocó los auxiliares
delante del segundo a la vista del enemigo, para suplir en apariencia el
número de los soldados legionarios, que en la realidad era inferior al de
los enemigos. Él mismo en persona, formado su ejército en tres columnas,
fue avanzando hasta las trincheras contrarias. Los germanos, entonces, a
más no poder salieron fuera, repartidos por naciones a trechos iguales,
harudes, marcómanos, tribocos, vangiones, nemetes, sedusios y suevos, (33)
cercando todas las tropas con carretas y carros para que ninguno librase
la esperanza en la fuga. Encima de los carros pusieron a las mujeres, las
cuales desmelenado el cabello y llorando amargamente, al desfilar los
soldados, los conjuraban que no las abandonasen a la tiranía de los
romanos. |
[51] Postridie eius
diei Caesar praesidio utrisque castris quod satis esse visum est reliquit,
alarios omnes in conspectu hostium pro castris minoribus constituit, quod
minus multitudine militum legionariorum pro hostium numero valebat, ut ad
speciem alariis uteretur; ipse triplici instructa acie usque ad castra
hostium accessit. Tum demum necessario Germani suas copias castris
eduxerunt generatimque constituerunt paribus intervallis, Harudes,
Marcomanos, Tribocos, Vangiones, Nemetes, Sedusios, Suebos, omnemque aciem
suam raedis et carris circumdederunt, ne qua spes in fuga relinqueretur.
Eo
mulieres imposuerunt, quae ad proelium proficiscentes milites passis
manibus flentes implorabant ne se in servitutem Romanis traderent. |
|
LII. César
señaló a cada legión su legado y cuestor, (34) como por testigos del valor
con que cada cual se portara; y empezó el ataque desde su ala derecha, por
haber observado caer allí la parte más débil del enemigo. Con eso los
nuestros, dada la señal, acometieron con gran denuedo. Los enemigos de
repente se adelantaron corriendo, para que a los nuestros no quedase lugar
bastante a disparar sus lanzas. Inutilizadas éstas, echaron mano de las
espadas. Mas los germanos, abroquelándose prontamente conforme a su
costumbre, recibieron los primeros golpes. Hubo varios de los nuestros que
saltando sobre la empavesada de los enemigos y arrancándoles los escudos
de las manos, los herían desde encima. Derrotados y puestos en fuga en su
ala izquierda los enemigos, daban mucho quehacer en la derecha a los
nuestros por su muchedumbre. Advirtiéndolo Publio Craso el mozo, que
mandaba la caballería, por no estar empeñado en la acción como los otros,
destacó el tercer escuadrón a socorrer a los que peligraban de los
nuestros. |
[52] Caesar singulis
legionibus singulos legatos et quaestorem praefecit, uti eos testes suae
quisque virtutis haberet; ipse a dextro cornu, quod eam partem minime
firmam hostium esse animadverterat, proelium commisit. Ita nostri acriter
in hostes signo dato impetum fecerunt itaque hostes repente celeriterque
procurrerunt, ut spatium pila in hostes coiciendi non daretur.
Relictis
pilis comminus gladiis pugnatum est. At Germani celeriter ex consuetudine
sua phalange facta impetus gladiorum exceperunt. Reperti sunt complures
nostri qui in phalanga insilirent et scuta manibus revellerent et desuper
vulnerarent. Cum hostium acies a sinistro cornu pulsa atque in fugam
coniecta esset, a dextro cornu vehementer multitudine suorum nostram aciem
premebant. Id cum animadvertisset P. Crassus adulescens, qui equitatui
praeerat, quod expeditior erat quam ii qui inter aciem versabantur,
tertiam aciem laborantibus nostris subsidio misit. |
|
LIII. Con
lo cual se rehicieron, y todos los enemigos volvieron las espaldas; ni
cesaron de huir hasta tropezar con el Rin, distante allí poco menos de
cincuenta millas, donde fueron pocos los que se salvaron, unos a nado a
fuerza de brazos, y otros en canoas que allí encontraron. Uno de éstos fue
Ariovisto, que hallando a la orilla del río una barquilla, pudo escaparse
en ella. Todos los demás, alcanzados de nuestra caballería, fueron pasados
a cuchillo. Perecieron en la fuga dos mujeres de Ariovisto; la una de
nación sueva, que había traído consigo de Germania, nórica la otra,
hermana del rey Voción, que se la envió a la Galia por esposa. De dos
hijas de éstas una fue muerta, otra presa. Cayo Valerio Procilo, a quien
sus guardas conducían en la huida atado con tres cadenas, dio en manos de
César, siguiendo el alcance de la caballería; encuentro que para César fue
de no menos gozo que la victoria misma, por ver libre de las garras de los
enemigos y restituido a su poder el hombre más honrado de nuestra
provincia, huésped suyo y amigo íntimo; con cuya libertad dispuso la
fortuna que no faltase circunstancia alguna de contento y parabienes a
esta victoria. Contaba él cómo por tres veces a su vista echaron suertes
sobre si luego le habían de quemar vivo o reservarlo para otro tiempo, y
que a las suertes debía la vida. Hallaron asimismo a Marco Meció, y
trajéronsele a César. |
[53] Ita proelium
restitutum est, atque omnes hostes terga verterunt nec prius fugere
destiterunt quam ad flumen Rhenum milia passuum ex eo loco circiter L
pervenerunt. Ibi perpauci aut viribus confisi tranare contenderunt aut
lintribus inventis sibi salutem reppererunt. In his fuit Ariovistus, qui
naviculam deligatam ad ripam nactus ea profugit; reliquos omnes consecuti
equites nostri interfecerunt. Duae fuerunt Ariovisti uxores, una Sueba
natione, quam domo secum eduxerat, altera Norica, regis Voccionis soror,
quam in Gallia duxerat a fratre missam: utraque in ea fuga periit; duae
filiae: harum altera occisa, altera capta est.
C.
Valerius Procillus, cum a custodibus in fuga trinis catenis vinctus
traheretur, in ipsum Caesarem hostes equitatu insequentem incidit. Quae
quidem res Caesari non minorem quam ipsa victoria voluptatem attulit, quod
hominem honestissimum provinciae Galliae, suum familiarem et hospitem,
ereptum ex manibus hostium sibi restitutum videbat neque eius calamitate
de tanta voluptate et gratulatione quicquam fortuna deminuerat. Is se
praesente de se ter sortibus consultum dicebat, utrum igni statim
necaretur an in aliud tempus reservaretur: sortium beneficio se esse
incolumem. Item M. Metius repertus et ad eum reductus est. |
|
LIV.
Esparcida la fama de esta victoria por la otra parte del Rin, los suevos
acampados en las riberas trataron de dar la vuelta a sus casas; los ubios,
habitantes de aquelias cercanías, que los vieron huir amedrentados,
siguieron al alcance y mataron a muchos de ellos. César, concluidas dos
guerras de la mayor importancia en un solo verano, más temprano de lo que
pedía la estación, retiró su ejército a los cuarteles de invierno en los
secuanos, y dejándolos a cargo de Labieno, él marchó la vuelta de la Galia
Cisalpina a presidir las juntas. (35)
Notas de Napoleón del libro primero |
[54] Hoc proelio trans
Rhenum nuntiato, Suebi, qui ad ripas Rheni venerant, domum reverti
coeperunt; quos ubi qui proximi Rhenum incolunt perterritos senserunt,
insecuti magnum ex iis numerum occiderunt. Caesar una aestate duobus
maximis bellis confectis maturius paulo quam tempus anni postulabat in
hiberna in Sequanos exercitum deduxit; hibernis Labienum praeposuit; ipse
in citeriorem Galliam ad conventus agendos profectus est. |
|
LIBRO SEGUNDO |
LIBER
SECVNDVS |
|
I. Teniendo César
aquel invierno sus cuarteles en la Galia Cisalpina, como arriba
declaramos, veníanle repetidas noticias, y también Labieno le aseguraba
por cartas, que todos los belgas (36) (los cuales, según dijimos, forman
la tercera parte de la Galia) se conjuraban contra el Pueblo Romano,
dándose mutuos rehenes; que las causas de la conjura eran éstas: primera,
el temor de que nuestro ejército, una vez sosegadas las otras provincias,
se revolviese contra ellos; segunda, la instigación de varios nacionales;
unos, que si bien estaban disgustados con tan larga detención de los
germanos en la Galia, tampoco llevaban a bien que los romanos se
acostumbrasen a invernar y vivir en ella tan de asiento; otros, que por su
natural volubilidad y ligereza ansiaban por nuevo gobierno; como también
algunos que (siendo común en la Galia el apoderarse del mando los que por
más poderosos y ricos pueden levantar tropas a su sueldo) sujetos a
nuestro imperio, no podían tan fácilmente lograrlo. |
[1] Cum esset Caesar
in citeriore Gallia [in hibernis], ita uti supra demonstravimus, crebri ad
eum rumores adferebantur litterisque item Labieni certior fiebat omnes
Belgas, quam tertiam esse Galliae partem dixeramus, contra populum Romanum
coniurare obsidesque inter se dare. Coniurandi has esse causas: primum
quod vererentur ne, omni pacata Gallia, ad eos exercitus noster
adduceretur; deinde quod ab non nullis Gallis sollicitarentur, partim qui,
ut Germanos diutius in Gallia versari noluerant, ita populi Romani
exercitum hiemare atque inveterascere in Gallia moleste ferebant, partim
qui mobilitate et levitate animi novis imperiis studebant; ab non nullis
etiam quod in Gallia a potentioribus atque iis qui ad conducendos homines
facultates habebant vulgo regna occupabantur; qui minus facile eam rem
imperio nostro consequi poterant. |
|
II. César,
en fuerza de estas noticias y cartas, alistó dos nuevas legiones en la
Galia Cisalpina, y a la entrada del verano envió por conductor de ellas a
lo interior de la Galia al legado Quinto Pedio. Él, luego que comenzó a
crecer la hierba, vino al ejército; da comisión a los senones y demás
galos confinantes con los belgas que averigüen sus movimientos y le
informen de todo. Avisaron todos unánimemente que se hacían levas, y que
las tropas se iban juntando en un lugar determinado. Con eso no tuvo ya
razón de dudar, sino que se resolvió a marchar contra ellos de allí a doce
días. Hechas, pues, las provisiones, toma el camino, y en cosa de quince
días se pone en la raya de los belgas. |
[2] His
nuntiis litterisque commotus Caesar duas legiones in citeriore Gallia
novas conscripsit et inita aestate in ulteriorem Galliam qui deduceret Q.
Pedium legatum misit. Ipse, cum primum pabuli copia esse inciperet, ad
exercitum venit. Dat negotium Senonibus reliquisque Gallis qui finitimi
Belgis erant uti ea quae apud eos gerantur cognoscant seque de his rebus
certiorem faciant. Hi constanter omnes nuntiaverunt manus cogi, exercitum
in unum locum conduci. Tum vero dubitandum non existimavit quin ad eos
proficisceretur. Re frumentaria provisa castra movet diebusque circiter XV
ad fines Belgarum pervenit. |
|
III. Como
llegase de improviso, y más presto de lo que nadie creyera, los remenses,
que por la parte de los belgas son más cercanos a la Galia, le enviaron
una diputación con Iccio y Antebrogio, primeros personajes de su
República, protestándole que se ponían con cuanto tenían en manos del
Pueblo Romano; que no habían tenido parte ni dado la más leve ocasión al
alzamiento de los otros belgas, antes estaban prontos a darle rehenes,
obedecerle, franquearle las ciudades, y suministrarle víveres y cuanto se
le ofreciese; que los demás belgas todos estaban en armas, y los germanos
del Rin para acá conjurados con ellos; que su despecho era tan universal y
tan ciego, que no les ha sido posible apartar de esta liga ni aun a los
suesones (37), hermanos suyos y de la misma sangre, con quienes gozan de
igual fuero, se gobiernan por las mismas leyes y componen una república. |
[3] Eo cum de
improviso celeriusque omnium opinione venisset, Remi, qui proximi Galliae
ex Belgis sunt, ad eum legatos Iccium et Andebrogium, primos civitatis,
miserunt, qui dicerent se suaque omnia in fidem atque potestatem populi
Romani permittere, neque se cum reliquis Belgis consensisse neque contra
populum Romanum coniurasse, paratosque esse et obsides dare et imperata
facere et oppidis recipere et frumento ceterisque rebus iuvare; reliquos
omnes Belgas in armis esse, Germanosque qui cis Rhenum incolant sese cum
his coniunxisse, tantumque esse eorum omnium furorem ut ne Suessiones
quidem, fratres consanguineosque suos, qui eodem iure et isdem legibus
utantur, unum imperium unumque magistratum cum ipsis habeant, deterrere
potuerint quin cum iis consentirent. |
|
IV.
Preguntándoles cuáles y cuan populosas y de qué fuerzas eran las
repúblicas alzadas, sacaba en limpio que la mayor parte de los belgas
descendían de los germanos; y de tiempos atrás, pasado el Rin, se habían
avecindado allí por la fertilidad del terreno, echando a sus antiguos
moradores los galos; que solos ellos en tiempos de nuestros padres
impidieron la entrada en sus tierras a los teutones y cimbros, que venían
de saquear toda la Galia; que orgullosos con la memoria de estas hazañas,
se tenían por superiores a todos en el arte militar. En orden a su número,
añadían los remenses que lo sabían a punto fijo; porque con ocasión de la
vecindad y parentesco tenían muy bien averiguado cuánta gente de guerra
ofrecía cada pueblo en la junta general de los belgas. Los beoveses como
que exceden a todos en valor, autoridad y número, pueden poner en pie cien
mil combatientes. De éstos han prometido dar sesenta mil de tropa
escogida, y pretenden el supremo mando de esta guerra. Los suesones, sus
vecinos, poseen campiñas muy dilatadas y fértiles, cuyo rey fue aun en
nuestros días Diviciaco, el más poderoso de toda la Galia; que no sólo
reinó en mucha parte de estas regiones, sino también de la Bretaña; el rey
de ahora era Galba, a quien por su justicia y prudencia todos convenían en
nombrarle por generalísimo de las armas. Tienen los suesones doce
ciudades, y ofrecen cincuenta mil combatientes; otros tantos los nervios,
que son reputados por los más bravos (38), y caen muy lejos; quince mil
dan los artesios; los amienses diez mil; veinticinco mil los morinos; los
menapios nueve mil; los caletes diez mil; velocases y vermandeses otros
tantos; los aduáticos veintinueve mil; los condrusos, eburones, ceresos,
pemanos (39), conocidos por el nombre común de germanos, a su parecer,
hasta cuarenta mil. |
[4] Cum ab iis
quaereret quae civitates quantaeque in armis essent et quid in bello
possent, sic reperiebat: plerosque Belgos esse ortos a Germanis Rhenumque
antiquitus traductos propter loci fertilitatem ibi consedisse Gallosque
qui ea loca incolerent expulisse, solosque esse qui, patrum nostrorum
memoria omni Gallia vexata, Teutonos Cimbrosque intra suos fines ingredi
prohibuerint; qua ex re fieri uti earum rerum memoria magnam sibi
auctoritatem magnosque spiritus in re militari sumerent. De numero eorum
omnia se habere explorata Remi dicebant, propterea quod propinquitatibus
adfinitatibus quo coniuncti quantam quisque multitudinem in communi
Belgarum concilio ad id bellum pollicitus sit cognoverint. Plurimum inter
eos Bellovacos et virtute et auctoritate et hominum numero valere: hos
posse conficere armata milia centum, pollicitos ex eo numero electa milia
LX totiusque belli imperium sibi postulare. Suessiones suos esse finitimos;
fines latissimos feracissimosque agros possidere. Apud eos fuisse regem
nostra etiam memoria Diviciacum, totius Galliae potentissimum, qui cum
magnae partis harum regionum, tum etiam Britanniae imperium obtinuerit;
nunc esse regem Galbam: ad hunc propter iustitiam prudentiamque summam
totius belli omnium voluntate deferri; oppida habere numero XII, polliceri
milia armata L; totidem Nervios, qui maxime feri inter ipsos habeantur
longissimeque absint; XV milia Atrebates, Ambianos X milia, Morinos XXV
milia, Menapios VII milia, Caletos X milia, Veliocasses et Viromanduos
totidem, Atuatucos XVIIII milia; Condrusos, Eburones, Caerosos, Paemanos,
qui uno nomine Germani appellantur, arbitrari ad XL milia. |
|
V. César, esforzando a
los remenses, y agradeciéndoles sus buenos oficios con palabras muy
corteses, mandó venir a su presencia todo el Senado y traer a los hijos de
los grandes por rehenes. Todo lo ejecutaron puntualmente al plazo
señalado. Él, con gran eficacia exhortando a Diviciaco el eduo, le
persuade lo mucho que importa al bien común de la república el dividir las
fuerzas del enemigo, para no tener que lidiar a un tiempo con tantos; lo
cual se lograría si los eduos rompiesen por tierras de los beoveses y
empezasen a talar sus campos. Dado este consejo, le despidió. Ya que tuvo
certeza por sus espías y por los remenses, cómo unidos los belgas venían
todos contra él, y que estaban cerca, se anticipó con su ejército a pasar
el río Aisne, donde remata el territorio remense, y allí fijó sus reales,
cuyo costado de una banda quedaba defendido con esta postura por las
márgenes del río, las espaldas a cubierto del enemigo, y seguro el camino
desde Reims y las otras ciudades para el transporte de bastimentos.
Guarnece el puente que tenía el río, deja en la ribera opuesta con seis
cohortes al legado Quinto Titurio Sabino y manda fortificar los reales con
un parapeto de doce pies de alto y un foso de dieciocho. |
[5] Caesar Remos
cohortatus liberaliterque oratione prosecutus omnem senatum ad se
convenire principumque liberos obsides ad se adduci iussit. Quae omnia ab
his diligenter ad diem facta sunt. Ipse Diviciacum Haeduum magnopere
cohortatus docet quanto opere rei publicae communisque salutis intersit
manus hostium distineri, ne cum tanta multitudine uno tempore confligendum
sit. Id fieri posse, si suas copias Haedui in fines Bellovacorum
introduxerint et eorum agros populari coeperint. His datis mandatis eum a
se dimittit. Postquam omnes Belgarum copias in unum locum coactas ad se
venire vidit neque iam longe abesse ab iis quos miserat exploratoribus et
ab Remis cognovit, flumen Axonam, quod est in extremis Remorum finibus,
exercitum traducere maturavit atque ibi castra posuit.
Quae res
et latus unum castrorum ripis fluminis muniebat et post eum quae erant
tuta ab hostibus reddebat et commeatus ab Remis reliquisque civitatibus ut
sine periculo ad eum portari possent efficiebat. In eo flumine pons erat.
Ibi praesidium ponit et in altera parte fluminis Q. Titurium Sabinum
legatum cum sex cohortibus relinquit; castra in altitudinem pedum XII
vallo fossaque duodeviginti pedum muniri iubet. |
|
VI. Estaba ocho millas
distante de aquí una plaza de los remenses llamada Bibracte (Bievre), que
los belgas se pusieron a batirla sobre la marcha con gran furia. No costo
poco defenderla aquel día. Los belgas en batir las murallas usan el misino
arte que los galos; cercanías por todas partes de gente, y empiezan a
tirar piedras hasta tanto que ya no queda defensor en almena. Entonces,
haciendo empavesada (40) se van arrimando a las puertas y abren la brecha;
lo que a la sazón era bien fácil, por ser tantos los que arrojaban piedras
y dardos, que no dejaban parar a hombre sobre el muro. Como la noche los
forzase a desistir del asalto, el gobernador de la plaza Iccio Remense,
igualmente noble que bienquisto entre los suyos, uno de los que vinieron
con la diputación de paz a César, le da aviso por sus mensajeros, «que si
no envía socorro, ya no puede él aguantar más». |
[6] Ab
his castris oppidum Remorum nomine Bibrax aberat milia passuum VIII.
Id ex itinere
magno impetu Belgae oppugnare coeperunt. Aegre eo die sustentatum est.
Gallorum eadem atque Belgarum oppugnatio est haec: ubi circumiecta
multitudine hominum totis moenibus undique in murum lapides iaci coepti
sunt murusque defensoribus nudatus est, testudine facta portas succedunt
murumque subruunt. Quod tum facile fiebat. Nam cum tanta multitudo lapides
ac tela coicerent, in muro consistendi potestas erat nulli. Cum finem
oppugnandi nox fecisset, Iccius Remus, summa nobilitate et gratia inter
suos, qui tum oppido praeerat, unus ex iis qui legati de pace ad Caesarem
venerant, nuntium ad eum mittit, nisi subsidium sibi submittatur, sese
diutius sustinere non posse. |
|
VII.
César, luego a la medianoche, destaca en ayuda de los sitiados una partida
de flecheros númidas y cretenses y de honderos baleares a la dirección de
los mismos mensajeros de Iccio. Con su llegada, cuanto mayor ánimo
cobraron los remenses con la esperanza cierta de la defensa, tanto menos
quedó a los enemigos de conquistar aquella plaza. Así que, alzado el sitio
a poco tiempo, asolando los campos y pegando fuego a todas cuantas aldeas
y caseríos encontraban por las inmediaciones del camino, marcharon con
todo su ejército en busca del de César, y se acamparon a dos millas
escasas de él. La extensión de su campo, por lo que indicaban el humo y
los fuegos, ocupaba más de ocho millas. |
[7] Eo de media nocte
Caesar isdem ducibus usus qui nuntii ab Iccio venerant, Numidas et Cretas
sagittarios et funditores Baleares subsidio oppidanis mittit; quorum
adventu et Remis cum spe defensionis studium propugnandi accessit et
hostibus eadem de causa spes potiundi oppidi discessit. Itaque paulisper
apud oppidum morati agrosque Remorum depopulati, omnibus vicis
aedificiisque quo adire potuerant incensis, ad castra Caesaris omnibus
copiis contenderunt et a milibus passuum minus duobus castra posuerunt;
quae castra, ut fumo atque ignibus significabatur, amplius milibus passuum
VIII latitudinem patebant. |
|
VIII.
César, al principio, a vista de un ejército tan numeroso y del gran
concepto (41) que se hacía de su valor, determinóse a no dar batalla. Sin
embargo, con escaramuzas cotidianas de la caballería procuraba sondear
hasta dónde llegaba el esfuerzo del enemigo, como también el coraje de los
nuestros. Ya que se aseguró de que los nuestros no eran inferiores,
teniendo delante de los reales espacio competente y acomodado para ordenar
los escuadrones; porque aquel collado de su alojamiento, no muy elevado
sobre la llanura, tenía la delantera tan ancha cuando bastaba para la
formación del ejército en batalla, por las dos laderas la bajada
pendiente, y por la frente altura tan poca, que insensiblemente iba
declinando hasta confundirse con el llano, cerró los dos lados de la
colina con fosos tirados de través cada uno de cuatrocientos pasos de
longitud, y guarneciendo sus remates con fortines, plantó baterías en
ellos a fin de que al tiempo del combate no pudiesen los enemigos (siendo
tan superiores en número) acometer por los costados y coger en medio a los
nuestros. Hecho esto, y dejadas en los reales las dos legiones recién
alistadas, para poder emplearlas en caso de necesidad, puso las otras seis
delante de ellos en orden de batalla. El enemigo asimismo había sacado sus
tropas y las tenía alineadas. |
[8] Caesar primo et
propter multitudinem hostium et propter eximiam opinionem virtutis proelio
supersedere statuit; cotidie tamen equestribus proeliis quid hostis
virtute posset et quid nostri auderent periclitabatur. Ubi nostros non
esse inferiores intellexit, loco pro castris ad aciem instruendam natura
oportuno atque idoneo, quod is collis ubi castra posita erant paululum ex
planitie editus tantum adversus in latitudinem patebat quantum loci acies
instructa occupare poterat, atque ex utraque parte lateris deiectus
habebat et in fronte leniter fastigatus paulatim ad planitiem redibat, ab
utroque latere eius collis transversam fossam obduxit circiter passuum
CCCC et ad extremas fossas castella constituit ibique tormenta conlocavit,
ne, cum aciem instruxisset, hostes, quod tantum multitudine poterant, ab
lateribus pugnantes suos circumvenire possent. Hoc facto, duabus
legionibus quas proxime conscripserat in castris relictis ut, si quo opus
esset, subsidio duci possent, reliquas VI legiones pro castris in acie
constituit. Hostes item suas copias ex castris eductas instruxerunt. |
|
IX.
Esperaban los enemigos a que la pasasen los nuestros; los nuestros estaban
a la mira para echarse sobre los enemigos atollados, si fuesen ellos los
primeros a pasarla. En tanto los caballos andaban escaramuzando entre los
dos ejércitos. Mas como ninguno de los dos diese muestras de querer pasar
el primero. César, contento con la ventaja de la caballería en el choque,
tocó la retirada. Los enemigos al punto marcharon de allí al río Aisne,
que, según se ha dicho, corría detrás de nuestros cuarteles: donde
descubierto el vado, intentaron pasar parte de sus tropas con la mira de
desalojar, si pudiesen, al legado Quinto Titurio de la fortificación que
mandaba y romper el puente, o cuando no, talar los campos remenses, que
tanto nos servían en esta guerra proveyéndonos de bastimentos. |
[9] Palus erat non
magna inter nostrum atque hostium exercitum. Hanc si nostri transirent
hostes expectabant; nostri autem, si ab illis initium transeundi fieret,
ut impeditos adgrederentur, parati in armis erant. Interim proelio
equestri inter duas acies contendebatur. Ubi neutri transeundi initium
faciunt, secundiore equitum proelio nostris Caesar suos in castra reduxit.
Hostes protinus ex eo loco ad flumen Axonam contenderunt, quod esse post
nostra castra demonstratum est. Ibi vadis repertis partem suarum copiarum
traducere conati sunt eo consilio ut, si possent, castellum, cui praeerat
Q. Titurius legatus, expugnarent pontemque interscinderent; si minus
potuissent, agros Remorum popularentur, qui magno nobis usui ad bellum
gerendum erant, commeatuque nostros prohiberent. |
|
X. César, avisado de
esto por Titurio, pasa el puente con toda la caballería y la tropa ligera
de los númidas con los honderos y flecheros, y va contra ellos. Obráronse
allí prodigios de valor. Los nuestros, acometiendo a los enemigos metidos
en el río, mataron a muchos, y a fuerza de dardos rechazaron a los demás
que, con grandísimo arrojo, pretendían abrirse paso por encima de los
cadáveres. Los primeros que vadearon el río, rodeados de la caballería
perecieron. Viendo los enemigos fallidas sus esperanzas de la conquista de
la plaza y del tránsito del río, como también que los nuestros no querían
pelear en sitio menos ventajoso, y ellos comenzaban a sentir escasez de
alimentos, juntados a consejo, concluyeron ser lo mejor retirarse cada
cual a su casa, con el pacto de acudir de todas partes a fin de hacer la
guerra con más comodidad dentro de su comarca que fuera, y sostenerla con
sus propias abundantes cosechas. Moviólos a esta resolución, entre otras
razones, la de haber sabido que Diviciaco y los eduos se iban acercando a
las fronteras de los beoveses, los cuales por ningún caso podían sufrir
más largas sin socorrer a los suyos. |
[10] [Caesar] certior
factus ab Titurio omnem equitatum et levis armaturae Numidas, funditores
sagittariosque pontem traducit atque ad eos contendit. Acriter in eo loco
pugnatum est. Hostes impeditos nostri in flumine adgressi magnum eorum
numerum occiderunt; per eorum corpora reliquos audacissime transire
conantes multitudine telorum reppulerunt primosque, qui transierant,
equitatu circumventos interfecerunt. Hostes, ubi et de expugnando oppido
et de flumine transeundo spem se fefellisse intellexerunt neque nostros in
locum iniquiorum progredi pugnandi causa viderunt atque ipsos res
frumentaria deficere coepit, concilio convocato constituerunt optimum esse
domum suam quemque reverti, et quorum in fines primum Romani exercitum
introduxissent, ad eos defendendos undique convenirent, ut potius in suis
quam in alienis finibus decertarent et domesticis copiis rei frumentariae
uterentur. Ad eam sententiam cum reliquis causis haec quoque ratio eos
deduxit, quod Diviciacum atque Haeduos finibus Bellovacorum adpropinquare
cognoverant.
His
persuaderi ut diutius morarentur neque suis auxilium ferrent non poterat. |
|
XI. Con
esta determinación, arrancando hacia medianoche con gran ruido y alboroto,
sin orden ni concierto, apresurándose cada cual a coger la delantera por
llegar antes a casa, su marcha tuvo visos de huida. César, avisado al
instante del hecho por sus escuchas, temiendo alguna celada, por no haber
todavía penetrado el motivo de su partida, se mantuvo quieto con todo su
ejército dentro de los reales. Al amanecer, asegurado de la verdad por los
batidores, envía delante toda la caballería a cargo de los legados Quinto
Pedio y Lucio Arunculeyo Cota con orden de picar la retaguardia enemiga.
Al legado Tito Labieno mandó seguirlos con tres legiones. Habiendo éstos
alcanzado a los postreros y perseguídolos por muchas millas, hicieron en
los fugitivos gran matanza. Los de la retaguardia, viéndose ejecutados,
hicieron frente, resistiendo animosamente a las embestidas de los
nuestros; en tanto los de la vanguardia, que se consideraban lejos del
peligro, sin haber quien los forzase, ni caudillo que los mantuviese, al
oír aquella gritería, desordenadas las filas, buscaron su seguridad en la
fuga. Con eso, sin el menor riesgo prosiguieron los nuestros matando gente
todo lo restante del día; y sólo al poner del sol desistieron del alcance,
retirándose a los reales según la orden que tenían. |
[11] Ea re constituta,
secunda vigilia magno cum, strepitu ac tumultu castris egressi nullo certo
ordine neque imperio, cum sibi quisque primum itineris locum peteret et
domum pervenire properaret, fecerunt ut consimilis fugae profectio
videretur. Hac re statim Caesar per speculatores cognita insidias veritus,
quod qua de causa discederent nondum perspexerat, exercitum equitatumque
castris continuit. Prima luce, confirmata re ab exploratoribus, omnem
equitatum, qui novissimum agmen moraretur, praemisit. His Q. Pedium et L.
Aurunculeium Cottam legatos praefecit; T. Labienum legatum cum legionibus
tribus subsequi iussit. Hi novissimos adorti et multa milia passuum
prosecuti magnam multitudinem eorum fugientium conciderunt, cum ab extremo
agmine, ad quos ventum erat, consisterent fortiterque impetum nostrorum
militum sustinerent, priores, quod abesse a periculo viderentur neque ulla
necessitate neque imperio continerentur, exaudito clamore perturbatis
ordinibus omnes in fuga sibi praesidium ponerent. Ita sine ullo periculo
tantam eorum multitudinem nostri interfecerunt quantum fuit diei spatium;
sub occasum solis sequi destiterunt seque in castra, ut erat imperatum,
receperunt. |
|
XII.
César, al otro día, sin dar a los enemigos tiempo de recobrarse del pavor
y de la fuga, dirigió su marcha contra los suesones, fronterizos de los
remenses, y después de un largo viaje se puso sobre la ciudad de Novo
(42).
Tentado de camino asaltarla, pues le decían que se hallaba sin guarnición,
por tener un foso muy ancho, y muy altos los muros, no pudo tomarla, con
ser pocos los que la defendían. Fortificados los reales, trató de armar
las galerías (43) y apercibir las piezas de batir las murallas. En esto
todas las tropas de suesones que venían huyendo se recogieron la noche
inmediata a la plaza. Mas asestadas sin dilación las galerías, formando el
terraplén, (44) y levantadas las bastidas (45); espantados los galos de la
grandeza de aquellas máquinas, nunca vistas ni oídas, y de la presteza de
los romanos en armarlas, envían diputados a César sobre la entrega, y a
petición de los remenses alcanzan el perdón. |
[12] Postridie eius
diei Caesar, prius quam se hostes ex terrore ac fuga reciperent, in fines
Suessionum, qui proximi Remis erant, exercitum duxit et magno itinere [confecto]
ad oppidum Noviodunum contendit. Id ex itinere oppugnare conatus, quod
vacuum ab defensoribus esse audiebat, propter latitudinem fossae murique
altitudinem paucis defendentibus expugnare non potuit. Castris munitis
vineas agere quaeque ad oppugnandum usui erant comparare coepit. Interim
omnis ex fuga Suessionum multitudo in oppidum proxima nocte convenit.
Celeriter vineis ad oppidum actis, aggere iacto turribusque constitutis,
magnitudine operum, quae neque viderant ante Galli neque audierant, et
celeritate Romanorum permoti legatos ad Caesarem de deditione mittunt et
petentibus Remis ut conservarentur impetrant. |
|
XIII.
Recibidos en prendas los más granados del pueblo con dos hijos del mismo
rey Galba, y entregadas todas las armas, César admitió por vasallos a los
suesones, y marchó contra los beoveses; los cuales, habiéndose refugiado
con todas sus cosas en la fortaleza de Bratuspancio, (46) y estando César
distante de allí poco menos de cinco millas, todos los ancianos saliendo
de la ciudad con ademanes y voces, le hacían señas de que venían a
rendírsele a discreción, ni querían más guerra con los romanos; asimismo,
luego que se acercó al lugar y empezó a sentar el campo, los niños y las
mujeres desde las almenas, tendidas las manos a su modo, pedían la paz a
los romanos. |
[13] Caesar, obsidibus
acceptis primis civitatis atque ipsius Galbae regis duobus filiis armisque
omnibus ex oppido traditis, in deditionem Suessiones accipit exercitumque
in Bellovacos ducit. Qui cum se suaque omnia in oppidum Bratuspantium
contulissent atque ab eo oppido Caesar cum exercitu circiter milia passuum
V abesset, omnes maiores natu ex oppido egressi manus ad Caesarem tendere
et voce significare coeperunt sese in eius fidem ac potestatem venire
neque contra populum Romanum armis contendere.
Item, cum
ad oppidum accessisset castraque ibi poneret, pueri mulieresque ex muro
passis manibus suo more pacem ab Romanis petierunt. |
|
XIV.
Diviciaco (el cual después de la retirada de los belgas, y despedidas sus
tropas, había vuelto a incorporarse con las de César) aboga por ellos
diciendo: «que siempre los beoveses habían sido amigos fieles de los eduos;
que sus jefes, con esparcir que los eduos esclavizados por César padecían
toda suerte de maltratamientos y oprobios, los indujeron a separarse de
ellos y declarar la guerra al Pueblo Romano. Los autores de esta trama,
reconociendo el grave perjuicio acarreado a la república, se habían
guarecido en Bretaña. Por tanto, le suplican los beoveses, y juntamente
con ellos y por ellos los eduos, que los trate con su acostumbrada
clemencia y benignidad. Que haciéndolo así aumentaría el crédito de los
eduos para con todos los belgas, con cuyos socorros y bienes solían
mantener las guerras ocurrentes». |
[14] Pro his
Diviciacus (nam post discessum Belgarum dimissis Haeduorum copiis ad eum
reverterat) facit verba: Bellovacos omni tempore in fide atque amicitia
civitatis Haeduae fuisse; impulsos ab suis principibus, qui dicerent
Haeduos a Caesare in servitutem redacto. Omnes indignitates contumeliasque
perferre, et ab Haeduis defecisse et populo Romano bellum intulisse.
Qui eius consilii principes fuissent, quod intellegerent quantam
calamitatem civitati intulissent, in Britanniam profugisse. Petere non
solum Bellovacos, sed etiam pro his Haeduos, ut sua clementia ac
mansuetudine in eos utatur. Quod si fecerit, Haeduorum auctoritatem apud
omnes Belgas amplificaturum, quorum auxiliis atque opibus, si qua bella
inciderint, sustentare consuerint. |
|
XV. César,
por honrar a Diviciaco y favorecer a los eduos, dio palabra de aceptar su
homenaje y de conservarlos en su gracia; mas porque era un estado pujante,
sobresaliendo entre los belgas en autoridad y número de habitantes, pidió
seiscientos rehenes. Entregados éstos juntamente con todas sus armas,
encaminóse a los amienses, que luego se le rindieron con todas sus cosas.
Con éstos confinan los nervios, de cuyos genios y costumbres César,
tomando lengua, vino a entender: «que a ningún mercader daban (47)
entrada; ni permitían introducir vinos, ni cosas semejantes que sirven
para el regalo; persuadidos de que con tales géneros se afeminan los
ánimos y pierden su vigor; siendo ellos naturalmente bravos y forzudos;
que daban en rostro y afrentaban a los demás belgas porque a gran mengua
de la valentía heredada con la sangre, se habían sujetado al Pueblo
Romano; que ellos por su parte protestaban de no proponer ni admitir
condiciones de paz». |
[15] Caesar honoris
Diviciaci atque Haeduorum causa sese eos in fidem recepturum et
conservaturum dixit, et quod erat civitas magna inter Belgas auctoritate
atque hominum multitudine praestabat, DC obsides poposcit. His traditis
omnibusque armis ex oppido conlatis, ab eo loco in fines Ambianorum
pervenit; qui se suaque omnia sine mora dediderunt. Eorum fines Nervii
attingebant. Quorum de natura moribusque Caesar cum quaereret, sic
reperiebat: nullum esse aditum ad eos mercatoribus; nihil pati vini
reliquarumque rerum ad luxuriam pertinentium inferri, quod his rebus
relanguescere animos eorum et remitti virtutem existimarent; esse homines
feros magnaeque virtutis; increpitare atque incusare reliquos Belgas, qui
se populo Romano dedidissent patriamque virtutem proiecissent; confirmare
sese neque legatos missuros neque ullam condicionem pacis accepturos. |
|
XVI.
Llevaba tres días de jornada César por las tierras de éstos, cuando le
dijeron los prisioneros que a diez millas de sus tiendas corría el río
Sambre, en cuya parte opuesta estaban acampados los nervios, aguardando
allí su venida unidos con los arrebates y vermandeses, (48) sus vecinos, a
los cuales habían inducido a seguir la misma fortuna en la guerra; que
esperaban también tropas de los aduáticos (49) que venían marchando; que a
sus mujeres y demás personas inhábiles por la edad para el ejercicio de
las armas tenían recogidas en un paraje inpenetrable al ejército por las
lagunas. |
[16] Cum per eorum
fines triduum iter fecisset, inveniebat ex captivis Sabim flumen a castris
suis non amplius milibus passuum X abesse; trans id flumen omnes Nervios
consedisse adventumque ibi Romanorum expectare una cum Atrebatibus et
Viromanduis, finitimis suis (nam his utrisque persuaserant uti eandem
belli fortunam experirentur); expectari etiam ab iis Atuatucorum copias
atque esse in itinere; mulieres quique per aetatem ad pugnam inutiles
viderentur in eum locum coniecisse quo propter paludes exercitui aditus
non esset. |
|
XVII.
César, con estas noticias, envió delante algunos batidores y centuriones a
procurar puesto acomodado para el alojamiento. Mas como viniesen en su
compañía varios de los belgas conquistados y otros galos, algunos de ellos
(según que después se averiguó por los prisioneros), observado el orden de
la marcha de nuestro ejército en aquellos días, se fueron de noche a los
nervios y les avisaron de la gran porción de bagaje que mediaba entre
legión y legión; con que al llegar la primera al campo, quedando muy atrás
las demás, era muy fácil sorprenderla embarazada con la carga; (50)
derrotada ésta, y perdido el bagaje, a buen seguro que las siguientes no
se atreviesen a contrarrestar. Era bien recibido el consejo; por cuanto
los nervios, que ni antes usaron jamás (ni ahora tampoco usan pelear a
caballo, sino que todas sus fuerzas consisten en la infantería) para
estorbar más fácilmente la caballería de sus fronterizos en las ocasiones
que hacía correrías, desmochando y doblando los arbolillos tiernos,
entretejiendo en sus ramas zargas y espinos a lo ancho, habían formado un
seto, que les servía de muro tal y tan cerrado, que impedía no como quiera
la entrada, mas también la vista. Con este arte, teniendo atajado el paso
a nuestro ejército, juzgaron los nervios que no era de despreciar el
aviso. |
[17] His rebus
cognitis, exploratores centurionesque praemittit qui locum castris idoneum
deligant. Cum ex dediticiis Belgis reliquisque Gallis complures Caesarem
secuti una iter facerent, quidam ex his, ut postea ex captivis cognitum
est, eorum dierum consuetudine itineris nostri exercitus perspecta, nocte
ad Nervios pervenerunt atque his demonstrarunt inter singulas legiones
impedimentorum magnum numerum intercedere, neque esse quicquam negotii,
cum prima legio in castra venisset reliquaeque legiones magnum spatium
abessent, hanc sub sarcinis adoriri; qua pulsa impedimentisque direptis,
futurum ut reliquae contra consistere non auderent. Adiuvabat etiam eorum
consilium qui rem deferebant quod Nervii antiquitus, cum equitatu nihil
possent (neque enim ad hoc tempus ei rei student, sed quicquid possunt,
pedestribus valent copiis), quo facilius finitimorum equitatum, si
praedandi causa ad eos venissent, impedirent, teneris arboribus incisis
atque inflexis crebrisque in latitudinem ramis enatis [et] rubis
sentibusque interiectis effecerant ut instar muri hae saepes munimentum
praeberent, quo non modo non intrari sed ne perspici quidem posset.
His rebus
cum iter agminis nostri impediretur, non omittendum sibi consilium Nervii
existimaverunt. |
|
XVIII. La
situación del lugar elegido por los nuestros para fijar los reales era en
un collado que tenía uniforme la bajada desde la cumbre hasta el río
Sambre, arriba mencionado. De su opuesta ribera se alzaba otro collado de
igual elevación enfrente del primero, despejado a la falda como doscientos
pasos, y en la cima tan cerrado, que apenas podía penetrar dentro la
vista. Detrás de esta breña estaban emboscados los enemigos. En el raso a
la orilla del río, que tenía como tres pies de hondo, se divisaba tal cual
piquete de caballería. |
[18] Loci natura erat
haec, quem locum nostri castris delegerant.
Collis ab
summo aequaliter declivis ad flumen Sabim, quod supra nominavimus,
vergebat. Ab eo flumine pari acclivitate collis nascebatur adversus huic
et contrarius, passus circiter CC infimus apertus, ab superiore parte
silvestris, ut non facile introrsus perspici posset. Intra eas silvas
hostes in occulto sese continebant; in aperto loco secundum flumen paucae
stationes equitum videbantur. Fluminis erat altitudo pedum circiter trium. |
|
XIX.
César, echando adelante la suya, seguíala con el grueso del ejército. Pero
el orden de su marcha era bien diferente del que pintaron los belgas a los
nervios; pues César, por la cercanía del enemigo, llevaba consigo, como
solía, seis legiones sin más tren que las armas; después iban los
equipajes de todo el ejército, escoltados de las dos legiones recién
alistadas, que cerraban la marcha. Nuestros caballos, pasando el río con
la gente de honda y arco, trabaron combate con los caballos enemigos.
Mientras éstos, ya se retiraban al bosque entre los suyos, ya salían de él
a embestir con los nuestros, sin que los nuestros osasen ir tras ellos en
sus retiradas más allá del campo abierto; las seis legiones, que habían
llegado las primeras, delineado el campo, empezaron a fortificarlo. Luego
que los enemigos cubiertos en las selvas avistaron los primeros bagajes de
nuestro ejército, según lo concertado entre sí, estando de antemano bien
prevenidos y formados allí mismo en orden de batalla, de repente se
dispararon con todas sus tropas y se dejaron caer sobre nuestros caballos.
Batidos y deshechos éstos sin resistencia, con velocidad increíble
vinieron corriendo hasta el río, de modo que casi a un mismo tiempo se les
veía en el bosque, en el río y en combate con los nuestros. Los del
collado opuesto, con igual ligereza, corrieron a asaltar nuestras
trincheras y a los que trabajaban en ellas. |
[19] Caesar equitatu
praemisso subsequebatur omnibus copiis; sed ratio ordoque agminis aliter
se habebat ac Belgae ad Nervios detulerant. Nam quod hostibus
adpropinquabat, consuetudine sua Caesar VI legiones expeditas ducebat;
post eas totius exercitus impedimenta conlocarat; inde duae legiones quae
proxime conscriptae erant totum agmen claudebant praesidioque impedimentis
erant.
Equites nostri cum
funditoribus sagittariisque flumen transgressi cum hostium equitatu
proelium commiserunt. Cum se illi identidem in silvis ad suos reciperent
ac rursus ex silva in nostros impetum facerent, neque nostri longius quam
quem ad finem porrecta [ac] loca aperta pertinebant cedentes insequi
auderent, interim legiones VI quae primae venerant, opere dimenso, castra
munire coeperunt. Ubi prima
impedimenta nostri exercitus ab iis qui in silvis abditi latebant visa
sunt, quod tempus inter eos committendi proelii convenerat, ut intra
silvas aciem ordinesque constituerant atque ipsi sese confirmaverant,
subito omnibus copiis provolaverunt impetumque in nostros equites fecerunt.
His
facile pulsis ac proturbatis, incredibili celeritate ad flumen
decucurrerunt, ut paene uno tempore et ad silvas et in flumine [et iam in
manibus nostris] hostes viderentur. Eadem autem celeritate adverso colle
ad nostra castra atque eos qui in opere occupati erant contenderunt. |
|
XX. César
tenía que hacerlo todo a un tiempo: enarbolar el estandarte, (51) que es
la llamada a tomar las armas; hacer señal con la bocina; retirar los
soldados de sus trabajos; llamar a los que se habían alejado en busca de fagina; escuadronar el ejército; dar la contraseña; (52) arengar a los
soldados. Mas no permitía la estrechez del tiempo, ni la sucesión continua
de negocios, ni la avenida de los enemigos dar expediente a todas estas
cosas. En medio de tantas dificultades dos circunstancias militaban a su
favor: una era la inteligencia y práctica de los soldados, que como
ejercitados en las anteriores batallas, podían por sí mismos dirigir
cualquier acción con tanta pericia como sus decuriones; la otra haber
intimado César la orden que ninguno de los legados se apartase de su
legión durante la faena del atrincheramiento. Así que, vista la prisa y
cercanía del enemigo, sin aguardar las órdenes de César, ejecutaban lo que
parecía del caso. |
[20] Caesari omnia uno
tempore erant agenda: vexillum proponendum, quod erat insigne, cum ad arma
concurri oporteret; signum tuba dandum; ab opere revocandi milites; qui
paulo longius aggeris petendi causa processerant arcessendi; acies
instruenda; milites cohortandi; signum dandum.
Quarum
rerum magnam partem temporis brevitas et incursus hostium impediebat. His
difficultatibus duae res erant subsidio, scientia atque usus militum, quod
superioribus proeliis exercitati quid fieri oporteret non minus commode
ipsi sibi praescribere quam ab aliis doceri poterant, et quod ab opere
singulisque legionibus singulos legatos Caesar discedere nisi munitis
castris vetuerat. Hi propter propinquitatem et celeritatem hostium nihil
iam Caesaris imperium expectabant, sed per se quae videbantur
administrabant. |
|
XXI.
César, dadas las providencias necesarias, corriendo a exhortar a los
soldados adonde le guió la suerte, encontróse con la legión décima. No
dijo más a los soldados sino que se acordasen de su antiguo valor, y sin
asustarse resistiesen animosamente al ímpetu de los enemigos. Y como éstos
ya estaban a tiro de dardo, hizo señal de acometer. Partiendo de allí a
otra banda con el mismo fin de alentarlos, los halló peleando. El tiempo
fue tan corto, los enemigos tan determinados al salto, que no dieron lugar
a los nuestros para ponerse las cimeras, ni aun siquiera para ajustar las
viseras de los yelmos y quitar las fundas a los escudos. Donde cada cual
acertó a encontrarse al partir mano del trabajo, allí se paró, agregándose
a las primeras banderas que se le pusieron delante, para no gastar tiempo
de pelear en buscar a los suyos. |
[21]
Caesar, necessariis rebus imperatis, ad cohortandos milites, quam [in]
partem fors obtulit, decucurrit et ad legionem decimam devenit. Milites
non longiore oratione cohortatus quam uti suae pristinae virtutis memoriam
retinerent neu perturbarentur animo hostiumque impetum fortiter
sustinerent, quod non longius hostes aberant quam quo telum adigi posset,
proelii committendi signum dedit. Atque in alteram item cohortandi causa
profectus pugnantibus occurrit. Temporis tanta fuit exiguitas hostiumque
tam paratus ad dimicandum animus ut non modo ad insignia accommodanda sed
etiam ad galeas induendas scutisque tegimenta detrahenda tempus defuerit.
Quam quisque ab opere in partem casu devenit quaeque prima signa
conspexit, ad haec constitit, ne in quaerendis suis pugnandi tempus
dimitteret. |
|
XXII.
Ordenado el ejército según lo permitían la situación del lugar, la cuesta
de la colina y la urgencia del tiempo más que conforme al arte y
disciplina militar; combatiendo separadas las legiones, cuál en una parte
y cuál en otra, impedida la vista por la espesura de los bardales
interpuestos, de que hicimos antes mención, no era factible que un hombre
sólo pudiese socorrer a todos a un tiempo, ni dar las providencias
necesarias, ni mandarlo todo. Por lo cual, en concurrencia de cosas tan
adversas, eran varios a proporción los sucesos de la fortuna. |
[22] Instructo
exercitu magis ut loci natura [deiectusque collis] et necessitas temporis
quam ut rei militaris ratio atque ordo postulabat, cum diversae legiones
aliae alia in parte hostibus resisterent saepibusque densissimis, ut ante
demonstravimus, interiectis prospectus impediretur, neque certa subsidia
conlocari neque quid in quaque parte opus esset provideri neque ab uno
omnia imperia administrari poterant. Itaque in tanta rerum iniquitate
fortunae quoque eventus varii sequebantur. |
|
XXIII. Los
soldados de la nona y la décima legiones, escuadronados en el ala
izquierda del ejército, disparando sus dardos a los artesios, que tenían
enfrente, presto los precipitaron el collado abajo hasta el río, ya sin
aliento del mucho correr y el cansancio, y malparados de las heridas; y
tentando pasarle, persiguiéndolos espada en mano, degollaron gran parte de
ellos cuando no podían valerse. Los nuestros no dudaron atravesar el río,
y como los enemigos, viéndolos empeñados en un paraje peligroso,
intentasen hacerles frente, renovada la refriega los obligaron a huir de
nuevo. Por otra banda las legiones octava y undécima, después de desalojar
de la loma a los vermandeses sus contrarios, proseguían batiéndolos en las
márgenes mismas del río. Pero quedando sin defensa los reales por el
frente y costado izquierdo, estando apostada en el derecho la legión
duodécima y a corta distancia de ésta la séptima, todos los nervios,
acaudillados de su general Buduognato, cerrados en un escuadrón muy
apiñado, acometieron aquel puesto, tirando unos por el flanco descubierto
a coger en medio las legiones, y otros a subir la cima de los reales. |
[23] Legionis VIIII.
et X. milites, ut in sinistra parte aciei constiterant, pilis emissis
cursu ac lassitudine exanimatos vulneribusque confectos Atrebates (nam his
ea pars obvenerat) celeriter ex loco superiore in flumen compulerunt et
transire conantes insecuti gladiis magnam partem eorum impeditam
interfecerunt.
Ipsi
transire flumen non dubitaverunt et in locum iniquum progressi rursus
resistentes hostes redintegrato proelio in fugam coniecerunt. Item alia in
parte diversae duae legiones, XI. et VIII., profligatis Viromanduis,
quibuscum erant congressae, ex loco superiore in ipsis fluminis ripis
proeliabantur. At totis fere castris a fronte et a sinistra parte nudatis,
cum in dextro cornu legio XII. et non magno ab ea intervallo VII.
constitisset, omnes Nervii confertissimo agmine duce Boduognato, qui
summam imperii tenebat, ad eum locum contenderunt; quorum pars ab aperto
latere legiones circumvenire, pars summum castrorum locum petere coepit. |
|
XXIV. A
este tiempo nuestros caballos, con los soldados ligeros que, como ya
referí, iban en su compañía, cuando fueron derrotados al primer ataque de
los enemigos, viniendo a guarecerse dentro de las trincheras, tropezaban
con los enemigos y echaban a huir por otro lado. Pues los gastadores que a
la puerta (53) trasera desde la cumbre del collado vieron a los nuestros
pasar el río en forma de vencedores, saliendo al pillaje, como mirasen
atrás y viesen a los enemigos en medio de nuestro campo, precipitadamente
huían a todo huir. En aquel punto y tiempo comenzaban a sentirse las voces
y alaridos de los que conducían el bagaje; con que corrían despavoridos
unos acá, otros acullá sin orden ni concierto. Entonces los caballos trevirenses, muy alabados de valientes entre los galos, enviados de
socorro a César por su república, sobrecogidos de tantos malos sucesos,
viendo nuestros reales cubiertos de enemigos, las legiones estrechadas y
poco menos que cogidas; gastadores, caballos, honderos númidas dispersos,
descarriados, huyendo por donde podían, dándonos ya por perdidos, se
volvieron a su patria con la noticia de que los romanos quedaban rotos y
vencidos, sus reales y bagajes en poder de los enemigos. |
[24] Eodem tempore
equites nostri levisque armaturae pedites, qui cum iis una fuerant, quos
primo hostium impetu pulsos dixeram, cum se in castra reciperent, adversis
hostibus occurrebant ac rursus aliam in partem fugam petebant; et calones,
qui ab decumana porta ac summo iugo collis nostros victores flumen
transire conspexerant, praedandi causa egressi, cum respexissent et hostes
in nostris castris versari vidissent, praecipites fugae sese mandabant.
Simul eorum qui cum impedimentis veniebant clamor fremitusque oriebatur,
aliique aliam in partem perterriti ferebantur. Quibus omnibus rebus
permoti equites Treveri, quorum inter Gallos virtutis opinio est
singularis, qui auxilii causa a civitate missi ad Caesarem venerant, cum
multitudine hostium castra [nostra] compleri, legiones premi et paene
circumventas teneri, calones, equites, funditores, Numidas diversos
dissipatosque in omnes partes fugere vidissent, desperatis nostris rebus
domum contenderunt: Romanos pulsos superatosque, castris impedimentisque
eorum hostes potitos civitati renuntiaverunt. |
|
XXV.
César, después de haber animado a la legión décima, viniendo al costado
derecho, como vio el aprieto de los suyos, apiñadas las banderas, los
soldados de la duodécima legión tan pegados que no podían manejar las
armas, muertos todos los centuriones y el alférez de la cuarta cohorte,
perdido el estandarte; los de las otras legiones o muertos o heridos, y el
principal de ellos Publio Sextio Báculo, hombre valerosísimo, traspasado
de muchas y graves heridas sin poderse tener en pie; que los demás caían
en desaliento, y aun algunos, desamparados de los que les hacían espaldas,
abandonaban su puesto hurtando el cuerpo a los golpes; que los enemigos
subiendo la cuesta, ni por el frente daban treguas, ni los dejaban
respirar por los costados, reducidos al extremo sin esperanza de ser
ayudados; arrebatando el escudo a un soldado de las últimas filas (que
César se vino sin él por la prisa) se puso al frente; y nombrando a los
centuriones por su nombre, exhortando a los demás, mandó avanzar y
ensanchar las filas para que pudieran servirse mejor de las espadas. Con
su presencia recobrando los soldados nueva esperanza y nuevos bríos,
deseoso cada cual de hacer los últimos esfuerzos a vista del general en
medio de su mayor peligro, cejó algún tanto el ímpetu de los enemigos. |
[25] Caesar ab X.
legionis cohortatione ad dextrum cornu profectus, ubi suos urgeri
signisque in unum locum conlatis XII. legionis confertos milites sibi
ipsos ad pugnam esse impedimento vidit, quartae cohortis omnibus
centurionibus occisis signiferoque interfecto, signo amisso, reliquarum
cohortium omnibus fere centurionibus aut vulneratis aut occisis, in his
primipilo P. Sextio Baculo, fortissimo viro, multis gravibusque vulneribus
confecto, ut iam se sustinere non posset, reliquos esse tardiores et non
nullos ab novissimis deserto loco proelio excedere ac tela vitare, hostes
neque a fronte ex inferiore loco subeuntes intermittere et ab utroque
latere instare et rem esse in angusto vidit, neque ullum esse subsidium
quod submitti posset, scuto ab novissimis [uni] militi detracto, quod ipse
eo sine scuto venerat, in primam aciem processit centurionibusque
nominatim appellatis reliquos cohortatus milites signa inferre et
manipulos laxare iussit, quo facilius gladiis uti possent. Cuius adventu
spe inlata militibus ac redintegrato animo, cum pro se quisque in
conspectu imperatoris etiam in extremis suis rebus operam navare cuperet,
paulum hostium impetus tardatus est. |
|
XXVI.
Advirtiendo César que la legión séptima, allí cerca, se hallaba también en
grande aprieto, insinuó a los tribunos que fuesen poco a poco reuniendo
las legiones, y todas a una cerrasen a banderas desplegadas con el
enemigo. Con esta evolución, sosteniéndose recíprocamente sin temor ya de
ser cogidos por la espalda, comenzaron a resistir con más brío y a pelear
con más coraje. En esto las dos legiones que venían escoltando los bagajes
de retaguardia, con la noticia de la batalla apretando el paso, se dejaban
ya ver de los enemigos sobre la cima del collado. Y Tito Labieno, que se
había apoderado de sus reales, observando desde un alto el estado de las
cosas en los nuestros, destacó la décima legión a socorrernos. Los
soldados, infiriendo de la fuga de los caballos y gastadores la triste
situación y riesgo grande que corrían las trincheras, las legiones y el
general, no perdieron punto de tiempo. |
[26] Caesar, cum VII.
legionem, quae iuxta constiterat, item urgeri ab hoste vidisset, tribunos
militum monuit ut paulatim sese legiones coniungerent et conversa signa in
hostes inferrent.
Quo facto
cum aliis alii subsidium ferrent neque timerent ne aversi ab hoste
circumvenirentur, audacius resistere ac fortius pugnare coeperunt. Interim
milites legionum duarum quae in novissimo agmine praesidio impedimentis
fuerant, proelio nuntiato, cursu incitato in summo colle ab hostibus
conspiciebantur, et T.Labienus castris hostium potitus et ex loco
superiore quae res in nostris castris gererentur conspicatus X.legionem
subsidio nostris misit. Qui cum ex equitum et calonum fuga quo in loco res
esset quantoque in periculo et castra et legiones et imperator versaretur
cognovissent, nihil ad celeritatem sibi reliqui fecerunt. |
|
XXVII. Con
su llegada se trocaron tanto las suertes, que los nuestros, aun los más
postrados de las heridas, apoyados sobre los escudos renovaron el combate;
hasta los mismos furrieles, viendo consternados a los enemigos, con estar
desarmados, se atrevían con los armados. Pues los caballeros, a trueque de
borrar con proezas de valor la infamia de la huida, combatían en todas
partes, por aventajarse a los soldados legionarios. Los enemigos,
reducidos al último extremo, se portaron con tal valentía, que al caer de
los primeros, luego ocupaban su puesto los inmediatos, peleando por sobre
los cuerpos de aquellos que yacían derribados y amontonados, y
parapetándose en los cuales nos disparaban los demás sus dardos, recogían
los que les tirábamos y volvíanlos a arrojar contra nosotros; así que no
es maravilla que hombres tan intrépidos osasen a esguazar un río tan
ancho, trepar por ribazos tan ásperos y apostarse en lugar tan escarpado;
y es que todas estas cosas, bien que de suyo muy difíciles, se les
facilitaba su bravura. |
[27] Horum adventu
tanta rerum commutatio est facta ut nostri, etiam qui vulneribus confecti
procubuissent, scutis innixi proelium redintegrarent, calones perterritos
hostes conspicati etiam inermes armatis occurrerent, equites vero, ut
turpitudinem fugae virtute delerent, omnibus in locis pugnae se
legionariis militibus praeferrent. At hostes, etiam in extrema spe salutis,
tantam virtutem praestiterunt ut, cum primi eorum cecidissent, proximi
iacentibus insisterent atque ex eorum corporibus pugnarent, his deiectis
et coacervatis cadaveribus qui superessent ut ex tumulo tela in nostros
conicerent et pila intercepta remitterent: ut non nequiquam tantae
virtutis homines iudicari deberet ausos esse transire latissimum flumen,
ascendere altissimas ripas, subire iniquissimum locum; quae facilia ex
difficillimis animi magnitudo redegerat. |
|
XXVIII.
Acabada la batalla, y con ella casi toda la raza y nombre de los nervios,
los viejos que, según dijimos, estaban con los niños y las mujeres
recogidos entre pantanos y lagunas, sabedores de la desgracia,
considerando que para los vencedores todo es llano y para los vencidos
nada seguro, enviaron, de común consentimiento de todos los que se
salvaron, embajadores a César, entregándose a discreción; y encareciendo
el infortunio de su república, afirmaron que de seiscientos senadores les
quedaban solos tres, y de sesenta mil combatientes apenas (54) llegaban a
quinientos. A los cuales César, haciendo alarde de su clemencia para con
los miserables y rendidos, conservó con el mayor empeño, dejándolos en la
libre posesión de sus tierras y ciudades; y mandó a los rayanos que nadie
osase hacerles daño. |
[28] Hoc proelio facto
et prope ad internecionem gente ac nomine Nerviorum redacto, maiores natu,
quos una cum pueris mulieribusque in aestuaria ac paludes coniectos
dixeramus, hac pugna nuntiata, cum victoribus nihil impeditum, victis
nihil tutum arbitrarentur, omnium qui supererant consensu legatos ad
Caesarem miserunt seque ei dediderunt; et in commemoranda civitatis
calamitate ex DC ad tres senatores, ex hominum milibus LX vix ad D, qui
arma ferre possent, sese redactos esse dixerunt. Quos Caesar, ut in
miseros ac supplices usus misericordia videretur, diligentissime
conservavit suisque finibus atque oppidis uti iussit et finitimis
imperavit ut ab iniuria et maleficio se suosque prohiberent. |
|
XXIX. Los
aduáticos, de quien se habló ya, viniendo con todas sus fuerzas en socorro
de los nervios, oído el suceso de la batalla, dieron desde el camino la
vuelta a su casa; y abandonando las poblaciones, se retiraron con cuanto
tenían a una plaza muy fuerte por naturaleza. Estaba ésta rodeada por
todas partes de altísimos riscos y despeñaderos, y por una sola tenía la
entrada, no muy pendiente, ni más ancha que de doscientos pies, pero
guarnecida de dos elevadísimos rebellines, sobre los cuales habían
colocado piedras gruesísimas y estacas puntiagudas. Eran los aduáticos
descendientes de los cimbros y teutones, que al partirse para nuestra
provincia e Italia, descargando a la orilla del Rin los fardos que no
podían llevar consigo, dejaron para su custodia y defensa a seis mil de
los suyos. Los cuales, muertos aquéllos, molestados por muchos años de los
vecinos con guerras ya ofensivas, ya defensivas, hechas al fin las paces
de común acuerdo, hicieron aquí su asiento. |
[29] Atuatuci, de
quibus supra diximus, cum omnibus copiis auxilio Nerviis venirent, hac
pugna nuntiata ex itinere domum reverterunt; cunctis oppidis castellisque
desertis sua omnia in unum oppidum egregie natura munitum contulerunt.
Quod cum ex omnibus in circuitu partibus altissimas rupes deiectusque
haberet, una ex parte leniter acclivis aditus in latitudinem non amplius
pedum CC relinquebatur; quem locum duplici altissimo muro munierant; tum
magni ponderis saxa et praeacutas trabes in muro conlocabant. Ipsi erant
ex Cimbris Teutonisque prognati, qui, cum iter in provinciam nostram atque
Italiam facerent, iis impedimentis quae secum agere ac portare non
poterant citra flumen Rhenum depositis custodiam [ex suis] ac praesidium
VI milia hominum una reliquerant. Hi post eorum obitum multos annos a
finitimis exagitati, cum alias bellum inferrent, alias inlatum defenderent,
consensu eorum omnium pace facta hunc sibi domicilio locum delegerant. |
|
XXX.
Éstos, pues, al principio de nuestra llegada hacían frecuentes salidas y
escaramuzas con los nuestros. Después, habiendo nosotros tirado una valla
de doce pies en alto y quince mil en circuito, y bloqueándolos con
baluartes de trecho en trecho, se mantenían cercados en la plaza. Mas
cuando armadas ya las galerías y formado el terraplén, vieron erigirse una
torre a lo lejos, por entonces comenzaron desde los adarves a hacer mofa y
fisga de los nuestros, gritando, a qué fin erigían máquina tan grande a
tanta distancia, y con qué brazos o fuerzas se prometían, mayormente
siendo unos hombrezuelos, arrimar a los muros un torreón de peso tan
enorme (y es que los más de los galos, por ser de grande estatura, miran
con desprecio la pequeñez de la nuestra). |
[30] Ac primo adventu
exercitus nostri crebras ex oppido excursiones faciebant parvulisque
proeliis cum nostris contendebant; postea vallo pedum XII in circuitu
quindecim milium crebrisque castellis circummuniti oppido sese continebant.
Ubi vineis actis aggere extructo turrim procul constitui viderunt, primum
inridere ex muro atque increpitare vocibus, quod tanta machinatio a tanto
spatio institueretur: quibusnam manibus aut quibus viribus praesertim
homines tantulae staturae (nam plerumque omnibus Gallis prae magnitudine
corporum quorum brevitas nostra contemptui est) tanti oneris turrim in
muro sese posse conlocare confiderent? |
|
XXXI. Mas
cuando repararon que se movía y acercaba a las murallas, espantados del
nuevo y desusado espectáculo, despacharon a César embajadores de paz, que
hablaron de esta sustancia: «que no podían menos de creer que los romanos
guerreaban asistidos de los dioses, cuando con tanta facilidad podían dar
movimiento a máquinas de tanta elevación, y pelear tan de cerca; por
tanto, se entregaban con todas las cosas en sus manos. Que si por dicha,
usando de su clemencia y mansedumbre, de que ya tenían noticia, quisiese
perdonar también a los aduáticos, una sola cosa le pedían y suplicaban, no
los despojase de las armas; que casi todos los comarcanos eran sus
enemigos y envidiosos de su poder, de quienes mal podían defenderse sin
ellas. En tal caso les sería mejor sufrir de los romanos cualquier
aventura, que morir atormentados a manos de aquellos a quienes solían dar
la ley». |
[31] Ubi vero moveri
et adpropinquare muris viderunt, nova atque inusitata specie commoti
legatos ad Caesarem de pace miserunt, qui ad hunc modum locuti; non se
existimare Romanos sine ope divina bellum gerere, qui tantae altitudinis
machinationes tanta celeritate promovere possent; se suaque omnia eorum
potestati permittere dixerunt. Unum petere ac deprecari: si forte pro sua
clementia ac mansuetudine, quam ipsi ab aliis audirent, statuisset
Atuatucos esse conservandos, ne se armis despoliaret. Sibi omnes fere
finitimos esse inimicos ac suae virtuti invidere; a quibus se defendere
traditis armis non possent. Sibi praestare, si in eum casum deducerentur,
quamvis fortunam a populo Romano pati quam ab his per cruciatum interfici
inter quos dominari consuessent. |
|
XXXII. A
esto respondió César: «que hubiera conservado la ciudad, no porque lo
mereciese, sino por ser esa su costumbre, caso de haberse rendido antes de
batir la muralla; pero ya no había lugar a la rendición sin la entrega de
las armas; haría sí con ellos lo mismo que con los nervios, mandando a los
confinantes que se guardasen de hacer ningún agravio a los vasallos del
Pueblo Romano». Comunicada esta respuesta a los sitiados, dijeron estar
prontos a cumplir lo mandado. Arrojada, pues, gran cantidad de armas desde
los muros al foso que ceñía la plaza, de suerte que los montones de ellas
casi tocaban con las almenas y la plataforma, con ser que habían escondido
y reservado dentro una tercera parte, según se averiguó después, abiertas
las puertas, estuvieron en paz aquel día. |
[32] Ad
haec Caesar respondit: se magis consuetudine sua quam merito eorum
civitatem conservaturum, si prius quam murum aries attigisset se
dedidissent; sed deditionis nullam esse condicionem nisi armis traditis.
Se id quod in Nerviis fecisset facturum finitimisque imperaturum ne quam
dediticiis populi Romani iniuriam inferrent. Re renuntiata ad suos illi se
quae imperarentur facere dixerunt. Armorum magna multitudine de muro in
fossam, quae erat ante oppidum, iacta, sic ut prope summam muri aggerisque
altitudinem acervi armorum adaequarent, et tamen circiter parte tertia, ut
postea perspectum est, celata atque in oppido retenta, portis patefactis
eo die pace sunt usi. |
|
XXXIII. Al
anochecer César mandó cerrarla, y a los soldados que saliesen fuera de la
plaza, porque no se desmandase alguno contra los ciudadanos. Pero éstos de
antemano, como se supo después, convenidos entre sí, bajo el supuesto de
que los nuestros, hecha ya la entrega, o no harían guardias, o cuando
mucho no estarían tan alerta, parte valiéndose de las armas reservadas y
encubiertas, parte de rodelas hechas de cortezas de árbol y de mimbre
entretejidas, que aforraron de pronto con pieles (no permitiéndole otra
cosa la falta de tiempo) sobre la medianoche salieron de tropel al
improviso con todas sus tropas derechos adonde parecía más fácil la subida
a nuestras trincheras. Dado aviso al instante con fuegos, como César lo
tenía prevenido, acudieron allá luego de los baluartes vecinos. Los
enemigos combatieron con tal coraje cual se debía esperar de hombres
reducidos a la última desesperación, sin embargo, de la desigualdad del
sitio contra los que desde la valla y torres disparaban, como quienes
tenían librada la esperanza de vivir en su brazo. Muertos hasta cuatro
mil, los demás fueron rebatidos a la plaza. Al otro día rompiendo las
puertas, sin haber quien resistiese, introducida nuestra tropa, César
vendió en almoneda todos los moradores de este pueblo con sus haciendas.
El número de personas vendidas, según la lista qué le exhibieron los
compradores, fue de cincuenta y tres mil. |
[33] Sub vesperum
Caesar portas claudi militesque ex oppido exire iussit, ne quam noctu
oppidani a militibus iniuriam acciperent. Illi ante inito, ut intellectum
est, consilio, quod deditione facta nostros praesidia deducturos aut
denique indiligentius servaturos crediderant, partim cum iis quae
retinuerant et celaverant armis, partim scutis ex cortice factis aut
viminibus intextis, quae subito, ut temporis exiguitas postulabat,
pellibus induxerant, tertia vigilia, qua minime arduus ad nostras
munitiones accensus videbatur, omnibus copiis repente ex oppido eruptionem
fecerunt. Celeriter, ut ante Caesar imperaverat, ignibus significatione
facta, ex proximis castellis eo concursum est, pugnatumque ab hostibus ita
acriter est ut a viris fortibus in extrema spe salutis iniquo loco contra
eos qui ex vallo turribusque tela iacerent pugnari debuit, cum in una
virtute omnis spes consisteret.
Occisis ad hominum milibus
IIII reliqui in oppidum reiecti sunt.
Postridie eius diei refractis portis,
cum iam defenderet nemo, atque intromissis militibus nostris, sectionem
eius oppidi universam Caesar vendidit.
Ab iis
qui emerant capitum numerus ad eum relatus est milium LIII. |
|
XXXIV.
Al mismo tiempo Publio Craso, enviado por César con una legión a sujetar a
los vénetos, únelos, osismios, curiosolitas, sesuvios, aulercos y reñeses,
(55) pueblos marítimos sobre la costa del Océano, le dio aviso cómo
todos quedaban sujetos al Pueblo Romano. |
[34] Eodem tempore a
P. Crasso, quem cum legione una miserat ad Venetos, Venellos, Osismos,
Coriosolitas, Esuvios, Aulercos, reñeses, Redones, quae sunt maritimae
civitates Oceanumque attingunt, certior factus est omnes eas civitates in
dicionem potestatemque populi Romani esse redactas. |
|
XXXV.
Concluidas estas empresas y pacificada la Galia toda, fue tan célebre la
fama de esta guerra divulgada hasta los bárbaros, que las naciones
transrenanas enviaban a porfía embajadores a César prometiéndole la
obediencia y rehenes en prendas de su lealtad. El despacho de estos
embajadores, por estar de partida para Italia y el Ilírico, difirió por
entonces César, remitiéndolos al principio del verano siguiente. Con eso,
repartidas las legiones en cuarteles de invierno por las comarcas de
Chartres, Anjou y Tours, vecinas a los países que fueron el teatro de la
guerra, marchó la vuelta de Italia. Por tan prósperos sucesos, leídas en
Roma las cartas de César, se mandaron hacer fiestas solemnes por quince
días; (56) demostración hasta entonces nunca hecha con ninguno.
Notas de Napoleón del libro segundo |
[35] His rebus gestis
omni Gallia pacata, tanta huius belli ad barbaros opinio perlata est uti
ab iis nationibus quae trans Rhenum incolerent legationes ad Caesarem
mitterentur, quae se obsides daturas, imperata facturas pollicerentur.
Quas legationes Caesar, quod in Italiam Illyricumque properabat, inita
proxima aestate ad se reverti iussit. Ipse in Carnutes, Andes, Turonos
quaeque civitates propinquae iis locis erant ubi bellum gesserat,
legionibus in hiberna deductis, in Italiam profectus est. Ob easque res ex
litteris Caesaris dierum XV supplicatio decreta est, quod ante id tempus
accidit nulli. |
|
LIBRO TERCERO |
LIBER
TERTIVS |
|
I. Estando César de
partida para Italia, envió a Servio Galba con la duodécima legión y parte
de la caballería a los nantuates, venagros y sioneses, (57) que desde los
confines de los olóbroges, lago Lemán y río Ródano se extienden hasta lo
más encumbrado de los Alpes. Su mira en eso era franquear aquel camino,
cuyo pasaje solía ser de mucho riesgo y de gran dispendio para los
mercaderes por los portazgos. Diole permiso para invernar allí con la
legión, si fuese menester. Galba, después que hubo ganado algunas
batallas, conquistado varios castillos de estas gentes, y recibido
embajadores de aquellos contornos y rehenes en prendas de la paz
concluida, acordó alojar a dos cohortes en los nantuates, y él con las
demás irse a pasar el invierno en cierta aldea de los venagros, llamada
Octoduro, (58) sita en una hondonada, a que seguía una llanura de corta
extensión entre altísimas montañas. Como el lugar estuviese dividido por
un río en dos partes, la una dejó a los vencidos; la otra desocupada por
éstos destinó para cuartel de las cohortes, guarneciéndola con estacada y
foso. |
[1] Cum in Italiam
proficisceretur Caesar, Ser. Galbam cum legione XII et parte equitatus in
Nantuates, Veragros Sedunosque misit, qui a finibus Allobrogum et lacu
Lemanno et flumine Rhodano ad summas Alpes pertinent. Causa mittendi fuit
quod iter per Alpes, quo magno cum periculo magnisque cum portoriis
mercatores ire consuerant, patefieri volebat. Huic permisit, si opus esse
arbitraretur, uti in his locis legionem hiemandi causa conlocaret. Galba
secundis aliquot proeliis factis castellisque compluribus eorum expugnatis,
missis ad eum undique legatis obsidibusque datis et pace facta, constituit
cohortes duas in Nantuatibus conlocare et ipse cum reliquis eius legionis
cohortibus in vico Veragrorum, qui appellatur Octodurus hiemare; qui vicus
positus in valle non magna adiecta planitie altissimis montibus undique
continetur.
Cum hic
in duas partes flumine divideretur, alteram partem eius vici Gallis [ad
hiemandum] concessit, alteram vacuam ab his relictam cohortibus attribuit.
Eum locum vallo fossaque munivit. |
|
II. Pasada
ya buena parte del invierno, y habiendo dado sus órdenes para el acarreo
de las provisiones, repentinamente le avisaron los espías cómo los galos,
de noche, habían todos abandonado el arrabal que les concedió para su
morada, y que las alturas de las montañas estaban ocupadas de grandísimo
gentío de sioneses y veragros. Los motivos que tuvieron los galos para
esta arrebatada resolución de renovar la guerra con la sorpresa de la
legión, fueron éstos: primero, porque les parecía despreciable por su
corto número una legión, y ésta no completa, por haberse destacado de ella
dos cohortes y estar ausentes varios piquetes de soldados enviados a
buscar víveres por varias partes. Segundo, porque considerada la
desigualdad del sitio, bajando ellos de corrida desde los montes al valle,
disparando continuamente, se les figuraba que los nuestros no podrían
aguantar ni aun la primera descarga. Por otra parte, sentían en el alma se
les hubiesen quitado sus hijos a títulos de rehenes, y daban por cierto
que los romanos pretendían apoderarse de los puertos de los Alpes, no sólo
para segundad de los caminos, sino también para señorearse de aquellos
lugares y unirlos a su provincia confinante. |
[2] Cum dies
hibernorum complures transissent frumentumque eo comportari iussisset,
subito per exploratores certior factus est ex ea parte vici, quam Gallis
concesserat, omnes noctu discessisse montesque qui impenderent a maxima
multitudine Sedunorum et Veragrorum teneri.
Id
aliquot de causis acciderat, ut subito Galli belli renovandi legionisque
opprimendae consilium caperent: primum, quod legionem neque eam
plenissimam detractis cohortibus duabus et compluribus singillatim, qui
commeatus petendi causa missi erant, absentibus propter paucitatem
despiciebant; tum etiam, quod propter iniquitatem loci, cum ipsi ex
montibus in vallem decurrerent et tela coicerent, ne primum quidem impetum
suum posse sustineri existimabant. Accedebat quod suos ab se liberos
abstraetos obsidum nomine dolebant, et Romanos non solum itinerum causa
sed etiam perpetuae possessionis culmina Alpium occupare conari et ea loca
finitimae provinciae adiungere sibi persuasum habebant. |
|
III. Luego
que recibió Galba este aviso (no estando todavía bien atrincherado ni
proveído de víveres, por padecerle que supuesta la entrega y las prendas
que tenía, no era de temer ninguna sorpresa), convocando de pronto consejo
de guerra, puso el caso en consulta. Entre los vocales, a vista de peligro
tan grande, impensado y urgente, y de las alturas casi todas cubiertas de
gente armada, sin poder ser socorridos con tropas ni víveres, cerrados los
pasos, dándose casi por perdidos, eran algunos de dictamen que, abandonado
el bagaje, rompiendo por medio de los enemigos, por los caminos que habían
traído, se esforzasen a ponerse a salvo. Pero la mayor parte fue de sentir
que, reservado este partido para el último trance, por ahora se probase
fortuna, haciéndose fuertes en los reales. |
[3] His nuntiis
acceptis Galba, cum neque opus hibernorum munitionesque plene essent
perfectae neque de frumento reliquoque commeatu satis esset provisum quod
deditione facta obsidibusque acceptis nihil de bello timendum
existimaverat, consilio celeriter convocato sententias exquirere coepit.
Quo in consilio, cum tantum repentini periculi praeter opinionem
accidisset ac iam omnia fere superiora loca multitudine armatorum completa
conspicerentur neque subsidio veniri neque commeatus supportari
interclusis itineribus possent, prope iam desperata salute non nullae eius
modi sententiae dicebantur, ut impedimentis relictis eruptione facta isdem
itineribus quibus eo pervenissent ad salutem contenderent.
Maiori
tamen parti placuit, hoc reservato ad extremum casum consilio interim rei
eventum experiri et castra defendere. |
|
IV. A poco
rato, cuanto apenas bastó para disponer y ejecutar lo acordado, los
enemigos, dada la señal, hételos que bajan corriendo a bandadas, arrojando
piedras y dardos a las trincheras. Al principio los nuestros, estando con
las fuerzas enteras, se defendían vigorosamente sin perder tiro desde las
barreras, y en viendo peligrar alguna parte de los reales por falta de
defensores, corrían allá luego a cubrirla. Mas los enemigos tenían esta
ventaja: que cansados unos del choque continuado, los reemplazaban otros
de refresco, lo que no era posible por su corto número a los nuestros;
pues no sólo el cansado no podía retirarse de la batalla, mas ni aun el
herido desamparar su puesto. |
[4] Brevi spatio
interiecto, vix ut iis rebus quas constituissent conlocandis atque
administrandis tempus daretur, hostes ex omnibus partibus signo dato
decurrere, lapides gaesaque in vallum coicere. Nostri primo integris
viribus fortiter propugnare neque ullum flustra telum ex loco superiore
mittere, et quaecumque pars castrorum nudata defensoribus premi videbatur,
eo occurrere et auxilium ferre, sed hoc superari quod diuturnitate pugnae
hostes defessi proelio excedebant, alii integris viribus succedebant;
quarum rerum a nostris propter paucitatem fieri nihil poterat, ac non modo
defesso ex pugna excedendi, sed ne saucio quidem eius loci ubi constiterat
relinquendi ac sui recipiendi facultas dabatur. |
|
V. Continuado el
combate por más de seis horas, y faltando no sólo las fuerzas, sino
también las armas a los nuestros, cargando cada vez con más furia los
enemigos; como por la suma flaqueza de los nuestros comenzasen a llenar el
foso y a querer forzar las trincheras, reducidas ya las cosas al extremo,
el primer centurión Publio Sestio Báculo, que, como queda dicho, recibió
tantas heridas en la jornada de los nervios, vase corriendo a Galba y tras
él Cayo Voluseno, tribuno, persona de gran talento y valor, y le
representan que no resta esperanza de salvarse si no se aventuran a salir
rompiendo por el campo enemigo. Galba, con esto, convocando a los
centuriones, advierte por su medio a los soldados que suspendan por un
poco el combate, y que no haciendo más que recoger las armas que les
tiren, tomen aliento; que después, al dar la señal, saliesen de rebato,
librando en su esfuerzo toda la esperanza de la vida. |
[5] Cum iam amplius
horis sex continenter pugnaretur, ac non solum vires sed etiam tela
nostros deficerent, atque hostes acrius instarent languidioribusque
nostris vallum scindere et fossas complere coepissent, resque esset iam ad
extremum perducta casum, P. Sextius Baculus, primi pili centurio, quem
Nervico proelio compluribus confectum vulneribus diximus, et item C.
Volusenus, tribunus militum, vir et consilii magni et virtutis, ad Galbam
accurrunt atque unam esse spem salutis docent, si eruptione facta extremum
auxilium experirentur. Itaque convocatis centurionibus celeriter milites
certiores facit, paulisper intermitterent proelium ac tantum modo tela
missa exciperent seque ex labore reficerent, post dato signo ex castris
erumperent, atque omnem spem salutis in virtute ponerent. |
|
VI. Como se lo
mandaron, así lo hicieron: rompen de golpe por todas las puertas, (59) sin
dar lugar al enemigo ni para reconocer qué cosa fuese, ni menos para
unirse. Con eso, trocaba la suerte, cogiendo en medio a los que se
imaginaban ya dueños de los reales, los van matando a diestro y siniestro;
y muerta más de la tercera parte de más de treinta mil bárbaros (que
tantos fueron, según consta, los que asaltaron los reales), los restantes,
atemorizados, son puestos en fuga, sin dejarlos hacer alto ni aun en las
cumbres de los montes. Batidas así y desarmadas las tropas enemigas, se
recogieron los nuestros a sus cuarteles y trincheras. Pasada esta
refriega, no queriendo Galba tentar otra vez fortuna, atento que el suceso
de su jornada fue muy diverso del fin que tuvo en venir a inventar en
estos lugares; sobre todo, movido de la escasez de bastimentos, al día
siguiente, pegando fuego a todos los edificios del burgo, dio la vuelta
hacia la provincia, y sin oposición ni embarazo de ningún enemigo condujo
sana y salva la legión, primero a los nantuates, y de allí a los
alóbroges, donde pasó el resto del invierno. |
[6] Quod iussi sunt
faciunt, ac subito omnibus portis eruptione facta neque cognoscendi quid
fieret neque sui colligendi hostibus facultatem relinquunt. Ita commutata
fortuna eos qui in spem potiundorum castrorum venerant undique
circumventos intercipiunt, et ex hominum milibus amplius XXX, quem numerum
barbarorum ad castra venisse constabat, plus tertia parte interfecta
reliquos perterritos in fugam coiciunt ac ne in locis quidem superioribus
consistere patiuntur. Sic omnibus hostium copiis fusis armisque exutis se
intra munitiones suas recipiunt. Quo proelio facto, quod saepius fortunam
temptare Galba nolebat atque alio se in hiberna consilio venisse meminerat,
aliis occurrisse rebus videbat, maxime frumenti [commeatusque] inopia
permotus postero die omnibus eius vici aedificiis incensis in provinciam
reverti contendit, ac nullo hoste prohibente aut iter demorante incolumem
legionem in Nantuates, inde in Allobroges perduxit ibique hiemavit. |
|
VII
Después de estos sucesos, cuando todo le persuadía a César que la Galia
quedaba enteramente apaciguada, por haber sido sojuzgados los belgas,
ahuyentados los germanos, vencidos en los Alpes los sioneses; y como en
esa confianza entrado el invierno se partiese para el Ilírico con deseo de
visitar también estas naciones y enterarse de aquellos países, se suscitó
de repente una guerra imprevista en la Galia, con esta ocasión: Publio
Craso el mozo, con la legión séptima, tenía sus cuarteles de invierno en
Anjou, no lejos del Océano. Por carecer de granos aquel territorio,
despachó a las ciudades comarcanas algunos prefectos y tribunos militares
en busca de provisiones. De éstos era Tito Terrasidio enviado a los
únelos, Marco Trebio Galo a los curiosolitas, Quinto Velanio con Tito
Silio a los vanes es. |
[7] His rebus gestis
cum omnibus de causis Caesar pacatam Galliam existimaret, [superatis
Belgis, expulsis Germanis, victis in Alpibus Sedunis,] atque ita inita
hieme in Illyricum profectus esset, quod eas quoque nationes adire et
regiones cognoseere volebat, subitum bellum in Gallia coortum est.
Eius
belli haec fuit causa. P. Crassus adulescens eum legione VII. proximus
mare Oceanum in Andibus hiemabat. Is, quod in his locis inopia frumenti
erat, praefectos tribunosque militum complures in finitimas civitates
frumenti causa dimisit; quo in numero est T. Terrasidius missus in
Esuvios, M. Trebius Gallus in Coriosolites, Q. Velanius eum T. Silio in
Venetos. |
|
VIII. La
república de estos últimos es la más poderosa entre todas las de la costa,
por cuanto tienen gran copia de navíos con que suelen ir a comerciar en
Bretaña. En la destreza y uso de la náutica se aventajaban éstos a los
demás, y como son dueños de los pocos puertos que se encuentran en aquel
golfo borrascoso y abierto, tienen puestos en contribución a cuantos por
él navegan. Los vaneses, pues, dieron principio a las hostilidades,
arrestando a Silio y Velanio, con la esperanza de recobrar, en cambio, de
Craso sus rehenes. Movidos de su ejemplo los confinantes (que tan prontas
y arrebatadas son las resoluciones de los galos) arrestan por el mismo fin
a Trebio y Terrasidio, y al punto con recíprocas embajadas conspiran entre
sí por medio de sus cabezas, juramentándose de no hacer cosa sino de común
acuerdo, y de correr una misma suerte en todo acontecimiento. Inducen
igualmente a las demás comunidades a querer antes conservar la libertad
heredada que no sufrir la esclavitud de los romanos. Atraídos en breve
todos los de la costa a su partido, despachan de mancomún a Publio Craso
una embajada, diciendo: «que si quiere rescatar los suyos, les restituya
los rehenes». |
[8] Huius est
civitatis longe amplissima auctoritas omnis orae maritimae regionum earum,
quod et naves habent Veneti plurimas, quibus in Britanniam navigare
consuerunt, et scientia atque usu rerum nauticarum ceteros antecedunt et
in magno impetu maris atque aperto paucis portibus interiectis, quos
tenent ipsi, omnes fere qui eo mari uti consuerunt habent vectigales. Ab
his fit initium retinendi Silii atque Velanii, quod per eos suos se
obsides, quos Crasso dedissent, recuperaturos existimabant. Horum
auctoritate finitimi adducti, ut sunt Gallorum subita et repentina
consilia, eadem de causa Trebium Terrasidiumque retinent et celeriter
missis legatis per suos principes inter se coniurant nihil nisi communi
consilio acturos eundemque omnes fortunae exitum esse laturos, reliquasque
civitates sollicitant, ut in ea libertate quam a maioribus acceperint
permanere quam Romanorum servitutem perferre malint.
Omni ora
maritima celeriter ad suam sententiam perducta communem legationem ad P.
Crassum mittunt, si velit suos recuperare, obsides sibi remittat. |
|
IX.
Enterado César de estas novedades por Craso, como estaba tan distante, da
orden de construir en tanto galeras en el río Loire, que desagua en el
Océano, de traer remeros de la provincia, y juntar marineros y pilotos.
Ejecutadas estas órdenes con gran diligencia, él, luego que se lo permitió
la estación, vino derecho al ejército. Los vaneses y demás aliados, sabida
su llegada y reconociendo juntamente la enormidad del delito que
cometieron en haber arrestado y puesto en prisiones a los embajadores
(cuyo carácter fue siempre inviolable y respetado de todas las naciones),
conforme a la grandeza del peligro que les amenazaba, tratan de hacer los
preparativos para la guerra, mayormente todo lo necesario para el
armamento de los navíos, muy esperanzados del buen suceso por la ventaja
del sitio. Sabían que los caminos por tierra estaban a cada paso cortados
por los pantanos; la navegación, embarazosa por la ninguna práctica de
aquellos parajes y ser muy contados los puertos. Presumían además que
nuestras tropas no podrían subsistir mucho tiempo en su país por falta de
víveres, y pensaban que aun cuando todo les saliese al revés, todavía por
mar serían superiores sus fuerzas; pues los romanos ni tenían navíos ni
conocimiento de los bajíos, islas y puertos de los lugares en que habían
de hacer la guerra; además, que no es lo mismo navegar por el Mediterráneo
entre costas, (60) como por el Océano, mar tan dilatado y abierto. Con
estos pensamientos fortifican sus ciudades, transportan a ellas el trigo
de los cortijos, juntan cuantas naves pueden en el puerto de Vanes, no
dudando que César abriría por aquí la campaña. Se confederan con los
osismios, lisienses, nanteses, ambialites, merinos, dublintes, menapios, y
piden socorro a la Bretaña, isla situada enfrente de estas regiones. |
[9] Quibus de rebus
Caesar a Crasso certior factus, quod ipse aberat longius, naves interim
longas aedificari in flumine Ligeri, quod influit in Oceanum, remiges ex
provincia institui, nautas gubernatoresque comparari iubet.
His rebus
celeriter administratis ipse, cum primum per anni tempus potuit, ad
exercitum contendit. Veneti reliquaeque item civitates cognito Caesaris
adventu [certiores facti], simul quod quantum in se facinus admisissent
intellegebant, [legatos, quod nomen ad omnes nationes sanctum
inviolatumque semper fuisset, retentos ab se et in vincula coniectos,] pro
magnitudine periculi bellum parare et maxime ea quae ad usum navium
pertinent providere instituunt, hoc maiore spe quod multum natura loci
confidebant. Pedestria esse itinera concisa aestuariis, navigationem
impeditam propter inscientiam locorum paucitatemque portuum sciebant,
neque nostros exercitus propter inopiam frumenti diutius apud se morari
posse confidebant; ac iam ut omnia contra opinionem acciderent, tamen se
plurimum navibus posse, [quam] Romanos neque ullam facultatem habere
navium, neque eorum locorum ubi bellum gesturi essent vada, portus,
insulas novisse; ac longe aliam esse navigationem in concluso mari atque
in vastissimo atque apertissimo Oceano perspiciebant. His initis consiliis
oppida muniunt, frumenta ex agris in oppida comportant, naves in Venetiam,
ubi Caesarem primum bellum gesturum constabat, quam plurimas possunt
cogunt. Socios
sibi ad id bellum Osismos, Lexovios, Namnetes, Ambiliatos, Morinos,
Diablintes, Menapios adsciscunt; auxilia ex Britannia, quae contra eas
regiones posita est, arcessunt. |
|
X. Tantas como hemos
dicho eran las dificultades de hacer la guerra, pero no eran menos los
incentivos que tenía César para emprender ésta: el atentado de prender a
los caballeros romanos; la rebelión después de ya rendidos; las deslealtad
contra la seguridad dada con rehenes; la conjura de tantos pueblos, y
sobre todo el recelo de que si no hacía caso de esto, no siguiesen su
ejemplo otras naciones. Por tanto, considerando que casi todos los galos
son amibos de novedades, fáciles y ligeros en suscitar guerras y que todos
los hombres naturalmente son celosos de su libertad y enemigos de la
servidumbre, antes que otras naciones se ligasen con los rebeldes, acordó
dividir en varios trozos su ejército distribuyéndolos después por las
provincias. |
[10] Erant hae
difficultates belli gerendi quas supra ostendimus, sed tamen multa
Caesarem ad id bellum incitabant: iniuria retentorum equitum Romanorum,
rebellio facta post deditionem, defectio datis obsidibus, tot civitatum
coniuratio, in primis ne hac parte neglecta reliquae nationes sibi idem
licere arbitrarentur. Itaque cum intellegeret omnes fere Gallos novis
rebus studere et ad bellum mobiliter celeriterque excitari, omnes autem
homines natura libertati studere et condicionem servitutis odisse, prius
quam plures civitates conspirarent, partiendum sibi ac latius
distribuendum exercitum putavit. |
|
XI. Con
este fin envió a los trevirenses, que lindan con el Rin, al legado Tito
Labieno con la caballería, encargándole visitase de pasada a los remenses
y demás belgas, y los tuviese a raya; que si los germanos, llamados, a lo
que se decía, por los belgas, intentasen pasar por fuerza en barcas el
río, se lo estorbase. A Publio Craso, con doce cohortes de las legiones y
buen número de caballos, manda ir a Aquitania para impedir que de allá
suministren socorros a la Galia, y se coliguen naciones tan poderosas. Al
legado Quinto Triturio Sabino, con tres legiones, envía contra los únelos,
curiosolitas y lisienses (61) para contenerlos dentro de sus límites. Da
el mando de la escuadra y de las naves que hizo aprestar del Poitu, del
Santonge y de otros países fieles, al joven Décimo Bruto, con orden de
hacerse cuanto antes a la vela para Vannes, adonde marchó él mismo por
tierra con la infantería. |
[11] Itaque T.
Labienum legatum in Treveros, qui proximi flumini Rheno sunt, cum equitatu
mittit. Huic mandat, Remos reliquosque Belgas adeat atque in officio
contineat Germanosque, qui auxilio a Belgis arcessiti dicebantur, si per
vim navibus flumen transire conentur, prohibeat.
P.
Crassum cum cohortibus legionariis XII et magno numero equitatus in
Aquitaniam proficisci iubet, ne ex his nationibus auxilia in Galliam
mittantur ac tantae nationes coniungantur. Q. Titurium Sabinum legatum cum
legionibus tribus in Venellos, Coriosolites Lexoviosque mittit, qui eam
manum distinendam curet. D. Brutum adulescentem classi Gallicisque
navibus, quas ex Pictonibus et Santonis reliquisque pacatis regionibus
convenire iusserat, praeficit et, cum primum possit, in Venetos proficisci
iubet. Ipse eo pedestribus copiis contendit. |
|
XII.
Estando, como están, aquellas poblaciones fundadas sobre cabos y
promontorios, ni por tierra eran accesibles en la alta marea que allí se
experimenta cada doce horas ni tampoco, por la mar en la baja, quedando
entonces las naves encalladas en la arena. Con que así por el flujo, como
por el reflujo, era dificultoso combatirlas; que si tal vez a fuerza de
obras, atajado el mar con diques y muelles terraplenados hasta casi
emparejar con las murallas, desconfiaban los sitiados de poder defenderse,
a la hora teniendo a mano gran número de bajeles, embarcábanse con todas
sus cosas y se acogían a los lugares vecinos, donde se hacían fuertes de
nuevo, logrando las mismas ventajas en la situación. Esto gran parte del
estío lo podían hacer más a su salvo, porque nuestra escuadra estaba
detenida por los vientos contrarios, y era sumamente peligroso el navegar
por mar tan vasto y abierto, siendo tan grandes las mareas y casi ningunos
los puertos. |
[12] Erant eius modi
fere situs oppidorum ut posita in extremis lingulis promunturiisque neque
pedibus aditum haberent, cum ex alto se aestus incitavisset, quod [bis]
accidit semper horarum XII spatio, neque navibus, quod rursus minuente
aestu naves in vadis adflictarentur. Ita utraque re oppidorum oppugnatio
impediebatur. Ac si quando magnitudine operis forte superati, extruso mari
aggere ac molibus atque his oppidi moenibus adaequatis, suis fortunis
desperare coeperant, magno numero navium adpulso, cuius rei summam
facultatem habebant, omnia sua deportabant seque in proxima oppida
recipiebant: ibi se rursus isdem oportunitatibus loci defendebant. Haec eo
facilius magnam partem aestatis faciebant quod nostrae naves tempestatibus
detinebantur summaque erat vasto atque aperto mari, magnis aestibus, raris
ac prope nullis portibus difficultas navigandi. |
|
XIII. La
construcción y armadura de las naves enemigas se hacía por esto en la
forma siguiente: las quillas algo más planas que las nuestras, a fin de
manejarse más fácilmente en la baja marea; la proa y popa muy erguidas
contra las mayores olas y borrascas; maderamen todo él de roble capaz de
resistir a cualquier golpe de viento; los bancos de vigas tirante de un
pie (62) de tabla, y otro de canto, clavadas con clavos de hierro gruesos
como el dedo pulgar. Tenían las áncoras, en vez de cables, amarradas con
cadenas de hierro, y en lugar de velas llevaban pieles y badanas delgadas,
o por falta de lino, o por ignorar su uso, o lo que parece más cierto, por
juzgar que las velas no tendrían aguante contra las tempestades deshechas
del Océano y la furia de los vientos en vasos de tanta carga. Nuestra
escuadra viniéndose a encontrar con semejantes naves, sólo les hacía
ventaja en la ligereza y manejo de los remos. En todo lo demás, según la
naturaleza del golfo y agitación de sus olas, nos hacían notables
ventajas; pues ni los espolones de nuestras proas podían hacerles daño
(tanta era su solidez), ni era fácil alcanzasen a su borde los tiros por
ser tan altas, y por la misma razón estaban menos expuestas a varar. Demás
de eso, en arreciándose el viento, entregadas a él, aguantaban más
fácilmente la borrasca, y con mayor seguridad daban fondo en poca agua; y
aun quedando en seco, ningún riesgo temían de las peñas y arrecifes,
siendo así que nuestras naves estaban expuestas a todos estos peligros. |
[13] Namque ipsorum
naves ad hunc modum factae armataeque erant: carinae aliquanto planiores
quam nostrarum navium, quo facilius vada ac decessum aestus excipere
possent; prorae admodum erectae atque item puppes, ad magnitudinem
fluctuum tempestatumque accommodatae; naves totae factae ex robore ad
quamvis vim et contumeliam perferendam; transtra ex pedalibus in
altitudinem trabibus, confixa clavis ferreis digiti pollicis crassitudine;
ancorae pro funibus ferreis catenis revinctae; pelles pro velis alutaeque
tenuiter confectae, [hae] sive propter inopiam lini atque eius usus
inscientiam, sive eo, quod est magis veri simile, quod tantas tempestates
Oceani tantosque impetus ventorum sustineri ac tanta onera navium regi
velis non satis commode posse arbitrabantur.
Cum his
navibus nostrae classi eius modi congressus erat ut una celeritate et
pulsu remorum praestaret, reliqua pro loci natura, pro vi tempestatum
illis essent aptiora et accommodatiora.
Neque enim iis nostrae
rostro nocere poterant (tanta in iis erat firmitudo), neque propter
altitudinem facile telum adigebatur, et eadem de causa minus commode
copulis continebantur. Accedebat ut, cum [saevire ventus coepisset et] se
vento dedissent, et tempestatem ferrent facilius et in vadis consisterent
tutius et ab aestu relictae nihil saxa et cautes timerent; quarum rerum
omnium nostris navibus casus erat extimescendus. |
|
XIV.
César, viendo que si bien lograba apoderarse de los lugares, nada
adelantaba, pues ni incomodar podía a los enemigos ni estorbarles la
retirada, se resolvió a aguardar a la escuadra. Luego que arribó ésta y
fue avistada de los enemigos, salieron contra ella del puerto casi
doscientas veinte naves, bien tripuladas y provistas de toda suerte de
municiones. Pero ni Bruto, director de la escuadra, ni los comandantes y
capitanes de los navíos sabían qué hacerse, o cómo entrar en batalla,
porque visto estaba que con los espolones no podían hacerles mella; y aun
erigidas torres encima, las sobrepujaba tanto la popa de los bajeles
bárbaros, que sobre río ser posible disparar bien desde abajo contra
ellos, los tiros de los enemigos, por la razón contraria, nos habían de
causar mayor daño. Una sola cosa prevenida de antemano nos hizo muy al
caso, y fueron ciertas hoces bien afiladas, caladas en varapalos a manera
de guadañas murales. Enganchadas éstas una vez en las cuerdas con que
ataban las entenas a los mástiles, remando de boga, hacían pedazos el
cordaje; con ello caían de su peso las vergas, por manera que consistiendo
toda la ventaja de la marina galicana en velas y jarcias, perdidas éstas,
por lo mismo quedaban inservibles las naves. Entonces lo restante del
combate dependía del valor, en que sin disputa se aventajaban los
nuestros, y más, que peleaban a vista de César y de todo el ejército, sin
poder ocultarse hazaña de alguna cuenta, pues todos los collados y cerros
que tenían las vistas al mar estaban ocupados por las tropas. |
[14] Compluribus
expugnatis oppidis Caesar, ubi intellexit frustra tantum laborem sumi
neque hostium fugam captis oppidis reprimi neque iis noceri posse, statuit
expectandam classem. Quae ubi convenit ac primum ab hostibus visa est,
circiter CCXX naves eorum paratissimae atque omni genere armorum
ornatissimae profectae ex portu nostris adversae constiterunt; neque satis
Bruto, qui classi praeerat, vel tribunis militum centurionibusque, quibus
singulae naves erant attributae, constabat quid agerent aut quam rationem
pugnae insisterent. Rostro enim noceri non posse cognoverant; turribus
autem excitatis tamen has altitudo puppium ex barbaris navibus superabat,
ut neque ex inferiore loco satis commode tela adigi possent et missa a
Gallis gravius acciderent. Una erat magno usui res praeparata a nostris,
falces praeacutae insertae adfixaeque longuriis, non absimili forma
muralium falcium. His cum funes qui antemnas ad malos destinabant
comprehensi adductique erant, navigio remis incitato praerumpebantur.
Quibus abscisis antemnae necessario concidebant, ut, cum omnis Gallicis
navibus spes in velis armamentisque consisteret, his ereptis omnis usus
navium uno tempore eriperetur. Reliquum erat certamen positum in virtute,
qua nostri milites facile superabant, atque eo magis quod in conspectu
Caesaris atque omnis exercitus res gerebatur, ut nullum paulo fortius
factum latere posset; omnes enim colles ac loca superiora, unde erat
propinquus despectus in mare, ab exercitu tenebantur. |
|
XV.
Derribadas las entenas en la forma dicha, embistiendo a cada navío dos o
tres de los nuestros, los soldados hacían el mayor esfuerzo por abordar y
saltar dentro. Los bárbaros, visto el efecto, y muchas de sus naves
apresadas, no teniendo ya otro recurso, tentaron huir por salvarse. Mas
apenas enderezaron las proas hacia donde las conducía el viento, de
repente se les echó y calmó tanto, que no podían menearse ni atrás ni
adelante; que fue gran ventura para completar la victoria, porque,
siguiendo los nuestros al alcance, las fueron apresando una por una, a
excepción de muy pocas, que sobreviniendo la noche, pudieron arribar a
tierra, con ser que duró el combate desde las cuatro del día (63) hasta
ponerse el Sol. |
[15] Deiectis, ut
diximus, antemnis, cum singulas binae ac ternae naves circumsteterant,
milites summa vi transcendere in hostium naves contendebant. Quod postquam
barbari fieri animadverterunt, expugnatis compluribus navibus, cum ei rei
nullum reperiretur auxilium, fuga salutem petere contenderunt. Ac iam
conversis in eam partem navibus quo ventus ferebat, tanta subito malacia
ac tranquillitas exstitit ut se ex loco movere non possent. Quae quidem
res ad negotium conficiendum maximae fuit oportunitati: nam singulas
nostri consectati expugnaverunt, ut perpaucae ex omni numero noctis
interventu ad terram pervenirent, cum ab hora fere IIII usque ad solis
occasum pugnaretur. |
|
XVI. Con
esta batalla se terminó la guerra de los vaneses y de todos los pueblos
marítimos; pues no sólo concurrieron a ella todos los mozos y ancianos de
algún crédito en dignidad y gobierno, sino que trajeron también de todas
partes cuantas naves había, perdidas las cuales, no tenían los demás dónde
guarecerse, ni arbitrio para defender los castillos. Por eso se rindieron
con todas sus cosas a merced de César, quien determinó castigarlos
severísimamente, a fin de que los bárbaros aprendiesen de allí adelante a
respetar con mayor cuidado el derecho de los embajadores. Así que,
condenados a muerte todos los senadores, vendió a los demás por esclavos. |
[16] Quo proelio
bellum Venetorum totiusque orae maritimae confectum est. Nam cum omnis
iuventus, omnes etiam gravioris aetatis in quibus aliquid consilii aut
dignitatis fuit eo convenerant, tum navium quod ubique fuerat in unum
locum coegerant; quibus amissis reliqui neque quo se reciperent neque quem
ad modum oppida defenderent habebant. Itaque se suaque omnia Caesari
dediderunt. In quos eo gravius Caesar vindicandum statuit quo diligentius
in reliquum tempus a barbaris ius legatorum conservaretur. Itaque omni
senatu necato reliquos sub corona vendidit. |
|
XVII.
Mientras esto pasaba en Vannes. Quinto Titurio Sabino llegó con su
destacamento a la frontera de los únelos, cuyo caudillo era Viridovige,
como también de todas las comunidades alzadas, en donde había levantado un
grueso ejército. Asimismo en este poco tiempo los aulercos, ebreusenses y
lisienses, degollando a sus senadores porque se oponían a la guerra,
cerraron las puertas y se ligaron con Viridovige juntamente con una gran
chusma de bandoleros y salteadores que se les agregó de todas partes, los
cuales, por la esperanza del pillaje y afición a la milicia, tenían horror
al oficio y continuo trabajo de la labranza. Sabino, que se había acampado
en lugar ventajoso para todo, no salía de las trincheras, dado que
Viridovige, alojado a dos millas de distancia, sacando cada día sus tropas
afuera, le presentaba la batalla, con que ya no sólo era despreciado
Sabino de los contrarios, sino también zaherido de los nuestros. A tanto
llegó la persuasión de su miedo, que ya los enemigos se arrimaban sin
recelo a las trincheras. Hacía él esto por juzgar que un oficial
subalterno no debía exponerse a pelear con tanta gente sino en sitio
seguro, o con alguna buena ocasión, mayormente en ausencia del general. |
[17] Dum haec in
Venetis geruntur, Q. Titurius Sabinus cum iis copiis quas a Caesare
acceperat in fines Venellorum pervenit. His praeerat Viridovix ac summam
imperii tenebat earum omnium civitatum quae defecerant, ex quibus
exercitum [magnasque copias] coegerat; atque his paucis diebus Aulerci
Eburovices Lexoviique, senatu suo interfecto quod auctores belli esse
nolebant, portas clauserunt seque cum Viridovice coniunxerunt; magnaque
praeterea multitudo undique ex Gallia perditorum hominum latronumque
convenerat, quos spes praedandi studiumque bellandi ab agri cultura et
cotidiano labore revocabat. Sabinus idoneo omnibus rebus loco castris sese
tenebat, cum Viridovix contra eum duorum milium spatio consedisset
cotidieque productis copiis pugnandi potestatem faceret, ut iam non solum
hostibus in contemptionem Sabinus veniret, sed etiam nostrorum militum
vocibus non nihil carperetur; tantamque opinionem timoris praebuit ut iam
ad vallum castrorum hostes accedere auderent. Id ea de causa faciebat quod
cum tanta multitudine hostium, praesertim eo absente qui summam imperii
teneret, nisi aequo loco aut oportunitate aliqua data legato dimicandum
non existimabat. |
|
XVIII.
Cuando andaba más válida esta opinión de su miedo, puso los ojos en cierto
galo de las tropas auxiliares, hombre abonado y sagaz a quien con grandes
premios y ofertas le persuade se pase a los enemigos, dándole sus
instrucciones. Él, llegado como desertor al campo de los enemigos, les
representa el miedo de los romanos; pondera cuan apretado se halla César
de los vaneses; que a más tardar, levantando el campo Sabino secretamente
la noche inmediata, iría a socorrerle. Lo mismo fue oír esto, que clamar
todos a una voz que no era de perder tan buen lance, ser preciso ir contra
ellos. Muchas razones los incitaban a eso: la irresolución de Sabino en
los días antecedentes; el dicho del desertor; la escasez de bastimentos,
de que por descuido estaban mal provistos; la esperanza de que venciesen
los vaneses; y en fin, porque de ordinario los hombres creen fácilmente lo
que desean. Movidos de esto, no dejan a Viridovige ni a los demás
capitanes salir de la junta hasta darles licencia de tomar las armas e ir
contra el enemigo. Conseguida, tan alegres como si ya tuviesen la victoria
en las manos, cargados de fagina con que llenar los fosos de los romanos,
van corriendo a los reales. |
[18] Hac confirmata
opinione timoris idoneum quendam hominem et callidum deligit, Gallum, ex
iis quos auxilii causa secum habebat.
Huic magnis praemiis
pollicitationibusque persuadet uti ad hostes transeat, et quid fieri velit
edocet. Qui ubi pro perfuga ad
eos venit, timorem Romanorum proponit, quibus angustiis ipse Caesar a
Venetis prematur docet, eque longius abesse quin proxima nocte Sabinus
clam ex castris exercitum educat et ad Caesarem auxilii ferendi causa
proficiscatur.
Quod ubi
auditum est, conclamant omnes occasionem negotii bene gerendi amittendam
non esse: ad castra iri oportere. Multae res ad hoc consilium Gallos
hortabantur: superiorum dierum Sabini cunctatio, perfugae confirmatio,
inopia cibariorum, cui rei parum diligenter ab iis erat provisum, spes
Venetici belli, et quod fere libenter homines id quod volunt credunt. His
rebus adducti non prius Viridovicem reliquosque duces ex concilio
dimittunt quam ab iis sit concessum arma uti capiant et ad castra
contendant. Qua re concessa laeti, ut explorata victoria, sarmentis
virgultisque collectis, quibus fossas Romanorum compleant, ad castra
pergunt. |
|
XIX.
Estaba el campamento en un altozano que poco a poco se levantaba del
llano, y a él vinieron apresuradamente corriendo casi una milla por
quitarnos el tiempo de apercibirnos, si bien ellos llegaron jadeando.
Sabino, animados los suyos, da la señal que tanto deseaban. Mandóles salir
de rebato por dos puertas, estando aún los enemigos con las cargas a
cuestas. La ventaja del sitio, la poca disciplina y mucho cansancio de los
enemigos, el valor de los nuestros y su destreza adquirida en tantas
batallas fueron causa de que los enemigos, sin resistir ni aun la primera
carga nuestra, volviesen al instante las espaldas. Mas como iban tan
desordenados, alcanzados de los nuestros que los perseguían con las
fuerzas enteras, muchos quedaron muertos en el campo; los demás, fuera de
algunos que lograron escaparse, perecieron en el alcance de la caballería.
Con esto, al mismo tiempo que Sabino recibió la noticia de la batalla
naval, la tuvo César de la victoria de Sabino, a quien luego se rindieron
todos aquellos pueblos, porque los galos son tan briosos y arrojados para
emprender guerras, como afeminados y mal sufridos en las desgracias. |
[19] Locus erat
castrorum editus et paulatim ab imo acclivis circiter passus mille. Huc
magno cursu contenderunt, ut quam minimum spatii ad se colligendos
armandosque Romanis daretur, exanimatique pervenerunt.
Sabinus suos hortatus
cupientibus signum dat. Impeditis hostibus propter ea quae ferebant onera
subito duabus portis eruptionem fieri iubet. Factum est oportunitate loci,
hostium inscientia ac defatigatione, virtute militum et superiorum
pugnarum exercitatione, ut ne unum quidem nostrorum impetum ferrent ac
statim terga verterent. Quos impeditos integris viribus milites nostri consecuti magnum
numerum eorum occiderunt; reliquos equites consectati paucos, qui ex fuga
evaserant, reliquerunt. Sic uno tempore et de navali pugna Sabinus et de
Sabini victoria Caesar est certior factus, civitates que omnes se statim
Titurio dediderunt.
Nam ut ad
bella suscipienda Gallorum alacer ac promptus est animus, sic mollis ac
minime resistens ad calamitates ferendas mens eorum est. |
|
XX. Casi a
la misma sazón, llegado Publio Craso a la Aquitania, que, como queda
dicho, por la extensión del país y por sus poblaciones merece ser reputada
por la tercera parte de la Galia; considerando que iba a guerrear donde
pocos años antes el legado Lucio Valerio Preconino perdió la vida con el
ejército, (64) y de donde Lucio Manilio, procónsul, perdido el bagaje,
había tenido que escapar, juzgó que debía prevenirse con la mayor
diligencia. Con esa mira, proveyéndose bien de víveres, de socorros y de
caballos, convidando en particular a muchos militares conocidos por su
valor de Tolosa, Carcasona y Narbona, ciudades de nuestra provincia
confinantes con dichas regiones, entró con su ejército por las fronteras
de los sociates. (65) Los cuales al punto que lo supieron, juntando gran
número de tropas y su caballería, en que consistía su mayor fuerza,
acometiendo sobre la marcha a nuestro ejército, primero avanzaron con la
caballería; después, rechazada ésta, y yendo al alcance los nuestros,
súbitamente presentaron la infantería que tenían emboscada en una
hondonada, con lo cual, arremetiendo a los nuestros, renovaron la batalla. |
[20]
Eodem fere tempore P. Crassus, cum in Aquitaniam pervenisset, quae [pars],
ut ante dictum est, [et regionum latitudine et multitudine hominum] tertia
pars Galliae est [aestimanda], cum intellegeret in iis locis sibi bellum
gerendum ubi paucis ante annis L. Valerius Praeconinus legatus exercitu
pulso interfectus esset atque unde L. Manlius proconsul impedimentis
amissis profugisset, non mediocrem sibi diligentiam adhibendam
intellegebat. Itaque re frumentaria provisa, auxiliis equitatuque
comparato, multis praeterea viris fortibus Tolosa et Carcasone et Narbone,
quae sunt civitates Galliae provinciae finitimae, ex his regionibus
nominatim evocatis, in Sotiatium fines exercitum introduxit. Cuius adventu
cognito Sotiates magnis copiis coactis, equitatuque, quo plurimum
valebant, in itinere agmen nostrum adorti primum equestre proelium
commiserunt, deinde equitatu suo pulso atque insequentibus nostris subito
pedestres copias, quas in convalle in insidiis conlocaverant, ostenderunt.
Hi nostros disiectos adorti proelium renovarunt. |
|
XXI. El
combate fue largo y porfiado; como que, ufanos los sociates por sus
antiguas victorias, estaban persuadidos que de su valor pendía la libertad
de toda la Aquitania. Los nuestros, por su parte, deseaban mostrar por la
obra cuál era su esfuerzo aun en ausencia del general y sin ayuda de las
otras legiones, mandándolos un mozo de poca edad. Al fin, acuchillados los
enemigos, volvieron las espaldas, y muertos ya muchos, Craso de camino se
puso a sitiar la capital de los sociates. Viendo que era vigorosa la
resistencia, armó las baterías. Los sitiados, a veces, tentaban hacer
salidas, a veces minar las trincheras y obras, en lo cual son diestrísimos
los aquitanos a causa de las minas que tienen en muchas partes. Mas visto
que nada les valía contra nuestra vigilancia, envían diputados a Craso,
pidiéndole los recibiese a partido. Otorgándoselo, y mandándoles entregar
las armas, las entregan. |
[21] Pugnatum est diu
atque acriter, cum Sotiates superioribus victoriis freti in sua virtute
totius Aquitaniae salutem positam putarent, nostri autem quid sine
imperatore et sine reliquis legionibus adulescentulo duce efficere possent
perspici cuperent; tandem confecti vulneribus hostes terga verterunt.
Quorum magno numero interfecto Crassus ex itinere oppidum Sotiatium
oppugnare coepit. Quibus fortiter resistentibus vineas turresque egit.
Illi alias eruptione temptata, alias cuniculis ad aggerem vineasque actis
(cuius rei sunt longe peritissimi Aquitani, propterea quod multis locis
apud eos aerariae secturaeque sunt), ubi diligentia nostrorum nihil his
rebus profici posse intellexerunt, legatos ad Crassum mittunt seque in
deditionem ut recipiat petunt. |
|
XXII.
Estando todos los nuestros ocupados en esto, he aquí que sale por la otra
parte de la ciudad su gobernador Adcantuano con seiscientos de su
devoción, a quienes llaman ellos soldurios. (66) Su profesión es
participar de todos los bienes de aquellos a cuya amistad se sacrifican,
mientras viven, y si les sucede alguna desgracia, o la han de padecer con
ellos, o darse la muerte, y jamás hubo entre los tales quien, muerto su
dueño, quisiese sobrevivirle. Habiendo, pues, (67) hecho su salida con
estos adcuatanos, a la gritería que alzaron los nuestros por aquella
parte, corrieron los soldados a las armas, y después de un recio combate
los hicieron retirar adentro. No obstante, recabó de Craso el ser
comprendido en la misma suerte de los ya entregados. |
[22] Qua re impetrata
arma tradere iussi faciunt. Atque in eam rem omnium nostrorum intentis
animis alia ex parte oppidi Adiatunnus, qui summam imperii tenebat, cum DC
devotis, quos illi soldurios appellant, quorum haec est condicio, ut
omnibus in vita commodis una cum iis fruantur quorum se amicitiae
dediderint, si quid his per vim accidat, aut eundem casum una ferant aut
sibi mortem consciscant; neque adhuc hominum memoria repertus est quisquam
qui, eo interfecto cuius se amicitiae devovisset, mortem recusaret--- cum
his Adiatunnus eruptionem facere conatus clamore ab ea parte munitionis
sublato cum ad arma milites concurrissent vehementerque ibi pugnatum esset,
repulsus in oppidum tamen uti eadem deditionis condicione uteretur a
Crasso impetravit. |
|
XXIII.
Craso, luego que recibió las armas y rehenes, marchó la vuelta de los
vocates y tarusates. (68) En consecuencia, espantados los bárbaros de ver
tomada a pocos días de cerco una plaza no menos fuerte por naturaleza que
por arte, trataron, por medio de mensajeros despachados a todas partes, de
mancomunarse, darse rehenes y alistar gente. Envían también embajadores a
las ciudades de la España Citerior que confinan con Aquitania, pidiendo
tropas y oficiales expertos. Venidos que fueron, emprenden la guerra con
gran reputación y fuerzas muy considerables. Eligen por capitanes a los
mismos que acompañaron siempre a Quinto Sertorio, y tenían fama de muy
inteligentes en la milicia. En efecto, abren la campaña conforme a la
disciplina de los romanos, tomando los puestos, fortificando los reales, y
cortándonos los bastimentos. Craso, advirtiendo no serle fácil dividir por
el corto número sus tropas, cuando el enemigo andaba suelto ya en
correrías ya en cerrarle los pasos, dejando buena guarnición en sus
estancias, que con eso le costaba no poco el proveerse de víveres, que por
días iba creciendo el número de los enemigos, determinóse a no esperar
más, sino venir luego a batalla. Propuesta su resolución en consejo,
viendo que todos la aprobaban, dejóla señalada para el día siguiente. |
[23]
Armis obsidibusque acceptis, Crassus in fines Vocatium et Tarusatium
profectus est. Tum vero barbari commoti, quod oppidum et natura loci et
manu munitum paucis diebus quibus eo ventum erat expugnatum cognoverant,
legatos quoque versum dimittere, coniurare, obsides inter se dare, copias
parare coeperunt. Mittuntur etiam ad eas civitates legati quae sunt
citerioris Hispaniae finitimae Aquitaniae: inde auxilia ducesque
arcessuntur. Quorum adventu magna cum auctoritate et magna [cum] hominum
multitudine bellum gerere conantur.
Duces vero ii
deliguntur qui una cum Q. Sertorio omnes annos fuerant summamque scientiam
rei militaris habere existimabantur. Hi consuetudine populi Romani loca
capere, castra munire, commeatibus nostros intercludere instituunt. Quod
ubi Crassus animadvertit, suas copias propter exiguitatem non facile
diduci, hostem et vagari et vias obsidere et castris satis praesidii
relinquere, ob eam causam minus commode frumentum commeatumque sibi
supportari, in dies hostium numerum augeri, non cunctandum existimavit
quin pugna decertaret. Hac re ad consilium delata, ubi omnes idem sentire
intellexit, posterum diem pugnae constituit. |
|
XXIV. En
amaneciendo, hizo salir todas sus tropas, y habiéndolas formado en dos
cuerpos con las auxiliares en el centro, estaba atento a lo que harían los
contrarios. Ellos, si bien por su muchedumbre y antigua gloria en las
armas, y a vista del corto número de los nuestros se daban por seguros del
feliz éxito en el combate, todavía juzgaban por más acertado, tomando los
pasos e interceptando los víveres, conseguir la victoria sin sangre; y
cuando empezasen los romanos a retirarse por falta de provisiones, tenían
ideado dejarse caer sobre ellos a tiempo que con la faena de la marcha y
del peso de las cargas se hallasen con menos bríos. Aprobada por los
capitanes la idea, aunque los romanos presentaron la batalla, ellos se
mantuvieron dentro de las trincheras. Penetrado este designio Craso, como
con el crédito adquirido en haber esperado a pie firme al enemigo, hubiese
infundido temor a los contrarios y ardor a los nuestros para la pelea,
clamando todos que ya no se debía dilatar un punto el asalto de las
trincheras, exhortando a los suyos, conforme al deseo de todos, marchó
contra ellas. |
[24] Prima luce
productis omnibus copiis duplici acie instituta, auxiliis in mediam aciem
coniectis, quid hostes consilii caperent expectabat. Illi, etsi propter
multitudinem et veterem belli gloriam paucitatemque nostrorum se tuto
dimicaturos existimabant, tamen tutius esse arbitrabantur obsessis viis
commeatu intercluso sine vulnere victoria potiri, et si propter inopiam
rei frumentariae Romani se recipere coepissent, impeditos in agmine et sub
sarcinis infirmiore animo adoriri cogitabant. Hoc consilio probato ab
ducibus, productis Romanorum copiis, sese castris tenebant. Hac re
perspecta Crassus, cum sua cunctatione atque opinione timoris hostes
nostros milites alacriores ad pugnandum effecissent atque omnium voces
audirentur expectari diutius non oportere quin ad castra iretur,
cohortatus suos omnibus cupientibus ad hostium castra contendit. |
|
XXV. Unos
se ocupaban en cegar los fosos, otros en derribar a fuerza de dardos a los
que montaban las trincheras, y hasta los auxiliares, de quienes Craso
fiaba poco en orden de pelear, con aprontar piedras y armas y traer
céspedes para el terraplén, pasaban por combatientes. Defendíanse asimismo
los enemigos con tesón y bravura, disparando a golpe seguro desde arriba,
por lo que nuestros caballos, dado un giro a los reales, avisaron a Craso
que hacia la puerta trasera no se veía igual diligencia y era fácil la
entrada. |
[25] Ibi cum alii
fossas complerent, alii multis telis coniectis defensores vallo
munitionibusque depellerent, auxiliaresque, quibus ad pugnam non multum
Crassus confidebat, lapidibus telisque subministrandis et ad aggerem
caespitibus comportandis speciem atque opinionem pugnantium praeberent,
cum item ab hostibus constanter ac non timide pugnaretur telaque ex loco
superiore missa non frustra acciderent, equites circumitis hostium castris
Crasso renuntiaverunt non eadem esse diligentia ab decumana porta castra
munita facilemque aditum habere. |
|
XXVI.
Craso, exhortando a los capitanes de caballería que animasen a sus
soldados prometiéndoles grandes premios, les dice lo que han de hacer.
Ellos, según la orden, sacadas de nuestros reales cuatro cohortes que
estaban de guardia y descansadas, conduciéndolas por un largo rodeo, para
que no pudieran ser vistas del enemigo, cuando todos estaban más empeñados
en la refriega, llegaron sin detención al lugar sobredicho de las
trincheras; y rompiendo por ellas, ya estaban dentro cuando los enemigos
pudieron caer en cuenta de lo acaecido. Los nuestros sí que, oída la
vocería de aquella parte, cobrando nuevo aliento, como de ordinario
acontece cuando se espera la victoria, comenzaron con mayor denuedo a
batir los enemigos, que acordonados por todas partes y perdida toda
esperanza, se arrojaban de las trincheras abajo por escaparse. Mas
perseguidos de la caballería por aquellas espaciosas llanuras, de
cincuenta mil hombres, venidos, según constaba, de Aquitania y Cantabria,
apenas dejó con vida la cuarta parte, y ya muy de noche se retiró a los
cuarteles. |
[26]
Crassus equitum praefectos cohortatus, ut magnis praemiis
pollicitationibusque suos excitarent, quid fieri vellet ostendit. Illi, ut
erat imperatum, eductis iis cohortibus quae praesidio castris relictae
intritae ab labore erant, et longiore itinere circumductis, ne ex hostium
castris conspici possent, omnium oculis mentibusque ad pugnam intentis
celeriter ad eas quas diximus munitiones pervenerunt atque his prorutis
prius in hostium castris constiterunt quam plane ab his videri aut quid
rei gereretur cognosci posset. Tum vero clamore ab ea parte audito nostri
redintegratis viribus, quod plerumque in spe victoriae accidere consuevit,
acrius impugnare coeperunt.
Hostes undique
circumventi desperatis omnibus rebus se per munitiones deicere et fuga
salutem petere contenderunt. Quos equitatus apertissimis campis
consectatus ex milium L numero, quae ex Aquitania Cantabrisque convenisse
constabat, vix quarta parte relicta, multa nocte se in castra recepit. |
|
XXVII. A
la nueva de esta batalla, la mayor parte de Aquitania se rindió a Craso,
enviándole rehenes espontáneamente, como fueron los tarbelos, los
bigorreses, los precíanos, vocates, tarusates, elusates, garites, los de
Aux y Carona, sibutsates y cocosates. (69) Solas algunas naciones más
remotas, confiadas en la inmediación del invierno, dejaron de hacerlo. |
[27] Hac audita pugna
maxima pars Aquitaniae sese Crasso dedidit obsidesque ultro misit; quo in
numero fuerunt Tarbelli, Bigerriones, Ptianii, Vocates, Tarusates,
Elusates, Gates, Ausci, Garumni, Sibusates, Cocosates: paucae ultimae
nationes anni tempore confisae, quod hiems suberat, id facere neglexerunt. |
|
XXVIII.
César casi por entonces, aunque va el estío se acababa, sin embargo,
viendo que después de sosegada toda la Galia, solos los merinos y menapios
se mantenían rebeldes, sin haber tratado con él nunca de paz, pareciéndole
ser negocio de pocos días esta guerra, marchó contra ellos. Éstos habían
determinado hacerla siguiendo muy diverso plan que los otros galos, porque
considerando cómo habían de ser destruidas y sojuzgadas naciones muy
poderosas que se aventuraron a pelear, teniendo ellos alrededor grandes
bosques y lagunas, trasladáronse a ellas con todos sus haberes. Llegado
César a la entrada de los bosques, y empezando a fortificarse, sin que por
entonces apareciese enemigo alguno, cuando nuestra gente andaba esparcida
en los trabajos, de repente se dispararon por todas las partes de la selva
y echáronse sobre ella. Los soldados tomaron al punto las armas, y los
rebatieron matando a muchos aunque, por querer seguirlos, entre las
breñas» perdieron tal cual de los suyos. |
[28] Eodem fere
tempore Caesar, etsi prope exacta iam aestas erat, tamen, quod omni Gallia
pacata Morini Menapiique supererant, qui in armis essent neque ad eum
umquam legatos de pace misissent, arbitratus id bellum celeriter confici
posse eo exercitum duxit; qui longe alia ratione ac reliqui Galli bellum
gerere coeperunt. Nam quod intellegebant maximas nationes, quae proelio
contendissent, pulsas superatasque esse, continentesque silvas ac paludes
habebant, eo se suaque omnia contulerunt. Ad quarum initium silvarum cum
Caesar pervenisset castraque munire instituisset neque hostis interim
visus esset, dispersis in opere nostris subito ex omnibus partibus silvae
evolaverunt et in nostros impetum fecerunt. Nostri celeriter arma ceperunt
eosque in silvas repulerunt et compluribus interfectis longius
impeditioribus locis secuti paucos ex suis deperdiderunt. |
|
XXIX. Los
días siguientes empleó César en rozar el bosque, formando de la leña
cortada bardas opuestas al enemigo por las dos bandas, a fin de que por
ninguna pudiesen asaltar a los soldados cuando estuvieran descuidados y
sin armas. De este modo, avanzando en poco tiempo gran trecho con presteza
increíble; tanto que ya los nuestros iban a tomar sus ganados y la zaga
del bagaje, emboscándose ellos en lo más fragoso de las selvas,
sobrevinieron temporales tan recios, que fue necesario interrumpir la
obra, pues no podían ya los soldados guarecerse por las continuas lluvias
en las tiendas. Así que, talados sus campos, quemadas las aldeas y
caseríos, César retiró su ejército, alojándolo en cuarteles de invierno,
repartido por los aulercos, lisienses y demás naciones que acababan de
hacer la guerra.
Notas de Napoleón del libro tercero |
[29] Reliquis deinceps
diebus Caesar silvas caedere instituit, et ne quis inermibus
imprudentibusque militibus ab latere impetus fieri posset, omnem eam
materiam quae erat caesa conversam ad hostem conlocabat et pro vallo ad
utrumque latus extruebat. Incredibili celeritate magno spatio paucis
diebus confecto, cum iam pecus atque extrema impedimenta a nostris
tenerentur, ipsi densiores silvas peterent, eius modi sunt tempestates
consecutae uti opus necessario intermitteretur et continuatione imbrium
diutius sub pellibus milites contineri non possent. Itaque vastatis
omnibus eorum agris, vicis aedificiisque incensis, Caesar exercitum
reduxit et in Aulercis Lexoviisque, reliquis item civitatibus quae proxime
bellum fecerant, in hibernis conlocavit. |
|
LIBRO CUARTO |
LIBER
QVARTVS |
|
I. Al invierno
siguiente, siendo cónsules Cneo Pompeyo y Marco Craso, los usipetes y
tencteros de la Germania, en gran número, pasaron el Rin hacia su
embocadura en el mar. La causa de su trasmigración fue que los suevos, con
la porfiada guerra de muchos años no los dejaban vivir ni cultivar sus
tierras. Es la nación de los suevos la más populosa y guerrera de toda la
Germania. Dícese que tienen cien merindades, cada una de las cuales
contribuye anualmente con mil soldados para la guerra. Los demás quedan en
casa trabajando para sí y los ausentes. Al año siguiente alternan; van
éstos a la guerra, quedándose los otros en casa. De esta suerte no se
interrumpe la labranza y está suplida la milicia. Pero ninguno de ellos
posee aparte terreno propio, ni puede morar más de un año en su sitio; su
sustento no es tanto de pan como de leche y carne, y son muy dados a la
caza. Con eso, con la calidad de los alimentos, el ejercicio continuo, y
el vivir a sus anchuras (pues no sujetándose desde niños a oficio ni arte,
en todo por todo hacen su voluntad), se crían muy robustos y agigantados.
Es tanta su habitual dureza, que siendo tan intensos los fríos de estas
regiones, no se visten sino de pieles, que por ser cortas, dejan al aire
mucha parte del cuerpo, y se bañan en los ríos. |
[1] Ea
quae secuta est hieme, qui fuit annus Cn. Pompeio, M. Crasso consulibus,
Usipetes Germani et item Tencteri magna [cum] multitudine hominum flumen
Rhenum transierunt, non longe a mari, quo Rhenus influit.
Causa transeundi fuit
quod ab Suebis complures annos exagitati bello premebantur et agri cultura
prohibebantur. Sueborum gens est longe maxima et bellicosissima Germanorum
omnium. Hi centum pagos habere dicuntur, ex quibus quotannis singula milia
armatorum bellandi causa ex finibus educunt.
Reliqui,
qui domi manserunt, se atque illos alunt; hi rursus in vicem anno post in
armis sunt, illi domi remanent. Sic neque agri cultura nec ratio atque
usus belli intermittitur. Sed privati ac separati agri apud eos nihil est,
neque longius anno remanere uno in loco colendi causa licet. Neque multum
frumento, sed maximam partem lacte atque pecore vivunt multum sunt in
venationibus; quae res et cibi genere et cotidiana exercitatione et
libertate vitae, quod a pueris nullo officio aut disciplina adsuefacti
nihil omnino contra voluntatem faciunt, et vires alit et immani corporum
magnitudine homines efficit. Atque in eam se consuetudinem adduxerunt ut
locis frigidissimis neque vestitus praeter pelles habeant quicquam, quarum
propter exiguitatem magna est corporis pars aperta, et laventur in
fluminibus. |
|
II.
Admiten a los mercaderes, más por tener a quien vender los despojos de la
guerra, que por deseo de comprarles nada. Tampoco se sirven de bestias de
carga traídas de fuera, al revés de los galos, que las estiman muchísimo y
compran muy caras, sino que a las suyas nacidas y criadas en el país,
aunque de mala traza y catadura, con la fatiga diaria las hacen de sumo
aguante. Cuando pelean a caballo, se apean si es menester, y prosiguen a
pie la pelea; y teniéndolos enseñados a no menearse del puesto, en
cualquier urgencia vuelven a montar con igual ligereza. No hay cosa en su
entender tan mal parecida y de menos valer como usar de jaeces. Así, por
pocos que sean, se atreven con cualquier número de caballos enjaezados. No permiten la
introducción del vino, por juzgar que con él se hacen los hombres
regalones, afeminados y enemigos del trabajo. |
[2] Mercatoribus est
aditus magis eo ut quae bello ceperint quibus vendant habeant, quam quo
ullam rem ad se importari desiderent. Quin etiam iumentis, quibus maxime
Galli delectantur quaeque impenso parant pretio, Germani importatis non
utuntur, sed quae sunt apud eos nata, parva atque deformia, haec cotidiana
exercitatione summi ut sint laboris efficiunt. Equestribus proeliis saepe
ex equis desiliunt ac pedibus proeliantur, equos eodem remanere vestigio
adsuefecerunt, ad quos se celeriter, cum usus est, recipiunt: neque eorum
moribus turpius quicquam aut inertius habetur quam ephippiis uti. Itaque
ad quemvis numerum ephippiatorum equitum quamvis pauci adire audent. Vinum
omnino ad se importari non patiuntur, quod ea re ad laborem ferendum
remollescere homines atque effeminari arbitrantur. |
|
III.
Tienen por la mayor gloria del Estado el que todos sus contornos por
muchas leguas estén despoblados, como en prueba de que gran número de
ciudades no ha podido resistir a su furia. Y aun aseguran que por una
banda de los suevos no se ven sino páramos en espacio de seiscientas
millas. Por la otra caen los ubios, (70) cuya república fue ilustre y
floreciente para entre los germanos; y es así que, respecto de los demás
nacionales, están algo más civilizados, porque frecuentan su país muchos
mercaderes navegando por el Rin, en cuyas riberas habitan ellos, y por la
vecindad con los galos se han hecho a sus modales. Los suevos han tentado
muchas veces con repetidas guerras echarlos de sus confines, y aunque no
lo han logrado por la grandeza y buena constitución del gobierno, sin
embargo los han hecho tributarios, y los tienen ya mucho más humillados y
enflaquecidos. |
[3] Publice maximam
putant esse laudem quam latissime a suis finibus vacare agros: hac re
significari magnum numerum civitatum suam vim sustinere non posse. Itaque
una ex parte a Suebis circiter milia passuum C agri vacare dicuntur.
Ad
alteram partem succedunt Ubii, quorum fuit civitas ampla atque florens, ut
est captus Germanorum; ii paulo, quamquam sunt eiusdem generis, sunt
ceteris humaniores, propterea quod Rhenum attingunt multum ad eos
mercatores ventitant et ipsi propter propinquitatem [quod] Gallicis sunt
moribus adsuefacti. Hos cum Suebi multis saepe bellis experti propter
amplitudinem gravitatem civitatis finibus expellere non potuissent, tamen
vectigales sibi fecerunt ac multo humiliores infirmiores redegerunt. |
|
IV.
Semejante fue la suerte de los usipetes y tencteros arriba mencionados,
los cuales resistieron también muchos años a las armas de los suevos; pero
al cabo, echados de sus tierras, después de haber andado tres años
errantes por varios parajes de Germania, vinieron a dar en el Rin por la
parte que habitan los menapios en cortijos y aldeas a las dos orillas del
río; los cuales, asustados con la venida de tanta gente, desampararon las
habitaciones de la otra orilla, y apostando en la de acá sus cuerpos de
guardia, no dejaban pasar a los germanos. Éstos, después de tentarlo todo,
viendo no ser posible el paso ni a osadas por falta de barcas, ni a
escondidas por las centinelas y guardias de los menapios, fingieron que
tornaban a sus patrias. Andadas tres jornadas, dieron otra vez la vuelta,
y desandado a caballo todo aquel camino en una noche, dieron de improviso
sobre los menapios cuando más desapercibidos y descuidados estaban, pues
certificados de sus atalayas del regreso de los germanos, habían vuelto
sin recelo a las granjas de la otra parte del Rin. Muertos éstos, y
cogidas sus barcas, pasaron el río antes que los menapios de ésta supiesen
nada, con que apoderados de todas sus caserías, se sustentaron a costa de
ellos lo restante del invierno. |
[4] In eadem causa
fuerunt Usipetes et Tencteri, quos supra diximus; qui complures annos
Sueborum vim sustinuerunt, ad extremum tamen agris expulsi et multis locis
Germaniae triennium vagati ad Rhenum pervenerunt, quas regiones Menapii
incolebant. Hi ad utramque ripam fluminis agros, aedificia vicosque
habebant; sed tantae multitudinis adventu perterriti ex iis aedificiis
quae trans flumen habuerant demigraverant, et cis Rhenum dispositis
praesidiis Germanos transire prohibebant. Illi omnia experti, cum neque vi
contendere propter inopiam navium neque clam transire propter custodias
Menapiorum possent, reverti se in suas sedes regionesque simulaverunt et
tridui viam progressi rursus reverterunt atque omni hoc itinere una nocte
equitatu confecto inscios inopinantes Menapios oppresserunt, qui de
Germanorum discessu per exploratores certiores facti sine metu trans
Rhenum in suos vicos remigraverant. His interfectis navibus eorum
occupatis, prius quam ea pars Menapiorum quae citra Rhenum erat certior
fieret, flumen transierunt atque omnibus eorum aedificiis occupatis
reliquam partem hiemis se eorum copiis aluerunt. |
|
V. Enterado César del
caso, y recelando de la ligereza de los galos, que son voltarios en sus
resoluciones, y por lo común noveleros, acordó de no confiarles nada.
Tienen los galos la costumbre de obligar a todo pasajero a que se detenga,
quiera o no quiera, y de preguntarle qué ha oído o sabe de nuevo; y a los
mercaderes en los pueblos, luego que llegan, los cerca el populacho,
importunándolos a que digan de dónde vienen, y qué han sabido por allá.
Muchas veces, sin más fundamento que tales hablillas y cuentos, toman
partido en negocios de la mayor importancia, de que forzosamente han de
arrepentirse muy presto, gobernándose por voces vagas, y respondiéndoles
los más, a trueque de complacerles, una cosa por otra. |
[5] His
de rebus Caesar certior factus et infirmitatem Gallorum veritus, quod sunt
in consiliis capiendis mobiles et novis plerumque rebus student, nihil his
committendum existimavit. Est enim hoc Gallicae consuetudinis, uti et
viatores etiam invitos consistere cogant et quid quisque eorum de quaque
re audierit aut cognoverit quaerant et mercatores in oppidis vulgus
circumsistat quibus ex regionibus veniant quas ibi res cognoverint
pronuntiare cogat. His rebus atque auditionibus permoti de summis saepe
rebus consilia ineunt, quorum eos in vestigio paenitere necesse est, cum
incertis rumoribus serviant et pleri ad voluntatem eorum ficta
respondeant. |
|
VI. Como César sabía
esto, por no dar ocasión a una guerra más peligrosa, parte para el
ejército antes de lo que solía. Al llegar halló ser ciertas todas sus
sospechas: que algunas ciudades habían convidado por sus embajadores a los
germanos a dejar el Rin, asegurándoles que tendrían a punto todo cuanto
pidiesen, y que los germanos, en esta confianza, ya se iban alargando más
y más en sus correrías hasta entrar por tierras de los eburones y
condrusos, que son dependientes de Tréveris. César, habiendo convocado a
los jefes nacionales, determinó no darse por entendido de lo que sabía,
sino que, acariciándolos y ganándoles la voluntad, y ordenándoles que
tuviesen pronta la caballería, declara la guerra contra la Germania. |
[6] Qua consuetudine
cognita Caesar, ne graviori bello, occurreret, maturius quam consuerat ad
exercitum proficiscitur. Eo cum venisset, ea quas fore suspicatus erat
facta cognovit: missas legationes ab non nullis civitatibus ad Germanos
invitatos eos uti ab Rheno discederent: omnia quae[que] postulassent ab se
fore parata.
Qua spe
adducti Germani latius iam vagabantur et in fines Eburonum et Condrusorum,
qui sunt Treverorum clientes, pervenerant. Principibus Gallice evocatis
Caesar ea quae cognoverat dissimulanda sibi existimavit, eorumque animis
permulsis et confirmatis equitatu imperato bellum cum Germanis gerere
constituit. |
|
VII.
Proveído, pues, de víveres y de caballería escogida, dirigió su marcha
hacia donde oía que andaban los germanos. Estando ya a pocas jornadas de
ellos, le salieron al encuentro sus embajadores, y le hablaron de esta
manera: «Los germanos no quieren ser los primeros en declarar la guerra al
Pueblo Romano, ni tampoco la rehusan en caso de ser provocados. Por
costumbre aprendida de sus mayores deben resistir y no pedir merced a
gestor alguno; debe saber una cosa y es que vinieron contra su voluntad
desterrados de su patria. Si los romanos quieren su amistad, podrá serles
útil sólo con darles algunas posesiones o dejarles gozar de las que
hubiesen conquistado; que a nadie conocen ventaja sino a solos los suevos,
a quienes ni aun los dioses inmortales pueden contrastar; fuera de ellos,
ninguno hay en el mundo a quien no puedan sojuzgar». |
[7] Re frumentaria
comparata equitibusque delectis iter in ea loca facere coepit, quibus in
locis esse Germanos audiebat. A quibus cum paucorum dierum iter abesset,
legati ab iis venerunt, quorum haec fuit oratio: Germanos neque priores
populo Romano bellum inferre neque tamen recusare, si lacessantur, quin
armis contendant, quod Germanorum consuetudo [haec] sit a maioribus
tradita, Quicumque bellum inferant, resistere neque deprecari. Haec tamen
dicere venisse invitos, eiectos domo; si suam gratiam Romani velint, posse
iis utiles esse amicos; vel sibi agros attribuant vel patiantur eos tenere
quos armis possederint: sese unis Suebis concedere, quibus ne di quidem
immortales pares esse possint; reliquum quidem in terris esse neminem quem
non superare possint. |
|
VIII. A
tales proposiciones respondió César lo que juzgó a propósito, y cuya
conclusión fue: «que no podía tratar de amistad mientras no desocupasen la
Galia, no siendo conforme a razón que vengan a ocupar tierras ajenas los
que no han podido defender las propias; que no había en la Galia campos
baldíos que poder repartir sin agravio, mayormente a tanta gente, pero les
daría licencia, si quisiesen, para morar en el distrito de los ubios,
cuyos embajadores se hallaban allí a quejarse de las injurias de los
suevos y pedirle socorro; que se ofrecía él a recabarlos de los ubios». |
[8] Ad haec Caesar
quae visum est respondit; sed exitus fuit orationis: sibi nullam cum iis
amicitiam esse posse, si in Gallia remanerent; neque verum esse, qui suos
fines tueri non potuerint alienos occupare; neque ullos in Gallia vacare
agros qui dari tantae praesertim multitudini sine iniuria possint; sed
licere, si velint, in Ubiorum finibus considere, quorum sint legati apud
se et de Sueborum iniuriis querantur et a se auxilium petant: hoc se Ubiis
imperaturus. |
|
IX.
Dijeron los germanos que darían parte a los suyos, y volverían con la
respuesta al tercer día. Suplicáronle que en tanto no pasase adelante.
César dijo que ni tampoco eso podía concederles; y es que había sabido que
algunos días antes destacaron gran parte de la caballería a pillar y
forrajear en el país de los ambivaritos, (71) al otro lado del río Mosa; aguardábanla, a su parecer, y por eso pretendían la tregua. |
[9] Legati haec se ad
suos relaturos dixerunt et re deliberata post diem tertium ad Caesarem
reversuros: interea ne propius se castra moveret petierunt. Ne id quidem
Caesar ab se impetrari posse dixit. Cognoverat enim magnam partem
equitatus ab iis aliquot diebus ante praedandi frumentandi causa ad
Ambivaritos trans Mosam missam: hos expectari equites atque eius rei causa
moram interponi arbitrabatur. |
|
X. El río Mosa nace en
el monte Vauge, adyacente al territorio de Langres, y con un brazo que
recibe del Rin, y se llama Vael, forma la isla de Batavia, y a ochenta
millas de dicho monte desagua el Océano. El Rin tiene sus fuentes en los
Alpes, donde habitan los leponcios, (72) y corre muchas leguas rápidamente
por las regiones de los nantuates, helvecios, secuanos, metenses, tribocos,
trevirenses. Al acercarse al Océano, se derrama en varios canales, con que
abraza muchas y grandes islas, por la mayor parte habitadas de naciones
bárbaras y fieras, entre las cuales se cree que hay gentes que se
mantienen solamente de la pesca y de los huevos de las aves, hasta que,
por fin, por muchas bocas entra en el Océano. |
[10]
[Mosa profluit ex monte Vosego, qui est in finibus Lingonum, et parte
quadam ex Rheno recepta, quae appellatur Vacalus insulam efficit
Batavorum, in Oceanum influit neque longius ab Oceano milibus passuum LXXX
in Rhenum influit. Rhenus autem oritur ex Lepontiis, qui Alpes incolunt,
et longo spatio per fines Nantuatium, Helvetiorum, Sequanorum,
Mediomatricorum, Tribocorum, Treverorum citatus fertur et, ubi Oceano
adpropinquavit, in plures diffluit partes multis ingentibus insulis
effectis, quarum pars magna a feris barbaris nationibus incolitur, ex
quibus sunt qui piscibus atque ovis avium vivere existimantur, multis
capitibus in Oceanum influit.] |
|
XI.
Hallándose César a doce millas no más de distancia del enemigo, vuelven
los embajadores, según lo concertado, y saliéndole al encuentro, le
rogaban encarecidamente que se detuviese. Habiéndoselo negado, instaban
«que siquiera enviase orden a la caballería que iba delante que no
cometiese hostilidades, y a ellos entre tanto les diese facultad de
despachar una embajada a los ubios, que como sus príncipes y el Senado les
concediesen salvoconducto con juramento, prometían estar a lo que César
dispusiese. Que para ejecutar lo dicho, les otorgase plazo de tres días».
Bien echaba de ver César que todo esto se urdía con el mismo fin de que
durante el triduo volviese a tiempo la caballería destacada. No obstante,
respondióles que aquel día no caminaría sino cuatro millas para llegar a
paraje donde hubiese agua; que al siguiente viniesen a verse con él los
más que pudiesen, y examinaría entonces sus pretensiones. Envía luego
orden a los capitanes que le precedían con la gente de a caballo que no
provocasen al enemigo a combate, y que siéndolo ellos, aguantasen la carga
mientras él llegaba con el ejército. |
[11]
Caesar cum ab hoste non amplius passuum XII milibus abesset, ut erat
constitutum, ad eum legati revertuntur; qui in itinere congressi magnopere
ne longius progrederetur orabant. Cum id non impetrassent, petebant uti ad
eos [equites] qui agmen antecessissent praemitteret eos pugna prohiberet,
sibique ut potestatem faceret in Ubios legatos mittendi; quorum si
principes ac senatus sibi iure iurando fidem fecisset, ea condicione quae
a Caesare ferretur se usuros ostendebant: ad has res conficiendas sibi
tridui spatium daret. Haec omnia Caesar eodem illo pertinere arbitrabatur
ut tridui mora interposita equites eorum qui abessent reverterentur; tamen
sese non longius milibus passuum IIII aquationis causa processurum eo die
dixit: huc postero die quam frequentissimi convenirent, ut de eorum
postulatis cognosceret. Interim ad praefectos, qui cum omni equitatu
antecesserant, mittit qui nuntiarent ne hostes proelio lacesserent, et si
ipsi lacesserentur, sustinerent quoad ipse cum exercitu propius
accessisset. |
|
XII. Pero
los enemigos, luego que descubrieron nuestra caballería, compuesta de
cinco mil hombres, puesto que no eran más de ochocientos los suyos, porque
los idos al forraje del otro lado del Mosa no eran todavía vueltos,
estando sin ningún recelo los nuestros, fiados en que sus embajadores
acababan de despedirse de César y que los mismos habían solicitado las
treguas de este día, acometiendo de rebato en un punto, desordenando a los
nuestros. Volviendo éstos a rehacerse, los enemigos conforme a su
disciplina, echan pie a tierra, y derribando a varios con desjarretarles
los caballos, pusieron a los demás en fuga, infundiéndoles tal espanto,
que no cesaron de huir hasta tropezar con nuestro ejército. En este
reencuentro perecieron setenta y cuatro de los nuestros, entre ellos Pisón
el Aquitano, varón fortísimo y de nobilísimo linaje, cuyo abuelo, siendo
rey de su nación, logró de nuestro Senado el renombre de amigo. Este tal,
acudiendo al socorro de su hermano cercado de los enemigos, lo libró de
sus manos; él, derribado del caballo, que se lo hirieron, mientras pudo,
se defendió como el más valeroso. Como rodeado por todas partes,
acribillado de heridas, cayese en tierra, y de lejos lo advirtiese su
hermano retirado ya del combate, metiendo espuelas al caballo, se arrojó a
los enemigos y también quedó muerto. |
[12] At hostes, ubi
primum nostros equites conspexerunt, quorum erat V milium numerus, cum
ipsi non amplius DCCC equites haberent, quod ii qui frumentandi causa
erant trans Mosam profecti nondum redierant, nihil timentibus nostris,
quod legati eorum paulo ante a Caesare discesserant atque is dies indutiis
erat ab his petitus, impetu facto celeriter nostros perturbaverunt; rursus
his resistentibus consuetudine sua ad pedes desiluerunt subfossis equis
compluribus nostris deiectis reliquos in fugam coniecerunt atque ita
perterritos egerunt ut non prius fuga desisterent quam in conspectum
agminis nostri venissent. In eo proelio ex equitibus nostris
interficiuntur IIII et LXX, in his vir fortissimus Piso Aquitanus,
amplissimo genere natus, cuius avus in civitate sua regnum obtinuerat
amicus a senatu nostro appellatus. Hic cum fratri intercluso ab hostibus
auxilium ferret, illum ex periculo eripuit, ipse equo vulnerato deiectus,
quoad potuit, fortissime restitit; cum circumventus multis vulneribus
acceptis cecidisset atque id frater, qui iam proelio excesserat, procul
animadvertisset, incitato equo se hostibus obtulit atque interfectus est. |
|
XIII.
Después de esta función veía César no ser prudencia dar ya oídos a
embajadas, ni escuchar proposiciones de los que dolosamente y con
perfidia, tratando de paz, le hacían guerra. El aguardar a que se
aumentasen las tropas enemigas y volviese su caballería, teníalo, por otra
parte, por grandísimo desvarío; demás que atenta la mutabilidad de los
galos, consideraba cuan alto concepto habrían ya formado de los enemigos
por un choque solo, y no era bien darles más tiempo para maquinar otras
novedades. Tomada esta resolución, y comunicada con los legados y el
cuestor, para no atrasar ni un día la batalla, ocurrió felizmente que
luego, al siguiente, de mañana, vinieron a su campo muchos germanos con
sus cabos y ancianos usando de igual alevosía y ficción, so color de
disculparse de haber el día antes quebrantado la tregua contra lo acordado
y pedido por ellos mismos, como también para tentar si, dando largas,
podían conseguir nuevas treguas. Alegróse César de tan buena coyuntura, y
mandó que los arrestasen; (73) y sin perder tiempo, alzo el campo,
haciendo que la caballería siguiese a la retaguardia, por considerarla
intimidada con la reciente memoria de su derrota. |
[13] Hoc facto proelio
Caesar neque iam sibi legatos audiendos neque condiciones accipiendas
arbitrabatur ab iis qui per dolum atque insidias petita pace ultro bellum
intulissent; expectare vero dum hostium copiae augerentur equitatus
reverteretur summae dementiae esse iudicabat, et cognita Gallorum
infirmitate quantum iam apud eos hostes uno proelio auctoritatis essent
consecuti sentiebat; quibus ad consilia capienda nihil spatii dandum
existimabat. His constitutis rebus et consilio cum legatis et quaestore
communicato, ne quem diem pugnae praetermitteret, oportunissima res
accidit, quod postridie eius diei mane eadem et perfidia et simulatione
usi Germani frequentes, omnibus principibus maioribusque natu adhibitis,
ad eum in castra venerunt, simul, ut dicebatur, sui purgandi causa, quod
contra atque esset dictum et ipsi petissent, proelium pridie commisissent,
simul ut, si quid possent, de indutiis fallendo impetrarent. Quos sibi
Caesar oblatos gavisus illos retineri iussit; ipse omnes copias castris D
eduxit equitatumque, quod recenti proelio perterritum esse existimabat,
agmen subsequi iussit. |
|
XIV.
Repartido el ejército en tres cuerpos, con una marcha forzada de ocho
millas se puso sobre los reales de los enemigos primero que los germanos
lo echasen de ver. Los cuales, sobrecogidos de todo punto, sin acertar a
tomar consejo ni las armas, así por la celeridad de nuestra venida como
por la ausencia de los suyos, no acababan de atinar si sería mejor hacer
frente al enemigo, o defender los reales, o salvarse por medio de la fuga,
manifestándose su terror por los alaridos y batahola que traían. Nuestros
soldados, hostigados de la traición del otro día, embistieron los reales;
aquí los que de pronto pudieron tomar las armas hicieron alguna
resistencia, combatiendo entre los carros y el fardaje, pero la demás
turba de niños y mujeres (que con todos los suyos salieron de sus tierras
y pasaron el Rin) echaron luego a huir unos tras otros, en cuyo alcance
destacó César la caballería. |
[14] Acie
triplici instituta et celeriter VIII milium itinere confecto, prius ad
hostium castra pervenit quam quid ageretur Germani sentire possent. Qui
omnibus rebus subito perterriti et celeritate adventus nostri et discessu
suorum, neque consilii habendi neque arma capiendi spatio dato
perturbantur, copiasne adversus hostem ducere an castra defendere an fuga
salutem petere praestaret. Quorum timor cum fremitu et concursu
significaretur, milites nostri pristini diei perfidia incitati in castra
inruperunt. Quo loco qui celeriter arma capere potuerunt paulisper nostris
restiterunt atque inter carros impedimentaque proelium commiserunt; at
reliqua multitudo puerorum mulierumque (nam cum omnibus suis domo
excesserant Rhenum transierant) passim fugere coepit, ad quos consectandos
Caesar equitatum misit. |
|
XV. Los
germanos, sintiendo detrás la gritería, y viendo degollar a los suyos,
arrojadas las armas y dejadas las banderas, desampararon los reales; y
llegados al paraje donde se unen el Mosa y el Rin, (74) siendo ya
imposible la huida, después de muchos muertos, los demás se precipitaron
al río, donde, sofocados del miedo, del cansancio y del ímpetu de la
corriente, se ahogaron. Los nuestros, todos con vida, sin faltar uno, con
muy pocos heridos se recogieron a sus tiendas, libres ya del temor de
guerra tan peligrosa, pues el número de los enemigos no bajaba de
cuatrocientos treinta mil. César dio a los arrestados licencia de
partirse. Mas ellos temiendo las iras y tormentos de los galos, cuyos
campos saquearon, escogieron quedarse con él y César les concedió plena
libertad. |
[15] Germani post
tergum clamore audito, cum suos interfici viderent, armis abiectis signis
militaribus relictis se ex castris eiecerunt, et cum ad confluentem Mosae
et Rheni pervenissent, reliqua fuga desperata, magno numero interfecto,
reliqui se in flumen praecipitaverunt atque ibi timore, lassitudine, vi
fluminis oppressi perierunt. Nostri ad unum omnes incolumes, perpaucis
vulneratis, ex tanti belli timore, cum hostium numerus capitum CCCCXXX
milium fuisset, se in castra receperunt. Caesar iis quos in castris
retinuerat discedendi potestatem fecit. Illi supplicia cruciatusque
Gallorum veriti, quorum agros vexaverant, remanere se apud eum velle
dixerunt.
His
Caesar libertatem concessit. |
|
XVI.
Fenecida esta guerra de los germanos, César se determinó a pasar el Rin
por muchas causas, siendo de todas la más justa, que ya que los germanos
con tanta facilidad se movían a penetrar por la Galia, quiso meterlos en
cuidado de sus haciendas con darles a conocer que también el ejército
romano tenía maña y atrevimiento para pasar el Rin. Añadíase a eso, que
aquel trozo de caballería de los usipetes y tencteros, que antes dije
haber pasado el Mosa con el fin de pillar y robar, y no se halló en la
batalla, sabida la rota de los suyos, se había retirado al otro lado del
Rin a tierras de los sicambros, y confederádose con ellos. Requeridos
éstos por César para que se los entregasen como enemigos declarados suyos
y de la Galia, respondieron: «que el Imperio romano terminaba en el Rin; y
si él se daba por agraviado de que los germanos contra su voluntad pasasen
a la Galia, ¿con qué razón pretendía extender su imperio y jurisdicción
más allá del Rin?» Por el contrario los ubios, que habían sido los únicos
que de aquellas partes enviaron embajadores a César, entablando amistad y
dando rehenes, le instaban con grandes veras viniese a socorrerlos, porque
los suevos los tenían en grave conflicto; que si los negocios de la
república no se lo permitían, se dejase ver siquiera con el ejército al
otro lado del Rin; que esto sólo bastaría para remediarse de presente, y
esperar en lo por venir mejor suerte, siendo tanto el crédito y fama de
los romanos aun entre los últimos germanos después de la rota de Ariovisto
y esta última victoria, que con sola su sombra y amistad podían vivir
seguros. A este fin le ofrecieron gran número de barcas para el transporte
de las tropas. |
[16] Germanico bello
confecto multis de causis Caesar statuit sibi Rhenum esse transeundum;
quarum illa fuit iustissima quod, cum videret Germanos tam facile impelli
ut in Galliam venirent, suis quoque rebus eos timere voluit, cum
intellegerent et posse et audere populi Romani exercitum Rhenum transire.
Accessit etiam quod illa pars equitatus Usipetum et Tencterorum, quam
supra commemoravi praedandi frumentandi causa Mosam transisse neque
proelio interfuisse, post fugam suorum se trans Rhenum in fines
Sugambrorum receperat seque cum his coniunxerat. Ad quos cum Caesar
nuntios misisset, qui postularent eos qui sibi Galliae bellum intulissent
sibi dederent, responderunt: populi Romani imperium Rhenum finire; si se
invito Germanos in Galliam transire non aequum existimaret, cur sui
quicquam esse imperii aut potestatis trans Rhenum postularet? Ubii autem,
qui uni ex Transrhenanis ad Caesarem legatos miserant, amicitiam fecerant,
obsides dederant, magnopere orabant ut sibi auxilium ferret, quod graviter
ab Suebis premerentur; vel, si id facere occupationibus rei publicae
prohiberetur, exercitum modo Rhenum transportaret: id sibi ad auxilium
spemque reliqui temporis satis futurum. Tantum esse nomen atque opinionem
eius exercitus Ariovisto pulso et hoc novissimo proelio facto etiam ad
ultimas Germanorum nationes, uti opinione et amicitia populi Romani tuti
esse possint.
Navium
magnam copiam ad transportandum exercitum pollicebantur. |
|
XVII.
César, por las razones ya insinuadas, estaba resuelto a pasar el Rin; mas
hacerlo en barcas ni le parecía bien seguro ni conforme a su reputación y
a la del Pueblo Romano. Y así, dado que se le presentaba la suma
dificultad de alzar puente sobre río tan ancho, impetuoso y profundo,
todavía estaba fijo en emprenderlo, o de otra suerte no transportar el
ejército. La traza, pues, que dio (75) fue ésta. Trababa entre sí con
separación de dos pies dos maderos gruesos pie y medio, puntiagudos en la
parte inferior, y largos cuanto era hondo el río; metidos éstos y
encajados con ingenios dentro del río, hincábanlos con mazas batientes, no
perpendicularmente a manera de postes, sino inclinados y tendidos hacia la
corriente del río. Luego más abajo, a distancia de cuarenta pies, fijaba
enfrente de los primeros otros dos trabados del mismo modo y asestados
contra el ímpetu de la corriente; de parte a parte atravesaban vigas
gruesas de dos pies a medida del hueco entre las junturas de los maderos,
en cuyo intermedio eran encajadas, asegurándolas de ambas partes en la
extremidad con dos clavijas; las cuales separadas y abrochadas al revés
una con otra, consolidaban tanto la obra y eran de tal arte dispuestas,
que cuando más batiese la corriente, se apretaban tanto más unas partes
con otras. Extendíase por encima la tablazón a lo largo, y cubierto todo
con travesaños y zarzos, quedaba formado el piso. Con igual industria por
la parte inferior del río se plantaban puntales inclinados y unidos al
puente, que como machones resistían a la fuerza de la corriente; y
asimismo palizadas de otros semejantes a la parte arriba del puente a
alguna distancia, para que si los bárbaros con intento de arruinarle,
arrojasen troncos de árboles o barcones, se disminuyese la violencia del
golpe y no empeciesen al puente. |
[17] Caesar his de
causis quas commemoravi Rhenum transire decrevat; sed navibus transire
neque satis tutum esse arbitrabatur neque suae neque populi Romani
dignitatis esse statuebat. Itaque, etsi summa difficultas faciendi pontis
proponebatur propter latitudinem, rapiditatem altitudinemque fluminis,
tamen id sibi contendendum aut aliter non traducendum exercitum
existimabat. Rationem pontis hanc instituit. Tigna bina sesquipedalia
paulum ab imo praeacuta dimensa ad altitudinem fluminis intervallo pedum
duorum inter se iungebat. Haec cum machinationibus immissa in flumen
defixerat fistucisque adegerat, non sublicae modo derecte ad perpendiculum,
sed prone ac fastigate, ut secundum naturam fluminis procumberent, iis
item contraria duo ad eundem modum iuncta intervallo pedum quadragenum ab
inferiore parte contra vim atque impetu fluminis conversa statuebat. Haec
utraque insuper bipedalibus trabibus immissis, quantum eorum tignorum
iunctura distabat, binis utrimque fibulis ab extrema parte distinebantur;
quibus disclusis atque in contrariam partem revinctis, tanta erat operis
firmitudo atque ea rerum natura ut, quo maior vis aquae se incitavisset,
hoc artius inligata tenerentur. Haec derecta materia iniecta contexebantur
ac longuriis cratibusque consternebantur; ac nihilo setius sublicae et ad
inferiorem partem fluminis oblique agebantur, quae pro ariete subiectae et
cum omni opere coniunctae vim fluminis exciperent, et aliae item supra
pontem mediocri spatio, ut, si arborum trunci sive naves deiciendi operis
causa essent a barbaris missae, his defensoribus earum rerum vis
minueretur neu ponti nocerent. |
|
XVIII.
Concluida toda la obra a los diez días que se comenzó a juntar el
material, pasa el ejército. César, habiendo puesto buena guarnición a la
entrada y salida del puente, va contra los sicambros. Viénenle al camino
embajadores de varias naciones pidiéndole la paz y su amistad; responde a
todos con agrado, y manda le traigan rehenes. Los sicambros desde que se
principió la construcción del puente, concertada la fuga a persuasión de
los tencteros y usipetes, que alojaban consigo, cargando con todas sus
cosas, desamparadas sus tierras, se habían guarecido en los desiertos y
bosques. |
[18] Diebus X, quibus
materia coepta erat comportari, omni opere effecto exercitus traducitur.
Caesar ad utramque partem pontis firmo praesidio relicto in fines
Sugambrorum contendit. Interim a compluribus civitatibus ad eum legati
veniunt; quibus pacem atque amicitiam petentibus liberaliter respondet
obsidesque ad se adduci iubet. At Sugambri, ex eo tempore quo pons
institui coeptus est fuga comparata, hortantibus iis quos ex Tencteris
atque Usipetibus apud se habebant, finibus suis excesserant suaque omnia
exportaverant seque in solitudinem ac silvas abdiderant. |
|
XIX.
César, habiéndose detenido aquí algunos días en quemar todas las aldeas y
caserías y segar las mieses, retiróse a la comarca de los ubios; y
ofreciéndoles su ayuda, si los suevos continuasen sus extorsiones, vino a
entender que éstos, apenas se certificaron por sus espías que se iba
fabricando el puente, habido según costumbre su consejo, despacharon
mensajeros por todas partes, avisando que abandonasen sus pueblos, y
poniendo a recaudo en los bosques sus hijos, mujeres y haciendas, todos
los de armas llevar acudiesen a cierto sitio; el señalado era como el
centro de las regiones ocupadas por los suevos, que allí esperaban la
venida de los romanos resueltos a no pelear en otra parte. Con estas
noticias, viendo César finalizadas todas las cosas que le movieron al
pasaje del ejército, y fueron, meter miedo a los germanos, vengarse de los
sicambros, librar de la opresión a los ubios, gastados sólo dieciocho días
al otro lado del Rin, pareciéndole haberse granjeado bastante reputación
(76) y provecho, dio la vuelta a la Galia y deshizo el puente. |
[19] Caesar paucos
dies in eorum finibus moratus, omnibus vicis aedificiisque incensis
frumentisque succisis, se in fines Ubiorum recepit atque his auxilium suum
pollicitus, si a Suebis premerentur, haec ab iis cognovit: Suebos, postea
quam per exploratores pontem fieri comperissent, more suo concilio habito
nuntios in omnes partes dimisisse, uti de oppidis demigrarent, liberos,
uxores suaque omnia in silvis deponerent atque omnes qui arma ferre
possent unum in locum convenirent. Hunc esse delectum medium fere regionum
earum quas Suebi obtinerent; hic Romanorum adventum expectare atque ibi
decertare constituisse. Quod ubi Caesar comperit, omnibus iis rebus
confectis, quarum rerum causa exercitum traducere constituerat, ut
Germanis metum iniceret, ut Sugambros ulcisceretur, ut Ubios obsidione
liberaret, diebus omnino XVIII trans Rhenum consumptis, satis et ad laudem
et ad utilitatem profectum arbitratus se in Galliam recepit pontemque
rescidit. |
|
XX. Al fin
ya del estío, aunque en aquellas partes se adelanta el invierno por caer
toda la Galia al Norte, sin embargo, intentó hacer un desembarco en
Bretaña (77) por estar informado que casi en todas las guerras de la Galia
se habían suministrado de allí socorros a nuestros enemigos; que aun
cuando la estación no le dejase abrir la campaña, todavía consideraba ser
cosa de suma importancia ver por sí mismo aquella isla, reconocer la
calidad de la gente, registrar los sitios, los puertos y las calas; cosas
por la mayor parte ignoradas (78) de los galos, pues por maravilla hay
quien allá navegue fuera de los mercaderes, y ni aun éstos tienen más
noticia que de la costa y de las regiones que yacen frente de la Galia. En
efecto, después de haberlos llamado de todas partes, nunca pudo averiguar
ni la grandeza de la isla, ni el nombre y el número de las naciones que
habitaban en ella, ni cuál fuese su ejército en las armas, ni con qué
leyes se gobernaban, ni qué puertos había capaces de muchos navíos de alto
bordo. |
[20] Exigua parte
aestatis reliqua Caesar, etsi in his locis, quod omnis Gallia ad
septentriones vergit, maturae sunt hiemes, tamen in Britanniam proficisci
contendit, quod omnibus fere Gallicis bellis hostibus nostris inde
subministrata auxilia intellegebat, et si tempus anni ad bellum gerendum
deficeret, tamen magno sibi usui fore arbitrabatur, si modo insulam
adiisset, genus hominum perspexisset, loca, portus, aditus cognovisset;
quae omnia fere Gallis erant incognita. Neque enim temere praeter
mercatores illo adit quisquam, neque his ipsis quicquam praeter oram
maritimam atque eas regiones quae sunt contra Galliam notum est. Itaque
vocatis ad se undique mercatoribus, neque quanta esset insulae magnitudo
neque quae aut quantae nationes incolerent, neque quem usum belli haberent
aut quibus institutis uterentur, neque qui essent ad maiorem navium
multitudinem idonei portus reperire poterat. |
|
XXI. Para
enterarse previamente de todo esto, despachó a Cayo Voluseno, de quien
estaba muy satisfecho, dándole comisión de que, averiguado todo, volviese
con la razón lo más presto que pudiera. Entre tanto marchó él con su
ejército a los morinos, porque desde allí era el paso más corto para la
Bretaña. Aquí mandó juntar todas las naves de la comarca y la escuadra
empleada el verano antecedente en la guerra de Vannes. En esto, sabido su
intento, y divulgado por los mercaderes entre los isleños, vinieron
embajadores de diversas ciudades de la isla a ofrecerle rehenes y prestar
obediencia al Pueblo Romano. Dióles grata audiencia y buenas palabras, y
exhortándolos al cumplimiento de sus promesas, los despidió, enviando en
su compañía a Comió Atrebatente, a quien él mismo, vencidos los de su
nación, coronó rey de ella. Era un hombre de cuyo valor, prudencia y
lealtad no dudaba, y cuya reputación era grande entre los de Bretaña.
Encárgale César que se introduzca en todas las ciudades que pueda, y las
exhorte a la alianza del Pueblo Romano, asegurándolas de su pronto arribo.
Voluseno, registrada la isla según que le fue posible, no habiéndose
atrevido a saltar en tierra y fiarse de los bárbaros, volvió al quinto día
a César con noticia de lo que había en ella observado. |
[21] Ad
haec cognoscenda, prius quam periculum faceret, idoneum esse arbitratus C.
Volusenum cum navi longa praemittit. Huic mandat ut exploratis omnibus
rebus ad se quam primum revertatur. Ipse cum omnibus copiis in Morinos
proficiscitur, quod inde erat brevissimus in Britanniam traiectus. Huc
naves undique ex finitimis regionibus et quam superiore aestate ad
Veneticum bellum fecerat classem iubet convenire. Interim, consilio eius
cognito et per mercatores perlato ad Britannos, a compluribus insulae
civitatibus ad eum legati veniunt, qui polliceantur obsides dare atque
imperio populi Romani obtemperare. Quibus auditis, liberaliter pollicitus
hortatusque ut in ea sententia permanerent, eos domum remittit et cum iis
una Commium, quem ipse Atrebatibus superatis regem ibi constituerat, cuius
et virtutem et consilium probabat et quem sibi fidelem esse arbitrabatur
cuiusque auctoritas in his regionibus magni habebatur, mittit. Huic
imperat quas possit adeat civitates horteturque ut populi Romani fidem
sequantur seque celeriter eo venturum nuntiet. Volusenus perspectis
regionibus omnibus quantum ei facultatis dari potuit, qui navi egredi ac
se barbaris committere non auderet, V. die ad Caesarem revertitur quaeque
ibi perspexisset renuntiat. |
|
XXII.
Durante la estancia de César en aquellos lugares con motivo de aprestar
las naves, viniéronle diputados de gran parte de los morinos a excusarse
de los levantamientos pasados; que por ser extranjeros, y poco enseñados a
nuestros usos, habían hecho la guerra, y que ahora prometían estar a
cuanto les mandase. Pareciéndole a César hecha en buena coyuntura la
oferta, pues ni quería dejar enemigos a la espalda, ni la estación le
permitía emprender guerras, ni juzgaba conveniente anteponer a la
expedición de Bretaña el ocuparse en estas menudencias, mándales entregar
gran número de rehenes. Hecha la entrega, los recibió en su amistad.
Aprestadas cerca de ochenta naves de transporte, que a su parecer bastaban
para el embarco de dos legiones, lo que le quedaba de galeras repartió
entre el cuestor, legados y prefectos. Otros dieciocho buques de carga,
que por vientos contrarios estaban detenidos a ocho millas de allí sin
poder arribar al puerto, destinólos para la caballería. El resto del
ejército lo dejó a cargo de los tenientes generales Quinto Titurio Sabino
y Lucio Arunculeyo Cota, para que los condujesen a los menapios y ciertos
pueblos de los morinos que no habían enviado embajadores. La defensa del
puerto encomendó al legado Quinto Sulpicio Rufo con la guarnición
competente. |
[22] Dum in his locis
Caesar navium parandarum causa moratur, ex magna parte Morinorum ad eum
legati venerunt, qui se de superioris temporis consilio excusarent, quod
homines barbari et nostrae consuetudinis imperiti bellum populo Romano
fecissent, seque ea quae imperasset facturos pollicerentur.
Hoc sibi
Caesar satis oportune accidisse arbitratus, quod neque post tergum hostem
relinquere volebat neque belli gerendi propter anni tempus facultatem
habebat neque has tantularum rerum occupationes Britanniae anteponendas
iudicabat, magnum iis numerum obsidum imperat. Quibus adductis eos in
fidem recipit. Navibus circiter LXXX onerariis coactis contractisque, quot
satis esse ad duas transportandas legiones existimabat, quod praeterea
navium longarum habebat quaestori, legatis praefectisque distribuit. Huc
accedebant XVIII onerariae naves, quae ex eo loco a milibus passuum VIII
vento tenebantur quo minus in eundem portum venire possent: has equitibus
tribuit. Reliquum exercitum Q. Titurio Sabino et L. Aurunculeio Cottae
legatis in Menapios atque in eos pagos Morinorum a quibus ad eum legati
non venerant ducendum dedit. P. Sulpicium Rufum legatum cum eo praesidio
quod satis esse arbitrabatur portum tenere iussit. |
|
XXIII.
Dadas estas disposiciones, con el primer viento favorable izó velas a la
medianoche; y mandó pasar la caballería al puerto de más arriba con orden
de que allí se embarcase y le siguiese. Como ésta no hubiese podido
hacerlo tan presto, él con las primeras naos cerca de las cuatro del día
(79) tocó en la costa de Bretaña, donde observó que las tropas enemigas
estaban en armas ocupando todos aquellos cerros. La playa, por su
situación, estaba tan estrechada de los montes, que desde lo alto se podía
disparar a golpe seguro a la ribera. No juzgando esta entrada propia para
el desembarco, se mantuvo hasta las nueve sobre las áncoras aguardando a
los demás buques. En tanto, convocando los legados y tribunos, les
comunica las noticias que le había dado Voluseno, y juntamente las órdenes
de lo que se había de hacer, advirtiéndoles estuviesen prontos a la
ejecución de cuanto fuese menester a la menor insinuación y a punto, según
lo requería la disciplina militar, y más en los lances de marina, tan
variables y expuestos a mudanzas repentinas. Con esto los despidió, y
logrando a un tiempo viento y creciente favorable, dada la señal, levó
áncoras, y navegando adelante, dio fondo con la escuadra ocho millas de
allí en una playa exenta y despejada. |
[23] His constitutis
rebus, nactus idoneam ad navigandum tempestatem III. fere vigilia solvit
equitesque in ulteriorem portum progredi et naves conscendere et se sequi
iussit. A quibus cum paulo tardius esset administratum, ipse hora diei
circiter IIII. cum primis navibus Britanniam attigit atque ibi in omnibus
collibus eitas hostium copias armatas conspexit. Cuius loci haec erat
natura atque ita montibus angustis mare continebatur, uti ex locis
superioribus in litus telum adigi posset.
Hunc ad
egrediendum nequaquam idoneum locum arbitratus, dum reliquae naves eo
convenirent ad horam nonam in ancoris expectavit. Interim legatis
tribunisque militum convocatis et quae ex Voluseno cognovisset et quae
fieri vellet ostendit monuitque, ut rei militaris ratio, maximeque ut
maritimae res postularent, ut, cum celerem atque instabilem motum
haberent, ad nutum et ad tempus D omnes res ab iis administrarentur. His
dimissis, et VII ab eo loco progressus aperto ac plano litore naves
constituit. |
|
XXIV. Pero
los bárbaros, penetrado el designio de los romanos, adelantándose con la
caballería y los carros armados, de que suelen servirse en las batallas, y
siguiendo detrás con las demás tropas, impedían a los nuestros el
desembarco. A la verdad el embarazo era sumo, porque los navíos por su
grandeza, no podían dar fondo sino mar adentro. Por otra parte, los
soldados en parajes desconocidos, embargadas las manos, y abrumados con el
grave peso de las armas, a un tiempo tenían que saltar de las naves, hacer
pie entre las olas y pelear con los enemigos; cuando ellos, a pie enjuto,
o a la lengua del agua, desembarazados totalmente y con conocimiento del
terreno, asestaban intrépidamente sus tiros y espoleaban los caballos
amaestrados. Con estos incidentes, acobardados los nuestros, como nunca se
habían visto en tan extraño género de combate, no todos mostraban aquel
brío y ardimiento que solían en las batallas dé tierra. |
[24] At barbari,
consilio Romanorum cognito praemisso equitatu et essedariis, quo plerumque
genere in proeliis uti consuerunt, reliquis copiis subsecuti nostros
navibus egredi prohibebant. Erat ob has causas summa difficultas, quod
naves propter magnitudinem nisi in alto constitui non poterant, militibus
autem, ignotis locis, impeditis manibus, magno et gravi onere armorum
oppressis simul et de navibus desiliendum et in auctibus consistendum et
cum hostibus erat pugnandum, cum illi aut ex arido aut paulum in aquam
progressi omnibus membris expeditis, notissimis locis, audacter tela
coicerent et equos insuefactos incitarent. Quibus rebus nostri perterriti
atque huius omnino generis pugnae imperiti, non eadem alacritate ac studio
quo in pedestribus uti proeliis consuerant utebantur. |
|
XXV.
Advirtiéndolo César, ordenó que las galeras cuya figura fuese más extraña
para los bárbaros, y el movimiento más veloz para el caso, se separasen un
poco de los transportes, y a fuerza de remos se apostasen contra el
costado descubierto de los enemigos, de donde con hondas, trabucos y
ballestas los arredrasen y alejasen. Esto alivió mucho a los nuestros,
porque atemorizados los bárbaros de la extrañeza de los buques, del
impulso de los remos, y del disparo de tiros nunca visto, pararon y
retrocedieron un poco. No acabando todavía de resolverse los nuestros,
especialmente a vista de la profundidad del agua, el alférez mayor de la
décima legión, enarbolando el estandarte, e invocando en su favor a los
dioses: «Saltad, dijo, soldados, al agua, si no queréis ver el águila en
poder de los enemigos. (80) Por lo menos ya habré cumplido con lo que debo
a la República y a mi general. » Dicho esto a
voz en grito, se arrojó al mar y empezó a marchar con el águila derecho a
los enemigos. Al punto los nuestros, animándose unos a otros a no pasar
por tanta mengua, todos a una saltaron del navío. Como vieron esto los de
las naves inmediatas, echándose al agua tras ellos, se fueron arrimando a
los enemigos. |
[25] Quod ubi Caesar
animadvertit, naves longas, quarum et species erat barbaris inusitatior et
motus ad usum expeditior, paulum removeri ab onerariis navibus et remis
incitari et ad latus apertum hostium constitui atque inde fundis, sagittis,
tormentis hostes propelli ac submoveri iussit; quae res magno usui nostris
fuit.
Nam et
navium figura et remorum motu et inusitato genere tormentorum permoti
barbari constiterunt ac paulum modo pedem rettulerunt. Atque nostris
militibus cunctantibus, maxime propter altitudinem maris, qui X legionis
aquilam gerebat, obtestatus deos, ut ea res legioni feliciter eveniret, '
desilite', inquit, ' milites, nisi vultis aquilam hostibus prodere; ego
certe meum rei publicae atque imperatori officium praestitero.'
Hoc cum voce magna
dixisset, se ex navi proiecit atque in hostes aquilam ferre coepit. Tum
nostri cohortati inter se, ne tantum dedecus admitteretur, universi ex
navi desiluerunt. Hos item ex proximis primi navibus cum conspexissent,
subsecuti hostibus adpropinquaverunt. |
|
XXVI.
Peleóse por ambas partes con gran denuedo. Mas los nuestros, que ni podían
mantener las filas, ni hacer pie, ni seguir sus banderas, sino que quién
de una nave, quién de otra se agregaban sin distinción a las primeras con
que tropezaban, andaban sobre manera confusos. Al contrario los enemigos,
que tenían sondeados todos los vados, en viendo de la orilla que algunos
iban saliendo uno a uno de algún barco, corriendo a caballo daban sobre
ellos en medio de la faena. Muchos acordonaban a pocos; otros por el
flanco descubierto disparaban dardos contra el grueso de los soldados.
Notando César el desorden, dispuso que así los esquifes de las galeras
como los pataches se llenasen de soldados, que viendo a algunos en aprieto
fuesen a socorrerlos. Apenas los nuestros fijaron el pie en tierra,
seguidos luego de todo el ejército, cargaron con furia a los enemigos y
los ahuyentaron; si bien no pudieron ejecutar el alcance, a causa de no
haber podido la caballería seguir el rumbo y ganar la isla. En esto sólo
anduvo escasa con César su fortuna. |
[26] Pugnatum est ab
utrisque acriter. Nostri tamen, quod neque ordines servare neque firmiter
insistere neque signa subsequi poterant atque alius alia ex navi
quibuscumque signis occurrerat se adgregabat, magnopere perturbabantur;
hostes vero, notis omnibus vadii, ubi ex litore aliquos singulares ex navi
egredientes conspexerant, incitatis equis impeditos adoriebantur, plures
paucos circumsistebant, alii ab latere aperto in universos tela coiciebant.
Quod cum animadvertisset Caesar, scaphas longarum navium, item
speculatoria navigia militibus compleri iussit, et quos laborantes
conspexerat, his subsidia submittebat. Nostri, simul in arido
constiterunt, suis omnibus consecutis, in hostes impetum fecerunt atque
eos in fugam dederunt; neque longius prosequi potuerunt, quod equites
cursum tenere atque insulam capere non potuerant. Hoc unum ad pristinam
fortunam Caesari defuit. |
|
XXVII. Los
enemigos, perdida la jornada, luego que se recobraron del susto de la
huida, enviaron embajadores de paz a César, prometiendo dar rehenes y
sujetarse a su obediencia. Vino con ellos Comió el de Artois, de quien
dije arriba haberle César enviado delante a Bretaña. Éste al salir de la
nave a participarles las órdenes del general, fue preso y encarcelado.
Después de la batalla le pusieron en libertad, y en los tratados de paz
echaron la culpa del atentado al populacho, pidiendo perdón de aquel
yerro. César, quejándose de que habiendo ellos de su agrado enviado
embajadores al Continente a pedirle la paz, sin motivo ninguno le hubiesen
hecho guerra, dijo que perdonaba su yerro y que le trajesen rehenes; de
los cuales parte le presentaron luego, y parte ofrecieron dar dentro de
algunos días, por tener que traerlos de más lejos. Entre tanto dieron
orden a los suyos de volver a sus labranzas; y los señores concurrieron de
todas partes a encomendar sus personas y ciudades a César. |
[27] Hostes proelio
superati, simul atque se ex fuga receperunt, statim ad Caesarem legatos de
pace miserunt; obsides sese daturos quaeque imperasset facturos polliciti
sunt.
Una cum
his legatis Commius Atrebas venit, quem supra demonstraveram a Caesare in
Britanniam praemissum. Hunc illi e navi egressum, cum ad eos oratoris modo
Caesaris mandata deferret, comprehenderant atque in vincula coniecerant;
tum proelio facto remiserunt et in petenda pace eius rei culpam in
multitudinem contulerunt et propter imprudentiam ut ignosceretur
petiverunt. Caesar questus quod, cum ultro in continentem legatis missis
pacem ab se petissent, bellum sine causa intulissent, ignoscere se
imprudentiae dixit obsidesque imperavit; quorum illi partem statim
dederunt, partem ex longinquioribus locis arcessitam paucis diebus sese
daturos dixerunt.
Interea suos in agros
remigrare iusserunt, principesque undique convenire et se civitatesque
suas Caesari commendare coeperunt. |
|
XXVIII.
Asentadas así las paces al cuarto día de su arribo a Bretaña, las
dieciocho naves en que se embarcó, según queda dicho, la caballería, se
hicieron a la vela desde el puerto superior (81) con viento favorable; y
estando ya tan cerca de las islas, que se divisaban de los reales, se
levantó de repente tal tormenta, que ninguna pudo seguir su rumbo, sino
que unas fueron rechazadas al puerto de su salida, otras, a pique de
naufragar, fueron arrojadas a la parte inferior y más occidental de la
isla; las cuales, sin embargo de eso, habiéndolas anclado, como se
llenasen de agua por la furia de las olas, siendo forzoso por la noche
tempestuosa meterlas en alta mar, dieron la vuelta del Continente. |
[28] His rebus pace
confirmata, post diem quartum quam est in Britanniam ventum naves XVIII,
de quibus supra demonstratum est, quae equites sustulerant, ex superiore
portu leni vento solverunt. Quae cum adpropinquarent Britanniae et ex
castris viderentur, tanta tempestas subito coorta est ut nulla earum
cursum tenere posset, sed aliae eodem unde erant profectae referrentur,
aliae ad inferiorem partem insulae, quae est propius solis occasum, magno
suo cum periculo deicerentur; quae tamen ancoris iactis cum fluctibus
complerentur, necessario adversa nocte in altum provectae continentem
petierunt. |
|
XXIX. Por
desgracia, fue esta noche luna llena, que suele en el Océano causar muy
grandes mareas, (82) lo que ignoraban los nuestros. Con que también las
galeras en que César transportó el ejército, y estaban fuera del agua,
iban a quedar anegadas en la creciente, al mismo tiempo que los navíos de
carga puestos al ancla eran maltratados de la tempestad, sin que los
nuestros tuviesen arbitrio para maniobrar ni remediarlas. En fin,
destrozadas muchas naves, quedando las demás inútiles para la navegación,
sin cables, sin áncoras, sin rastro de jarcias, resultó, como era muy
regular, una turbación extraordinaria en todo el ejército, pues ni tenían
otras naves para el reembarco, ni aprestos algunos para reparar las otras;
y como todos estaban persuadidos a que se había de invernar en la Galia,
no se habían hecho aquí provisiones para el invierno. |
[29] Eadem nocte
accidit ut esset luna plena, qui dies a maritimos aestus maximos in Oceano
efficere consuevit, nostrisque id erat incognitum. Ita uno tempore et
longas naves, [quibus Caesar exercitum transportandum curaverat,] quas
Caesar in aridum subduxerat, aestus complebat, et onerarias, quae ad
ancoras erant deligatae, tempestas adflictabat, neque ulla nostris
facultas aut administrandi aut auxiliandi dabatur. Compluribus navibus fractis, reliquae
cum essent funibus, ancoris reliquisque armamentis amissis ad navigandum
inutiles, magna, id quod necesse erat accidere, totius exercitus
perturbatio facta est.
Neque
enim naves erant aliae quibus reportari possent, et omnia deerant quae ad
reficiendas naves erant usui, et, quod omnibus constabat hiemari in Gallia
oportere, frumentum in his locis in hiemem provisum non erat. |
|
XXX. Los
señores de Bretaña que después de la batalla vinieron a tomar las órdenes
de César, echando de ver la penuria en que se hallaban los romanos de
caballos, naves y granos, y su corto número por el recinto de los reales
mucho más reducido de lo acostumbrado, porque César condujo las legiones
sin los equipajes, conferenciando entre sí, deliberaron ser lo mejor de
todo, rebelándose, privar a los nuestros de los víveres, y alargar de esta
suerte hasta el invierno (83) la campaña; con la confianza de que,
vencidos una vez éstos, o atajado su regreso, no habría en adelante quien
osase venir a inquietarlos. En conformidad de esto, tramada una nueva
conjura, empezaron poco a poco a escabullirse de los reales y a convocar
ocultamente a la gente del campo. |
[30]
Quibus rebus cognitis, principes Britanniae, qui post proelium ad Caesarem
convenerant, inter se conlocuti, cum et equites et naves et frumentum
Romanis deesse intellegerent et paucitatem militum ex castrorum exiguitate
cognoscerent, quae hoc erant etiam angustior quod sine impedimentis Caesar
legiones transportaverat, optimum factu esse duxerunt rebellione facta
frumento commeatuque nostros prohibere et rem in hiemem producere, quod
his superatis aut reditu interclusis neminem postea belli inferendi causa
in Britanniam transiturum confidebant.
Itaque rursus
coniuratione facta paulatim ex castris discedere et suos clam ex agris
deducere coeperunt. |
|
XXXI.
César en tanto, bien que ignorante todavía de sus tramas, no dejaba de
recelarse, vista la desgracia de la armada y su dilación en la entrega de
los rehenes, que al cabo harían lo que hicieron. Por lo cual trataba de
apercibirse para todo acontecimiento, acarreando cada día trigo de las
aldeas a los cuarteles, sirviéndose de la madera y clavazón de las naves
derrotadas para carenar las otras y haciendo traer de tierra firme los
aderezos necesarios. Con eso y la aplicación grande de los soldados a la
obra, dado que se perdieron doce navíos, logró que los demás quedasen de
buen servicio para navegar. |
[31] At
Caesar, etsi nondum eorum consilia cognoverat, tamen et ex eventu navium
suarum et ex eo quod obsides dare intermiserant fore id quod accidit
suspicabatur. Itaque ad omnes casus subsidia comparabat. Nam et frumentum
ex agris cotidie in castra conferebat et, quae gravissime adflictae erant
naves, earum materia atque aere ad reliquas reficiendas utebatur et quae
ad eas res erant usui ex continenti comportari iubebat. Itaque, cum summo
studio a militibus administraretur, XII navibus amissis, reliquis ut
navigari satis commode posset effecit. |
|
XXXII. En
este entretanto, habiendo destacado la legión séptima en busca de trigo,
como solía, sin que hasta entonces hubiese la más leve sospecha de guerra,
puesto que los isleños unos estaban en cortijos, otros iban y venían
continuamente a nuestras tiendas, los que ante éstas hacían guardia dieron
aviso a César que por la banda que la legión había ido se veía una
polvareda mayor de la ordinaria. César, sospechando lo que era, que los
bárbaros hubiesen cometido algún atentado, mandó que fuesen consigo las
cohortes que estaban de guardia; que dos la mudasen, que las demás tomasen
las armas y viniesen detrás. Ya que hubo andado una buena pieza, advirtió
que los suyos eran apremiados de los enemigos, y a duras penas se
defendían, lloviendo dardos por todas partes sobre la legión apiñada. Fue
el caso que como sólo quedase por segar una heredad, estándolo ya las
demás, previendo los enemigos que a ella irían los nuestros, se habían
emboscado por la noche en las selvas; y a la hora que los nuestros
desparramados y sin armas se ocupaban en la siega, embistiendo de
improviso, mataron algunos, y a los demás antes de poder ordenarse los
asaltaron y rodearon con la caballería y carricoches. |
[32] Dum ea geruntur,
legione ex consuetudine una frumentatum missa, quae appellabatur VII,
neque ulla ad id tempus belli suspicione interposita, cum pars hominum in
agris remaneret, pars etiam in castra ventitaret, ii qui pro portis
castrorum in statione erant Caesari nuntiaverunt pulverem maiorem quam
consuetudo ferret in ea parte videri quam in partem legio iter fecisset.
Caesar id quod erat suspicatus aliquid novi a barbaris initum consilii,
cohortes quae in statione erant secum in eam partem proficisci, ex
reliquis duas in stationem succedere, reliquas armari et confestim sese
subsequi iussit. Cum paulo longius a castris processisset, suos ab
hostibus premi atque aegre sustinere et conferta legione ex omnibus
partibus tela coici animadvertit.
Nam quod omni ex
reliquis partibus demesso frumento pars una erat reliqua, suspicati hostes
huc nostros esse venturos noctu in silvis delituerant; tum dispersos
depositis armis in metendo occupatos subito adorti paucis interfectis
reliquos incertis ordinibus perturbaverant, simul equitatu atque essedis
circumdederant. |
|
XXXIII. Su
modo de pelear en tales vehículos es éste: corren primero por todas
partes, arrojando dardos; con el espanto de los caballos y estruendo de
las ruedas desordenan las filas, y si llegan a meterse entre escuadrones
de caballería, desmontan y pelean a pie. Los carreros, en tanto, se
retiran algunos pasos del campo de batalla y se apostan de suerte que los
combatientes, si se ven apretados del enemigo, tienen a mano el asilo del
carricoche. Así juntan en las batallas la ligereza de la caballería con la
consistencia de la infantería; y por el uso continuo y ejercicio es tanta
su destreza, que aun por cuestas y despeñaderos hacen parar los caballos
en medio de la carrera, cejar y dar vuelta con sola una sofrenada; corren
por el timón, se tienen en pie sobre el yugo, y con un salto dan la vuelta
al asiento. |
[33] Genus hoc est ex
essedis pugnae. Primo per omnes partes perequitant et tela coiciunt atque
ipso terrore equorum et strepitu rotarum ordines plerumque perturbant, et
cum se inter equitum turmas insinuaverunt, ex essedis desiliunt et pedibus
proeliantur. Aurigae interim paulatim ex proelio excedunt atque ita currus
conlocant ut, si illi a multitudine hostium premantur, expeditum ad quos
receptum habeant. Ita mobilitatem equitum, stabilitatem peditum in
proeliis praestant, ac tantum usu cotidiano et exercitatione efficiunt uti
in declivi ac praecipiti loco incitatos equos sustinere et brevi moderari
ac flectere et per temonem percurrere et in iugo insistere et se inde in
currus citissime recipere consuerint. |
|
XXXIV.
Hallándose, pues, los nuestros consternados a vista de tan extraños
guerreros, acudió César a socorrerlos al mejor tiempo, porque con su
venida los enemigos se contuvieron, y se recobraron del miedo los
nuestros. Contento con eso, reflexionando ser fuera de sazón el provocar
al enemigo y empeñarse en nueva acción, estúvose quieto en su puesto, y a
poco rato se retiró con las legiones a los reales. Mientras tanto que
pasaba esto, y los nuestros se empleaban en las maniobras, dejaron sus
labranzas los que aun quedaban en ellas. Siguiéronse un día tras otro
lluvias continuas, que impedían a los nuestros la salida de sus tiendas y
al enemigo los asaltos. Entre tanto los bárbaros despacharon mensajeros a
todas partes ponderando el corto número de nuestros soldados, y poniendo
delante la buena ocasión que se les ofrecía de hacerse ricos con los
despojos y asegurar su libertad para siempre, si lograban desalojar a los
romanos. De esta manera, en breve se juntó gran número de gente de a pie y
de a caballo con que vinieron sobre nuestro campo. |
[34] Quibus rebus
perturbatis nostris [novitate pugnae] tempore oportunissimo Caesar
auxilium tulit: namque eius adventu hostes constiterunt, nostri se ex
timore receperunt.
Quo
facto, ad lacessendum hostem et committendum proelium alienum esse tempus
arbitratus suo se loco continuit et brevi tempore intermisso in castra
legiones reduxit. Dum haec geruntur, nostris omnibus occupatis qui erant
in agris reliqui discesserunt. Secutae sunt continuos complures dies
tempestates, quae et nostros in castris continerent et hostem a pugna
prohiberent. Interim barbari nuntios in omnes partes dimiserunt
paucitatemque nostrorum militum suis praedicaverunt et quanta praedae
faciendae atque in perpetuum sui liberandi facultas daretur, si Romanos
castris expulissent, demonstraverunt. His rebus celeriter magna
multitudine peditatus equitatusque coacta ad castra venerunt. |
|
XXXV. Como
quiera que preveía César que había de suceder lo mismo que antes, que por
más batidos que fuesen los enemigos se pondrían en cobro con su ligereza,
no obstante, aprovechándose de treinta caballos que Comió el Atrebatense
había traído consigo, ordenó en batalla las legiones delante de los
reales. Trabado el choque, no pudieron los enemigos sufrir mucho tiempo la
carga de los nuestros, antes volvieron las espaldas. Corriendo en su
alcance los nuestros hasta que se cansaron, mataron a muchos, y a la
vuelta quemando cuantos edificios encontraban, se recogieron a su
alojamiento. |
[35] Caesar, etsi idem
quod superioribus diebus acciderat fore videbat, ut, si essent hostes
pulsi, celeritate periculum effugerent, tamen nactus equites circiter XXX,
quos Commius Atrebas, de quo ante dictum est, secum transportaverat,
legiones in acie pro castris constituit.
Commisso
proelio diutius nostrorum militum impetum hostes ferre non potuerunt ac
terga verterunt. Quos tanto spatio secuti quantum cursu et viribus
efficere potuerunt, complures ex iis occiderunt, deinde omnibus longe
lateque aedificiis incensis se in castra receperunt. |
|
XXXVI.
Aquel mismo día vinieron mensajeros de paz por parte de los enemigos.
César les dobló el número de rehenes antes tasado, mandando que se los
llevasen a tierra firme, pues acercándose ya el equinoccio, (84) no le
parecía cordura exponerse con navíos estropeados a navegar en invierno.
Por tanto, aprovechándose del buen tiempo, levó poco después de
medianoche, y arribó con todas las naves al Continente. Sólo dos de carga
no pudieron tomar el mismo puerto, sino que fueron llevadas un poco más
abajo por el viento. |
[36] Eodem die legati
ab hostibus missi ad Caesarem de pace venerunt. His Caesar numerum obsidum
quem ante imperaverat duplicavit eosque in continentem adduci iussit, quod
propinqua die aequinoctii infirmis navibus hiemi navigationem subiciendam
non existimabat. Ipse idoneam tempestatem nactus paulo post mediam noctem
naves solvit, quae omnes incolumes ad continentem pervenerunt; sed ex iis
onerariae duae eosdem portus quos reliquae capere non potuerunt et paulo
infra delatae sunt. |
|
XXXVII.
Desembarcaron de estas naves cerca de trescientos soldados, y
encaminándose a los reales, los morinos, a quienes César dejó en paz en su
partida a Bretaña, codiciosos del pillaje, los cercaron, no muchos al
principio, intimándoles que rindiesen las armas si querían salvar las
vidas, mas como los nuestros formados en círculo hiciesen resistencia,
luego a las voces acudieron al pie de seis mil hombres. César al primer
aviso destacó toda la caballería al socorro de los suyos. Los nuestros
entre tanto aguantaron la carga de los enemigos, y por más de cuatro horas
combatieron valerosísimamente matando a muchos y recibiendo pocas heridas.
Pero después que se dejó ver nuestra caballería, arrojando los enemigos
sus armas, volvieron las espaldas y se hizo en ellos gran carnicería. |
[37] Quibus ex navibus
cum essent eiti milites circiter CCC atque in castra contenderent, Morini,
quos Caesar in Britanniam proficiscens pacatos reliquerat, spe praedae
adducti primo non ita magno suorum numero circumsteterunt ac, si sese
interfici nollent, arma ponere iusserunt. Cum illi orbe facto sese
defenderent, celeriter ad clamorem hominum circiter milia VI convenerunt;
qua re nuntiata, Caesar omnem ex castris equitatum suis auxilio misit.
Interim nostri milites impetum hostium sustinuerunt atque amplius horis
IIII fortissime pugnaverunt et paucis vulneribus acceptis complures ex iis
occiderunt.
Postea
vero quam equitatus noster in conspectum venit, hostes abiectis armis
terga verterunt magnusque eorum numerus est occisus. |
|
XXXVIII.
César al día siguiente envió al teniente general Tito Labieno con las
legiones que acababan de llegar de la Bretaña, contra los merinos
rebeldes; los cuales no teniendo donde refugiarse, por estar secas las
lagunas que en otro tiempo les sirvieron de guarida, vinieron a caer casi
todos en manos de Labieno. Por otra parte, los legados Quinto Titurio y
Lucio Cota, que habían conducido sus legiones al país de los menapios, por
haberse éstos escondido entre las espesuras de los bosques, talados sus
campos, destruidas sus mieses, e incendiadas sus habitaciones, vinieron a
reunirse con César, quien dispuso en los belgas cuarteles de invierno para
todas las legiones. No más que dos ciudades de Bretaña enviaron acá
rehenes; las demás no hicieron caso. Por estas hazañas, y en vista de las
cartas de César, decretó el Senado veinte días de solemnes fiestas en
hacimiento de gracias.
Notas de Napoleón del libro cuarto |
[38] Caesar postero
die T. Labienum legatum cum iis legionibus quas ex Britannia reduxerat in
Morinos qui rebellionem fecerant misit. Qui cum propter siccitates paludum
quo se reciperent non haberent, quo perfugio superiore anno erant usi,
omnes fere in potestatem Labieni venerunt. At Q. Titurius et L. Cotta
legati, qui in Menapiorum fines legiones duxerant, omnibus eorum agris
vastatis, frumentis succisis, aedificiis incensis, quod Menapii se omnes
in densissimas silvas abdiderant, se ad Caesarem receperunt.
Caesar in
Belgis omnium legionum hiberna constituit. Eo duae omnino civitates ex
Britannia obsides miserunt, reliquae neglexerunt. His rebus gestis ex
litteris Caesaris dierum XX supplicatio a senatu decreta est. |
|
LIBRO QUINTO |
LIBER
QVINTVS |
|
I. En el consulado de
Lucio Domicio y Apio Claudio, César, al partirse de los cuarteles de
invierno para Italia, (85) como solía todos los años, da orden a los
legados comandantes de las legiones de construir cuantas naves pudiesen, y
de reparar las viejas, dándoles las medidas y forma de su construcción.
Para cargarlas prontamente y tirarlas en seco hácelas algo más bajas de
las que solemos usar en el Mediterráneo, tanto más que tenía observado que
por las continuas mudanzas de la marea no se hinchan allí tanto las olas,
y asimismo un poco más anchas que las otras para el transporte de los
fardos y tantas bestias. Quiere que las hagan todas muy veleras, a que
contribuye mucho el ser chatas, mandando traer el aparejo (86) de España.
Él en persona, terminadas las Cortes de la Galia Citerior, parte para d
Ilírico, por entender que los pirustas (87) con sus correrías infestaban
las fronteras de aquella provincia. Llegado allá, manda que las ciudades
acudan con las milicias a cierto lugar que les señaló. Con esta noticia
los pirustas envíanle embajadores que le informen cómo nada de esto se
había ejecutado de público acuerdo, y que estaban prontos a darle
satisfacción entera de los excesos cometidos. Admitida su disculpa,
ordénales dar rellenes, señalándoles plazo para la entrega; donde no,
protesta que les hará la guerra a fuego y sangre. Presentados los rehenes
en el término asignado, elige jueces árbitros que tasen los daños y
prescriban la multa. |
[1] L. Domitio Ap.
Claudio consulibus, discedens ab hibernis Caesar in Italiam, ut quotannis
facere consuerat, legatis imperat quos legionibus praefecerat uti quam
plurimas possent hieme naves aedificandas veteresque reficiendas curarent.
Earum modum formamque demonstrat. Ad celeritatem onerandi subductionesque
paulo facit humiliores quam quibus in nostro mari uti consuevimus, atque
id eo magis, quod propter crebras commutationes aestuum minus magnos ibi
fluctus fieri cognoverat; ad onera, ad multitudinem iumentorum
transportandam paulo latiores quam quibus in reliquis utimur maribus. Has
omnes actuarias imperat fieri, quam ad rem multum humilitas adiuvat. Ea
quae sunt usui ad armandas naves ex Hispania apportari iubet. Ipse
conventibus Galliae citeribris peractis in Illyricum proficiscitur, quod a
Pirustis finitimam partem provinciae incursionibus vastari audiebat. Eo
cum venisset, civitatibus milites imperat certumque in locum convenire
iubet. Qua re nuntiata Pirustae legatos ad eum mittunt qui doceant nihil
earum rerum publico factum consilio, seseque paratos esse demonstrant
omnibus rationibus de iniuriis satisfacere. Accepta oratione eorum Caesar
obsides imperat eosque ad certam diem adduci iubet; nisi ita fecerint,
sese bello civitatem persecuturum demonstrat.
Eis ad
diem adductis, ut imperaverat, arbitros inter civitates dat qui litem
aestiment poenamque constituant. |
|
II. Hecho
esto, y concluidas las juntas, vuelve a la Galia Citerior y de allí al
ejército. Cuando llegó a él, recorriendo todos los cuarteles, halló ya
fabricados por la singular aplicación de la tropa, sin embargo de la
universal falta de medios, cerca de seiscientos bajeles en la forma dicha,
y veintiocho galeras -que dentro de pocos días se podrían botar al agua.
Dadas las gracias a los soldados y a los sobrestantes, manifiesta su
voluntad, y mándales juntarlas todas en el puerto Icio, de donde se navega
con la mayor comodidad a Bretaña por un estrecho de treinta millas poco
más o menos. Destina a este fin un número competente de soldados,
marchando él con cuatro legiones a la ligera y ochocientos caballos contra
los trevirenses, que ni venían a Cortes, ni obedecían a los mandados, y
aun se decía que andaban solicitando a los germanos transrenanos. |
[2] His
confectis rebus conventibusque peractis, in citeriorem Galliam revertitur
atque inde ad exercitum proficiscitur. Eo cum venisset, circuitis omnibus
hibernis, singulari militum studio in summa omnium rerum inopia circiter
sescentas eius generis cuius supra demonstravimus naves et longas XXVIII
invenit instructas neque multum abesse ab eo quin paucis diebus deduci
possint. Collaudatis militibus atque eis qui negotio praefuerant, quid
fieri velit ostendit atque omnes ad portum Itium convenire iubet, quo ex
portu commodissimum in Britanniam traiectum esse cognoverat, circiter
milium passuum XXX transmissum a continenti: huic rei quod satis esse
visum est militum reliquit. Ipse cum legionibus expeditis IIII et
equitibus DCCC in fines Treverorum proficiscitur, quod hi neque ad
concilia veniebant neque imperio parebant Germanosque Transrhenanos
sollicitare dicebantur. |
|
III. La
república de Tréveris es sin comparación la más poderosa de toda la Galia
en caballería; tiene numerosa infantería, y es bañada del Rin, como arriba
declaramos. En ella se disputaban la primacía Induciomaro y Cingetórige;
de los cuales el segundo, al punto que supo la venida de César y de las
legiones, fue a presentársele, asegurando que así él como los suyos
guardarían lealtad y no se apartarían de la amistad del Pueblo Romano, y
le dio cuenta de lo que pasaba en Tréveris. Mas Induciomaro empezó a
reclutar gente de a pie y de a caballo y a disponerse para la guerra,
después de haber puesto en cobro a los que por su edad no eran para ella,
en la selva Ardena, que desde el Rin con grandes bosques atraviesa por el
territorio trevirense hasta terminar en el de Reims. Con todo eso, después
que algunos de los más principales ciudadanos, no menos movidos de la
familiaridad con Cingetórige que intimidados con la entrada de nuestro
ejército, fueron a César y empezaron a tratar de sus intereses
particulares, ya que no podían mirar por los de la república, Induciomaro,
temiendo quedarse solo, despacha embajadores a César representando «no
haber querido separarse de los suyos por ir a visitarle, con la mira
puesta de mantener mejor al pueblo en su deber, y que no se desmandase por
falta de consejo en ausencia de toda la nobleza; que en efecto el pueblo
estaba a su disposición, y él mismo en persona, si César se lo permitía,
iría luego a ponerse en sus manos con todas sus cosas y las del Estado». |
[3] Haec civitas longe
plurimum totius Galliae equitatu valet magnasque habet copias peditum
Rhenumque, ut supra demonstravimus, tangit. In ea civitate duo de
principatu inter se contendebant, Indutiomarus et Cingetorix; e quibus
alter, simul atque de Caesaris legionumque adventu cognitum est, ad eum
venit, se suosque omnes in officio futuros neque ab amicitia populi Romani
defecturos confirmavit quaeque in Treveris gererentur ostendit.
At
Indutiomarus equitatum peditatumque cogere, eisque qui per aetatem in
armis esse non poterant in silvam Arduennam abditis, quae ingenti
magnitudine per medios fines Treverorum a flumine Rheno ad initium Remorum
pertinet, bellum parare instituit. Sed posteaquam nonnulli principes ex ea
civitate et familiaritate Cingetorigis adducti et adventu nostri exercitus
perterriti ad Caesarem venerunt et de suis privatim rebus ab eo petere
coeperunt, quoniam civitati consulere non possent, veritus ne ab omnibus
desereretur Indutiomarus legatos ad Caesarem mittit: sese idcirco ab suis
discedere atque ad eum venire noluisse, quo facilius civitatem in officio
contineret, ne omnis nobilitatis discessu plebs propter imprudentiam
laberetur: itaque esse civitatem in sua potestate, seseque, si Caesar
permitteret, ad eum in castra venturum, suas civitatisque fortunas eius
fidei permissurum. |
|
IV. César,
si bien penetraba el motivo de este lenguaje y de la mudanza de su primer
propósito, a pesar de todo, por no gastar en Tréveris el verano, hechos ya
todos los preparativos para la expedición de Bretaña, le mandó presentarse
con doscientos rehenes. Entregados juntamente con un hijo suyo y todos sus
parientes que los pidió César expresamente, consoló a Induciomaro
exhortándole a perseverar en la fe prometida; mas no por eso dejó de
convocar a los señores trevirenses, y de recomendar a que sobre ser debido
esto a su mérito, importaba mucho que tuviese la principal autoridad entre
los suyos quien tan fina voluntad le había mostrado. Llevólo muy a mal
Induciomaro, con que su crédito se disminuía entre los suyos, y el que
antes ya nos aborrecía, con este sentimiento quedó mucho más enconado. |
[4] Caesar, etsi
intellegebat qua de causa ea dicerentur quaeque eum res ab instituto
consilio deterreret, tamen, ne aestatem in Treveris consumere cogeretur
omnibus ad Britannicum bellum rebus comparatis, Indutiomarum ad se cum CC
obsidibus venire iussit. His adductis, in eis filio propinquisque eius
omnibus, quos nominatim evocaverat, consolatus Indutiomarum hortatusque
est uti in officio maneret; nihilo tamen setius principibus Treverorum ad
se convocatis hos singillatim Cingetorigi conciliavit, quod cum merito
eius a se fieri intellegebat, tum magni interesse arbitrabatur eius
auctoritatem inter suos quam plurimum valere, cuius tam egregiam in se
voluntatem perspexisset. Id tulit factum graviter Indutiomarus, suam
gratiam inter suos minui, et, qui iam ante inimico in nos animo fuisset,
multo gravius hoc dolore exarsit. |
|
V. Dispuestas así las
cosas, en fin llegó César con las legiones al puerto Icio. Aquí supo que
cuarenta naves fabricadas en los meldas (88) no pudieron por el viento
contrario seguir su viaje, sino que volvieron de arribada al puerto mismo
de donde salieron; las demás halló listas para navegar y bien surtidas de
todo. Juntóse también aquí la caballería de toda la Galia, compuesta de
cuatro mil hombres y la gente más granada de todas las ciudades, de que
César tenía deliberado dejar en la Galia muy pocos, de fidelidad probada,
y llevarse consigo a los demás como en prendas recelándose en su ausencia
de algún levantamiento en la Galia. |
[5] His
rebus constitutis Caesar ad portum Itium cum legionibus pervenit. Ibi
cognoscit LX naves, quae in Meldis factae erant, tempestate reiectas
cursum tenere non potuisse atque eodem unde erant profectae revertisse;
reliquas paratas ad navigandum atque omnibus rebus instructas invenit.
Eodem equitatus totius Galliae convenit, numero milium quattuor,
principesque ex omnibus civitatibus; ex quibus perpaucos, quorum in se
fidem perspexerat, relinquere in Gallia, reliquos obsidum loco secum
ducere decreverat, quod, cum ipse abesset, motum Galliae verebatur. |
|
VI. Hallábase con
ellos el eduo Dumnórige, de quien ya hemos hablado, al cual principalmente
resolvió llevar consigo, porque sabía ser amigo de novedades y de mandar,
de mucho espíritu y autoridad entre los galos. A más que él se dejó decir
una vez en junta general de los eduos, «que César le brindaba con el
reino», dicho de que se ofendieron gravemente los eduos, dado que no se
atrevían a proponer a César por medio de una embajada sus representaciones
y súplicas en contrario, lo que César vino a saber por alguno de sus
huéspedes. Él al principio pretendió, a fuerza de instancias y ruegos, que
lo dejasen en la Galia, alegando unas veces que temía al mar, otras que se
lo disuadían ciertos malos agüeros. Visto que absolutamente se le negaba
la licencia, y que por ninguna vía podía recabarla, empezó a ganar a los
nobles, a hablarles a solas y a exhortarles a no embarcarse; poniéndolos
en el recelo de que no en balde se pretendía despojar a la Galia de toda
la nobleza; ser bien manifiesto el intento de César de conducirlos a
Bretaña para degollarlos, no atreviéndose a ejecutarlo a los ojos de la
Galia. Tras esto empeñaba su palabra, y pedía juramento a los demás, de
que practicarían de común acuerdo cuanto juzgasen conveniente al bien de
la patria. |
[6] Erat una cum
ceteris Dumnorix Aeduus, de quo ante ab nobis dictum est. Hunc secum
habere in primis constituerat, quod eum cupidum rerum novarum, cupidum
imperi, magni animi, magnae inter Gallos auctoritatis cognoverat.
Accedebat huc quod in concilio Aeduorum Dumnorix dixerat sibi a Caesare
regnum civitatis deferri; quod dictum Aedui graviter ferebant, neque
recusandi aut deprecandi causa legatos ad Caesarem mittere audebant. Id
factum ex suis hospitibus Caesar cognoverat. Ille omnibus primo precibus
petere contendit ut in Gallia relinqueretur, partim quod insuetus
navigandi mare timeret, partim quod religionibus impediri sese diceret.
Posteaquam id obstinate sibi negari vidit, omni spe impetrandi adempta
principes Galliae sollicitare, sevocare singulos hortarique coepit uti in
continenti remanerent: metu territare: non sine causa fieri, ut Gallia
omni nobilitate spoliaretur; id esse consilium Caesaris, ut quos in
conspectu Galliae interficere vereretur, hos omnes in Britanniam traductos
necaret; fidem reliquis interponere, iusiurandum poscere, ut quod esse ex
usu Galliae intellexissent communi consilio administrarent. Haec a
compluribus ad Caesarem deferebantur. |
|
VII. Eran
muchos los que daban parte de estos tratos a César, quien por la gran
estimación que hacía de la nación Edua procuraba reprimir y enfrenar a
Dumnórige por todos los medios posibles; mas viéndole tan empeñado en sus
desvaríos, ya era forzoso precaver que ni a él ni a la República pudiese
acarrear daño. Por eso, cerca de veinticinco días que se detuvo en el
puerto, por impedirle la salida el cierzo, viento que suele aquí reinar
gran parte del año, hacía por tener a raya a Dumnórige sin descuidarse de
velar sobre todas sus tramas. Al fin, soplando viento favorable, manda
embarcar toda la infantería y caballería. Cuando más ocupados andaban
todos en esto, Dumnórige, sin saber nada César, con la brigada de los
eduos empezó a desfilar hacia su tierra. Avisado César, suspende el
embarco, y posponiendo todo lo demás, destaca un buen trozo de caballería
en su alcance con orden de arrestarle, y en caso de resistencia y porfía,
que le maten, juzgando que no haría en su ausencia cosa a derechas quien,
teniéndole presente, despreciaba su mandamiento. Con efecto, reconvenido,
comenzó a resistir y defenderse a mano armada, y a implorar el favor de
los suyos, repitiendo a voces «que él era libre y ciudadano de república
independiente», a pesar de lo cual, es cercado según la orden, y muerto.
Mas los eduos de su séquito todos se volvieron a César. |
[7] Qua re cognita
Caesar, quod tantum civitati Aeduae dignitatis tribuebat, coercendum atque
deterrendum quibuscumque rebus posset Dumnorigem statuebat; quod longius
eius amentiam progredi videbat, prospiciendum, ne quid sibi ac rei
publicae nocere posset. Itaque dies circiter XXV in eo loco commoratus,
quod Corus ventus navigationem impediebat, qui magnam partem omnis
temporis in his locis flare consuevit, dabat operam ut in officio
Dumnorigem contineret, nihilo tamen setius omnia eius consilia cognosceret:
tandem idoneam nactus tempestatem milites equitesque conscendere in naves
iubet. At omnium impeditis animis Dumnorix cum equitibus Aeduorum a
castris insciente Caesare domum discedere coepit. Qua re nuntiata Caesar
intermissa profectione atque omnibus rebus postpositis magnam partem
equitatus ad eum insequendum mittit retrahique imperat; si vim faciat
neque pareat, interfici iubet, nihil hunc se absente pro sano facturum
arbitratus, qui praesentis imperium neglexisset. Ille enim revocatus
resistere ac se manu defendere suorumque fidem implorare coepit, saepe
clamitans liberum se liberaeque esse civitatis. Illi, ut erat imperatum,
circumsistunt hominem atque interficiunt: at equites Aedui ad Caesarem
omnes revertuntur. |
|
VIII.
Hecho esto, dejando a Labieno en el Continente con tres legiones y dos mil
caballos encargado de la defensa de los puertos, del cuidado de las
provisiones, y de observar los movimientos de la Galia, gobernándose
conforme al tiempo y las circunstancias, él con cinco legiones y otros dos
mil caballos, al poner del sol se hizo a la vela. Navegó a favor de un
ábrego fresco, pero a eso de medianoche, calmado el viento, perdió el
rumbo, y llevado de las corrientes un gran trecho, advirtió a la mañana
siguiente que había dejado la Bretaña a la izquierda. Entonces virando de
bordo, a merced del reflujo, y la fuerza de remos procuró ganar la playa
que observó el verano antecedente ser la más cómoda para el desembarco.
Fue mucho de alabar en este lance el esfuerzo de los soldados, que con
tocarles navíos de trasporte y pesados, no cansándose de remar, corrieron
parejas con las veleras. Arribó toda la armada a la isla casi al hilo del
mediodía sin que se dejara ver enemigo alguno por la costa; y es que,
según supo después César de los prisioneros, habiendo concurrido a ella
gran número de tropas, espantadas de tanta muchedumbre de naves (que con
las del año antecedente, y otras de particulares fletadas para su propia
conveniencia, aparecieron de un golpe más de ochocientas velas), se habían
retirado y metídose tierra adentro. |
[8] His rebus gestis,
Labieno in continente cum tribus legionibus et equitum milibus duobus
relicto ut portus tueretur et rem frumentariam provideret quaeque in
Gallia gererentur cognosceret consiliumque pro tempore et pro re caperet,
ipse cum quinque legionibus et pari numero equitum, quem in continenti
reliquerat, ad solis occasum naves solvit et leni Africo provectus media
circiter nocte vento intermisso cursum non tenuit, et longius delatus
aestu orta luce sub sinistra Britanniam relictam conspexit.
Tum
rursus aestus commutationem secutus remis contendit ut eam partem insulae
caperet, qua optimum esse egressum superiore aestate cognoverat. Qua in re
admodum fuit militum virtus laudanda, qui vectoriis gravibusque navigiis
non intermisso remigandi labore longarum navium cursum adaequarunt.
Accessum est ad Britanniam omnibus navibus meridiano fere tempore, neque
in eo loco hostis est visus; sed, ut postea Caesar ex captivis cognovit,
cum magnae manus eo convenissent, multitudine navium perterritae, quae cum
annotinis privatisque quas sui quisque commodi fecerat amplius octingentae
uno erant visae tempore, a litore discesserant ac se in superiora loca
abdiderant. |
|
IX.
Desembarcado el ejército, y cogido puesto acomodado para los reales;
informado César de los prisioneros dónde estaban apostadas las tropas
enemigas, dejó diez cohortes con trescientos caballos en la ribera para
resguardo de las naves, de que, por estar ancladas en playa tan apacible y
despejada, temía menos riesgo, y después de medianoche partió contra el
enemigo y nombró comandante del presidio naval a Quinto Atrio. Habiendo
caminado de noche obra de doce millas, alcanzó a descubrir los enemigos,
los cuales, avanzando con su caballería y carros armados hasta la ría,
tentaron de lo alto estorbar nuestra marcha y trabar batalla. Rechazados
por la caballería, se guarecieron en los bosques dentro de cierto paraje
bien pertrechado por la naturaleza y arte, prevenido de antemano, a lo que
parecía, con ocasión de sus guerras domésticas; pues tenían tomadas todas
las avenidas con árboles cortados, puestos unos sobre otros. Ellos desde
adentro esparcidos a trechos impedían a los nuestros la entrada en las
bardas. Pero los soldados de la legión séptima, empavesados y levantando
terraplén contra el seto, le montaron sin recibir más daño que algunas
heridas. Verdad es que César no permitió seguir el alcance, así por no
tener conocido el terreno, como por ser ya tarde y querer que le quedase
tiempo para fortificar su campo. |
[9] Caesar exposito
exercitu et loco castris idoneo capto, ubi ex captivis cognovit quo in
loco hostium copiae consedissent, cohortibus decem ad mare relictis et
equitibus trecentis, qui praesidio navibus essent, de tertia vigilia ad
hostes contendit, eo minus veritus navibus, quod in litore molli atque
aperto deligatas ad ancoram relinquebat, et praesidio navibus Q. Atrium
praefecit. Ipse noctu progressus milia passuum circiter XII hostium copias
conspicatus est. Illi equitatu atque essedis ad flumen progressi ex loco
superiore nostros prohibere et proelium committere coeperunt. Repulsi ab
equitatu se in silvas abdiderunt, locum nacti egregie et natura et opere
munitum, quem domestici belli, ut videbantur, causa iam ante
praeparaverant: nam crebris arboribus succisis omnes introitus erant
praeclusi. Ipsi ex silvis rari propugnabant nostrosque intra munitiones
ingredi prohibebant.
At
milites legionis septimae, testudine facta et aggere ad munitiones
adiecto, locum ceperunt eosque ex silvis expulerunt paucis vulneribus
acceptis. Sed
eos fugientes longius Caesar prosequi vetuit, et quod loci naturam
ignorabat, et quod magna parte diei consumpta munitioni castrorum tempus
relinqui volebat. |
|
X. Al otro día de
mañana envió sin equipaje alguno (89) tres partidas de infantes y caballos
en seguimiento de los fugitivos. A pocos pasos, estando todavía los
últimos a la vista, vinieron a César mensajeros a caballo con la noticia
de que la noche precedente, con una tempestad deshecha que se levantó de
repente, casi todas las naves habían sido maltratadas y arrojadas sobre la
costa; que ni áncoras ni amarras las contenían, ni marineros ni pilotos
podían resistir a la furia del huracán; que por consiguiente del golpeo de
unas naves con otras había resultado notable daño. |
[10] Postridie eius
diei mane tripertito milites equitesque in expeditionem misit, ut eos qui
fugerant persequerentur. His aliquantum itineris progressis, cum iam
extremi essent in prospectu, equites a Quinto Atrio ad Caesarem venerunt,
qui nuntiarent superiore nocte maxima coorta tempestate prope omnes naves
adflictas atque in litore eiectas esse, quod neque ancorae funesque
subsisterent, neque nautae gubernatoresque vim tempestatis pati possent;
itaque ex eo concursu navium magnum esse incommodum acceptum. |
|
XI. Con
esta novedad, César manda volver atrás las legiones y la caballería; él da
también la vuelta a las naves, y ve por sus ojos casi lo mismo que acababa
de saber de palabra y por escrito: que desgraciadas cuarenta, las demás
admitían sí composición, pero a gran costa. Por lo cual saca de las
legiones algunos carpinteros, y manda llamar a otros de tierra firme.
Escribe a Labieno que con ayuda de sus legiones apreste cuantas más naves
pueda. Él, por su parte, sin embargo de la mucha dificultad y trabajos,
determinó para mayor seguridad sacar todas las embarcaciones a tierra, y
meterlas con las tiendas dentro de unas mismas trincheras. En estas
maniobras empleó casi diez días, no cesando los soldados en el trabajo ni
aun por la noche. Sacados a tierra los buques, y fortificados muy bien los
reales, deja el arsenal guarnecido de las mismas tropas que antes, y
marcha otra vez al lugar de donde vino. Al tiempo de su llegada era ya
mayor el número de tropas enemigas que se habían juntado allí de todas
partes. Diose de común consentimiento el mando absoluto y cuidado de esta
guerra a Casivelauno, cuyos Estados separa de los pueblos marítimos el río
Támesis a distancia de unas ochenta millas del mar. De tiempo atrás andaba
éste en continuas guerras con esos pueblos; mas aterrados los britanos con
nuestro arribo, le nombraron desde luego por su general y caudillo. |
[11] His rebus
cognitis Caesar legiones equitatumque revocari atque in itinere resistere
iubet, ipse ad naves revertitur; eadem fere quae ex nuntiis litterisque
cognoverat coram perspicit, sic ut amissis circiter XL navibus reliquae
tamen refici posse magno negotio viderentur. Itaque ex legionibus fabros
deligit et ex continenti alios arcessi iubet; Labieno scribit, ut quam
plurimas posset eis legionibus, quae sunt apud eum, naves instituat. Ipse,
etsi res erat multae operae ac laboris, tamen commodissimum esse statuit
omnes naves subduci et cum castris una munitione coniungi.
In his
rebus circiter dies X consumit ne nocturnis quidem temporibus ad laborem
militum intermissis.
Subductis navibus
castrisque egregie munitis easdem copias, quas ante, praesidio navibus
reliquit: ipse eodem unde redierat proficiscitur. Eo cum venisset, maiores
iam undique in eum locum copiae Britannorum convenerant summa imperi
bellique administrandi communi consilio permissa Cassivellauno, cuius
fines a maritimis civitatibus flumen dividit, quod appellatur Tamesis, a
mari circiter milia passuum LXXX. Huic superiore tempore cum reliquis
civitatibus continentia bella intercesserant; sed nostro adventu permoti
Britanni hunc toti bello imperioque praefecerant. |
|
XII. La
parte interior de Bretaña es habitada de los naturales, originarios de la
misma isla, según cuenta la fama; las costas, de los belgas, que acá
pasaron con ocasión de hacer presas y hostilidades; los cuales todos
conservan los nombres de las ciudades de su origen, de donde trasmigraron,
y fijando su asiento a fuerza de armas, empezaron a cultivar los campos
como propios. Es infinito el gentío, muchísimas las caserías, y muy
parecidas a las de la Galia; hay grandes rebaños de ganado. Usan por
moneda cobre o anillos de hierro de cierto peso. En medio de la isla se
hallan minas de estaño, y en las marinas, de hierro, aunque poco. El cobre
le traen de fuera. Hay todo género de madera como en la Galia, menos de
haya y pinabete. No tienen por lícito el comer liebre, ni gallina, ni
ganso, puesto que los crían para su diversión y recreo. El clima es más
templado que el de la Galia, no siendo los fríos tan intensos. |
[12] Britanniae pars
interior ab eis incolitur quos natos in insula ipsi memoria proditum
dicunt, maritima ab eis, qui praedae ac belli inferendi causa ex Belgio
transierunt (qui omnes fere eis nominibus civitatum appellantur, quibus
orti ex civitatibus eo pervenerunt) et bello illato ibi permanserunt atque
agros colere coeperunt. Hominum est infinita multitudo creberrimaque
aedificia fere Gallicis consimilia, pecorum magnus numerus.
Vtuntur
aut aere aut nummo aureo aut taleis ferreis ad certum pondus examinatis
pro nummo. Nascitur ibi plumbum album in mediterraneis regionibus, in
maritimis ferrum, sed eius exigua est copia; aere utuntur importato.
Materia cuiusque generis ut in Gallia est, praeter fagum atque abietem.
Leporem et gallinam et anserem gustare fas non putant; haec tamen alunt
animi voluptatisque causa. Loca sunt temperatiora quam in Gallia,
remissioribus frigoribus. |
|
XIII. La
isla es de figura triangular. Un costado cae enfrente de la Galia; de este
costado el ángulo que forma el promontorio Canelo, adonde ordinariamente
vienen a surgir las naves de la Galia, está mirando al Oriente; el otro
inferior a Mediodía. Este primer costado tiene casi quinientas millas; el
segundo mira a España y al Poniente. Hacia la misma parte yace la Hibernia,
(90) que, según se cree, es la mitad menos que Bretaña, en igual distancia
de ella que la Galia. En medio de este estrecho está una isla llamada Man.
Dícese también que más allá se encuentran varias isletas; de las cuales
algunos han escrito que hacia el solsticio del invierno por treinta días
continuos es siempre de noche. Yo, por más preguntas que hice, no pude
averiguar nada de eso, sino que por las experiencias de los relojes de
agua observaba ser aquí más cortas (91) las noches que en el Continente.
Tiene de largo este lado, en opinión de los isleños, setecientas millas.
El tercero está contrapuesto al Norte sin ninguna tierra enfrente, si bien
la punta de él mira especialmente a la Germania. Su longitud es reputada
de ochocientas millas, con que toda la isla viene a tener el ámbito de dos
mil. |
[13] Insula natura
triquetra, cuius unum latus est contra Galliam.
Huius lateris alter
angulus, qui est ad Cantium, quo fere omnes ex Gallia naves appelluntur,
ad orientem solem, inferior ad meridiem spectat. Hoc pertinet circiter
mila passuum quingenta. Alterum vergit ad Hispaniam atque occidentem
solem; qua ex parte est Hibernia, dimidio minor, ut aestimatur, quam
Britannia, sed pari spatio transmissus atque ex Gallia est in Britanniam.
In hoc medio cursu est insula, quae appellatur Mona: complures praeterea
minores subiectae insulae existimantur, de quibus insulis nonnulli
scripserunt dies continuos triginta sub bruma esse noctem.
Nos nihil de eo percontationibus
reperiebamus, nisi certis ex aqua mensuris breviores esse quam in
continenti noctes videbamus.
Huius est
longitudo lateris, ut fert illorum opinio, septingentorum milium. Tertium
est contra septentriones; cui parti nulla est obiecta terra, sed eius
angulus lateris maxime ad Germaniam spectat. Hoc milia passuum octingenta
in longitudinem esse existimatur. Ita omnis insula est in circuitu vicies
centum milium passuum. |
|
XIV. Entre
todos, los más tratables son los habitantes de Kent, cuyo territorio está
todo en la costa del mar, y se diferencian poco en las costumbres de los
galos. Los que viven tierra adentro por lo común no hacen sementeras, sino
que se mantienen de leche y carne, y se visten de pieles. Pero
generalmente todos los britanos se pintan de color verdinegro con el zumo
de gualda, (92) y por eso parecen más fieros en las batallas; dejan crecer
el cabello, pelado todo el cuerpo, menos la cabeza y el bigote. Diez y
doce hombres tienen de común las mujeres, en especial hermanos con
hermanos y padres con hijos. Los que nacen de ellas son reputados hijos de
los que primero esposaron las doncellas. |
[14] Ex
his omnibus longe sunt humanissimi qui Cantium incolunt, quae regio est
maritima omnis, neque multum a Gallica differunt consuetudine. Interiores
plerique frumenta non serunt, sed lacte et carne vivunt pellibusque sunt
vestiti. Omnes vero se Britanni vitro inficiunt, quod caeruleum efficit
colorem, atque hoc horridiores sunt in pugna aspectu; capilloque sunt
promisso atque omni parte corporis rasa praeter caput et labrum superius.
Vxores habent deni duodenique inter se communes et maxime fratres cum
fratribus parentesque cum liberis; sed qui sunt ex his nati, eorum
habentur liberi, quo primum virgo quaeque deducta est. |
|
XV. Los
caballos enemigos y los carreros trabaron en el camino un recio choque con
nuestra caballería, bien que ésta en todo llevó la ventaja, forzándolos a
retirarse a los bosques y cerros. Mas como los nuestros, matando a muchos,
fuesen tras ellos con demasiado ardimiento, perdieron algunos. Los
enemigos, de allá un rato, cuando los nuestros estaban descuidados y
ocupados en fortificar su campo, salieron al improviso del bosque, y
arremetiendo a los que hacían guardia delante de los reales pelearon
bravamente. Envió entonces César las dos primeras cohortes de dos legiones
en su ayuda y haciendo éstas alto muy cerca una de otra, asustados los
nuestros con tan extraño género de combate, rompieron ellos por medio de
todos con extremada osadía y se retiraron sin recibir daño. Perdió la vida
en esta jornada el tribuno Quinto Laberio Duro. En fin, con el refuerzo de
otras cohortes fueron rechazados. |
[15] Equites hostium
essedariique acriter proelio cum equitatu nostro in itinere conflixerunt,
tamen ut nostri omnibus partibus superiores fuerint atque eos in silvas
collesque compulerint; sed compluribus interfectis cupidius insecuti
nonnullos ex suis amiserunt. At illi intermisso spatio imprudentibus
nostris atque occupatis in munitione castrorum subito se ex statione pro
castris collocati, acriter pugnaverunt, duabusque missis subsidio
cohortibus a Caesare atque eis primis legionum duarum, cum hae perexiguo
intermisso loci spatio inter se constitissent, novo genere pugnae
perterritis nostris per medios audacissime perruperunt seque inde
incolumes receperunt.
Eo die
Quintus Laberius Durus, tribunus militum, interficitur. Illi pluribus
submissis cohortibus repelluntur. |
|
XVI. Por
toda esta refriega, como que sucedió delante de los reales y a la vista de
todos, se echó de ver que los nuestros, no pudiendo ir tras ellos cuando
cejaban por la pesadez de las armas, ni atreviéndose a desamparar sus
banderas, eran poco expeditos en el combate con estas gentes; que la
caballería tampoco podía obrar sin gran riesgo, por cuanto ellos muchas
veces retrocedían de propósito, y habiendo apartado a los nuestros algún
trecho de las legiones, saltaban a tierra de sus carros y peleaban a pie
con armas desiguales. Así que, o cediesen o avanzasen los nuestros, con
esta forma de pelear daban en igual, antes en el mismo peligro. Fuera de
que ellos nunca combatían unidos, sino separados y a grandes trechos,
teniendo cuerpos de reserva apostados; con que unos a otros se daban la
mano, y los de fuerzas enteras entraban de refresco a reemplazar los
cansados. |
[16] Toto hoc in
genere pugnae, cum sub oculis omnium ac pro castris dimicaretur,
intellectum est nostros propter gravitatem armorum, quod neque insequi
cedentes possent neque ab signis discedere auderent, minus aptos esse ad
huius generis hostem, equites autem magno cum periculo proelio dimicare,
propterea quod illi etiam consulto plerumque cederent et, cum paulum ab
legionibus nostros removissent, ex essedis desilirent et pedibus dispari
proelio contenderent. Equestris autem proeli ratio et cedentibus et
insequentibus par atque idem periculum inferebat. Accedebat huc ut numquam
conferti sed rari magnisque intervallis proeliarentur stationesque
dispositas haberent, atque alios alii deinceps exciperent, integrique et
recentes defetigatis succederent. |
|
XVII. Al
día siguiente se apostaron los enemigos lejos de los reales en los cerros,
y comenzaron a presentarse no tantos, y a escaramuzar con la caballería
más flojamente que el día antes. Pero al mediodía, habiendo César
destacado tres legiones y toda la caballería con el legado Cayo Trebonio
al forraje, de repente se dejaron caer por todas partes sobre los que
andaban muy desviados de las banderas y legiones. Los nuestros, dándoles
una fuerte carga, los rebatieron, y no cesaron de perseguirlos hasta tanto
que la caballería, fiada en el apoyo de las legiones que venían detrás,
los puso en precipitada fuga; y haciendo en ellos gran riza, no les dio
lugar a rehacerse, ni detenerse, o saltar de los carricoches. Después de
esta fuga, las tropas auxiliares, que concurrieron de todas partes,
desaparecieron al punto. Nunca más de allí adelante pelearon los enemigos
de poder a poder con nosotros. |
[17] Postero die
procul a castris hostes in collibus constiterunt rarique se ostendere et
lenius quam pridie nostros equites proelio lacessere coeperunt. Sed
meridie, cum Caesar pabulandi causa tres legiones atque omnem equitatum
cum Gaio Trebonio legato misisset, repente ex omnibus partibus ad
pabulatores advolaverunt, sic uti ab signis legionibusque non absisterent.
Nostri acriter in eos impetu facto reppulerunt neque finem sequendi
fecerunt, quoad subsidio confisi equites, cum post se legiones viderent,
praecipites hostes egerunt magnoque eorum numero interfecto neque sui
colligendi neque consistendi aut ex essedis desiliendi facultatem dederunt.
Ex
hac fuga protinus, quae undique convenerant, auxilia discesserunt, neque
post id tempus umquam summis nobiscum copiis hostes contenderunt. |
|
XVIII.
César, calados sus intentos, fuese con el ejército al reino de Casivelauno
en las riberas del Támesis, río que por un solo paraje se puede vadear, y
aun eso trabajosamente. Llegado a él, vio en la orilla opuesta formadas
muchas tropas de los enemigos, y las márgenes guarnecidas con estacas
puntiagudas, y otras semejantes clavadas en el hondo del río debajo del
agua. Enterado César de esto por los prisioneros y desertores, echando
adelante la caballería, mandó que las legiones le siguiesen
inmediatamente. Tanta prisa se dieron los soldados, y fue tal su coraje,
si bien sola la cabeza llevaban fuera del agua, que no pudiendo los
enemigos sufrir el ímpetu de las legiones y caballos, despejaron la
ribera, poniendo pies en polvorosa. |
[18] Caesar cognito
consilio eorum ad flumen Tamesim in fines Cassivellauni exercitum duxit;
quod flumen uno omnino loco pedibus, atque hoc aegre, transiri potest.
Eo
cum venisset, animum advertit ad alteram fluminis ripam magnas esse copias
hostium instructas.
Ripa autem erat acutis
sudibus praefixis munita, eiusdemque generis sub aqua defixae sudes
flumine tegebantur. His rebus cognitis a captivis perfugisque Caesar
praemisso equitatu confestim legiones subsequi iussit. Sed ea celeritate
atque eo impetu milites ierunt, cum capite solo ex aqua exstarent, ut
hostes impetum legionum atque equitum sustinere non possent ripasque
dimitterent ac se fugae mandarent. |
|
XIX.
Casivelauno, como ya insinuamos, perdida toda esperanza de contrarrestar,
y despedida la mayor parte de sus tropas, quedándose con cuatro mil
combatientes de los carros, iba observando nuestras marchas, tal vez se
apartaba un poco del camino, y se ocultaba en barrancos y breñas. En
sabiendo el camino que habíamos de llevar, hacía recoger hombres y ganados
de los campos a las selvas, y cuando nuestra caballería se tendía por las
campiñas a correrlas y talarlas, por todas las vías y sendas conocidas
disparaba de los bosques los carros armados, y la ponía en gran conflicto,
estorbando con esto que anduviese tan suelta. No había más arbitrios para
evitar tales peligros sino que César no la permitiese alejarse de las
legiones, y que las talas y quemas en daño del enemigo sólo se alargasen
cuanto pudiera llevar el trabajo y la marcha de los soldados legionarios. |
[19] Cassivellaunus,
ut supra demonstravimus, omni deposita spe contentionis dimissis
amplioribus copiis milibus circiter quattuor essedariorum relictis itinera
nostra servabat paulumque ex via excedebat locisque impeditis ac
silvestribus sese occultabat, atque eis regionibus quibus nos iter
facturos cognoverat pecora atque homines ex agris in silvas compellebat
et, cum equitatus noster liberius praedandi vastandique causa se in agros
eiecerat, omnibus viis semitisque essedarios ex silvis emittebat et magno
cum periculo nostrorum equitum cum eis confligebat atque hoc metu latius
vagari prohibebat. Relinquebatur ut neque longius ab agmine legionum
discedi Caesar pateretur, et tantum in agris vastandis incendiisque
faciendis hostibus noceretur, quantum labore atque itinere legionarii
milites efficere poterant. |
|
XX. A esta
sazón, los trinobantes, (93) nación la más poderosa de aquellos países (de
donde el joven Mandubracio, abrazando el partido de César, vino a juntarse
con él en la Galia, y cuyo padre Imanuencio, siendo rey de ella, murió a
manos de Casivelauno, y él mismo huyó por no caer en ellas), despachan
embajadores a César, prometiendo entregársele y prestar obediencia, y le
suplican que ampare a Mandubracio contra la tiranía de Casivelauno, se lo
envíe, y restablezca en el reino. César les manda dar cuarenta rehenes y
trigo para el ejército, y les restituye a Mandubracio. Ellos obedecieron
al instante aprontando los rehenes pedidos y el trigo. |
[20] Interim
Trinobantes, prope firmissima earum regionum civitas, ex qua Mandubracius
adulescens Caesaris fidem secutus ad eum in continentem Galliam venerat,
cuius pater in ea civitate regnum obtinuerat interfectusque erat a
Cassivellauno, ipse fuga mortem vitaverat, legatos ad Caesarem mittunt
pollicenturque sese ei dedituros atque imperata facturos; petunt, ut
Mandubracium ab iniuria Cassivellauni defendat atque in civitatem mittat,
qui praesit imperiumque obtineat. His Caesar imperat obsides quadraginta
frumentumque exercitui Mandubraciumque ad eos mittit. Illi imperata
celeriter fecerunt, obsides ad numerum frumentumque miserunt. |
|
XXI.
Protegidos los trinobantes y libres de toda vejación de los soldados, los
cenimaños, segonciacos, ancalites, bibrocos y casos, por medio de sus
diputados, se rindieron a César. Infórmanle estos que no lejos de allí
estaba la corte de Casivelauno, cercada de bosques y lagunas, donde se
había encerrado buen número de hombres y ganados. Dan los britanos nombre
de ciudad a cualquier selva enmarañada, guarnecida de valla y foso, donde
se suelen acoger para librarse de las irrupciones de los enemigos. César
va derecho allá con las legiones; encuentra el lugar harto bien
pertrechado por naturaleza y arte; con todo, se empeña en asaltarlo por
dos partes. Los enemigos, después de una corta detención, al cabo, no
pudiendo resistir el ímpetu de los nuestros, echaron a huir por otro lado
de la ciudad. Hallóse dentro crecido número de ganados, y en la fuga
quedaron muchos prisioneros y muertos. |
[21] Trinobantibus
defensis atque ab omni militum inuria prohibitis Cenimagni, Segontiaci,
Ancalites, Bibroci, Cassi legationibus missis sese Caesari dedunt. Ab his
cognoscit non longe ex eo loco oppidum Cassivellauni abesse silvis
paludibusque munitum, quo satis magnus hominum pecorisque numerus
invenerit. Oppidum autem Britanni vocant, cum silvas impeditas vallo atque
fossa munierunt, quo incursionis hostium vitandae causa convenire
consuerunt. Eo proficiscitur cum legionibus: locum reperit egregie natura
atque opere munitum; tamen hunc duabus ex partibus oppugnare contendit.
Hostes paulisper morati militum nostrorum impetum non tulerunt seseque
alia ex parte oppidi eiecerunt. Magnus ibi numerus pecoris repertus,
multique in fuga sunt comprehensi atque interfecti. |
|
XXII.
Mientras iban así las cosas en esa parte de la isla, despacha Casivelauno
mensajeros a la provincia de Kent, situada, como se ha dicho, sobre la
costa del mar, cuyas merindades gobernaban cuatro (94) régulos. Gingetórige, Carnilio, Taximagulo y Segonacte, y les manda que con todas
sus fuerzas juntas ataquen los atrincheramientos navales. Venidos que
fueron a los reales, los nuestros en una salida que hicieron matando a
muchos de ellos, y prendiendo, entre otros, al noble caudillo Lugotórige,
se restituyeron a las trincheras sin pérdida alguna. Casivelauno,
desalentado con la nueva de esta batalla, por tantos daños recibidos, por
la desolación de su reino, y mayormente por la rebelión de sus vasallos,
valiéndose de la mediación de Comió Atrebatense, envía sus embajadores a
César sobre la entrega. César, que estaba resuelto a invernar en el
continente por temor de los motines repentinos de la Galia, quedándole ya
poco tiempo del estío, y viendo que sin sentir podía pasársele aún éste,
le manda dar rehenes, y señala el tributo que anualmente debía la Bretaña
pechar al Pueblo Romano. Ordena expresamente y manda a Casivelauno que no
moleste más a Mandubracio ni a los trinobantes. |
[22] Dum haec in his
locis geruntur, Cassivellaunus ad Cantium, quod esse ad mare supra
demonstravimus, quibus regionibus quattuor reges praeerant, Cingetorix,
Carvilius, Taximagulus, Segovax, nuntios mittit atque eis imperat uti
coactis omnibus copiis castra navalia de improviso adoriantur atque
oppugent. Ei cum ad castra venissent, nostri eruptione facta multis eorum
interfectis, capto etiam nobili duce Lugotorige suos incolumes reduxerunt.
Cassivellaunus hoc proelio nuntiato tot detrimentis acceptis, vastatis
finibus, maxime etiam permotus defectione civitatum legatos per Atrebatem
Commium de deditione ad Caesarem mittit. Caesar, cum constituisset hiemare
in continenti propter repentinos Galliae motus, neque multum aestatis
superesset, atque id facile extrahi posse intellegeret, obsides imperat et
quid in annos singulos vectigalis populo Romano Britannia penderet
constituit; interdicit atque imperat Cassivellauno, ne Mandubracio neu
Trinobantibus noceat. |
|
XXIII.
Recibidos los rehenes, vuelve a la armada, y halla en buen estado las
naves. Botadas éstas al agua, por ser grande el número de los prisioneros,
y haberse perdido algunas embarcaciones en la borrasca, determinó
transportar el ejército en dos convoyes. El caso fue, que de tantos
bajeles y en tantas navegaciones, ninguno de los que llevaban soldados
faltó ni en este año ni en el antecedente, pero de los que volvían en
lastre del Continente hecho el primer desembarco, y de los sesenta que
Labieno había mandado construir, aportaron muy pocos; los demás casi todos
volvieron de arribada. Habiendo César esperado en vano algún tiempo,
temiendo que la estación no le imposibilitase la navegación por la
proximidad del equinoccio, hubo de estrechar los soldados según los
buques, y en la mayor bonanza zarpando ya bien entrada la noche, al
amanecer tomó tierra sin desgracia en toda la escuadra. |
[23] Obsidibus
acceptis exercitum reducit ad mare, naves invenit refectas. His deductis,
quod et captivorum magnum numerum habebat, et nonnullae tempestate
deperierant naves, duobus commeatibus exercitum reportare instituit. Ac
sic accidit, uti ex tanto navium numero tot navigationibus neque hoc neque
superiore anno ulla omnino navis, quae milites portaret, desideraretur; at
ex eis, quae inanes ex continenti ad eum remitterentur et prioris
commeatus eitis militibus et quas postea Labienus faciendas curaverat
numero LX, perpaucae locum caperent, reliquae fere omnes reicerentur. Quas
cum aliquamdiu Caesar frustra exspectasset, ne anni tempore a navigatione
excluderetur, quod aequinoctium suberat, necessario angustius milites
collocavit ac summa tranquillitate consecuta, secunda inita cum solvisset
vigilia, prima luce terram attigit omnesque incolumes naves perduxit. |
|
XXIV.
Sacadas a tierra las naves, y tenida una junta con los galos en
Samarobriva, (95) por haber sido este año corta la cosecha de granos en la
Galia por falta de aguas, le fue forzoso dar otra disposición que los años
precedentes a los invernaderos del ejército, distribuyendo las legiones en
diversos cantones. Una en los morinos, al mando de Cayo Fabio; la segunda
en los nervios, al de Quinto Cicerón; la tercera en los eduos, al de Lucio
Roscio; ordenando que la cuarta con Tito Labieno invernase en los remenses
en la frontera de Tréveris; tres alojó en los belgas, a cargo del cuestor
Marco Craso, y de los delegados Lucio Munacio Planeo y Cayo Trebonio. Una
nuevamente alistada en Italia y cinco cohortes envió a los eburones, que
por la mayor parte habitan entre el Mosa y el Rin, sujetos al señorío de
Ambiórige y Cativulco; dióles por comandantes a los legados Quinto Titurio
Sabino y Lucio Arunculeyo Cota. Repartidas en esta forma las legiones,
juzgó que podrían proveerse más fácilmente en la carestía. Dispuso, sin
embargo, que los cuarteles de todas estas legiones (salvo la que condujo
Lucio Roscio al país (96) más quieto y pacífico) estuviesen comprendidas
en término de cien millas. Él resolvió detenerse en la Galia hasta tener
alojadas las legiones, y certeza de que los cuarteles quedaban
fortificados. |
[24]
Subductis navibus concilioque Gallorum Samarobrivae peracto, quod eo anno
frumentum in Gallia propter siccitates angustius provenerat, coactus est
aliter ac superioribus annis exercitum in hibernis collocare legionesque
in plures civitates distribuere. Ex quibus unam in Morinos ducendam Gaio
Fabio legato dedit, alteram in Nervios Quinto Ciceroni, tertiam in Esubios
Lucio Roscio; quartam in Remis cum Tito Labieno in confinio Treverorum
hiemare iussit. Tres in Belgis collocavit: eis Marcum Crassum quaestorem
et Lucium Munatium Plancum et Gaium Trebonium legatos praefecit. Vnam
legionem, quam proxime trans Padum conscripserat, et cohortes V in
Eburones, quorum pars maxima est inter Mosam ac Rhenum, qui sub imperio
Ambiorigis et Catuvolci erant, misit. Eis militibus Quintum Titurium
Sabinum et Lucium Aurunculeium Cottam legatos praeesse iussit. Ad hunc
modum distributis legionibus facillime inopiae frumentariae sese mederi
posse existimavit. Atque harum tamen omnium legionum hiberna praeter eam,
quam Lucio Roscio in pacatissimam et quietissimam partem ducendam dederat,
milibus passuum centum continebantur. Ipse interea, quoad legiones
collocatas munitaque hiberna cognovisset, in Gallia morari constituit. |
|
XXV.
Florecía, entre los chartreses Tasgecio, persona muy principal, cuyos
antepasados habían sido reyes de su nación. César le había restituido su
Estado en atención al valor y lealtad singularmente oficiosa de que se
había servido en todas las guerras. Este año, que ya era el tercero de su
reinado, sus enemigos le mataron públicamente, siendo asimismo cómplices
muchos de los naturales. Dan parte a César de este atentado. Receloso él
de que por ser tantos los culpados, no se rebelase a influjo de ellos el
pueblo, manda a Lucio Planeo marchar prontamente con una legión de los
belgas a los carnutes, tomar allí cuarteles de invierno, y remitirle
presos a los que hallase reos de la muerte de Tasgecio. En este
entretanto, todos los legados y el cuestor, encargados del gobierno de las
legiones, le avisaron cómo ya estaban acuartelados y bien atrincherados. |
[25] Erat in
Carnutibus summo loco natus Tasgetius, cuius maiores in sua civitate
regnum obtinuerant. Huic Caesar pro eius virtute atque in se benevolentia,
quod in omnibus bellis singulari eius opera fuerat usus, maiorum locum
restituerat.
Tertium
iam hunc annum regnantem inimici, multis palam ex civitate eius
auctoribus, eum interfecerunt. Defertur ea res ad Caesarem. Ille veritus,
quod ad plures pertinebat, ne civitas eorum impulsu deficeret, Lucium
Plancum cum legione ex Belgio celeriter in Carnutes proficisci iubet
ibique hiemare quorumque opera cognoverat Tasgetium interfectum, hos
comprehensos ad se mittere. Interim ab omnibus legatis quaestoreque,
quibus legiones tradiderat, certior factus est in hiberna perventum
locumque hibernis esse munitum. |
|
XXVI. A
los quince días de alojados allí dieron principio a un repentino alboroto
y alzamiento Ambiórige y Cativulco, que con haber salido a recibir a
Sabino y a Cota a las fronteras de su reino, y acarreado trigo a los
cuarteles, instigados por los mensajeros del trevirense Induciomaro,
pusieron en armas a los suyos, y sorprendiendo de rebato a los leñadores,
vinieron con gran tropel a forzar las trincheras. Como los nuestros,
cogiendo al punto las armas, montando la línea y destacada por una banda
la caballería española, llevasen con ella la ventaja en el choque, los
enemigos, malogrando el lance, desistieron del asalto. A luego dieron
voces, como acostumbran, que saliesen algunos de los nuestros a
conferencia, que sobre intereses comunes querían poner ciertas
condiciones, con que esperaban se podrían terminar las diferencias. |
[26] Diebus circiter
XV, quibus in hiberna ventum est, initium repentini tumultus ac
defectionis ortum est ab Ambiorige et Catuvolco; qui, cum ad fines regni
sui Sabino Cottaeque praesto fuissent frumentumque in hiberna
comportavissent, Indutiomari Treveri nuntiis impulsi suos concitaverunt
subitoque oppressis lignatoribus magna manu ad castra oppugnatum venerunt.
Cum celeriter nostri arma cepissent vallumque adscendissent atque una ex
parte Hispanis equitibus emissis equestri proelio superiores fuissent,
desperata re hostes suos ab oppugnatione reduxerunt. Tum suo more
conclamaverunt, uti aliqui ex nostris ad colloquium prodiret: habere sese,
quae de re communi dicere vellent, quibus rebus controversias minui posse
sperarent. |
|
XXVII. Va
a tratar con ellos Cayo Arpiño, caballero romano confidente de Quinto
Titurio, con cierto español, Quinto Junio, que ya otras veces por parte de
César había ido a verse con Ambiórige, el cual les habló de esta manera:
«Que se confesaba obligadísimo a los beneficios recibidos de César, cuales
eran haberle libertado del tributo que pagaba a los aduáticos sus
confinantes; haberle restituido su hijo y un sobrino, que siendo enviados
entre los rehenes a los aduáticos, los tuvieron en esclavitud y en
cadenas; que en la tentativa de asalto no había procedido a arbitrio ni
voluntad propia, sino compelido de la nación; ser su señorío de tal
calidad, que no era menor la potestad del pueblo sobre él que la suya
sobre el pueble, y que el motivo que tuvo éste para el rompimiento fue
sólo el no poder resistir a la conspiración repentina de la Galia, cosa
bien fácil de probar en vista de su poco poder; pues no es él tan necio
que presuma poder con sus fuerzas contrastar las del Pueblo Romano. La
verdad es ser este el común acuerdo de la Galia, y el día de hoy el
aplazado para el asalto general de todos los cuarteles de César, para que
ninguna legión pueda dar la mano a la otra. Como galos no pudieron
fácilmente negarse a los galos, mayormente pareciendo ser su fin el
recobrar la libertad común; mas ya que tenía cumplido con ellos por razón
de deudo, debía atender ahora a la ley del agradecimiento. Así que, por
respeto a los beneficios de César y al hospedaje de Titurio, le amonestaba
y suplicaba mirase por su vida y la de sus soldados; que ya un gran cuerpo
de germanos venía a servir a sueldo y había pasado el Rin; que llegaría
dentro de dos días; viesen ellos si sería mejor, antes que lo entendiesen
los comarcanos, sacar de sus cuarteles los soldados y trasladarlos a los
de Cicerón o de Labieno, puesto que el uno distaba menos de cincuenta
millas y el otro poco más. Lo que les prometía y aseguraba con juramento
era darles paso franco por sus Estados; que con eso procuraba al mismo
tiempo el bien del pueblo aliviándolo del alojamiento y el servicio de
César en recompensar de sus mercedes». Dicho esto, se despide Ambiórige. |
[27] Mittitur ad eos
colloquendi causa Gaius Arpineius, eques Romanus, familiaris Quinti Tituri,
et Quintus Iunius ex Hispania quidam, qui iam ante missu Caesaris ad
Ambiorigem ventitare consuerat; apud quos Ambiorix ad hunc modum locutus
est: Sese pro Caesaris in se beneficiis plurimum ei confiteri debere, quod
eius opera stipendio liberatus esset, quod Aduatucis, finitimis suis,
pendere consuesset, quodque ei et filius et fratris filius ab Caesare
remissi essent, quos Aduatuci obsidum numero missos apud in servitute et
catenis tenuissent; neque id, quod fecerit de oppugnatione castrorum, aut
iudicio aut voluntate sua fecisse, sed coactu civitatis, suaque esse
eiusmodi imperia, ut non minus haberet iuris in se multitudo quam ipse in
multitudinem.
Civitati
porro hanc fuisse belli causam, quod repentinae Gallorum coniurationi
resistere non potuerit. Id se facile ex humilitate sua probare posse, quod
non adeo sit imperitus rerum ut suis copiis populum Romanum superari posse
confidat. Sed esse Galliae commune consilium: omnibus hibernis Caesaris
oppugnandis hunc esse dictum diem, ne qua legio alterae legioni subsidio
venire posset. Non facile Gallos Gallis negare potuisse, praesertim cum de
recuperanda communi libertate consilium initum videretur. Quibus quoniam
pro pietate satisfecerit, habere nunc se rationem offici pro beneficiis
Caesaris: monere, orare Titurium pro hospitio, ut suae ac militum saluti
consulat. Magnam manum Germanorum conductam Rhenum transisse; hanc adfore
biduo. Ipsorum esse consilium, velintne priusquam finitimi sentiant
eductos ex hibernis milites aut ad Ciceronem aut ad Labienum deducere,
quorum alter milia passuum circiter quinquaginta, alter paulo amplius ab
eis absit. Illud se polliceri et iureiurando confirmare tutum iter per
fines daturum. Quod cum faciat, et civitati sese consulere, quod hibernis
levetur, et Caesari pro eius meritis gratiam referre. Hac oratione habita
discedit Ambiorix. |
|
XXVIII.
Arpiño y Junio cuentan a los legados lo que acababan de oír. Ellos,
asustados con la impensada nueva, aunque venía de boca del enemigo, no por
eso creían deberla despreciar. Lo que más fuerza le hacía era no
parecerles creíble que los eburones, gente de ningún nombre y tan para
poco, se atreviesen de suyo a mover guerra contra el Pueblo Romano. Y así
ponen la cosa en consejo, donde hubo grandes debates. Lucio Arunculeyo,
con varios de los tribunos y capitanes principales, era de parecer «que no
se debía atropellar ni salir de los reales sin orden de César; proponían
que dentro de las trincheras se podían defender contra cualesquiera
tropas, aun de germanos, por numerosas que fuesen; ser de esto buena
prueba el hecho de haber resistido con tanto esfuerzo el primer ímpetu del
enemigo, rebatiéndole con gran daño: que pan no les faltaba. Entre tanto
vendrían socorros de los cuarteles vecinos y de César, que en conclusión,
¿puede haber temeridad ni desdoro mayor que tomar consejo del enemigo en
punto de tanta monta?». |
[28]
Arpineius et Iunius, quae audierunt, ad legatos deferunt. Illi repentina
re perturbati, etsi ab hoste ea dicebantur, tamen non neglegenda
existimabant maximeque hac re permovebantur, quod civitatem ignobilem
atque humilem Eburonum sua sponte populo Romano bellum facere ausam vix
erat credendum. Itaque ad consilium rem deferunt magnaque inter eos
exsistit controversia. Lucius Aurunculeius compluresque tribuni militum et
primorum ordinum centuriones nihil temere agendum neque ex hibernis
iniussu Caesaris discedendum existimabant: quantasvis [magnas] copias
etiam Germanorum sustineri posse munitis hibernis docebant: rem esse
testimonio, quod primum hostium impetum multis ultro vulneribus illatis
fortissime sustinuerint: re frumentaria non premi; interea et ex proximis
hibernis et a Caesare conventura subsidia: postremo quid esse levius aut
turpius, quam auctore hoste de summis rebus capere consilium? |
|
XXIX.
Contra esto gritaba Titurio: «Que tarde caerían en la cuenta, cuando
creciese más el número de los enemigos con la unión de los germanos, o
sucediese algún desastre en los cuarteles vecinos; que el negocio pedía
pronta resolución, y creía él que César se hubiese ido a Italia; si no,
¿cómo era posible que los chartreses conspirasen en matar a Tasgecio, ni
los eburones en asaltar con tanto descaro nuestros reales?, que no atendía
él al dicho del enemigo, sino a la realidad del hecho: el Rin inmediato;
irritados los germanos por la muerte de Ariovisto y nuestras pasadas
victorias; la Galia enconada por verse después de tantos malos
tratamientos sujeta al Pueblo Romano, obscurecida su antigua gloria en las
armas. Por último, ¿quién podrá persuadirse que Ambiórige se hubiese
arriesgado a tomar este consejo sin tener seguridad de la cosa? En todo
caso ser seguro su dictamen: si no hay algún contraste, se juntarán a su
salvo con la legión inmediata; si la Galia toda se coligare con Germania,
el único remedio es no perder momento. El parecer contrario de Cota y sus
parciales ¿qué resultas tendrá? Cuando de presente no haya peligro, al
menos en un largo asedio el hambre será inevitable». |
[29] Contra ea
Titurius sero facturos clamitabat, cum maiores manus hostium adiunctis
Germanis convenissent aut cum aliquid calamitatis in proximis hibernis
esset acceptum. Brevem consulendi esse occasionem. Caesarem arbitrari
profectum in Italiam; neque aliter Carnutes interficiendi Tasgeti
consilium fuisse capturos, neque Eburones, si ille adesset, tanta
contemptione nostri ad castra venturos esse. Non hostem auctorem, sed rem
spectare: subesse Rhenum; magno esse Germanis dolori Ariovisti mortem et
superiores nostras victorias; ardere Galliam tot contumeliis acceptis sub
populi Romani imperium redactam superiore gloria rei militaris exstincta.
Postremo quis hoc sibi persuaderet, sine certa re Ambiorigem ad eiusmodi
consilium descendisse? Suam sententiam in utramque partem esse tutam: si
nihil esset durius, nullo cum periculo ad proximam legionem perventuros;
si Gallia omnis cum Germanis consentiret, unam esse in celeritate positam
salutem.
Cottae
quidem atque eorum, qui dissentirent, consilium quem habere exitum? In quo
si non praesens periculum, at certe longinqua obsidione fames esset
timenda. |
|
XXX. En
estas reyertas, oponiéndose vivamente Cota y los primeros oficiales:
«Norabuena, dijo Sabino, salid con la vuestra, ya que así lo queréis», y
en voz más alta, de modo que pudiesen oírle muchos de los soldados,
añadió: «Sí, que no soy yo entre vosotros el que más teme la muerte. Los
presentes verán lo que han de hacer, si acaeciere algún revés, tú sólo les
serás responsable; y si los dejas, pasado mañana se verán juntos con los
demás en los cuarteles vecinos para ser compañeros de su suerte, y no
morir a hierro y hambre abandonados y apartados de los suyos». |
[30] Hac in utramque
partem disputatione habita, cum a Cotta primisque ordinibus acriter
resisteretur, "Vincite," inquit, "si ita vultis," Sabinus, et id clariore
voce, ut magna pars militum exaudiret; "neque is sum," inquit, "qui
gravissime ex vobis mortis periculo terrear: hi sapient; si gravius quid
acciderit, abs te rationem reposcent, qui, si per te liceat, perendino die
cum proximis hibernis coniuncti communem cum reliquis belli casum
sustineant, non reiecti et relegati longe ab ceteris aut ferro aut fame
intereant." |
|
XXXI.
Levántanse con esto de la junta, y los principales se ponen de por medio y
suplican a entrambos no lo echen todo a perder con su discordia y empeño;
cualquier partido que tomen, o de irse o de quedarse, saldrá bien, si
todos van a una; al contrario, si están discordes, se dan por perdidos.
Durando la disputa hasta medianoche, al cabo, rendido Cota, cede.
Prevalece la opinión de Sabino. Publícase marcha para el alba. El resto de
la noche pasan en vela, registrando cada uno su mochila, para ver qué
podría llevar consigo, qué no de los utensilios de los cuarteles. No
parece sino que se discurren todos los medios de hacer peligrosa la
detención, y aun más la marcha con la fatiga y el desvelo de los soldados.
Venida la mañana, comienzan su viaje en la persuasión de que no un
enemigo, sino el mayor amigo suyo, Ambiórige, les había dado este consejo,
extendidos en filas muy largas y con mucho equipaje. |
[31]
Consurgitur ex consilio; comprehendunt utrumque et orant, ne sua
dissensione et pertinacia rem in summum periculum deducat: facilem esse
rem, seu maneant, seu proficiscantur, si modo unum omnes sentiant ac
probent; contra in dissensione nullam se salutem perspicere. Res
disputatione ad mediam noctem perducitur. Tandem dat Cotta permotus manus:
superat sententia Sabini. Pronuntiatur prima luce ituros. Consumitur
vigiliis reliqua pars noctis, cum sua quisque miles circumspiceret, quid
secum portare posset, quid ex instrumento hibernorum relinquere cogeretur.
Omnia excogitantur, quare nec sine periculo maneatur, et languore militum
et vigiliis periculum augeatur. Prima luce sic ex castris proficiscuntur,
ut quibus esset persuasum non ab hoste, sed ab homine amicissimo Ambiorige
consilium datum, longissimo agmine maximisque impedimentis. |
|
XXXII. Los
enemigos, que por la bulla e inquietud de la noche barruntaron su partida,
armadas dos emboscadas en sitio ventajoso y encubierto entre selvas, a
distancia de dos millas estaban acechando el paso de los romanos; y cuando
vieron la mayor parte internada en lo quebrado de aquel hondo valle, al
improviso se, dejaron ver por el frente y espaldas picando la retaguardia,
estorbando a la vanguardia la subida, y forzando a los nuestros a pelear
en el peor paraje. |
[32] At hostes,
posteaquam ex nocturno fremitu vigiliisque de profectione eorum senserunt,
collocatis insidiis bipertito in silvis opportuno atque occulto loco a
milibus passuum circiter duobus Romanorum adventum exspectabant, et cum se
maior pars agminis in magnam convallem demisisset, ex utraque parte eius
vallis subito se ostenderunt novissimosque premere et primos prohibere
ascensu atque iniquissimo nostris loco proelium committere coeperunt. |
|
XXXIII.
Aquí vieras a Titurio, que nunca tal pensara, asustarse, correr acá y
allá, desordenadas las filas; pero todo como un hombre azorado que no sabe
la tierra que pisa; que así suele acontecer a los que no se aconsejan
hasta que se hallan metidos en el lance. Por el contrario Cota, que todo
lo tenía previsto y por eso se había opuesto a la salida, nada omitía de
lo conducente al bien común; ya llamando por su nombre a los soldados, ya
esforzándolos, ya peleando, hacía a un tiempo el oficio de capitán y
soldado. Mas visto que, por ser las filas muy largas, con dificultad
podían acudir a todas partes y dar las órdenes convenientes, publicaron
una general para que, soltando las mochillas, se formasen en rueda,
resolución que, si bien no es de tachar en semejante aprieto, tuvo muy mal
efecto; pues cuanto desalentó la esperanza de los nuestros, tanto mayor
denuedo infundió a los enemigos, por parecerles que no se hacía esto sin
extremos de temor y en caso desesperado. Además que los soldados de
tropel, como era regular, desamparaban sus banderas, y cada cual iba
corriendo a su lío a sacar y recoger las alhajas y preseas más estimadas,
y no se oían sino alaridos y lamentos. |
[33] Tum demum
Titurius, qui nihil ante providisset, trepidare et concursare cohortesque
disponere, haec tamen ipsa timide atque ut eum omnia deficere viderentur;
quod plerumque eis accidere consuevit, qui in ipso negotio consilium
capere coguntur.
At Cotta,
qui cogitasset haec posse in itinere accidere atque ob eam causam
profectionis auctor non fuisset, nulla in re communi saluti deerat et in
appellandis cohortandisque militibus imperatoris et in pugna militis
officia praestabat. Cum propter longitudinem agminis minus facile omnia
per se obire et, quid quoque loco faciendum esset, providere possent,
iusserunt pronuntiare, ut impedimenta relinquerent atque in orbem
consisterent. Quod consilium etsi in eiusmodi casu reprehendendum non est,
tamen incommode accidit: nam et nostris militibus spem minuit et hostes ad
pugnam alacriores effecit, quod non sine summo timore et desperatione id
factum videbatur. Praeterea accidit, quod fieri necesse erat, ut vulgo
milites ab signis discederent, quae quisque eorum carissima haberet, ab
impedimentis petere atque arripere properaret, clamore et fletu omnia
complerentur. |
|
XXXIV.
Mejor lo hicieron los bárbaros; porque sus capitanes intimaron a todo el
ejército que ninguno abandonase su puesto; que contasen por suyo todo el
despojo de los romanos, pero entendiesen que el único medio de conseguirlo
era la victoria. Eran los nuestros por el número y fortaleza capaces de
contrarrestar al enemigo, y dado caso que ni el caudillo ni la fortuna los
ayudaba, todavía en su propio valor libraban la esperanza de la vida; y
siempre que alguna cohorte daba un avance, de aquella banda caía por
tierra gran número de enemigos. Advirtiéndolo Ambiórige, da orden que
disparen de lejos, y que nunca se arrimen mucho, y dondequiera que los
romanos arremetan, retrocedan ellos; que atento el ligero peso de sus
armas y su continuo ejercicio no podían recibir daño, pero en viéndolos
que se retiran a su formación, den tras ellos. |
[34] At
barbaris consilium non defuit. Nam duces eorum tota acie pronuntiare
iusserunt, ne quis ab loco discederet: illorum esse praedam atque illis
reservari quaecumque Romani reliquissent: proinde omnia in victoria posita
existimarent. Erant et virtute et studio pugnandi pares; nostri, tametsi
ab duce et a fortuna deserebantur, tamen omnem spem salutis in virtute
ponebant, et quotiens quaeque cohors procurrerat, ab ea parte magnus
numerus hostium cadebat. Qua re animadversa Ambiorix pronuntiari iubet, ut
procul tela coniciant neu propius accedant et, quam in partem Romani
impetum fecerint, cedant (levitate armorum et cotidiana exercitatione
nihil eis noceri posse), rursus se ad signa recipientes insequantur. |
|
XXXV.
Ejecutada puntualísimamente esta orden, cuando una manga destacada del
cerco acometía, los contrarios echaban para atrás velocísimamente. Con eso
era preciso que aquella parte quedase indefensa, y por un portillo abierto
expuesta a los tiros. Después al querer volver a su puesto, eran cogidos
en medio así de los que se retiraban, como de los que estaban apostados a
la espera; y cuando quisiesen mantenerse a pie firme, ni podían mostrar su
valor, ni estando tan apiñados hurtar el cuerpo a los flechazos de tanta
gente. Con todo eso, a pesar de tantos contrastes y de la mucha sangre
derramada, se tenían fuertes, y pasada gran parte del día, peleando sin
cesar del amanecer hasta las ocho, (97) no cometían la menor vileza. En
esto, con un venablo atravesaron de parte a parte ambos muslos de Tito Balvencio, varón esforzado y de gran cuenta, que desde el año antecedente
mandaba la primera centuria. Quinto Lucanio, centurión del mismo grado,
combatiendo valerosamente, por ir a socorrer a su hijo rodeado de los
enemigos, cae muerto. El comandante Lucio Cota, mientras va corriendo las
líneas y exhortando a los soldados, recibe en la cara una pedrada de
honda. |
[35] Quo praecepto ab
eis diligentissime observato, cum quaepiam cohors ex orbe excesserat atque
impetum fecerat, hostes velocissime refugiebant. Interim eam partem nudari
necesse erat et ab latere aperto tela recipi. Rursus cum in eum locum unde
erant egressi reverti coeperant, et ab eis qui cesserant et ab eis qui
proximi steterant circumveniebantur; sin autem locum tenere vellent, nec
virtuti locus relinquebatur, neque ab tanta multitudine coniecta tela
conferti vitare poterant. Tamen tot incommodis conflictati, multis
vulneribus acceptis resistebant et magna parte diei consumpta, cum a prima
luce ad horam octavam pugnaretur, nihil quod ipsis esset indignum
committebant. Tum Tito Balventio, qui superiore anno primum pilum duxerat,
viro forti et magnae auctoritatis, utrumque femur tragula traicitur;
Quintus Lucanius, eiusdem ordinis, fortissime pugnans, dum circumvento
filio subvenit, interficitur; Lucius Cotta legatus omnes cohortes
ordinesque adhortans in adversum os funda vulneratur. |
|
XXXVI.
Aterrado con estas desgracias Quinto Titurio, como divisase a lo lejos a
Ambiórige que andaba animando a los suyos, envíale su intérprete Neo
Pompeyo a suplicarle les perdone las vidas. Él respondió a la súplica:
«que si quería conferenciar consigo, bien podía, cuanto a la vida de los
soldados, esperaba que se podría recabar de su gente; tocante al mismo
Titurio, empeñaba su palabra que no se le haría daño ninguno». Titurio lo
comunica con Cota herido, diciendo: «que si tiene por bien salir del
combate y abocarse con Ambiórige, hay esperanza de poder salvar sus vidas
y las de los soldados». Cota dice, que de ningún modo irá al enemigo
mientras le vea con las armas en la mano, y ciérrase en ello. |
[36] His
rebus permotus Quintus Titurius, cum procul Ambiorigem suos cohortantem
conspexisset, interpretem suum Gnaeum Pompeium ad eum mittit rogatum ut
sibi militibusque parcat. Ille appellatus respondit: si velit secum
colloqui, licere; sperare a multitudine impetrari posse, quod ad militum
salutem pertineat; ipsi vero nihil nocitum iri, inque eam rem se suam
fidem interponere.
Ille cum Cotta saucio
communicat, si videatur, pugna ut excedant et cum Ambiorige una
colloquantur: sperare ab eo de sua ac militum salute impetrari posse.
Cotta se ad armatum hostem iturum negat atque in eo perseverat. |
|
XXXVII.
Sabino, vuelto a los tribunos circunstantes y a los primeros centuriones,
manda que le sigan, y llegando cerca de Ambiórige, intimándole rendir las
armas, obedece, ordenando a los suyos que hagan lo mismo. Durante la
conferencia, mientras se trata de las condiciones, y Ambiórige alarga de
propósito la plática, cércanle poco a poco, y le matan. Entonces fue la
grande algazara y el gritar descompasado a su usanza, apellidando
victoria, echarse sobre los nuestros, y desordenarlos. Allí Lucio Cota
pierde combatiendo la vida, con la mayor parte de los soldados; los demás
se refugian a los reales de donde salieron, entre éstos Lucio Petrosidio,
alférez mayor, que, siendo acosado de un gran tropel de enemigos, tiró
dentro del vallado la insignia del águila, defendiendo a viva fuerza la
entrada, hasta que cayó muerto. Los otros a duras penas sostuvieron el
asalto hasta la noche, durante la cual todos, desesperados, se dieron a sí
mismos la muerte. Los pocos que de la batalla se escaparon, metidos entre
los bosques, por caminos extraviados, llegan a los cuarteles de Tito
Labieno y le cuentan la tragedia. |
[37] Sabinus quos in
praesentia tribunos militum circum se habebat et primorum ordinum
centuriones se sequi iubet et, cum propius Ambiorigem accessisset, iussus
arma abicere imperatum facit suisque ut idem faciant imperat. Interim, dum
de condicionibus inter se agunt longiorque consulto ab Ambiorige
instituitur sermo, paulatim circumventus interficitur. Tum vero suo more
victoriam conclamant atque ululatum tollunt impetuque in nostros facto
ordines perturbant. Ibi Lucius Cotta pugnans interficitur cum maxima parte
militum. Reliqui se in castra recipiunt unde erant egressi. Ex quibus
Lucius Petrosidius aquilifer, cum magna multitudine hostium premeretur,
aquilam intra vallum proiecit; ipse pro castris fortissime pugnans
occiditur. Illi aegre ad noctem oppugnationem sustinent; noctu ad unum
omnes desperata salute se ipsi interficiunt. Pauci ex proelio lapsi
incertis itineribus per silvas ad Titum Labienum legatum in hiberna
perveniunt atque eum de rebus gestis certiorem faciunt. |
|
XXXVIII.
Engreído Ambiórige con esta victoria, marcha sin dilación con su
caballería a los aduáticos, confinantes con su reino, sin parar día y
noche, y manda que le siga la infantería. Incitados los aduáticos con la
relación del hecho, al día siguiente pasa a los nervios, y los exhorta a
que no pierdan la ocasión de asegurar para siempre su libertad y vengarse
de los romanos por los ultrajes recibidos. Póneles delante la muerte de
dos legados y la matanza de gran parte del ejército; ser muy fácil hacer
lo mismo de la legión acuartelada con Cicerón, acogiéndola de sorpresa; él
se ofrece por compañero de la empresa. No le fue muy dificultoso persuadir
a los nervios. |
[38] Hac victoria
sublatus Ambiorix statim cum equitatu in Aduatucos, qui erant eius regno
finitimi, proficiscitur; neque noctem neque diem intermittit pedita tumque
subsequi iubet. Re demonstrata Aduatucisque concitatis postero die in
Nervios pervenit hortaturque, ne sui in perpetuum liberandi atque
ulciscendi Romanos pro eis quas acceperint iniuriis occasionem dimittant:
interfectos esse legatos duos magnamque partem exercitus interisse
demonstrat; nihil esse negoti subito oppressam legionem quae cum Cicerone
hiemet interfici; se ad eam rem profitetur adiutorem. Facile hac oratione
Nerviis persuadet. |
|
XXXIX Así
que, despachando al punto correos a los centrones, grudios, levacos,
pleumosios y gordunos, (98) que son todos dependientes suyos, hacen las
mayores levas que pueden, y de improviso vuelan a los cuarteles de
Cicerón, que aun no tenía noticia de la desgracia de Titurio, con que no
pudo precaver el que algunos soldados, esparcidos por las selvas en busca
de leña y fajina, no fuesen sorprendidos con la repentina llegada de los
caballos. Rodeados ésos, una gran turba de eburones, aduáticos y nervios
con todos sus aliados y dependientes empieza a batir la legión. Los
nuestros a toda prisa toman las armas y montan las trincheras. Costó mucho
sostenerse aquel día, porque los enemigos ponían toda su esperanza en la
brevedad, confiando que, ganada esta victoria, para siempre quedarían
vencedores. |
[39] Itaque confestim
dimissis nuntiis ad Ceutrones, Grudios, Levacos, Pleumoxios, Geidumnos,
qui omnes sub eorum imperio sunt, quam maximas manus possunt cogunt et de
improviso ad Ciceronis hiberna advolant nondum ad eum fama de Tituri morte
perlata. Huic quoque accidit, quod fuit necesse, ut nonnulli milites, qui
lignationis munitionisque causa in silvas discessissent, repentino equitum
adventu interciperentur. His circumventis magna manu Eburones, Nervii,
Aduatuci atque horum omnium socii et clientes legionem oppugnare incipiunt.
Nostri celeriter ad arma concurrunt, vallum conscendunt.
Aegre is
dies sustentatur, quod omnem spem hostes in celeritate ponebant atque hanc
adepti victoriam in perpetuum se fore victores confidebant. |
|
XL.
Cicerón al instante despacha cartas a César, ofreciendo grandes premios a
los portadores, que son luego presos por estar tomadas todas las sendas.
Por la noche, del maderaje acarreado para barrearse, levantan ciento y
veinte torres con presteza increíble, y acaban de fortificar los reales.
Los enemigos al otro día los asaltan con mayor golpe de gente y llenan el
foso. Los nuestros resisten como el día precedente; y así prosiguen en los
consecutivos, no cesando de trabajar noches enteras, hasta los enfermos y
heridos. De noche se apresta todo lo necesario para la defensa del otro
día. Se hace prevención de cantidad de varales tostados a raigón y de
garrochones, fórmanse tablados en las torres, almenas y parapetos de
zarzos entretejidos. El mismo Cicerón, siendo de complexión delicadísima,
no reposaba un punto ni aun de noche; tanto que fue necesario que los
soldados, con instancias y clamores, le obligasen a mirar por sí. |
[40] Mittuntur ad
Caesarem confestim ab Cicerone litterae magnis propositis praemiis, si
pertulissent: obsessis omnibus viis missi intercipiuntur. Noctu ex
materia, quam munitionis causa comportaverant, turres admodum CXX
excitantur incredibili celeritate; quae deesse operi videbantur,
perficiuntur. Hostes postero die multo maioribus coactis copiis castra
oppugnant, fossam complent. Eadem ratione, qua pridie, ab nostris
resistitur. Hoc idem reliquis deinceps fit diebus.
Nulla
pars nocturni temporis ad laborem intermittitur; non aegris, non
vulneratis facultas quietis datur. Quaecumque ad proximi diei
oppugnationem opus sunt noctu comparantur; multae praeustae sudes, magnus
muralium pilorum numerus instituitur; turres contabulantur, pinnae
loricaeque ex cratibus attexuntur. Ipse Cicero, cum tenuissima valetudine
esset, ne nocturnum quidem sibi tempus ad quietem relinquebat, ut ultro
militum concursu ac vocibus sibi parcere cogeretur. |
|
XLI.
Entonces los jefes y personas de autoridad entre los nervios, que tenían
alguna cabida y razón de amistad con Cicerón, dicen que quieren abocarse
con él. Habida licencia, repiten la arenga de Ambiórige a Titurio: «estar
armada toda la Galia: los germanos de esta parte del Rin: los cuarteles de
César y de los otros, sitiados. Añaden lo de la muerte de Sabino. Ponente
delante a Ambiórige, (99) para que no dude de la verdad. Dicen ser gran
desatino esperar socorro alguno de aquellos que no pueden valerse a sí
mismos. Protestan, no obstante, que por el amor que tienen a Cicerón y al
Pueblo Romano sólo se oponen a que invernen dentro de su país, y que no
quisieran se avezasen a eso; que por ellos bien pueden salir libres de los
cuarteles, y marchar seguros a cualquiera otra parte». La única respuesta
de Cicerón a todo esto fue: «no ser costumbre del Pueblo Romano recibir
condiciones del enemigo armado. Si dejan las armas podrán servirse de su
mediación y enviar embajadores a César, que, según es de benigno, espera
lograrán lo que pidieren». |
[41] Tunc duces
principesque Nerviorum qui aliquem sermonis aditum causamque amicitiae cum
Cicerone habebant colloqui sese velle dicunt. Facta potestate eadem quae
Ambiorix cum Titurio egerat commemorant: omnem esse in armis Galliam;
Germanos Rhenum transisse; Caesaris reliquorumque hiberna oppugnari.
Addunt etiam de Sabini morte: Ambiorigem ostentant fidei faciendae causa.
Errare eos dicunt, si quidquam ab his praesidi sperent, qui suis rebus
diffidant; sese tamen hoc esse in Ciceronem populumque Romanum animo, ut
nihil nisi hiberna recusent atque hanc inveterascere consuetudinem nolint:
licere illis incolumibus per se ex hibernis discedere et quascumque in
partes velint sine metu proficisci. Cicero ad haec unum modo respondit:
non esse consuetudinem populi Romani accipere ab hoste armato condicionem:
si ab armis discedere velint, se adiutore utantur legatosque ad Caesarem
mittant; sperare pro eius iustitia, quae petierint, impetraturos. |
|
XLII.
Los nervios, viendo frustradas sus ideas, cercan los reales con un
bastión de once pies y su foso de quince. Habían aprendido esto de los
nuestros con el trato de los años antecedentes, y no dejaban de tener
soldados prisioneros que los instruyesen. Mas como carecían de las
herramientas necesarias, les era forzoso cortar los céspedes con la
espada, sacar la tierra con las manos y acarrearla en las haldas. De lo
cual se puede colegir el gran gentío de los sitiadores, pues en menos de
tres horas concluyeron una fortificación de diez millas de circuito; y los
días siguientes, mediante la dirección de los mismos prisioneros, fueron
levantando torres de altura igual a nuestras barreras, y fabricando
guadañas y galápagos. |
[42] Ab
hac spe repulsi Nervii vallo pedum IX et fossa pedum XV hiberna cingunt.
Haec et superiorum annorum consuetudine ab nobis cognoverant et, quos clam
de exercitu habebant captivos, ab eis docebantur; sed nulla ferramentorum
copia quae esset ad hunc usum idonea, gladiis caespites circumcidere,
manibus sagulisque terram exhaurire nitebantur. Qua quidem ex re hominum
multitudo cognosci potuit: nam minus horis tribus milium pedum XV in
circuitu munitionem perfecerunt reliquisque diebus turres ad altitudinem
valli, falces testudinesque, quas idem captivi docuerant, parare ac facere
coeperunt |
|
XLIII. Al
día séptimo del cerco, soplando un viento recio, empezaron a tirar con
hondas bodoques (100) caldeados y dardos encendidos a las barracas, que al
uso de la Galia eran pajizas. Prendió al momento en ellas el fuego, que
con la violencia del viento se extendió por todos los reales. Los enemigos
cargando con grande algaraza, como seguros ya de la victoria, van
arrimando las torres y galápagos, y empiezan a escalar el vallado. Mas fue
tanto el valor de los soldados, tal su intrepidez, que sintiéndose
chamuscar por todos lados y oprimir de una horrible lluvia de saetas,
viendo arder todos sus ajuares y alhajas, lejos de abandonar nadie su
puesto, ni aun casi quien atrás mirase, antes por lo mismo peleaban todos
con mayor brío y coraje. Penosísimo sin duda fue este día para los
nuestros; bien que se consiguió hacer grande estrago en los enemigos, por
estar apiñados al pie del vallado mismo, ni dar los últimos, lugar de
retirarse a los primeros. Cediendo un tanto las llamas, como los enemigos
arrimasen por cierta parte una torre hasta pegarla con las trincheras, los
oficiales de la tercera cohorte hicieron lugar retirándose atrás, con
todos los suyos, y con ademanes y voces empezaron a provocarlos a entrar,
«si eran hombres»; pero nadie osó aventurarse. Entonces los romanos,
arrojando piedras, los derrocaron y les quemaron la torre. |
[43] Septimo
oppugnationis die maximo coorto vento ferventes fusili ex argilla glandes
fundis et fervefacta iacula in casas, quae more Gallico stramentis erant
tectae, iacere coeperunt.
Hae celeriter ignem
comprehenderunt et venti magnitudine in omnem locum castrorum distulerunt.
Hostes maximo clamore sicuti
parta iam atque explorata victoria turres testudinesque agere et scalis
vallum ascendere coeperunt. At tanta militum virtus atque ea praesentia
animi fuit, ut, cum undique flamma torrerentur maximaque telorum
multitudine premerentur suaque omnia impedimenta atque omnes fortunas
conflagrare intellegerent, non modo demigrandi causa de vallo decederet
nemo, sed paene ne respiceret quidem quisquam, ac tum omnes acerrime
fortissimeque pugnarent.
Hic dies nostris longe
gravissimus fuit; sed tamen hunc habuit eventum, ut eo die maximus numerus
hostium vulneraretur atque interficeretur, ut se sub ipso vallo
constipaverant recessumque primis ultimi non dabant. Paulum quidem
intermissa flamma et quodam loco turri adacta et contingente vallum
tertiae cohortis centuriones ex eo, quo stabant, loco recesserunt suosque
omnes removerunt, nutu vocibusque hostes, si introire vellent, vocare
coeperunt; quorum progredi ausus est nemo. Tum ex omni parte
lapidibus coniectis deturbati, turrisque succensa est. |
|
XLIV.
Había en esta legión dos centuriones muy valerosos, Tito Pulfion y Lucio
Vareno, a punto de ser promovidos al primer grado. Andaban éstos en
continuas competencias sobre quién debía ser preferido, y cada año, con la
mayor emulación, se disputaban la precedencia. Pulfion, uno de los dos, en
el mayor ardor del combate al borde de las trincheras: « ¿En qué piensas,
dice, oh Vareno?, ¿o a cuándo aguardas a mostrar tu valentía? Este día
decidirá nuestras competencias. » En diciendo esto, salta las barreras y
embiste al enemigo por la parte más fuerte. No se queda atrás Vareno, sino
que temiendo la censura de todos, síguele a corta distancia. Dispara
Pulfion contra los enemigos su lanza, y pasa de parte a parte a uno que se
adelantó de los enemigos; el cual herido y muerto, es amparado con los
escudos de los suyos, y todos revuelven contra Pulfion cerrándole el paso.
Atraviésanle la rodela, y queda clavado el estoque en el tahalí. Esta
desgracia le paró de suerte la vaina que, por mucho que forcejaba, no
podía sacar la espada, y en esta maniobra le cercan los enemigos. Acude a
su defensa el competidor Vareno, y socórrele en el peligro, punto vuelve
contra este otro el escuadrón sus tiros, dando a Pulfion por muerto de la
estocada. Aquí Vareno, espada en mano, arrójase a ellos, bátese cuerpo a
cuerpo, y matando a uno, hace retroceder a los demás. Yendo tras ellos con
demasiado coraje, resbala cuesta abajo, y da consigo en tierra. Pulfion
que lo vio rodeado de enemigos, corre a librarle, y al fin ambos, sanos y
salvos, después de haber muerto a muchos, se restituyen a los reales
cubiertos de gloría. Así la fortuna en la emulación y en la contienda guío
a entrambos, defendiendo el un émulo la vida del otro, sin que pudiera
decirse cuál de los dos mereciese en el valor la primacía. |
[44] Erant in ea
legione fortissimi viri, centuriones, qui primis ordinibus appropinquarent,
Titus Pullo et Lucius Vorenus. Hi perpetuas inter se controversias
habebant, quinam anteferretur, omnibusque annis de locis summis
simultatibus contendebant. Ex his Pullo, cum acerrime ad munitiones
pugnaretur, "Quid dubitas," inquit, " Vorene? aut quem locum tuae
probandae virtutis exspectas ? hic dies de nostris controversiis iudicabit."
Haec cum
dixisset, procedit extra munitiones quaque pars hostium confertissima est
visa irrumpit. Ne Vorenus quidem tum sese vallo continet, sed omnium
veritus existimationem subsequitur. Mediocri spatio relicto Pullo pilum in
hostes immittit atque unum ex multitudine procurrentem traicit; quo
percusso et exanimato hunc scutis protegunt, in hostem tela universi
coniciunt neque dant regrediendi facultatem. Transfigitur scutum Pulloni
et verutum in balteo defigitur. Avertit hic casus vaginam et gladium
educere conanti dextram moratur manum, impeditumque hostes circumsistunt.
Succurrit inimicus illi Vorenus et laboranti subvenit. Ad hunc se
confestim a Pullone omnis multitudo convertit: illum veruto arbitrantur
occisum. Gladio comminus rem gerit Vorenus atque uno interfecto reliquos
paulum propellit; dum cupidius instat, in locum deiectus inferiorem
concidit. Huic rursus circumvento fert subsidium Pullo, atque ambo
incolumes compluribus interfectis summa cum laude sese intra munitiones
recipiunt. Sic fortuna in contentione et certamine utrumque versavit, ut
alter alteri inimicus auxilio salutique esset, neque diiudicari posset,
uter utri virtute anteferendus videretur. |
|
XLV.
Cuanto más se agravaba cada día la fiereza del asedio, principalmente por
ser muy pocos los defensores, estando gran parte de los soldados postrados
de las heridas, tanto más se repetían correos a César, de los cuales
algunos eran cogidos y muertos a fuerza de tormentos a vista de los
nuestros. Había en nuestro cuartel un hidalgo llamado Verticón, que había
desertado al primer encuentro, y dado a Cicerón pruebas de su lealtad.
Este tal persuade a un su esclavo, prometiéndole la libertad y grandes
galardones, que lleve una carta a César. Él la acomoda en su lanza, y como
galo, atravesando por entre los galos sin la menor sospecha, la pone al
fin en manos de César, por donde vino a saber el peligro de Cicerón y de
su legión. |
[45] Quanto erat in
dies gravior atque asperior oppugnatio, et maxime quod magna parte militum
confecta vulneribus res ad paucitatem defensorum pervenerat, tanto
crebriores litterae nuntiique ad Caesarem mittebantur; quorum pars
deprehensa in conspectu nostrorum militum cum cruciatu necabatur. Erat
unus intus Nervius nomine Vertico, loco natus honesto, qui a prima
obsidione ad Ciceronem perfugerat suamque ei fidem praestiterat.
Hic servo
spe libertatis magnisque persuadet praemiis, ut litteras ad Caesarem
deferat. Has ille in iaculo illigatas effert et Gallus inter Gallos sine
ulla suspicione versatus ad Caesarem pervenit. Ab eo de periculis
Ciceronis legionisque cognoscitur. |
|
XLVI.
Recibida esta carta a las once del día, despacha luego aviso al cuestor
Marco Craso que tenía sus cuarteles en los belovacos, a distancia de
veinticinco millas, mandándole que se ponga en camino a medianoche con su
legión y venga a toda prisa. Pártese Craso al aviso. Envía otro al legado
Cayo Fabio, que conduzca la suya a la frontera de Artois, por donde
pensaba él hacer su marcha. Escribe a Labieno, que, si puede buenamente,
se acerque con su legión a los nervios. No le pareció aguardar lo restante
del ejército, por hallarse más distante. Saca de los cuarteles inmediatos
hasta cuatrocientos caballos. |
[46] Caesar acceptis
litteris hora circiter XI diei statim nuntium in Bellovacos ad M. Crassum
quaestorem mittit, cuius hiberna aberant ab eo milia passuum XXV; iubet
media nocte legionem proficisci celeriterque ad se venire.
Exit cum
nuntio Crassus. Alterum ad Gaium Fabium legatum mittit, ut in Atrebatium
fines legionem adducat, qua sibi iter faciendum sciebat. Scribit Labieno,
si rei publicae commodo facere posset, cum legione ad fines Nerviorum
veniat. Reliquam partem exercitus, quod paulo aberat longius, non putat
exspectandam; equites circiter quadringentos ex proximis hibernis
colligit. |
|
XLVII. A
las tres de la mañana supo de los batidores la venida de Craso. Este día
caminó veinte millas. Da el gobierno de Samarobriva con una legión a
Craso, porque allí quedaba todo el bagaje, los rehenes, las escrituras
públicas, y todo el trigo acopiado para el invierno. Fabio, conforme a la
orden recibida, sin detenerse mucho, sale al encuentro en el camino.
Labieno, entendida la muerte de Sabino y el destrozo de sus cohortes,
viéndose rodeado de todas las tropas trevirenses, temeroso de que, si
salía como huyendo de los cuarteles, no podía sostener la carga del
enemigo, especialmente sabiendo que se mostraba orgulloso con la recién
ganada victoria, responde a César, representando el gran riesgo que
correrá la legión si se movía. Escríbele por menor lo acaecido en los
eburones, y añade que a tres millas de su cuartel estaban acampados los
trevirenses con toda la infantería y caballería. |
[47] Hora circiter
tertia ab antecursoribus de Crassi adventu certior factus eo die milia
passuum XX pro cedit. Crassum Samarobrivae praeficit legionemque attribuit,
quod ibi impedimenta exercitus, obsides civitatum, litteras publicas
frumentumque omne quod eo tolerandae hiemis causa devexerat relinquebat.
Fabius, ut imperatum erat, non ita multum moratus in itinere cum legione
occurrit. Labienus interitu Sabini et caede cohortium cognita, cum omnes
ad eum Treverorum copiae venissent, veritus, si ex hibernis fugae similem
profectionem fecisset, ut hostium impetum sustinere posset, praesertim
quos recenti victoria efferri sciret, litteras Caesari remittit, quanto
cum periculo legionem ex hibernis educturus esset; rem gestam in
Eburonibus perscribit; docet omnes equitatus peditatusque copias
Treverorum tria milia passuum longe ab suis castris consedisse. |
|
XLVIII.
César, pareciéndole bien esta resolución, dado que de tres legiones con
que contaba se veía reducido a dos, sin embargo, en la presteza ponía todo
el buen éxito. Entra, pues, a marchas forzadas por tierras de los nervios.
Aquí le informan los prisioneros del estado de Cicerón y del aprieto en
que se halla. Sin perder tiempo, con grandes promesas persuade a uno de la
caballería galicana que lleve a Cicerón una carta. Iba ésta escrita en
griego, con el fin de que, si la interceptaban los enemigos, no pudiesen
entender nuestros designios; previénele, que si no puede dársela en su
mano, la tire dentro del campo atada con la coleta de un dardo. El
contenido era: «que presto le vería con sus legiones», animándole a
perseverar en su primera constancia. El galo, temiendo ser descubierto,
tira el dardo según la instrucción. Éste, por desgracia, quedó clavado en
un cubo, sin advertirlo los nuestros por dos días. Al tercero reparó en él
un soldado, que lo alcanzó, y trajo a Cicerón, quien después de leída, la
publicó a todos, llenándolos de grandísimo consuelo. En eso se divisaban
ya las humaredas a lo lejos, con que se aseguraron totalmente de la
cercanía de las legiones. |
[48] Caesar consilio
eius probato, etsi opinione trium legionum deiectus ad duas redierat,
tamen unum communis salutis auxilium in celeritate ponebat. Venit magnis
itineribus in Nerviorum fines. Ibi ex captivis cognoscit, quae apud
Ciceronem gerantur, quantoque in periculo res sit. Tum cuidam ex equitibus
Gallis magnis praemiis persuadet uti ad Ciceronem epistolam deferat. Hanc
Graecis conscriptam litteris mittit, ne intercepta epistola nostra ab
hostibus consilia cognoscantur. Si adire non possit, monet ut tragulam cum
epistola ad amentum deligata intra munitionem castrorum abiciat.
In
litteris scribit se cum legionibus profectum celeriter adfore; hortatur ut
pristinam virtutem retineat. Gallus periculum veritus, ut erat praeceptum,
tragulam mittit. Haec casu ad turrim adhaesit neque ab nostris biduo
animadversa tertio die a quodam milite conspicitur, dempta ad Ciceronem
defertur. Ille perlectam in conventu militum recitat maximaque omnes
laetitia adficit. Tum fumi incendiorum procul videbantur; quae res omnem
dubitationem adventus legionum expulit. |
|
XLIX. Los
galos, sabida esta novedad por sus espías, levantan el cerco, y con todas
sus tropas, que se componían de sesenta mil hombres, van sobre César.
Cicerón, valiéndose de esta coyuntura, pide a Verticón, aquel galo arriba
dicho, para remitir con él otra carta a César, encargándole haga el viaje
con toda cautela y diligencia; decía en la carta, cómo los enemigos,
alzando el sitio, habían revuelto contra él todas las tropas. Recibida
esta carta cerca de la medianoche, la participa César a los suyos y los
esfuerza para la pelea. Al día siguiente muy temprano mueve su campo, y a
cuatro días de marcha descubre la gente del enemigo que asomaba por detrás
de un valle y de un arroyo. Era cosa muy arriesgada combatir con tantos en
paraje menos ventajoso; no obstante, certificado ya de que Cicerón estaba
libre del asedio, y por tanto no era menester apresurarse, hizo alto,
atrincherándose lo mejor que pudo, según la calidad del terreno; y aunque
su ejército ocupaban bien poco, que apenas era de siete mil hombres, y
ésos sin ningún equipaje, todavía lo reduce a menor espacio, estrechando
Lodo lo posible las calles de entre las tiendas (101) con la mira de
hacerse más y más despreciable al enemigo. Entre tanto despacha por todas
partes batidores a descubrir el sendero más seguro por donde pasar aquel
valle. |
[49] Galli re cognita
per exploratores obsidionem relinquunt, ad Caesarem omnibus copiis
contendunt. Hae erant armata circiter milia LX. Cicero data facultate
Gallum ab eodem Verticone, quem supra demonstravimus, repetit, qui
litteras ad Caesarem deferat; hunc admonet, iter caute diligenterque
faciat: perscribit in litteris hostes ab se discessisse omnemque ad eum
multitudinem convertisse. Quibus litteris circiter media nocte Caesar
adlatis suos facit certiores eosque ad dimicandum animo confirmat. Postero
die luce prima movet castra et circiter milia passuum quattuor progressus
trans vallem et rivum multitudinem hostium conspicatur. Erat magni
periculi res tantulis copiis iniquo loco dimicare; tum, quoniam obsidione
liberatum Ciceronem sciebat, aequo animo remittendum de celeritate
existimabat: consedit et quam aequissimo loco potest castra communit atque
haec, etsi erant exigua per se vix hominum milium septem praesertim nullis
cum impedimentis, tamen angustiis viarum quam maxime potest contrahit, eo
consilio, ut in summam contemptionem hostibus veniat.
Interim
speculatoribus in omnes partes dimissis explorat quo commodissime itinere
vallem transire possit. |
|
L. Este día, sin hacer
más que tal cual ligera escaramuza de los caballos junto al arroyo, unos y
otros se estuvieron quedos en sus puestos: los galos, porque aguardaban
mayores refuerzos, que aun no se habían juntado; César, por si pudiese con
muestras de temor atraer al enemigo a esta banda del valle, y darle la
batalla sin mudar de terreno delante de las trincheras, donde no,
sendereada la ruta, pasar el valle y el arroyo con menos riesgo. La mañana
siguiente, la caballería enemiga se acerca a los reales, y trábase con la
nuestra. César de intento la manda cejar y retirarse adentro, y manda
juntamente alzar más la estacada, tapiar las puertas, y ejecutar todo esto
con grandísimo atropellamiento y apariencias de miedo. |
[50] Eo die parvulis
equestribus proeliis ad aquam factis utrique sese suo loco continent:
Galli, quod ampliores copias, quae nondum convenerant, exspectabant;
Caesar, si forte timoris simulatione hostes in suum locum elicere posset,
ut citra vallem pro castris proelio contenderet, si id efficere non posset,
ut exploratis itineribus minore cum periculo vallem rivumque transiret.
Prima luce hostium equitatus ad castra accedit proeliumque cum nostris
equitibus committit. Caesar consulto equites cedere seque in castra
recipere iubet, simul ex omnibus partibus castra altiore vallo muniri
portasque obstrui atque in his administrandis rebus quam maxime concursari
et cum simulatione agi timoris iubet. |
|
LI. Cebados con eso
los enemigos, pasan su ejército, y se apuestan en mal sitio; y viendo a
los nuestros retirarse aun de las mismas barreras, dan un avance, y
arrojando de todas partes dardos dentro de las trincheras, a voz de
pregonero publican por todos los cantones: «que cualquiera sea galo, sea
romano, tiene libertad antes de la hora tercia (102) para pasarse a su
campo; después de este plazo no habrá más recurso». Y llegó a tanto su
menosprecio que, creyendo no poder forzar las puertas, tapiadas sólo en la
apariencia con una somera capa de adobes, empezaron unos a querer
aportillar el cercado con las manos, otros a llenar los fosos. Entonces
César, abiertas todas las puertas, hace una salida y soltando a la
caballería, al punto pone en fuga a los enemigos, de suerte que ni uno
solo hizo la menor resistencia, con que mató a muchos de ellos y desarmó a
todos. |
[51] Quibus omnibus
rebus hostes invitati copias traducunt aciemque iniquo loco constituunt,
nostris vero etiam de vallo deductis propius accedunt et tela intra
munitionem ex omnibus partibus coniciunt praeconibusque circummissis
pronuntiari iubent, seu quis Gallus seu Romanus velit ante horam tertiam
ad se transire, sine periculo licere; post id tempus non fore potestatem:
ac sic nostros contempserunt, ut obstructis in speciem portis singulis
ordinibus caespitum, quod ea non posse introrumpere videbantur, alii
vallum manu scindere, alii fossas complere inciperent. Tum Caesar omnibus
portis eruptione facta equitatuque emisso celeriter hostes in fugam dat,
sic uti omnino pugnandi causa resisteret nemo, magnumque ex eis numerum
occidit atque omnes armis exuit. |
|
LII. No se
atrevió a seguir el alcance por los bosques y pantanos intermedios, viendo
que el sitio quedaba señalado (103) con no pequeña pérdida del enemigo. En
fin, sin daño alguno de sus tropas, el mismo día se juntó con Cicerón. Ve
con asombro los torreones, galápagos y fortificaciones de los enemigos. Y
hecha la revista de la legión, halla que ni de diez uno estaba sin herida,
de lo cual infiere en qué conflicto se vieron y con qué valor se portaron.
A Cicerón y a sus soldados hace los merecidos elogios; saluda por su
nombre uno a uno a los centuriones y tribunos, de cuyo singular valor
estaba bien informado por Cicerón. Cerciórase por los prisioneros de la
desgracia de Sabino y Cota. El día inmediato, en presencia del ejército,
la cuenta por extenso, consolando y animando a los soldados con decirles:
que deben sufrir con paciencia este descalabro únicamente ocasionado por
culpa y temeridad del comandante, ya que quedaba vengado por beneficio de
los dioses inmortales y su propio valor, aguándoseles tan presto a los
enemigos el gozo, como quedaba remediado para ellos el motivo de
sentimiento. |
[52] Longius prosequi
veritus, quod silvae paludesque intercedebant neque etiam parvulo
detrimento illorum locum relinqui videbat, omnibus suis incolumibus copiis
eodem die ad Ciceronem pervenit. Institutas turres, testudines
munitionesque hostium admiratur; legione producta cognoscit non decimum
quemque esse reliquum militem sine vulnere: ex his omnibus iudicat rebus,
quanto cum periculo et quanta cum virtute res sint administratae.
Ciceronem pro eius merito legionemque collaudat; centuriones singillatim
tribunosque militum appellat, quorum egregiam fuisse virtutem testimonio
Ciceronis cognoverat. De casu Sabini et Cottae certius ex captivis
cognoscit. Postero die contione habita rem gestam proponit, milites
consolatur et confirmat: quod detrimentum culpa et temeritate legati sit
acceptum, hoc aequiore animo ferendum docet, quod beneficio deorum
immortalium et virtute eorum expiato incommodo neque hostibus diutina
laetatio neque ipsis longior dolor relinquatur. |
|
LIII. La
fama en tanto de la victoria de César vuela con increíble velocidad por
los remenses a Labieno; pues distando cincuenta millas de los cuarteles de
Cicerón, donde César entró después de las nueve del día, se oyó antes de
medianoche a la puerta de los reales el alborozo de los remenses, que
aclamaban la victoria con parabienes a Labieno. Divulgada esta noticia
entre los trevirenses, Induciomaro, que había resuelto asaltar el día
siguiente los reales de Labieno, huye aquella noche con todas sus tropas a
Tréveris. César hace que Fabio con la legión vuelva a sus cuarteles de
invierno; él con tres de ellas determina invernar en las inmediaciones de
Samarobriva en tres distintos alojamientos; y a causa de tantas
sublevaciones de la Galia, mantenerse al frente del ejército todo aquel
invierno, porque con la nueva del desastre de Sabino, casi todos los
pueblos de la Galia trataban de guerra despachando mensajes y embajadas
por todas partes, con el fin de averiguar cómo pensaban los otros, y por
dónde se daría principio al rompimiento. Tenían sus juntas a deshoras de
noche y en parajes ocultos, y no hubo día en todo aquel invierno que no
fuese de algún cuidado para César, recibiendo continuos avisos de los
proyectos y alborotos de los galos. Uno de ellos le comunicó el legado
Lucio Roscio, a quien había dado el mando de la legión decimotercia; y fue
que los pueblos llamados armóricos (104) habían levantado un grueso
ejército con el fin de atacarle, y ya no distaba de sus cuarteles sino
solas ocho millas, pero sabida la noticia de la victoria de César, se
retiraron tan apresuradamente que más parecía fuga que retirada. |
[53] Interim ad
Labienum per Remos incredibili celeritate de victoria Caesaris fama
perfertur, ut, cum ab hibernis Ciceronis milia passuum abesset circiter LX,
eoque post horam nonam diei Caesar pervenisset, ante mediam noctem ad
portas castrorum clamor oreretur, quo clamore significatio victoriae
gratulatioque ab Remis Labieno fieret. Hac fama ad Treveros perlata
Indutiomarus, qui postero die castra Labieni oppugnare decreverat, noctu
profugit copiasque omnes in Treveros reducit.
Caesar
Fabium cum sua legione remittit in hiberna, ipse cum tribus legionibus
circum Samarobrivam trinis hibernis hiemare constituit et, quod tanti
motus Galliae exstiterant, totam hiemem ipse ad exercitum manere decrevit.
Nam illo incommodo de Sabini morte perlato omnes fere Galliae civitates de
bello consultabant, nuntios legationesque in omnes partes dimittebant et
quid reliqui consili caperent atque unde initium belli fieret explorabant
nocturnaque in locis desertis concilia habebant. Neque ullum fere totius
hiemis tempus sine sollicitudine Caesaris intercessit, quin aliquem de
consiliis ac motu Gallorum nuntium acciperet. In his ab Lucio Roscio, quem
legioni tertiae decimae praefecerat, certior factus est magnas Gallorum
copias earum civitatum, quae Armoricae appellantur, oppugnandi sui causa
convenisse neque longius milia passuum octo ab hibernis suis afuisse, sed
nuntio allato de victoria Caesaris discessisse, adeo ut fugae similis
discessus videretur. |
|
LIV. Sin
embargo, César, llamando ante sí los principales de cada nación, metiendo
a unos miedo con darles a entender que sabía todas sus tramas, y
amonestando a otros, tuvo a raya gran parte de la Galia. Todavía los de
Sens, república de las primeras entre los galos en poder y autoridad,
intentaron unidos matar a Cavarino, que César les había dado por rey, cuyo
hermano Moritasgo lo era cuando César vino a la Galia, como lo habían sido
antes sus abuelos. Como él lo barruntase y escapase, lo fueron
persiguiendo hasta echarle de su casa y reino, y enviando embajada a César
a fin de disculparse, mandando éste comparecer ante sí el Senado, no le
obedecieron. Tanta impresión hizo en estos bárbaros el ejemplo de los
autores de la rebelión, y trocó tanto sus voluntades, que fuera de los
eduos y remenses, a quienes César trató siempre con distinción, a aquéllos
por su antigua y constante fidelidad al Pueblo Romano, a éstos por sus
buenos oficios en la guerra presente, casi no quedó ciudad de quien
podernos fiar. Lo que bien mirado quizá no debe causar maravilla, así por
otros varios motivos, como principalmente porque una nación tenida por
superior a todas en la gloria militar, a más de haberla perdido, sentía en
el alma verse súbdita de los romanos. |
[54] At Caesar
principibus cuiusque civitatis ad se evocatis alias territando, cum se
scire quae fierent denuntiaret, alias cohortando magnam partem Galliae in
officio tenuit. Tamen Senones, quae est civitas in primis firma et magnae
inter Gallos auctoritatis, Cavarinum, quem Caesar apud eos regem
constituerat, cuius frater Moritasgus adventu in Galliam Caesaris cuiusque
maiores regnum obtinuerant, interficere publico consilio conati, cum ille
praesensisset ac profugisset, usque ad fines insecuti regno domoque
expulerunt et, missis ad Caesarem satisfaciendi causa legatis, cum is
omnem ad se senatum venire iussisset, dicto audientes non fuerunt. Tantum
apud homines barbaros valuit esse aliquos repertos principes inferendi
belli tantamque omnibus voluntatum commutationem attulit, ut praeter
Aeduos et Remos, quos praecipuo semper honore Caesar habuit, alteros pro
vetere ac perpetua erga populum Romanum fide, alteros pro recentibus
Gallici belli officiis, nulla fere civitas fuerit non suspecta nobis.
Idque adeo haud scio mirandumne sit, cum compluribus aliis de causis, tum
maxime quod ei, qui virtute belli omnibus gentibus praeferebantur, tantum
se eius opinionis deperdidisse ut a populo Romano imperia perferrent
gravissime dolebant. |
|
LV. Lo
cierto es que Induciomaro y los trevirenses emplearon todo el invierno en
despachar embajadas a la otra parte del Rin, ganar los pueblos y prometer
dineros, asegurándoles ser poquísimos los nuestros, destrozada ya la mayor
parte del ejército. Mas no por eso pudieron persuadir a ninguno a pasar el
Rin, respondiendo todos, que habiéndoles ya salido mal dos veces, en la
guerra de Ariovisto y en la trasmigración de los feneceros, no querían
aventurarse la tercera. Sin embargo de estas repulsas, Induciomaro empezó
a juntar gente de los suyos y de los confinantes, aparejar caballos y
enganchar con grandes promesas a los bandidos y proscritos de la Galia; y
con estas artes se había granjeado tanto crédito en la nación, que le
venían embajadas de todas partes a nombre de comunidades y particulares
solicitando su gracia y amistad. |
[55] Treveri vero
atque Indutiomarus totius hiemis nullum tempus intermiserunt, quin trans
Rhenum legatos mitterent, civitates sollicitarent, pecunias pollicerentur,
magna parte exercitus nostri interfecta multo minorem superesse dicerent
partem. Neque tamen ulli civitati Germanorum persuaderi potuit, ut Rhenum
transiret, cum se bis expertos dicerent, Ariovisti bello et Tencterorum
transitu: non esse amplius fortunam temptaturos. Hac spe lapsus
Indutiomarus nihilo minus copias cogere, exercere, a finitimis equos
parare, exules damnatosque tota Gallia magnis praemiis ad se allicere
coepit.
Ac tantam
sibi iam his rebus in Gallia auctoritatem comparaverat ut undique ad eum
legationes concurrerent, gratiam atque amicitiam publice privatimque
peterent. |
|
LVI.
Cuando él se vio buscado, y que por una parte los de Sens y de Chartres
andaban despechados por el remordimiento de su atentado; que por otra los
nervios y aduáticos se armaban contra los romanos, y que no le faltaría
tampoco cohortes de voluntarios, si una vez salía a campaña, convoca una
junta general de gente armada. Tal es la usanza de los galos en orden a
emprender la guerra: obligan por ley a todos los mozos a que se presenten
armados, y al que llega el último, a la vista de todo el concurso,
descuartízanlo. En esta junta Induciomaro hace declarar enemigo de la
patria y confiscar los bienes a Cingetórige su yerno, cabeza del bando
contrario, el cual, como se ha dicho, siempre se mantuvo fiel a César.
Concluido este auto, publica en la junta cómo venía llamado de los de Sens
y Chartres, y de otras varias ciudades de la Galia; que pensaba dirigir
allá su marcha por el territorio remense talando sus campos, y antes de
esto forzar las trincheras de Labieno, para lo cual da sus órdenes. |
[56] Vbi intellexit
ultro ad se veniri, altera ex parte Senones Carnutesque conscientia
facinoris instigari, altera Nervios Aduatucosque bellum Romanis parare,
neque sibi voluntariorum copias defore, si ex finibus suis progredi
coepisset, armatum concilium indicit.
Hoc more
Gallorum est initium belli, quo lege communi omnes puberes armati
convenire consuerunt; qui ex eis novissimus convenit, in conspectu
multitudinis omnibus cruciatibus affectus necatur. In eo concilio
Cingetorigem, alterius principem factionis, generum suum, quem supra
demonstravimus Caesaris secutum fidem ab eo non discessisse, hostem
iudicat bonaque eius publicat. His rebus confectis, in concilio pronuntiat
arcessitum se a Senonibus et Carnutibus aliisque compluribus Galliae
civitatibus; huc iturum per fines Remorum eorumque agros popula turum ac,
priusquam id faciat, castra Labieni oppugnaturum. Quae fieri velit
praecipit. |
|
LVII. A
Labieno, estando como estaba en puesto muy bien fortificado por naturaleza
y arte, ninguna pena le daba el peligro de su persona y de la legión;
andaba sí cuidadoso de no perder ocasión de algún buen lance. En
consecuencia, informado por Cingetórige y sus allegados del discurso de
Induciomaro en el congreso, envía mensajeros a los pueblos comarcanos
pidiendo soldados de a caballo, y que vengan sin falta para tal día. Entre
tanto Induciomaro casi diariamente andaba girando alrededor de los reales
con toda su caballería, ya para observar el sitio, ya para trabar
conversación, o poner espanto. Los soldados, al pasar, todos de ordinario
tiraban sus dardos dentro del cercado. Labieno tenía a los suyos
encerrados en las trincheras, y procuraba por todos los medios aumentar en
el enemigo el concepto de su miedo. |
[57] Labienus, cum et
loci natura et manu munitissumis castris sese teneret, de suo ac legionis
periculo nihil timebat; ne quam occasionem rei bene gerendae dimitteret,
cogitabat. Itaque a Cingetorige atque eius propinquis oratione Indutiomari
cognita, quam in concilio habuerat, nuntios mittit ad finitimas civitates
equitesque undique evocat: his certum diem conveniendi dicit. Interim
prope cotidie cum omni equitatu Indutiomarus sub castris eius vagabatur,
alias ut situm castrorum cognosceret, alias colloquendi aut territandi
causa: equites plerumque omnes tela intra vallum coniciebant. Labienus
suos intra munitionem continebat timorisque opinionem, quibuscumque
poterat rebus, augebat. |
|
LVIII.
Mientras de día en día prosigue con mayor avilantez Induciomaro insultando
al campo, una noche Labieno, introducido todo el cuerpo de caballería
congregado de la comarca, dispuso con tanta cautela las guardias para
tener quietos dentro a los suyos, que por ninguna vía pudo traslucirse ni
llegar a los trevirenses la noticia de este refuerzo. Induciomaro en tanto
viene a los reales como solía todos los días, y gasta en eso gran parte
del día. La caballería hizo su descarga de flechas, y con grandes baldones
desafían a nuestro campo. Callando los nuestros a todo, ellos, cuando les
pareció, al caer del día se van desparramados y sin orden. Entonces
Labieno suelta toda la caballería por dos puertas, mandando expresamente
que, al ver asustados y puestos en huida los enemigos, lo que sucedería
infaliblemente como sucedió, todos asestasen a solo Induciomaro, sin herir
a nadie hasta ver a éste muerto; que no quería que deteniéndose con otros,
él aprovechándose de la ocasión, escapase. Promete grandes premios al que
le mate, y destaca parte de la legión para sostener a la caballería. La
fortuna favorece la traza de Labieno; pues yendo todos tras de solo
Induciomaro, preso al vadear un río, (105) es muerto, y su cabeza traída
en triunfo a los reales. La caballería de vuelta persigue y mata a cuantos
puede. Con esta noticia todas las tropas armadas de eburones y nervios se
disipan; y después de este suceso, logró César tener más sosegada la
Galia.
Notas de Napoleón del libro quinto |
[58] Cum maiore in
dies contemptione Indutiomarus ad castra accederet, nocte una intromissis
equitibus omnium finitimarum civitatum quos arcessendos curaverat, tanta
diligentia omnes suos custodiis intra castra continuit, ut nulla ratione
ea res enuntiari aut ad Treveros perferri posset. Interim ex consuetudine
cotidiana Indutiomarus ad castra accedit atque ibi magnam partem diei
consumit; equites tela coniciunt et magna cum contumelia verborum nostros
ad pugnam evocant. Nullo ab nostris dato responso, ubi visum est, sub
vesperum dispersi ac dissipati discedunt. Subito Labienus duabus portis
omnem equitatum emittit; praecipit atque interdicit, proterritis hostibus
atque in fugam coniectis (quod fore, sicut accidit, videbat) unum omnes
peterent Indutiomarum, neu quis quem prius vulneret, quam illum
interfectum viderit, quod mora reliquorum spatium nactum illum effugere
nolebat; magna proponit eis qui occiderint praemia; summittit cohortes
equitibus subsidio. Comprobat hominis consilium fortuna, et cum unum omnes
peterent, in ipso fluminis vado deprehensus Indutiomarus interficitur,
caputque eius refertur in castra: redeuntes equites quos possunt
consectantur atque occidunt. Hac re cognita omnes Eburonum et Nerviorum
quae convenerant copiae discedunt, pauloque habuit post id factum Caesar
quietiorem Galliam. |
|
LIBRO SEXTO |
LIBER
SEXTVS |
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I. Recelándose César
por varios indicios de mayor revolución en la Galia, trata de reclutar
nuevas tropas por medio de sus legados Marco Silano, Cayo Antistio Regino
y Tito Sertio; pide asimismo al procónsul Cneo Pompeyo, pues que por
negocios de la república se hallaba mandando cerca de Roma, ordenase a los
soldados que en la Galia Cicalpina había alistado siendo cónsul, acudiesen
a sus banderas y viniesen a juntarse con él; juzgando importar mucho, aun
para en adelante, que la Galia entendiese ser tanto el poder de Italia,
que si alguna pérdida padecía en la guerra, no sólo era capaz de
resarcirla presto, sino también de sobreponerse a ella. En efecto,
satisfaciendo Pompeyo a la petición de César como celoso del bien público
y buen amigo, llenando su comisión prontamente los legados, completas tres
legiones y conducidas antes de acabarse el invierno, doblado el número de
las cohortes que perecieron con Titurio, hizo ver no menos por la presteza
que por los refuerzos hasta dónde llegaban los fondos de la disciplina y
potencia del Pueblo Romano. |
[1] Multis de causis
Caesar maiorem Galliae motum exspectans per Marcum Silanum, Gaium
Antistium Reginum, Titum Sextium legatos dilectum habere instituit; simul
ab Gnaeo Pompeio proconsule petit, quoniam ipse ad urbem cum imperio rei
publicae causa remaneret, quos ex Cisalpina Gallia consulis sacramento
rogavisset, ad signa convenire et ad se proficisci iuberet, magni
interesse etiam in reliquum tempus ad opinionem Galliae existimans tantas
videri Italiae facultates ut, si quid esset in bello detrimenti acceptum,
non modo id brevi tempore sarciri, sed etiam maioribus augeri copiis
posset. Quod cum Pompeius et rei publicae et amicitiae tribuisset,
celeriter confecto per suos dilectu tribus ante exactam hiemem et
constitutis et adductis legionibus duplicatoque earum cohortium numero,
quas cum Quinto Titurio amiserat, et celeritate et copiis docuit, quid
populi Romani disciplina atque opes possent. |
|
II. Muerto
Induciomaro, como se ha dicho, los trevirenses dan el mando a sus
parientes. Éstos no pierden ocasión de solicitar a los germanos y ofrecer
dineros. (108) No pudiendo persuadir a los vecinos, van tierra adentro;
ganados algunos, hacen que los pueblos presten juramento, y para seguridad
de la paga les dan fiadores, haciendo liga con Ambiórige. Sabido esto,
César, viendo por todas partes aparatos de guerra; a los nervios,
aduáticos y menapios juntamente con todos los germanos de esta parte del
Rin, armados; no venir los de Sens al emplazamiento, sino coligarse con
los chartreses y rayanos, y a los germanos instigados con repetidos
mensajes de los trevirenses, determinó salir cuanto antes a campaña. |
[2] Interfecto
Indutiomaro, ut docuimus, ad eius propinquos a Treveris imperium defertur.
Illi finitimos Germanos sollicitare et pecuniam polliceri non desistunt.
Cum ab proximis impetrare non possent, ulteriores temptant. Inventis
nonnullis civitatibus iureiurando inter se confirmant obsidibusque de
pecunia cavent: Ambiorigem sibi societate et foedere adiungunt. Quibus
rebus cognitis Caesar, cum undique bellum parari videret, Nervios,
Aduatucos ac Menapios adiunctis Cisrhenanis omnibus Germanis esse in armis,
Senones ad imperatum non venire et cum Carnutibus finitimisque civitatibus
consilia communicare, a Treveris Germanos crebris legationibus sollicitari,
maturius sibi de bello cogitandum putavit. |
|
III. En
consecuencia, sin esperar al fin del invierno, al frente de cuatro
legiones las más inmediatas, entra por tierras de los nervios, y antes que
pudiesen o apercibirse o escapar, habiendo tomado gran cantidad de ganados
y personas, y repartido entre los soldados, gastados sus campos, los
obligó a entregarse y darle rehenes. Concluido con brevedad este negocio,
remitió las legiones a sus cuarteles de invierno. En la primavera llamando
a Cortes de la Galia, según lo tenía pensado, y asistiendo todos menos los
de Sens, de Chartres y Tréveris, persuadido de que tal proceder era lo
mismo que rebelarse y declarar la guerra, para mostrar que todo lo
posponía a esto, trasladó las Cortes a París. Su distrito confinaba con el
de Sens, y en tiempos pasados estaban unidos los dos, pero se creía que no
había tenido parte en esta conjuración. Intimidada la traslación desde el
solio, en el mismo día se puso en camino para Sens acompañado de las
legiones, y a grandes jornadas llegó allá. |
[3] Itaque nondum
hieme confecta proximis quattuor coactis legionibus de improviso in fines
Nerviorum contendit et, priusquam illi aut convenire aut profugere possent,
magno pecoris atque hominum numero capto atque ea praeda militibus
concessa vastatisque agris in deditionem venire atque obsides sibi dare
coegit. Eo celeriter confecto negotio rursus in hiberna legiones reduxit.
Concilio Galliae primo vere, ut instituerat, indicto, cum reliqui praeter
Senones, Carnutes Treverosque venissent, initium belli ac defectionis hoc
esse arbitratus, ut omnia postponere videretur, concilium Lutetiam
Parisiorum transfert. Confines erant hi Senonibus civitatemque patrum
memoria coniunxerant, sed ab hoc consilio afuisse existimabantur. Hac re
pro suggestu pronuntiata eodem die cum legionibus in Senones proficiscitur
magnisque itineribus eo pervenit. |
|
IV. Luego que Acón,
autor de la conjura, supo su venida, manda que todos se recojan a las
fortalezas. Mientras se disponen, antes de poderlo ejecutar, viene la
noticia de la llegada de los romanos; con que por fuerza mudan de parecer,
envían diputados a excusarse con César, y ponen por mediadores a los eduos,
sus antiguos protectores. César, a petición de dios, les perdona de buena
gana, y admite sus disculpas, atento que se debía emplear el verano en la
guerra inminente y no en pleitos. Multándolos en cien rehenes, se los
entrega a los eduos en custodia. También los de Chartres envían allá
embajadores y rehenes valiéndose de la intercesión de los remenses sus
patronos, y reciben la misma respuesta de César, que cierra las Cortes,
mandando a las ciudades contribuir con gente de a caballo. |
[4] Cognito eius
adventu Acco, qui princeps eius consili fuerat, iubet in oppida
multitudinem convenire. Conantibus, priusquam id effici posset, adesse
Romanos nuntiatur. Necessario sententia desistunt legatosque deprecandi
causa ad Caesarem mittunt: adeunt per Aeduos, quorum antiquitus erat in
fide civitas. Libenter Caesar petentibus Aeduis dat veniam excusationemque
accipit, quod aestivum tempus instantis belli, non quaestionis esse
arbitrabatur. Obsidibus imperatis centum hos Aeduis custodiendos tradit.
Eodem Carnutes legatos obsidesque mittunt usi deprecatoribus Renis, quorum
erant in clientela: eadem ferunt responsa. Peragit concilium Caesar
equitesque imperat civitatibus. |
|
V. Sosegada esta parte
de la Galia, todas sus miras v atenciones se dirigen a la expedición
contra los trevirenses y Ambiórige. Da orden a Cavarino (109) que le siga
con la brigada de Sens para evitar las pendencias que podrían originarse o
del enojo de éste, o del odio que se había acarreado de sus ciudadanos.
Arreglado esto, teniendo por cierto que Ambiórige no se arriesgaría a una
batalla, andaba indagando cuáles eran sus ideas. Los menapios, vecinos a
los eburones, cercados de lagunas y bosques eran los únicos que nunca
trataron de paz con César. No ignoraba tener con ellos Ambiórige derecho
de hospedaje, y haber también contraído amistad con los germanos por medio
le los trevirenses. Parecióle por tanto privarle ante todas cosas de estos
recursos, no fuese que o desesperado se guareciese entre los menapios, o
se viese obligado a unirse con los germanos de la otra parte del Rin. Con
este fin remite a Labieno los bagajes de todo el ejército con la escolta
de dos legiones, y él con cinco a la ligera marcha contra los menapios.
Éstos, sin hacer gente alguna, fiados en la fortaleza del sitio, se
refugian entre los sotos y lagos con todos sus haberes. |
[5] Hac parte Galliae
pacata totus et mente et animo in bellum Treverorum et Ambiorigis insistit.
Cavarinum cum equitatu Senonum secum proficisci iubet, ne quis aut ex
huius iracundia aut ex eo, quod meruerat, odio civitatis motus exsistat.
His rebus constitutis, quod pro explorato habebat Ambiorigem proelio non
esse concertaturum, reliqua eius consilia animo circumspiciebat. Erant
Menapii propinqui Eburonum finibus, perpetuis paludibus silvisque muniti,
qui uni ex Gallia de pace ad Caesarem legatos numquam miserant.
Cum his
esse hospitium Ambiorigi sciebat; item per Treveros venisse Germanis in
amicitiam cognoverat. Haec prius illi detrahenda auxilia existimabat quam
ipsum bello lacesseret, ne desperata salute aut se in Menapios abderet aut
cum Transrhenanis congredi cogeretur. Hoc inito consilio totius exercitus
impedimenta ad Labienum in Treveros mittit duasque legiones ad eum
proficisci iubet; ipse cum legionibus expeditis quinque in Menapios
proficiscitur. Illi nulla coacta manu loci praesidio freti in silvas paludesque
confugiunt suaque eodem conferunt. |
|
VI. César, repartiendo
sus tropas con el legado Cayo Fabio y el cuestor Marco Craso, formados de
pronto unos pontones, acomete por tres partes, quema caserías y aldeas, y
coge gran porción de ganado y gente. Con cuya pérdida forzados los
menapios, le despachan embajadores pidiendo paz. Él, recibidos rehenes en
prendas, protesta que los tratará como a enemigos si dan acogida en su
país a la persona de Ambiórige, o a sus legados. Ajustadas estas cosas,
deja en los menapios a Comió el de Artois con su caballería para tenerlos
a raya, y él toma el camino de Tréveris. |
[6] Caesar partitis
copiis cum Gaio Fabio legato et Marco Crasso quaestore celeriterque
effectis pontibus adit tripertito, aedificia vicosque incendit, magno
pecoris atque hominum numero potitur. Quibus rebus coacti Menapii legatos
ad eum pacis petendae causa mittunt. Ille obsidibus acceptis hostium se
habiturum numero confirmat, si aut Ambiorigem aut eius legatos finibus
suis recepissent.
His
confirmatis rebus Commium Atrebatem cum equitatu custodis loco in Menapiis
relinquit; ipse in Treveros proficiscitur. |
|
VII. En esto los
trevirenses, con un grueso ejército de infantes y caballos se disponían a
atacar por sorpresa a Labieno, que con una legión sola invernaba en su
comarca. Y ya estaban a dos jornadas no más de él, cuando tienen noticia
de las dos legiones enviadas por César. Con eso, acampándose a quince
millas de distancia, determinan aguardar los socorros de Germania. Labieno,
calado el intento de los enemigos, esperando que el arrojo de ellos le
presentaría ocasión de pelear con ventaja, dejadas cinco cohortes en
guardia de los bagajes, él con veinticinco y buen golpe de caballería
marcha contra el enemigo, y a una milla de distancia fortifica su campo.
Mediaba entre Labieno y el enemigo un río (110) de difícil paso y de
riberas escarpadas. Ni él pensaba en atravesarlo, ni creía tampoco que los
enemigos lo pasasen. Creciendo en éstos cada día la esperanza de pronto
socorro, dice Labieno en público, «que supuesto corren voces de que los
germanos están cerca, no quiere aventurar su persona ni el ejército, y que
al amanecer del día siguiente alzará el campo». Al punto dan parte de esto
al enemigo; que como había tantos galos en la caballería, algunos,
llevados del afecto nacional, favorecían su partido. Labieno, por la
noche, llamando a los tribunos y centuriones principales, les descubre lo
que pensaba hacer, y a fin de confirmar a los enemigos en la sospecha de
su miedo, manda mover las tropas con mayor estruendo y batahola de lo que
ordinariamente se usa entre los romanos. Así hace que la marcha tenga
apariencias de huida. También de esto avisan sus espías a los enemigos
antes del alba, estando como estaban cercanos a nuestras tiendas. |
[7] Dum haec a Caesare
geruntur, Treveri magnis coactis peditatus equitatusque copiis Labienum
cum una legione, quae in eorum finibus hiemaverat, adoriri parabant,
iamque ab eo non longius bidui via aberant, cum duas venisse legiones
missu Caesaris cognoscunt. Positis castris a milibus passuum XV auxilia
Germanorum exspectare constituunt. Labienus hostium cognito consilio
sperans temeritate eorum fore aliquam dimicandi facultatem praesidio
quinque cohortium impedimentis relicto cum viginti quinque cohortibus
magnoque equitatu contra hostem proficiscitur et mille passuum intermisso
spatio castra communit. Erat inter Labienum atque hostem difficili
transitu flumen ripisque praeruptis. Hoc neque ipse transire habebat in
animo neque hostes transituros existimabat. Augebatur auxiliorum cotidie
spes. Loquitur in concilio palam, quoniam Germani appropinquare dicantur,
sese suas exercitusque fortunas in dubium non devocaturum et postero die
prima luce castra moturum. Celeriter haec ad hostes deferuntur, ut ex
magno Gallorum equitum numero nonnullos Gallicis rebus favere natura
cogebat. Labienus noctu tribunis militum primisque ordinibus convocatis,
quid sui sit consili proponit et, quo facilius hostibus timoris det
suspicionem, maiore strepitu et tumultu, quam populi Romani fert
consuetudo castra moveri iubet.
His rebus
fugae similem profectionem effecit. Haec quoque per exploratores ante
lucem in tanta propinquitate castrorum ad hostes deferuntur. |
|
VIII. No bien nuestra
retaguardia había desfilado de las trincheras, cuando los galos unos a
otros se convidan a no soltar la presa de las manos: ser por demás,
estando intimidados los romanos, esperar el socorro de los germanos, y
contra su decoro, no atreverse con tanta gente a batir un puñado de
hombres, y esos fugitivos y embarazados. En resolución, atraviesan el río,
y traban batalla en lugar harto incómodo. Labieno, que lo había adivinado,
llevando adelante su estratagema, caminaba lentamente hasta tenerlos a
todos de esta parte del río. Entonces, enviando algún trecho adelante los
bagajes, y colocándolos en un ribazo: «He aquí, dice, oh soldados, la
ocasión que tanto habéis deseado: tenéis al enemigo empeñado en paraje
donde no puede revolverse; mostrad ahora bajo mis órdenes el esfuerzo de
que habéis dado ya tantas pruebas a nuestro jefe; haced cuenta que se
halla él aquí presente y os está mirando. » Dicho esto, manda volver las
armas contra el enemigo, y destacando algunos caballos para resguardo del
bagaje, con los demás cubre los flancos. Los nuestros súbitamente, alzando
un grande alarido, disparan sus dardos contra los enemigos; los cuales,
cuando impensadamente vieron venir contra sí a banderas desplegadas a los
que suponían fugitivos, ni aun sufrir pudieron su carga, y vueltas al
primer choque las espaldas, huyeron a los bosques cercanos; mas
alcanzándolos Labieno con su caballería, mató a muchos, prendió a varios,
y en pocos días recobró todo el país. Porque los germanos que venían de
socorro, sabida la desgracia, se volvieron a sus casas, yendo tras ellos
los parientes de Induciomaro, que como autores de la rebelión abandonaron
su patria, y cuyo señorío y gobierno recayó en Cingetórige (111) que,
según va declarado, siempre se mantuvo leal a los romanos. |
[8] Vix
agmen novissimum extra munitiones processerat, cum Galli cohortati inter
se, ne speratam praedam ex manibus dimitterent-- longum esse per territis
Romanis Germanorum auxilium exspectare, neque suam pati dignitatem ut
tantis copiis tam exiguam manum praesertim fugientem atque impeditam
adoriri non audeant--flumen transire et iniquo loco committere proelium
non dubitant. Quae fore suspicatus Labienus, ut omnes citra flumen
eliceret, eadem usus simulatione itineris placide progrediebatur. Tum
praemissis paulum impedimentis atque in tumulo quodam collocatis
"Habetis," inquit, "milites, quam petistis facultatem: hostem impedito
atque iniquo loco tenetis: praestate eandem nobis ducibus virtutem, quam
saepe numero imperatori praestitistis, atque illum adesse et haec coram
cernere existimate." Simul signa ad hostem converti aciemque dirigi iubet,
et paucis turmis praesidio ad impedimenta dimissis reliquos equites ad
latera disponit. Celeriter nostri clamore sublato pila in hostes
immittunt. Illi, ubi praeter spem quos fugere credebant infestis signis ad
se ire viderunt, impetum modo ferre non potuerunt ac primo concursu in
fugam coniecti proximas silvas petierunt. Quos Labienus equitatu
consectatus, magno numero interfecto, compluribus captis, paucis post
diebus civitatem recepit. Nam Germani qui auxilio veniebant percepta
Treverorum fuga sese domum receperunt. Cum his propinqui Indutiomari, qui
defectionis auctores fuerant, comitati eos ex civitate excesserunt.
Cingetorigi, quem ab initio permansisse in officio demonstravimus,
principatus atque imperium est traditum. |
|
IX. César, llegado a
Tréveris después de la expedición de los menapios, determinó pasar el Rin,
por dos razones: la primera, porque los germanos habían enviado socorros a
los trevirenses; la segunda, porque Ambiórige no hallase acogida en sus
tierras. Con esta resolución da orden de lanzar un puente poco más arriba
del sitio por donde la otra vez transportó el ejército. Instruidos ya de
la traza y modo los soldados, a pocos días, por su gran esmero dieron
concluida la obra. César, puesta buena guarnición en el puente por la
banda de Tréveris para precaver toda sorpresa, pasa las demás tropas y
caballería. Los ubios, (112) que antes le habían dado rehenes y la
obediencia, por sincerarse le despachan embajadores protestando no haber
concurrido al socorro de los trevirenses, ni violado la fe; por tanto, le
suplican rendidamente no los maltrate, ni los envuelva en el odio común de
los germanos, castigando a los inocentes por los culpados; que si quiere
más rehenes, están prontos a darlos. Averiguado el hecho, se certifica que
los suevos fueron los que prestaron los socorros; con que recibe a los
ubios en su gracia, y se informa de los caminos por donde se podía entrar
en la Suevia. |
[9] Caesar, postquam
ex Menapiis in Treveros venit, duabus de causis Rhenum transire constituit;
quarum una erat, quod auxilia contra se Treveris miserant, altera, ne ad
eos Ambiorix receptum haberet. His constitutis rebus paulum supra eum
locum quo ante exercitum traduxerat facere pontem instituit. Nota atque
instituta ratione magno militum studio paucis diebus opus efficitur. Firmo
in Treveris ad pontem praesidio relicto, ne quis ab his subito motus
oreretur, reliquas copias equitatumque traducit. Vbii, qui ante obsides
dederant atque in deditionem venerant, purgandi sui causa ad eum legatos
mittunt, qui doceant neque auxilia ex sua civitate in Treveros missa neque
ab se fidem laesam: petunt atque orant ut sibi parcat, ne communi odio
Germanorum innocentes pro nocentibus poenas pendant; si amplius obsidum
vellet, dare pollicentur. Cognita Caesar causa reperit ab Suebis auxilia
missa esse; Vbiorum satisfactionem accipit, aditus viasque in Suebos
perquirit. |
|
X. En esto, a pocos
días le avisan los ubios cómo los suevos iban juntando todas sus tropas en
un lugar, obligando a las naciones sujetas a que acudiesen con sus gentes
de a pie y de a caballo. Conforme a estas noticias, hace provisión de
granos, y asienta sus reales en sitio ventajoso. Manda a los ubios a
recoger los ganados y todas sus haciendas de los campos a poblado,
esperando que los suevos, como gente ruda y sin disciplina, forzados a la
penuria de alimentos, se resolverían a pelear, aun siendo desigual el
partido. Encarga que por medio de frecuentes espías averigüen cuanto pasa
en los suevos. Hacen dios lo mandado, y después de algunos días, vienen
con la noticia de que los suevos, desde que supieron de cierto la venida
de los romanos, con todas sus tropas y las auxiliares se habían retirado
tierra adentro a lo último de sus confines. Allí se tiende una selva
interminable llamada Bacene, que puesta por naturaleza como por barrera
entre los suevos y queruscos, los defiende recíprocamente para que no se
hagan mal ni daño los unos a los otros. A la entrada de esta selva tenían
determinado los suevos aguardar a los romanos. |
[10] Interim paucis
post diebus fit ab Vbiis certior Suebos omnes in unum locum copias cogere
atque eis nationibus quae sub eorum sint imperio denuntiare, ut auxilia
peditatus equitatusque mittant. His cognitis rebus rem frumentariam
providet, castris idoneum locum deligit; Vbiis imperat ut pecora deducant
suaque omnia ex agris in oppida conferant, sperans barbaros atque
imperitos homines inopia cibariorum adductos ad iniquam pugnandi
condicionem posse deduci; mandat, ut crebros exploratores in Suebos
mittant quaeque apud eos gerantur cognoscant. Illi imperata faciunt et
paucis diebus intermissis referunt: Suebos omnes, posteaquam certiores
nuntii de exercitu Romanorum venerint, cum omnibus suis sociorumque copiis,
quas coegissent, penitus ad extremos fines se recepisse: silvam esse ibi
infinita magnitudine, quae appellatur Bacenis; hanc longe introrsus
pertinere et pro nativo muro obiectam Cheruscos ab Suebis Suebosque ab
Cheruscis iniuriis incursionibusque prohibere: ad eius initium silvae
Suebos adventum Romanorum exspectare constituisse. |
|
XI. Mas ya que la
ocasión se ha ofrecido, no será fuera de propósito describir las
costumbres de la Galia y la Germania, y la diferencia que hay entre ambas
naciones. En la Galia no sólo los Estados, partidos y distritos están
divididos en bandos, sino también cada familia. De estos bandos son
cabezas los que a juicio de los otros se reputan por hombres de mayor
autoridad, a cuyo arbitrio y prudencia se confía la decisión de todos los
negocios y deliberaciones. Esto lo establecieron a mi ver los antiguos con
el fin de que ningún plebeyo faltase apoyo contra los poderosos, pues
quien es cabeza de partido no permite que sus parciales sean oprimidos o
calumniados; si así no lo hace, pierde todo el crédito entre los suyos.
Esta misma práctica se observaba en el gobierno de toda la Galia, cuyas
provincias están todas divididas en dos facciones. |
[11]
Quoniam ad hunc locum perventum est, non alienum esse videtur de Galliae
Germaniaeque moribus et quo differant hae nationes inter sese proponere.
In Gallia non solum in omnibus civitatibus atque in omnibus pagis
partibusque, sed paene etiam in singulis domibus factiones sunt, earumque
factionum principes sunt qui summam auctoritatem eorum iudicio habere
existimantur, quorum ad arbitrium iudiciumque summa omnium rerum
consiliorumque redeat.
Itaque eius rei causa
antiquitus institutum videtur, ne quis ex plebe contra potentio rem auxili
egeret: suos enim quisque opprimi et circumveniri non patitur, neque,
aliter si faciat, ullam inter suos habet auctoritatem.
Haec
eadem ratio est in summa totius Galliae: namque omnes civitates in partes
divisae sunt duas. |
|
XII. Cuando César vino
a la Galia, de la una eran jefes los eduos, y los secuanos de la otra.
Éstos, reconociéndose inferiores porque de tiempo antiguo los eduos los
sobrepujaban en autoridad y en número de vasallos, se coligaron con los
germanos y Ariovisto, empeñándolos en su partido a costa de grandes
dádivas y promesas. Con eso, ganadas varias victorias, y degollada toda la
nobleza de los eduos, vinieron a tal pujanza, que les quitaron gran parte
de los vasallos y los obligaron a dar en prendas los hijos de los
principales, y a jurar solemnemente que nunca emprenderían cosa en
perjuicio de los secuanos; y a la sazón poseían una porción del territorio
confinante que ocuparon por fuerza con el principado de toda la Galia.
Ésta fue la causa que obligó a Diviciaco a ir a Roma a pedir auxilio al
Senado, si bien no le obtuvo. Trocáronse con la venida de César las
suertes, restituyéronse a los eduos sus rehenes, recobrados los antiguos
vasallos, y adquiridos otros nuevos por el favor de César, pues veían que
los que se aliaban con ellos mejoraban de condición y de gobierno,
distinguidos y privilegiados en todo los eduos, perdieron los secuanos el
principado. En su lugar sucedieron los remenses, que, como privaban
igualmente con César, lo que por enemistades envejecidas no podían
avenirse con los eduos, se hicieron del bando de los remenses, los cuales
procuraban protegerlos con todo empeño. Así sostenían la nueva dignidad a
que de repente habían subido. La cosa, por fin, estaba en términos que los
eduos gozaban sin disputa el primer lugar, el segundo los remenses. |
[12] Cum
Caesar in Galliam venit, alterius factionis principes erant Aedui,
alterius Sequani. Hi cum per se minus valerent, quod summa auctoritas
antiquitus erat in Aeduis magnaeque eorum erant clientelae, Germanos atque
Ariovistum sibi adiunxerant eosque ad se magnis iacturis
pollicitationibusque perduxerant. Proeliis vero compluribus factis
secundis atque omni nobilitate Aeduorum interfecta tantum potentia
antecesserant, ut magnam partem clientium ab Aeduis ad se traducerent
obsidesque ab eis principum filios acciperent et publice iurare cogerent
nihil se contra Sequanos consili inituros et partem finitimi agri per vim
occupatam possiderent Galliaeque totius principatum obtinerent. Qua
necessitate adductus Diviciacus auxili petendi causa Romam ad senatum
profectus infecta re redierat. Adventu Caesaris facta commutatione rerum,
obsidibus Aeduis redditis, veteribus clientelis restitutis, novis per
Caesarem comparatis, quod hi, qui se ad eorum amicitiam adgregaverant,
meliore condicione atque aequiore imperio se uti videbant, reliquis rebus
eorum gratia dignitateque amplificata Sequani principatum dimiserant. In
eorum locum Remi successerant: quos quod adaequare apud Caesarem gratia
intellegebatur, ei, qui propter veteres inimicitias nullo modo cum Aeduis
coniungi poterant, se Remis in clientelam dicabant. Hos illi diligenter
tuebantur: ita et novam et repente collectam auctoritatem tenebant. Eo tum
statu res erat, ut longe principes haberentur Aedui, secundum locum
dignitatis Remi obtinerent. |
|
XIII. En toda la Galia
dos son los estados de personas de que se hace cuenta y estimación; puesto
que los plebeyos son mirados como esclavos, que por sí nada emprenden, ni
son jamás admitidos a consejo. Los más, en viéndose adeudados, o
apremiados del peso de los tributos o de la tiranía de los poderosos, se
dedican al servicio de los nobles, que con ellos ejercitan los mismos
derechos que los señores con sus esclavos. De los dos estados uno es el de
los druidas, el otro el de los caballeros. Aquéllos atienden al cultivo
divino, ofrecen los sacrificios públicos y privados, interpretan los
misterios de la religión. A su escuela concurre gran número de jóvenes a
instruirse, siendo grande el respeto que les tienen. Ellos son los que
sentencian casi todos los pleitos del común y de los particulares; si
algún delito se comete, si sucede alguna muerte, si hay discusión sobre
herencia, o sobre linderos, ellos son los que deciden; ellos determinan
los premios y los castigos, y cualquiera persona, ora sea privada, ora sea
pública, que no se rinde a su sentencia, es excomulgada, que para ellos es
la pena más grave. Los tales excomulgados se miran como impíos y
facinerosos; todos se esquivan de ellos rehuyendo su encuentro y
conversación, por no contaminarse; no se les hace justicia por más que la
pidan, ni se les fía cargo alguno honroso. A todos los druidas preside uno
con autoridad suprema. Muerto éste, le sucede quien a los demás se
aventaja en prendas. En caso de haber muchos iguales, se hace la elección
por votos de los druidas, y aun tal vez de mano armada se disputan la
primacía. En cierta estación del año, se congregan en el país de Chartres,
tenido por centro de toda la Galia, en un lugar sagrado. (113) Aquí
concurren todos los que tienen pleitos, y están a sus juicios y
decisiones. Créese que la tal ciencia fue inventada en Bretaña y
trasladada de allí a la Galia, Aun hoy día los que quieren saberla a fondo
van allá por lo común a estudiaría. |
[13] In omni Gallia
eorum hominum, qui aliquo sunt numero atque honore, genera sunt duo. Nam
plebes paene servorum habetur loco, quae nihil audet per se, nullo
adhibetur consilio.
Plerique, cum aut aere
alieno aut magnitudine tributorum aut iniuria potentiorum premuntur, sese
in servitutem dicant nobilibus: in hos eadem omnia sunt iura, quae dominis
in servos. Sed de his duobus generibus alterum est druidum, alterum
equitum. Illi rebus divinis
intersunt, sacrificia publica ac privata procurant, religiones
interpretantur: ad hos magnus adulescentium numerus disciplinae causa
concurrit, magnoque hi sunt apud eos honore. Nam fere de omnibus
controversiis publicis privatisque constituunt, et, si quod est admissum
facinus, si caedes facta, si de hereditate, de finibus controversia est,
idem decernunt, praemia poenasque constituunt; si qui aut privatus aut
populus eorum decreto non stetit, sacrificiis interdicunt. Haec poena apud
eos est gravissima. Quibus ita est interdictum, hi numero impiorum ac
sceleratorum habentur, his omnes decedunt, aditum sermonemque defugiunt,
ne quid ex contagione incommodi accipiant, neque his petentibus ius
redditur neque honos ullus communicatur.
His autem
omnibus druidibus praeest unus, qui summam inter eos habet auctoritatem.
Hoc mortuo aut si qui ex reliquis excellit dignitate succedit, aut, si
sunt plures pares, suffragio druidum, nonnumquam etiam armis de principatu
contendunt. Hi certo anni tempore in finibus Carnutum, quae regio totius
Galliae media habetur, considunt in loco consecrato. Huc omnes undique,
qui controversias habent, conveniunt eorumque decretis iudiciisque parent.
Disciplina in Britannia reperta atque inde in Galliam translata esse
existimatur, et nunc, qui diligentius eam rem cognoscere volunt, plerumque
illo discendi causa proficiscuntur. |
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XIV. Los druidas no
suelen ir a la guerra, ni pagan tributos como los demás; están exentos de
la milicia y de todas las cargas concejiles. Con el atractivo de tantos
privilegios son muchos los que se dedican a esta profesión; unos por
inclinación propia, otros por destino de sus padres y parientes. Dícese
que allí aprenden gran número de versos, y pasan a menudo veinte años en
este aprendizaje. No tienen por lícito escribir lo que aprenden, no
obstante que casi en todo lo demás de negocios públicos y particulares se
sirven de ceracteres griegos. Por dos causas, según yo pienso, han
establecido esta ley: porque ni quieren divulgar su doctrina, ni tampoco
que los estudiantes, fiados en los escritos, descuiden en el ejercicio de
la memoria, lo que suele acontecer a muchos, que teniendo a mano los
libros, aflojan en el ejercicio de aprender y retener las cosas en la
memoria. Esméranse sobre todo en persuadir la inmortalidad de las almas y
su trasmigración de unos cuerpos en otros, cuya creencia juzgan ser
grandísimo incentivo para el valor, poniendo aparte el temor de la muerte.
Otras muchas cosas disputan y enseñan a la juventud acerca de los astros y
su movimiento, de la grandeza del mundo y de la tierra, de la naturaleza
de las cosas, del poder y soberanía de los dioses inmortales. |
[14] Druides a bello
abesse consuerunt neque tributa una cum reliquis pendunt; militiae
vacationem omniumque rerum habent immunitatem. Tantis excitati praemiis et
sua sponte multi in disciplinam conveniunt et a parentibus propinquisque
mittuntur. Magnum ibi numerum versuum ediscere dicuntur. Itaque annos
nonnulli vicenos in disciplina permanent.
Neque fas
esse existimant ea litteris mandare, cum in reliquis fere rebus, publicis
privatisque rationibus Graecis litteris utantur. Id mihi duabus de causis
instituisse videntur, quod neque in vulgum disciplinam efferri velint
neque eos, qui discunt, litteris confisos minus memoriae studere: quod
fere plerisque accidit, ut praesidio litterarum diligentiam in perdiscendo
ac memoriam remittant. In primis hoc volunt persuadere, non interire
animas, sed ab aliis post mortem transire ad alios, atque hoc maxime ad
virtutem excitari putant metu mortis neglecto.
Multa praeterea de
sideribus atque eorum motu, de mundi ac terrarum magnitudine, de rerum
natura, de deorum immortalium vi ac potestate disputant et iuventuti
tradunt. |
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XV. El segundo estado
es de los caballeros. Todos éstos salen a campaña siempre que lo pide el
caso u ocurre alguna guerra (y antes de la venida de César ocurría casi
todos los años, ya fuese ofensiva, ya defensiva); y cuanto uno es más
noble y rico, tanto mayor acompañamiento lleva de dependientes y criados,
lo cual tiene por único distintivo de su grandeza y poder. |
[15] Alterum genus est
equitum. Hi, cum est usus atque aliquod bellum incidit (quod fere ante
Caesaris adventum quotannis accidere solebat, uti aut ipsi iniurias
inferrent aut illatas propulsarent), omnes in bello versantur, atque eorum
ut quisque est genere copiisque amplissimus, ita plurimos circum se
ambactos clientesque habet. Hanc unam gratiam potentiamque noverunt. |
|
XVI. Toda la nación
de los galos es supersticiosa en extremo; y por esta causa los que padecen
enfermedades graves, y se hallan en batallas y peligros, o sacrifican
hombres, o hacen voto de sacrificarlos, para cuyos sacrificios se valen
del ministerio de los druidas, persuadidos de que no se puede aplacar la
ira de los dioses inmortales en orden a la conservación de la vida de un
hombre si no se hace ofrenda de la vida de otro; y por pública ley tienen
ordenados sacrificios de esta misma especie. Otros forman de mimbres
entretejidos ídolos colosales, cuyos huecos llenan de hombres vivos, y
pegando fuego a los mimbres, rodeados ellos de las llamas rinden el alma.
En su estimación los sacrificios de ladrones, salteadores y otros
delincuentes son los más gratos a los dioses, si bien a falta de ésos no
reparan en sacrificar los inocentes. |
[16] Natio est omnis
Gallorum admodum dedita religionibus, atque ob eam causam, qui sunt
adfecti gravioribus morbis quique in proeliis periculisque versantur, aut
pro victimis homines immolant aut se immolaturos vovent administrisque ad
ea sacrificia druidibus utuntur, quod, pro vita hominis nisi hominis vita
reddatur, non posse deorum immortalium numen placari arbitrantur,
publiceque eiusdem generis habent instituta sacrificia. Alii immani
magnitudine simulacra habent, quorum contexta viminibus membra vivis
hominibus complent; quibus succensis circumventi flamma exanimantur
homines. Supplicia eorum qui in furto aut in latrocinio aut aliqua noxia
sint comprehensi gratiora dis immortalibus esse arbitrantur; sed, cum eius
generis copia defecit, etiam ad innocentium supplicia descendunt. |
|
XVII. Su principal
devoción es al dios Mercurio, de quien tienen muchísimos simulacros.
Celébranle por inventor de todas las artes; por guía de los caminos y
viajes, y atribúyenle grandísima virtud para las ganancias del dinero y
para el comercio. Después de éste son sus dioses Apolo, Marte, Júpiter y
Minerva, de los cuales sienten lo mismo que las demás naciones: que Apolo
cura las enfermedades, que Minerva es maestra de las manufacturas y
artefactos, que Júpiter gobierna el cielo y Marte preside la guerra. A
éste, cuando entran en batalla, suelen ofrecer en voto los despojos del
enemigo. Los animales que sobran del pillaje son sacrificados; lo demás de
la presa amontonan en un lugar. Y en muchas ciudades se ven rimeros de
estas ofrendas en lugares sagrados. Rara vez se halla quien se atreva,
despreciando la religión, a encubrir algo de lo que cogió, o a hurtar lo
depositado, que semejante delito se castiga con pena de muerte atrocísima. |
[17] Deum maxime
Mercurium colunt. Huius sunt plurima simulacra: hunc omnium inventorem
artium ferunt, hunc viarum atque itinerum ducem, hunc ad quaestus pecuniae
mercaturasque habere vim maximam arbitrantur.
Post hunc
Apollinem et Martem et Iovem et Minervam. De his eandem fere, quam
reliquae gentes, habent opinionem: Apollinem morbos depellere, Minervam
operum atque artificiorum initia tradere, Iovem imperium caelestium
tenere, Martem bella regere. Huic, cum proelio dimicare constituerunt, ea
quae bello ceperint plerumque devovent: cum superaverunt, animalia capta
immolant reliquasque res in unum locum conferunt. Multis in civitatibus
harum rerum exstructos tumulos locis consecratis conspicari licet; neque
saepe accidit, ut neglecta quispiam religione aut capta apud se occultare
aut posita tollere auderet, gravissimumque ei rei supplicium cum cruciatu
constitutum est. |
|
XVIII. Blasonan los
galos de tener todos por padre a Plutón, y ésta dicen ser la tradición de
los druidas. Por cuya causa hacen el cómputo de los tiempos no por días,
sino por noches, y así en sus cumpleaños, en los principios de meses y
años, siempre la noche precede al día. En los demás estilos se diferencian
particularmente de otros hombres en que no permiten a sus hijos el que se
les presenten públicamente hasta haber llegado a la edad competente para
la milicia, y es desdoro de un padre tener a su lado en público a su hijo
todavía niño. |
[18] Galli se omnes ab
Dite patre prognatos praedicant idque ab druidibus proditum dicunt.
Ob eam
causam spatia omnis temporis non numero dierum sed noctium finiunt; dies
natales et mensum et annorum initia sic observant ut noctem dies
subsequatur. In reliquis vitae institutis hoc fere ab reliquis differunt,
quod suos liberos, nisi cum adoleverunt, ut munus militiae sustinere
possint, palam ad se adire non patiuntur filiumque puerili aetate in
publico in conspectu patris adsistere turpe ducunt. |
|
XIX. Los maridos, a la
dote recibida de su mujer, añaden otro tanto caudal de la hacienda propia,
precedida tasación. Todo este caudal se administra por junto, y se
depositan los frutos; el que alcanza en días al otro queda en posesión de
todo el capital con los bienes gananciales del tiempo del matrimonio. Los
maridos son dueños absolutos de la vida y muerte de sus mujeres,
igualmente que de los hijos; y en muriendo algún padre de familia del
estado noble, se juntan los parientes, y sobre su muerte, caso que haya
motivo de sospecha, ponen a la mujer a cuestión de tormento como si fuese
esclava. Si resulta culpada, le quitan la vida con fuego y tormentos
crudelísimos. Los entierros de los galos son a su modo magníficos y
suntuosos, quemando con ellos todas las cosas que a su parecer amaban más
en vida, inclusos los animales, y no ha mucho tiempo que solían, acabadas
las exequias de los difuntos, echar con ellos en la misma hoguera sus
siervos y criados más queridos. |
[19] Viri, quantas
pecunias ab uxoribus dotis nomine acceperunt, tantas ex suis bonis
aestimatione facta cum dotibus communicant. Huius omnis pecuniae
coniunctim ratio habetur fructusque servantur: uter eorum vita superarit,
ad eum pars utriusque cum fructibus superiorum temporum pervenit. Viri in
uxores, sicuti in liberos, vitae necisque habent potestatem; et cum
paterfamiliae illustriore loco natus decessit, eius propinqui conveniunt
et, de morte si res in suspicionem venit, de uxoribus in servilem modum
quaestionem habent et, si compertum est, igni atque omnibus tormentis
excruciatas interficiunt. Funera sunt pro cultu Gallorum magnifica et
sumptuosa; omniaque quae vivis cordi fuisse arbitrantur in ignem inferunt,
etiam animalia, ac paulo supra hanc memoriam servi et clientes, quos ab
eis dilectos esse constabat, iustis funeribus confectis una cremabantur. |
|
XX. Las repúblicas más
acreditadas por su buen gobierno tienen por ley inviolable que, cuando
alguno entendiere de los comarcanos algún rumor o voz pública tocante al
Estado, la declare al magistrado sin comunicarla con nadie, porque la
experiencia enseña que muchas veces las personas inconsideradas y
sencillas se asustan con falsos rumores, dan en desafueros, y toman
resolución en asuntos de la mayor importancia. Los magistrados callan lo
que les parece, y lo que juzgan conveniente propónenlo al pueblo. Del
gobierno no se puede hablar sino en consistorio. |
[20] Quae civitates
commodius suam rem publicam administrare existimantur, habent legibus
sanctum, si quis quid de re publica a finitimis rumore aut fama acceperit,
uti ad magistratum deferat neve cum quo alio communicet, quod saepe
homines temerarios atque imperitos falsis rumoribus terreri et ad facinus
impelli et de summis rebus consilium capere cognitum est. Magistratus quae
visa sunt occultant quaeque esse ex usu iudicaverunt multitudini produnt.
De re publica nisi per concilium loqui non conceditur. |
|
XXI. Las costumbres de
los germanos son muy diferentes. Pues ni tienen druidas que hagan oficio
de sacerdotes, ni se curan de sacrificios. Sus dioses son solos aquellos
-que ven con los ojos y cuya beneficencia experimentan sensiblemente, como
el sol, el fuego y la luna; de los demás ni aun noticia tienen. Toda la
vida gastan en caza y en ejercicios de la milicia. Desde niños se
acostumbran al trabajo y al sufrimiento. Los que por más tiempo permanecen
castos se llevan la palma entre los suyos. Creen que así se medra en
estatura, fuerzas y bríos. El conocer mujer antes de los veinte años es
para ellos de grandísima infamia, y es cosa que no se puede ocultar,
porque se bañan sin distinción de sexo en los ríos y se visten de pellicos
y zamarras, dejando desnuda gran parte del cuerpo. |
[21]
Germani multum ab hac consuetudine differunt. Nam neque druides habent,
qui rebus divinis praesint, neque sacrificiis student. Deorum numero eos
solos ducunt, quos cernunt et quorum aperte opibus iuvantur, Solem et
Vulcanum et Lunam, reliquos ne fama quidem acceperunt. Vita omnis in
venationibus atque in studiis rei militaris consistit: ab parvulis labori
ac duritiae student. Qui diutissime impuberes permanserunt, maximam inter
suos ferunt laudem: hoc ali staturam, ali vires nervosque confirmari
putant. Intra annum vero vicesimum feminae notitiam habuisse in
turpissimis habent rebus; cuius rei nulla est occultatio, quod et
promiscue in fluminibus perluuntur et pellibus aut parvis renonum
tegimentis utuntur magna corporis parte nuda. |
|
XXII. No se dedican a
la agricultura, y la mayor parte de su vianda se reduce a leche, queso y
carne. Ninguno tiene posesión ni heredad fija; sino que los alcaldes y
regidores cada año señalan a cada familia y parentela que hacen un cuerpo
tantas yugadas en tal término, según les parece, y el año siguiente los
obligan a mudarse a otro sitio. Para esto alegan muchas razones: no sea
que encariñados al territorio, dejen la milicia por la labranza; que
traten de ampliar sus linderos, y los más poderosos echen a los más
débiles de su pertenencia; que fabriquen casas demasiado cómodas para
repararse contra los fríos y calores; que se introduzca el apego al
dinero, semillero de rencillas y discordias; en fin, para que la gente
menuda esté contenta con su suerte, viéndose igualada en bienes con la más
granada. |
[22]
Agriculturae non student, maiorque pars eorum victus in lacte, caseo,
carne consistit. Neque quisquam agri modum certum aut fines habet
proprios; sed magistratus ac principes in annos singulos gentibus
cognationibusque hominum, qui una coierunt, quantum et quo loco visum est
agri attribuunt atque anno post alio transire cogunt. Eius rei multas
adferunt causas: ne adsidua consuetudine capti studium belli gerendi
agricultura commutent; ne latos fines parare studeant, potentioresque
humiliores possessionibus expellant; ne accuratius ad frigora atque aestus
vitandos aedificent; ne qua oriatur pecuniae cupiditas, qua ex re
factiones dissensionesque nascuntur; ut animi aequitate plebem contineant,
cum suas quisque opes cum potentissimis aequari videat. |
|
XXIII. Los pueblos
ponen su gloria en estar rodeados de páramos vastísimos, asolados todos
los contornos. Juzgan ser gran prueba de valor que los confinantes
exterminados les cedan el campo y que ninguno de fuera ose hacer asiento
cerca de ellos. Demás que con eso se dan por más seguros, quitando el
miedo de toda sorpresa. Cuando una nación sale a la guerra, ya sea
defensiva, ya ofensiva, nombran jefe de ella con jurisdicción de horca y
cuchillo. (114) En tiempo de paz no hay magistrado sobre toda la nación;
sólo en cada provincia y partido los más sobresalientes administran a los
suyos justicia y deciden los pleitos. Los robos hechos en territorio ajeno
no se tienen por reprensibles, antes los cohonestan con decir que sirven
para ejercicio de la juventud y destierro del ocio. Si es que alguno de
los principales se ofrece en el concejo a ser capitán, convidando a los
que quieran seguirle, se alzan en pie los que aprueban la empresa y la
persona, y prometen acompañarle. El pueblo los vitorea, y los que no están
3 lo prometido, son mirados como desertores y traidores, quedando para
siempre desacreditados. Nunca tienen por lícito el violar a los
forasteros: los que van a sus tierras por cualquier motivo, gozan de
salvoconducto y son respetados de todos, y no hay para ellos puerta
cerrada ni mesa que no sea franca. |
[23] Civitatibus
maxima laus est quam latissime circum se vastatis finibus solitudines
habere. Hoc proprium virtutis existimant, expulsos agris finitimos cedere,
neque quemquam prope audere consistere; simul hoc se fore tutiores
arbitrantur repentinae incursionis timore sublato. Cum bellum civitas aut
illa tum defendit aut infert, magistratus, qui ei bello praesint, ut vitae
necisque habeant potestatem, deliguntur.
In pace
nullus est communis magistratus, sed principes regionum atque pagorum
inter suos ius dicunt controversiasque minuunt. Latrocinia nullam habent
infamiam, quae extra fines cuiusque civitatis fiunt, atque ea iuventutis
exercendae ac desidiae minuendae causa fieri praedicant. Atque ubi quis ex
principibus in concilio dixit se ducem fore, qui sequi velint,
profiteantur, consurgunt ei qui et causam et hominem probant suumque
auxilium pollicentur atque ab multitudine collaudantur: qui ex his secuti
non sunt, in desertorum ac proditorum numero ducuntur, omniumque his rerum
postea fides derogatur. Hospitem violare fas non putant; qui quacumque de
causa ad eos venerunt, ab iniuria prohibent, sanctos habent, hisque omnium
domus patent victusque communicatur. |
|
XXIV. En lo antiguo
los galos eran más valientes que los germanos; y les movían guerras, y por
la multiplicación de la gente y estrechez del país enviaban colonias al
otro lado del Rin. Así fue que los volcas tectosages (115) se apoderaron
de los campos más fértiles de Germania en los contornos de la selva Hercinia (116) (de que veo haber tenido noticia Eratóstenes y algunos
griegos que la llaman Orcinia) y fundaron allí pueblos, y hasta el día de
hoy habitan en ellos con gran fama de justicia y gloria militar, hechos ya
al rigor y pobreza de los germanos, y a sus alimentos y traje. A los galos
la cercanía del mar y el comercio ultramarino surte de muchas cosas de
conveniencia y regalo; con que acostumbrados insensiblemente a
experimentar la superioridad de los contrarios, y a ser vencidos en muchas
batallas, al presente ni aun ellos mismos se comparan en valor con los
germanos. |
[24] Ac fuit antea
tempus, cum Germanos Galli virtute superarent, ultro bella inferrent,
propter hominum multitudinem agrique inopiam trans Rhenum colonias
mitterent. Itaque ea quae fertilissima Germaniae sunt loca circum
Hercyniam silvam, quam Eratostheni et quibusdam Graecis fama notam esse
video, quam illi Orcyniam appellant, Volcae Tectosages occupaverunt atque
ibi consederunt; quae gens ad hoc tempus his sedibus sese continet
summamque habet iustitiae et bellicae laudis opinionem. Nunc quod in eadem
inopia, egestate, patientia qua Germani permanent, eodem victu et cultu
corporis utuntur; Gallis autem provinciarum propinquitas et transmarinarum
rerum notitia multa ad copiam atque usus largitur, paulatim adsuefacti
superari multisque victi proeliis ne se quidem ipsi cum illis virtute
comparant. |
|
XXV. La selva Hercinia,
de que arriba se hizo mención, tiene de ancho nueve largas jornadas; sin
que se pueda explicar de otra suerte, pues no tienen medidas itinerarias.
Comienza en los confines de los helvecios, nemetes y rauracos; y por las
orillas del Danubio va en derechura hasta las fronteras de los dacos y
anartes. (117) Desde allí tuerce a mano izquierda por regiones apartadas
del río, y por ser tan extendida, entra en los términos de muchas
naciones. No hay hombre de la Germania conocida que asegure haber llegado
al principio de esta selva aun después de haber andado sesenta días de
camino, o que tenga noticia de dónde nace. Sábese que cría varias razas de
fieras nunca vistas en otras partes. Las más extrañas y notables son las
que siguen. |
[25] Huius Hercyniae
silvae, quae supra demonstrata est, latitudo novem dierum iter expedito
patet: non enim aliter finiri potest, neque mensuras itinerum noverunt.
Oritur ab Helvetiorum et Nemetum et Rauracorum finibus rectaque fluminis
Danubi regione pertinet ad fines Dacorum et Anartium; hinc se flectit
sinistrorsus diversis ab flumine regionibus multarumque gentium fines
propter magnitudinem adtingit; neque quisquam est huius Germaniae, qui se
aut adisse ad initium eius silvae dicat, cum dierum iter LX processerit,
aut, quo ex loco oriatur, acceperit: multaque in ea genera ferarum nasci
constat, quae reliquis in locis visa non sint; ex quibus quae maxime
differant ab ceteris et memoriae prodenda videantur haec sunt. |
|
XXVI. En primer lugar,
cierto buey parecido al ciervo, (118) de cuya frente entre las dos orejas
sale un cuerno más elevado y más derecho que los conocidos. En su punta se
esparcen muchos ramos muy anchos a manera de palmas. La hembra tiene el
mismo tamaño, figura y cornamenta del macho. |
[26] Est bos cervi
figura, cuius a media fronte inter aures unum cornu exsistit excelsius
magisque directum his, quae nobis nota sunt, cornibus: ab eius summo sicut
palmae ramique late diffunduntur.
Eadem est
feminae marisque natura, eadem forma magnitudoque cornuum. |
|
XXVII. Otras fieras
hay que se llaman alces, semejantes en la figura y variedad de la piel a
los corzos. Verdad es que son algo mayores y carecen de cuerno, y por
tener las piernas sin junturas y artejos, ni se tienen para dormir, ni
pueden levantarse o valerse, si por algún azar caen en tierra. Los árboles
les sirven de albergue, arrímanse a ellos, y así reclinadas un tanto,
descansan. Observando los cazadores por las huellas cuál suele ser la
guarida, socavan en aquel paraje el tronco, o asierran los árboles con tal
arte que a la vista parezcan enteros. Cuando vienen a reclinarse en su
apoyo acostumbrado, con el propio peso derriban los árboles endebles, y
caen juntamente con ellos. |
[27] Sunt
item, quae appellantur alces. Harum est consimilis capris figura et
varietas pellium, sed magnitudine paulo antecedunt mutilaeque sunt
cornibus et crura sine nodis articulisque habent neque quietis causa
procumbunt neque, si quo adflictae casu conciderunt, erigere sese aut
sublevare possunt. His sunt arbores pro cubilibus: ad eas se applicant
atque ita paulum modo reclinatae quietem capiunt. Quarum ex vestigiis cum
est animadversum a venatoribus, quo se recipere consuerint, omnes eo loco
aut ab radicibus subruunt aut accidunt arbores, tantum ut summa species
earum stantium relinquatur.
Huc cum se
consuetudine reclinaverunt, infirmas arbores pondere adfligunt atque una
ipsae concidunt. |
|
XXVIII. La tercera
raza es de los que llaman uros, los cuales vienen a ser algo menores que
los elefantes; la catadura, el color, la figura de toros, siendo grande su
bravura y ligereza. Sea hombre o bestia, en avistando el bulto, se tiran a
él. Mátanlos cogiéndolos en hoyos con trampas. Con tal afán se curten los
jóvenes, siendo este género de caza su principal ejercicio; los que
hubiesen muerto más de éstos, presentando por prueba los cuernos al
público, reciben grandes aplausos. Pero no es posible domesticarlos ni
amansarlos, aunque los cacen de chiquitos. La grandeza, figura y encaje de
sus cuernos se diferencia mucho de los de nuestros bueyes. Recogidos con
diligencia, los guarnecen de plata, y les sirven de copas en los más
espléndidos banquetes. |
[28]
Tertium est genus eorum, qui uri appellantur.
Hi sunt magnitudine
paulo infra elephantos, specie et colore et figura tauri. Magna vis eorum
est et magna velocitas, neque homini neque ferae quam conspexerunt parcunt.
Hos studiose foveis captos interficiunt. Hoc se labore durant adulescentes
atque hoc genere venationis exercent, et qui plurimos ex his interfecerunt,
relatis in publicum cornibus, quae sint testimonio, magnam ferunt laudem.
Sed adsuescere ad homines et mansuefieri ne parvuli quidem excepti
possunt. Amplitudo cornuum et figura et species multum a nostrorum boum
cornibus differt. Haec studiose conquisita ab labris argento circumcludunt
atque in amplissimis epulis pro poculis utuntur. |
|
XXIX. Después que supo
César por relación de los exploradores ubios cómo los suevos se habían
retirado a los bosques, temiendo la falta de trigo, porque los germanos,
como apuntamos arriba, no cuidan de labrar los campos, resolvió no pasar
adelante. Sin embargo, para contener a los bárbaros con el miedo de su
vuelta, y embarazar el tránsito de sus tropas auxiliares, pasado el
ejército, derribó doscientos pies de la punta del puente que terminaba en
tierra de los ubios, y en la otra levantó una torre de cuatro altos, y
puso en ella para guarnición y defensa del puente doce cohortes, quedando
bien pertrechado este puesto, y por su gobernador el joven Cayo Volcacio
Tulo. Él, cuando ya los panes iban madurando, de partida para la guerra de
Ambiórige, envía delante a Lucio Minucio Basilo con toda la caballería por
la selva Ardena, la mayor de la Galia, que de las orillas del Rin y
fronteras de los trevirenses corre por más de quinientas millas,
alargándose hasta los nervios; y por ver si con la celeridad de la marcha
y coyuntura del tiempo podía lograr algún buen lance le previene no
permita hacer lumbres en el campo a fin de que no se aparezca de lejos
señal de su venida, y añade que presto le seguirá. |
[29] Caesar, postquam
per Vbios exploratores comperit Suebos sese in silvas recepisse, inopiam
frumenti veritus, quod, ut supra demonstravimus, minime omnes Germani
agriculturae student, constituit non progredi longius; sed, ne omnino
metum reditus sui barbaris tolleret atque ut eorum auxilia tardaret,
reducto exercitu partem ultimam pontis, quae ripas Vbiorum contingebat, in
longitudinem pedum ducentorum rescindit atque in extremo ponte turrim
tabulatorum quattuor constituit praesidiumque cohortium duodecim pontis
tuendi causa ponit magnisque eum locum munitionibus firmat.
Ei loco
praesidioque Gaium Volcatium Tullum adulescentem praefecit. Ipse, cum
maturescere frumenta inciperent, ad bellum Ambiorigis profectus per
Arduennam silvam, quae est totius Galliae maxima atque ab ripis Rheni
finibusque Treverorum ad Nervios pertinet milibusque amplius quingentis in
longitudinem patet, Lucium Minucium Basilum cum omni equitatu praemittit,
si quid celeritate itineris atque opportunitate temporis proficere possit;
monet, ut ignes in castris fieri prohibeat, ne qua eius adventus procul
significatio fiat: sese confestim subsequi dicit. |
|
XXX. Ejecutada por
Basilo la orden, y hecho en diligencia y contra toda expectación el viaje,
sorprende a muchos en medio de sus labores, y por las señas que le dieron
éstos va volando al paraje donde decían estar Ambiórige con unos cuantos
caballos. En todo vale mucho la fortuna, y más en la guerra. Pues como fue
gran ventura de Basilo cogerle descuidado y desprevenido, y ser visto de
aquellos hombres antes que supiesen nada de su venida, así fue no menor la
de Ambiórige en poder escapar, después de ser despojado de todo el tren de
carrozas y caballos que tenía consigo. Su dicha estuvo en que sus
compañeros y sirvientes detuvieron un rato el ímpetu de nuestra caballería
dentro del recinto de su palacio, el cual estaba cercado de un soto, como
suelen estarlo las casas de los galos, que para defenderse de los calores
del estío buscan la frescura de florestas y ríos. Con esto, mientras
peleaban los demás, uno de sus criados le trajo un caballo, y él huyendo
se perdió de vista en el bosque. Así la fortuna mostró su mucho poder en
meterle y sacarle del peligro. |
[30]
Basilus, ut imperatum est, facit. Celeriter contraque omnium opinionem
confecto itinere multos in agris inopinantes deprehendit: eorum indicio ad
ipsum Ambiorigem contendit, quo in loco cum paucis equitibus esse
dicebatur. Multum cum in omnibus rebus tum in re militari potest fortuna.
Nam <sicut> magno accidit casu ut in ipsum incautum etiam atque imparatum
incideret, priusque eius adventus ab omnibus videretur, quam fama ac
nuntius adferretur: sic magnae fuit fortunae omni militari instrumento,
quod circum se habebat, erepto, raedis equisque comprehensis ipsum
effugere mortem. Sed hoc quoque factum est, quod aedificio circumdato
silva, ut sunt fere domicilia Gallorum, qui vitandi aestus causa plerumque
silvarum atque fluminum petunt propinquitates, comites familiaresque eius
angusto in loco paulisper equitum nostrorum vim sustinuerunt. His
pugnantibus illum in equum quidam ex suis intulit: fugientem silvae
texerunt. Sic et ad subeundum periculum et ad vitandum multum fortuna
valuit. |
|
XXXI. Dúdase si
Ambiórige dejó de juntar sus tropas de propósito, por haber creído que no
serían necesarias, o si por falta de tiempo y nuestra repentina llegada no
pudo hacerlo, persuadido de que venía detrás el resto del ejército. Lo
cierto es que despachó luego secretamente correos por todo el país,
avisando que se salvasen como pudiesen. Con eso unos se refugiaron en la
selva Ardena, otros entre las lagunas inmediatas, los vecinos al Océano en
los islotes que suelen formar los esteros. Muchos, abandonada su patria,
se pusieron con todas sus cosas en manos de las gentes más extrañas.
Cativulco, (119) rey de la mitad del país de los eburones, cómplice de
Ambiórige, agobiado de la vejez, no pudiendo aguantar las fatigas de la
guerra ni de la fuga, abominando de Ambiórige, autor de la conjura, se
atosigó con zumo de tejo, de que hay grande abundancia en la Galia y en la
Germania. |
[31] Ambiorix copias
suas iudicione non conduxerit, quod proelio dimicandum non existimarit, an
tempore exclusus et repentino equitum adventu prohibitus, cum reliquum
exercitum subsequi crederet, dubium est. Sed certe dimissis per agros
nuntiis sibi quemque consulere iussit. Quorum pars in Arduennam silvam,
pars in continentes paludes profugit; qui proximi Oceano fuerunt, his
insulis sese occultaverunt, quas aestus efficere consuerunt: multi ex suis
finibus egressi se suaque omnia alienissimis crediderunt. Catuvolcus, rex
dimidiae partis Eburonum, qui una cum Ambiorige consilium inierat, aetate
iam confectus, cum laborem aut belli aut fugae ferre non posset, omnibus
precibus detestatus Ambiorigem, qui eius consilii auctor fuisset, taxo,
cuius magna in Gallia Germaniaque copia est, se exanimavit. |
|
XXXII. Los senos y
condrusos, (120) descendientes de los germanos, situados entre los eburones y trevirenses, enviaron legados a César, suplicándole «que no los
contase entre los enemigos, ni creyese ser igualmente reos todos los
germanos, habitantes de esta parte del Rin; que ni se habían mezclado en
esta guerra, ni favorecido el partido de Ambiórige». César, averiguada la
verdad examinando a los prisioneros, les ordenó que si se acogiesen a
ellos algunos eburones fugitivos se los entregasen. Con esta condición les
dio palabra de no molestarlos. Luego, distribuyendo el ejército en tres
trozos, hizo conducir los equipajes de todas las legiones a un castillo
que tiene por nombre Atuatica, situado casi en medio de los eburones,
donde Titurio y Arunculeyo estuvieron de invernada. Prefirió César este
sitio, así por las demás conveniencias, como por estar aún en pie las
fortificaciones del año antecedente, con que ahorraba el trabajo a los
soldados. Para escolta del bagaje dejó la legión decimocuarta, una de las
tres alistadas últimamente y traídas de Italia, y por comandante a Quinto
Tulio Cicerón con doscientos caballos a sus órdenes. |
[32] Segni Condrusique,
ex gente et numero Germanorum, qui sunt inter Eburones Treverosque,
legatos ad Caesarem miserunt oratum, ne se in hostium numero duceret neve
omnium Germanorum, qui essent citra Rhenum, unam esse causam iudicaret:
nihil se de bello cogitavisse, nulla Ambiorigi auxilia misisse. Caesar
explorata re quaestione captivorum, si qui ad eos Eburones ex fuga
convenissent, ad se ut reducerentur, imperavit; si ita fecissent, fines
eorum se violaturum negavit. Tum copiis in tres partes distributis
impedimenta omnium legionum Aduatucam contulit. Id castelli nomen est. Hoc
fere est in mediis Eburonum finibus, ubi Titurius atque Aurunculeius
hiemandi causa consederant.
Hunc cum reliquis rebus
locum probabat, tum quod superioris anni munitiones integrae manebant, ut
militum laborem sublevaret. Praesidio impedimentis legionem quartamdecimam reliquit, unam ex eis
tribus, quas proxime conscriptas ex Italia traduxerat.
Ei
legioni castrisque Quintum Tullium Ciceronem praeficit ducentosque equites
attribuit. |
|
XXXIII. En la
repartición del ejército da orden a Tito Labieno de marchar con tres
legiones hacia las costas del Océano confinantes con los menapios. Envía
con otras tantas a Cayo Trebonio a talar la región adyacente de los
aduáticos; (121) él, con las tres restantes, determina ir en busca de Ambiórige, que, según le decían, se había retirado hacia el Sambre (122)
con algunos caballos, donde se junta este río con el Mosa al remate de la
selva Ardena. Al partir promete volver dentro de siete días, en que se
cumplía el plazo de la paga del trigo que sabía deberse a la legión que
quedaba en el presidio. Encarga a Labieno y Trebonio que, si buenamente
pueden, vuelvan para el mismo día con ánimo de comenzar otra vez con
nuevos bríos la guerra, conferenciando entre sí primero, y averiguando las
intenciones del enemigo. |
[33]
Partito exercitu Titum Labienum cum legionibus tribus ad Oceanum versus in
eas partes quae Menapios attingunt proficisci iubet; Gaium Trebonium cum
pari legionum numero ad eam regionem quae ad Aduatucos adiacet
depopulandam mittit; ipse cum reliquis tribus ad flumen Scaldem, quod
influit in Mosam, extremasque Arduennae partis ire constituit, quo cum
paucis equitibus profectum Ambiorigem audiebat. Discedens post diem
septimum sese reversurum confirmat; quam ad diem ei legioni quae in
praesidio relinquebatur deberi frumentum sciebat. Labienum Treboniumque
hortatur, si rei publicae commodo facere possint, ad eum diem revertantur,
ut rursus communicato consilio exploratisque hostium rationibus aliud
initium belli capere possint. |
|
XXXIV. Éste, como
arriba declaramos, ni andaba unido en tropas, ni estaba fortificado en
plaza ni lugar de defensa, sino que por todas partes tenía derramadas las
gentes. Cada cual se guarecía donde hallaba esperanza de asilo a la vida,
o en la hondonada de un valle, o en la espesura de un monte, o entre
lagunas impracticables. Estos parajes eran conocidos sólo de los
naturales, y era menester gran cautela, no para resguardar el grueso del
ejército (que ningún peligro podía temerse de hombres despavoridos y
dispersos), sino por respeto a la seguridad de cada soldado, de que pendía
en parte la conservación de todo el ejército; siendo así que por la
codicia del pillaje muchos se alejaban demasiado, y la variedad de los
senderos desconocidos les impedía el marchar juntos. Si quería de una vez
extirpar esta canalla de hombres forajidos, era preciso destacar varias
partidas de tropa desmembrando el ejército; si mantener las cohortes
formadas según la disciplina militar de los romanos, la situación misma
sería la mejor defensa para los bárbaros, no faltándoles osadía para armar
emboscadas y cargar a los nuestros en viéndolos separados. Como quiera, en
tales apuros se tomaban todas las providencias posibles, mirando siempre
más a precaver el daño propio que a insistir mucho en el ajeno, aunque
todos ardían en deseos de venganza. César despacha correos a las ciudades
comarcanas convidándolas con el cebo del botín al saqueo de los eburones,
queriendo más exponer la vida de los galos en aquellos jarales que la de
sus soldados, y tirando también a que ojeándolos el gran gentío, no
quedase rastro ni memoria de tal casta en pena de su alevosía. Mucha fue
la gente que luego acudió de todas partes a este ojeo. |
[34] Erat, ut supra
demonstravimus, manus certa nulla, non oppidum, non praesidium, quod se
armis defenderet, sed in omnes partes dispersa multitudo. Vbi cuique aut
valles abdita aut locus silvestris aut palus impedita spem praesidi aut
salutis aliquam offerebat, consederat. Haec loca vicinitatibus erant nota,
magnamque res diligentiam requirebat non in summa exercitus tuenda (nullum
enim poterat universis <a> perterritis ac dispersis periculum accidere),
sed in singulis militibus conservandis; quae tamen ex parte res ad salutem
exercitus pertinebat. Nam et praedae cupiditas multos longius evocabat, et
silvae incertis occultisque itineribus confertos adire prohibebant. Si
negotium confici stirpemque hominum sceleratorum interfici vellet,
dimittendae plures manus diducendique erant milites; si continere ad signa
manipulos vellet, ut instituta ratio et consuetudo exercitus Romani
postulabat, locus ipse erat praesidio barbaris, neque ex occulto
insidiandi et dispersos circumveniendi singulis deerat audacia.
Vt in
eiusmodi difficultatibus, quantum diligentia provideri poterat
providebatur, ut potius in nocendo aliquid praetermitteretur, etsi omnium
animi ad ulciscendum ardebant, quam cum aliquo militum detrimento
noceretur. Dimittit ad finitimas civitates nuntios Caesar: omnes ad se
vocat spe praedae ad diripiendos Eburones, ut potius in silvis Gallorum
vita quam legionarius miles periclitetur, simul ut magna multitudine
circumfusa pro tali facinore stirps ac nomen civitatis tollatur. Magnus
undique numerus celeriter convenit. |
|
XXXV. Tal era el
estado de las cosas en los eburones en vísperas del día séptimo, plazo de
la vuelta prometida de César a la legión que guardaba el bagaje. En esta
ocasión se pudo echar de ver cuánta fuerza tiene la fortuna en los varios
accidentes de la guerra. Deshechos y atemorizados los enemigos, no quedaba
ni una partida que ocasionase el más leve recelo. Vuela entre tanto la
fama del saqueo de los eburones a los germanos del otro lado del Rin, y
como todos, eran convidados a la presa. Los sicambros vecinos al Rin, que
recogieron, según queda dicho, a los tencteros y usipetes fugitivos,
juntan dos mil caballos, y pasando el río en barcas y balsas treinta
millas más abajo del sitio donde estaba el puente cortado y la guarnición
puesta por César, entran por las fronteras de los eburones: cogen a muchos
que huían descarriados, y juntamente grandes hatos de ganados de que ellos
son muy codiciosos. Cebados en la presa, prosiguen adelante, sin detenerse
por lagunas ni por selvas, como gente criada en guerras y latrocinios.
Preguntan a los cautivos dónde para César. Respondiéndoles que fue muy
lejos, y con él todo su ejército, uno de los cautivos: « ¿Para qué os
cansáis, dice, en correr tras esta ruin y mezquina ganancia, pudiendo
haceros riquísimos a poca costa? En tres horas podéis estar en Atuática,
donde han almacenado los romanos todas sus riquezas. La guarnición es tan
corta, que ni aun a cubrir el muro alcanza; ni hay uno que ose salir del
cercado. » Los germanos que esto supieron, ponen a recaudo la presa hecha,
y vanse derechos al castillo, llevando a su consejero por guía. |
[35] Haec in omnibus
Eburonum partibus gerebantur, diesque appetebat septimus, quem ad diem
Caesar ad impedimenta legionemque reverti constituerat. Hic quantum in
bello fortuna possit et quantos adferat casus cognosci potuit. Dissipatis
ac perterritis hostibus, ut demonstravimus, manus erat nulla quae parvam
modo causam timoris adferret. Trans Rhenum ad Germanos pervenit fama,
diripi Eburones atque ultro omnes ad praedam evocari. Cogunt equitum duo
milia Sugambri, qui sunt proximi Rheno, a quibus receptos ex fuga
Tencteros atque Vsipetes supra docuimus. Transeunt Rhenum navibus
ratibusque triginta milibus passuum infra eum locum, ubi pons erat
perfectus praesidiumque ab Caesare relictum: primos Eburonum fines adeunt;
multos ex fuga dispersos excipiunt, magno pecoris numero, cuius sunt
cupidissimi barbari, potiuntur. Invitati praeda longius procedunt. Non hos
palus in bello latrociniisque natos, non silvae morantur. Quibus in locis
sit Caesar ex captivis quaerunt; profectum longius reperiunt omnemque
exercitum discessisse cognoscunt. Atque unus ex captivis "Quid vos,"
inquit, "hanc miseram ac tenuem sectamini praedam, quibus licet iam esse
fortunatissimos? Tribus horis Aduatucam venire potestis: huc omnes suas
fortunas exercitus Romanorum contulit: praesidi tantum est, ut ne murus
quidem cingi possit, neque quisquam egredi extra munitiones audeat."
Oblata spe Germani quam nacti erant praedam in occulto relinquunt; ipsi
Aduatucam contendunt usi eodem duce, cuius haec indicio cognoverant. |
|
XXXVI. Cicerón, todos
los días precedentes, según las órdenes de César, había contenido con el
mayor cuidado a los soldados dentro de los reales, sin permitir que
saliese de la fortaleza ni siquiera un furriel, pero el día séptimo,
desconfiando que César cumpliese su palabra, por haber oído que se había
alejado mucho y no tener la menor noticia de su vuelta, picado al mismo
tiempo de los dichos de algunos que su tesón calificaban con el nombre de
asedio, pues no les era lícito dar fuera un paso, sin recelo de desgracia
alguna, como que en espacio sólo de tres millas estaban acuarteladas nueve
legiones con un grueso cuerpo de caballería, disipados y casi reducidos a
nada los enemigos, destaca cinco cohortes a forrajear en las mieses
vecinas, entre las cuales y los cuarteles sólo mediaba un collado. Muchos
soldados de otras legiones habían quedado enfermos en los reales. De éstos
al pie de trescientos ya convalecidos son también enviados con su bandera;
tras ellos va, obteniendo el permiso, una gran cáfila de vivanderos que se
hallaban en el campo con su gran recua de acémilas. |
[36] Cicero, qui omnes
superiores dies praeceptis Caesaris cum summa diligentia milites in
castris continuisset ac ne calonem quidem quemquam extra munitionem egredi
passus esset, septimo die diffidens de numero dierum Caesarem fidem
servaturum, quod longius progressum audiebat, neque ulla de reditu eius
fama adferebatur, simul eorum permotus vocibus, qui illius patientiam
paene obsessionem appellabant, siquidem ex castris egredi non liceret,
nullum eiusmodi casum exspectans, quo novem oppositis legionibus maximoque
equitatu dispersis ac paene deletis hostibus in milibus passuum tribus
offendi posset, quinque cohortes frumentatum in proximas segetes mittit,
quas inter et castra unus omnino collis intererat. Complures erant ex
legionibus aegri relicti; ex quibus qui hoc spatio dierum convaluerant,
circiter CCC, sub vexillo una mittuntur; magna praeterea multitudo calonum,
magna vis iumentorum, quae in castris subsederant, facta potestate
sequitur. |
|
XXXVII. A tal tiempo y
coyuntura sobrevienen los germanos a caballo, y a carrera abierta formados
como venían forcejean a romper por la puerta de socorro en los reales, sin
que por la interposición de las selvas fuesen vistos de nadie hasta que ya
estaban encima; tanto, que los mercaderes, que tenían sus tiendas junto al
campo, no tuvieron lugar de meterse dentro. Sorprendidos los nuestros con
la novedad, se asustan, y a duras penas los centinelas sufren la primera
carga. Los enemigos se abalanzan a todas partes por si pueden hallar
entrada por alguna. Los nuestros, con harto trabajo, defienden las
puertas, que las esquinas bien guarnecidas estacan por situación y por
arte. Corren azorados, preguntándose unos a otros la causa de aquel
tumulto; ni aciertan a donde acudir con las banderas, ni a qué parte
agregarse. Quién dice que los reales han sido tomados; quién asevera que
degollado el ejército con el general, los bárbaros vencedores se han
echado sobre ellos; los más se imaginan nuevos malos agüeros,
representándoseles vivamente la tragedia de Cota y Titurio (123) que allí
mismo perecieron. Atónitos todos del espanto, los bárbaros se confirman en
la opinión de que no hay dentro guarnición de provecho, como había dicho
el cautivo, y pugnan por abrir brecha exhortándose unos a otros a no
soltar de las manos dicha tan grande. |
[37] Hoc ipso tempore
et casu Germani equites interveniunt protinusque eodem illo, quo venerant,
cursu ab decumana porta in castra irrumpere conantur, nec prius sunt visi
obiectis ab ea parte silvis, quam castris appropinquarent, usque eo ut qui
sub vallo tenderent mercatores recipiendi sui facultatem non haberent.
Inopinantes nostri re nova perturbantur, ac vix primum impetum cohors in
statione sustinet. Circumfunduntur ex reliquis hostes partibus, si quem
aditum reperire possent. Aegre portas nostri tuentur, reliquos aditus
locus ipse per se munitioque defendit. Totis trepidatur castris, atque
alius ex alio causam tumultus quaerit; neque quo signa ferantur neque quam
in partem quisque conveniat provident. Alius iam castra capta pronuntiat,
alius deleto exercitu atque imperatore victores barbaros venisse contendit;
plerique novas sibi ex loco religiones fingunt Cottaeque et Tituri
calamitatem, qui in eodem occiderint castello, ante oculos ponunt. Tali
timore omnibus perterritis confirmatur opinio barbaris, ut ex captivo
audierant, nullum esse intus praesidium. Perrumpere nituntur seque ipsi
adhortantur, ne tantam fortunam ex manibus dimittant. |
|
XXXVIII. Había quedado
enfermo en los reales Publio Sestio Báculo, ayudante mayor de César, de
quien hemos hecho mención en las batallas anteriores, y hacía ya cinco
días que estaba sin comer. Éste, desesperanzado de su vida y de la de
todos, sale desarmado del pabellón; viendo a los enemigos encima y a los
suyos en el último apuro, arrebata las armas al primero que encuentra, y
plántase en la puerta; síguenle los centuriones del batallón que hacía la
guardia, y juntos sostienen por un rato la pelea. Desfallece Sestio
traspasado de graves heridas, y desmayado, aunque con gran pena, y en
brazos le retiran vivo del combate. A favor de este intermedio los demás
cobran aliento de modo que ya se atreven a dejarse ver en las barreras y
aparentar defensa. |
[38] Erat aeger cum
praesidio relictus Publius Sextius Baculus, qui primum pilum ad Caesarem
duxerat, cuius mentionem superioribus proeliis fecimus, ac diem iam
quintum cibo caruerat. Hic diffisus suae atque omnium saluti inermis ex
tabernaculo prodit: videt imminere hostes atque in summo esse rem
discrimine: capit arma a proximis atque in porta consistit.
Consequuntur hunc centuriones eius cohortis quae in statione erat:
paulisper una proelium sustinent. Relinquit animus Sextium gravibus
acceptis vulneribus: aegre per manus tractus servatur. Hoc spatio
interposito reliqui sese confirmant tantum, ut in munitionibus consistere
audeant speciemque defensorum praebeant. |
|
XXXIX. En esto,
nuestros soldados, a la vuelta del forrajeo, oyen la gritería; adelántanse
los caballos; reconocen lo grande del peligro, pero sobrecogidos del
terror, no hay para ellos lugar seguro. Como todavía eran bisoños y sin
experiencia en el arte militar, vuelven los ojos al tribuno y capitanes
para ver qué les ordenan. Ninguno hay tan bravo que no esté sobresaltado
con la novedad del caso. Los bárbaros, descubriendo a lo lejos
estandartes, desisten el ataque, creyendo a primera vista de retorno las
legiones, que por informe de los cautivos suponían muy distantes, Mas
después, visto el corto número, arremeten por todas partes. |
[39] Interim confecta
frumentatione milites nostri clamorem exaudiunt: praecurrunt equites;
quanto res sit in periculo cognoscunt. Hic vero nulla munitio est quae
perterritos recipiat: modo conscripti atque usus militaris imperiti ad
tribunum militum centurionesque ora convertunt; quid ab his praecipiatur
exspectant. Nemo est tam fortis quin rei novitate perturbetur. Barbari
signa procul conspicati oppugnatione desistunt: redisse primo legiones
credunt, quas longius discessisse ex captivis cognoverant; postea despecta
paucitate ex omnibus partibus impetum faciunt. |
|
XL. Los vivanderos
suben corriendo a un altillo vecino. Echados luego allí, se dejan caer
entre las banderas y pelotones de los soldados, que ya intimidados, con
eso se asustan más. Unos son de parecer que, pues tan cerca se hallan de
los reales, cercados en forma triangular se arrojen de golpe; que si
algunos cayeren, siquiera los demás podrán salvarse. Otros, que no se
mueven de la colina, resueltos a correr todos una misma suerte. No
aprobaban este partido aquellos soldados viejos que fueron también con su
bandera en compañía de los otros, como se ha dicho, y así, animándose
recíprocamente, capitaneados por Cayo Trebonio, su comandante, penetran
por medio de los enemigos, y todos sin faltar uno, entran en los reales.
Los vivanderos y jinetes, corriendo tras ellos por el camino abierto,
amparados del valor de los soldados, se salvan igualmente. Al contrario
los que se quedaron en el cerro, como bisoños, ni perseveraron en el
propósito de hacerse fuertes en aquel lugar ventajoso, ni supieron imitar
el vigor y actividad que vieron haber sido tan saludable a los otros, sino
que intentando acogerse a los reales, se metieron en un barranco. Algunos
centuriones que del grado inferior de otras legiones por sus méritos
habían sido promovidos al superior de ésta, por no mancillar el honor
antes ganado en la milicia, murieron peleando valerosamente. Por el
denuedo de éstos arredrados los enemigos, una parte de los soldados contra
toda esperanza llegó sin lesión a los reales; la otra, rodeada de los
bárbaros, pereció. |
[40]
Calones in proximum tumulum procurrunt.
Hinc
celeriter deiecti se in signa manipulosque coniciunt: eo magis timidos
perterrent milites.
Alii cuneo facto ut
celeriter perrumpant censent, quoniam tam propinqua sint castra, et si
pars aliqua circumventa ceciderit, at reliquos servari posse confidunt;
alii, ut in iugo consistant atque eundem omnes ferant casum.
Hoc veteres non probant milites, quos
sub vexillo una profectos docuimus. Itaque inter se cohortati duce Gaio
Trebonio, equite Romano, qui eis erat praepositus, per medios hostes
perrumpunt incolumesque ad unum omnes in castra perveniunt. Hos subsecuti
calones equitesque eodem impetu militum virtute servantur. At ei qui in
iugo constiterant, nullo etiam nunc usu rei militaris percepto neque in eo
quod probaverant consilio permanere, ut se loco superiore defenderent,
neque eam quam prodesse aliis vim celeritatemque viderant imitari
potuerunt, sed se in castra recipere conati iniquum in locum demiserunt.
Centuriones, quorum nonnulli ex inferioribus ordinibus reliquarum legionum
virtutis causa in superiores erant ordines huius legionis traducti, ne
ante partam rei militaris laudem amitterent, fortissime pugnantes
conciderunt.
Militum
pars horum virtute summotis hostibus praeter spem incolumis in castra
pervenit, pars a barbaris circumventa periit. |
|
XLI. Los germanos,
perdida la esperanza de apoderarse de los reales, viendo que los nuestros
pusieron pie dentro de las trincheras, se retiraron tras el Rin con la
presa guardada en el bosque. Pero el terror de los nuestros, aun después
de la retirada de los enemigos, duró tanto, que llegando aquella noche
Cayo Voluseno con la caballería enviado a darles noticia de la venida
próxima de César con el ejército entero, nadie lo creía. Tan atolondrados
estaban del miedo, que sin escuchar razones, se cerraban en decir que,
destrozada toda la infantería, la caballería sola había podido salvarse,
pues nunca los germanos hubieran intentado el asalto estando el ejército
en pie. La presencia sola de César pudo, en fin, serenarlos. |
[41]
Germani desperata expugnatione castrorum, quod nostros iam constitisse in
munitionibus videbant, cum ea praeda quam in silvis deposuerant trans
Rhenum sese receperunt. Ac tantus fuit etiam post discessum hostium terror
ut ea nocte, cum Gaius Volusenus missus cum equitatu ad castra venisset,
fidem non faceret adesse cum incolumi Caesarem exercitu.
Sic omnino animos
timor praeoccupaverat ut paene alienata mente deletis omnibus copiis
equitatum se ex fuga recepisse dicerent neque incolumi exercitu Germanos
castra oppugnaturos fuisse contenderent. Quem timorem Caesaris adventus
sustulit. |
|
XLII. Vuelto éste,
haciéndose cargo de los incidentes de la guerra, una cosa reprendió no
más: que se hubiesen destacado las cohortes que debían estar en guardia en
el campo; que por ningún caso convino aventurarse. Por lo demás hizo esta
reflexión: que si la fortuna tuvo mucha parte en el inopinado ataque de
los enemigos, mucho más propicia se mostró en que hubiesen rechazado a los
bárbaros, estando ya casi dentro del campo. Sobre todo, era de admirar que
los germanos, salidos de sus tierras con el fin de saquear las de
Ambiórige, dando casualmente en los reales de los romanos, le viniesen a
hacer el mayor beneficio que pudiera desear. |
[42] Reversus ille
eventus belli non ignorans unum, quod cohortes ex statione et praesidio
essent emissae, questus ne minimo quidem casu locum relinqui debuisse,
multum fortunam in repentino hostium adventu potuisse iudicavit, multo
etiam amplius, quod paene ab ipso vallo portisque castrorum barbaros
avertisset. Quarum omnium rerum maxime admirandum videbatur, quod Germani,
qui eo consilio Rhenum transierant, ut Ambiorigis fines depopularentur, ad
castra Romanorum delati optatissimum Ambiorigi beneficium obtulerunt. |
|
XLIII. Marchando César
a molestar de nuevo a los enemigos, despachó por todas partes gran número
de tropas recogidas de las ciudades comarcanas. Quemaban cuantos cortijos
y caserías encontraban, entrando a saco todos los lugares. Las mieses no
sólo fueron destruidas de tanta muchedumbre de hombres y bestias, sino
también por causa de la estación y de las lluvias que echaron a perder lo
que pudo quedar; de suerte que aun lo que por entonces se guareciesen,
retrocediendo el ejército, se vieran necesitados a perecer de pura
miseria. Y como tanta gente de a caballo dividida en piquetes discurría
por todas partes, tal vez llegó la cosa a términos que los prisioneros
afirmaban no sólo haber visto cómo iba huyendo Ambiórige, sino estarle
todavía viendo; con que la esperanza de alcanzarle, a costa de infinito
trabajo, muchos que pensaban ganarse con eso suma estimación de César,
hacían más que hombres por salir de su intento. Y siempre a punto de
prenderle, por un si es no es erraban el golpe más venturoso,
escapándoseles de entre las manos en los escondrijos, matorrales y sotos,
favorecido de la oscuridad de la noche, huyendo a diversas regiones y
parajes sin más guardia que las de cuatro caballos, a quien únicamente
osaba fiar su vida. |
[43] Caesar rursus ad
vexandos hostes profectus magno coacto numero ex finitimis civitatibus in
omnes partes dimittit. Omnes vici atque omnia aedificia quae quisque
conspexerat incendebantur; praeda ex omnibus locis agebatur; frumenta non
solum tanta multitudine iumentorum atque hominum consumebantur, sed etiam
anni tempore atque imbribus procubuerant ut, si qui etiam in praesentia se
occultassent, tamen his deducto exercitu rerum omnium inopia pereundum
videretur. Ac saepe in eum locum ventum est tanto in omnes partes diviso
equitatu, ut modo visum ab se Ambiorigem in fuga circumspicerent captivi
nec plane etiam abisse ex conspectu contenderent, ut spe consequendi
illata atque infinito labore suscepto, qui se summam ab Caesare gratiam
inituros putarent, paene naturam studio vincerent, semperque paulum ad
summam felicitatem defuisse videretur, atque ille latebris aut saltibus se
eriperet et noctu occultatus alias regiones partesque peteret non maiore
equitum praesidio quam quattuor, quibus solis vitam suam committere
audebat. |
|
XLIV. Asoladas en la
dicha forma las campiñas, César recoge su ejército menoscabado de dos
cohortes a la ciudad de Reims, donde llamando a Cortes de la Galia,
deliberó tratar en ellas la causa de la conjuración de los senones y
chartreses; y pronunciada sentencia de muerte contra el príncipe Acón,
(124) que había sido su cabeza, la ejecutó según costumbre de los romanos.
Algunos por temor a la justicia se ausentaron; y habiéndolos
desnaturalizado, (125) alojó dos legiones para aquel invierno en tierra de Tréveris, dos en Langres, las otras seis en Sens, y dejándolas todas
provistas de bastimentos, partió para Italia a tener las acostumbradas
juntas.
Notas de Napoleón del libro sexto |
[44] Tali modo
vastatis regionibus exercitum Caesar duarum cohortium damno Durocortorum
Remorum reducit concilioque in eum locum Galliae indicto de coniuratione
Senonum et Carnutum quaestionem habere instituit et de Accone, qui
princeps eius consili fuerat, graviore sententia pronuntiata more maiorum
supplicium sumpsit.
Nonnulli
iudicium veriti profugerunt. Quibus cum aqua atque igni interdixisset,
duas legiones ad fines Treverorum, duas in Lingonibus, sex reliquas in
Senonum finibus Agedinci in hibernis collocavit frumentoque exercitui
proviso, ut instituerat, in Italiam ad conventus agendos profectus est. |
|
LIBRO SÉPTIMO |
LIBER SEPTIMVS |
|
I. Sosegada ya la
Galia, César, conforme a su resolución, parte para Italia a presidir las
juntas. Aquí tiene noticia de la muerte de Publio Clodio. Sabiendo
asimismo que por decreto del Senado todos los mozos de Italia eran
obligados a alistarse, dispone hacer levas en toda la provincia.
Espárcense luego estas nuevas por la Galia Transalpina, abultándolas, y
poniendo de su casa los galos lo que parecía consiguiente: «que detenido
César por las turbulencias de Roma, no podía durante las diferencias venir
al ejército». Con esta ocasión, los que ya de antemano estaban desabridos
por el imperio del Pueblo Romano, empiezan con mayor libertad y descaro a
tratar de guerra. Citándose los grandes a consejo en los montes y lugares
retirados, quéjanse de la muerte de Acón; y reflexionando que otro tanto
puede sucederles a ellos mismos, laméntanse de la común desventura de la
Galia. No hay premios ni galardones que no prometan al que primero levante
bandera y arriesgue su vida por la libertad de la patria. Ante todas
cosas, dicen: «Mientras la conspiración está secreta, se ha de procurar
cerrar a César el paso al ejército; esto es fácil, porque ni las legiones
en ausencia del general han de atreverse a salir de los cuarteles, ni el
general puede juntarse con las legiones sin escolta. En conclusión, más
vale morir en campaña, que dejar de recobrar nuestra antigua militar
gloria, y la libertad heredada de los mayores. ». |
[1] Quieta Gallia
Caesar, ut constituerat, in Italiam ad conventus agendos proficiscitur.
Ibi cognoscit de Clodii caede [de] senatusque consulto certior factus, ut
omnes iuniores Italiae coniurarent, delectum tota provincia habere
instituit.
Eae res in Galliam
Transalpinam celeriter perferuntur. Addunt ipsi et adfingunt rumoribus
Galli, quod res poscere videbatur, retineri urbano motu Caesarem neque in
tantis dissensionibus ad exercitum venire posse.
Hac impulsi occasione, qui iam ante se populi Romani imperio
subiectos dolerent liberius atque audacius de bello consilia inire
incipiunt.
Indictis
inter se principes Galliae conciliis silvestribus ac remotis locis
queruntur de Acconis morte; posse hunc casum ad ipsos recidere
demonstrant: miserantur communem Galliae fortunam: omnibus
pollicitationibus ac praemiis deposcunt qui belli initium faciant et sui
capitis periculo Galliam in libertatem vindicent. In primis rationem esse
habendam dicunt, priusquam eorum clandestina consilia efferantur, ut
Caesar ab exercitu intercludatur. Id esse facile, quod neque legiones
audeant absente imperatore ex hibernis egredi, neque imperator sine
praesidio ad legiones pervenire possit. Postremo in acie praestare
interfici quam non veterem belli gloriam libertatemque quam a maioribus
acceperint recuperare. |
|
II. Ponderadas estas
cosas, salen a la empresa los chartreses prometiendo exponerse a cualquier
peligro por el bien común, y dar principio a la guerra; y por cuanto era
posible en el día recibir y darse rehenes, por no propalar el secreto,
piden pleito homenaje sobre las banderas (ceremonia para ellos la más
sacrosanta) que no serán desamparados de los demás, una vez comenzada la
guerra. Con efecto, entre los aplausos de los chartreses, prestando
juramento todos los circunstantes y señalado el día del rompimiento, se
despide la junta. |
[2] His rebus agitatis
profitentur Carnutes se nullum periculum communis salutis causa recusare
principesque ex omnibus bellum facturos pollicentur et, quoniam in
praesentia obsidibus cavere inter se non possint ne res efferatur, ut
iureiurando ac fide sanciatur, petunt, collatis militaribus signis, quo
more eorum gravissima caerimonia continetur, ne facto initio belli ab
reliquis deserantur. Tum collaudatis Carnutibus, dato iureiurando ab
omnibus qui aderant, tempore eius rei constituto ab concilio disceditur. |
|
III. Llegado el plazo,
los de Chartres, acaudillados de Cotuato y Conetoduno, dos hombres
desaforados, hecha la señal, van corriendo a. Genabo, y matan a los
ciudadanos romanos que allí residían por causa del comercio, y entre ellos
el noble caballero Cayo Fusio Cota, que por mandato de César cuidaba de
las provisiones, y roban sus haciendas. Al instante corre la voz por todos
los Estados de la Galia, porque siempre que sucede alguna cosa ruidosa y
muy notable la pregonan por los campos y caminos. Los primeros que oyen
pasan a otros la noticia, y éstos de mano en mano la van comunicando a los
inmediatos, como entonces acaeció; que lo ejecutado en Genabo al rayar el
Sol, antes de tres horas de noche se supo en la frontera de los alvernos a
distancia de ciento setenta millas. |
[3] Vbi ea dies venit,
Carnutes Cotuato et Conconnetodumno ducibus, desperatis hominibus, Cenabum
signo dato concurrunt civesque Romanos, qui negotiandi causa ibi
constiterant, in his Gaium Fufium Citam, honestum equitem Romanum, qui rei
frumentariae iussu Caesaris praeerat, interficiunt bonaque eorum diripiunt.
Celeriter ad omnes Galliae civitates fama perfertur. Nam ubicumque maior
atque illustrior incidit res, clamore per agros regionesque significant;
hunc alii deinceps excipiunt et proximis tradunt, ut tum accidit.
Nam quae
Cenabi oriente sole gesta essent, ante primam confectam vigiliam in
finibus Arvernorum audita sunt, quod spatium est milium passuum circiter
centum LX. |
|
IV. De la misma suerte
aquí Vercingetórige (joven muy poderoso, cuyo padre fue Celtilo el mayor
príncipe de toda la Galia, y al fin muerto por sus nacionales por querer
hacerse rey), convocando sus apasionados, los amotinó fácilmente. Mas
sabido su intento, ármanse contra él, y es echado de Gergovia (126) por Gobanición su tío y los demás señores que desaprobaban este atentado. No
se acobarda por eso, antes corre los campos enganchando a los desvalidos y
facinerosos. Junta esta gavilla, induce a su partido a cuantos encuentra
de los ciudadanos. Exhórtalos a tomar las armas en defensa de la libertad;
con que abanderizada mucha gente, echa de la ciudad a sus contrarios, que
poco antes le habían a él echado de ella. Proclámase rey de los suyos;
despacha embajadas a todas partes conjurando a todos a ser leales. En
breve hace su bando a los de Sens, de París, el Poitú, Cuera, Turena, a
los aulercos limosines, a los de Anjou y demás habitantes de las costas
del Océano. Todos a una voz le nombran generalísimo. Valiéndose de esta
potestad absoluta, exige rehenes de todas estas naciones, y manda que le
acudan luego con cierto número de soldados. A cada una de las provincias
determina la cantidad de armas y el tiempo preciso de fabricarlas. Sobre
todo cuida de proveerse de caballos. Junta en su gobierno un sumo celo con
una severidad suma. A fuerza de castigos se hace obedecer de los que
andaban perplejos. Por delitos graves son condenados al fuego y a todo
género de tormentos; por faltas ligeras, cortadas las orejas o sacado un
ojo, los remite a sus casas para poner escarmiento y temor a los demás con
el rigor del castigo. |
[4]
Simili ratione ibi Vercingetorix, Celtilli filius, Arvernus, summae
potentiae adulescens, cuius pater principatum Galliae totius obtinuerat et
ob eam causam, quod regnum appetebat, ab civitate erat interfectus,
convocatis suis clientibus facile incendit. Cognito eius consilio ad arma
concurritur. Prohibetur ab Gobannitione, patruo suo, reliquisque
principibus, qui hanc temptandam fortunam non existimabant; expellitur ex
oppido Gergovia; non destitit tamen atque in agris habet dilectum egentium
ac perditorum. Hac coacta manu, quoscumque adit ex civitate ad suam
sententiam perducit; hortatur ut communis libertatis causa arma capiant,
magnisque coactis copiis adversarios suos a quibus paulo ante erat eiectus
expellit ex civitate. Rex ab suis appellatur. Dimittit quoque versus
legationes; obtestatur ut in fide maneant.
Celeriter sibi Senones,
Parisios, Pictones, Cadurcos, Turonos, Aulercos, Lemovices, Andos
reliquosque omnes qui Oceanum attingunt adiungit: omnium consensu ad eum
defertur imperium. Qua oblata potestate omnibus his civitatibus obsides
imperat, certum numerum militum ad se celeriter adduci iubet, armorum
quantum quaeque civitas domi quodque ante tempus efficiat constituit; in
primis equitatui studet.
Summae
diligentiae summam imperi severitatem addit; magnitudine supplici
dubitantes cogit. Nam maiore commisso delicto igni atque omnibus tormentis
necat, leviore de causa auribus desectis aut singulis effossis oculis
domum remittit, ut sint reliquis documento et magnitudine poenae
perterreant alios. |
|
V. Con el miedo de
semejantes suplicios, formado en breve un grueso ejército, destaca con
parte de él a Lucterio de Cuerci, hombre sumamente arrojado, al país de
Ruerga, y él marcha al de Berri. Los bierrienses, sabiendo su venida,
envían a pedir socorro a los eduos, sus protectores, para poder más
fácilmente resistir al enemigo. Los eduos, de acuerdo con los legados, a
quienes César tenía encomendado el ejército, les envían de socorro algunos
regimientos de a pie y de a caballo; los cuales ya que llegaron al río
Loire, que divide a los berrienses de los eduos, detenidos a la orilla
algunos días sin atreverse a pasarlo, dan a casa la vuelta, y por excusa a
nuestros legados el temor que tuvieron de la traición de los berrienses,
que supieron estar conjurados con los alvernos para cogerlos en medio caso
que pasasen el río. Si lo hicieron por el motivo que alegaron a los
legados, y no por su propia deslealtad, no me parece asegurarlo, porque de
cierto no me consta. Los berrienses, al punto que se retiraron los eduos,
se unieron con los alvernos. |
[5] His
suppliciis celeriter coacto exercitu Lucterium Cadurcum, summae hominem
audaciae, cum parte copiarum in Rutenos mittit; ipse in Bituriges
proficiscitur. Eius adventu Bituriges ad Aeduos, quorum erant in fide,
legatos mittunt subsidium rogatum, quo facilius hostium copias sustinere
possint. Aedui
de consilio legatorum, quos Caesar ad exercitum reliquerat, copias
equitatus peditatusque subsidio Biturigibus mittunt. Qui cum ad flumen
Ligerim venissent, quod Bituriges ab Aeduis dividit, paucos dies ibi
morati neque flumen transire ausi domum revertuntur legatisque nostris
renuntiant se Biturigum perfidiam veritos revertisse, quibus id consili
fuisse cognoverint, ut, si flumen transissent, una ex parte ipsi, altera
Arverni se circumsisterent. Id eane de causa, quam legatis pronuntiarunt,
an perfidia adducti fecerint, quod nihil nobis constat, non videtur pro
certo esse proponendum.
Bituriges
eorum discessu statim cum Arvernis iunguntur. |
|
VI. César, informado
en Italia de estas novedades, viendo que las cosas de Roma por la buena
maña de Cneo Pompeyo habían tomado mejor semblante, se puso en camino para
la Galia Transalpina. Llegado allá, se vio muy embarazado para disponer el
modo de hacer su viaje al ejército. Porque si mandaba venir las legiones a
la Provenza, consideraba que se tendrían que abrir el camino espada en
mano en su ausencia; si él iba solo al ejército, veía no ser cordura el
fiar su vida a los que de presente parecían estar en paz. |
[6] His
rebus in Italiam Caesari nuntiatis, cum iam ille urbanas res virtute Cn.
Pompei commodiorem in statum pervenisse intellegeret, in Transalpinam
Galliam profectus est. Eo cum venisset, magna difficultate adficiebatur,
qua ratione ad exercitum pervenire posset. Nam si legiones in provinciam
arcesseret, se absente in itinere proelio dimicaturas intellegebat; si
ipse ad exercitum contenderet, ne eis quidem eo tempore qui quieti
viderentur suam salutem recte committi videbat. |
|
VII. Entre tanto
Lucterio el de Cuerci, enviado a los rodenses, los trae al partido de los
alvernos. De aquí, pasando a los nitióbriges y gábalos, (127) de ambas
naciones saca rehenes; y reforzadas sus tropas, se dispone a romper por la
Provenza del lado de Narbona, de cuyo designio avisado César, juzgó ser lo
más acertado de todo el ir derecho a Narbona. Entrado en ella, los serena;
pone guarniciones en los rodenses pertenecientes a la Provenza (128) en
los volcas arecómicos, (129) en los tolosanos, y en los contornos de
Narbona, vecinos al enemigo. Parte de las milicias provinciales y las
reclutas venidas de Italia manda pasar a los helvios, confinantes con los
alvernos. |
[7]
Interim Lucterius Cadurcus in Rutenos missus eam civitatem Arvernis
conciliat. Progressus in Nitiobriges et Gabalos ab utrisque obsides
accipit et magna coacta manu in provinciam Narbonem versus eruptionem
facere contendit. Qua re nuntiata Caesar omnibus consiliis antevertendum
existimavit, ut Narbonem proficisceretur. Eo cum venisset, timentes
confirmat, praesidia in Rutenis provincialibus, Volcis Arecomicis,
Tolosatibus circumque Narbonem, quae loca hostibus erant finitima,
constituit; partem copiarum ex provincia supplementumque, quod ex Italia
adduxerat, in Helvios, qui fines Arvernorum contingunt, convenire iubet. |
|
VIII. Dadas estas
disposiciones, reprimido ya y vuelto atrás Lucterio por considerar
arriesgada la irrupción de los presidios, César dirige su marcha a los
helvios. Y no obstante que la montaña Cebena, que separa los alvernos de
los helvios, cubierta de altísima nieve por ser entonces lo más riguroso
del invierno, le atajaba el paso, sin embargo, abriéndose camino por seis
pies de nieve con grandísima fatiga de los soldados, penetra en los
confines de los alvernos. Cogidos éstos de sorpresa, porque se creían
defendidos del monte como de un muro impenetrable, y en estancia tal que
ni aun para un hombre solo jamás hubiera senda descubierta, da orden a la
caballería de correr aquellos campos a rienda suelta, llenando de terror a
los enemigos. Vuela la fama de esta novedad por repetidos correos hasta
Vercingetórige, y todos los alvernios lo rodean espantados y suplican:
«mire por sus cosas; que no permita sean destrozados de los enemigos
viendo convertida contra sí toda la guerra». Rendido en fin a sus
amonestaciones, levanta el campo de Berri encaminándose a los alvernios. |
[8] His rebus
comparatis, represso iam Lucterio et remoto, quod intrare intra praesidia
periculosum putabat, in Helvios proficiscitur. Etsi mons Cevenna, qui
Arvernos ab Helviis discludit, durissimo tempore anni altissima nive iter
impediebat, tamen discussa nive sex in altitudinem pedum atque ita viis
patefactis summo militum sudore ad fines Arvernorum pervenit. Quibus
oppressis inopinantibus, quod se Cevenna ut muro munitos existimabant, ac
ne singulari quidem umquam homini eo tempore anni semitae patuerant,
equitibus imperat, ut quam latissime possint vagentur et quam maximum
hostibus terrorem inferant.
Celeriter
haec fama ac nuntiis ad Vercingetorigem perferuntur; quem perterriti omnes
Arverni circumsistunt atque obsecrant, ut suis fortunis consulat, neve ab
hostibus diripiautur, praesertim cum videat omne ad se bellum translatum.
Quorum ille precibus per motus castra ex Biturigibus movet in Arveruos
versus. |
|
IX. Pero César, a dos
días de estancia en estos lugares, como quien tenía previsto lo que había
de hacer Vercingetórige con motivo de reclutar nuevas tropas y caballos,
se ausenta del ejército, y entrega el mando al joven Bruto, con encargo de
emplear la caballería en correrías por todo el país; que él haría lo
posible para volver dentro de tres días. Ordenadas así las cosas,
corriendo a todo correr, entra en Viena cuando menos le aguardaban los
suyos. Encontrándose aquí con la nueva caballería dirigida mucho antes a
esta ciudad, sin parar día y noche por los confines de los eduos, marcha a
los de langres donde invernaban las legiones, para prevenir con la
presteza cualquiera trama, si también los eduos por amor de su libertad
intentasen urdirla. Llegado allá, despacha
sus órdenes a las demás legiones, y las junta todas en un sitio antes que
los alvernos pudiesen tener noticia de su llegada. Luego que la entendió
Vercingetórige, vuelve de contramarcha con su ejército a Berri; de donde
pasó a sitiar a Gergovia, población de los hoyos, que se la concedió César
con dependencia de los eduos, cuando los venció en la guerra helvética. |
[9] At
Caesar biduum in his locis moratus, quod haec de Vercingetorige usu
ventura opinione praeceperat, per causam supplementi equitatusque cogendi
ab exercitu discedit; Brutum adulescentem his copiis praeficit; hunc
monet, ut in omnes partes equites quam latissime pervagentur: daturum se
operam, ne longius triduo ab castris absit. His constitutis rebus suis
inopinantibus quam maximis potest itineribus Viennam pervenit. Ibi nactus
recentem equitatum, quem multis ante diebus eo praemiserat, neque diurno
neque nocturno itinere intermisso per fines Aeduorum in Lingones
contendit, ubi duae legiones hiemabant, ut, si quid etiam de sua salute ab
Aeduis iniretur consili, celeritate praecurreret. Eo
cum pervenisset, ad reliquas legiones mittit priusque omnes in unum locum
cogit quam de eius adventu Arvernis nuntiari posset. Hac re cognita
Vercingetorix rursus in Bituriges exercitum reducit atque inde profectus
Gorgobinam, Boiorum oppidum, quos ibi Helvetico proelio victos Caesar
collocaverat Aeduisque attribuerat, oppugnare instituit. |
|
X. Este sitio daba
mucho que pensar a César, porque si mantenía en cuarteles las legiones el
tiempo que faltaba del invierno, temía no se rebelase la Galia toda por la
rendición de los tributarios de los eduos, visto que los amigos no
hallaban en él ningún amparo; si las sacaba de los cuarteles antes de
sazón, exponíase a carecer de víveres por lo penoso de su conducción. En
todo caso le pareció menos mal sufrir antes todas las incomodidades, que
con permitir tan grande afrenta enajenar las voluntades de todos sus
aliados. En conformidad de esto, exhortando a los eduos a cuidar del
acarreo de vituallas, anticipa a los boyos aviso de su venida alentándolos
a mantenerse fieles y resistir vigorosamente al asalto de los enemigos.
Dejadas, pues, en Agendico (130) dos legiones en los equipajes de todo el
ejército, toma el camino de los boyos. |
[10] Magnam haec res
Caesari difficultatem ad consilium capiendum adferebat, si reliquam partem
hiemis uno loco legiones contineret, ne stipendiariis Aeduorum expugnatis
cuncta Gallia deficeret, quod nullum amicis in eo praesidium videretur
positum esse; si maturius ex hibernis educeret, ne ab re frumentaria duris
subvectionibus laboraret. Praestare visum est tamen omnis difficultates
perpeti, quam tanta contumelia accepta omnium suorum voluntates alienare.
Itaque cohortatus Aeduos de supportando commeatu praemittit ad Boios qui
de suo adventu doceant hortenturque ut in fide maneant atque hostium
impetum magno animo sustineant.
Duabus
Agedinci legionibus atque impedimentis totius exercitus relictis ad Boios
proficiscitur. |
|
XI. Al día siguiente
llegado a Velaunoduno, castillo de los senones, determinó sitiarlo, por no
dejar a las espaldas enemigo que impídese las remesas de bastimentos. A
los dos días le tenía circunvalado; al tercero, saliendo de la plaza
comisarios a tratar de la entrega, les mandó rendir las armas, sacar fuera
las cabalgaduras y dar seiscientos rehenes. Encomienda la ejecución de
esto a Cayo Trebonio su legado; él, por no perder un punto de tiempo,
mueve contra Genabo, ciudad de los chartreses; los cuales acabando
entonces de oír el cerco de Velaunoduno, y creyendo que iría muy despacio,
andaban haciendo gente para meterla de guarnición en Genabo, adonde llegó
César en dos días, y plantando enfrente sus reales, por ser ya tarde,
difiere para el otro día el ataque, haciendo que los soldados preparen lo
necesario; y por cuanto el puente del río Loire estaba contiguo al muro,
recelándose que a favor de la noche no huyesen los sitiados, ordena que
dos legiones velen sobre las armas. Los genabeses, hacia la medianoche,
saliendo de la ciudad con silencio, empezaron a pasar el río; de lo cual
avisado César por las escuchas, quemadas las puertas, mete dentro las
legiones, que por orden suya estaban alerta, y se apodera del castillo,
quedando muy pocos de los enemigos que no fuesen presos, porque la
estrechura del puente y de las sendas embarazaba a tanta gente la huida.
Saquea la ciudad y la quema; da los despojos a los soldados, pasa con
ellos el Loire y entra en el país de Berri. |
[11] Altero die cum ad
oppidum Senonum Vellaunodunum venisset, ne quem post se hostem relinqueret,
quo expeditiore re frumentaria uteretur, oppugnare instituit idque biduo
circumvallavit; tertio die missis ex oppido legatis de deditione arma
conferri, iumenta produci, sescentos obsides dari iubet. Ea qui conficeret,
a. Trebonium legatum relinquit. Ipse, ut quam primum iter faceret, Cenabum
Carnutum proficiscitur; qui tum primum allato nuntio de oppugnatione
Vellaunoduni, cum longius eam rem ductum iri existimarent, praesidium
Cenabi tuendi causa, quod eo mitterent, comparabant.
Huc biduo pervenit.
Castris ante oppidum positis diei tempore exclusus in posterum
oppugnationem differt quaeque ad eam rem usui sint militibus imperat et,
quod oppidum Cenabum pons fluminis Ligeris contingebat, veritus ne noctu
ex oppido profugerent, duas legiones in armis excubare iubet.
Cenabenses paulo ante mediam noctem
silentio ex oppido egressi flumen transire coeperunt. Qua re per
exploratores nuntiata Caesar legiones quas expeditas esse iusserat portis
incensis intromittit atque oppido potitur, perpaucis ex hostium numero
desideratis quin cuncti caperentur, quod pontis atque itinerum angustiae
multitudinis fugam intercluserant.
Oppidum
diripit atque incendit, praedam militibus donat, exercitum Ligerem
traducit atque in Biturigum fines pervenit. |
|
XII. Cuando
Vercingetórige supo la venida de César, levanta el cerco y le sale al
encuentro. César había pensado asaltar a Neuvy, fortaleza de los
berrienses, situada en el camino. Pero vinieron a ella diputados a
suplicarle «les hiciese merced del perdón y de la vida»; por acabar lo que
restaba con la presteza que tanto le había valido en todas sus empresas,
les manda entregar las armas, presentar los caballos, dar rehenes.
Entregada ya de éstos una parte, y estándose entendiendo en lo demás, y
los centuriones con algunos soldados dentro para el reconocimiento de las
armas y bestias, se dejó ver a lo lejos la caballería enemiga que venía
delante del ejército de Vercingetórige. Al punto que la divisaron los
sitiados, con la esperanza del socorro alzan el grito, toman las armas,
cierran las puertas, y cubren a porfía la muralla. Los centuriones que
estaban dentro, conociendo por la bulla de los galos que maquinaban alguna
novedad, desenvainadas las espadas tomaron las puertas, y se pusieron en
salvo con todos los suyos. |
[12] Vercingetorix,
ubi de Caesaris adventu cognovit, oppugnatione destitit atque obviam
Caesari proficiscitur. Ille oppidum Biturigum positum in via Noviodunum
oppugnare instituerat. Quo ex oppido cum legati ad eum venissent oratum ut
sibi ignosceret suaeque vitae consuleret, ut celeritate reliquas res
conficeret, qua pleraque erat consecutus, arma conferri, equos produci,
obsides dari iubet. Parte iam obsidum tradita, cum reliqua
administrarentur, centurionibus et paucis militibus intromissis, qui arma
iumentaque conquirerent, equitatus hostium procul visus est, qui agmen
Vercingetorigis antecesserat. Quem simul atque oppidani conspexerunt atque
in spem auxili venerunt, clamore sublato arma capere, portas claudere,
murum complere coeperunt. Centuriones in oppido, cum ex significatione
Gallorum novi aliquid ab eis iniri consili intellexissent, gladiis
destrictis portas occupaverunt suosque omnes incolumes receperunt. |
|
XIII. César destaca su
caballería, que se traba con la enemiga; yendo ya los suyos de vencida,
los refuerza con cuatrocientos caballos germanos, que desde el principio
solía tener consigo. Los galos no pudieron aguantar su furia, y puestos en
huida, con pérdida de muchos se retiraron al ejército. Ahuyentados éstos,
atemorizados de nuevo los sitiados, condujeron presos a César a los que
creían haber alborotado la plebe, y se rindieron. Acabadas estas cosas,
púsose César en marcha contra la ciudad de Avarico, la más populosa y bien
fortificada en el distrito de Berri, y de muy fértil campiña, con la
confianza de que, conquistada ésta, fácilmente se haría dueño de todo
aquel Estado. |
[13] Caesar ex castris
equitatum educi iubet, proelium equestre committit: laborantibus iam suis
Germanos equites circiter CCCC summittit, quos ab initio habere secum
instituerat.
Eorum
impetum Galli sustinere non potuerunt atque in fugam coniecti multis
amissis se ad agmen receperunt. Quibus profligatis rursus oppidani
perterriti comprehensos eos, quorum opera plebem concitatam existimabant,
ad Caesarem perduxerunt seseque ei dediderunt. Quibus rebus confectis,
Caesar ad oppidum Avaricum, quod erat maximum munitissimumque in finibus
Biturigum atque agri fertilissima regione, profectus est, quod eo oppido
recepto civitatem Biturigum se in potestatem redacturum confidebat. |
|
XIV. Vercingetórige,
escarmentado con tantos continuados golpes recibidos en Velaunoduno,
Genabo, Neuvy, llama los suyos a consejo; propóneles «ser preciso mudar
totalmente de plan de operaciones; que se deben poner todas las miras en
quitar a los romanos forrajes y bastimentos. Ser esto fácil por la copia
de caballos que tienen y por la estación, en que no está para segarse la
hierba; que forzosamente habían de esparcirse por los cortijos en busca de
forraje, y todos estos diariamente podían ser degollados por la
caballería. Añade que por conservar la vida debían menospreciarse las
haciendas y comodidades, resolviéndose a quemar las aldeas y caserías que
hay a la redonda de Boya hasta donde parezca poder extenderse los enemigos
a forrajear; que por lo que a ellos toca, todo les sobraba, pues serían
abastecidos de los paisanos en cuyo territorio se hacía la guerra. Los
romanos o no podrían tolerar la carestía, o con gran riesgo se alejarían
de sus tiendas; que lo mismo era matarlos que privarles del bagaje, sin el
cual no se puede hacer la guerra; que asimismo convenía quemar los lugares
que no estuviesen seguros de toda invasión por naturaleza o arte, porque
no sirviesen de guarida a los suyos para substraerse de la milicia, ni a
los romanos surtiesen de provisiones y despojos. Si esto les parece duro y
doloroso, mucho más debía parecerles el cautiverio de sus hijos y mujeres,
y su propia muerte, consecuencias necesarias del mal suceso en las
guerras». |
[14] Vercingetorix tot
continuis incommodis Vellaunoduni, Cenabi, Novioduni acceptis suos ad
concilium convocat. Docet longe alia ratione esse bellum gerendum atque
antea gestum sit.
Omnibus modis huic rei
studendum, ut pabulatione et commeatu Romani prohibeantur. Id esse facile,
quod equitatu ipsi abundent et quod anni tempore subleventur.
Pabulum secari non posse; necessario
dispersos hostes ex aedificiis petere: hos omnes cotidie ab equitibus
deligi posse. Praeterea salutis causa rei familiaris commoda neglegenda:
vicos atque aedificia incendi oportere hoc spatio ab via quoque versus,
quo pabulandi causa adire posse videantur.
Harum ipsis rerum copiam
suppetere, quod, quorum in finibus bellum geratur, eorum opibus
subleventur: Romanos aut inopiam non laturos aut magno periculo longius ab
castris processuros; neque interesse, ipsosne interficiant, impedimentisne
exuant, quibus amissis bellum geri non possit. Praeterea oppida incendi
oportere, quae non munitione et loci natura ab omni sint periculo tuta,
neu suis sint ad detractandam militiam receptacula neu Romanis proposita
ad copiam commeatus praedamque tollendam. Haec si gravia aut
acerba videantur, multo illa gravius aestimare, liberos, coniuges in
servitutem abstrahi, ipsos interfici; quae sit necesse accidere victis. |
|
XV. Aplaudiendo todos
este consejo, en un solo día ponen fuego a más de veinte ciudades en el
distrito de Berri. Otro tanto hacen en los demás. No se ven sino incendios
por todas partes; y aunque les causaba eso gran pena, sin embargo se
consolaban con que, teniendo casi por cierta la victoria, muy en breve
recobrarían lo perdido. Viniendo a tratar en la junta si convendría quemar
o defender la plaza de Avarico, échanse los berrienses a los pies de todos
los galos, suplicando que no los fuercen a quemar con sus manos propias
aquella ciudad, la más hermosa de casi toda la Galia, baluarte y ornamento
de su nación; dicen ser fácil la defensa por naturaleza del sitio,
estando, como está, cercada casi por todos lados del río y de una laguna,
con sólo una entrada y esa muy angosta. Otórgase la petición, oponiéndose
al principio Vercingetórige, y al cabo condescendió movido de sus ruegos y
de lástima del populacho. Guarnécenla con tropa valiente y escogida. |
[15] Omnium consensu
hac sententia probata uno die amplius XX urbes Biturigum incenduntur. Hoc
idem fit in reliquis civitatibus: in omnibus partibus incendia
conspiciuntur; quae etsi magno cum dolore omnes ferebant, tamen hoc sibi
solati proponebant, quod se prope explorata victoria celeriter amissa
reciperaturos confidebant. Deliberatur de Avarico in communi concilio,
incendi placeret an defendi. Procumbunt omnibus Gallis ad pedes Bituriges,
ne pulcherrimam prope totius Galliae urbem, quae praesidio et ornamento
sit civitati, suis manibus succendere cogerentur: facile se loci natura
defensuros dicunt, quod prope ex omnibus partibus flumine et palude
circumdata unum habeat et perangustum aditum. Datur petentibus venia
dissuadente primo Vercingetorige, post concedente et precibus ipsorum et
misericordia vulgi. Defensores oppido idonei deliguntur. |
|
XVI. Vercingetórige, a
paso lento, va siguiendo las huellas de César, y se acampa en un lugar
defendido de lagunas y bosques, a quince millas de Avarico. (131) Aquí le
informaban sus espías puntualmente y a todas horas de lo que se hacía en Avarico, y daba las órdenes correspondientes. Acechaba todas nuestras
salidas al forraje, y en viendo algunos desbandados que por necesidad se
alejaban, arremetía y causábales gran molestia, en medio de que los
nuestros procuraban cautelarse todo lo posible, variando las horas v las
veredas. |
[16] Vercingetorix
minoribus Caesarem itineribus subsequitur et locum castris deligit
paludibus silvisque munitum ab Avarico longe milia passuum XVI. Ibi per
certos exploratores in singula diei tempora quae ad Avaricum agerentur
cognoscebat et quid fieri vellet imperabat. Omnes nostras pabulationes
frumentationesque observabat dispersosque, cum longius necessario
procederent, adoriebatur magnoque incommodo adficiebat, etsi, quantum
ratione provideri poterat, ab nostris occurrebatur, ut incertis temporibus
diversisque itineribus iretur. |
|
XVII. César, asentado
sus reales enfrente de aquella parte de la plaza que, por no estar cogida
del río y de la laguna, tenía, según se ha dicho, una subida estrecha,
empezó a formar el terraplén, armar las baterías y levantar dos bastidas,
porque la situación impedía el acordonarla. Instaba continuamente a los
boyos y a los eduos sobre las provisiones; pero bien poco le ayudaban:
éstos, porque no hacían diligencia alguna; aquéllos, porque no podían
mucho, siendo como eran poca gente v sin medios, con que presto
consumieron los romanos lo que tenían. Reducido el ejército a suma escasez
de víveres por la poquedad de los hoyos, negligencia de los eduos,
incendios de las granjas, en tanto grado que por varios días carecieron de
pan los soldados, y para no morir de hambre tuvieron que traer de muy
lejos carnes para alimentarse; con todo no se les escapó ni una palabra
menos digna de la majestad del Pueblo Romano v de las pasadas victorias.
Antes bien, hablando César a las legiones en medio de sus fatigas, y
ofreciéndose a levantar el cerco si les parecía intolerable aquel trabajo,
todos a una voz le conjuraban que no lo hiciese; que pues tantos años
habían militado bajo su conducta sin la menor mengua, no dejando jamás por
acabar empresa comenzada, desistir ahora del asedio emprendido sería para
ellos la mayor ignominia; que mejor era sufrir todas las miserias del
mundo, que dejar de vengar la muerte alevosa que dieron los galos a los
ciudadanos romanos en Genabo. Estas mismas razones daban a los centuriones
y tribunos, para que se las expusiesen a César. |
[17] Castris ad eam
partem oppidi positis Caesar, quae intermissa [a] flumine et a paludibus
aditum, ut supra diximus, angustum habebat, aggerem apparare, vineas agere,
turres duas constituere coepit: nam circumvallare loci natura prohibebat.
De re frumentaria Boios atque Aeduos adhortari non destitit; quorum alteri,
quod nullo studio agebant, non multum adiuvabant, alteri non magnis
facultatibus, quod civitas erat exigua et infirma, celeriter quod
habuerunt consumpserunt. Summa difficultate rei frumentariae adfecto
exercitu tenuitate Boiorum, indiligentia Aeduorum, incendiis aedificiorum,
usque eo ut complures dies frumento milites caruerint et pecore ex
longinquioribus vicis adacto extremam famem sustentarent, nulla tamen vox
est ab eis audita populi Romani maiestate et superioribus victoriis
indigna. Quin etiam Caesar cum in opere singulas legiones appellaret et,
si acerbius inopiam ferrent, se dimissurum oppugnationem diceret, universi
ab eo, ne id faceret, petebant: sic se complures annos illo imperante
meruisse, ut nullam ignominiam acciperent, nusquam infecta re discederent:
hoc se ignominiae laturos loco, si inceptam oppugnationem reliquissent:
praestare omnes perferre acerbitates, quam non civibus Romanis, qui Cenabi
perfidia Gallorum interissent, parentarent.
Haec
eadem centurionibus tribunisque militum mandabant, ut per eos ad Caesarem
deferrentur. |
|
XVIII. Arrimadas ya
las bastidas al muro, supo César de los primeros que Vercingetórige,
acabado el forraje, había movido su campo mas cerca de Avarico, y él mismo
en persona con la caballería y los volantes, hechos a pelear al estribo de
los caballos, se había puesto en celada hacia el paraje donde pensaba
irían los nuestros a forrajear el día siguiente. Con esta noticia, César,
a medianoche, marchando a la sordina, llegó por la mañana al campo de los
enemigos. Éstos, luego que fueron avisados por las escuchas, escondieron
el carruaje y las cargas entre la maleza del bosque, y ordenaron todas sus
tropas en un lugar alto y despejado. Sabido esto, César al punto mandó
poner aparte los tardos y aprestar las armas. |
[18] Cum iam muro
turres appropinquassent, ex captivis Caesar cognovit Vercingetorigem
consumpto pabulo castra movisse propius Avaricum atque ipsum cum equitatu
expeditisque, qui inter equites proeliari consuessent, insidiarum causa eo
profectum, quo nostros postero die pabulatum venturos arbitraretur. Quibus
rebus cognitis media nocte silentio profectus ad hostium castra mane
pervenit. Illi celeriter per exploratores adventu Caesaris cognito carros
impedimentaque sua in artiores silvas abdiderunt, copias omnes in loco
edito atque aperto instruxerunt. Qua re nuntiata Caesar celeriter sarcinas
conferri, arma expediri iussit. |
|
XIX Estaba el enemigo
en una colina, que se alzaba poco a poco del llano. Ceñíala casi por todas
partes una laguna pantanosa, de cincuenta pies no más en ancho. Aquí,
rotos los pontones, se hacían tuertes los galos, confiados en la ventaja
del sitio, y repartidos por naciones, tenían apostadas sus guardias en
todos los vados y trancos de la laguna, con firme- resolución de cargar a
los romanos atollados, si tentasen atravesarla; por manera que quien viese
la cercanía de su posición, pensaría que se disponían a pelear casi con
igual partido, mas quien mírase la desigualdad del sitio, echaría de ver
que todo era no más que apariencia y vana ostentación. Indignados los
soldados de que los enemigos estuviesen firmes a su vista en tan corta
distancia, y clamando por la señal de acometer, César les representa:
«cuánto daño se seguiría, y a cuántos soldados valerosos costaría la vida,
sin poderlo remediar, esta victoria; que pues ellos se mostraban tan
prontos a cualquier peligro por su gloria, sería él tenido por el hombre
más ingrato del mundo si no estimase la vida de ellos más que la suya».
Contentando así a los soldados, se retiró con ellos ese mismo día a los
reales, y prosiguió aparejando lo que faltaba para el ataque de la plaza. |
[19] Collis erat
leniter ab infimo acclivis. Hunc ex omnibus fere partibus palus difficilis
atque impedita cingebat non latior pedibus quinquaginta. Hoc se colle
interruptis pontibus Galli fiducia loci continebant generatimque
distributi in civitates omnia vada ac saltus eius paludis obtinebant sic
animo parati, ut, si eam paludem Romani perrumpere conarentur, haesitantes
premerent ex loco superiore; ut qui propinquitatem loci videret paratos
prope aequo Marte ad dimicandum existimaret, qui iniquitatem condicionis
perspiceret inani simulatione sese ostentare cognosceret. Indignantes
milites Caesar, quod conspectum suum hostes perferre possent tantulo
spatio interiecto, et signum proeli exposcentes edocet, quanto detrimento
et quot virorum fortium morte necesse sit constare victoriam; quos cum sic
animo paratos videat, ut nullum pro sua laude periculum recusent, summae
se iniquitatis condemnari debere, nisi eorum vitam sua salute habeat
cariorem.
Sic
milites consolatus eodem die reducit in castra reliquaque quae ad
oppugnationem pertinebant oppidi administrare instituit. |
|
XX. Vercingetórige,
cuando a los suyos dio la vuelta, es acusado de traidor, «por haberse
acercado tanto a los romanos; por haberse ido con toda la caballería; por
haber dejado el grueso del ejército sin cabeza, y haber sido causa con su
partida de que los romanos viniesen tan a punto y tan presto; no ser
creíble que todo este conjunto de cosas hubiese acaecido casualmente o sin
trato; ser visto que quería más ser rey de la Galia por gracia de César
que por beneficio de los suyos». A tales acusaciones respondió él en esta
forma: «Que si partió, fue por falta de forraje y a instancias de ellos
mismos; el haberse acercado a los romanos fue por la seguridad que le daba
la ventaja del sitio, que por sí mismo estaba bien guardado; que la
caballería de nada hubiera servido en aquellos pantanos, y fue útilmente
empleada en el lugar de su destino; que de propósito al partirse a ninguno
entregó el mando, temiendo no se arriesgase al combate por instigación de
la chusma; a lo cual veía inclinados a todos por la demasiada delicadeza y
el poco aguante para el trabajo. Los romanos, si es que vinieron por
acaso, dad gracias a la fortuna; si alguien los convidó, dádselas a éste;
pues que mirándolos de alto, pudisteis enteraros de su corto número y
valor, que no osando combatir, se retiraron vergonzosamente a los reales;
que muy lejos estaba de pretender el reino de mano de César, teniéndole en
la suya con la victoria, que él y todos los galos daban por cierta.
Todavía les perdonaba, si pensaban no tanto recibir de él la libertad y la
vida, cuanto hacerle mucha honra. Y para que veáis, dice, que hablo la
pura verdad, escuchad a los soldados romanos. » Saca unos prisioneros
hechos pocos días antes en las dehesas, transidos de hambre y de las
cadenas; los cuales de antemano instruidos de lo que habían de responder,
dicen «ser soldados legionarios; haber huido de los cuarteles forzados del
hambre y lacería, por si podían encontrar por esos campos un pedazo de pan
o carne; estar todo el ejército reducido a la misma miseria; no hay quien
pueda tenerse en pie, ni sufrir las fatigas; y así el general está
resuelto, si no se rinde la plaza dentro de tres días, a levantar el
cerco». «Todo esto, dice entonces Vercingetórige, debéis al que acusáis de
traidor; por cuya industria, sin costaros gota de sangre, veis un ejército
tan poderoso casi muerto de hambre; que si, huyendo vergonzosamente,
buscare algún asilo, precavido tengo que no lo halle en parte ninguna. ». |
[20] Vercingetorix,
cum ad suos redisset, proditionis insimulatus, quod castra propius Romanos
movisset, quod cum omni equitatu discessisset, quod sine imperio tantas
copias reliquisset, quod eius discessu Romani tanta opportunitate et
celeritate venissent: non haec omnia fortuito aut sine consilio accidere
potuisse; regnum illum Galliae malle Caesaris concessu quam ipsorum habere
beneficio--tali modo accusatus ad haec respondit: Quod castra movisset,
factum inopia pabuli etiam ipsis hortantibus; quod propius Romanos
accessisset, persuasum loci opportunitate, qui se ipsum munitione
defenderet: equitum vero operam neque in loco palustri desiderari debuisse
et illic fuisse utilem, quo sint profecti.
Summam
imperi se consulto nulli discedentem tradidisse, ne is multitudinis studio
ad dimicandum impelleretur; cui rei propter animi mollitiem studere omnes
videret, quod diutius laborem ferre non possent. Romani si casu
intervenerint, fortunae, si alicuius indicio vocati, huic habendam
gratiam, quod et paucitatem eorum ex loco superiore cognoscere et virtutem
despicere potuerint, qui dimicare non ausi turpiter se in castra
receperint. Imperium se ab Caesare per proditionem nullum desiderare, quod
habere victoria posset, quae iam esset sibi atque omnibus Gallis
explorata: quin etiam ipsis remittere, si sibi magis honorem tribuere,
quam ab se salutem accipere videantur. "Haec ut intellegatis," inquit, "a
me sincere pronuntiari, audite Romanos milites." Producit servos, quos in
pabulatione paucis ante diebus exceperat et fame vinculisque
excruciaverat. Hi iam ante edocti quae interrogati pronuntiarent, milites
se esse legionarios dicunt; fame et inopia adductos clam ex castris
exisse, si quid frumenti aut pecoris in agris reperire possent: simili
omnem exercitum inopia premi, nec iam vires sufficere cuiusquam nec ferre
operis laborem posse: itaque statuisse imperatorem, si nihil in
oppugnatione oppidi profecissent, triduo exercitum deducere.
"Haec," inquit, "a
me," Vercingetorix, "beneficia habetis, quem proditionis insimulatis;
cuius opera sine vestro sanguine tantum exercitum victorem fame consumptum
videtis; quem turpiter se ex fuga recipientem ne qua civitas suis finibus
recipiat a me provisum est." |
|
XXI. Le vitorean
todos, y batiendo las armas, como usan hacerlo en señal de que aprueban
las razones del que habla, repiten a voces que Vercingetórige es un
capitán consumado; que ni se debe dudar de su fe, ni administrarse puede
mejor la guerra; y ordenan que diez mil hombres escogidos entren en la
plaza, no juzgando conveniente fiar de los bierrienses solos la común
libertad; porque de la conservación de esta fortaleza pendía, según
pensaban, toda la seguridad de la victoria. |
[21]
Conclamat omnis multitudo et suo more armis concrepat, quod facere in eo
consuerunt cuius orationem approbant: summum esse Vercingetorigem ducem,
nec de eius fide dubitandum, nec maiore ratione bellum administrari posse.
Statuunt, ut X milia hominum delecta ex omnibus copiis in oppidum
mittantur, nec solis Biturigibus communem salutem committendam censent,
quod paene in eo, si id oppidum retinuissent, summam victoriae constare
intellegebant. |
|
XXII. Los galos,
siendo como son gente por extremo mañosa y habilísima para imitar y
practicar las invenciones de otros, con mil artificios eludían el valor
singular de nuestros soldados. Unas veces con lazos corredizos se llevaban
a los sitiadores las hoces, y teniéndolas prendidas, las tiraban adentro
con ciertos instrumentos; otras veces con minas desbarataban el vallado,
en lo que son muy diestros por los grandes minerales de hierro que tienen,
para cuya cava han ideado y usan toda suerte de ingenios. Todo el muro
estaba guarnecido con torres de tablas cubiertas de pieles. Demás de esto,
con salidas continuas de día y de noche, o arrojaban fuego a las
trincheras, o sorprendían a los soldados ocupados en las maniobras; y
cuando subían nuestras torres sobre el terraplén que de día en día se iba
levantando, otro tanto alzaban las suyas trabando postes con postes, y
contraminando nuestras minas, impedían a los minadores, ya con vigas
tostadas y puntiagudas, ya con pez derretida, ya con cantos muy gruesos,
el arrimarse a las murallas. |
[22] Singulari militum
nostrorum virtuti consilia cuiusque modi Gallorum occurrebant, ut est
summae genus sollertiae atque ad omnia imitanda et efficienda, quae ab
quoque traduntur, aptissimum. Nam et laqueis falces avertebant, quas, cum
destinaverant, tormentis introrsus reducebant, et aggerem cuniculis
subtrahebant, eo scientius quod apud eos magnae sunt ferrariae atque omne
genus cuniculorum notum atque usitatum est. Totum autem murum ex omni
parte turribus contabulaverant atque has coriis intexerant. Tum crebris
diurnis nocturnisque eruptionibus aut aggeri ignem inferebant aut milites
occupatos in opere adoriebantur, et nostrarum turrium altitudinem, quantum
has cotidianus agger expresserat, commissis suarum turrium malis
adaequabant, et apertos cuniculos praeusta et praeacuta materia et pice
fervefacta et maximi ponderis saxis morabantur moenibusque appropinquare
prohibebant. |
|
XXIII. La estructura
de todas las de la Galia viene a ser ésta: Tiéndense en el suelo vigas de
una pieza derechas y pareadas, distantes entre sí dos pies, y se enlazan
por dentro con otras al través, llenos de fagina los huecos; la fachada es
de gruesas piedras encajonadas. Colocado esto y hecho de todo un cuerpo,
se levanta otro en la misma forma y distancia paralela, de modo que nunca
se toquen las vigas, antes queden separadas por trechos iguales con la
interposición de las piedras bien ajustadas. Así prosigue la fábrica hasta
que tenga el muro competente altura. Éste por una parte no es desagradable
a la vista, por la variedad con que alternan vigas y piedras, unas y otras
en línea recta paralela sin perder el nivel; por otra parte es de
muchísimo provecho para la defensa de las plazas, por cuanto las piedras
resisten al fuego, y la madera defiende de las baterías, que como está por
dentro asegurada con las vigas de una pieza por la mayor parte de cuarenta
pies, ni se puede romper ni desunir. |
[23] Muri autem omnes
Gallici hac fere forma sunt. Trabes derectae perpetuae in longitudinem
paribus intervallis, distantes inter se binos pedes, in solo collocantur.
Hae revinciuntur introrsus et multo aggere vestiuntur: ea autem, quae
diximus, inter valla grandibus in fronte saxis effarciuntur. His
collocatis et coagmentatis alius insuper ordo additur, ut idem illud
intervallum servetur neque inter se contingant trabes, sed paribus
intermissae spatiis singulae singulis saxis interiectis arte contineantur.
Sic deinceps omne opus contexitur, dum iusta muri altitudo expleatur. Hoc
cum in speciem varietatemque opus deforme non est alternis trabibus ac
saxis, quae rectis lineis suos ordines servant, tum ad utilitatem et
defensionem urbium summam habet opportunitatem, quod et ab incendio lapis
et ab ariete materia defendit, quae perpetuis trabibus pedes quadragenos
plerumque introrsus revincta neque perrumpi neque distrahi potest. |
|
XXIV. En medio de
tantos embarazos, del frío y de las lluvias continuas que duraron toda
esta temporada, los soldados, a fuerza de incesante trabajo, todo lo
vencieron, y en veinticinco días construyeron un baluarte de trescientos
treinta pies en ancho con ochenta de alto. Cuando ya este pegaba casi con
el muro, y César, según costumbre, velaba sobre la obra, metiendo prisa a
los soldados, porque no se interrumpiese ni un punto el trabajo, poco
antes de medianoche se reparó que humeaba el terraplén minado de los
enemigos; que al mismo tiempo, alzando el grito sobre las almenas,
empezaban a salir por dos puertas de una y otra banda de las torres. Unos
arrojaban desde los adarves teas y materias combustibles al terraplén,
otros pez derretida y cuantos betunes hay propios para cebar el fuego; de
suerte que apenas se podía resolver adonde se acudiría primero, o qué cosa
pedía más pronto remedio. Con todo eso por la providencia de César, que
tenía siempre dos legiones alerta delante del campo, y otras dos por su
turno empleadas en los trabajos, se logró que al instante unos se
opusiesen a las salidas, otros retirasen las torres (132) y cortasen el
fuego del terraplén, y todos los del campo acudiesen a tiempo de apagar el
incendio. |
[24] His
tot rebus impedita oppugnatione milites, cum toto tempore frigore et
assiduis imbribus tardarentur, tamen continenti labore omnia haec
superaverunt et diebus XXV aggerem latum pedes CCCXXX, altum pedes LXXX
exstruxerunt. Cum is murum hostium paene contingeret, et Caesar ad opus
consuetudine excubaret milites que hortaretur, ne quod omnino tempus ab
opere intermitteretur, paulo ante tertiam vigiliam est animadversum fumare
aggerem, quem cuniculo hostes succenderant, eodemque tempore toto muro
clamore sublato duabus portis ab utroque latere turrium eruptio fiebat,
alii faces atque aridam materiem de muro in aggerem eminus iaciebant,
picem reliquasque res, quibus ignis excitari potest, fundebant, ut quo
primum curreretur aut cui rei ferretur auxilium vix ratio iniri posset.
Tamen, quod instituto Caesaris semper duae legiones pro castris excubabant
pluresque partitis temporibus erant in opere, celeriter factum est, ut
alii eruptionibus resisterent, alii turres reducerent aggeremque inter
scinderent, omnis vero ex castris multitudo ad restinguendum concurreret. |
|
XXV. Cuando en todas
partes se peleaba, pasada ya la noche, creciendo siempre más y más en los
enemigos la esperanza de la victoria, mayormente viendo quemadas las
cubiertas de las torres y no ser fácil que nosotros fuésemos al socorro a
cuerpo descubierto, mientras ellos a los suyos cansados enviaban sin cesar
gente de refresco; y considerando que toda la fortuna de la Galia pendía
de aquel momento, aconteció a nuestra vista un caso que, por ser tan
memorable, he creído no deberlo omitir. Cierto galo que a la puerca del
castillo las pelotas de sebo y pez que le iban dando de mano en mano las
tiraba en el fuego contra nuestra torre, atravesado el costado derecho con
un venablo, cayó muerto; uno de sus compañeros, saltando sobre el cadáver,
proseguía en hacer lo mismo; muerto este segundo de otro golpe semejante,
sucedió el tercero, y al tercero el cuarto, sin que faltase quien ocupase
sucesivamente aquel puesto, hasta que apagado el incendio, y rechazados
enteramente los enemigos, se puso fin al combate. |
[25] Cum in omnibus
locis consumpta iam reliqua parte noctis pugnaretur, semperque hostibus
spes victoriae redintegraretur, eo magis, quod deustos pluteos turrium
videbant nec facile adire apertos ad auxiliandum animadvertebant,
semperque ipsi recentes defessis succederent omnemque Galliae salutem in
illo vestigio temporis positam arbitrarentur, accidit inspectantibus nobis
quod dignum memoria visum praetereundum non existimavimus. Quidam ante
portam oppidi Gallus per manus sebi ac picis traditas glebas in ignem e
regione turris proiciebat: scorpione ab latere dextro traiectus
exanimatusque concidit. Hunc ex proximis unus iacentem transgressus eodem
illo munere fungebatur; eadem ratione ictu scorpionis exanimato alteri
successit tertius et tertio quartus, nec prius ille est a propugnatoribus
vacuus relictus locus quam restincto aggere atque omni ex parte summotis
hostibus finis est pugnandi factus. |
|
XXVI. Convencidos los
galos con tantas experiencias de que nada les salía bien, tomaron al día
siguiente la resolución de abandonar la plaza por consejo y mandato de
Vercingetórige. Como su intento era hacerlo en el silencio de la noche,
esperaban ejecutarlo sin pérdida considerable, porque los reales de
Vercingetórige no estaban lejos de la ciudad, y una laguna continuada que
había de por medio los cubría de los romanos en la retirada. Ya que venida
la noche disponían la partida, salieron de repente las mujeres, corriendo
por las calles, y postradas a los pies de los suyos con lágrimas y
sollozos, les suplicaban que ni a sí ni a los hijos comunes, incapaces de
huir por su natural flaqueza, los entregasen al furor enemigo. Mas
viéndolos obstinados en su determinación (porque de ordinario en un
peligro extremo puede más el miedo que la compasión), empezaron a dar
voces y hacer señas a los romanos de la fuga intentada. Por cuyo temor
asustados los galos, desistieron del intento, recelándose que la
caballería romana no les cerrase los caminos. |
[26] Omnia experti
Galli, quod res nulla successerat, postero die consilium ceperunt ex
oppido profugere hortante et iubente Vercingetorige. Id silentio noctis
conati non magna iactura suorum sese effecturos sperabant, propterea quod
neque longe ab oppido castra Vercingetorigis aberant, et palus, quae
perpetua intercedebat, Romanos ad insequendum tardabat. Iamque hoc facere
noctu apparabant, cum matres familiae repente in publicum procurrerunt
flentesque proiectae ad pedes suorum omnibus precibus petierunt, ne se et
communes liberos hostibus ad supplicium dederent, quos ad capiendam fugam
naturae et virium infirmitas impediret. Vbi eos in sententia perstare
viderunt, quod plerumque in summo periculo timor misericordiam non recipit,
conclamare et significare de fuga Romanis coeperunt. Quo timore perterriti
Galli, ne ab equitatu Romanorum viae praeoccuparentur, consilio
destiterunt. |
|
XXVII. César, el día
inmediato, adelantada la torre y perfeccionadas las baterías, conforme las
había trazado, cayendo a la sazón una lluvia deshecha, se aprovechó de
este incidente, pareciéndole al caso para sus designios, por haber notado
algún descuido en las centinelas apostadas en las murallas, y ordenó a los
suyos aparentasen flojedad en las maniobras, declarándoles su intención.
Exhortando, pues, a las legiones, que ocultas en las galerías estaban
listas a recoger de una vez en recompensa de tantos trabajos el fruto de
la victoria, propuso premios a los que primero escalasen el muro, y dio la
señal del asalto. Inmediatamente los soldados volaron de todas partes, y
en un punto cubrieron la muralla. |
[27] Postero die
Caesar promota turri perfectisque operibus quae facere instituerat, magno
coorto imbre non inutilem hanc ad capiendum consilium tempestatem
arbitratus est, quod paulo incautius custodias in muro dispositas videbat,
suosque languidius in opere versari iussit et quid fieri vellet ostendit.
Legionibusque intra vineas in occulto expeditis, cohortatus ut aliquando
pro tantis laboribus fructum victoriae perciperent, eis qui primi murum
ascendissent praemia proposuit militibusque signum dedit. Illi subito ex
omnibus partibus evolaverunt murumque celeriter compleverunt. |
|
XXVIII. Los enemigos,
sobresaltados de la novedad, desalojados del muro y de las torres, se
acuñaron en la plaza y sitios espaciosos con ánimo de pelear formados, si
por algún lado los acometían. Mas visto que nadie bajaba al llano, sino
que todos se atropaban en los adarves, temiendo no hallar después escape,
arrojadas las armas, corrieron de tropel al último barrio de la ciudad.
Allí unos, no pudiendo coger las puertas por la apretura del gentío,
fueron muertos por la infantería; otros, después de haber salido,
degollados por la caballería. Ningún romano cuidaba del pillaje;
encolerizados todos por la matanza de Genabo y por los trabajos del sitio,
no perdonaban ni a viejos, ni a mujeres, ni a niños. Baste decir que de
cuarenta mil personas se salvaron apenas ochocientas, que al primer ruido
del asalto, echando a huir, se refugiaron en el campo de Vercingetórige:
el cual, sintiéndolos venir ya muy entrada la noche, y temiendo algún
alboroto por la concurrencia de ellos y la compasión de su gente, los
acogió con disimulo, disponiendo les saliesen lejos al camino personas de
su confianza y los principales de cada nación, y separándolos allí unos de
otros, llevasen a cada cual a los suyos para que los alojasen en los
cuarteles correspondientes, según la división hecha desde el principio. |
[28] Hostes re nova
perterriti muro turribusque deiecti in foro ac locis patentioribus
cuneatim constiterunt, hoc animo ut si qua ex parte obviam contra
veniretur acie instructa depugnarent. Vbi neminem in aequum locum sese
demittere, sed toto undique muro circumfundi viderunt, veriti ne omnino
spes fugae tolleretur, abiectis armis ultimas oppidi partes continenti
impetu petiverunt, parsque ibi, cum angusto exitu portarum se ipsi
premerent, a militibus, pars iam egressa portis ab equitibus est
interfecta; nec fuit quisquam, qui praedae studeret.
Sic et
Cenabi caede et labore operis incitati non aetate confectis, non
mulieribus, non infantibus pepercerunt.
Denique ex omni
numero, qui fuit circiter milium XL, vix DCCC, qui primo clamore audito se
ex oppido eiecerunt, incolumes ad Vercingetorigem pervenerunt. Quos ille
multa iam nocte silentio ex fuga excepit, veritus ne qua in castris ex
eorum concursu et misericordia vulgi seditio oreretur, ut procul in via
dispositis familiaribus suis principibusque civitatum disparandos
deducendosque ad suos curaret, quae cuique civitati pars castrorum ab
initio obvenerat. |
|
XXIX. Al día
siguiente, convocando a todos, los consoló y amonestó «que no se
amilanasen ni apesadumbrasen demasiado por aquel infortunio; que no
vencieron los romanos por valor ni por armas, sino con cierto ardid y
pericia en el modo de asaltar una plaza, de que no tenían práctica; yerran
los que se figuran que todos los sucesos de la guerra les han de ser
favorables; que él nunca fue de dictamen que se conservase Avarico, de que
ellos mismos le podían ser testigos; la imprudencia de los berrienses y la
condescendencia mal entendida de los demás ocasionaron este daño; bien que
presto lo resarciría él con ventajas, pues con su diligencia uniría las
demás provincias de la Galia disidente hasta ahora, formando de todas una
Liga general, que sería incontrastable al orbe todo, y ya la tenía casi
concluida. Entretanto era razón que por amor de la común libertad no se
negasen a fortificar el campo para más fácilmente resistir a los asaltos
repentinos del enemigo». |
[29] Postero die
concilio convocato consolatus cohortatusque est ne se admodum animo
demitterent, ne perturbarentur incommodo. Non virtute neque in acie
vicisse Romanos, sed artificio quodam et scientia oppugnationis, cuius rei
fuerint ipsi imperiti. Errare, si qui in bello omnes secundos rerum
proventus exspectent. Sibi numquam placuisse Avaricum defendi, cuius rei
testes ipsos haberet; sed factum imprudentia Biturigum et nimia
obsequentia reliquorum uti hoc incommodum acciperetur.
Id tamen
se celeriter maioribus commodis sanaturum. Nam quae ab reliquis Gallis
civitates dissentirent, has sua diligentia adiuncturum atque unum
consilium totius Galliae effecturum, cuius consensui ne orbis quidem
terrarum possit obsistere; idque se prope iam effectum habere.
Interea aequum esse ab
eis communis salutis causa impetrari ut castra munire instituerent, quo
facilius repentinos hostium impetus sustinerent. |
|
XXX. No fue mal
recibido por los galos este discurso, mayormente viendo que después de una
tan grande derrota no había caído de ánimo, ni escondídose, ni
avergonzándose de parecer en público; demás que concebían que a todos se
aventajaba en providenciar y prevenir las cosas, pues ante el peligro
había sido de parecer que se quemase Avarico, y después que se abandonase.
Así que, al revés de otros generales a quien los casos adversos disminuyen
el crédito, el de éste se aumentaba más cada día después de aquel mal
suceso, y aun por sola su palabra esperaban atraer a los demás Estados de
la Galia. Ésta fue la primera vez que los galos barrearon el ejército, y
quedaron tan consternados, que siendo como son enemigos del trabajo,
estaban determinados a sufrir cuanto se les ordenase. |
[30] Fuit haec oratio
non ingrata Gallis, et maxime, quod ipse animo non defecerat tanto accepto
incommodo neque se in occultum abdiderat et conspectum multitudinis
fugerat; plusque animo providere et praesentire existimabatur, quod re
integra primo incendendum Avaricum, post deserendum censuerat. Itaque ut
reliquorum imperatorum res adversae auctoritatem minuunt, sic huius ex
contrario dignitas incommodo accepto in dies augebatur. Simul in spem
veniebant eius adfirmatione de reliquis adiungendis civitatibus; primumque
eo tempore Galli castra munire instituerunt et sic sunt animo confirmati,
homines insueti laboris, ut omnia quae imperarentur sibi patienda
existimarent. |
|
XXXI. No menos cuidaba
Vercingetórige de cumplir la promesa de coligar consigo las demás
naciones, ganando a sus jefes con dádivas y ofertas. A este fin valíase de
sujetos abonados, que con palabras halagüeñas o muestras de amistad fuesen
los más diestros en granjearse las voluntades. A los de Avarico refugiados
a su campo proveyó de armas y vestidos. Para completar los regimientos
desfalcados, pide a cada ciudad cierto número de soldados, declarando
cuántos y en qué día se los deben presentar en los reales. Manda también
buscar todos los ballesteros, que había muchísimos en la Galia, y
enviárselos. Con tales disposiciones en breve queda restaurado lo perdido
en Avarico. A este tiempo Teutomato, hijo de Olovicon, rey de nitióbriges,
cuyo padre mereció de nuestro Senado el renombre de amigo, con un grueso
cuerpo de caballería suya y de Aquitania se juntó con Vercingetórige. |
[31] Nec
minus quam est pollicitus Vercingetorix animo laborabat ut reliquas
civitates adiungeret, atque eas donis pollicitationibusque alliciebat.
Huic rei idoneos homines deligebat, quorum quisque aut oratione subdola
aut amicitia facillime capere posset. Qui Avarico expugnato refugerant,
armandos vestiendosque curat; simul, ut deminutae copiae redintegrarentur,
imperat certum numerum militum civitatibus, quem et quam ante diem in
castra adduci velit, sagittariosque omnes, quorum erat permagnus numerus
in Gallia, conquiri et ad se mitti iubet. His rebus celeriter id quod
Avarici deperierat expletur. Interim Teutomatus, Olloviconis filius, rex
Nitiobrigum, cuius pater ab senatu nostro amicus erat appellatus, cum
magno equitum suorum numero et quos ex Aquitania conduxerat ad eum
pervenit. |
|
XXXII. César, con la
detención de muchos días en Avarico y la gran copia de trigo y demás
abastos que allí encontró, reparó su ejército de las fatigas y miserias.
Acabado ya casi el invierno, cuando la misma estación convidaba a salir a
campaña y él estaba resuelto a ir contra el enemigo, por si pudiese o bien
sacarle fuera de las lagunas y bosques, o forzarle con cerco, se halla con
una embajada solemne de los eduos principales suplicándole: «que ampare a
la nación en las circunstancias más críticas; que se ve en el mayor
peligro, por cuanto siendo antigua costumbre crear anualmente un solo
magistrado, que con potestad regia gobierne la república, dos ahora se
arrogan el gobierno, pretendiendo cada uno que su elección es la legítima.
Uno de éstos es Convictolitan, mancebo bienquisto y de grandes créditos;
el otro Coto, de antiquísima prosapia, hombre asimismo muy poderoso y de
larga parentela, cuyo hermano Vedeliaco tuvo el año antecedente la misma
dignidad; que toda la nación estaba en armas; dividido el Senado y el
pueblo en bandos, cada uno por su favorecido. Que si pasa adelante la
competencia, será inevitable una guerra civil y César, con su diligencia y
autoridad puede atajarla». |
[32] Caesar Avarici
complures dies commoratus summamque ibi copiam frumenti et reliqui
commeatus nactus exercitum ex labore atque inopia refecit.
Iam prope
hieme confecta cum ipso anni tempore ad gerendum bellum vocaretur et ad
hostem proficisci constituisset, sive eum ex paludibus silvisque elicere
sive obsidione premere posset, legati ad eum principes Aeduorum veniunt
oratum ut maxime necessario tempore civitati subveniat: summo esse in
periculo rem, quod, cum singuli magistratus antiquitus creari atque regiam
potestatem annum obtinere consuessent, duo magistratum gerant et se
uterque eorum legibus creatum esse dicat. Horum esse alterum
Convictolitavem, florentem et illustrem adulescentem, alterum Cotum,
antiquissima familia natum atque ipsum hominem summae potentiae et magnae
cognationis, cuius frater Valetiacus proximo anno eundem magistratum
gesserit. Civitatem esse omnem in armis; divisum senatum, divisum populum,
suas cuiusque eorum clientelas. Quod si diutius alatur controversia, fore
uti pars cum parte civitatis confligat. Id ne accidat, positum in eius
diligentia atque auctoritate. |
|
XXXIII. Éste, si bien
consideraba el perjuicio que se le seguía de interrumpir la guerra y
alejarse del enemigo, todavía Conociendo cuantos males suelen provenir de
las discordias, juzgó necesario precaverlos, impidiendo que una nación tan
ilustre, tan unida con el Pueblo Romano, a quien él siempre había
favorecido y honrado muchísimo, viniese a empeñarse en una guerra civil, y
el partido que se creyese más flaco solicitase ayuda de Vercingetórige.
Mas porque según las leyes de los eduos no era lícito al magistrado
supremo salir de su distrito, por no contravenir a ellas, quiso él mismo
ir allá, y en Decisa convocó el Senado y a los competidores. Congregada
casi toda la nación, y enterado por las declaraciones secretas de varios
que Vedeliaco había proclamado por sucesor a su hermano donde y cuando no
debiera contra las leyes que prohíben no sólo nombrar por magistrados a
dos de una misma familia, viviendo actualmente ambos, sino también el
tener asiento en el Senado, depuso a Coto del gobierno y se lo adjudicó a
Convictolitan, creado legalmente por los sacerdotes conforme al estilo de
la república, asistiendo los magistrados inferiores. |
[33] Caesar, etsi a
bello atque hoste discedere detrimentosum esse existimabat, tamen non
ignorans quanta ex dissensionibus incommoda oriri consuessent, ne tanta et
tam coniuncta populo Romano civitas, quam ipse semper aluisset omnibusque
rebus ornasset, ad vim atque arma descenderet, atque ea pars quae minus
sibi confideret auxilia a Vercingetorige arcesseret, huic rei
praevertendum existimavit et, quod legibus Aeduorum eis, qui summum
magistra tum obtinerent, excedere ex finibus non liceret, ne quid de iure
aut de legibus eorum deminuisse videretur, ipse in Aeduos proficisci
statuit senatumque omnem et quos inter controversia esset ad se Decetiam
evocavit. Cum prope omnis civitas eo convenisset, docereturque paucis clam
convocatis alio loco, alio tempore atque oportuerit fratrem a fratre
renuntiatum, cum leges duo ex una familia vivo utroque non solum
magistratus creari vetarent, sed etiam in senatu esse prohiberent, Cotum
imperium deponere coegit, Convictolitavem, qui per sacerdotes more
civitatis intermissis magistratibus esset creatus, potestatem obtinere
iussit. |
|
XXXIV. Dada esta
sentencia, y exhortando a los eduos a que olvidadas las contiendas y
disensiones, y dejándose de todo, sirviesen a la guerra presente (seguros
de recibir el premio merecido, conquistada la Galia) con remitirle cuanto
antes toda la caballería y diez mil infantes, para ponerlos en varias
partes de guardia por razón de los bastimentos, dividido el ejército en
dos trozos: cuatro legiones a Labieno para que las condujese al país de
Sens y al de París; él marchó a los alvernos llevando seis a Gergovia el
río Alier abajo. De la caballería dio una parte a Labieno, otra se quedó
consigo. Noticioso Vercingetórige de esta marcha, cortando todos los
puentes del río, empezó a caminar por su orilla opuesta. |
[34] Hoc decreto
interposito cohortatus Aeduos, ut controversiarum ac dissensionis
obliviscerentur atque omnibus omissis his rebus huic bello servirent eaque
quae meruissent praemia ab se devicta Gallia exspectarent equitatumque
omnem et peditum milia decem sibi celeriter mitterent, quae in praesidiis
rei frumentariae causa disponeret, exercitum in duas partes divisit:
quattuor legiones in Senones Parisiosque Labieno ducendas dedit, sex ipse
in Arvernos ad oppidum Gergoviam secundum flumen Elaver duxit; equitatus
partem illi attribuit, partem sibi reliquit. Qua re cognita Vercingetorix
omnibus interruptis eius fluminis pontibus ab altera fluminis parte iter
facere coepit. |
|
XXXV. Estando los dos
ejércitos a la vista, acampados casi frente a frente, y apostadas atalayas
para impedir a los romanos hacer puente por donde pasar a la otra banda,
hallábase César muy a pique de no poder obrar la mayor parte del verano
por el embarazo del río, que ordinariamente no se puede vadear hasta el
otoño. Para evitar este inconveniente, trasladados los reales a un boscaje
enfrente de uno de los puentes cortados por Vercingetórige, al día
siguiente se ocultó con dos legiones formadas de la cuarta parte de las
cohortes de cada legión con tal arte, que pareciese cabal el número de las
seis legiones. A las cuatro envió como solía con todo el bagaje, y
ordenándoles que avanzasen todo lo que pudiesen, cuando le pareció era ya
tiempo de que se hubiesen acampado, empezó a renovar el puente roto con
las mismas estacas que por la parte inferior todavía estaban en pie.
Acabada la obra con diligencia, transportadas sus dos legiones, y
delineado el campo, mandó venir las demás tropas. Vercingetórige, sabido
el caso, por no verse obligado a pelear mal de su grado, se anticipó a
grandes jornadas. |
[35] Cum uterque
utrimque exisset exercitus, in conspectu fereque e regione castris castra
ponebant dispositis exploratoribus, necubi effecto ponte Romani copias
traducerent. Erat in magnis Caesaris difficultatibus res, ne maiorem
aestatis partem flumine impediretur, quod non fere ante autumnum Elaver
vado transiri solet. Itaque, ne id accideret, silvestri loco castris
positis e regione unius eorum pontium, quos Vercingetorix rescindendos
curaverat, postero die cum duabus legionibus in occulto restitit; reliquas
copias cum omnibus impedimentis, ut consueverat, misit, apertis quibusdam
cohortibus, uti numerus legionum constare videretur.
His quam longissime
possent egredi iussis, cum iam ex diei tempore coniecturam ceperat in
castra perventum, isdem sublicis, quarum pars inferior integra remanebat,
pontem reficere coepit. Celeriter
effecto opere legionibusque traductis et loco castris idoneo delecto
reliquas copias revocavit.
Vercingetorix re cognita, ne contra suam voluntatem dimicare cogeretur,
magnis itineribus antecessit. |
|
XXXVI. César,
levantando el campo, al quinto día llegó a Gergovia; y en el mismo,
después de una ligera escaramuza de la caballería, registrada la situación
de la ciudad, que por estar fundada en un monte muy empinado, por todas
partes era de subida escabrosa, desconfió de tomarla por asalto; el sitio
no lo quiso emprender hasta estar surtido de víveres. Pero Vercingetórige,
asentados sus reales cerca de la ciudad en el monte, colocadas con
distinción las tropas de cada pueblo a mediana distancia unas de otras, y
ocupados todos los cerros de aquella cordillera, en cuanto alcanzaba la
vista, presentaba un objeto de horror. Cada día, en amaneciendo, convocaba
a los jefes de diversas naciones que había nombrado por consejeros, ya
para consultar con ellos, ya para ejecutar lo que fuese menester; y casi
no pasaba día sin hacer prueba del coraje y valor de los suyos mediante
alguna escaramuza de caballos entreverados con los flecheros. Había
enfrente de la ciudad un ribazo a la misma falda del monte harto bien
pertrechado y por todas partes desmontado, que una vez cogido por los
nuestros, parecía fácil cortar a los enemigos el agua en gran parte, y las
salidas libres al forraje. Pero tenían puesta en él guarnición, aunque no
muy fuerte. Como quiera, César, en el silencio de la noche, saliendo de
los reales, desalojada la guarnición primero que pudiese ser socorrida de
la plaza, apoderado del puesto, puso en él dos legiones, y abrió dos fosos
de a doce pies, que sirviesen de comunicación a entrambos reales, para que
pudiesen sin miedo de sorpresa ir y venir aun cuando fuese uno a uno. |
[36] Caesar ex eo loco
quintis castris Gergoviam pervenit equestrique eo die proelio levi facto
perspecto urbis situ, quae posita in altissimo monte omnes aditus
difficiles habebat, de expugnatione desperavit, de obsessione non prius
agendum constituit, quam rem frumentariam expedisset. At Vercingetorix
castris, prope oppidum positis, mediocribus circum se intervallis
separatim singularum civitatium copias collocaverat atque omnibus eius
iugi collibus occupatis, qua despici poterat, horribilem speciem praebebat;
principesque earum civitatium, quos sibi ad consilium capiendum delegerat,
prima luce cotidie ad se convenire iubebat, seu quid communicandum, seu
quid administrandum videretur; neque ullum fere diem intermittebat quin
equestri proelio interiectis sagittariis, quid in quoque esset animi ac
virtutis suorum perspiceret. Erat e regione oppidi collis sub ipsis
radicibus montis, egregie munitus atque ex omni parte circumcisus; quem si
tenerent nostri, et aquae magna parte et pabulatione libera prohibituri
hostes videbantur.
Sed is
locus praesidio ab his non nimis firmo tenebatur. Tamen silentio noctis
Caesar ex castris egressus, priusquam subsidio ex oppido veniri posset,
deiecto praesidio potitus loco duas ibi legiones collocavit fossamque
duplicem duodenum pedum a maioribus castris ad minora perduxit, ut tuto ab
repentino hostium incursu etiam singuli commeare possent. |
|
XXXVII. Mientras esto
pasa en Gergovia, Convictolitan el eduo, a quien, como dijimos, adjudicó
César el gobierno, sobornado por los alvernos, se manifiesta con ciertos
jóvenes, entre los cuales sobresalían Litabico y sus hermanos, nacidos de
nobilísima sangre. Dales parte de la recompensa, exhortándolos «a que se
acuerden que nacieron libres y para mandar a otros; ser sólo el Estado de
los eduos el que sirve de rémora a la victoria indubitable de la Galia;
que por su respecto se contenían los demás; con su mudanza no tendrían en
la Galia dónde asentar el pie los romanos. No negaba él haber recibido
algún beneficio de César, si bien la justicia estaba de su parte, pero en
todo caso más estimaba la común libertad. Porque ¿qué razón hay para que
los eduos en sus pleitos vayan a litigar en los estrados de César, y los
romanos no vengan al consejo de los eduos?» Persuadidos sin dificultad
aquellos mozos no menos de las palabras de su magistrado que de la
esperanza del premio, hasta ofrecerse por los primeros ejecutores de este
proyecto, sólo dudaban del modo, no esperando que la nación se moviese sin
causa a emprender esta guerra. Determinóse que Litabico fuese por capitán
de los diez mil hombres que se remitían a César, encargándose de
conducirlos, y sus hermanos se adelantasen para verse con César;
establecen asimismo el plan de las demás operaciones. |
[37] Dum haec ad
Gergoviam geruntur, Convictolitavis Aeduus, cui magistratum adiudicatum a
Caesare demonstravimus, sollicitatus ab Arvernis pecunia cum quibusdam
adulescentibus colloquitur; quorum erat princeps Litaviccus atque eius
fratres, amplissima familia nati adulescentes. Cum his praemium communicat
hortaturque, ut se liberos et imperio natos meminerint. Vnam esse Aeduorum
civitatem, quae certissimam Galliae victoriam detineat; eius auctoritate
reliquas contineri; qua traducta locum consistendi Romanis in Gallia non
fore. Esse nonnullo se Caesaris beneficio adfectum, sic tamen, ut
iustissimam apud eum causam obtinuerit; sed plus communi libertati
tribuere. Cur enim potius Aedui de suo iure et de legibus ad Caesarem
disceptatorem, quam Romani ad Aeduos veniant? Celeriter adulescentibus et
oratione magistratus et praemio deductis, cum se vel principes eius
consili fore profiterentur, ratio perficiendi quaerebatur, quod civitatem
temere ad suscipiendum bellum adduci posse non confidebant.
Placuit
ut Litaviccus decem illis milibus, quae Caesari ad bellum mitterentur,
praeficeretur atque ea ducenda curaret, fratresque eius ad Caesarem
praecurrerent. Reliqua qua ratione agi placeat constituunt. |
|
XXXVIII. Litabico al
frente del ejército, estando como a treinta millas de Gergovia, convocando
al improviso su gente: « ¿adonde vamos, dice llorando, soldados míos? Toda
nuestra caballería, la nobleza toda acaba de ser degollada; los príncipes
de la nación, Eporedórige y Virdomaro, calumniados de traidores, sin ser
oídos, han sido condenados a muerte. Informaos mejor de los que han
escapado de la matanza, que yo, con el dolor de la pérdida de mis hermanos
y de todos mis parientes, ya no puedo hablar más». Preséntanse los que
tenía él bien instruidos de lo que habían de decir, y con sus
aseveraciones confirman en público cuanto había dicho Litavico: «que
muchos caballeros eduos habían sido muertos por achacárseles secretas
inteligencias con los alvernos; que ellos mismos pudieron ocultarse entre
el gentío y librarse así de la muerte». Claman a una voz los eduos
instando a Litavico que mire por sí. «Como si el caso, replica él, pidiese
deliberación, no restándonos otro arbitrio sino ir derechos a Gergovia y
unirnos con los alvernos. ¿No es claro que los romanos después de un
desafuero tan alevoso, están afilando las espadas para degollarnos? Por
tanto, si somos hombres, vamos a vengar la muerte de tantos inocentes, y
acabemos de una vez con esos asesinos. » Señala con el dedo a los
ciudadanos romanos que por mayor seguridad venían en su compañía. Quítales
al punto gran cantidad de trigo y otros comestibles, y los mata cruelmente
a fuerza de tormentos. Despacha mensajeros por todos los lugares de los
eduos, y los amotina con la misma patraña del degüello de los caballeros y
grandes, incitándolos a que imiten su ejemplo en la venganza de sus
injurias. |
[38] Litaviccus
accepto exercitu, cum milia passuum circiter XXX ab Gergovia abesset,
convocatis subito militibus lacrimans, "Quo proficiscimur," inquit,
"milites? Omnis noster equitatus, omnis nobilitas interiit; principes
civitatis, Eporedorix et Viridomarus, insimulati proditionis ab Romanis
indicta causa interfecti sunt. Haec ab ipsis cognoscite, qui ex ipsa caede
fugerunt: nam ego fratribus atque omnibus meis propinquis interfectis
dolore prohibeor, quae gesta sunt, pronuntiare." Producuntur hi quos ille
edocuerat quae dici vellet, atque eadem, quae Litaviccus pronuntiaverat,
multitudini exponunt: multos equites Aeduorum interfectos, quod collocuti
cum Arvernis dicerentur; ipsos se inter multitudinem militum occultasse
atque ex media caede fugisse.
Conclamant Aedui et Litaviccum obsecrant ut sibi consulat. "Quasi vero,"
inquit ille, "consili sit res, ac non necesse sit nobis Gergoviam
contendere et cum Arvernis nosmet coniungere.
An dubitamus quin
nefario facinore admisso Romani iam ad nos interficiendos concurrant?
Proinde, si quid in nobis animi est, persequamur eorum mortem qui
indignissime interierunt, atque hos latrones interficiamus." Ostendit
cives Romanos, qui eius praesidi fiducia una erant: magnum numerum
frumenti commeatusque diripit, ipsos crudeliter excruciatos interficit.
Nuntios tota civitate Aeduorum dimittit, eodem mendacio de caede equitum
et principum permovet; hortatur ut simili ratione atque ipse fecerit suas
iniurias persequantur. |
|
XXXIX. Venía entre los
caballeros eduos (133) por llamamiento expreso de César, Eporedórige,
joven nobilísimo y de alta jerarquía en su patria, y con él Virdomaro, de
igual edad y valimiento, bien que de linaje inferior, a quien César, por
recomendación de Diviciaco, de bajos principios había elevado a suma
grandeza. Éstos se disputaban la primacía, y en aquel pleito de la
magistratura echaron el resto, uno por Convictolitan, otro por Coto.
Eporedórige, sabida la trama de Litavico, casi a medianoche se la descubre
a César, rogándole no permita que su nación por la mala conducta de
aquellos mozos se rebelase contra el pueblo romano, lo que infaliblemente
sucedería si tantos millares de hombres llegasen a juntarse con los
enemigos, pues ni los parientes descuidarían de su vida, ni la república
podrá menospreciarla. |
[39] Eporedorix Aeduus,
summo loco natus adulescens et summae domi potentiae, et una Viridomarus,
pari aetate et gratia, sed genere dispari, quem Caesar ab Diviciaco sibi
traditum ex humili loco ad summam dignitatem perduxerat, in equitum numero
convenerant nominatim ab eo evocati. His erat inter se de principatu
contentio, et in illa magistratuum controversia alter pro Convictolitavi,
alter pro Coto summis opibus pugnaverant. Ex eis Eporedorix cognito
Litavicci consilio media fere nocte rem ad Caesarem defert; orat ne
patiatur civitatem pravis adulescentium consiliis ab amicitia populi
Romani deficere; quod futurum provideat, si se tot hominum milia cum
hostibus coniunxerint, quorum salutem neque propinqui neglegere, neque
civitas levi momento aestimare posset. |
|
XL. César, que siempre
se había esmerado en favorecer a los eduos, entrando en gran cuidado con
esta novedad, sin detenerse saca de los reales cuatro legiones a la ligera
y toda la caballería. Por la prisa no tuvo tiempo para reducir a menos
espacio los alojamientos; que el lance no sufría dilación. Al legado Cayo
Fabio con dos legiones deja en ellos de guarnición. Mandando prender a los
hermanos de Litavico, halla, que poco antes se habían huido al enemigo.
Hecha una exhortación a los soldados sobre que no se les hiciese pesado el
camino siendo tanta la urgencia, yendo todos gustosísimos, andadas
veinticinco millas, como avistase al ejército de los eduos, disparada la
caballería, detiene y embaraza su marcha, y echa bando que a ninguno
maten. A Eporedórige y Virdomaro, a quienes tenían ellos por muertos, da
orden de mostrarse a caballo y saludar a los suyos por su nombre. Con tal
evidencia descubierta la maraña de Litavico, empiezan los eduos a levantar
las manos y hacer seña de su rendición, y depuestas las armas, a pedir por
merced la vida. Litavico, con sus devotos (que según fuero de los galos
juzgan alevosía desamparar a sus patronos, aun en la mayor desventura), se
refugió en Gergovia. |
[40] Magna adfectus
sollicitudine hoc nuntio Caesar, quod semper Aeduorum civitati praecipue
indulserat, nulla interposita dubitatione legiones expeditas quattuor
equitatumque omnem ex castris educit; nec fuit spatium tali tempore ad
contrahenda castra, quod res posita in celeritate videbatur; Gaium Fabium
legatum eum legionibus duabus castris praesidio relinquit.
Fratres
Litavicci eum comprehendi iussisset, paulo ante reperit ad hostes fugisse.
Adhortatus milites, ne necessario tempore itineris labore permoveantur,
cupidissimis omnibus progressus milia passuum XXV agmen Aeduorum
conspicatus immisso equitatu iter eorum moratur atque impedit
interdicitque omnibus ne quemquam interficiant. Eporedorigem et
Viridomarum, quos illi interfectos existimabant, inter equites versari
suosque appellare iubet. His cognitis et Litavicci fraude perspecta Aedui
manus tendere, deditionem significare et proiectis armis mortem deprecari
incipiunt. Litaviccus cum suis clientibus, quibus more Gallorum nefas est
etiam in extrema fortuna deserere patronos, Gergoviam profugit. |
|
XLI. César, después de
haber advertido por cartas a la república Eduana, que por beneficio suyo
vivían los que pudieran matar por justicia, dando tres horas de la noche
para reposo al ejército, dio la vuelta a Gergovia. A la mitad del camino,
unos caballos, despachados por Fabio, le traen la noticia «del peligro
grande en que se han visto; los reales asaltados con todas las fuerzas del
enemigo, que de continuo enviaba gente de refresco a la que se iba
cansando, sin dejar respirar a los nuestros de la fatiga, precisados por
lo espacioso de los reales a estar fijos todos cada uno en su puesto; ser
muchos los heridos por tantas flechas y tantos dardos de todas suertes,
bien que contra esto les habían servido mucho las baterías; que Fabio, a
su partida, dejadas solas dos puertas, tapiaba las demás y añadía nuevos
pertrechos al vallado, apercibiéndose para el asalto del día siguiente».
En visto de esto, César, seguido con gran denuedo de los soldados, antes
de rayar el Sol llegó a los reales. |
[41] Caesar nuntiis ad
civitatem Aeduorum missis, qui suo beneficio conservatos docerent quos
iure belli interficere potuisset, tribusque horis noctis exercitui ad
quietem datis castra ad Gergoviam movit. Medio fere itinere equites a
Fabio missi, quanto res in periculo fuerit, exponunt. Summis copiis castra
oppugnata demonstrant, cum crebro integri defessis succederent nostrosque
assiduo labore defatigarent, quibus propter magnitudinem castrorum
perpetuo esset isdem in vallo permanendum. Multitudine sagittarum atque
omnis generis telorum multos vulneratos; ad haec sustinenda magno usui
fuisse tormenta. Fabium discessu eorum duabus relictis portis obstruere
ceteras pluteosque vallo addere et se in posterum diem similemque casum
apparare. His rebus cognitis Caesar summo studio militum ante ortum solis
in castra pervenit. |
|
XLII. Tal era el
estado de las cosas en Gergovia cuando los eduos, recibido el primer
mensaje de Litavico, sin más ni más, instigados unos de la codicia, otros
de la cólera y temeridad (vicio sobre todos connatural a esta gente, que
cualquier hablilla cree como cosa cierta), meten a saco los bienes de los
romanos, dando a ellos la muerte o haciéndolos esclavos. Atiza el fuego
Convictolitan, encendiendo más el furor del populacho, para que, despeñado
en la rebelión, se avergüence de volver atrás. Hacen salir sobre seguro de
Chalons a Marco Aristio, tribuno de los soldados, que iba a juntarse con
su legión; obligan a lo mismo a los negociantes de la ciudad, y
asaltándolos al improviso en el camino, los despojan de todos sus fardos;
a los que resisten cercan día y noche, y muertos de ambas partes muchos,
llaman en su ayuda mayor número de gente armada. |
[42] Dum
haec ad Gergoviam geruntur, Aedui primis nuntiis ab Litavicco acceptis
nullum sibi ad cognoscendum spatium relinquunt. Impellit alios avaritia,
alios iracundia et temeritas, quae maxime illi hominum generi est innata,
ut levem auditionem habeant pro re comperta. Bona civium Romanorum
diripiunt, caedes faciunt, in servitutem abstrahunt. Adiuvat rem
proclinatam Convictolitavis plebemque ad furorem impellit, ut facinore
admisso ad sanitatem reverti pudeat. Marcum Aristium, tribunum militum,
iter ad legionem facientem fide data ex oppido Cabillono educunt: idem
facere cogunt eos, qui negotiandi causa ibi constiterant. Hos continuo
(in) itinere adorti omnibus impedimentis exuunt; repugnantes diem
noctemque obsident; multis utrimque interfectis maiorem multitudinem
armatorum concitant. |
|
XLIII. En esto,
viniéndoles la noticia de que toda su gente estaba en poder de César,
corren a excusarse con Aristio, diciendo: «que nada de esto se había hecho
por autoridad pública»; mandan que se haga pesquisa de los bienes robados;
confiscan los de Litavico y sus hermanos; despachan embajadores a César
con orden de disculparse, todo con el fin de recobrar a los suyos. Pero
envueltos ya en la traición, y bien hallados con la ganancia del saqueo,
en que interesaban muchos, y temerosos del castigo, tornan
clandestinamente a mover especies de guerra, y a empeñar en ella con
embajadas a las demás provincias. Lo cual, dado que César no lo ignoraba,
todavía respondió con toda blandura a los enviados: «que no por la
inconsideración y ligereza del vulgo formaba él mal concepto de la
república, ni disminuiría un punto su benevolencia para con los eduos».
Él, por su parte, temiendo mayores revoluciones de la Galia, para no ser
cogido en medio por todos los nacionales, andaba discurriendo cómo
retirarse de Gergovia, y reunir todo el ejército, de suerte que su
retirada, ocasionada del miedo de la rebelión, no tuviese visos de huida. |
[43] Interim nuntio
allato omnes eorum milites in potestate Caesaris teneri, concurrunt ad
Aristium, nihil publico factum consilio demonstrant; quaestionem de bonis
direptis decernunt, Litavicci fatrumque bona publicant, legatos ad
Caesarem sui purgandi gratia mittunt. Haec faciunt reciperandorum suorum
causa; sed contaminati facinore et capti compendio ex direptis bonis, quod
ea res ad multos pertinebat, timore poenae exterriti consilia clam de
bello inire incipiunt civitatesque reliquas legationibus sollicitant. Quae
tametsi Caesar intellegebat, tamen quam mitissime potest legatos appellat:
nihil se propter inscientiam levitatemque vulgi gravius de civitate
iudicare neque de sua in Aeduos benevolentia deminuere. Ipse maiorem
Galliae motum exspectans, ne ab omnibus civitatibus circumsisteretur,
consilia inibat quemadmodum ab Gergovia discederet ac rursus omnem
exercitum contraheret, ne profectio nata ab timore defectionis similis
fugae videretur. |
|
XLIV. Estando en estos
pensamientos, preséntesele ocasión al parecer de un buen lance. Porque
yendo a reconocer los trabajos del campo menor, reparó que la colina
ocupada de los enemigos estaba sin gente, cuando los días anteriores
apenas se podía divisar por la muchedumbre que la cubría. Maravillado,
pregunta la causa a los desertores que cada día pasaban a bandadas a su
campo. Todos convenían en afirmar lo que ya el César tenía averiguado por
sus espías: que la loma de aquella cordillera era casi llena, mas por
donde comunicaba con la otra parte de la plaza, fragosa y estrecha; que
temían mucho perder aquel puesto persuadidos de que, si los romanos,
dueños ya del uno, los echaban del otro, forzosamente se verían como
acorralados V sin poder por vía alguna salir al forraje; que por eso
Vercingetórige los había llamado a todos a fortalecer aquel sitio. |
[44] Haec cogitanti
accidere visa est facultas bene rei gerendae. Nam cum in minora castra
operis perspiciendi causa venisset, animadvertit collem, qui ab hostibus
tenebatur, nudatum hominibus, qui superioribus diebus vix prae multitudine
cerni poterat. Admiratus quaerit ex perfugis causam, quorum magnus ad eum
cotidie numerus confluebat. Constabat inter omnes, quod iam ipse Caesar
per exploratores cognoverat, dorsum esse eius iugi prope aequum, sed hunc
silvestrem et angustum, qua esset aditus ad alteram partem oppidi; huic
loco vehementer illos timere nec iam aliter sentire, uno colle ab Romanis
occupato, si alterum amisissent, quin paene circumvallati atque omni exitu
et pabulatione interclusi viderentur: ad hunc muniendum omnes a
Vercingetorige evocatos. |
|
XLV. En consecuencia,
César manda ir allá varios piquetes de caballos a medianoche, ordenándoles
que corran y metan ruido por todas partes. Al rayar del día, manda sacar
de los reales muchas recuas de mulos sin albardas, y a los arrieros,
montados encima con sus capacetes, correr en derredor de las colinas, como
si fueran unos diestros jinetes. Mezcla con ellos algunos caballos, que
con alargar más las cabalgadas representen mayor número, mandándoles
caracolear y meterse todos en un mismo término. Esta maniobra se alcanzaba
a ver desde la plaza, como que tenía la vista a nuestro campo, aunque a
tanta distancia no se podía bien distinguir el verdadero objeto. César
destaca una legión por aquel cerro, y a pocos pasos, apuéstala en la
bajada oculta en el bosque. Crece la sospecha en los galos, y vanse a
defender aquel puesto todas las tropas. Viendo César evacuados los reales
enemigos, cubriendo las divisas de los suyos y plegadas las banderas, hace
desfilar de pocos en pocos, porque no fuesen notados de la plaza, los
soldados del campo mayor al menor; y declara su intento a los legados
comandantes de las legiones. Sobre todo les encarga repriman a los
soldados, no sea que por la gana de pelear o codicia del pillaje se
adelanten demasiado; háceles presente cuánto puede incomodarles lo fragoso
del sitio, a que sólo se puede obviar con la presteza; ser negocio éste de
ventura, no de combate. Dicho esto, da la señal, y al mismo tiempo a mano
derecha por otra subida destaca los eduos. |
[45] Hac re cognita
Caesar mittit complures equitum turmas; eis de media nocte imperat, ut
paulo tumultuosius omnibus locis vagarentur. Prima luce magnum numerum
impedimentorum ex castris mulorumque produci deque his stramenta detrahi
mulionesque cum cassidibus equitum specie ac simulatione collibus
circumvehi iubet. His paucos addit equites qui latius ostentationis causa
vagarentur. Longo circuitu easdem omnes iubet petere regiones. Haec procul
ex oppido videbantur, ut erat a Gergovia despectus in castra, neque tanto
spatio certi quid esset explorari poterat.
Legionem
unam eodem iugo mittit et paulum progressam inferiore constituit loco
silvisque occultat. Augetur Gallis suspicio, atque omnes illo ad
munitionem copiae traducuntur. Vacua castra hostium Caesar conspicatus
tectis insignibus suorum occultatisque signis militaribus raros milites,
ne ex oppido animadverterentur, ex maioribus castris in minora traducit
legatisque, quos singulis legionibus praefecerat, quid fieri velit
ostendit: in primis monet ut contineant milites, ne studio pugnandi aut
spe praedae longius progrediantur; quid iniquitas loci habeat incommodi
proponit: hoc una celeritate posse mutari; occasionis esse rem, non
proeli. His rebus eitis signum dat et ab dextra parte alio ascensu eodem
tempore Aeduos mittit. |
|
XLVI. El muro de la
ciudad distaba del llano y principio de la cuesta por línea recta, si no
fuese por los rodeos, mil doscientos pasos; todo lo que se rodeaba para
suavizar la pendiente, alargaba el camino. En la mitad del collado, a lo
largo, habían los galos fabricado de grandes piedras una cortina de seis
pies contra nuestros asaltos; y desocupada la parte inferior del collado,
la superior hasta tocar el muro de la plaza estaba toda erizada de
municiones y gente armada. Los soldados, dada la señal, llegan corriendo a
la corrida, y, saltándola, se apoderan de tres diversas estancias; pero
con tanta aceleración, que Teutomato, rey de los nitióbriges, cogido de
sobresalto en su pabellón durmiendo la siesta, medio desnudo, apenas pudo
escapar, herido el caballo, de las manos de los soldados que saqueaban las
tiendas. |
[46]
Oppidi murus ab planitie atque initio ascensus recta regione, si nullus
anfractus intercederet, MCC passus aberat: quidquid huc circuitus ad
molliendum clivum accesserat, id spatium itineris augebat. A medio fere
colle in longitudinem, ut natura montis ferebat, ex grandibus saxis sex
pedum murum qui nostrorum impetum tardaret praeduxerant Galli, atque
inferiore omni spatio vacuo relicto superiorem partem collis usque ad
murum oppidi densissimis castris compleverant. Milites dato signo
celeriter ad munitionem perveniunt eamque transgressi trinis castris
potiuntur; ac tanta fuit in castris capiendis celeritas, ut Teutomatus,
rex Nitiobrigum, subito in tabernaculo oppressus, ut meridie conquieverat,
superiore corporis parte nudata vulnerato equo vix se ex manibus
praedantium militum eriperet. |
|
XLVII. César, ya que
consiguió su intento, mandó tocar la retirada, y la legión décima, que iba
en su compañía, hizo alto. A los soldados de las otras legiones, bien que
no percibieron el sonido de la trompeta a causa de un gran valle
intermedio, todavía los tribunos y legados, conforme a las órdenes de
César, los tenían a raya. Pero inflamados con la esperanza de pronta
victoria, con la fuga de los enemigos, y con los buenos sucesos de las
batallas anteriores, ninguna empresa se proponía tan ardua que fuese a su
valor insufrible, ni desistieron del alcance hasta tropezar con las
murallas y puerta de la ciudad. Aquí fueron los alaridos que resonaban por
todas partes, tanto que los de los últimos barrios, asustados con el
repentino alboroto, creyendo a los enemigos dentro de la plaza, echaron a
huir corriendo. Las mujeres desde los adarves arrojaban sus galas y joyas,
y descubiertos los pechos, con los brazos abiertos, suplicaban a los
romanos las perdonasen, y no hiciesen lo que en Avarico, donde no
respetaron ni al sexo flaco ni a la edad tierna. Algunas, descolgadas por
las manos de los muros, se entregaban a los soldados. Lucio Fabio,
centurión de la legión octava, a quien se oyó decir este mismo día que se
sentía estimulado de los premios que se dieron en Avarico, ni consentiría
que otro escalase primero el muro, tomando a tres de sus soldados, y
ayudado de ellos, montó la muralla, y dándoles después la mano, los fue
subiendo uno a uno. |
[47] Consecutus id
quod animo proposuerat, Caesar receptui cani iussit legionique decimae,
quacum erat, continuo signa constituit. Ac reliquarum legionum milites non
exaudito sono tubae, quod satis magna valles intercedebat, tamen ab
tribunis militum legatisque, ut erat a Caesare praeceptum, retinebantur.
Sed elati spe celeris victoriae et hostium fuga et superiorum temporum
secundis proeliis nihil adeo arduum sibi esse existimaverunt quod non
virtute consequi possent, neque finem prius sequendi fecerunt quam muro
oppidi portisque appropinquarunt. Tum vero ex omnibus urbis partibus orto
clamore, qui longius aberant repentino tumultu perterriti, cum hostem
intra portas esse existimarent, sese ex oppido eiecerunt. Matres familiae
de muro vestem argentumque iactabant et pectore nudo prominentes passis
manibus obtestabantur Romanos, ut sibi parcerent neu, sicut Avarici
fecissent, ne a mulieribus quidem atque infantibus abstinerent: nonnullae
de muris per manus demissae sese militibus tradebant. Lucius Fabius,
centurio legionis VIII, quem inter suos eo die dixisse constabat excitari
se Avaricensibus praemiis neque commissurum, ut prius quisquam murum
ascenderet, tres suos nactus manipulares atque ab eis sublevatus murum
ascendit: hos ipse rursus singulos exceptans in murum extulit. |
|
XLVIII. Entre tanto
los enemigos, que, según arriba se ha dicho, se habían reunido a la parte
opuesta de la plaza para guardaría, oído el primer rumor, y sucesivamente
aguijado de continuos avisos de la toma de la ciudad, con la caballería
delante corrieron allá de tropel. Conforme iban llegando, parábanse al pie
de la muralla, y aumentaban el número de los combatientes. Juntos ya
muchos a la defensa, las mujeres que poco antes pedían merced a los
romanos, volvían a los suyos las plegarias, y desgreñado el cabello al uso
de la Galia, les ponían sus hijos delante. Era para los romanos desigual
el combate, así por el sitio, como por el número; demás que cansados de
correr y de tanto pelear, dificultosamente contrastaban a los que venían
de refresco y con las fuerzas enteras. |
[48] Interim ei qui ad
alteram partem oppidi, ut supra demonstravimus, munitionis causa
convenerant, primo exaudito clamore, inde etiam crebris nuntiis incitati,
oppidum a Romanis teneri, praemissis equitibus magno concursu eo
contenderunt. Eorum ut quisque primus venerat, sub muro consistebat
suorumque pugnantium numerum augebat. Quorum cum magna multitudo
convenisset, matres familiae, quae paulo ante Romanis de muro manus
tendebant, suos obtestari et more Gallico passum capillum ostentare
liberosque in conspectum proferre coeperunt. Erat Romanis nec loco nec
numero aequa contentio; simul et cursu et spatio pugnae defatigati non
facile recentes atque integros sustinebant. |
|
XLIX. César, viendo la
desigualdad del puesto, y que las tropas de los enemigos se iban
engrosando, muy solícito de los suyos, envía orden al legado Tito Sestio,
a quien encargó la guarda de los reales menores, que sacando prontamente
algunas cohortes, las apostó a la falda del collado hacia el flanco
derecho de los enemigos, a fin de que si desalojasen a los nuestros del
puesto, pudiese rebatir su furia en el alcance. César, adelantándose un
poco con su legión, estaba a la mira del suceso. |
[49] Caesar, cum
iniquo loco pugnari hostiumque augeri copias videret, praemetuens suis ad
Titum Sextium legatum, quem minoribus castris praesidio reliquerat, misit,
ut cohortes ex castris celeriter educeret et sub infimo colle ab dextro
latere hostium constitueret, ut, si nostros loco depulsos vidisset, quo
minus libere hostes insequerentur terreret. Ipse paulum ex eo loco cum
legione progressus, ubi constiterat, eventum pugnae exspectabat. |
|
L. Trabado el choque
cuerpo a cuerpo con grandísima porfía, los enemigos, confiados en el sitio
y en el número, los nuestros en sola su valentía, de repente, por el
costado abierto de los nuestros, remanecieron los eduos destacados de
César por la otra ladera a mano derecha para divertir al enemigo. Ésos por
la semejanza de las armas gálicas espantaron terriblemente a los nuestros,
y aunque los veían con el hombro derecho desarmado, que solía ser la
contraseña de gente de paz, eso mismo atribuían los soldados a estratagema
de los enemigos para deslumbrarlos. En aquel punto el centurión Lucio
Fabio y los que tras él subieron a la muralla, rodeados de los enemigos y
muertos, son tirados el muro abajo. Marco Petreyo, centurión de la misma
legión, queriendo romper las puertas, viéndose rodeado de la muchedumbre y
desesperando de su vida por las muchas heridas mortales, vuelto a los
suyos: «Ya que no puedo, les dijo, salvarme con vosotros, por lo menos
aseguraré vuestra vida, que yo he puesto a riesgo por amor de la gloria.
Vosotros aprovechad la ocasión de poneros en salvo. » Con esto se arroja
en medio de los enemigos, y matando a dos, aparta los demás de la puerta.
Esforzándose a socorrerle los suyos: «En vano, dice, intentáis salvar mi
vida; que ya me faltan la sangre y las fuerzas. Por tanto, idos de aquí,
mientras hay tiempo, a incorporaros con la legión. » Así peleando, poco
después cae muerto, y dio a los suyos la vida. |
[50] Cum acerrime
comminus pugnaretur, hostes loco et numero, nostri virtute confiderent,
subito sunt Aedui visi ab latere nostris aperto, quos Caesar ab dextra
parte alio ascensu manus distinendae causa miserat. Hi similitudine
armorum vehementer nostros perterruerunt, ac tametsi dextris humeris
exsertis animadvertebantur, quod insigne +pacatum+ esse consuerat, tamen
id ipsum sui fallendi causa milites ab hostibus factum existimabant. Eodem
tempore Lucius Fabius centurio quique una murum ascenderant circumventi
atque interfecti muro praecipitabantur. Marcus Petronius, eiusdem legionis
centurio, cum portam excidere conatus esset, a multitudine oppressus ac
sibi desperans multis iam vulneribus acceptis manipularibus suis, qui
illum secuti erant, "Quoniam," inquit, "me una vobiscum servare non possum,
vestrae quidem certe vitae prospiciam, quos cupiditate gloriae adductus in
periculum deduxi. Vos data facultate vobis consulite." Simul in medios
hostes irrupit duobusque interfectis reliquos a porta paulum summovit.
Conantibus auxiliari suis "Frustra," inquit, "meae vitae subvenire
conamini, quem iam sanguis viresque deficiunt. Proinde abite, dum est
facultas, vosque ad legionem recipite." Ita puguans post paulum concidit
ac suis saluti fuit. |
|
LI. Los nuestros,
apretados por todas partes, perdidos cuarenta y seis centuriones, fueron
rechazados de allí; pero siguiéndolos desapoderadamente los galos, la
décima legión, que estaba de respeto en lugar menos incómodo, los detuvo;
al socorro de esta legión concurrieron las cohortes de la decimotercera,
que al mando de Tito Sestio, sacadas de los reales menores, estaban
apostadas en lugar ventajoso. Las legiones, luego que pisaron el llano, se
pusieron en orden de batalla contra el enemigo. Vercingetórige retiró de
las faldas del monte los suyos dentro de las trincheras. Este día
perecieron poco menos de setecientos hombres. |
[51] Nostri, cum
undique premerentur, XLVI centurionibus amissis deiecti sunt loco. Sed
intolerantius Gallos insequentes legio decima tardavit, quae pro subsidio
paulo aequiore loco constiterat. Hanc rursus XIII legionis cohortes
exceperunt, quae ex castris minoribus eductae cum Tito Sextio legato
ceperant locum superiorem. Legiones, ubi primum planitiem attigerunt,
infestis contra hostes signis constiterunt. Vercingetorix ab radicibus
collis suos intra munitiones reduxit. Eo die milites sunt paulo minus
septingenti desiderati. |
|
LII. Al siguiente,
César, convocando a todos, «reprendió la temeridad y desenfreno de los
soldados, que por su capricho resolvieron hasta dónde se había de avanzar,
o lo que se debía hacer, sin haber obedecido al toque de la retirada ni
podido ser contenidos por los tribunos y legados». Púsoles delante,
«cuánto daño acarrea la mala situación, y su ejemplo mismo en Avarico,
donde sorprendido el enemigo sin caudillo y sin caballería, quiso antes
renunciar a una victoria cierta que padecer en la refriega ningún
menoscabo, por pequeño que fuese, por la fragura del sitio. Cuanto más
admiraba su magnanimidad, que ni por la fortificación de los reales, ni
por lo encumbrado del monte, ni por la fortaleza de la muralla se habían
acobardado, tanto más desaprobada su sobrada libertad y arrogancia en
presumirse más próvidos que su general en la manera de vencer y dirigir
las empresas, que él no apreciaba menos en un soldado la docilidad y
obediencia que la valentía y grandeza de ánimo». |
[52] Postero die
Caesar contione advocata temeritatem cupiditatemque militum reprehendit,
quod sibi ipsi iudicavissent quo procedendum aut quid agendum videretur,
neque signo recipiendi dato constitissent neque ab tribunis militum
legatisque retineri potuissent.
Euit quid
iniquitas loci posset, quid ipse ad Avaricum sensisset, cum sine duce et
sine equitatu deprehensis hostibus exploratam victoriam dimisisset, ne
parvum modo detrimentum in contentione propter iniquitatem loci accideret.
Quanto opere eorum animi magnitudinem admiraretur, quos non castrorum
munitiones, non altitudo montis, non murus oppidi tardare potuisset, tanto
opere licentiam arrogantiamque reprehendere, quod plus se quam imperatorem
de victoria atque exitu rerum sentire existimarent; nec minus se ab milite
modestiam et continentiam quam virtutem atque animi magnitudinem
desiderare. |
|
LIII. A esta
amonestación, añadiendo por último para confortar a los soldados, «que no
por eso se desanimasen, ni atribuyesen al valor del enemigo la desgracia
originada del mal sitio», firme en su resolución de partirse, movió el
campo y ordenó las tropas en lugar oportuno. Como ni aun así bajase
Vercingetórige al llano, después de una escaramuza de la caballería, y ésa
con ventaja suya, retiró el ejército a sus estancias. Hecho al día
siguiente lo mismo, juzgando bastar esto para humillar el orgullo de los
galos y alentar a los suyos, tomó la vía de los eduos. No moviéndose ni
aun entonces los enemigos, al tercer día, reparado el puente del Alier,
pasó el ejército. |
[53] Hac habita
contione et ad extremam orationem confirmatis militibus, ne ob hanc causam
animo permoverentur neu quod iniquitas loci attulisset id virtuti hostium
tribuerent, eadem de profectione cogitans quae ante senserat legiones ex
castris eduxit aciemque idoneo loco constituit. Cum Vercingetorix nihil
magis in aequum locum descenderet, levi facto equestri proelio atque
secundo in castra exercitum reduxit. Cum hoc idem postero die fecisset,
satis ad Gallicam ostentationem minuendam militumque animos confirmandos
factum existimans in Aeduos movit castra. Ne tum quidem insecutis hostibus
tertio die ad flumen Elaver venit; pontem refecit exercitumque traduxit. |
|
LIV. Inmediatamente
los dos eduos Virdomaro y Eporedórige le hacen saber que Litavico con toda
su caballería era ido a cohechar a los eduos, que sería bien se
anticipasen los dos para confirmar en su fe a la nación. Como quiera que
ya por las muchas experiencias tenía César bien conocida la deslealtad de
los eduos, y estaba cierto que con la ida de éstos se apresuraba la
rebelión, con todo no quiso negarles la licencia, porque no pareciese o
que les hacía injuria, o que daba muestras de miedo. Al despedirse, les
recordó en pocas palabras «cuánto le debían los eduos, cuáles y cuan
abatidos los había encontrado, (134) forzados a no salir de los castillos,
despojados de sus labranzas, robadas todas sus haciendas, cargados de
tributos, sacándoles por fuerza con sumo vilipendio los rehenes; y a qué
grado de fortuna los había sublimado, tal que no sólo recobraron su
antiguo estado, sino que nunca se vieron en tanta pujanza y estimación».
Con estos recuerdos los despidió. |
[54] Ibi a Viridomaro
atque Eporedorige Aeduis appellatus discit cum omni equitatu Litaviccum ad
sollicitandos Aeduos profectum: opus esse ipsos antecedere ad confirmandam
civitatem. Etsi multis iam rebus perfidiam Aeduorum perspectam habebat
atque horum discessu admaturari defectionem civitatis existimabat, tamen
eos retinendos non constituit, ne aut inferre iniuriam videretur aut dare
timoris aliquam suspicionem.
Discedentibus his breviter sua in Aeduos merita euit, quos et quam humiles
accepisset, compulsos in oppida, multatos agris omnibus ereptis copiis,
imposito stipendio, obsidibus summa cum contumelia extortis, et quam in
fortunam quamque in amplitudinem deduxisset, ut non solum in pristinum
statum redissent, sed omnium temporum dignitatem et gratiam antecessisse
viderentur. His datis mandatis eos ab se dimisit. |
|
LV. En Nevers,
fortaleza de los eduos, fundada sobre el Loire en un buen sitio, tenía
César depositados los rehenes de la Galia, los granos, la caja militar con
gran parte de los equipajes suyos y del ejército, sin contar los muchos
caballos que con ocasión de esta guerra, comprados en Italia y España,
había remitido a este pueblo. Adonde habiendo venido Eporedórige y
Virdomaro, e informándose en orden al estado de la república, cómo
Litavico había sido acogido por los eduos en Bibracte, ciudad entre ellos
principalísima, Convictolitan el magistrado y gran parte de los senadores
unídose con él, y que de común acuerdo eran enviados embajadores a
Vercingetórige a tratar de paces y liga, les pareció no malograr tan buena
coyuntura. En razón de esto, degollados los guardas de Nevers con todos
los negociantes y pasajeros, repartieron entre sí el dinero y los
caballos. Los rehenes de los pueblos remitiéronlos en Bibracte a manos del
magistrado; al castillo, juzgando que no podrían defenderlo, porque no se
aprovechasen de él los romanos, pegáronle fuego; del trigo, cuanto
pudieron de pronto, lo embarcaron, el resto lo echaron a perder en el río
o en las llamas. Ellos mismos empezaron a levantar tropas por la comarca,
a poner guardias y centinelas a las riberas del Loire y a correr toda la
campiña con la caballería para meter miedo a los romanos, por si pudiesen
cortarles los víveres o el paso para la Provenza, cuando la necesidad los
forzase a la vuelta. Confirmábase su esperanza con la crecida del río, que
venía tan caudaloso por las nieves derretidas, que por ningún paraje
parecía poderse vadear. |
[55] Noviodunum erat
oppidum Aeduorum ad ripas Ligeris opportuno loco positum. Huc Caesar omnes
obsides Galliae, frumentum, pecuniam publicam, suorum atque exercitus
impedimentorum magnam partem contulerat; huc magnum numerum equorum huius
belli causa in Italia atque Hispania coemptum miserat. Eo cum Eporedorix
Viridomarusque venissent et de statu civitatis cognovissent, Litaviccum
Bibracti ab Aeduis receptum, quod est oppidum apud eos maximae
auctoritatis, Convictolitavim magistratum magnamque partem senatus ad eum
convenisse, legatos ad Vercingetorigem de pace et amicitia concilianda
publice missos, non praetermittendum tantum commodum existimaverunt.
Itaque interfectis Novioduni custodibus quique eo negotiandi causa
convenerant pecuniam atque equos inter se partiti sunt; obsides civitatum
Bibracte ad magistratum deducendos curaverunt; oppidum, quod a se teneri
non posse iudicabant, ne cui esset usui Romanis, incenderunt; frumenti
quod subito potuerunt navibus avexerunt, reliquum flumine atque incendio
corruperunt. Ipsi ex finitimis regionibus copias cogere, praesidia
custodiasque ad ripas Ligeris disponere equitatumque omnibus locis
iniciendi timoris causa ostentare coeperunt, si ab re frumentaria Romanos
excludere aut adductos inopia in provinciam expellere possent. Quam ad
spem multum eos adiuvabat, quod Liger ex nivibus creverat, ut omnino vado
non posse transiri videretur. |
|
LVI. Enterado César de
estas cosas, determinó darse prisa para que si al echar puentes se viese
precisado a pelear, lo hiciese antes de aumentarse las fuerzas enemigas.
Porque dar a la Provenza la vuelta, eso ni aun en el último apuro pensaba
ejecutarlo, pues que se lo disuadían la infamia y vileza del hecho, y
también la interposición de las montañas Cebenas y aspereza de los
senderos; sobre todo deseaba con ansia ir a juntarse con Labieno y con sus
legiones. Así que a marchas forzadas, continuadas día y noche, arribó
cuando menos se le esperaba a las orillas del Loire, y hallado por los
caballos un vado, según la urgencia, pasadero, donde los brazos y los
hombres quedaban libres fuera del agua lo bastante para sostener las
armas, puesta en orden la caballería para quebrantar el ímpetu de la
corriente, y desconcertados a la primera vista los enemigos, pasó sano y
salvo el ejército; y hallando a mano en las campiñas trigo y abundancia de
ganado, abastecido de esto d ejército, dispónese a marchar la vuelta de
Sens. |
[56] Quibus rebus
cognitis Caesar maturandum sibi censuit, si esset in perficiendis pontibus
periclitandum, ut prius quam essent maiores eo coactae copiae dimicaret.
Nam ut commutato consilio iter in provinciam converteret, id ne metu
quidem necessario faciendum existimabat; cum infamia atque indignitas rei
et oppositus mons Cevenna viarumque difficultas impediebat, tum maxime
quod abiuncto Labieno atque eis legionibus quas una miserat vehementer
timebat. Itaque admodum magnis diurnis nocturnisque itineribus confectis
contra omnium opinionem ad Ligerem venit vadoque per equites invento pro
rei necessitate opportuno, ut brachia modo atque humeri ad sustinenda arma
liberi ab aqua esse possent, disposito equitatu qui vim fluminis
refringeret, atque hostibus primo aspectu perturbatis, incolumem exercitum
traduxit frumentumque in agris et pecoris copiam nactus repleto his rebus
exercitu iter in Senones facere instituit. |
|
LVII. Mientras pasa
esto en el campo de César, Labieno, dejados en Agendico para seguridad del
bagaje los reclutas recién venidos de Italia, marcha con cuatro legiones a
París, ciudad situada en una isla del río Sena. A la noticia de su arribo
acudieron muchas tropas de los partidos comarcanos, cuyo mando se dio a
Camulogeno Aulerco, que sin embargo de su edad muy avanzada, fue nombrado
para este cargo por su singular inteligencia en el arte militar. Habiendo
éste observado allí una laguna contigua que comunicaba con el río y servía
de grande embarazo para la entrada en todo aquel recinto, púsose al borde
con la mira de atajar el paso a los nuestros. |
[57] Dum haec apud
Caesarem geruntur, Labienus eo supplemento, quod nuper ex Italia venerat,
relicto Agedinci, ut esset impedimentis praesidio, cum quattuor legionibus
Lutetiam proficiscitur.
Id est oppidum Parisiorum,
quod positum est in insula fluminis Sequanae.
Cuius adventu ab hostibus cognito magnae
ex finitimis civitatibus copiae convenerunt. Summa imperi traditur
Camulogeno Aulerco, qui prope confectus aetate tamen propter singularem
scientiam rei militaris ad eum est honorem evocatus.
Is cum
animadvertisset perpetuam esse paludem, quae influeret in Sequanam atque
illum omnem locum magnopere impediret, hic consedit nostrosque transitu
prohibere instituit. |
|
LVIII. Labieno, al
principio, valiéndose de andamios, tentaba cegar la laguna con zarzos y
fagina, y hacer camino. Mas después, vista la dificultad de la empresa,
moviendo el campo traído llegó a Meudon, ciudad de los seneses, asentada
en otra isla del Sena, bien así como París. Cogidas aquí cincuenta barcas,
trabadas prontamente unas con otras, y metidos en ellas los soldados,
atónito de la novedad el poco vecindario, porque la mayor parte se había
ido a la guerra, se apodera de la ciudad sin resistencia. Restaurado el
puente que los días atrás habían roto los enemigos, pasa el ejército, y
empieza río abajo a marchar a París. Los enemigos, sabiéndolo por los
fugitivos de Meudon, mandan quemar a París y cortar sus puentes, y dejando
la laguna, se acampan a las márgenes del río enfrente de París y los
reales de Labieno. |
[58] Labienus primo
vineas agere, cratibus atque aggere paludem explere atque iter munire
conabatur. Postquam id difficilius confieri animadvertit, silentio e
castris tertia vigilia egressus eodem quo venerat itinere Metiosedum
pervenit. Id est oppidum Senonum in insula Sequanae positum, ut paulo ante
de Lutetia diximus. Deprensis navibus circiter quinquaginta celeriterque
coniunctis atque eo militibus iniectis et rei novitate perterritis
oppidanis, quorum magna pars erat ad bellum evocata, sine contentione
oppido potitur. Refecto ponte, quem superioribus diebus hostes resciderant,
exercitum traducit et secundo flumine ad Lutetiam iter facere coepit.
Hostes re cognita ab eis, qui Metiosedo fugerant, Lutetiam incendi
pontesque eius oppidi rescindi iubent; ipsi profecti a palude ad ripas
Sequanae e regione Lutetiae contra Labieni castra considunt. |
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LIX. Ya corrían voces
de la retirada de César lejos de Gergovia, igualmente que del alzamiento
de los eduos y de la dichosa revolución de la Galia, y los galos en sus
corrillos afirmaban que César, cortado el paso del Loire y forzado del
hambre, iba desfilando hacia la Provenza. Loe beoveses al tanto, sabidos
la rebelión de los eduos, siendo antes de suyo poco fieles, comenzaron a
juntar gente y hacer a las claras preparativos para la guerra. Entonces
Lavieno, viendo tan mudado el teatro, conoció bien ser preciso seguir otro
plan muy diverso del que antes se había propuesto. Ya no pensaba en
conquistas ni en provocar al enemigo a batalla, sino en cómo retirarse con
su ejército sin pérdida a Agendico; puesto que por un lado le amenazaban
los beoveses, famosísimos en la Galia por su valor, y por el otro le
guardaba Camulogeno con mano armada. Demás que un río caudalosísimo
cerraba el paso de las legiones al cuartel general donde estaban los
bagajes. A vista de tantos tropiezos, el único recurso era encomendarse a
sus bríos. |
[59] Iam Caesar a
Gergovia discessisse audiebatur, iam de Aeduorum defectione et secundo
Galliae motu rumores adferebantur, Gallique in colloquiis interclusum
itinere et Ligeri Caesarem inopia frumenti coactum in provinciam
contendisse confirmabant. Bellovaci autem defectione Aeduorum cognita, qui
ante erant per se infideles, manus cogere atque aperte bellum parare
coeperunt. Tum Labienus tanta rerum commutatione longe aliud sibi
capiendum consilium atque antea senserat intellegebat, neque iam, ut
aliquid adquireret proelioque hostes lacesseret, sed ut incolumem
exercitum Agedincum reduceret, cogitabat. Namque altera ex parte Bellovaci,
quae civitas in Gallia maximam habet opinionem virtutis, instabant,
alteram Camulogenus parato atque instructo exercitu tenebat; tum legiones
a praesidio atque impedimentis interclusas maximum flumen distinebat.
Tantis subito difficultatibus obiectis ab animi virtute auxilium petendum
videbat. |
|
LX, En efecto,
llamando al anochecer a consejo, los animó a ejecutar con diligencia y
maña lo que ordenaría; reparte a cada caballero romano una de las barcas
traídas de Meudon, y a las tres horas de la noche les manda salir en ellas
de callada río abajo y aguardarle allí a cuatro millas; deja de guarnición
en los reales cinco cohortes que le parecían las menos aguerridas, y a las
otras cinco de la misma legión manda que a medianoche se pongan en marcha
río arriba con todo el bagaje, metiendo mucho ruido. Procura también coger
unas canoas, las cuales agitadas con gran retumbo de remos, hace dirigir
hacia la misma banda. Él, poco después, moviendo a la sorda con tres
legiones, va derecho al paraje donde mandó para las barcas. |
[60] Sub vesperum
consilio convocato cohortatus ut ea quae imperasset diligenter
industrieque administrarent, naves, quas Metiosedo deduxerat, singulas
equitibus Romanis attribuit, et prima confecta vigilia quattuor milia
passuum secundo flumine silentio progredi ibique se exspectari iubet.
Quinque cohortes, quas minime firmas ad dimicandum esse existimabat,
castris praesidio relinquit; quinque eiusdem legionis reliquas de media
nocte cum omnibus impedimentis adverso flumine magno tumultu proficisci
imperat.
Conquirit
etiam lintres: has magno sonitu remorum incitatus in eandem partem mittit.
Ipse post paulo silentio egressus cum tribus legionibus eum locum petit
quo naves appelli iusserat. |
|
LXI. Arribado allá,
los batidores de los enemigos, distribuidos como estaban por todas las
orillas del río, fueron sorprendidos por los nuestros a causa de una recia
tempestad que se levantó de repente; a la hora es transportada la
infantería y la caballería mediante la industria de los caballeros romanos
escogidos para este efecto. Al romper del día, casi a un tiempo vienen
nuevas al enemigo de la extraordinaria batahola que traían los romanos en
su campo; que un grueso escuadrón iba marchando río arriba; que allí mismo
se sentía estruendo de remos, y que poco más abajo transportaban en barcas
a los soldados. Con estas noticias, creyendo que las legiones pasaban en
tres divisiones, y que aturdidos todos con la sublevación de los eduos se
ponían en huida, dividieron también ellos sus tropas en tres tercios;
porque dejando uno de guardia enfrente de los reales, y destacando hacia
Meudon una partida pequeña que fuese siguiendo paso a paso nuestras naves,
el resto del ejército lleváronlo sobre Labieno. |
[61] Eo cum esset
ventum, exploratores hostium, ut omni fluminis parte erant dispositi,
inopinantes, quod magna subito erat coorta tempestas, ab nostris
opprimuntur; exercitus equitatusque equitibus Romanis administrantibus,
quos ei negotio praefecerat, celeriter transmittitur. Vno fere tempore sub
lucem hostibus nuntiatur in castris Romanorum praeter consuetudinem
tumultuari et magnum ire agmen adverso flumine sonitumque remorum in eadem
parte exaudiri et paulo infra milites navibus transportari. Quibus rebus
auditis, quod existimabant tribus locis transire legiones atque omnes
perturbatos defectione Aeduorum fugam parare, suas quoque copias in tres
partes distribuerunt. Nam praesidio e regione castrorum relicto et parva
manu Metiosedum versus missa, quae tantum progrediatur, quantum naves
processissent, reliquas copias contra Labienum duxerunt. |
|
LXII. Al amanecer, ya
los nuestros estaban desembarcados y se divisaban las tropas enemigas.
Labieno, después de haber exhortado a los soldados «que se acordasen de su
antiguo esfuerzo y de tantas victorias ganadas, haciendo ahora cuenta que
César, bajo cuya conducta innumerables veces habían vencido a los
enemigos, los estaba mirando», da la señal de acometer. Al primer
encuentro por el ala derecha, donde la séptima legión peleaba, son
derrotados y ahuyentados los enemigos; por la izquierda, que cubría la
legión duodécima, cayendo en tierra las primeras filas de los enemigos
atravesados con los dardos, todavía los demás se defendían vigorosamente,
sin haber uno que diese señas de querer huir. El mismo general de los
enemigos, Camulogeno, acudía a todas partes animando a los suyos. Mas
estando aún suspensa la victoria, llegando a saber los tribunos de la
legión séptima la resistencia porfiada en el ala izquierda, cogieron y
cargaron a los enemigos por la espalda. Ni tampoco entonces se movió
ninguno de su puesto, sino que cogidos todos en medio, fueron muertos, y
con ellos también Camulogeno. El cuerpo de observación apostado contra los
reales de Labieno, a la nueva el choque, corrió a socorrer a los suyos, y
tomó un collado, mas no pudo aguantar la carga cerrada de los vencedores.
Con que así mezclados en la fuga con los suyos, los que no se salvaron en
las selvas y montes, fueron degollados por la caballería. Concluida esta
acción, vuelve Labieno a la ciudad de Agendico, donde habían quedado los
bagajes de todo el ejército. Desde allí, con todas sus tropas, vino a
juntarse con César. |
[62] Prima luce et
nostri omnes erant transportati, et hostium acies cernebatur. Labienus
milites cohortatus ut suae pristinae virtutis et secundissimorum
proeliorum retinerent memoriam atque ipsum Caesarem, cuius ductu saepe
numero hostes superassent, praesentem adesse existimarent, dat signum
proeli. Primo concursu ab dextro cornu, ubi septima legio constiterat,
hostes pelluntur atque in fugam coniciuntur; ab sinistro, quem locum
duodecima legio tenebat, cum primi ordines hostium transfixi telis
concidissent, tamen acerrime reliqui resistebant, nec dabat suspicionem
fugae quisquam. Ipse dux hostium Camulogenus suis aderat atque eos
cohortabatur. Incerto nunc etiam exitu victoriae, cum septimae legionis
tribunis esset nuntiatum quae in sinistro cornu gererentur, post tergum
hostium legionem ostenderunt signaque intulerunt.
Ne eo
quidem tempore quisquam loco cessit, sed circumventi omnes interfectique
sunt. Eandem fortunam tulit Camulogenus. At ei qui praesidio contra castra
Labieni erant relicti, cum proelium commissum audissent, subsidio suis
ierunt collemque ceperunt, neque nostrorum militum victorum impetum
sustinere potuerunt. Sic cum suis fugientibus permixti, quos non silvae
montesque texerunt, ab equitatu sunt interfecti. Hoc negotio confecto
Labienus revertitur Agedincum, ubi impedimenta totius exercitus relicta
erant: inde cum omnibus copiis ad Caesarem pervenit. |
|
LXIII. Divulgado el
levantamiento de los eduos, se aviva más la guerra. Van y vienen embajadas
por todas partes. Echan el resto de su valimiento, autoridad y dinero en
cohechar los Estados. Con el suplicio de los rehenes, confiados a su
custodia por César, aterran a los indecisos. Ruegan los eduos a
Vercingetórige se sirva venir a tratar con ellos del plan de operaciones.
Logrado esto, pretenden para sí la superintendencia; puesto el negocio en
litigio, convócanse Cortes de toda la Galia en Bilbracte. Congréganse allí
de todas partes en gran número. La decisión se hace a pluralidad de votos.
Todos, sin faltar uno, quieren por general a Vercingetórige. No asistieron
a la junta los remenses, langreses, ni trevirenses; aquéllos, por razón de
su amistad con los romanos; los trevirenses, por vivir lejos y hallarse
infestados de los germanos, que fue la causa de no aparecer en toda esta
guerra y de mantenerse neutrales. Los eduos sienten en el alma el haber
perdido la soberanía; quéjanse del revés de la fortuna, y ahora echan
menos la benignidad de César para ellos; mas ya empeñados en la guerra, no
tienen valor para separarse de los demás. Eporedórige y Virdomaro, mozos
de grandes esperanzas, se sujetan de mala baña a Vercingetórige. |
[63] Defectione
Aeduorum cognita bellum augetur. Legationes in omnes partes
circummittuntur: quantum gratia, auctoritate, pecunia valent, ad
sollicitandas civitates nituntur; nacti obsides, quos Caesar apud eos
deposuerat, horum supplicio dubitantes territant.
Petunt a
Vercingetorige Aedui ut ad se veniat rationesque belli gerendi communicet.
Re impetrata contendunt ut ipsis summa imperi tradatur, et re in
controversiam deducta totius Galliae concilium Bibracte indicitur. Eodem
conveniunt undique frequentes. Multitudinis suffragiis res permittitur: ad
unum omnes Vercingetorigem probant imperatorem. Ab hoc concilio Remi,
Lingones, Treveri afuerunt: illi, quod amicitiam Romanorum sequebantur;
Treveri, quod aberant longius et ab Germanis premebantur, quae fuit causa
quare toto abessent bello et neutris auxilia mitterent. Magno dolore Aedui
ferunt se deiectos principatu, queruntur fortunae commutationem et
Caesaris indulgentiam in se requirunt, neque tamen suscepto bello suum
consilium ab reliquis separare audent. Inviti summae spei adulescentes
Eporedorix et Viridomarus Vercingetorigi parent. |
|
LXIV. Éste exige
rehenes de los demás pueblos, señalándoles plazo. Manda que le acudan
luego todos los soldados de a caballo hasta el número de quince mil,
diciendo que se contentaría con la infantería que hasta entonces había
tenido; que no pensaba aventurarse ni dar batalla, sino estorbar a los
romanos las salidas a las mieses y pastos, cosa muy fácil teniendo tanta
caballería; sólo con que tengan ellos mismos por bien malear sus granos y
quemar las caserías, a trueque de conseguir para siempre, con el menoscabo
de sus haciendas, el imperio y la independencia. Determinadas estas cosas,
da orden a los eduos y segusianos, que confinan con la Provenza, de
aprontar diez mil infantes y a más de ochocientos caballos. Dales por
capitán un hermano de Eporedórige, y le manda romper por los alóbroges.
Por otra parte envía los gabalos y los albernos (135) de los contornos
contra los helvios, como los de Ruerga y Cuerci contra los volcas
arecómicos. (136) En medio de esto no pierde ocasión de ganar ocultamente
con emisarios y mensajes a los alóbroges, cuyos ánimos sospechaba estar
aún resentidos por la guerra precedente. A los grandes promete dinero, y a
la república el señorío de toda la provincia. |
[64] Ipse imperat
reliquis civitatibus obsides diemque ei rei constituit. Omnes equites,
quindecim milia numero, celeriter convenire iubet; peditatu quem antea
habuerit se fore contentum dicit, neque fortunam temptaturum aut in acie
dimicaturum, sed, quoniam abundet equitatu, perfacile esse factu
frumentationibus pabulationibusque Romanos prohibere, aequo modo animo sua
ipsi frumenta corrumpant aedificiaque incendant, qua rei familiaris
iactura perpetuum imperium libertatemque se consequi videant. His
constitutis rebus Aeduis Segusiavisque, qui sunt finitimi provinciae,
decem milia peditum imperat; huc addit equites octingentos. His praeficit
fratrem Eporedorigis bellumque inferri Allobrogibus iubet. Altera ex parte
Gabalos proximosque pagos Arvernorum in Helvios, item Rutenos Cadurcosque
ad fines Volcarum Arecomicorum depopulandos mittit. Nihilo minus
clandestinis nuntiis legationibusque Allobrogas sollicitat, quorum mentes
nondum ab superiore bello resedisse sperabat. Horum principibus pecunias,
civitati autem imperium totius provinciae pollicetur. |
|
LXV. Para prevenir
todos estos lances estaban alerta veintidós cohortes, que formadas de las
milicias, el legado Lucio César tenía distribuidos por todas partes. Los
helvios, adelantándose a pelear con los pueblos comarcanos, son batidos; y
muerto con otros muchos el príncipe de aquel Estado, Cayo Valerio
Donatauro, hijo de Caburo, se ven forzados a encerrarse dentro de sus
fortalezas. Los alóbroges, poniendo guardias a trechos en los pasos del
Ródano, defienden con gran solicitud y diligencia sus fronteras. César,
reconociendo superioridad de la caballería enemiga, y que por estar
tomados todos los caminos ningún socorro podía esperar de la Provenza y de
Italia, procúralos en Germania de aquellas naciones con quien los años
atrás había sentado paces, pidiéndoles soldados de a caballo con los
peones ligeros, hechos a pelear entre ellos. Llegados que fueron, por no
ser castizos sus caballos, toma otros de los tribunos, de los demás
caballeros romanos, y de los soldados veteranos, y los reparte entre los
germanos. |
[65] Ad hos omnes
casus provisa erant praesidia cohortium duarum et viginti, quae ex ipsa
provincia ab Lucio Caesare legato ad omnes partes opponebantur. Helvii sua
sponte cum finitimis proelio congressi pelluntur et Gaio Valerio
Donnotauro, Caburi filio, principe civitatis, compluribusque aliis
interfectis intra oppida ac muros compelluntur. Allobroges crebris ad
Rhodanum dispositis praesidiis magna cum cura et diligentia suos fines
tuentur. Caesar, quod hostes equitatu superiores esse intellegebat et
interclusis omnibus itineribus nulla re ex provincia atque Italia
sublevari poterat, trans Rhenum in Germaniam mittit ad eas civitates quas
superioribus annis pacaverat, equitesque ab his arcessit et levis
armaturae pedites, qui inter eos proeliari consuerant. Eorum adventu, quod
minus idoneis equis utebantur, a tribunis militum reliquisque equitibus
Romanis atque evocatis equos sumit Germanisque distribuit. |
|
LXVI. En este entre
tanto se unen las tropas de los enemigos venidos de los alvernos con la
caballería que se mandó aprontar a toda Galia. Junto este grueso cuerpo,
Vercingetórige, al pasar César por las fronteras de Langres a los sequenos,
para estar más a mano de poder cubrir la Provenza, se acampó como a diez
millas de los romanos en tres divisiones, y llamando a consejo a los jefes
de caballería: «venido es, les dice, ya el tiempo de la victoria. Los
romanos van huyendo a la Provenza y desamparan la Galia; si esto nos basta
para quedar libres por ahora, no alcanza para vivir en paz y sosiego en
adelante, pues volverán con mayores fuerzas, ni jamás cesarán de
inquietarnos. Ésta es la mejor ocasión de cerrar con ellos en la faena de
la marcha. Que si la infantería sale a la defensa y en ella se ocupa, no
pueden proseguir el viaje; si tiran, lo que parece más cierto, a salvar
sus vidas, abandonando el bagaje, quedarán privados de las cosas más
necesarias, y sin honra. Pues de la caballería enemiga, ninguno aun de
nosotros duda que no habrá un solo jinete que ose dar paso fuera de las
filas. Para más animarlos les promete tener ordenadas sus tropas delante
de los reales, y poner así espanto a los enemigos. Los caballeros,
aplaudiéndole, añaden, que deben todos juramentarse solemnísimamente a no
dar acogida, ni permitir que jamás vea sus hijos, sus padres, su esposa,
quien no atravesase dos veces a caballo por las filas de los enemigos». |
[66] Interea, dum haec
geruntur, hostium copiae ex Arvernis equitesque qui toti Galliae erant
imperati conveniunt. Magno horum coacto numero, cum Caesar in Sequanos per
extremos Lingonum fines iter faceret, quo facilius subsidium provinciae
ferri posset, circiter milia passuum decem ab Romanis trinis castris
Vercingetorix consedit convocatisque ad concilium praefectis equitum
venisse tempus victoriae demonstrat. Fugere in provinciam Romanos
Galliaque excedere. Id sibi ad praesentem obtinendam libertatem satis esse;
ad reliqui temporis pacem atque otium parum profici: maioribus enim
coactis copiis reversuros neque finem bellandi facturos. Proinde agmine
impeditos adorirantur. Si pedites suis auxilium ferant atque in eo
morentur, iter facere non posse; si, id quod magis futurum confidat,
relictis impedimentis suae saluti consulant, et usu rerum necessariarum et
dignitate spoliatum iri. Nam de equitibus hostium, quin nemo eorum
progredi modo extra agmen audeat, et ipsos quidem non debere dubitare, et
quo maiore faciant animo, copias se omnes pro castris habiturum et terrori
hostibus futurum. Conclamant equites sanctissimo iureiurando confirmari
oportere, ne tecto recipiatur, ne ad liberos, ne ad parentes, ad uxorem
aditum habeat, qui non bis per agmen hostium perequitasset. |
|
LXVII. Aprobada la
propuesta, y obligados todos a jurar en esta forma, el día inmediato,
dividida la caballería en tres cuerpos, dos se presentan a los dos
flancos, y el tercero por el frente comenzó a cortar el paso. Al primer
aviso César da también orden que su caballería en tres divisiones avance
contra el enemigo. Empiézase un combate general; detiénese la marcha, y se
recoge el bagaje en medio de las legiones. Dondequiera que los nuestros
iban de caído o se veían más acosados, César estaba encima, revolviendo
allá todas sus fuerzas. Con eso cejaban los enemigos, y con la esperanza
del refuerzo se rehacían los nuestros. Al cabo los germanos por la banda
derecha, ganando un repecho, derrocan a los enemigos, y echan tras dios,
matan a muchos hasta el río, donde acampaba Vercingetórige con la
infantería. Lo cual visto, los demás temiendo ser cogidos en medio, huyen
de rota batida, y es general el estrago. Tres de los eduos más nobles son
presentados a César: Coto, general de la caballería, el competidor de
Convictolitan en la última creación de magistrados; Cavadlo, que después
de la rebelión de Litavico mandaba la infantería; y Eporedórige, que antes
de la venida de César fue caudillo en la guerra de los eduos con los
saqueaos. |
[67] Probata re atque
omnibus iureiurando adactis postero die in tres partes distributo equitatu
duae se acies ab duobus lateribus ostendunt, una primo agmine iter
impedire coepit. Qua re nuntiata Caesar suum quoque equitatum tripertito
divisum contra hostem ire iubet. Pugnatur una omnibus in partibus.
Consistit agmen; impedimenta intra legiones recipiuntur. Si qua in parte
nostri laborare aut gravius premi videbantur, eo signa inferri Caesar
aciemque constitui iubebat; quae res et hostes ad insequendum tardabat et
nostros spe auxili confirmabat. Tandem Germani ab dextro latere summum
iugum nacti hostes loco depellunt; fugientes usque ad flumen, ubi
Vercingetorix cum pedestribus copiis consederat, persequuntur compluresque
interficiunt. Qua re animadversa reliqui ne circumirentur veriti se fugae
mandant. Omnibus locis fit caedes. Tres nobilissimi Aedui capti ad
Caesarem perducuntur: Cotus, praefectus equitum, qui controversiam cum
Convictolitavi proximis comitiis habuerat, et Cavarillus, qui post
defectionem Litavicci pedestribus copiis praefuerat, et Eporedorix, quo
duce ante adventum Caesaris Aedui cum Sequanis bello contenderant. |
|
LXVIII. Desbaratada
toda la caballería, Vercingetórige recogió sus tropas según las tenía
ordenadas delante los reales; y sin detención tomó la vía de Alesia, plaza
fuerte de los mandubios, mandado alzar luego los bagajes y conducirlos
tras sí. César, puestos a recaudo los suyos en collado cercano con la
escolta de dos legiones, siguiendo el alcance cuanto dio de sí el día,
muertos al pie de tres mil hombres de la retaguardia enemiga, al otro día
sentó sus reales cerca de Alesia. Reconocida la situación de la ciudad, y
amedrentados los enemigos con la derrota de la caballería, en que ponían
su mayor confianza; alentando los soldados al trabajo, empezó a delinear
el cerco fornal de Alesia. |
[68] Fugato omni
equitatu Vercingetorix copias, ut pro castris collocaverat, reduxit
protinusque Alesiam, quod est oppidum Mandubiorum, iter facere coepit
celeriterque impedimenta ex castris educi et se subsequi iussit. Caesar
impedimentis in proximum collem deductis, duabus legionibus praesidio
relictis, secutus quantum diei tempus est passum, circiter tribus milibus
hostium ex novissimo agmine interfectis altero die ad Alesiam castra fecit.
Perspecto urbis situ perterritisque hostibus, quod equitatu, qua maxime
parte exercitus confidebant, erant pulsi, adhortatus ad laborem milites
circumvallare instituit. |
|
LXIX. Estaba esta
ciudad fundada en la cumbre de un monte muy elevado, por manera que
parecía inexpugnable sino por bloqueo. Dos ríos por dos lados bañaban el
pie de la montaña. Delante la ciudad se tendía una llanura casi de tres
millas a lo largo. Por todas las demás partes la ceñían de trecho en
trecho varias colinas de igual altura. Debajo del muro toda la parte
oriental del monte estaba cubierta de tropas de los galos, defendidos de
un foso y de una cerca de seis pies en alto. Las trincheras trazadas por
los romanos ocupaban once millas de ámbito. Los alojamientos estaban
dispuestos en lugares convenientes, fortificados con veintitrés baluartes,
donde nunca faltaban entre día cuerpos de guardia contra cualquier asalto
repentino; por la noche se aseguraba con centinelas y buenas guarniciones.
|
[69] Ipsum erat
oppidum Alesia in colle summo admodum edito loco, ut nisi obsidione
expugnari non posse videretur; cuius collis radices duo duabus ex partibus
flumina subluebant. Ante id oppidum planities circiter milia passuum tria
in longitudinem patebat: reliquis ex omnibus partibus colles mediocri
interiecto spatio pari altitudinis fastigio oppidum cingebant.
Sub muro,
quae pars collis ad orientem solem spectabat, hunc omnem locum copiae
Gallorum compleverant fossamque et maceriam sex in altitudinem pedum
praeduxerant. Eius munitionis quae ab Romanis instituebatur circuitus XI
milia passuum tenebat. Castra opportunis locis erant posita ibique
castella viginti tria facta, quibus in castellis interdiu stationes
ponebantur, ne qua subito eruptio fieret: haec eadem noctu excubitoribus
ac firmis praesidiis tenebantur. |
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LXX. Comenzada la
obra, trábanse los caballos en aquel valle que por entre las colinas se
alargaba tres millas, según queda dicho. Pelease con sumo esfuerzo de una
y otra parte. Apretados los nuestros, César destaca en su ayuda a los
germanos, y pone delante de los reales las legiones, para impedir toda
súbita irrupción de la infantería contraria. Con el socorro de las
legiones se aviva el coraje de los nuestros. Los enemigos, huyendo a todo
huir, se atropellan unos a otros por la muchedumbre y quédanse hacinados a
las puertas, demasiado angostas. Tanto más los aguijan los germanos hasta
las fortificaciones. Hácese gran riza. Algunos, apeándose, tientan a
saltar el foso y la cerca. César manda dar un avance a las legiones
apostadas delante los reales. No es menor entonces la turbación de los
galos que dentro de las fortificaciones estaban. Creyendo que venían
derechos a ellos, todos se alarman. Azorados algunos entran de tropel en
la plaza. Vercingetórige manda cerrar las puertas, porque no queden sin
defensa los reales. Muertos muchos y cogidos buen número de caballos, los
germanos retíranse al campo. |
[70]
Opere instituto fit equestre proelium in ea planitie, quam intermissam
collibus tria milia passuum in longitudinem patere supra demonstravimus.
Summa vi ab utrisque contenditur. Laborantibus nostris Caesar Germanos
summittit legionesque pro castris constituit, ne qua subito irruptio ab
hostium peditatu fiat. Praesidio legionum addito nostris animus augetur:
hostes in fugam coniecti se ipsi multitudine impediunt atque angustioribus
portis relictis coacervantur. Germani acrius usque ad munitiones
sequuntur. Fit magna caedes: nonnulli relictis equis fossam transire et
maceriam transcendere conantur. Paulum legiones Caesar quas pro vallo
constituerat promoveri iubet. Non minus qui intra munitiones erant
perturbantur Galli: veniri ad se confestim existimantes ad arma
conclamant; nonnulli perterriti in oppidum irrumpunt. Vercingetorix iubet
portas claudi, ne castra nudentur. Multis interfectis, compluribus equis
captis Germani sese recipiunt. |
|
LXXI. Vercingetórige,
primero que los romanos acabasen, de atrincherarse, toma la resolución de
despachar una noche toda la caballería, ordenándoles al partir: «Vaya cada
cual a su patria y fuerce para la guerra a todos los que tuvieren edad.
Represéntales sus méritos para con ellos, y los conjura que tengan cuenta
con su vida, y no lo abandonen a la saña cruel de los enemigos para ser
despedazado con tormentos, siendo tan benemérito de la pública libertad;
que por poco que se descuiden, verán perecer consigo ochenta mil
combatientes, la flor de la Galia; que por su cuenta escasamente le quedan
víveres para treinta días, bien que podrán durar algunos más cercenando la
ración.» Con estos encargos despide la caballería sin ruido antes de
medianoche por la parte que aun no estaba cerrada con nuestro vallado;
manda le traigan todo el trigo, poniendo pena de la vida a los
desobedientes; reparte por cabeza las reses recogidas con abundancia por
los mandubios; el pan lo va distribuyendo poco a poco y por tasa. Todas
las tropas acampadas delante de la plaza las mete dentro. Tomadas estas
providencias, dispone aguardar los refuerzos de la Galia y proseguir así
la guerra. |
[71]
Vercingetorix, priusquam munitiones ab Romanis perficiantur, consilium
capit omnem ab se equitatum noctu dimittere. Discedentibus mandat ut suam
quisque eorum civitatem adeat omnesque qui per aetatem arma ferre possint
ad bellum cogant. Sua in illos merita proponit obtestaturque ut suae
salutis rationem habeant neu se optime de communi libertate meritum in
cruciatum hostibus dedant.
Quod si
indiligentiores fuerint, milia hominum delecta octoginta una secum
interitura demonstrat. Ratione inita se exigue dierum triginta habere
frumentum, sed paulo etiam longius tolerari posse parcendo. His datis
mandatis, qua opus erat intermissum, secunda vigilia silentio equitatum
mittit. Frumentum omne ad se referri iubet; capitis poenam eis qui non
paruerint constituit: pecus, cuius magna erat copia ab Mandubiis compulsa,
viritim distribuit; frumentum parce et paulatim metiri instituit; copias
omnes quas pro oppido collocaverat in oppidum recepit. His rationibus
auxilia Galliae exspectare et bellum parat administrare. |
|
LXXII. Informado César
de estos proyectos por los desertores y prisioneros, formó de esta suerte
las líneas: Cavó un foso de veinte pies de ancho con las márgenes
aniveladas, de arte que el suelo fuese igual en anchura al borde; todas
las otras fortificaciones tirólas a distancia de cuatrocientos píes de
este foso, por razón de que habiendo abarcado por necesidad tanto espacio,
no siendo fácil poner cordón de soldados en todas partes, quería evitar
los ataques improvisos o nocturnos del enemigo, y entre día los tiros
contra los soldados empleados en las obras. Después de este espacio
intermedio abrió don zanjas, anchas de quince pies y de igual de altura;
la interior llenó de agua, guiada del río por sitios llanos y bajos. Tras
éstas levantó el terraplén y estacada de doce pies, guarnecida con su
parapeto y almenas con grandes horquillas a manera de asta de ciervo,
sobresalientes entre las junturas de la empalizada, para estorbar al
enemigo la subida. Todo el terraplén cercó de cubos, distantes entre sí
ochenta pies. |
[72] Quibus rebus
cognitis ex perfugis et captivis, Caesar haec genera munitionis instituit.
Fossam pedum viginti directis lateribus duxit, ut eius fossae solum
tantundem pateret quantum summae fossae labra distarent. Reliquas omnes
munitiones ab ea fossa pedes quadringentos reduxit, [id] hoc consilio,
quoniam tantum esset necessario spatium complexus, nec facile totum corpus
corona militum cingeretur, ne de improviso aut noctu ad munitiones hostium
multitudo advolaret aut interdiu tela in nostros operi destinatos conicere
possent. Hoc intermisso spatio duas fossas quindecim pedes latas, eadem
altitudine perduxit, quarum interiorem campestribus ac demissis locis aqua
ex flumine derivata complevit.
Post eas
aggerem ac vallum duodecim pedum exstruxit. Huic loricam pinnasque adiecit
grandibus cervis eminentibus ad commissuras pluteorum atque aggeris, qui
ascensum hostium tardarent, et turres toto opere circumdedit, quae pedes
LXXX inter se distarent. |
|
LXXIII. Era forzoso a
un tiempo ir a cortar madera, buscar trigo y fabricar tan grandes obras,
divididas las tropas, que tal vez se alejaban demasiado de los reales; y
los galos no perdían ocasión de atajar nuestras labores, haciendo salidas
de la plaza con gran furia por varias puertas. Por lo cual a las obras
dichas trató César de añadir nuevos reparos, para poder cubrir las
trincheras con menos gente. Para esto, cortan troncos de árboles o ramas
muy fuertes, acepilladas y bien aguzadas las puntas, tirábanse fosas
seguidas, cuya hondura era de cinco pies. Aquí se hincaban aquellos leños,
y afianzados por el pie para que no pudiesen ser arrancados, sacaban las
puntas sobre las enramadas. Estaban colocados en cinco hileras, tan unidos
y enlazados entre sí, que quien allí entraba, él mismo se clavaba con
aquellos agudísimos espolones, a que daban el nombre de cepos. Delante de
éstos se cavaban unas hoyas puestas en forma de ajedrez, al sesgo, su
hondura de tres pies, que poco a poco se iban estrechando hacia abajo.
Aquí se metían estacas rollizas del grueso del muslo, aguzadas y tostadas
sus puntas de arriba, de modo que no saliesen fuera del suelo más de
cuatro dedos. Asimismo, a fin de asegurarlas y que no se moviesen, cada
pie desde el hondón se calzaba con tierra, y para ocultar el ardid se
tapaba la boca de la hoya con mimbres y matas. Ocho eran las hileras de
este género de hoyas, distantes entre sí tres pies, que llamaban lirios
por la semejanza del tamaño de un pie, erizados con púas de hierro,
sembrados a trechos por todas partes, con el nombre de abrojos. |
[73] Erat eodem
tempore et materiari et frumentari et tantas munitiones fieri necesse
deminutis nostris copiis quae longius ab castris progrediebantur: ac non
numquam opera nostra Galli temptare atque eruptionem ex oppido pluribus
portis summa vi facere conabantur. Quare ad haec rursus opera addendum
Caesar putavit, quo minore numero militum munitiones defendi possent.
Itaque truncis arborum aut admodum firmis ramis abscisis atque horum
delibratis ac praeacutis cacuminibus perpetuae fossae quinos pedes altae
ducebantur.
Huc illi
stipites demissi et ab infimo revincti, ne revelli possent, ab ramis
eminebant. Quini erant ordines coniuncti inter se atque implicati; quo qui
intraverant, se ipsi acutissimis vallis induebant. Hos cippos appellabant.
Ante quos obliquis ordinibus in quincuncem dispositis scrobes tres in
altitudinem pedes fodiebantur paulatim angustiore ad infimum fastigio. Huc
teretes stipites feminis crassitudine ab summo praeacuti et praeusti
demittebantur, ita ut non amplius digitis quattuor ex terra eminerent;
simul confirmandi et stabiliendi causa singuli ab infimo solo pedes terra
exculcabantur, reliqua pars scrobis ad occultandas insidias viminibus ac
virgultis integebatur. Huius generis octoni ordines ducti ternos inter se
pedes distabant. Id ex similitudine floris lilium appellabant. Ante haec
taleae pedem longae ferreis hamis infixis totae in terram infodiebantur
mediocribusque intermissis spatiis omnibus locis disserebantur; quos
stimulos nominabant. |
|
LXXIV. Concluidas
estas cosas, siguiendo las veredas más acomodadas que pudo según la
calidad del terreno, abarcando catorce millas, dio traza cómo se hiciesen
otras fortificaciones semejantes, vueltas a la otra banda contra les
enemigos de fuera, para que ni aun con mucha gente, si llegase el caso de
su retirada, pudiesen acordonar las guarniciones de las trincheras, y
también porque no se viesen obligados a salir de ellas con riesgo, manda
que todos hagan provisión de pan y heno para treinta días. |
[74] His rebus
perfectis regiones secutus quam potuit aequissimas pro loci natura
quattuordecim milia passuum complexus pares eiusdem generis munitiones,
diversas ab his, contra exteriorem hostem perfecit, ut ne magna quidem
multitudine, si ita accidat, munitionum praesidia circumfundi possent; ac
ne cum periculo ex castris egredi cogatur, dierum triginta pabulum
frumentumque habere omnes convectum iubet. |
|
LXXV. Mientras iban
así las cosas en Alesia, los galos, en una junta de grandes, determinan,
no lo que pretendía Vercingetórige, que todos los que fuesen de armas
tomar se alistasen, sino que cada nación contribuyese con cierto número de
gente; temiendo que con la confusión de tanta chusma, no les sería posible
refrenar ni distinguir a los suyos, ni hallar medio de abastecerse. A los
eduos y a. sus dependientes los segusianos, ambivaretos, aulercos
branovices y branovíos echan la cuota de treinta y cinco mil hombres;
igual número a los alvernos y a sus vasallos, que solían ser los eleuteros
de Caors, los gabalos y velaunos; a los sens, los sequanos, los de Berri,
del Santonge, de Rodes, de Chartres doce mil; a los beoveses diez mil;
otros tantos a los lemosines; cada ocho mil a los de Poitiers, de Turs,
París y helvios; a los de Soisons, a los amienses, los metenses, los
perigordenses, nervios, morinos, nitióbriges a cinco mil; otros tantos a
los aulercos de Maine; cuatro mil a los de Artois; a los belocases,
lisienses, eulercos eburones cada tres mil; a los rauracos y boyos treinta
mil; a seis mil a todas las merindades de la costa del Océano, llamadas en
su lenguaje armóricas, a que pertenecen los cornuaille, de Renes, los
ambibaros, caletes, osismios, vaneses y únelos. De éstos los beoveses sólo
rehusaron contribuir con su cuota, diciendo querían hacer la guerra a los
romanos por sí y como les pareciese, sin dependencia de nadie; no
obstante, a ruego de Comió y por su amistad, enviaron dos mil hombres. |
[75] Dum haec apud
Alesiam geruntur, Galli concilio principum indicto non omnes eos qui arma
ferre possent, ut censuit Vercingetorix, convocandos statuunt, sed certum
numerum cuique ex civitate imperandum, ne tanta multitudine confusa nec
moderari nec discernere suos nec frumentandi rationem habere possent.
Imperant Aeduis atque eorum clientibus, Segusiavis, Ambivaretis, Aulercis
Brannovicibus, Blannoviis, milia XXXV; parem numerum Arvernis adiunctis
Eleutetis, Cadurcis, Gabalis, Vellaviis, qui sub imperio Arvernorum esse
consuerunt; Sequanis, Senonibus, Biturigibus, Santonis, Rutenis,
Carnutibus duodena milia; Bellovacis X; totidem Lemovicibus; octona
Pictonibus et Turonis et Parisiis et Helvetiis; [Suessionibus,] Ambianis,
Mediomatricis, Petrocoriis, Nerviis, Morinis, Nitiobrigibus quina milia;
Aulercis Cenomanis totidem; Atrebatibus [IIII milibus]; Veliocassis,
Lexoviis et Aulercis Eburovicibus terna; Rauracis et Boiis bina; [XXX
milia] universis civitatibus, quae Oceanum attingunt quaeque eorum
consuetudine Armoricae appellantur, quo sunt in numero Curiosolites,
Redones, Ambibarii, Caletes, Osismi, Veneti, Lemovices, Venelli. Ex his
Bellovaci suum numerum non compleverunt, quod se suo nomine atque arbitrio
cum Romanis bellum gesturos dicebant neque cuiusquam imperio
obtemperaturos; rogati tamen ab Commio pro eius hospitio duo milia una
miserunt. |
|
LXXVI. Este Comió es
el mismo que los años pasados hizo fieles e importantes servicios a César
en Bretaña; por cuyos méritos habían declarado libre a su república,
restituídole sus fueros y leyes, sujetando a su jurisdicción los morinos.
Pero fue tan universal la conspiración de toda la Galia en orden a
defender su libertad y recuperar su primera gloria militar, que ninguna
fuerza les hacían ni los beneficios recibidos ni las obligaciones de
amigos, sino que todos, con todo su corazón y con todas sus fuerzas, se
armaban para esta guerra, en que se contaban ocho mil caballos y cerca de
doscientos cuarenta mil infantes. Hacíase la masa del ejército y la
revista general en las fronteras de los eduos; nombrábanse capitanes;
fíase todo el peso del gobierno a Comió el de Artois, a los eduos
Virdomaro y Eporedórige, a Vergasilauno Alverno, primo de Vercingetórige,
dándoles por consejeros varones escogidos de todos los Estados.
Alborozados todos y llenos de confianza, van camino de Alesia. Ni había
entre todos uno solo que pensase hallar quien se atreviese a sufrir ni aun
la vista de tan numeroso ejército y más estando entre dos fuegos: de la
plaza con las salidas; de fuera con el terror de tantas tropas de a
caballo y de a pie. |
[76] Huius opera Commi,
ut antea demonstravimus, fideli atque utili superioribus annis erat usus
in Britannia Caesar; quibus ille pro meritis civitatem eius immunem esse
iusserat, iura legesque reddiderat atque ipsi Morinos attribuerat. Tamen
tanta universae Galliae consensio fuit libertatis vindicandae et pristinae
belli laudis recuperandae, ut neque beneficiis neque amicitiae memoria
moverentur, omnesque et animo et opibus in id bellum incumberent. Coactis
equitum VIII milibus et peditum circiter CCL haec in Aeduorum finibus
recensebantur, numerusque inibatur, praefecti constituebantur. Commio
Atrebati, Viridomaro et Eporedorigi Aeduis, Vercassivellauno Arverno,
consobrino Vercingetorigis, summa imperi traditur. His delecti ex
civitatibus attribuuntur, quorum consilio bellum administraretur. Omnes
alacres et fiduciae pleni ad Alesiam proficiscuntur, neque erat omnium
quisquam qui aspectum modo tantae multitudinis sustineri posse
arbitraretur, praesertim ancipiti proelio, cum ex oppido eruptione
pugnaretur, foris tantae copiae equitatus peditatusque cernerentur. |
|
LXXVII. Pero los
sitiados de Alesia, pasado el plazo en que aguardaban el socorro,
consumidos todos los víveres, ignorantes de lo que se trataba en los eduos,
juntándose a consejo, consultaban acerca del remedio de sus desventuras.
Entre los varios partidos propuestos, inclinándose unos a la entrega,
otros a una salida mientras se hallaban con fuerzas, no me pareció pasar
en silencio el que promovió Critoñato por su inaudita y bárbara crueldad.
Éste, nacido en Albernia de nobilísimo linaje y tenido por hombre de
grande autoridad: «Ni tomar quiero en boca, dice, el parecer de aquellos
que llaman entrega la más infame servidumbre; estos tales para mí no son
ciudadanos ni deben ser admitidos a consejo. Hablo sí con los que
aconsejan la salida; cuyo dictamen a juicio de todos vosotros parece más
conforme a la hidalguía de nuestro valor heredado. Mas yo no tengo por
valor sino por flaqueza el no poder sufrir un tanto la carestía. Más fácil
es hallar quien se ofrezca de grado a la muerte que quien sufra con
paciencia el dolor. Yo por mí aceptaría este partido por lo mucho que
aprecio la honra, si viese que sólo se arriesga en él nuestra vida, pero
antes de resolvernos, volvamos los ojos a la Galia, la cual tenemos toda
empeñada en nuestro socorro. ¿Cuál, si pensáis, será la consternación de
nuestros allegados y parientes al ver tendidos en tierra ochenta mil
ciudadanos, y haber por fuerza de pelear entre sus mismos cadáveres? No
queráis, os ruego, privar del auxilio de vuestro brazo a los que por
salvar vuestras vidas han aventurado las suyas, ni arruinar a toda la
Galia condenándola a perpetua esclavitud por vuestra inconsideración y
temeridad, o mejor diré, por vuestra cobardía. ¿Acaso dudáis
de su lealtad y firmeza porque no han venido al plazo señalado? ¿Cómo?
¿Creéis que los romanos se afanan tanto en hacer aquellas líneas de
circunvalación por mero entretenimiento? Si no podéis haber nuevas de
ellos, cerradas todas las vías, recibid de su próxima venida el anuncio de
los mismos enemigos, que con el temor de ser sobresaltados no cesan de
trabajar día y noche. Diréisme: pues, ¿qué aconsejas tú? Que se haga lo
que ya hicieron nuestros mayores en la guerra de los cimbros y teutones,
harto diferente de ésta; que sitiados y apretados de semejante necesidad,
sustentaron su vida con la carne de la gente a su parecer inútil para la
guerra, por no rendirse a los enemigos. Aunque no tuviéramos ejemplo de
esto, yo juzgaría cosa muy loable el darlo por amor de la libertad para
imitación de los venideros. Y ¿qué tuvo que ver aquella guerra con ésta?
Los cimbros, saqueada toda la Galia y hechos grandes estragos, al fin
salieron de nuestras tierras y marcharon a otras, dejándonos nuestros
fueros, leyes, posesiones y libertad; mas los romanos, ¿qué otra cosa
pretenden o quieren, sino por envidia de nuestra gloria y superioridad
experimentada en las armas, usurparnos las heredades y poblaciones, y
sentenciarnos a eterna servidumbre, puesto que nunca hicieron a otro
precio la guerra? Y si ignoráis qué sucedió a las naciones lejanas, ahí
tenéis vecina la Galia, que convertida en provincia suya, mudado el
gobierno, sujeta a su tiranía, gime bajo el yugo de perpetua servidumbre.
». |
[77] At ei, qui
Alesiae obsidebantur praeterita die, qua auxilia suorum exspectaverant,
consumpto omni frumento, inscii quid in Aeduis gereretur, concilio coacto
de exitu suarum fortunarum consultabant.
Ac variis dictis
sententiis, quarum pars deditionem, pars, dum vires suppeterent,
eruptionem censebat, non praetereunda oratio Critognati videtur propter
eius singularem et nefariam crudelitatem. Hic summo in Arvernis ortus loco
et magnae habitus auctoritatis, "Nihil," inquit, "de eorum sententia
dicturus sum, qui turpissimam servitutem deditionis nomine appellant,
neque hos habendos civium loco neque ad concilium adhibendos censeo. Cum
his mihi res sit, qui eruptionem probant; quorum in consilio omnium
vestrum consensu pristinae residere virtutis memoria videtur. Animi est ista
mollitia, non virtus, paulisper inopiam ferre non posse. Qui se ultro
morti offerant facilius reperiuntur quam qui dolorem patienter ferant.
Atque ego hanc sententiam probarem (tantum apud me dignitas potest), si
nullam praeterquam vitae nostrae iacturam fieri viderem: sed in consilio
capiendo omnem Galliam respiciamus, quam ad nostrum auxilium concitavimus. Quid hominum milibus LXXX uno
loco interfectis propinquis consanguineisque nostris animi fore
existimatis, si paene in ipsis cadaveribus proelio decertare cogentur?
Nolite hos vestro auxilio exspoliare, qui vestrae salutis causa suum
periculum neglexerunt, nec stultitia ac temeritate vestra aut animi
imbecillitate omnem Galliam prosternere et perpetuae servituti subicere.
An, quod ad diem
non venerunt, de eorum fide constantiaque dubitatis? Quid ergo? Romanos in
illis ulterioribus munitionibus animine causa cotidie exerceri putatis? Si
illorum nuntiis confirmari non potestis omni aditu praesaepto, his utimini
testibus appropinquare eorum adventum; cuius rei timore exterriti diem
noctemque in opere versantur. Quid ergo mei consili est? Facere, quod
nostri maiores nequaquam pari bello Cimbrorum Teutonumque fecerunt; qui in
oppida compulsi ac simili inopia subacti eorum corporibus qui aetate ad
bellum inutiles videbantur vitam toleraverunt neque se hostibus
tradiderunt. Cuius rei si exemplum non haberemus, tamen libertatis causa
institui et posteris prodi pulcherrimum iudicarem. Nam quid illi simile
bello fuit? Depopulata Gallia Cimbri magnaque illata calamitate finibus
quidem nostris aliquando excesserunt atque alias terras petierunt; iura,
leges, agros, libertatem nobis reliquerunt. Romani vero quid petunt aliud
aut quid volunt, nisi invidia adducti, quos fama nobiles potentesque bello
cognoverunt, horum in agris civitatibusque considere atque his aeternam
iniungere servitutem? Neque enim ulla alia condicione bella gesserunt.
Quod si ea quae in longinquis nationibus geruntur ignoratis, respicite
finitimam Galliam, quae in provinciam redacta iure et legibus commutatis
securibus subiecta perpetua premitur servitute." |
|
LXXVIII. Tomados los
votos, deciden «que los inútiles por sus ajes o edad despejen la plaza, y
que se pruebe todo primero que seguir el consejo de Critoñato; pero a más
no poder, si tarda el socorro, se abrase, antes que admitir condición
alguna de rendición o de paz». Los mandubios, que los habían recibido en
la ciudad, son echados fuera con sus hijos y mujeres. Los cuales arrimados
a las trincheras de los romanos, deshechos en lágrimas, les pedían
rendidamente que les diesen un pedazo de pan y serían sus esclavos. Mas
César, poniendo guardias en la barrera, no quería darles cuartel. |
[78] Sententiis dictis
constituunt ut ei qui valetudine aut aetate inutiles sunt bello oppido
excedant, atque omnia prius experiantur, quam ad Critognati sententiam
descendant: illo tamen potius utendum consilio, si res cogat atque auxilia
morentur, quam aut deditionis aut pacis subeundam condicionem. Mandubii,
qui eos oppido receperant, cum liberis atque uxoribus exire coguntur.
Hi, cum ad munitiones Romanorum accessissent, flentes omnibus precibus
orabant, ut se in servitutem receptos cibo iuvarent. At Caesar dispositis
in vallo custodibus recipi prohibebat. |
|
LXXIX. Entre tanto
Comió y los demás comandantes llegan con todas sus tropas a la vista de
Alesia, y ocupada la colina de afuera, se acampan a media milla de
nuestras fortificaciones. Al día siguiente, sacando la caballería de los
reales, cubren toda aquella vega, que, como se ha dicho, tenía de largo
tres millas, y colocan la infantería detrás de este sitio en los
recuestos. Las vistas de Alesia caían al campo. Visto el socorro, búscanse
unos a otros; danse mil parabienes, rebosando todos de alegría. Salen,
pues, armados de punta en blanco, y plántanse delante de la plaza; llenan
de zarzo y tierra el foso inmediato, con que se disponen para el ataque y
cualquier otro trance. |
[79] Interea Commius
reliquique duces quibus summa imperi permissa erat cum omnibus copiis ad
Alesiam perveniunt et colle exteriore occupato non longius mille passibus
ab nostris munitionibus considunt. Postero die equitatu ex castris educto
omnem eam planitiem, quam in longitudinem tria milia passuum patere
demonstravimus, complent pedestresque copias paulum ab eo loco abditas in
locis superioribus constituunt. Erat ex oppido Alesia despectus in campum.
Concurrunt his auxiliis visis; fit gratulatio inter eos, atque omnium
animi ad laetitiam excitantur. Itaque productis copiis ante oppidum
considunt et proximam fossam cratibus integunt atque aggere explent seque
ad eruptionem atque omnes casus comparant. |
|
LXXX. César,
distribuido el ejército por las dos bandas de las trincheras de suerte que
cada cual en el lance pudiese conocer y guardar su puesto, echa fuera la
caballería con orden de acometer. De todos los reales que ocupaban los
cerros de toda aquella cordillera se descubría el campo de batalla, y
todos los soldados estaban en grande expectación del suceso. Los galos
habían entre los caballos mezclado a trechos flecheros y volantes armados
a la ligera, que los protegiesen al retroceder y contuviesen el ímpetu de
los nuestros. Por estos tales heridos al improviso, varios se iban
retirando del combate. Con eso los galos, animados por la ventaja de los
suyos y viendo a los nuestros cargados de la muchedumbre, tanto los
sitiados como las tropas auxiliares con gritos y alaridos atizaban por
todas partes el coraje de los suyos. Como estaban a la vista de todos, que
no se podía encubrir acción alguna o bien o mal hecha, a los unos y a los
otros daba bríos no menos el amor de la gloria que el temor de la
ignominia. Continuándose la pelea desde mediodía hasta ponerse el sol con
la victoria en balanzas, los germanos, cerrados en pelotones arremetieron
de golpe y rechazaron a los enemigos, por cuya fuga los flecheros fueron
cercados y muertos. En tanto los nuestros persiguiendo por las demás
partes a los fugitivos hasta sus reales, no les dieron lugar a rehacerse.
Entonces los que habían salido fuera de la plaza, perdida la esperanza de
la victoria, se recogieron muy mustios adentro. |
[80] Caesar omni
exercitu ad utramque partem munitionum disposito, ut, si usus veniat, suum
quisque locum teneat et noverit, equitatum ex castris educi et proelium
committi iubet. Erat ex omnibus castris, quae summum undique iugum
tenebant, despectus, atque omnes milites intenti pugnae proventum
exspectabant. Galli inter equites raros sagittarios expeditosque levis
armaturae interiecerant, qui suis cedentibus auxilio succurrerent et
nostrorum equitum impetus sustinerent. Ab his complures de improviso
vulnerati proelio excedebant. Cum suos pugna superiores esse Galli
confiderent et nostros multitudine premi viderent, ex omnibus partibus et
ei qui munitionibus continebantur et hi qui ad auxilium convenerant
clamore et ululatu suorum animos confirmabant. Quod in conspectu omnium
res gerebatur neque recte ac turpiter factum celari poterat, utrosque et
laudis cupiditas et timor ignominiae ad virtutem excitabant. Cum a meridie
prope ad solis occasum dubia victoria pugnaretur, Germani una in parte
confertis turmis in hostes impetum fecerunt eosque propulerunt; quibus in
fugam coniectis sagittarii circumventi interfectique sunt. Item ex
reliquis partibus nostri cedentes usque ad castra insecuti sui colligendi
facultatem non dederunt. At ei qui ab Alesia processerant maesti prope
victoria desperata se in oppidum receperunt. |
|
LXXXI. Un día
estuvieron los galos sin pelear, gastándolo todo en aparejar gran número
de zarzos, escalas, garabatos, con que saliendo a medianoche a sordas de
los reales, se fueron arrimando a la línea de circunvalación, y de repente
alzando una gran gritería que sirviese a los sitiados por seña de su
acometida, empiezan a tirar zarzos, y con hondas, saetas y piedras a
derribar de las barreras a los nuestros y aprestar los demás instrumentos
para el asalto. Al mismo punto Vercingetórige, oída la grita, toca a
rebato, y saca su gente de Alesia. De los nuestros cada cual corre al
puesto que de antemano le estaba señalado en las trincheras, donde con
hondas que arrojaban piedras de a libra, con espontones puestos a mano y
con balas de plomo arredran al enemigo. Los golpes dados y recibidos eran
a ciegas por la oscuridad de la noche; muchos los tiros de las baterías.
Pero los legados Marco Antonio y Cayo Trebonio, encargados de la defensa
por esta parte, donde veían ser mayor el peligro de los nuestros, iban
destacando en su ayuda de los fortines de la otra soldados de refresco. |
[81] Vno die
intermisso Galli atque hoc spatio magno cratium, scalarum, harpagonum
numero effecto media nocte silentio ex castris egressi ad campestres
munitiones accedunt. Subito clamore sublato, qua significatione qui in
oppido obsidebantur de suo adventu cognoscere possent, crates proicere,
fundis, sagittis, lapidibus nostros de vallo proturbare reliquaque quae ad
oppugnationem pertinent parant administrare. Eodem tempore clamore
exaudito dat tuba signum suis Vercingetorix atque ex oppido educit. Nostri,
ut superioribus diebus, ut cuique erat locus attributus, ad munitiones
accedunt; fundis librilibus sudibusque quas in opere disposuerant ac
glandibus Gallos proterrent. Prospectu tenebris adempto multa utrimque
vulnera accipiuntur. Complura tormentis tela coniciuntur. At Marcus
Antonius et Gaius Trebonius legati, quibus hae partes ad defendendum
obvenerant, qua ex parte nostros premi intellexerant, his auxilio ex
ulterioribus castellis deductos summittebant. |
|
LXXXII. Mientras los
galos disparaban de lejos, hacían más efecto con la gran cantidad de
tiros; después que se fueron arrimando a las líneas, o se clavaban con los
abrojos, o caídos en las hoyas quedaban empalados en las estacas, o
atravesados desde las barreras y torres con los rejones, rendían el alma.
En fin, recibidas de todas partes muchas heridas, sin poder abrir una
brecha, rayando ya el día, por miedo de ser cogidos por el flanco de las
tropas de la cuesta, tocaron retirada. En esto los de la plaza, mientras
andan afanados en manejar las máquinas preparadas por Vercingetórige para
el asalto, en cegar los primeros fosos, gastado gran rato en tales
maniobras, entendieron la retirada de los suyos antes de haberse acercado
ellos a nuestras fortificaciones. Así volvieron a la plaza sin hacer cosa
de provecho. |
[82] Dum
longius ab munitione aberant Galli, plus multitudine telorum proficiebant;
posteaquam propius successerunt, aut se stimulis inopinantes induebant aut
in scrobes delati transfodiebantur aut ex vallo ac turribus traiecti pilis
muralibus interibant. Multis undique vulneribus acceptis nulla munitione
perrupta, cum lux appeteret, veriti ne ab latere aperto ex superioribus
castris eruptione circumvenirentur, se ad suos receperunt. At interiores,
dum ea quae a Vercingetorige ad eruptionem praeparata erant proferunt,
priores fossas explent, diutius in his rebus administrandis morati prius
suos discessisse cognoverunt, quam munitionibus appropinquarent. Ita re
infecta in oppidum reverterunt. |
|
LXXXIII. Rebatidos por
dos veces con pérdida los galos, deliberan sobre lo que conviene hacer.
Consultan con los prácticos del país. Infórmanse de ellos sobre la
posición y fortificaciones de nuestro campamento de arriba. Yacía por la
banda septentrional una colina que, no pudiendo abrazarla con el cordón
los nuestros por su gran circunferencia, se vieron forzados a fijar sus
estancias en sitio menos igual y algún tanto costanero. Guardábanlas los
legados Cayo Antistio Regino y Cayo Caninio Rehilo con dos legiones.
Batidas las estradas, los jefes enemigos entresacan cincuenta y cinco mil
combatientes de las tropas de aquellas naciones que corrían con mayor fama
de valerosas, y forman entre sí en secreto el plan de operaciones.
Determinan para la empresa la hora del mediodía, y nombran por cabo de la
facción a Vergasilauno Alverno, uno de los cuatro generales, pariente de
Vercingetórige. Sale, pues, de los reales a prima noche, y terminada su
marcha cerca del amanecer, se oculta tras del monte, y ordena a los
soldados que descansen sobre los reales arriba mencionados, y a la misma
hora empieza la caballería a desfilar hacia las trincheras del llano, y el
resto del ejército a escuadronarse delante de sus tiendas. |
[83] Bis magno cum
detrimento repulsi Galli quid agant consulunt; locorum peritos adhibent:
ex his superiorum castrorum situs munitionesque cognoscunt. Erat a
septentrionibus collis, quem propter magnitudinem circuitus opere
circumplecti non potuerant nostri: necessario paene iniquo loco et leniter
declivi castra fecerunt. Haec Gaius Antistius Reginus et Gaius Caninius
Rebilus legati cum duabus legionibus obtinebant. Cognitis per exploratores
regionibus duces hostium LX milia ex omni numero deligunt earum civitatum
quae maximam virtutis opinionem habebant; quid quoque pacto agi placeat
occulte inter se constituunt; adeundi tempus definiunt, cum meridies esse
videatur.
His
copiis Vercassivellaunum Arvernum, unum ex quattuor ducibus, propinquum
Vercingetorigis, praeficiunt. Ille ex castris prima vigilia egressus prope
confecto sub lucem itinere post montem se occultavit militesque ex
nocturno labore sese reficere iussit. Cum iam meridies appropinquare
videretur, ad ea castra quae supra demonstravimus contendit; eodemque
tempore equitatus ad campestres munitiones accedere et reliquae copiae pro
castris sese ostendere coeperunt. |
|
LXXXIV. Vercingetórige,
avistando desde el alcázar de Alesia a los suyos, sale de la plaza,
llevando consigo zarzas, puntales, árganos, hoces y las demás baterías
aparejadas para forzar las trincheras. Embisten a un tiempo por todas
partes, y hacen todos los esfuerzos posibles. Si ven algún sitio menos
pertrechado, allá se abalanzan. La tropa de los romanos se halla
embarazada con tantas fortificaciones, ni es fácil acudir a un tiempo a
tan diversos lugares. Mucho contribuyó al terror de los nuestros la
vocería que sintieron en el combate a las espaldas, midiendo su peligro
por el ajeno orgullo. Y es así, que los objetos distantes hacen de
ordinario más vehemente impresión en los pechos humanos. |
[84] Vercingetorix ex
arce Alesiae suos conspicatus ex oppido egreditur; crates, longurios,
musculos, falces reliquaque quae eruptionis causa paraverat profert.
Pugnatur uno tempore omnibus locis, atque omnia temptantur: quae minime
visa pars firma est, huc concurritur. Romanorum manus tantis munitionibus
distinetur nec facile pluribus locis occurrit. Multum ad terrendos nostros
valet clamor, qui post tergum pugnantibus exstitit, quod suum periculum in
aliena vident salute constare: omnia enim plerumque quae absunt
vehementius hominum mentes perturbant. |
|
LXXXV. César, desde un
alto, registra cuanto pasa y refuerza a los que peligran. Unos y otros se
hacen la cuenta de ser ésta la ocasión en que se debe echar el resto. Los
galos si no fuerzan las trincheras, se dan por perdidos; los romanos con
la victoria esperan poner fin a todos sus trabajos. Su mayor peligro era
en los reales altos, atacados, según referimos, por Vergasilauno. Un
pequeño recuesto cogido favorece mucho a los contrarios. Desde allí unos
arrojan dardos; otros avanzan empavesados; rendidos unos, suceden otros de
refresco. La fagina, que todos a una echan contra la estacada, así
facilita el paso a los galos, como inutiliza los pertrechos que tenían
tapados en tierra los romanos. Ya no pueden más los nuestros, faltos de
armas y fuerzas. |
[85] Caesar idoneum
locum nactus quid quaque ex parte geratur cognoscit; laborantibus
summittit. Vtrisque ad animum occurrit unum esse illud tempus, quo maxime
contendi conveniat: Galli, nisi perfregerint munitiones, de omni salute
desperant; Romani, si rem obtinuerint, finem laborum omnium exspectant.
Maxime ad superiores munitiones laboratur, quo Vercassivellaunum missum
demonstravimus. Iniquum loci ad declivitatem fastigium magnum habet
momentum. Alii tela coniciunt, alii testudine facta subeunt; defatigatis
in vicem integri succedunt. Agger ab universis in munitionem coniectus et
ascensum dat Gallis et ea quae in terra occultaverant Romani contegit; nec
iam arma nostris nec vires suppetunt. |
|
LXXXVI. En vista de
esto, César destaca en su amparo a Labieno con seis cohortes; ordénale que
si dentro no puede sufrir la carga, rompa fuera arremetiendo con su gente;
pero no lo haga sino como último recurso. Él mismo va recorriendo las
demás líneas, esforzando a todos a que no desfallezcan; que aquél era el
día y la hora de recoger el fruto de tantos sudores. Los de la plaza,
desconfiando de abrir brecha en las trincheras del llano por razón de su
extensión tan vasta, trepan lugares escarpados, donde ponen su armería,
con el granizo de flechas derriban de las torres a los defensores; con
terrones y zarzos allanan el camino; con las hoces destruyen estacada y
parapetos. |
[86] His
rebus cognitis Caesar Labienum cum cohortibus sex subsidio laborantibus
mittit: imperat, si sustinere non posset, deductis cohortibus eruptione
pugnaret; id nisi necessario ne faciat. Ipse adit reliquos, cohortatur ne
labori succumbant; omnium superiorum dimicationum fructum in eo die atque
hora docet consistere. Interiores desperatis campestribus locis propter
magnitudinem munitionum loca praerupta ex ascensu temptant: huc ea quae
paraverant conferunt. Multitudine telorum ex turribus propugnantes
deturbant, aggere et cratibus fossas explent, falcibus vallum ac loricam
rescindunt. |
|
LXXXVII. César destaca
primero al joven Bruto con seis cohortes, y tras él al legado Fabio con
otras siete. Por último, él mismo en persona, arreciándose más la pelea,
acude con nuevos refuerzos. Reintegrado el combate, y rechazados los
enemigos, corre a unirse con Labieno. Saca del baluarte inmediato cuatro
cohortes. A una parte de la caballería ordena que le siga; otra, que
rodeando la línea de circunvalación, acometa por las espaldas al enemigo.
Labieno, visto que ni estacadas ni fosos eran bastantes a contener su
furia, juntando treinta y nueve cohortes, que por dicha (137) se le
presentaron de los baluartes más cercanos, da parte a César de lo que
pensaba ejecutar. César viene a toda prisa, por hallarse presente a la
batalla. |
[87]
Mittit primo Brutum adulescentem cum cohortibus Caesar, post cum aliis
Gaium Fabium legatum; postremo ipse, cum vehementius pugnaretur, integros
subsidio adducit.
Restituto proelio ac
repulsis hostibus eo quo Labienum miserat contendit; cohortes quattuor ex
proximo castello deducit, equitum partem sequi, partem circumire
exteriores munitiones et ab tergo hostes adoriri iubet. Labienus, postquam
neque aggeres neque fossae vim hostium sustinere poterant, coactis una XL
cohortibus, quas ex proximis praesidus deductas fors obtulit, Caesarem per
nuntios facit certiorem quid faciendum existimet. Accelerat Caesar, ut
proelio intersit. |
|
LXXXVIII. No bien hubo
llegado, cuando fue conocido por la vistosa sobreveste que solía traer en
las batallas; vistos también los escuadrones de caballería y el cuerpo de
infantería que venía tras él por su orden (pues se descubría desde lo alto
lo que pasaba en la bajada de la cuesta), los enemigos traban combate.
Alzado de ambas partes el grito, responden al eco iguales clamores del
vallado y de todos los bastiones. Los nuestros, tirados sus dardos, echan
mano de la espada. Déjase ver de repente la caballería sobre el enemigo.
Avanzan las otras cohortes; los enemigos echan a huir, y en la huida
encuentran con la caballería. Es grande la matanza. Sedulio, caudillo y
príncipe de los limosines, es muerto; Vergasilauno, en la fuga, preso
vivo; setenta y cuatro banderas presentadas a César; pocos los que de
tanta muchedumbre vuelven sin lesión a los reales. Viendo desde la plaza
el estrago y derrota de los suyos, desesperados de salvarse, retiran sus
tropas de las trincheras. Entendido esto, sin más aguardar los galos
desamparan sus reales. Y fue cosa que a no estar los nuestros rendidos de
tanto correr a reforzar los puestos y del trabajo de todo el día, no
hubieran dejado hombre con vida. Sobre la medianoche, destacada la
caballería, dio alcance a su retaguardia prendiendo y matando a muchos;
los demás huyen a sus tierras. |
[88] Eius adventu ex
colore vestitus cognito, quo insigni in proeliis uti consuerat, turmisque
equitum et cohortibus visis quas se sequi iusserat, ut de locis
superioribus haec declivia et devexa cernebantur, hostes proelium
committunt. Vtrimque clamore sublato excipit rursus ex vallo atque omnibus
munitionibus clamor.
Nostri
omissis pilis gladiis rem gerunt. Repente post tergum equitatus cernitur;
cohortes aliae appropinquant. Hostes terga vertunt; fugientibus equites
occurrunt. Fit magna caedes. Sedulius, dux et princeps Lemovicum,
occiditur; Vercassivellaunus Arvernus vivus in fuga comprehenditur; signa
militaria septuaginta quattuor ad Caesarem referuntur: pauci ex tanto
numero se incolumes in castra recipiunt.
Conspicati ex oppido
caedem et fugam suorum desperata salute copias a munitionibus reducunt.
Fit protinus hac re audita ex castris Gallorum fuga. Quod nisi crebris
subsidiis ac totius diei labore milites essent defessi, omnes hostium
copiae deleri potuissent. De media nocte missus equitatus novissimum agmen
consequitur: magnus numerus capitur atque interficitur; reliqui ex fuga in
civitates discedunt. |
|
LXXXIX. Al otro día
Vercingetórige, convocada su gente, protesta «no haber emprendido él esta
guerra por sus propios intereses, sino por la defensa de la común
libertad; mas ya que es forzoso ceder a la fortuna, él está pronto a que
lo sacrifiquen, o dándole, si quieren, la muerte o entregándolo vivo a los
romanos para satisfacerles», Despachan diputados a César, Mándales
entregar las armas y las cabezas de partido. Él puso su pabellón en un
baluarte delante los reales. Aquí se le presentan los generales.
Vecingetórige es entregado. Arrojan a sus pies las armas. Reservando los
eduos y alvernos a fin de valerse de ellos para recobrar sus Estados, de
los demás cautivos da uno a cada soldado a título de despojo. |
[89] Postero die
Vercingetorix concilio convocato id bellum se suscepisse non suarum
necessitatium, sed communis libertatis causa demonstrat, et quoniam sit
fortunae cedendum, ad utramque rem se illis offerre, seu morte sua Romanis
satisfacere seu vivum tradere velint. Mittuntur de his rebus ad Caesarem
legati. Iubet arma tradi, principes produci. Ipse in munitione pro castris
consedit: eo duces producuntur; Vercingetorix deditur, arma proiciuntur.
Reservatis Aeduis atque Arvernis, si per eos civitates reciperare posset,
ex reliquis captivis toto exercitui capita singula praedae nomine
distribuit. |
|
XC. Hecho esto, marcha
a los eduos, y se le rinden. Allí recibe embajadores de los alvernos que
se ofrecen a estar en todo a su obediencia. Mándales dar gran número de
rehenes. Restituye cerca de veinte mil prisioneros a los eduos y alvernos.
Envía las legiones a cuarteles de invierno. A Tito Labieno manda ir con
dos y la caballería a los secuanos, dándole por ayudante a Marco Sempronio
Rutilo. A Cayo Fabio y a Lucio Minucio Basilo aloja con dos legiones en
los remenses, para defenderlos de toda invasión contra los beoveses sus
fronterizos. A Cayo Antistio Regino remite a los ambivaretos; a Tito
Sestio a los berrienses; a Cayo Caninio Rebilo a los rodenses, cada uno
con su legión. A Quinto Tulio Cicerón y a Publio Sulpicio acuartela en
Chalóns y Macón, ciudades de los eduos a las riberas del Arar, para el
acopio y conducción del trigo. Él determina pasar el invierno en Bilbracte.
Sabidos estos sucesos por cartas de César, se mandan celebrar en Roma
fiestas por veinte días.
Notas de Napoleón del
libro séptimo |
[90] His
rebus confectis in Aeduos proficiscitur; civitatem recipit. Eo legati ab
Arvernis missi quae imperaret se facturos pollicentur. Imperat magnum
numerum obsidum. Legiones in hiberna mittit. Captivorum circiter viginti
milia Aeduis Arvernisque reddit. Titum Labienum duabus cum legionibus et
equitatu in Sequanos proficisci iubet: huic Marcum Sempronium Rutilum
attribuit. Gaium Fabium legatum et Lucium Minucium Basilum cum legionibus
duabus in Remis collocat, ne quam ab finitimis Bellovacis calamitatem
accipiant. Gaium Antistium Reginum in Ambivaretos, Titum Sextium in
Bituriges, Gaium Caninium Rebilum in Rutenos cum singulis legionibus
mittit. Quintum Tullium Ciceronem et Publium Sulpicium Cabilloni et
Matiscone in Aeduis ad Ararim rei frumentariae causa collocat. Ipse
Bibracte hiemare constituit. His litteris cognitis Romae dierum viginti
supplicatio redditur. |
|
LIBRO
OCTAVO
(Escrito
por Aulo Hircio) |
LIBER
OCTAVVS |
|
PRÓLOGO. Movido de tus
instancias continuas, Balbo, pues te parece que mi porfiada resistencia no
tanto se dirigía a excusar la dificultad, como la flojedad mía, he entrado
en un empeño sumamente difícil. He compuesto un Comentario de los hechos
de nuestro César en las Galias, no comparable a sus escritos antecedentes
y posteriores; y he formado otro, bien que imperfecto, de los sucesos de
Alejandría hasta el fin, no de la disensión civil, que éste hasta ahora no
le vemos, sino de la vida de César. Los cuales ojalá sepan los que Los
leyeren cuan contra mi voluntad he emprendido escribirlos, para que más
fácilmente me absuelvan del crimen de necio y arrogante en haberme
interpolado con los escritos de César. Porque es constante entre iodos,
que no se halla obra de alguno escrita con todo el trabajo y esmero
posible, que no quede obscurecida a la vista de la elegancia de estos
comentarios, los cuales se han publicado para que los escritores tuviesen
noticia de tales sucesos; y han merecido tanta estimación en la opinión de
todos, que no parece dan facultad a los autores, sino se la quitan, para
escribir sobre ellos una historia. Acerca de lo cual es mucho mayor la
admiración mía que la de los demás. Porque los otros saben al cabo con
cuánta elegancia y pureza están escritos; pero yo fui testigo de cuan
pronta y fácilmente los concluyó. Tenía César, no sólo una suma facilidad
y elegancia en el escribir, sino también una rara habilidad para explicar
sus pensamientos. Además, no tuve yo la suerte de hallarme en la guerra de
África, ni en la de Alejandría; de las cuales, aunque en mucha parte tuve
noticia por conversaciones del mismo César, con todo, con diferente
impresión oímos aquellos hechos que nos preocupan con la novedad, o la
admiración, de aquella con que referimos los sucesos como testigos de
vista. Mas cuando voy recogiendo todas las razones de excusarme de ser
puesto en paralelo con César, caigo en este mismo delito de arrogancia de
pensar, que a juicio de algunos pueda yo ser comparado con él. Vale. |
A. Hirtio scriptus
Coactus assiduis tuis vocibus, Balbe, cum cotidiana mea recusatio non
difficultatis excusationem, sed inertiae videretur deprecationem habere,
rem difficillimam suscepi. Caesaris nostri commentarios rerum gestarum
Galliae, non comparantibus superioribus atque insequentibus eius scriptis,
contexui novissimumque imperfectum ab rebus gestis Alexandriae confeci
usque ad exitum non quidem civilis dissensionis, cuius finem nullum
videmus, sed vitae Caesaris. Quos utinam qui legent scire possint quam
invitus susceperim scribendos, qua facilius caream stultitiae atque
arrogantiae crimine, qui me mediis interposuerim Caesaris scriptis.
Constat enim inter omnes nihil tam operose ab aliis esse perfectum, quod
non horum elegantia commentariorum superetur: qui sunt editi, ne scientia
tantarum rerum scriptoribus deesset, adeoque probantur omnium iudicio ut
praerepta, non praebita, facultas scriptoribus videatur. Cuius tamen rei
maior nostra quam reliquorum est admiratio: ceteri enim, quam bene atque
emendate, nos etiam, quam facile atque celeriter eos perfecerit scimus.
Erat autem in Caesare cum facultas atque elegantia summa scribendi, tum
verissima scientia suorum consiliorum explicandorum. Mihi ne illud quidem
accidit, ut Alexandrino atque Africano bello interessem; quae bella
quamquam ex parte nobis Caesaris sermone sunt nota, tamen aliter audimus
ea, quae rerum novitate aut admiratione nos capiunt, aliter, quae pro
testimonio sumus dicturi. Sed ego nimirum, dum omnes excusationis causas
colligo ne cum Caesare conferar, hoc ipsum crimen arrogantiae subeo, quod
me iudicio cuiusquam existimem posse cum Caesare comparari. Vale. |
|
I. Sujeta toda la
Galia, no habiendo interrumpido César el ejercicio de las armas en todo el
verano antecedente, y deseando que descansasen las tropas de tantos
trabajos en los cuarteles de invierno, tuvo noticia de que muchas naciones
trataban de renovar la guerra a un mismo tiempo y conjurarse para este
fin. De lo cual se decía que verosímilmente sería la causa el haber
conocido los galos, que ni con la mayor multitud junta en un lugar se
podía resistir a los romanos; pero si a un tiempo muchas provincias les
declarasen diversas guerras, no tendría su ejército bastantes auxilios, ni
tiempo ni gente para acudir a todas partes. Y así ninguna ciudad debía
rehusar la suerte de la incomodidad si con esta lentitud podían las demás
recobrar su libertad. |
[1] Omni Gallia
devicta Caesar cum a superiore aestate nullum bellandi tempus
intermisisset militesque hibernorum quiete reficere a tantis laboribus
vellet, complures eodem tempore civitates renovare belli consilia
nuntiabantur coniurationesque facere. Cuius rei verisimilis causa
adferebatur, quod Gallis omnibus cognitum esset neque ulla multitudine in
unum locum coacta resisti posse Romanis, nec, si diversa bella complures
eodem tempore intulissent civitates, satis auxili aut spati aut copiarum
habiturum exercitum populi Romani ad omnia persequenda; non esse autem
alicui civitati sortem incommodi recusandam, si tali mora reliquae possent
se vindicare in libertatem. |
|
II. Para que no se
confirmase la opinión de los galos, dejó César el mando de los cuarteles
de invierno al cuestor M. Antonio, y marchó con la caballería el último
día de diciembre de la ciudad de Autun (138) a juntarse con la legión
trece, que invernaba no lejos de los términos de Autun, y le añadió la
undécima, que era la más inmediata. Dejó dos cohortes para resguardo del
equipaje, y marchó con el resto del ejército a la fértilísima campaña de
Berry, cuyos moradores, como tenían espaciosos términos y muchas ciudades,
no podían ser contenidos con una sola legión de hacer prevenciones de
guerra y conspiraciones con este intento. |
[2] Quae ne opinio
Gallorum confirmaretur, Caesar Marcum Antonium quaestorem suis praefecit
hibernis; ipse equitum praesidio pridie Kal. Ianuarias ab oppido Bibracte
proficiscitur ad legionem XIII, quam non longe a finibus Aeduorum
collocaverat in finibus Biturigum, eique adiungit legionem XI, quae
proxima fuerat. Binis cohortibus ad impedimenta tuenda relictis reliquum
exercitum in copiosissimos agros Biturigum inducit, qui, cum latos fines
et complura oppida haberent, unius legionis hibernis non potuerint
contineri quin bellum pararent coniurationesque facerent. |
|
III. Sucedió con la
repentina llegada de César lo que era preciso a gente desprevenida y
desparramada: que estando cultivando los campos sin temor alguno, fueron
sorprendidos por la caballería antes que pudiesen refugiarse en las
poblaciones. Porque aun aquella ordinaria señal de sobrevenir el enemigo,
que acostumbra a hacerse entender por los incendios de los edificios,
había sido prohibida con orden formal de César, para que no le faltase
abundancia de pasto y trigo, si acaso pasaba más adelante, ni los enemigos
se amedrentasen con los incendios. Atemorizados los de Berry con la presa
de muchos millares de hombres, los que pudieron escapar de la primera
entrada de los romanos se acogieron a las ciudades circunvecinas, o fiados
en los privados hospedajes, o en la sociedad de los designios. Mas fue en
vano; porque haciendo César marchas muy largas, acudió a todas partes, sin
dar tiempo a ninguna ciudad de mirar antes por su salud y conservación
ajena que por la suya propia; con cuya prontitud mantuvo en su fidelidad a
los amigos, y con el terror obligó a los dudosos a las condiciones de la
paz. Propuesta ésta, y viendo los de Berry que la clemencia de César les
abría camino para volver a su amistad, y que las ciudades de su comarca
habían sido admitidas sin otra pena que haberle dado rehenes, hicieron
ellos lo mismo. |
[3] Repentino adventu
Caesaris accidit, quod imparatis disiectisque accidere fuit necesse, ut
sine timore ullo rura colentes prius ab equitatu opprimerentur quam
confugere in oppida possent. Namque etiam illud vulgare incursionis
hostium signum, quod incendiis aedificiorum intellegi consuevit, Caesaris
erat interdicto sublatum, ne aut copia pabuli frumentique, si longius
progredi vellet, deficeretur, aut hostes incendiis terrerentur. Multis
hominum milibus captis perterriti Bituriges; qui primum adventum potuerant
effugere Romanorum, in finitimas civitates aut privatis hospitiis confisi
aut societate consiliorum confugerant. Frustra: nam Caesar magnis
itineribus omnibus locis occurrit nec dat ulli civitati spatium de aliena
potius quam de domestica salute cogitandi; qua celeritate et fideles
amicos retinebat et dubitantes terrore ad condiciones pacis adducebat.
Tali condicione proposita Bituriges, cum sibi viderent clementia Caesaris
reditum patere in eius amicitiam finitimasque civitates sine ulla poena
dedisse obsides atque in fidem receptas esse, idem fecerunt. |
|
IV. César, a vista de
la constancia con que los soldados habían tolerado tan grandes trabajos,
siguiéndole con tan buen deseo en tiempo de hielos por caminos muy
trabajosos, y con unos fríos intolerables, prometió regalarlos con
doscientos sestercios a cada uno, y dos mil denarios a los centuriones con
título de presa, y enviadas las legiones a sus cuarteles, se volvió a
Autun a los cuarenta días que había salido. Estando aquí administrando
justicia, llegaron comisionados de Berry a pedirle socorro contra los de
Chartres, quejándose de que les habían declarado la guerra. Con cuya
noticia, sin haber sosegado más que dieciocho días, mandó salir a las
legiones decimocuarta y sexta, que invernaban sobre el Saona, de las
cuales se dijo en el libro anterior que estaban destinadas aquí para
facilitar las provisiones de víveres. Con estas legiones partió a castigar
el atrevimiento de los chartreses. |
[4] Caesar militibus
pro tanto labore ac patientia, qui brumalibus diebus itineribus
difficillimis, frigoribus intolerandis studiosissime permanserant in
labore, ducenos sestertios, centurionibus tot milia nummum praedae nomine
condonanda pollicetur legionibusque in hiberna remissis ipse se recipit
die XXXX Bibracte. Ibi cum ius diceret, Bituriges ad eum legatos mittunt
auxilium petitum contra Carnutes, quos intulisse bellum sibi querebantur.
Qua re cognita, cum dies non amplius decem et octo in hibernis esset
moratus, legiones XIIII et VI ex hibernis ab Arare educit, quas ibi
collocatas explicandae rei frumentariae causa superiore commentario
demonstratum est: ita cum duabus legionibus ad persequendos Carnutes
proficiscitur. |
|
V. Llegada a los
enemigos la fama del ejército, y temiendo iguales daños que los otros,
desamparando las poblaciones que habitaban, en que por necesidad habían
levantado unas pequeñas chozas y cabañas para guarecerse del frío (porque
recién conquistados habían perdido muchas de sus ciudades), dieron a huir
por diversas partes. César, que no quería exponer sus tropas a los rigores
de la estación que amenazaba entonces, puso su real sobre Orleáns, ciudad
de Chartrain, y alojó parte de los soldados en las casas de los galos,
parte en las chozas que hicieron de pronto con la paja recogida para
cubrir las tiendas; pero a la caballería e infantería auxiliar despachó
por todos aquellos parajes por donde se decía que habían escapado los
enemigos, y no en vano, pues volvieron casi todos cargados de presa.
Oprimidos los chartreses por el rigor del invierno y el miedo del peligro,
echados de sus casas, sin atreverse a permanecer en un paraje mucho
tiempo, ni poderse refugiar al amparo de las selvas por la crueldad del
temporal, dispersos, y con la pérdida considerable de los suyos, se fueron
repartiendo por las ciudades comarcanas. |
[5] Cum fama exercitus
ad hostes esset perlata, calamitate ceterorum ducti Carnutes desertis
vicis oppidisque, quae tolerandae hiemis causa constitutis repente exiguis
ad necessitatem aedificiis incolebant (nuper enim devicti complura oppida
dimiserant), dispersi profugiunt. Caesar erumpentes eo maxime tempore
acerrimas tempestates cum subire milites nollet, in oppido Carnutum Cenabo
castra ponit atque in tecta partim Gallorum, partim quae coniectis
celeriter stramentis tentoriorum integendorum gratia erant inaedificata,
milites compegit. Equites tamen et auxiliarios pedites in omnes partes
mittit quascumque petisse dicebantur hostes; nec frustra: nam plerumque
magna praeda potiti nostri revertuntur. Oppressi Carnutes hiemis
difficultate, terrore periculi, cum tectis expulsi nullo loco diutius
consistere auderent nec silvarum praesidio tempestatibus durissimis tegi
possent, dispersi magna parte amissa suorum dissipantur in finitimas
civitates. |
|
VI. César,
considerando el rigor de la estación, y teniendo por bastante deshacer
estos cuerpos de tropas, para que no se originase algún nuevo principio de
guerra; y conociendo cuanto alcanzaba con la razón, que no se podía mover
empresa considerable para el verano, puso a C. Trebonio en el cuartel de
Orleáns con las dos legiones que tenía consigo. Noticioso por frecuentes
avisos de Reims que los del Bovesis, señalados entre todos los galos y
belgas en la gloria militar, y las ciudades de su comarca prevenían
ejército y se juntaban en sitio señalado, teniendo por caudillos a Correo,
natural del Bovesis, y a Comió de Arras, para hacer una entrada con toda
su gente en las tierras de Soisóns, de la jurisdicción de Reims; y
juzgando que importaba no sólo a su reputación, sino a su propio interés
que los aliados beneméritos de la república no recibiesen daño alguno,
volvió a sacar de los cuarteles de invierno a la legión undécima, escribió
a C. Fabio que se fuese acercando a Soisóns con las dos que tenía, y envió
a pedir a Labieno una de las que estaban a su mando. De esta manera,
cuando lo permitía la inmediación de los cuarteles y el presupuesto de la
guerra, repartía el cargo de ella alternativamente a las legiones, sin
descansar él en ningún tiempo. |
[6]
Caesar tempore anni difficillimo, cum satis haberet convenientes manus
dissipare, ne quod initium belli nasceretur, quantumque in ratione esset,
exploratum haberet sub tempus aestivorum nullum summum bellum posse
conflari, Gaium Trebonium cum duabus legionibus, quas secum habebat, in
hibernis Cenabi collocavit; ipse, cum crebris legationibus Remorum certior
fieret Bellovacos, qui belli gloria Gallos omnes Belgasque praestabant,
finitimasque his civitates duce Correo Bellovaco et Commio Atrebate
exercitus comparare atque in unum locum cogere, ut omni multitudine in
fines Suessionum, qui Remis erant attributi, facerent impressionem,
pertinere autem non tantum ad dignitatem sed etiam ad salutem suam
iudicaret nullam calamitatem socios optime de re publica meritos accipere,
legionem ex hibernis evocat rursus undecimam; litteras autem ad Gaium
Fabium mittit, ut in fines Suessionum legiones duas quas habebat
adduceret, alteramque ex duabus ab Labieno arcessit. Ita, quantum
hibernorum opportunitas bellique ratio postulabat, perpetuo suo labore in
vicem legionibus expeditionum onus iniungebat. |
|
VII. Juntas estas
tropas, marchó la vuelta del Bovesis; y habiendo acampado en sus términos,
destacó varias partidas de caballos a diversas partes, que hiciesen
algunos prisioneros de quienes informarse de los designios de los
enemigos. Hicieron éstos su deber, y volvieron diciendo que habían hallado
muy poca gente en las poblaciones, y ésta no que hubiese quedado por causa
del cultivo de los campos, pues se habían retirado con diligencia de toda
la comarca, sino que eran enviados como espías, A quienes, preguntando
César dónde estaba la multitud de los boveses o cuál era su designio,
halló que todos los que podían tomar las armas habían formado un cuerpo, y
con ellos los de Amiéns, de Maine, de Caux, de Rúan y Artois, y elegido
para su real una eminencia rodeada de una laguna embarazosa; que habían
retirado todo el equipaje a los montes más apartados; que eran muchos los
capitanes de aquella empresa, pero que toda la multitud obedecía a Correo,
por haber entendido que era el que más odio mostraba al Pueblo Romano; que
pocos días antes había marchado Comió de este campo a traer tropas
auxiliares de sus vecinos los germanos, cuya multitud era infinita; que
tenían determinado les del Bovesis, por consentimiento de los cabos
principales y con gran contente de la plebe, en caso de venir César, como
se decía, con tres legiones, presentarle desde luego la batalla, para no
verse después precisados a pelear con menos ventaja con todo el resto de
su ejército; pero si traía mayores tropas, permanecer en el puesto que
habían tomado, y con emboscadas estorbar a los romanos el forraje, escaso
y disperso por la estación, y las provisiones de víveres. |
[7] His copiis coactis
ad Bellovacos proficiscitur castrisque in eorum finibus positis equitum
turmas dimittit in omnes partes ad aliquos excipiendos ex quibus hostium
consilia cognosceret. Equites officio functi renuntiant paucos in
aedificiis esse inventos, atque hos, non qui agrorum colendorum causa
remansissent (namque esse undique diligenter demigratum), sed qui
speculandi causa essent remissi. A quibus cum quaereret Caesar quo loco
multitudo esset Bellovacorum quodve esset consilium eorum, inveniebat
Bellovacos omnes qui arma ferre possent in unum locum convenisse, itemque
Ambianos, Aulercos, Caletos, Veliocasses, Atrebates; locum castris
excelsum in silva circumdata palude delegisse, impedimenta omnia in
ulteriores silvas contulisse. Complures esse principes belli auctores, sed
multitudinem maxime Correo obtemperare, quod ei summo esse odio nomen
populi Romani intellexissent. Paucis ante diebus ex his castris Atrebatem
Commium discessisse ad auxilia Germanorum adducenda; quorum et vicinitas
propinqua et multitudo esset infinita. Constituisse autem Bellovacos
omnium principum consensu, summa plebis cupiditate, si, ut diceretur,
Caesar cum tribus legionibus veniret, offerre se ad dimicandum, ne
miseriore ac duriore postea condicione cum toto exercitu decertare
cogerentur; si maiores copias adduceret, in eo loco permanere quem
delegissent, pabulatione autem, quae propter anni tempus cum exigua tum
disiecta esset, et frumentatione et reliquo commeatu ex insidiis prohibere
Romanos. |
|
VIII. Hechas estas
averiguaciones, por convenir muchos en lo mismo, y viendo que las
resoluciones que le proponían estaban llenas de prudencia y muy distantes
de la temeridad de gentes bárbaras, pensó todos los medios posibles para
que, menospreciando los enemigos el corto número de su gente, saliesen a
campo raso. Tenía consigo las legiones séptima, octava y nona, las más
veteranas y de singular valor; la undécima, de grandes esperanzas,
compuesta de mozos escogidos, que llevando ya cumplidos ocho años de
servicio, con todo no había llegado aún a igual reputación de valiente y
veterana. Y así, convocada una junta, y expuestas en ella todas las
noticias adquiridas, aseguró los ánimos de los soldados; y por si podía
atraer a los enemigos a la batalla con el número de las tres legiones,
ordenó el ejército en esta forma: Hizo marchar delante del equipaje a las
legiones séptima, octava y nona, después todo el equipaje (que no era
considerable, como suele en tales expediciones), al cual cerrase la legión
undécima para no darles apariencia de mayor número que el que ellos habían
pedido. Ordenado así el ejército, casi en forma de cuadro, llegó a la
vista de los enemigos antes de lo que pensaban. |
[8] Quae Caesar
consentientibus pluribus cum cognosset atque ea quae proponerentur
consilia plena prudentiae longeque a temeritate barbarorum remota esse
iudicaret, omnibus rebus inserviendum statuit, quo celerius hostis
contempta sua paucitate prodiret in aciem. Singularis enim virtutis
veterrimas legiones VII, VIII, VIIII habebat, summae spei delectaeque
iuventutis XI, quae octavo iam stipendio tamen in collatione reliquarum
nondum eandem vetustatis ac virtutis ceperat opinionem. Itaque consilio
advocato, rebus eis quae ad se essent delatae omnibus expositis animos
multitudinis confirmat. Si forte hostes trium legionum numero posset
elicere ad dimicandum, agminis ordinem ita constituit, ut legio septima,
octava, nona ante omnia irent impedimenta, deinde omnium impedimentorum
agmen, quod tamen erat mediocre, ut in expeditionibus esse consuevit,
cogeret undecima, ne maioris multitudinis species accidere hostibus posset
quam ipsi depoposcissent. Hac ratione paene quadrato agmine instructo in
conspectum hostium celerius opinione eorum exercitum adducit. |
|
IX. Viendo ellos que
se acercaban las tropas en ademán de pelear, aunque se le había dado a
entender a Cesar su mucha confianza en sus designios, o por el peligro de
la batalla, o por la llegada repentina, o por esperar nuestra resolución,
ordenó sus haces delante de los reales sin apartarse de la eminencia.
César, aunque había deseado venir a las manos, con todo, admirado de la
multitud de los enemigos, acampó enfrente de ellos, dejando en medio un
valle más profundo que de grande espacio. Mandó fortalecer sus reales con
un muro de doce pies, y a proporción de esta altura fabricar un parapeto.
Asimismo que se hiciesen dos fosos de quince pies de profundidad, tan
anchos por arriba como por abajo; que se levantasen varias torres de tres
altos, unidas con puentes y galerías, cuyos frentes se fortaleciesen con
un parapeto de zarzos, para que fuese rechazado el enemigo por dos órdenes
de defensores, uno que disparase sus flechas de más lejos, y con mayor
atrevimiento desde las galerías, cuanto estaba más seguro en la altura, y
el otro más cercano al enemigo en la trinchera se cubriese con los
puentes, de sus flechas; y a todas las entradas hizo poner puertas y
torres muy altas. |
[9] Cum repente
instructas velut in acie certo gradu legiones accedere Galli viderent,
quorum erant ad Caesarem plena fiduciae consilia perlata, sive certaminis
periculo sive subito adventu sive exspectatione nostri consili copias
instruunt pro castris nec loco superiore decedunt. Caesar, etsi dimicare
optaverat, tamen admiratus tantam multitudinem hostium valle intermissa
magis in altitudinem depressa quam late patente castra castris hostium
confert. Haec imperat vallo pedum XII muniri, loriculam pro [haec] ratione
eius altitudinis inaedificari; fossam duplicem pedum denum quinum
lateribus deprimi directis; turres excitari crebras in altitudinem trium
tabulatorum, pontibus traiectis constratisque coniungi, quorum frontes
viminea loricula munirentur; ut ab hostibus duplici fossa, duplici
propugnatorum ordine defenderentur, quorum alter ex pontibus, quo tutior
altitudine esset, hoc audacius longiusque permitteret tela, alter, qui
propior hostem in ipso vallo collocatus esset, ponte ab incidentibus telis
tegeretur.
Portis
fores altioresque turres imposuit. |
|
X. Dos eran las
intenciones de esta fortificación: con tan grandes obras y la sospecha de
temor esperaba aumentar la confianza de los bárbaros; y habiéndose de ir
lejos por el forraje y víveres, se podrían defender los reales con menos
gente. Entre tanto, adelantándose muchas veces algunos soldados de una y
otra parte, se peleaba sobre una laguna que había en medio, la cual
pasaban a veces nuestras partidas, o las de los galos y germanos,
persiguiendo con más ardor a los enemigos, y a veces la pasaban ellos
retando a los nuestros. Además, sucedía diariamente en los forrajes (como
era preciso yéndose a buscar a los edificios raros y dispersos), que,
desparramados los que le buscaban en parajes quebrados, eran cercados,
cosa que aunque de poco daño para los nuestros, de caballerías y esclavos,
con todo no dejaba de levantar los necios pensamientos de los bárbaros, y
más habiendo venido Comió, de quien dijimos había ido por socorros a
Germania, con una partida de caballos, que aunque no eran más que
quinientos, bastaban para hincharlos con el socorro de los germanos. |
[10]
Huius munitionis duplex erat consilium. Namque et operum magnitudinem et
timorem suum sperabat fiduciam barbaris allaturum, et cum pabulatum
frumentatumque longius esset proficiscendum, parvis copiis castra
munitione ipsa videbat posse defendi. Interim crebro paucis utrimque
procurrentibus inter bina castra palude interiecta contendebatur; quam
tamen paludem nonnumquam aut nostra auxilia Gallorum Germanorumque
transibant acriusque hostes insequebantur, aut vicissim hostes eadem
transgressi nostros longius summovebant. Accidebat autem cotidianis
pabulationibus (id quod accidere erat necesse, cum raris disiectisque ex
aedificius pabulum conquireretur), ut impeditis locis dispersi pabulatores
circumvenirentur; quae res, etsi mediocre detrimentum iumentorum ac
servorum nostris adferebat, tamen stultas cogitationes incitabat
barbarorum, atque eo magis, quod Commius, quem profectum ad auxilia
Germanorum arcessenda docui, cum equitibus venerat; qui, tametsi numero
non amplius erant quingenti, tamen Germanorum adventu barbari nitebantur. |
|
XI. Viendo César que
se mantenía el enemigo mucho tiempo en sus reales fortificados con una
laguna, y en sitio ventajoso por naturaleza, y que no podía asaltarlos sin
un choque peligroso, ni cercar el sitio con obras sin un ejército más
numeroso, escribió a C. Trebonio que lo más pronto que pudiese llamase a
sí la legión decimotercia, que invernaba en Berry al mando del
lugarteniente T. Sextio, y viniese a largas marchas a incorporarse con él
con tres legiones. Entre tanto, destacaba todos los días la caballería de
Reims y Langres, y de las demás naciones, de que tenía un número
considerable, de escolta a los forrajeadores para que contuviesen las
correrías repentinas de los enemigos. |
[11] Caesar, cum
animadverteret hostem complures dies castris palude et loci natura munitis
se tenere neque oppugnari castra eorum sine dimicatione perniciosa nec
locum munitionibus claudi nisi a maiore exercitu posse, litteras ad
Trebonium mittit, ut quam celerrime posset legionem XIlI, quae cum T.
Sextio legato in Biturigibus hiemabat, arcesseret atque ita cum tribus
legionibus magnis itineribus ad se veniret; ipse equites in vicem Remorum
ac Lingonum reliquarumque civitatum, quorum magnum numerum evocaverat,
praesidio pabulationibus mittit, qui subitas hostium incursiones
sustinerent. |
|
XII. Como esto se
hiciese todos los días, y con la costumbre, como suele suceder, se fuese
disminuyendo la diligencia, dispusieron los del Bovesis una emboscada con
un trozo de infantería escogida, habiendo advertido de antemano dónde
solían apostarse nuestros caballos; y enviaron allí mismo su caballería al
día siguiente, para sacar primero a los nuestros al lugar de la emboscada
y acometerlos después cogiéndolos en medio. Esta desgracia cayó sobre la
caballería de Reims, a quien tocó aquel día resguardar a los
forrajeadores. Porque advirtiendo de pronto la de los enemigos, y
despreciándolos por verse superiores en número, los siguieron con
demasiado ardor, y fueron cercados por la infantería emboscada. Con cuyo
hecho perturbados, se retiraron más presto de lo acostumbrado en las
batallas de a caballo con pérdida de su general Vertisco, sujeto muy
principal de su Estado. El cual, pudiendo apenas manejar el caballo por su
avanzada edad, con todo, según la costumbre de la nación, ni se había
excusado de tomar el mando ni permitido que se pelease sin su presencia.
Se hincharon y levantaron más los ánimos de los enemigos con la
prosperidad de la batalla y la muerte de una persona tan principal como el
general de la caballería de Reims; y los nuestros fueron avisados con
aquel daño para apostarse examinando antes los parajes con más diligencia,
y seguir con más moderación las retiradas de los enemigos. |
[12] Quod cum cotidie
fieret ac iam consuetudine diligentia minueretur, quod plerumque accidit
diuturnitate, Bellovaci delecta manu peditum cognitis stationibus
cotidianis equitum nostrorum silvestribus locis insidias disponunt
eodemque equites postero die mittunt, qui primum elicerent nostros, deinde
circumventos aggrederentur.
Cuius
mali sors incidit Remis, quibus ille dies fungendi muneris obvenerat.
Namque hi, cum repente hostium equites animadvertissent ac numero
superiores paucitatem contempsissent, cupidius insecuti peditibus undique
sunt circumdati. Quo facto perturbati celerius quam consuetudo fert
equestris proeli se receperunt amisso Vertisco, principe civitatis,
praefecto equitum; qui cum vix equo propter aetatem posset uti, tamen
consuetudine Gallorum neque aetatis excusatione in suscipienda praefectura
usus erat neque dimicari sine se voluerat.
Inflantur atque
incitantur hostium animi secundo proelio, principe et praefecto Remorum
interfecto, nostrique detrimento admonentur diligentius exploratis locis
stationes disponere ac moderatius cedentem insequi hostem. |
|
XIII. Con todo no
cesaban las diarias escaramuzas a vista de uno y otro campo en los vados y
pasos de la laguna. En una de días los germanos que César había traído
para pelear mezclados con nuestros caballos, habiendo pasado todos la
laguna con gran tesón y muerto a algunos que les quisieron hacer frente, y
persiguiendo con denuedo a todo el resto de la multitud, se amedrentaron
de suerte, no sólo los oprimidos de cerca o heridos desde lejos, que
huyeron vergonzosamente, sin dejar de correr, perdiendo siempre las
alturas que ocupaban, unos hasta meterse dentro de sus reales y otros
mucho más lejos movidos de su propia vergüenza. Con cuyo riesgo llegaron a
cobrar tal miedo todas las tropas, que apenas se podía discernir si eran
más insolentes en las cosas favorables y muy pequeñas, que pusilánimes en
las adversas de alguna mayor consideración. |
[13] Non intermittunt
interim cotidiana proelia in conspectu utrorumque castrorum, quae ad vada
transitusque fiebant paludis. Qua contentione Germani, quos propterea
Caesar traduxerat Rhenum ut equitibus interpositi proeliarentur, cum
constantius universi paludem transissent paucisque resistentibus
interfectis pertinacius reliquam multitudinem essent insecuti, perterriti
non solum ei qui aut comminus opprimebantur aut eminus vulnerabantur, sed
etiam qui longius subsidiari consuerant, turpiter refugerunt, nec prius
finem fugae fecerunt saepe amissis superioribus locis quam se aut in
castra suorum reciperent, aut nonnulli pudore coacti longius profugerent.
Quorum periculo sic omnes copiae sunt perturbatae ut vix iudicari posset,
utrum secundis minimisque rebus insolentiores an adverso mediocri casu
timidiores essent. |
|
XIV. Pasados muchos
días en los reales, y noticiosos los generales de los enemigos que se
acercaban las legiones y el lugarteniente C. Trebonio, temiéndose un cerco
semejante al de Alesia, despacharon una noche a los que por sus años,
debilidad o falta de armas eran menos a propósito para la guerra, y
enviaron con ellos el resto de los equipajes; cuyo perturbado y confuso
escuadrón, mientras se dispuso a la marcha (pues aunque marchen estas
gentes a la ligera, les sigue siempre una gran multitud de carros),
sobreviniendo la luz del día, formaron algunas tropas al frente de los
reales, no fuese que los romanos salieran en su seguimiento antes que se
adelantase el equipaje. Pero ni César tenía por conveniente provocarlos,
cuando se defendían desde un collado muy alto, ni tampoco dejar de acercar
las legiones, hasta no poder retirarse los bárbaros de aquel puesto sin
recibir algún daño. Y así, visto que la laguna embarazosa separaba un
campo de otro, cuya dificultad podía estorbar la prontitud de seguirles el
alcance, y que el collado, pegado al real enemigo a espaldas de la laguna,
estaba también separado de los suyos por un mediano valle, echando puente
sobre la laguna, pasó las legiones del otro lado, y tomó prontamente el
llano de encima del collado, que con suave declive estaba fortalecido por
los lados. Ordenadas aquí las legiones, subió a lo alto de la cuesta, y
sentó su real en un paraje desde donde con máquinas podían herir las
flechas al enemigo. |
[14] Compluribus
diebus isdem in castris consumptis, cum propius accessisse legiones et
Gaium Trebonium legatum cognossent, duces Bellovacorum veriti similem
obsessionem Alesiae noctu dimittunt eos quos aut aetate aut viribus
inferiores aut inermes habebant, unaque reliqua impedimenta. Quorum
perturbatum et confusum dum explicant agmen (magna enim multitudo carrorum
etiam expeditos sequi Gallos consuevit), oppressi luce copias armatorum
pro suis instruunt castris, ne prius Romani persequi se inciperent quam
longius agmen impedimentorum suorum processisset. At Caesar neque
resistentes adgrediendos tanto collis ascensu iudicabat, neque non usque
eo legiones admovendas ut discedere ex eo loco sine periculo barbari
militibus instantibus non possent. Ita, cum palude impedita a castris
castra dividi videret, quae transeundi difficultas celeritatem insequendi
tardare posset, atque id iugum quod trans paludem paene ad hostium castra
pertineret mediocri valle a castris eorum intercisum animum adverteret,
pontibus palude constrata legiones traducit celeriterque in summam
planitiem iugi pervenit, quae declivi fastigio duobus ab lateribus
muniebatur. Ibi legionibus instructis ad ultimum iugum pervenit aciemque
eo loco constituit unde tormento missa tela in hostium cuneos conici
possent. |
|
XV. Confiando los
bárbaros en la situación de su campo, y no rehusando pelear si los romanos
intentaban subir la cuesta, pero no atreviéndose a echar partidas
separadas por no ser sorprendidos hallándose dispersos, se estuvieron
quietos. César, vista su pertinacia, previno veinte cohortes, señaló el
espacio para los reales, y mandó que se fortaleciesen. Concluida la obra,
formó las legiones en batalla al frente de la trinchera, y dio orden de
detener los caballos aparejados en sus puestos. Viendo los enemigos
dispuestos a los romanos para perseguirlos y no pudiendo pernoctar ni
permanecer más tiempo en aquel paraje sin vitualla, tomaron para retirarse
esta resolución: Fueron pasando de mano en mano delante del campamento
todos los haces de paja y fagina sobre que estaban sentados los reales, y
de que tenían gran copia (pues como se ha dicho en los libros anteriores,
así lo acostumbraban), y dada la señal del anochecer, a un tiempo les
pusieron fuego. Así extendida la llama, quitó todas las tropas de la vista
de los romanos, lo cual hecho, dieron a huir con gran prisa. |
[15] Barbari confisi
loci natura, cum dimicare non recusarent, si forte Romani subire collem
conarentur, paulatim copias distributas dimittere non possent, ne dispersi
perturbarentur, in acie permanserunt. Quorum pertinacia cognita Caesar XX
cohortibus instructis castrisque eo loco mutatis muniri iubet castra.
Absolutis operibus pro vallo legiones instructas collocat, equites
frenatis equis in statione disponit. Bellovaci, cum Romanos ad insequendum
paratos viderent neque pernoctare aut diutius permanere sine periculo
eodem loco possent, tale consilium sui recipiendi ceperunt. Fasces, ut
consueverant (namque in acie sedere Gallos consuesse superioribus
commentariis Caesaris declaratum est), per manus stramentorum ac
virgultorum, quorum summa erat in castris copia, inter se traditos ante
aciem collocarunt extremoque tempore diei signo pronuntiato uno tempore
incenderunt. Ita continens flamma copias omnes repente a conspectu texit
Romanorum. Quod ubi accidit, barbari vehementissimo cursu refugerunt. |
|
XVI. César, aunque no
podía distinguir la fuga de los enemigos por el estorbo de las llamas, con
todo, sospechando que habrían tomado aquella resolución para escaparse,
adelantó las legiones, y echó delante algunas partidas de caballos que los
siguiesen. Él marchaba más despacio temiendo alguna emboscada por si
permanecía el enemigo en el mismo puesto y pretendía llamar a los nuestros
a algún desfiladero, los de a caballo temían penetrar por el humo y por
las llamas muy espesas; y si algunos más animosos penetraban, como apenas
viesen las cabezas de sus propios caballos, temerosos de alguna celada,
dieron a los enemigos oportunidad para ponerse a salvo. De esta manera,
con una fuga llena de temor y astucia, habiendo caminado sin estorbo no
más que diez millas, sentaron su real en un puesto muy ventajoso. Desde
allí, poniendo muchas veces en celada ya la infantería, ya la caballería,
hacían mucho daño a los nuestros en los forrajees. |
[16] Caesar, etsi
discessum hostium animadvertere non poterat incendiis oppositis, tamen id
consilium cum fugae causa initum suspicaretur, legiones promovet, turmas
mittit ad insequendum; ipse veritus insidias, ne forte in eodem loco
subsistere hostis atque elicere nostros in locum conaretur iniquum,
tardius procedit. Equites cum intrare fumum et flammam densissimam
timerent ac, si qui cupidius intraverant, vix suorum ipsi priores partes
animadverterent equorum, insidias veriti liberam facultatem sui recipiendi
Bellovacis dederunt. Ita fuga timoris simul calliditatisque plena sine
ullo detrimento milia non amplius decem progressi hostes loco munitissimo
castra posuerunt. Inde cum saepe in insidiis equites peditesque
disponerent, magna detrimenta Romanis in pabulationibus inferebant. |
|
XVII. Como esto
sucediese con frecuencia, supo César, por un prisionero, que Correo,
general de los enemigos, había escogido seis mil infantes de los más
esforzados y mil caballos de todo el resto de su gente para armar una
celada en cierto paraje, adonde creía que enviarían los romanos a hacer
forraje, porque le había en abundancia. Sabido este designio, sacó César
más legiones de las que acostumbraba, y echó delante la caballería, según
solía enviarla para escolta de los forrajeadores. Puso entre ellos algunas
partidas de tropa ligera, y se acercó lo más que pudo con las legiones. |
[17] Quod cum crebrius
accideret, ex captivo quodam comperit Caesar Correum, Bellovacorum ducem,
fortissimorum milia sex peditum delegisse equitesque ex omni numero mille,
quos in insidiis eo loco collocaret, quem in locum propter copiam frumenti
ac pabuli Romanos missuros suspicaretur. Quo cognito consilio legiones
plures quam solebat educit equitatumque, qua consuetudine pabulatoribus
mittere praesidio consuerat, praemittit: huic interponit auxilia levis
armaturae; ipse cum legionibus quam potest maxime appropinquat. |
|
XVIII. Los enemigos
puestos en la emboscada eligieron para dar el golpe un lugar que sólo se
extendía hasta mil pasos, fortalecido alrededor con selvas muy embarazosas
y con un río muy profundo, y le cercaron todo. Los nuestros, averiguada la
intención de los enemigos, prevenidos de armas y valor para la batalla y
no rehusando peligro alguno, por saber que los seguían las legiones,
llegaron al paraje en varias partidas. Con su venida pensó Correo que se
le había ofrecido la ocasión del logro de su empresa, y así se mostró a lo
primero con poca gente y arremetió a las partidas que tenía más
inmediatas. Los nuestros sufrieron constantemente el ataque de los
emboscados, sin juntarse el mayor número, como sucede en los choques de a
caballo, así por algún temor como por el daño que se recibe de la misma
multitud de la caballería. |
[18]
Hostes in insidiis dispositi, cum sibi delegissent campum ad rem gerendam
non amplius patentem in omnes partes passibus mille, silvis undique aut
impeditissimo flumine munitum, velut indagine hunc insidiis
circumdederunt. Explorato hostium consilio nostri ad proeliandum animo
atque armis parati, cum subsequentibus legionibus nullam dimicationem
recusarent, turmatim in eum locum devenerunt. Quorum adventu cum sibi
Correus oblatam occasionem rei gerendae existimaret, primum cum paucis se
ostendit atque in proximas turmas impetum fecit. Nostri constanter
incursum sustinent insidiatorum neque plures in unum locum conveniunt;
quod plerumque equestribus proeliis cum propter aliquem timorem accidit,
tum multitudine ipsorum detrimentum accipitur. |
|
XIX. Como ésta pelease
a pelotones, dispuestas alternativamente las partidas, sin permitir que
los cercasen por los lados, salió corriendo todo el resto de las selvas
con el mismo Correo a su frente. Trabóse la batalla muy reñida, la cual
mantenida largo rato sin conocida ventaja, se dejó ver poco a poco la
multitud de infantería en formación de batalla, la cual obligó a retirarse
a nuestra caballería; pero acudió presto a su socorro la infantería
ligera, que dije había marchado delante de las legiones y peleaba con
grande esfuerzo entreverada con los caballos. Peleóse algún tiempo con
igual resistencia; más después, como el lance lo pedía de suyo, los que
sostuvieron los primeros encuentros de la emboscada, por esto mismo eran
superiores, porque aunque fueron cogidos de sobresalto no habían recibido
daño alguno. Entre tanto se iban acercando ya las legiones, y a un mismo
tiempo llegaban frecuentes avisos a los nuestros y a los enemigos de que
se acercaba el general con todo el resto del ejército. Con esta noticia,
confiados los nuestros con el socorro de las legiones, peleaban con grande
esfuerzo, para que no se creyese que por descuido comunicaban la gloria
con el ejército. Los enemigos cayeron de su estado, y por diversos caminos
buscaban la fuga en vano, pues se veían cercados en las mismas
dificultades en que habían pretendido encerrar a los nuestros. Al fin,
vencidos, derrotados y perdida la mayor parte, huían consternados por
donde los llevaba la suerte, parte a guarecerse de las selvas, parte a
escapar por el río, los cuales acabaron de perecer en la fuga, siguiendo
el alcance porfiadamente los nuestros. Correo, sin embargo, no pudiendo
ser vencido de la calamidad, ni reducido a salir de la batalla y
esconderse en las selvas, ni a rendirse, como le instaban los nuestros,
peleando valerosamente e hiriendo a muchos, obligó al cabo a los
vencedores a que, airados de su obstinación, le atravesasen de una
multitud de flechas. |
[19] Cum dispositis
turmis in vicem rari proeliarentur neque ab lateribus circumveniri suos
paterentur, erumpunt ceteri Correo proeliante ex silvis. Fit magna
contentione diversum proelium. Quod cum diutius pari Marte iniretur,
paulatim ex silvis instructa multitudo procedit peditum, quae nostros
coegit cedere equites. Quibus celeriter subveniunt levis armaturae pedites,
quos ante legiones missos docui, turmisque nostrorum interpositi
constanter proeliantur. Pugnatur aliquamdiu pari contentione; deinde, ut
ratio postulabat proeli, qui sustinuerant primos impetus insidiarum hoc
ipso fiunt superiores, quod nullum ab insidiantibus imprudentes acceperant
detrimentum. Accedunt propius interim legiones, crebrique eodem tempore et
nostris et hostibus nuntii adferuntur, imperatorem instructis copiis
adesse. Qua re cognita praesidio cohortium confisi nostri acerrime
proeliantur, ne, si tardius rem gessissent, victoriae gloriam communicasse
cum legionibus viderentur; hostes concidunt animis atque itineribus
diversis fugam quaerunt. Nequiquam: nam quibus difficultatibus locorum
Romanos claudere voluerant, eis ipsi tenebantur. Victi tamen perculsique
maiore parte amissa consternati profugiunt partim silvis petitis, partim
flumine (qui tamen in fuga a nostris acriter insequentibus conficiuntur),
eum interim nulla calamitate victus Correus excedere proelio silvasque
petere aut invitantibus nostris ad deditionem potuit adduci, quin
fortissime proeliando compluresque vulnerando cogeret elatos iracundia
victores in se tela conicere. |
|
XX. Con este suceso
siguió César los pasos de la victoria; y creyendo que desmayados los
enemigos con la codicia de esta derrota desampararían sus reales, que se
decía distaban sólo ocho millas de donde había pasado la refriega, aunque
veía el embarazo del río, con todo pasó adelante con su ejército. Los del
Bovesis y sus aliados, habiendo recogido muy pocos de los suyos, y éstos
maltratados y heridos, que evitaron la muerte al favor de las selvas,
viendo las cosas tan contrarias, informados de la calamidad, muerto
Correo, perdida la caballería y la mejor parte de la infantería, y
creyendo que vendrían sobre ellos los romanos, convocada una junta al son
de las trompetas, clamaron todos a una voz que se enviasen comisionados y
rehenes a César. |
[20] Tali modo re
gesta recentibus proeli vestigiis ingressus Caesar, cum victos tanta
calamitate existimaret hostes nuntio accepto locum castrorum relicturos,
quae non longius ab ea caede abesse plus minus octo milibus dicebantur,
tametsi flumine impeditum transitum videbat, tamen exercitu traducto
progreditur. At Bellovaci reliquaeque civitates repente ex fuga paucis
atque his vulneratis receptis, qui silvarum beneficio casum evitaverant,
omnibus adversis, cognita calamitate, interfecto Correo, amisso equitatu
et fortissimis pcditibus, cum adventare Romanos existimarent, concilio
repente cantu tubarum convocato conclamant, legati obsidesque ad Caesarem
mittantur. |
|
XXI. Aprobada por
todos esta resolución, Comió se pasó huyendo a aquellos pueblos de
Germania de quienes había recibido auxilios para esta guerra. Los demás,
sin detención, enviaron diputados a César, pidiéndole: «Se contentase con
aquel castigo, que aun pudiendo y sin haber abatido sus fuerzas con la
victoria, nunca se le impondría tal por su clemencia y humanidad; que
había quedado desbaratado su poder con la batalla ecuestre; habían
perecido muchos millares de gente escogida de infantería, quedando apenas
quienes les llevasen la infausta noticia; pero que con todos estos males
le aseguraban haber conseguido un gran bien en que Correo, autor de aquel
levantamiento y alborotador de la muchedumbre, hubiese quedado sepultado
en sus ruinas; pues nunca en vida de él había podido tanto en la ciudad el
Senado como la necia plebe. ». |
[21] Hoc omnibus
probato consilio Commius Atrebas ad eos confugit Germanos, a quibus ad id
bellum auxilia mutuatus erat. Ceteri e vestigio mittunt ad Caesarem
legatos petuntque, ut ea poena sit contentus hostium, quam si sine
dimicatione inferre integris posset, pro sua clementia atque humanitate
numquam profecto esset illaturus. Adflictas opes equestri proelio
Bellovacorum esse; delectorum peditum multa milia interisse, vix refugisse
nuntios caedis. Tamen magnum ut in tanta calamitate Bellovacos eo proelio
commodum esse consecutos, quod Correus, auctor belli, concitator
multitudinis, esset interfectus.
Numquam
enim senatum tantum in civitate illo vivo quantum imperitam plebem
potuisse. |
|
XXII. Hecha esta
súplica por los diputados, les trajo César a la memoria: «Que el año
pasado ellos, y todas las demás provincias de la Galia habían emprendido a
un mismo tiempo la guerra, pero ninguno permaneció en su resolución con
tanta obstinación como ellos, no habiéndose querido reducir a la razón y
cordura con la entrega y rendición de los demás; que sabía y entendía muy
bien con cuánta facilidad se atribuyesen las causas de los yerros a los
muertos, pero que nadie era tan poderoso que con el flaco ejército de la
plebe fuese capaz de emprender y sostener una guerra contra la voluntad de
los principales, contradiciéndolo el Senado y oponiéndose todos los
buenos. Mas con todo eso él quedaría satisfecho con aquel castigo que
ellos mismos se habían acarreado. ». |
[22] Haec orantibus
legatis commemorat Caesar: Eodem tempore superiore anno Bellovacos
ceterasque Galliae civitates suscepisse bellum: pertinacissime hos ex
omnibus in sententia permansisse neque ad sanitatem reliquorum deditione
esse perductos. Scire atque intellegere se causam peccati facillime
mortuis delegari. Neminem vero tantum pollere, ut invitis principibus,
resistente senatu, omnibus bonis repugnantibus infirma manu plebis bellum
concitare et gerere posset.
Sed tamen
se contentum fore ea poena quam sibi ipsi contraxissent. |
|
XXIII. A la noche
siguiente volvieron los diputados con la respuesta a los suyos, y sin más
detención aprontaron los rehenes. Concurrieron allí mismo los comisionados
de otras ciudades que observaban el éxito de los boveses, trajeron sus
rehenes y obedecieron las órdenes que se les dieron, menos Comió, a quien
el temor no dejaba fiar de nadie su persona. Porque estando César el año
antes administrando justicia en Lombardía, averiguó Labieno que este Comió
solicitaba las ciudades y tramaba una conjuración contra César, por lo
cual, creyendo que sin injusticia podía oprimir su perfidia y que aunque
le llamase a sus reales no vendría, por no hacerle más cauto por otros
medios, envió a C. Voluseno Cuadrato, que con pretexto de alguna
conferencia procurase matarle, para cuya empresa le dio unos centuriones
escogidos. Habiendo venido a la plática, y tomado la mano a Comió, que era
la seña acordada, uno de los centuriones, como irritado de la familiaridad
tan poco usada, arremetiendo a él, le dejó maltrecho de la primera
cuchillada que le descargó en la cabeza, aunque no acabó de matarle,
porque se lo estorbaron prontamente los que le acompañaban. Unos y otros
sacaron las espadas, pensando no tanto en ofenderse como en huir, los
nuestros por creer que era mortal la herida de Comió, y los galos porque,
conocida la traición, temían más de lo que veían. Con esto se dijo que
Comió había hecho propósito de no ponerse jamás delante de ningún romano. |
[23]
Nocte insequenti legati responsa ad suos referunt, obsides conficiunt.
Concurrunt reliquarum civitatium legati, quae Bellovacorum speculabantur
eventum; obsides dant, imperata faciunt excepto Commio, quem timor
prohibebat cuiusquam fidei suam committere salutem. Nam superiore anno
Titus Labienus, Caesare in Gallia citeriore ius dicente, cum Commium
comperisset sollicitare civitates et coniurationem contra Caesarem facere,
infidelitatem eius sine ulla perfidia iudicavit comprimi posse. Quem quia
non arbitrabatur vocatum in castra venturum, ne temptando cautiorem
faceret, Gaium Volusenum Quadratum misit, qui eum per simulationem
colloqui curaret interficiendum. Ad eam rem delectos idoneos ei tradit
centuriones. Cum in colloquium ventum esset, et, ut convenerat, manum
Commi Volusenus arripuisset, centurio vel insueta re permotus vel
celeriter a familiaribus prohibitus Commi conficere hominem non potuit;
graviter tamen primo ictu gladio caput percussit. Cum utrimque gladii
destricti essent, non tam pugnandi quam diffugiendi fuit utrorumque
consilium: nostrorum, quod mortifero vulnere Commium credebant adfectum;
Gallorum, quod insidiis cognitis plura quam videbant extimescebant. Quo
facto statuisse Commius dicebatur numquam in conspectum cuiusquam Romani
venire. |
|
XXIV. Debeladas estas
gentes tan belicosas, y viendo César que no quedaba ya nación que pudiese
romper la guerra para oponérsele, pero que todavía se salían algunos de
los pueblos y huían de los campos para evitar el yugo del Imperio,
determinó repartir el ejército en diversas partes. Incorporó consigo al
cuestor M. Antonio con la legión undécima. Despachó al lugarteniente C.
Fabio con veinticinco cohortes a una parte de la Galia más distante,
porque tenía noticia que estaban todavía en armas algunas ciudades de
ella, y creía que Caninio Rebilo, que mandaba en aquel paraje, no tenía
muy seguras las dos legiones de su cargo. Llamó a sí a T. Labieno, y envió
la legión duodécima que éste había mandado en la invernada a Lombardía,
para defensa de las colonias romanas, y que no les sucediese una desgracia
igual a la que acaeció el verano anterior a los pueblos de Istria, que
fueron sorprendidos de una inundación y pillaje repentino de los bárbaros.
Él marchó a talar y destruir las tierras de Ambiorix (139) el cual andaba
atemorizado y fugitivo; y desconfiando de reducirle a su obediencia, creía
que era lo más conveniente a su reputación abrasar de tal manera sus
tierras, haciendo todo el daño posible en los hombres, en los ganados y en
los edificios, que cayendo en odio de los suyos, si algunos amigos le
había dejado la fortuna, no tuviese acogida en su país por haberle causado
tantas calamidades. |
[24] Bellicosissimis
gentibus devictis Caesar, cum videret nullam iam esse civitatem quae
bellum pararet quo sibi resisteret, sed nonnullos ex oppidis demigrare, ex
agris diffugere ad praesens imperium evitandum, plures in partes exercitum
dimittere constituit. M. Antonium quaestorem cum legione duodecima sibi
coniungit. C. Fabium legatum cum cohortibus XXV mittit in diversissimam
partem Galliae, quod ibi quasdam civitates in armis esse audiebat neque C.
Caninium Rebilum legatum, qui in illis regionibus erat, satis firmas duas
legiones habere existimabat.
Titum
Labienum ad se evocat; legionem autem XV, quae cum eo fuerat in hibernis,
in togatam Galliam mittit ad colonias civium Romanorum tuendas, ne quod
simile incommodum accideret decursione barbarorum ac superiore aestate
Tergestinis acciderat, qui repentino latrocinio atque impetu illorum erant
oppressi. Ipse ad vastandos depopulandosque fines Ambiorigis
proficiscitur; quem perterritum ac fugientem cum redigi posse in suam
potestatem desperasset, proximum suae dignitatis esse ducebat, adeo fines
eius vastare civibus, aedificiis, pecore, ut odio suorum Ambiorix, si quos
fortuna reliquos fecisset, nullum reditum propter tantas calamitates
haberet in civitatem. |
|
XXV. Extendidas por
sus tierras las legiones o las tropas auxiliares, asolado todo con
muertes, incendios y robos, matando y cautivando muchas gentes, envió a
Labieno con dos legiones contra Tréveris, cuyos moradores ejercitados en
continuas guerras por la inmediación a Germania, no se diferenciaban mucho
de los germanos en su grosería y fiereza, ni obedecían jamás a las órdenes
sino obligados por fuerza de armas. |
[25] Cum in omnes
partes finium Ambiorigis aut legiones aut auxilia dimisisset atque omnia
caedibus, incendiis, rapinis vastasset, magno numero hominum interfecto
aut capto Labienum cum duabus legionibus in Treveros mittit, quorum
civitas propter Germaniae vicinitatem cotidianis exercitata bellis cultu
et feritate non multum a Germanis differebat neque imperata umquam nisi
exercitu coacta faciebat. |
|
XXVI. En este
intermedio, informado el teniente general C. Caninio por cartas y avisos
de Duracio de que se había congregado una gran multitud de gente en los
términos de Poitou, el cual, aun rebelada una parte de su Estado, se había
mantenido siempre fiel a la amistad del Pueblo Romano, marchó la vuelta de
la ciudad cíe Poitiers. Cuando ya estaba cerca, sabiendo con certeza de
los cautivos que, encerrado en ella Duracio, era combatido por muchos
millares de hombres a las órdenes de Dumnaco, general de Agen, y no
atreviéndose a oponer sus legiones debilitadas a los enemigos, sentó su
real en un sitio fuerte por naturaleza. Informado Dumnaco de que se
acercaba Caninio, dirigió todas sus tropas contra los romanos, resuelto a
atacar su campo. Después de consumidos muchos días en este intento, sin
haber podido forzar parte alguna de las fortificaciones, volvió otra vez
al cerco de Poitiers. |
[26]
Interim Gaius Caninius legatus, cum magnam multitudinem convenisse hostium
in fines Pictonum litteris nuntiisque Durati cognosceret, qui perpetuo in
amicitia manserat Romanorum, cum pars quaedam civitatis eius defecisset,
ad oppidum Lemonum contendit. Quo cum adventaret atque ex captivis certius
cognosceret multis hominum milibus a Dumnaco, duce Andium, Duratium
clausum Lemoni oppugnari neque infirmas legiones hostibus committere
auderet, castra posuit loco munito. Dumnacus, cum appropinquare Caninium
cognosset, copiis omnibus ad legiones conversis castra Romanorum oppugnare
instituit. Cum complures dies in oppugnatione consumpsisset et magno
suorum detrimento nullam partem munitionum convellere potuisset, rursus ad
obsidendum Lemonum redit. |
|
XXVII. A este tiempo,
el lugarteniente Fabio redujo muchas ciudades a la obediencia, las aseguró
con rehenes y fue avisado por cartas de Caninio de lo que pasaba en
Poitou, con cuya noticia se puso en marcha para socorrer a Duracio.
Dumnaco, que supo la venida de Fabio, desconfiando de su salud si a un
mismo tiempo se veía en precisión de resistir al ejército de Fabio, al
enemigo de fuera, y estar atento, y recelarse de los sitiados, levantó al
momento el campo, y aun no se tuvo por seguro si no pasaba con sus tropas
el Loire, que por su profundidad tenía construido puente. Fabio, aunque no
había llegado a avistar al enemigo ni incorporádose a Caninio, con todo,
guiado por gentes prácticas de la tierra, creyó más bien que amedrentados
los enemigos se encaminarían a aquel paraje adonde, con efecto, se
enderezaban. Así dirigió su marcha al mismo puente y dio orden a la
caballería que se adelantase a las legiones, tanto cuanto pudiese volver a
los mismos reales sin cansar los caballos. Alcanzó nuestra caballería,
conforme a la orden, y acometió al ejército de Dumnaco; y dando sobre la
marcha en los temerosos y fugitivos con el peso de sus cargas, mató una
gran parte y se apoderó de mucha presa. Con esto, logrado el golpe, se
retiró a los reales. |
[27]
Eodem tempore C. Fabius legatus complures civitates in fidem recipit,
obsidibus firmat litterisque Gai Canini Rebili fit certior quae in
Pictonibus gerantur. Quibus rebus cognitis proficiscitur ad auxilium
Duratio ferendum. At Dumnacus adventu Fabi cognito desperata salute, si
tempore eodem coactus esset et Romanum externum sustinere hostem et
respicere ac timere oppidanos, repente ex eo loco cum copiis recedit nec
se satis tutum fore arbitratur, nisi flumine Ligeri, quod erat ponte
propter magnitudinem transeundum, copias traduxisset. Fabius, etsi nondum
in conspectum venerat hostibus neque se Caninio coniunxerat, tamen doctus
ab eis qui locorum noverant naturam potissimum credidit hostes perterritos
eum locum, quem petebant, petituros. Itaque cum copiis ad eundem pontem
contendit equitatumque tantum procedere ante agmen imperat legionum,
quantum cum processisset, sine defatigatione equorum in eadem se reciperet
castra. Consecuntur equites nostri, ut erat praeceptum, invaduntque Dumnaci agmen
et fugientes perterritosque sub sarcinis in itinere adgressi magna praeda
multis interfectis potiuntur. Ita re bene gesta se recipiunt in castra. |
|
XXVIII. La noche
siguiente echó Fabio delante la caballería, dispuesta para pelear y
estorbar la marcha hasta que él llegase. Para que se ejecutase la acción
según sus órdenes. Q. Acio Varo, general de la caballería, varón de
singular valor y prudencia, animó a su gente; y habiendo alcanzado el
ejército enemigo, dispuso parte de los suyos en puestos ventajosos, y con
otra parte dio la batalla. Hizo alto animosamente la caballería enemiga
sostenida de toda la infantería, formada con todo el resto para dar
socorro a los suyos. Trabóse la batalla con gran denuedo; porque los
nuestros, despreciando al enemigo, a quien habían vencido el día antes, y
en la confianza de que venían detrás las legiones con el pundonor de no
ceder y la codicia de acabar por sí la acción, pelearon contra la
infantería con el mayor esfuerzo; y los enemigos, creyendo que no se les
juntarían más tropas como el día anterior, juzgaban se les había venido a
las manos la ocasión de deshacer del todo nuestra caballería. |
[28] Insequenti nocte
Fabius equites praemittit sic paratos ut confligerent atque omne agmen
morarentur, dum consequeretur ipse. Cuius praeceptis ut res gereretur,
Quintus Atius Varus, praefectus equitum, singularis et animi et prudentiae
vir, suos hortatur agmenque hostium consecutus turmas partim idoneis locis
disponit, parte equitum proelium committit. Confligit audacius equitatus
hostium succedentibus sibi peditibus, qui toto agmine subsistentes
equitibus suis contra nostros ferunt auxilium. Fit proelium acri certamine.
Namque nostri contemptis pridie superatis hostibus, cum subsequi legiones
meminissent, et pudore cedendi et cupiditate per se conficiendi proeli
fortissime contra pedites proeliantur, hostesque nihil amplius copiarum
accessurum credentes, ut pridie cognoverant, delendi equitatus nostri
nacti occasionem videbantur. |
|
XXIX. Duraba algún
tiempo el choque muy porfiado, y preparaba Dumnaco la infantería para que
sirviese de refuerzo a los suyos, cuando llegaron de repente las legiones
formadas a la vista de los enemigos. Con su vista, desbaratadas las
cohortes de a caballo, amedrentadas las de a pie y perturbado el escuadrón
del convoy, con gran grita y carrera se pusieron en fuga. Entonces nuestra
caballería, que había peleado antes con tanto valor contra los que le
hacían frente, animados con la alegría de la victoria y levantando una
grande algazara, partieron en seguimiento de los fugitivos y mataron
cuantos las fuerzas de los caballos pudieron alcanzar y los brazos
descargar golpes. Así, muertos más de doce mil hombres, unos armados,
otros que de miedo habían arrojado las armas, se tomó todo el equipaje. |
[29] Cum aliquamdiu
summa contentione dimicaretur, Dumnacus instruit aciem quae suis esset
equitibus in vicem praesidio, cum repente confertae legiones in conspectum
hostium veniunt. Quibus visis perculsae barbarorum turmae ac perterritae
acies hostium, perturbato impedimentorum agmine, magno clamore discursuque
passim fugae se mandant. At nostri equites, qui paulo ante cum
resistentibus fortissime conflixerant, laetitia victoriae elati magno
undique clamore sublato cedentibus circumfusi, quantum equorum vires ad
persequendum dextraeque ad caedendum valent, tantum eo proelio
interficiunt. Itaque amplius milibus XII aut armatorum aut eorum qui eo
timore arma proiecerant interfectis omnis multitudo capitur impedimentorum. |
|
XXX. Después de esta
derrota, se supo que Drapes de Sens (el cual luego que se rebeló la Galia,
recogiendo la gente perdida de todas partes, llamando a la libertad a los
esclavos, convidando a los desterrados de todas las ciudades, y admitiendo
a los ladrones, había robado varias veces nuestros convoyes y vituallas)
se encaminaba a la provincia con solos dos mil hombres recogidos de la
fuga, y se había unido con él Lucterio de Cahors, de quien se dijo en el
libro anterior que había intentado hacer una entrada en la provincia en el
primer levantamiento de la Galia. Marchó en su seguimiento el
lugarteniente Caninio con dos legiones, no fuese que con el miedo o daños
de la provincia se recibiese una infamia grande por los latrocinios de
aquella gente perdida. |
[30] Qua ex fuga cum
constaret Drappetem Senonem, qui, ut primum defecerat Gallia, collectis
undique perditis hominibus, servis ad libertatem vocatis, exulibus omnium
civitatum adscitis, receptis latronibus impedimenta et commeatus Romanorum
interceperat, non amplius hominum duobus milibus ex fuga collectis
provinciam petere unaque consilium cum eo Lucterium Cadurcum cepisse, quem
superiore commentario prima defectione Galliae facere in provinciam
voluisse impetum cognitum est, Caninius legatus cum legionibus duabus ad
eos persequendos contendit, ne detrimento aut timore provinciae magna
infamia perditorum hominum latrociniis caperetur. |
|
XXXI. Cayo Fabio, con
el resto del ejército, marchó la vuelta de Chartrain y de las demás
ciudades de donde sabía se habían sacado tropas para la batalla en que fue
Dumnaco derrotado, no dudando hallarlas más sumisas por la reciente
pérdida, pero que si se les daba lugar y tiempo, podrían volverse a
levantar a instancias del mismo Dumnaco. Acompañó a Fabio una suma
presteza y felicidad para recobrarlas. Porque los de Chartrain, que muchas
veces maltratados, jamás habían hecho mención de paz, dándoles rehenes,
vinieron a rendirse; y las demás ciudades sitas en los últimos confines de
la Galia, junto a las orillas del Océano que se llaman armóricas, movidas
de la autoridad de los de Chartres, con la venida de Fabio y las legiones,
al punto obedecieron la ley. Dumnaco, desterrado y fugitivo de su país y
oculto, se vio precisado a huir a los últimos rincones de la Galia. |
[31] Gaius Fabius cum
reliquo exercitu in Carnutes ceterasque proficiscitur civitates, quarum eo
proelio, quod cum Dumnaco fecerat, copias esse accisas sciebat. Non enim
dubitabat quin recenti calamitate summissiores essent futurae, dato vero
spatio ac tempore eodem instigante Dumnaco possent concitari. Qua in re
summa felicitas celeritasque in recipiendis civitatibus Fabium consequitur.
Nam Carnutes, qui saepe vexati numquam pacis fecerant mentionem, datis
obsidibus veniunt in deditionem, ceteraeque civitates positae in ultimis
Galliae finibus Oceano coniunctae, quae Aremoricae appellantur,
auctoritate adductae Carnutum adventu Fabi legionumque imperata sine mora
faciunt. Dumnacus suis finibus expulsus errans latitansque solus extremas
Galliae regiones petere est coactus. |
|
XXXII. Pero Drapes y
Lucterio, sabiendo que venían sobre ellos las legiones y Caninio,
desconfiando de poder entrar en la provincia persiguiéndolos el ejército,
y perdida la disposición de andar salteando y robando libremente, hicieron
alto en la campaña de Quercy, donde habiendo sido Lucterio hombre de mucho
poder entre sus ciudadanos cuando se hallaban las cosas de mejor
semblante, y alcanzando siempre grande autoridad por favorecedor de
novedades, ocupó con sus tropas y las de Drapes la ciudad de Cahors, que
había antes estado bajo su protección, muy fuerte por su situación, y
atrajo a su partido a los ciudadanos. |
[32] At Drappes unaque
Lucterius, cum legiones Caniniumque adesse cognoscerent nec se sine certa
pernicie persequente exercitu putarent provinciae fines intrare posse nec
iam libere vagandi latrociniorumque faciendorum facultatem haberent, in
finibus consistunt Cadurcorum. Ibi cum Lucterius apud suos cives quondam
integris rebus multum potuisset, semperque auctor novorum consiliorum
magnam apud barbaros auctoritatem haberet, oppidum Uxellodunum, quod in
clientela fuerat eius, egregie natura loci munitum, occupat suis et
Drappetis copiis oppidanosque sibi coniungit. |
|
XXXIII. Vino
prontamente sobre ella C. Caninio, y viendo que por todas partes estaba
muy fortalecida con unas peñas cortadas, adonde, aun sin otra resistencia,
era muy difícil que subiese gente armada, y observando el grande equipaje
de los ciudadanos, el cual si intentasen retirar con una fuga secreta, no
sólo no podrían escaparse de la caballería, pero ni aun de las legiones,
dividió en tres trozos sus cohortes y formó tres campamentos en un sitio
muy elevado, desde donde poco a poco, según lo permitía el número de sus
tropas, empezó a tirar una línea de circunvalación alrededor de la plaza. |
[33] Quo cum confestim
Gaius Caninius venisset animadverteretque omnes oppidi partes
praeruptissimis saxis esse munitas, quo defendente nullo tamen armatis
ascendere esset difficile, magna autem impedimenta oppidanorum videret,
quae si clandestina fuga subtrahere conarentur, effugere non modo
equitatum, sed ne legiones quidem possent, tripertito cohortibus divisis
trina excelsissimo loco castra fecit; a quibus paulatim, quantum copiae
patiebantur, vallum in oppidi circuitum ducere instituit. |
|
XXXIV. Advertido esto
por los de adentro, y solícitos con la memoria tristísima de Alesia,
temiendo semejante suceso del cerco, y aconsejando más vivamente Lucterio,
que había probado aquella fortuna, que se cuidase de la provisión de
trigo, determinaron de común acuerdo dejar allí una parte de sus tropas, y
salir ellos con toda prontitud a conducir vitualla. Aprobado este parecer,
la noche siguiente, dejando dos mil soldados, salieron Lucterio y Drapes
con el resto de la ciudad. En pocos días acopiaron gran cantidad de trigo
en el país de Quercy, que en parte deseaban ayudarlos con esta provisión,
y tampoco podían estorbar que lo tomasen. Algunas veces, con salidas de
noche acometían a nuestros fuertes. Por lo que se detuvo Caninio en rodear
toda la plaza con fortificaciones, no fuese que o no pudiese defender las
obras hechas, o se viese precisado a poner débiles presidios en muchas
partes. |
[34] Quod cum
animadverterent oppidani miserrimaque Alesiae memoria solliciti similem
casum obsessionis vererentur, maximeque ex omnibus Lucterius, qui fortunae
illius periculum fecerat, moneret frumenti rationem esse habendam,
constituunt omnium consensu parte ibi relicta copiarum ipsi cum expeditis
ad importandum frumentum proficisci. Eo consilio probato proxima nocte
duobus milibus armatorum relictis reliquos ex oppido Drappes et Lucterius
educunt. Hi paucos dies morati ex finibus Cadurcorum, qui partim re
frumentaria sublevare eos cupiebant, partim prohibere quo minus sumerent
non poterant, magnum numerum frumenti comparant, nonnumquam autem
expeditionibus nocturnis castella nostrorum adoriuntur.
Quam ob
causam Gaius Caninius toto oppido munitiones circumdare moratur, ne aut
opus effectum tueri non possit aut plurimis in locis infirma disponat
praesidia. |
|
XXXV. Acopiada gran
provisión de trigo, hicieron alto Drapes y Lucterio a diez millas de la
plaza, desde donde pensaban conducir poco a poco el trigo. Repartieron
entre sí la ocupación, de manera que Drapes quedó de guarnición en los
reales con parte de las tropas y Lucterio conducía a la plaza una porción
de caballerías cargadas. Dispuestas por allí ciertas guarniciones, cerca
de las cuatro de la mañana empezó a conducir el trigo por caminos
montuosos y estrechos. Cuyo estrépito sentido de nuestras centinelas, y
enviados batidores que trajesen noticia de lo que pasaba, salió Caninio
prontamente con las cohortes de los castillos inmediatos y al amanecer dio
sobre los conductores. Éstos, atemorizados del acontecimiento repentino,
huyeron a sus escoltas, las cuales, cuando fueron vistas de los nuestros,
movidos con vehemencia contra ellas, no permitieron que se hiciese un
prisionero de todos ellos. Escapó Lucterio con unos pocos, sin atreverse a
parar en los reales. |
[35] Magna copia
frumenti comparata considunt Drappes et Lucterius non longius ab oppido X
milibus, unde paulatim frumentum in oppidum supportarent. Ipsi inter se
provincias partiuntur: Drappes castris praesidio cum parte copiarum
restitit; Lucterius agmen iumentorum ad oppidum ducit. Dispositis ibi
praesidiis hora noctis circiter decima silvestribus angustisque itineribus
frumentum importare in oppidum instituit. Quorum strepitum vigiles
castrorum cum sensissent, exploratoresque missi quae gererentur
renuntiassent, Caninius celeriter cum cohortibus armatis ex proximis
castellis in frumentarios sub ipsam lucem impetum fecit. Ei repentino malo
perterriti diffugiunt ad sua praesidia; quae nostri ut viderunt, acrius
contra armatos incitati neminem ex eo numero vivum capi patiuntur.
Profugit inde cum paucis Lucterius nec se recipit in castra. |
|
XXXVI. Logrado este
golpe, supo Caninio de los cautivos que por parte de las tropas estaban
con Drapes en los reales a distancia de diez millas. Confirmado lo cual
por otros muchos, y entendiendo que puesto en fuga el uno de los dos
capitanes, fácilmente podrían ser desbaratados los demás con el miedo,
juzgaba gran fortuna el que nadie se hubiese retirado a los reales que
llevase a Drapes la noticia de la primera derrota. Mas como no veía riesgo
en hacer la experiencia, envió delante a los reales del enemigo toda la
caballería, y la infantería germana, que es de una ligereza increíble.
Repartió una legión por su campo, y partió con la otra a la ligera. Cuando
estaba ya cerca del enemigo, supo por los corredores que, conforme a la
costumbre de los bárbaros, habían éstos sentado su real a las orillas del
río, abandonando las alturas, y que los germanos y nuestras caballerías,
cogiéndolos de improviso, se habían echado sobre ellos y trabado la
batalla. Con esta noticia encaminó hacia aquel paraje la legión en orden
de batalla, y así de repente, dando señal en todas partes, se tomaron
todas las alturas. Lo cual hecho, los germanos y la caballería, viendo las
insignias de la legión, pelearon con gran denuedo. Al punto acometieron
las cohortes por todas partes; y muertos todos, o hechos prisioneros, se
apoderaron de la presa, que era cuantiosa, y quedó el mismo Drapes
prisionero. |
[36] Re bene gesta
Caninius ex captivis comperit partem copiarum cum Drappete esse in castris
a milibus longe non amplius XII. Qua re ex compluribus cognita, cum
intellegeret fugato duce altero perterritos reliquos facile opprimi posse,
magnae felicitatis esse arbitrabatur neminem ex caede refugisse in castra
qui de accepta calamitate nuntium Drappeti perferret. Sed in experiendo
cum periculum nullum videret, equitatum omnem Germanosque pedites, summae
velocitatis homines, ad castra hostium praemittit; ipse legionem unam in
trina castra distribuit, alteram secum expeditam ducit. Cum propius hostes
accessisset, ab exploratoribus quos praemiserat cognoscit castra eorum, ut
barbarorum fere consuetudo est, relictis locis superioribus ad ripas
fluminis esse demissa; at Germanos equitesque imprudentibus omnibus de
improviso advolasse proeliumque commisisse. Qua re cognita legionem
armatam instructamque adducit. Ita repente omnibus ex partibus signo dato
loca superiora capiuntur.
Quod ubi
accidit, Germani equitesque signis legionis visis vehementissime
proeliantur. Confestim cohortes undique impetum faciunt omnibusque aut interfectis aut
captis magna praeda potiuntur. Capitur ipse eo proelio Drappes. |
|
XXXVII. Caninio,
logrado el lance felicísimamente, sin tener apenas un hombre herido,
volvió a cercar a los ciudadanos, y deshecho el enemigo de afuera, cuyo
temor le había estorbado el aumento de sus presidios y la circunvalación
de la plaza, dio orden de que por todas partes se adelantasen las obras.
Al día siguiente llegó C. Fabio con sus tropas y tomó a su cargo el ataque
de una parte de la ciudad. |
[37] Caninius
felicissime re gesta sine ullo paene militis vulnere ad obsidendos
oppidanos revertitur externoque hoste deleto, cuius timore antea dividere
praesidia et munitione oppidanos circumdare prohibitus erat, opera undique
imperat administrari. Venit eodem cum suis copiis postero die Gaius Fabius
partemque oppidi sumit ad obsidendum. |
|
XXXVIII. En este
intermedio dejó César en el Bovesis al cuestor M. Antonio con sus quince
cohortes, para que no les quedase otra vez disposición de alterar las
cosas y mover la guerra. Visitó las otras ciudades, las hizo aprontar
muchos rehenes, y aseguró y consoló todos los ánimos temerosos. Llegando a
Chartres, en donde dejó dicho César en el libro anterior que se había
suscitado la guerra, y entendiendo que los de este país tenían más miedo
que todos por el remordimiento de su atentado, para sacarlos más presto
del temor, pidió al principal autor de la guerra, Guturvato, para
castigarle a su arbitrio. El cual, aunque ni de los suyos se fiaba, con
todo, buscado con gran cuidado, fue llevado a los reales. Se vio obligado
César a su castigo contra su propio natural, con gran contento de todos
los soldados, que le atribuían todos los peligros y daños de la guerra. Y
así se le dio muerte después de cruelmente azotado. |
[38]
Caesar interim M. Antonium quaestorem cum cohortibus XV in Bellovacis
relinquit, ne qua rursus novorum consiliorum capiendorum Belgis facultas
daretur. Ipse reliquas civitates adit, obsides plures imperat, timentes
omnium animos consolatione sanat. Cum in Carnutes venisset, quorum in
civitate superiore commentario Caesar exposuit initium belli esse ortum,
quod praecipue eos propter conscientiam facti timere animadvertebat, quo
celerius civitatem timore liberaret, principem sceleris illius et
concitatorem belli, Gutruatum, ad supplicium depoposcit. Qui etsi ne
civibus quidem suis se committebat, tamen celeriter omnium cura quaesitus
in castra perducitur. Cogitur in eius supplicium Caesar contra suam
naturam concursu maximo militum, qui ei omnia pericula et detrimenta belli
accepta referebant, adeo ut verberibus exanimatum corpus securi feriretur. |
|
XXXIX. Aquí tuvo la
noticia por cartas frecuentes de Caninio de los sucesos con Drapes y
Lucterio, y de la resolución en que permanecían los cercados. Cuyo corto
número, aunque miraba con desprecio, con todo juzgaba merecía grave
castigo su pertinacia, para que no pensase la Galia que le habían faltado
fuerzas, sino constancia para resistir a los romanos; y para que con su
ejemplo las demás ciudades, fiadas en la proporción de sus situaciones, no
pensasen en recobrar la libertad, sabiendo que no ignoraban los galos que
no le faltaba ya más que un año de su gobierno, el cual si hubieran podido
sostenerse, no tenían que temer otro peligro. Así que dejó a Q. Caleño su
lugarteniente con dos legiones que le siguiese por sus marchas regulares y
él partió lo más pronto que pudo con toda la caballería a juntarse con
Caninio. |
[39] Ibi crebris
litteris Canini fit certior quae de Drappete et Lucterio gesta essent,
quoque in consilio permanerent oppidani. Quorum etsi paucitatem
contemnebat, tamen pertinaciam magna poena esse adficiendam iudicabat, ne
universa Gallia non sibi vires defuisse ad resistendum Romanis, sed
constantiam putaret, neve hoc exemplo ceterae civitates locorum
opportunitate fretae se vindicarent in libertatem, cum omnibus Gallis
notum esse sciret reliquam esse unam aestatem suae provinciae, quam si
sustinere potuissent, nullum ultra periculum vererentur.
Itaque Q.
Calenum legatum cum legionibus reliquit qui iustis itineribus
subsequeretur; ipse cum omni equitatu quam potest celerrime ad Caninium
contendit. |
|
XL. Llegado César a
Cahors contra la expectación de todos, y viendo concluida la
circunvalación de la plaza, y que con ninguna condición se podía levantar
el cerco, informado de que los de adentro tenían gran copia de vitualla,
empezó a tentar cómo cortarles el agua. A la parte inferior cortaba el río
un valle que ceñía casi todo el monte en que estaba sita la ciudad, áspero
y quebrado por todos lados. La naturaleza del sitio no permitía echar al
río por otra parte, porque tan bajo corría por la falda del monte, que en
ningún lado se le podía sangrar con grandes fosos. Era también áspera y
difícil para los cercados la bajada al río; de suerte que sin mucho daño,
como lo resistiesen los nuestros, ni podían llegar a él, ni retirarse con
la fragosidad de la subida. Conocida esta dificultad por César, dispuestos
sus honderos y flecheros en ciertos parajes, y colocadas también algunas
máquinas contra los más fáciles descensos, estorbaba a los cercados tomar
agua del río, cuya multitud acudía después a un solo paraje a proveerse de
ella. Porque debajo de la misma muralla brotaba una gran fuente, por la
parte que no bañaba el río, que se extendía como a trescientos pies. |
[40] Cum contra
exspectationem omnium Caesar Uxellodunum venisset oppidumque operibus
clausum animadverteret neque ab oppugnatione recedi videret ulla
condicione posse, magna autem copia frumenti abundare oppidanos ex
perfugis cognosset, aqua prohibere hostem temptare coepit.
Flumen
infimam vallem dividebat, quae totum paene montem cingebat, in quo positum
erat praeruptum undique oppidum Uxellodunum. Hoc avertere loci natura
prohibebat: in infimis enim sic radicibus montis ferebatur, ut nullam in
partem depressis fossis derivari posset. Erat autem oppidanis difficilis
et praeruptus eo descensus, ut prohibentibus nostris sine vulneribus ac
periculo vitae neque adire flumen neque arduo se recipere possent ascensu.
Qua
difficultate eorum cognita Caesar sagittariis funditoribusque dispositis,
tormentis etiam quibusdam locis contra facillimos descensus collocatis
aqua fluminis prohibebat oppidanos. |
|
XLI. Deseando todos
que se les cortase el agua de esta fuente, y sabiendo solamente César que
no se lograría sin grave peligro, empezó a formar manteletes enfrente de
ella contra el monte, y a levantar valladar con mucho trabajo y continuos
combates. Porque acudían los cercados desde puestos ventajosos, y peleaban
a lo lejos sin riesgo, hiriendo a muchos que con porfía se arrimaban. Con
todo, no se recelaban los nuestros de adelantar los manteletes, y vencer
con el trabajo y reparos las dificultades del terreno. Al mismo tiempo
hacían minas al origen de la fuente, la cual obra podía hacerse sin
peligro ni sospecha de los enemigos. Levantó un valladar de sesenta pies
de alto; se colocó en él una torre de diez altos, no que igualase a las
murallas, que ésta era obra imposible, sino que excediese la situación de
la fuente. Desde ella se disparaban dardos con máquinas a las cercanías de
la fuente. Los cercados no podían tomar el agua sin mucho peligro; se
morían de sed, no sólo los ganados y caballerías, sino también las
personas. |
[41] Quorum omnis
postea multitudo aquatorum unum in locum conveniebat sub ipsius oppidi
murum, ubi magnus fons aquae prorumpebat ab ea parte, quae fere pedum CCC
intervallo fluminis circuitu vacabat. Hoc fonte prohiberi posse oppidanos
cum optarent reliqui, Caesar unus videret, e regione eius vineas agere
adversus montem et aggerem instruere coepit magno cum labore et continua
dimicatione. Oppidani enim loco superiore decurrunt et eminus sine
periculo proeliantur multosque pertinaciter succedentes vulnerant; non
deterrentur tamen milites nostri vineas proferre et labore atque operibus
locorum vincere difficultates. Eodem tempore cuniculos tectos ab vineis
agunt ad caput fontis; quod genus operis sine ullo periculo, sine
suspicione hostium facere licebat.
Exstruitur agger in altitudinem pedum sexaginta, collocatur in eo turris
decem tabulatorum, non quidem quae moenibus aequaret (id enim nullis
operibus effici poterat), sed quae superare fontis fastigium posset. Ex ea
cum tela tormentis iacerentur ad fontis aditum, nec sine periculo possent
aquari oppidani, non tantum pecora atque iumenta, sed etiam magna hostium
multitudo siti consumebatur. |
|
XLII. Atemorizados de
esto, empezaron a disparar contra nuestros reparos barriles llenos de
sebo, pez y bardas ardiendo. Al mismo tiempo hicieron una vigorosa salida
para estorbar a los romanos el apagar el fuego con el peligro del combate.
En un instante se extendió una llama terrible por nuestras obras. Porque
todos cuantos fuegos arrojaban por aquel sitio precipitado, detenidos en
el valladar y el parapeto, incendiaban todo cuanto tropezaban. Con todo
eso nuestros soldados, aunque se veían apretados de un peligroso combate y
un puesto muy contrario, soportaban con el mayor espíritu todos estos
trabajos. Porque pasaba la acción en un paraje exento, y a la vista del
resto del ejército. Levantábase una grande algazara de ambas partes; de
suerte que el que más presto podía, y como podía, para que fuese más claro
y patente su valor, se ofrecía a las armas y fuego del enemigo. |
[42] Quo malo
perterriti oppidani cupas sebo, pice, scandulis complent; eas ardentes in
opera provolvunt eodemque tempore acerrime proeliantur, ut ab incendio
restinguendo dimicationis periculo deterreant Romanos.
Magna
repente in ipsis operibus flamma exstitit. Quaecumque enim per locum
praecipitem missa erant, ea vineis et aggere suppressa comprehendebant id
ipsum quod morabatur.
Milites contra nostri,
quamquam periculoso genere proeli locoque iniquo premebantur, tamen omnia
fortissimo sustinebant animo. Res enim gerebatur et excelso loco et in
conspectu exercitus nostri, magnusque utrimque clamor oriebatur. Ita quam
quisque poterat maxime insignis, quo notior testatiorque virtus esset eius,
telis hostium flammaeque se offerebat. |
|
XLIII. Viendo César
que recibían mucho daño los suyos, dio orden a las cohortes de que por
todos los lados de la ciudad subieran al monte y levantasen una algazara
falsa, como si se apoderasen de las murallas. Con esto, atemorizados los
cercados, sin saber lo que pasaba en los otros parajes retiraron sus
tropas del ataque de las obras, para acudir a coronar la muralla. De esta
manera pudieron los nuestros, puesto fin al combate, apagar parte del
fuego y cortar lo restante. Resistíanse los cercados con tanta
obstinación, que aun habiendo perecido mucha gente por falta de agua, con
todo estaban firmes en su resolución; pero al fin fueron cortados con las
minas los conductos de la fuente, y echados por otra parte; de suerte que
viniendo a secarse el manantial que los sustentaba, los puso en tal
desesperación, que creyeron no haberse ejecutado sin particular
disposición de los dioses, no que por obra de hombres. Y así obligados de
la necesidad se rindieron. |
[43] Caesar cum
complures suos vulnerari videret, ex omnibus oppidi partibus cohortes
montem ascendere et simulatione moenium occupandorum clamorem undique
iubet tollere. Quo facto perterriti oppidani, cum quid ageretur in locis
reliquis essent suspensi, revocant ab impugnandis operibus armatos
murisque disponunt. Ita nostri fine proeli facto celeriter opera flamma
comprehensa partim restinguunt, partim interscindunt. Cum pertinaciter
resisterent oppidani, magna etiam parte amissa siti suorum in sententia
permanerent, ad postremum cuniculis venae fontis intercisae sunt atque
aversae.
Quo facto
repente perennis exaruit fons tantamque attulit oppidanis salutis
desperationem, ut id non hominum consilio, sed deorum voluntate factum
putarent. Itaque se necessitate coacti tradiderunt. |
|
XLIV. César, puesto
que todos tenían bien conocida su clemencia, no recelando entendiesen que
había obrado por crueldad de su propio natural, y por otra parte no
sabiendo que fin tendrían sus designios si empezaban a rebelarse del mismo
modo otros en diversas partes, pensó hacer con éstos un ejemplar que
contuviese a los demás. Y así mandó cortar las manos a todos cuantos
habían tomado las armas, concediéndoles la vida para que fuese más notorio
el castigo de los malvados. Drapes, de quien dije que había sido preso por
Caninio, o por indignación y sentimiento de las prisiones, o por temor de
un castigo más severo, no quiso comer en unos días, y así murió. Al mismo
tiempo Lucterio, de quien dije había escapado huyendo de la batalla,
habiendo caído en manos de Espasnacto auvernate, pues mudando
frecuentemente de estancia se fiaba de muchos en la inteligencia de que no
estaba fuera de peligro en parte alguna, sabiendo cuan enojado debía tener
a César, fue entregado preso a éste por su grande amigo Epasnacto. |
[44] Caesar, cum suam
lenitatem cognitam omnibus sciret neque vereretur ne quid crudelitate
naturae videretur asperius fecisse, neque exitum consiliorum suorum
animadverteret, si tali ratione diversis in locis plures consilia inissent,
exemplo supplici deterrendos reliquos existimavit. Itaque omnibus qui arma
tulerant manus praecidit vitamque concessit, quo testatior esset poena
improborum. Drappes, quem captum esse a Caninio docui, sive indignitate et
dolore vinculorum sive timore gravioris supplici paucis diebus cibo se
abstinuit atque ita interiit. Eodem tempore Lacterius, quem profugisse ex
proelio scripsi, cum in potestatem venisset Epasnacti Arverni (crebro enim
mutandis locis multorum fidei se committebat, quod nusquam diutius sine
periculo commoraturus videbatur, cum sibi conscius esset, quam inimicum
deberet Caesarem habere), hunc Epasnactus Arvernus, amicissimus populi
Romani, sine dubitatione ulla vinctum ad Caesarem deduxit. |
|
XLV. En este
intermedio ganó Labieno una batalla a los de Tréveris, y habiéndoles
muerto mucha gente, y también a los germanos, que a nadie negaban socorro
contra los romanos, vinieron a su poder las personas más principales, y
entre ellos Suro autunés, que así por su valor como por su nacimiento era
famoso, y el único de este país que se había mantenido hasta entonces en
campaña. |
[45]
Labienus interim in Treveris equestre proelium facit secundum
compluribusque Treveris interfectis et Germanis, qui nullis adversus
Romanos auxilia denegabant, principes eorum vivos redigit in suam
potestatem atque in his Surum Aeduum, qui et virtutis et generis summam
nobilitatem habebat solusque ex Aeduis ad id tempus permanserat in armis. |
|
XLVI. Avisado César de
estas victorias, vistos los buenos sucesos de sus armas en toda la Galia,
y juzgando que con la campaña pasada quedaba sujeta y debeleda, determinó
pasar el resto del verano en visitar la Aquitania, adonde él no había
estado en persona, sino que le había rendido en parte por P. Craso. Se
puso en marcha la vuelta de ella con dos legiones, y logró esto como todo
lo demás con presteza y felicidad. Porque todas las ciudades de Aquitania
le enviaron embajadores y le dieron rehenes. Lo cual hecho, partió hacia
Narbona con una escolta de caballería, y destinó el ejército a los
cuarteles de invierno al mando de sus tenientes. Colocó en la Galia
bélgica cuatro legiones a cargo de los lugartenientes M. Antonio, C.
Trebonio, P. Vatinio y Q. Tulio; dos envió a Autun, que eran los pueblos
de más reputación y autoridad entre todos; otras dos alojó en Turena,
cerca de Chartrain, para contener a toda la región confinante con el
Océano, y las dos restantes en el Limosin, no lejos de Auvernia, para que
no faltasen tropas en ninguna provincia de la Galia. Detúvose muy pocos
días en la provincia; recorrió prontamente todas las audiencias; juzgó las
diferencias públicas; repartió premios entre los beneméritos, porque tenía
la mayor habilidad para conocer de qué ánimo había estado cada uno en la
universal rebelión contra la república, a quién había contenido con la
fidelidad y socorros de esta provincia; y concluida la visita, se
restituyó a las legiones que invernaban en la Galia bélgica, y se alojó en
Arras. |
[46] Ea re cognita
Caesar, cum in omnibus partibus Galliae bene res geri videret iudicaretque
superioribus aestivis Galliam devictam subactamque esse, Aquitaniam
numquam adisset, per Publium Crassum quadam ex parte devicisset, cum
duabus legionibus in eam partem Galliae est profectus, ut ibi extremum
tempus consumeret aestivorum. Quam rem sicuti cetera celeriter
feliciterque confecit. Namque omnes Aquitaniae civitates legatos ad
Caesarem miserunt obsidesque ei dederunt. Quibus rebus gestis ipse equitum
praesidio Narbonem profecto est, exercitum per legatos in hiberna deduxit:
quattuor legiones in Belgio collocavit cum M. Antonio et C. Trebonio et P.
Vatinio legatis, duas legiones in Aeduos deduxit, quorum in omni Gallia
summam esse auctoritatem sciebat, duas in Turonis ad fines Carnutum posuit,
quae omnem illam regionem coniunctam Oceano continerent, duas reliquas in
Lemovicum finibus non longe ab Arvernis, ne qua pars Galliae vacua ab
exercitu esset.
Paucos
dies ipse in provincia moratus, cum celeriter omnes conventus
percucurrisset, publicas controversias cognosset, bene meritis praemia
tribuisset (cognoscendi enim maximam facultatem habebat, quali quisque
fuisset animo in totius Galliae defectione, quam sustinuerat fidelitate
atque auxiliis provinciae illius), his confectis rebus ad legiones in
Belgium se recipit hibernatque Nemetocennae. |
|
XLVII. Aquí supo que
Comió había tenido un choque con su caballería; pues habiendo pasado
Antonio a su cuartel de invierno, y estando los pueblos de Artois bajo
nuestra obediencia, Comio, que después de aquella herida de que arriba se
hizo mención, siempre había estado a la mira, para que si sus pueblos
querían renovar la guerra no les faltase caudillo, se mantenía a sí y a un
escuadrón de caballos con robos, interceptando con correrías diversos
bastimentos que se conducían a los cuarteles de invierno de los romanos. |
[47] Ibi cognoscit
Commium Atrebatem proelio cum equitatu suo contendisse. Nam cum Antonius
in hiberna venisset, civitasque Atrebatum in officio esset, Commius, qui
post illam vulnerationem, quam supra commemoravi, semper ad omnes motus
paratus suis civibus esse consuesset, ne consilia belli quaerentibus
auctor armorum duxque deesset, parente Romanis civitate cum suis equitibus
latrociniis se suosque alebat infestisque itineribus commeatus complures,
qui comportabantur in hiberna Romanorum, intercipiebat. |
|
XLVIII. Estaba a las
órdenes de Antonio en el mismo alojamiento el prefecto de caballería C.
Voluseno Quadrato. Diole Antonio la comisión de perseguir la escolta del
enemigo. Voluseno acompañaba el valor en que era muy señalado con el odio
grande que profesaba a Comió, y así hacía con más gusto lo que se le
mandaba. Dispuso, pues, varias celadas e hizo algunas salidas contra la
caballería enemiga, en que llevó siempre lo mejor; pero últimamente,
trabada una recia batalla y habiendo perseguido Voluseno a los contrarios
con demasiado ardor por el deseo de acabar con Comio, llevado por éste
algo lejos con precipitada fuga, invocó de repente la fidelidad y socorro
de los suyos para que no dejasen sin venganza la herida que recibió con
amistad fingida. Dijo, y revolviendo el caballo, se adelantó
desapoderadamente sobre el prefecto. Todos los suyos, haciendo lo mismo,
desbarataron y retiraron el corto número de los nuestros. Comio, apretando
el caballo, llegó a encontrarse con el de Quadrato, y con la lanza en
ristre, le pasó con gran fuerza un muslo. Herido el comandante, no dudaron
los nuestros hacer frente a los enemigos; volvieron sobre ellos unidos
todos, y los desbarataron. Muchos de los contrarios fueron heridos en el
primer encuentro; otros murieron en la fuga, y parte quedaron prisioneros.
El general se escapó por la velocidad del caballo, y el prefecto fue
conducido a los reales herido gravemente y casi en el último riesgo de la
vida. Mas Comio, o por haber satisfecho su resentimiento, o por haber
perdido la mayor parte de los suyos, envió diputados a Antonio; y dándole
rehenes, le aseguró que estaría a su obediencia donde le señalase; sólo le
suplicó concediese a su temor el no ponerse delante de ningún romano.
Antonio condescendió a esta pretensión, creyendo que nacía de un justo
miedo, le perdonó, y recibió sus rehenes. No ignoro que
César hizo de cada año un comentario; mas yo he pensado que no debía hacer
lo mismo; porque en el año siguiente en que fueron cónsules L. Paulo y C.
Marcelo, no hubo suceso memorable en la Gaita. Pero para que se sepa en
qué parajes estuvo César y su ejército, he añadido estas pocas noticias al
mismo comentario. |
[48] Erat attributus
Antonio praefectus equitum C. Volusenus Quadratus qui cum eo hibernaret.
Hunc Antonius ad
persequendum equitatum hostium mittit. Volusenus ad eam virtutem, quae
singularis erat in eo, magnum odium Commi adiungebat, quo libentius id
faceret quod imperabatur. Itaque
dispositis insidiis saepius equites eius adgressus secunda proelia
faciebat. Novissime, cum vehementius contenderetur, ac Volusenus ipsius
intercipiendi Commi cupiditate pertinacius eum cum paucis insecutus esset,
ille autem fuga vehementi Volusenum produxisset longius, inimicus homini
suorum invocat fidem atque auxilium, ne sua vulnera per fidem imposita
paterentur impunita, conversoque equo se a ceteris incautius permittit in
praefectum. Faciunt hoc idem omnes eius equites paucosque nostros
convertunt atque insequuntur. Commius incensum calcaribus equum coniungit
equo Quadrati lanceaque infesta magnis viribus medium femur traicit
Voluseni. Praefecto vulnerato non dubitant nostri resistere et conversis
equis hostem pellere. Quod ubi accidit, complures hostium magno nostrorum
impetu perculsi vulnerantur ac partim in fuga proteruntur, partim
intercipiuntur; quod ubi malum dux equi velocitate evitavit, +ac si+
proelio secundo graviter ab eo vulneratus praefectus, ut vitae periculum
aditurus videretur, refertur in castra. Commius autem sive expiato suo
dolore sive magna parte amissa suorum legatos ad Antonium mittit seque et
ibi futurum, ubi praescripserit, et ea facturum, quae imperarit, obsidibus
firmat; unum illud orat, ut timori suo concedatur, ne in conspectum veniat
cuiusquam Romani. Cuius postulationem Antonius cum iudicaret ab iusto
nasci timore, veniam petenti dedit, obsides accepit. Scio Caesarem
singulorum annorum singulos commentarios confecisse; quod ego non
existimavi mihi esse faciendum, propterea quod insequens annus, L. Paulo
C. Marcello consulibus, nullas habet magnopere Galliae res gestas. Ne quis
tamen ignoraret, quibus in locis Caesar exercitusque eo tempore fuissent,
pauca esse scribenda coniungendaque huic commentario statui. |
|
XLIX. Pasaba César el
invierno en la Galia bélgica, sólo con el presupuesto de mantener la
amistad de las ciudades y no dar a nadie esperanza o motivo de renovar la
guerra. Porque nada menos deseaba que el que al tiempo de partir se le
ofreciese alguna precisión de volver a tomar las armas, por no dejar algún
movimiento, habiendo de licenciar el ejército, que excitase con gusto a
toda la Galia, sin temor del peligro presente. Y así tratando
honoríficamente a las ciudades, honrando con premios a las personas
principales, no imponiendo nuevos tributos, contuvo en paz fácilmente, con
la condición de una suave obediencia, a la Galia, trabajada con tantas
batallas adversas. |
[49]
Caesar in Belgio cum hiemaret, unum illud propositum habebat, continere in
amicitia civitates, nulli spem aut causam dare armorum. Nihil enim minus
volebat quam sub decessu suo necessitatem sibi aliquam imponi belli
gerendi, ne, cum exercitum deducturus esset, bellum aliquod relinqueretur
quod omnis Gallia libenter sine praesenti periculo susciperet. Itaque
honorifice civitates appellando, principes maximis praemiis adficiendo,
nulla onera iniungendo defessam tot adversis proeliis Galliam condicione
parendi meliore facile in pace continuit. |
|
L. Después de
concluida la invernada, partió a largas marchas la vuelta de la Italia
contra su costumbre, para hablar a las colonias y municipios y
recomendarles la pretensión del sacerdocio que tenía su cuestor M.
Antonio; en la cual se empeñaba, así por favorecer a un sujeto con quien
tenía suma estrechez y a quien había enviado un poco antes a seguir su
pretensión, como por resistir animosamente a la poderosa facción de
algunos que con la repulsa de Antonio intentaban abatir la exaltación de
César que le favorecía. Y aunque en el camino antes de llegar a Italia
supo que Antonio estaba nombrado agorero, con todo pensó tener no menos
justo motivo de visitar las colonias y municipios, para darles las gracias
de haber interpuesto su asistencia a favor para con Antonio y para
recomendarse a sí y a su empleo para el año siguiente; porque se
vanagloriaban sus émulos con insolencia de que habían sido creados
cónsules Lentulo y Marcelo con el fin de despojar a César de su honra y
dignidad, habiendo quitado además el consulado a Sergio Galba, que había
tenido más votos y crédito que ellos, por ser muy amigo suyo y su
lugarteniente. |
[50] Ipse
hibernis peractis contra consuetudinem in Italiam quam maximis itineribus
est profectus, ut municipia et colonias appellaret, quibus M. Antoni
quaestoris sui, commendaverat sacerdoti petitionem. Contendebat enim
gratia cum libenter pro homine sibi coniunctissimo, quem paulo ante
praemiserat ad petitionem, tum acriter contra factionem et potentiam
paucorum, qui M. Antoni repulsa Caesaris decedentis gratiam convellere
cupiebant. Hunc etsi augurem prius factum quam Italiam attingeret in
itinere audierat, tamen non minus iustam sibi causam municipia et colonias
adeundi existimavit, ut eis gratias ageret, quod frequentiam atque
officium suum Antonio praestitissent, simulque se et honorem suum
sequentis anni commendaret, propterea quod insolenter adversarii sui
gloriarentur L. Lentulum et C. Marcellum consules creatos qui omnem
honorem et dignitatem Caesaris spoliarent, ereptum Ser. Galbae consulatum,
cum is multo plus gratia suffragiisque valuisset, quod sibi coniunctus et
familiaritate et consuetudine legationis esset. |
|
LI. Fue recibido César
en todos los municipios y colonias con increíbles demostraciones de amor y
estimación, por ser esta la primera vez que volvía de la conquista de toda
la Galia. Nada quedaba que hacer de cuanto se podía inventar para el
adorno de las puertas, caminos y lugares por donde había de pasar. Ha
todas partes salía el pueblo con los hijos a recibirle, en todas partes se
ofrecían sacrificios; ocupábanse las plazas y los templos con mesas
prevenidas, igualándose la alegría a la del más deseado triunfo: tanta era
la magnificencia en los más poderosos, y los afectos en los más humildes. |
[51] Exceptus est
Caesaris adventus ab omnibus municipiis et coloniis incredibili honore
atque amore. Tum primum enim veniebat ab illo universae Galliae bello.
Nihil relinquebatur quod ad ornatum portarum, itinerum, locorum omnium qua
Caesar iturus erat excogitari poterat. Cum liberis omnis multitudo obviam
procedebat, hostiae omnibus locis immolabantur, tricliniis stratis fora
templaque occupabantur, ut vel exspectatissimi triumphi laetitia praecipi
posset.
Tanta
erat magnificentia apud opulentiores, cupiditas apud humiliores. |
|
LII. Habiendo
recorrido César toda la Galia tomada, volvió con prontitud a Arras a
incorporarse a su ejército; y convocadas las legiones para los confines de
Tréveris, partió hacia allá y las pasó revista. Dio a Tito Labieno el
gobierno de la Lombardía para hacerle más recomendable en la pretensión
del consulado. Él mismo marchaba sólo lo que le parecía suficiente para
conservar la salud de las tropas mudando de país. Y aunque oía a menudo
que sus émulos solicitaban a Labieno, (140) y tenía noticia de que se
trataba por consejo de unos pocos de quitarle una parte del ejército,
interpuesta la autoridad del senado, con todo, ni creyó en Labieno mudanza
alguna, ni se movió a hacer nada contra la autoridad del Senado, juzgando
que alcanzaría fácilmente el logro de sus deseos estando libres los padres
conscriptos para decir sus pareceres. Pues habiendo tomado a su cargo C.
Curión, tribuno del pueblo, defender la causa y dignidad de César, había
prometido muchas veces al Senado que si le causaban algún recelo las armas
de César, supuesto que la dominación y tropas de Pompeyo ponían no poco
pavor y grima en el Foro, dejasen uno y otro las armas, y licenciasen los
ejércitos; de esta manera quedaría la ciudad libre y señora de sí misma.
Mas no sólo prometió esto, sino que ya el Senado por sí se inclinaba a
tomar este partido, cuando los cónsules y los amigos de Pompeyo se
pusieron de por medio, y así dilatándolo, se separaron. |
[52] Cum omnes
regiones Galliae togatae Caesar percucurrisset, summa celeritate ad
exercitum Nemetocennam rediit legionibusque ex omnibus hibernis ad fines
Treverorum evocatis eo profectus est ibique exercitum lustravit.
T.
Labienum Galliae togatae praefecit, quo maiore commendatione conciliaretur
ad consulatus petitionem. Ipse tantum itinerum faciebat, quantum satis
esse ad mutationem locorum propter salubritatem existimabat. Ibi quamquam
crebro audiebat Labienum ab inimicis suis sollicitari certiorque fiebat id
agi paucorum consiliis, ut interposita senatus auctoritate aliqua parte
exercitus spoliaretur, tamen neque de Labieno credidit quicquam neque
contra senatus auctoritatem ut aliquid faceret potuit adduci. Iudicabat
enim liberis sententiis patrum conscriptorum causam suam facile obtineri.
Nam C. Curio, tribunus plebis, cum Caesaris causam dignitatemque
defendendam suscepisset, saepe erat senatui pollicitus, si quem timor
armorum Caesaris laederet, et quoniam Pompei dominatio atque arma non
minimum terrorem foro inferrent, discederet uterque ab armis exercitusque
dimitteret: fore eo facto liberam et sui iuris civitatem. Neque hoc tantum
pollicitus est, sed etiam se per discessionem facere coepit; quod ne
fieret consules amicique Pompei +iusserunt+ atque ita rem morando
discusserunt. |
|
LIII. Era grande el
testimonio de todo el Senado, y muy conforme a lo que antes había pasado.
Porque hablando Marcelo el año antes contra la dignidad de César, dio
parte antes de tiempo al Senado contra la ley de Pompeyo y Craso sobre las
provincias de César; y dichos los pareceres, retirado Marcelo como cabeza
de partido, pretendiendo acrecentar su dignidad con el odio de César, pasó
el Senado a tratar de otras cosas muy diversas. Con estos sucesos no se
aquietaban los ánimos de los enemigos de César, sino se excitaban a buscar
nuevas amistades para obligar al Senado a aprobar lo que ellos tenían
determinado. |
[53] Magnum hoc
testimonium senatus erat universi conveniensque superiori facto. Nam
Marcellus proximo anno, cum impugnaret Caesaris dignitatem, contra legem
Pompei et Crassi rettulerat ante tempus ad senatum de Caesaris provinciis,
sententiisque dictis discessionem faciente Marcello, qui sibi omnem
dignitatem ex Caesaris invidia quaerebat, senatus frequens in alia omnia
transiit. Quibus non frangebantur animi inimicorum Caesaris, sed
admonebantur quo maiores pararent necessitates, quibus cogi posset senatus
id probare, quod ipsi constituissent. |
|
LIV. Hízose después un
decreto para que Pompeyo y César enviase cada uno una legión para la
guerra de los partos, las cuales se le quitaron a César claramente. Porque
Pompeyo dio como de su número la legión primera que había enviado a César,
compuesta de gente joven escogida en la provincia; pero César, aunque
nadie dudaba que era despojado por amor de los contrarios, envió la legión
a Cn. Pompeyo, y mandó que de las suyas se entregase la decimoquinta,
conforme a la orden del Senado, la cual estaba en Lombardía. En su lugar
destacó a la Italia la legión decimotercia, para defensa de los presidios
de donde salía la decimoquinta, y distribuyó su ejército por los cuarteles
de invierno. Puso a C. Trebonio en la Galia bélgica con cuatro legiones;
envió a C. Fabio con otras tantas a Autun; pensando que así estaba más
segura la Galia, contenidos con las tropas los belgas, cuyo valor era el
más respetado, y los autuneses, que por su autoridad daban la ley en toda
la Galia. Él partió de vuelta a Italia. |
[54] Fit
deinde senatus consultum, ut ad bellum Parthicum legio una a Cn. Pompeio,
altera a C. Caesare mitteretur; neque obscure duae legiones uni
detrahuntur. Nam Cn. Pompeius legionem primam, quam ad Caesarem miserat,
confectam ex delectu provinciae Caesaris, eam tamquam ex suo numero dedit.
Caesar tamen, cum de voluntate minime dubium esset adversariorum suorum,
Pompeio legionem remisit et suo nomine quintam decimam, quam in Gallia
citeriore habuerat, ex senatus consulto iubet tradi. In eius locum tertiam
decimam legionem in Italiam mittit quae praesidia tueretur, ex quibus
praesidiis quinta decima deducebatur. Ipse exercitui distribuit hiberna:
C. Trebonium cum legionibus quattuor in Belgio collocat, C. Fabium cum
totidem in Aeduos deducit. Sic enim existimabat tutissimam fore Galliam,
si Belgae, quorum maxima virtus, Aedui, quorum auctoritas summa esset,
exercitibus continerentur. Ipse in Italiam profectus est. |
|
LV. Allí supo que las
dos legiones que había enviado, las cuales, según la orden del Senado,
debían destinarse a la guerra de los partos, habían sido entregadas por el
cónsul Marcelo a Cn. Pompeyo, y retenidas en Italia. Con este hecho,
aunque nadie dudaba que se trataba de tomar las armas contra César, con
todo eso determinó éste sufrirlo todo mientras le quedaba alguna esperanza
de disputar sus derechos en justicia, antes que romper la guerra. Pidió
César (141) al Senado que Pompeyo renunciase al poder, prometiendo
imitarle; de lo contrario, añadió, César sabrá mantenerse digno de él y
defenderá a su patria.
Notas de Napoleón del
libro octavo |
[55] Quo cum venisset,
cognoscit per C. Marcellum consulem legiones duas ab se remissas, quae ex
senatus consulto deberent ad Parthicum bellum duci, Cn. Pompeio traditas
atque in Italia retentas esse. Hoc facto quamquam nulli erat dubium,
quidnam contra Caesarem pararetur, tamen Caesar omnia patienda esse
statuit, quoad sibi spes aliqua relinqueretur iure potius disceptandi quam
belli gerendi. Contendit . |
FIN
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NOTAS DE NAPOLEÓN AL LIBRO I
1. César empleó ocho días en trasladarse de
Roma a Ginebra; hoy podría hacer este trayecto en cuatro días. Cap. VII 2. Los
atrincheramientos ordinarios de los romanos estaban compuestos de un foso de
doce pies de anchura por nueve de profundidad, en forma de sección triangular;
con las tierras extraídas formaban una masa de cuatro pies de alto y doce de
ancho, sobre la cual levantaban un parapeto de cuatro pies; en él disponían las
empaliadas, fijándolas en la tierra a dos pies de profundidad; de manera que el
nivel máximo del parapeto se elevaba diecisiete pies sobre el fondo del foso. En
la toesa corriente de este atrincheramiento, que cubicaba 324 pies (toesa y
media), un hombre empleaba treinta y dos horas, o sea tres días de trabajo; doce
hombres la hacían, en dos o tres horas. La legión que estaba de servicio pudo
levantar estas seis leguas de atrincheramiento que cubicaban 21.000 toesas, en
ciento veinte horas, o sean de diez a quince días. Cap. VIII.
3. Cuando los helvecios intentaron pasar el
Ródano era en el mes de abril. (El calendario romano estaba entonces en un gran
desorden; y adelantaba ochenta días, de modo que el 13 de abril correspondía al
23 de enero.) Desde esta fecha las legiones de Iliria pudieron llegar a Lyón y
el alto Saona, empleando en ello cincuenta días. Veinte días después de haber
atravesado el Saona, César venció en batalla campal a los helvecios, la cual se
dio el 1° al 15 de mayo, que correspondía a mediados de agosto del calendario
romano. Cap. XII.
4. Mucha intrepidez se necesitaba de parte de
los helvecios para haber sostenido tanto tiempo el ataque de un ejército de
línea romano tan numeroso como el suyo. Se dice que emplearon veinte días en
pasar el Saona, lo que daría una pésima idea de su organización, pero es cosa
difícil de creer. Cap. XXV.
5. De que los helvecios fuesen 130.000 a su
regreso a Suiza, no debe inferirse que hubiesen perdido 230.000 hombres, ya que
muchos se refugiaron en los pueblos de la Galia, estableciéndose en éstos, y un
gran número de ellos regresaron después a su patria. El número de combatientes
que poseían era de 90.000; estaban, pues, en la proporción de uno a cuatro con
relación a su población total, lo cual parece excesivo. Unos 30.000 del cantón
de Zurich habían sido muertos o hechos prisioneros en el paso del Saona. Tenían,
pues, a lo sumo, 60.000 combatientes en la batalla. El ejército de César,
compuesto de seis legiones y gran número de tropas auxiliares, era más numeroso.
6. El ejército de Ariovisto no poseía sobre el
de César superioridad numérica; el número de alemanes establecidos en el Franco
Condado era de 120.000 hombres. Pero, ¡qué diferencia no debía de existir entre
ejércitos formados por milicias, es decir, por todos los hombres de una nación
capaces de empuñar las armas, y un ejército romano formado por tropas de línea,
hombres solteros en su mayoría y soldados de profesión! Los helvecios, los
suevos, eran sin duda valientes, pero ¿qué puede el valor contra un ejército
disciplinado y organizado como el ejército romano? Nada hay, pues, de
extraordinario en los éxitos obtenidos por César en esta campaña, lo que no
disminuye, por otra parte, la gloria que tiene merecida. Cap. L.
7. La batalla contra Ariovisto se dio en el
mes de septiembre, en los alrededores de Belfort. Cap. LII.
NOTAS DE NAPOLEÓN AL LIBRO II
1. César, en esta campaña, contaba con ocho
legiones, y además de las tropas auxiliares agregadas a cada legión, contaba con
un gran número de galos a pie y a caballo y de tropas ligeras, de las Islas
Baleares, de Creta y de África, que constituían un ejército muy nutrido. Los
300.000 hombres que los belgas le opusieron estaban compuestos por soldados de
diversos pueblos, sin disciplina y sin consistencia. Cap. IV.
2. Han supuesto los comentadores que la ciudad
de Fismes o de Laon era la que los belgas hablan tratado de atacar por sorpresa
antes de dirigirse contra el campamento de César; es un error: se trataba de la
ciudad de Bievre y el campamento de César estaba aguas abajo de Pont-a-Vaire.
Por su derecha se apoyaba en el recodo del Aisne, entre Pontr-a-Vaire y el
pueblecito de Chandarde; por su izquierda en el arroyo de la Mielle, y frente a
él se extendían las marismas. El campamento de César en Pont-a-Vaire estaba a
una distancia de 8.000 toesas de Bievre, a 14.000 de Reims, a 22.000 de Soisóns,
a 16.000 de Laon, lo que concuerda con todas las indicaciones del texto de los
Comentarios. Los combates junto al Aisne se desarrollaron a principios de julio.
Cap. VI.
3. La batalla del Sambre se dio a fin de
julio en los alrededores de Maubeuge. Cap. XXVIII.
4. La posición de Calais está de acuerdo con
las indicaciones de los Comentarios. César dice que la contravalación que hizo
levantar alrededor de la ciudad era de doce pies de altura, con un foso de
dieciocho pies de profundidad; debe de tratarse de un error; hay que leer
dieciocho pies de anchura pues dieciocho pies de profundidad supondrían una
anchura de seis toesas; el foso estaba construido en forma de palomilla, por lo
cual la excavación sería de nueve toesas cúbicas. Es probable que este
atrincheramiento tuviese un foso de dieciséis pies de anchura por nueve de
profundidad, cubicando 486 pies por toesa corriente; con la tierra extraída
había levantado un muro y un parapeto cuyo nivel se elevaba a dieciocho pies
sobre el fondo del foso. Cap. XXX.
5. Los de Vannes, Cotentin, S. Pablo de León,
Freguier, Brieu, Quimpercorentin, Leez, Maine, Perche Evreux y Rennes.
6. No es tarea fácil hacer observaciones de
orden estrictamente militar sobre un texto tan conciso y sobre ejércitos de
naturaleza tan distinta. ¿Cómo comparar, en efecto, un ejército de línea romano,
reclutado y escogido en toda Italia y en las provincias romanas, con ejércitos
bárbaros compuestos de reclutamientos en masa, valientes, feroces, pero que
poseían escasísimas nociones de la guerra, que ignoraban el arte de tender un
puente, de levantar rápidamente un atrincheramiento, de construir una torre, y
que se aterraban en cuanto veían acercarse los arietes a sus murallas? Cap. XXXI.
6 No sin razón se ha reprochado a César, a
pesar de todo, el que se dejara sorprender en la batalla del Sambre contando con
tanta caballería y tropas ligeras. Es verdad que su caballería y sus tropas
ligeras habían pasado el Sambre, pero desde el lugar donde encontraba advertía
que éstos se habían detenido a 150 toesas de él en el linde del bosque; debía,
pues, o tener una parte de sus tropas en alerta, o esperar a que sus
exploradores hubiesen atravesado el bosque y explorado el terreno. César se
justifica con decir que las orillas del Sambre eran tan escarpadas que parecían
ponerle al abrigo de sorpresas en el lugar donde quería acampar. Cap. XXXIII.
NOTAS DE NAPOLEÓN AL LIBRO III
1. No puede menos de abominarse la conducta
observada por César con el Senado de Vannes. Estos pueblos no se hablan
sublevado; habían entregado rehenes; hablan hecho promesa de mantenerse al
margen de toda contienda; pero estaban en posesión de su libertad y de todos sus
derechos. Hablan dado, ciertamente, motivos a César para hacerles la guerra,
pero no para violar el derecho de gentes ni para abusar de la victoria de manera
tan atroz. Esta conducta no era justa y menos aún política, porque tales medios
nunca conducen a nada práctico y sólo se consigue con ellos exasperar y sublevar
a los pueblos. El castigo de algunos jefes es todo lo que autorizan la política
y la justicia; el buen trato a los prisioneros es una de las reglas importantes
que se deben observar. Cap. XVI.
2. La Bretaña, esta provincia tan grande y tan
difícil, se sometió sin oponer una resistencia proporcionada a su poder.
Lo mismo sucedió con la Aquitania y la baja
Normandia; esto se debió a causas que es imposible apreciar o determinar con
exactitud, aunque no sea difícil ver que la principal consistió en el espíritu
de aislamiento y de localismo que caracterizaba a los pueblos, de la Galia. En
esa época carecían de sentimiento de nación y hasta de provincia, viviendo
dominados por un espíritu de ciudad. Es el mismo espíritu que forjó después las
cadenas de Italia. Nada hay más opuesto al espíritu nacional, a las ideas
generales de libertad, que el espíritu particular de familia o de caserío. De
estas divisiones resultaba además que los galos no poseían ningún ejército
regular permanente experimentado, y por consiguiente, ningún arte ni ciencia
militar. Por esto, si la gloria de César estuviese sólo cimentada sobre la
conquista de las Galias, podría dudarse de su legitimidad. Toda nación que no
tenga en cuenta la importancia de un ejército regular permanentemente en pie y
que se confie a los reclutamientos o a milicias nacionales, correrá la suerte de
los galos, sin alcanzar siquiera la gloria de oponer una resistencia igual,
consecuencia del estado salvaje en que se vivía y del terreno, cubierto d«
selvas, de marismas, de hondonadas y sin caminos, lo que le hacia difícil a la
conquista y fácil a la defensa. Cap. XXVII.
NOTAS DE NAPOLEÓN AL LIBRO IV
1. Las dos Incursiones intentadas por César en
estas campañas eran prematuras las dos y ni una ni otra alcanzaron éxito. Su
conducta con los pueblos de Berg y de Zutphen es contraria al derecho de gentes;
es en vano que se esfuerce en su memorial en atenuar la injusticia de tal
proceder, y el mismo Catón le dirigió por causa de ella violentas censuras. Esta
victoria contra los pueblos de Zutphen no fue, por otra parte, nada gloriosa;
pues aun en el caso de que éstos hubiesen pasado el Rin efectivamente en número
de 450.000, esto no significaría sino 80.000 combatientes, incapaces, por lo
tanto, para enfrentarse con ocho legiones sostenidas por las tropas auxiliares y
las de la Galia, que pondrían el máximo ardor en defender sus tierras. Cap. XV.
2. Plutarco pondera este puente sobre el Rin,
que le parece un prodigio: es una obra que nada tiene de extraordinaria y que
todo ejército moderno hubiese podido realizar con igual facilidad. César no
quiso pasar sobre un puente de barcas, porque temía la perfidia de los galos y
que el puente acabase por hundirse. Construyó uno sobre estacas en diez días; no
necesitaba más. El Rin en Colonia tiene trescientas toesas y era la estación del
año en que es más bajo el nivel de las aguas; probablemente no tenía entonces
doscientas cincuenta. Cap. XVII.
3. César fracasó en su expedición a Alemania,
ya que no obtuvo que la caballería del ejército vencido le fuese entregada, como
tampoco ningún acto de sumisión de los suevos, que por el contrario le
desafiaron. Fracasó igualmente en su expedición contra Inglaterra. Dos legiones
no eran suficientes; necesitaba cuando menos cuatro, y carecía de caballería,
arma indispensable en un país como Inglaterra. No había realizado los
preparativos que la importancia de la expedición requerían; consecuencia de ello
fue la confusión que resultó y hay que atribuir a su buena estrella el que
pudiera retirarse sin pérdidas. Cap. XXXVI.
NOTAS DE NAPOLEÓN AL LIBRO V
1. La segunda expedición de César a Inglaterra
no tuvo mejor fin que la primera, ya que no dejó en ella ninguna guarnición ni
establecimiento, y los romanos quedaron entonces tan poco dueños del país como
antes. Cap. XXIII.
2. La destrucción de las legiones de Sabino es
el primer revés de consideración que sufrió César en la Galia. Capítulo XXXVII.
3. Cicerón defendió durante más de un mes con
5.000 hombres, contra un ejército diez veces más fuerte, un campo atrincherado
ocupado por él desde hacia quince días. ¿Sería posible conseguir en nuestros
días un resultado semejante? Los brazos de nuestros soldados carecen de la
fuerza y robustez de los de los antiguos romanos; nuestros útiles para el
trabajo son los mismos, pero nosotros tenemos un agente más: la pólvora.
Podemos, pues, levantar murallas, abrir fosos, cortar árboles, construir torres
en tan breve tiempo y tan bien como ellos, pero las armas ofensivas de hoy
poseen un poder muy diferente de las de los antiguos, como diferentes son sus
efectos.
Los romanos deben la persistencia de sus
triunfos a un método que no abandonaron jamás y que consiste en acampar
invariablemente por las noches en un campamento fortificado, en no dar nunca una
batalla sin tener a sus espaldas un campo atrincherado que les sirviese de
refugio y donde encerrar sus víveres, sus bagajes y sus heridos. La naturaleza
de las armas en esos tiempos era tal, que en tales campamentos se sentían no
sólo al abrigo de los ataques de un ejército igual, sino incluso superior; eran
dueños de combatir o de esperar una ocasión favorable. Mario (106) es atacado
por una nube de cinabrios y teutones; se encierra en campamento y permanece en
él hasta el día en que la ocasión se le presenta favorable; cuando sale de allí
lo hace ya precedido por la victoria. César llega a las cercanías del campamento
de Cicerón; los galos abandonan a éste y marchan al encuentro del primero; su
número es cuatro veces superior. César toma en pocas horas posición; atrinchera
su campamento y soporta pacientemente los insultos y las provocaciones de un
enemigo a quien no quiere aún atacar; pero la espléndida ocasión no tarda en
presentarse; sale entonces por todas las puertas; los galos son vencidos.
¿Por qué, pues, una regla tan sabia, tan
fecunda en grandes resultados, ha sido abandonada por los generales modernos?
Porque las armas ofensivas han cambiado de naturaleza. Las armas de mano eran
las armas principales de los antiguos; con su corta espada el legionario
conquistó el mundo; con la pica macedonia Alejandro conquistó el Asia. El arma
principal de los ejércitos modernos es la de fuego, el fusil, esta arma superior
a cuanto los hombres han inventado jamás; ninguna arma defensiva puede
contrarrestar su efecto. Los escudos, las cotas de malla, las corazas,
reconocidos como impotentes, han sido abandonados. Con ese terrible artefacto un
soldado puede en un cuarto de hora herir o dar muerte a sesenta hombres. No le
faltan nunca balas, pues pesan sólo seis gros; (107) el proyectil tiene
quinientas toesas de alcance; es peligroso a ciento veinte, y causa la muerte a
noventa.
El hecho de que el arma principal de los
antiguos fuese la espada o la pica determinó que su formación habitual se
estableciese en profundidad. La legión y la falange, en cualquier situación en
que se viesen atacadas, ya fuera de frente, ya por cualquiera de ambos flancos,
hacían frente a todos lados sin desventaja alguna y podían acampar en
superficies reducidas, que podían fortificar más fácil y rápidamente y guardar
con menor destacamento. Un ejército consular reforzado con tropas ligeras y
auxiliares, compuesto de 24.000 hombres de infantería y 1.800 caballos, cerca de
30.000 en total, acampaba en un cuadro de 1.344 de circuito, o sea 21 hombres
por toesa; cada hombre llevaba tres estacas, lo que hacia 63 estacas por toesa
corriente. La superficie del campo era de 11.000 toesas cuadradas; tres toesas y
media por hombre contando sólo dos terceras partes de los hombres, ya que en el
trabajo esto daba catorce trabajadores por toesa corriente; trabajando cada uno
treinta minutos a lo sumo, fortificaban su campamento y lo ponían al abrigo de
cualquier ataque.
Del hecho de que el arma principal de los
modernos sea el arma de fuego, proviene que el orden habitual de sus tropas ha
debido establecerse en líneas alargadas, el único que les permite poner en juego
todas sus armas de fuego. Alcanzando éstas a distancias considerables, los
modernos obtienen su ventaja principal de la posición que ocupan. Si dominan, si
tienen a su alcance, si rebasan al ejército enemigo, tanto más efecto se alcanza
con ellas. Un ejército moderno ha de evitar, por consiguiente, ser desbordado,
rodeado, sitiado; debe ocupar una posición que tenga un frente tan extendido
como su misma línea de batalla, pues si ocupara una superficie cuadrada y un
frente insuficiente para su despliegue, se verla sitiado por un ejército de
igual fuerza y expuesto por todas partes a los disparos de las armas de fuego
que convergerían sobre él y alcanzarían todos los puntos de la posición, sin que
él pudiese contestar a un fuego tan peligroso sino con una reducida parte del
suyo. En esta posición se vería atacada con ventaja a pesar de sus
atrincheramientos; no sólo por un ejército igual, sino incluso por uno inferior.
El campamento moderno no puede ser defendido sino por el propio ejército, y en
ausencia de él, no podría ser mantenido con un simple destacamento.
Ni el ejército de Milciades en Maratón, ni el
de Alejandro en Arbelas, ni el de César en Farsalia, podrían sostenerse contra
un ejército moderno, de fuerza igual; dispuesto éste en orden de batalla
extendido, desbordaría las dos alas del ejército griego, o romano; sus fusileros
le atacarían a la vez de frente y por ambos flancos; pues los armados a la
ligera, viendo la insuficiencia de sus flechas y de sus hondas, se darían a la
fuga para refugiarse detrás de los más sólidamente armados. Éstos, entonces, con
la pica o la espada, avanzarían a paso de carga, para luchar cuerpo a cuerpo con
los fusileros; pero llegados a ciento veinte toesas, serían atacados por tres
lados por un fuego de línea que sembraría el desorden y debilitaría de tal modo
a estos bravos e intrépidos legionarios, que no podrían sostener la carga de
algunos batallones en columna cerrada, los cuales se lanzarían entonces contra
ellos con la bayoneta calada. Si en el campo de batalla se encontrase por
ventura un bosque, una montaña, ¿cómo la legión o la falange podrían resistir a
esa nube de fusileros instalados en ellos? En los llanos mismos existen aldeas,
caseríos, granjas, cementerios, muros, fosos, setos, y si no los hay no se
necesitaría gran esfuerzo para levantar obstáculos y detener a la legión o a la
falange con un fuego mortífero que no tardará en destruirla. No se ha hecho
mención de las sesenta u ochenta bocas de fuego que componen la artillería de un
ejército moderno y que enfilando a las legiones o falanges de la derecha a la
izquierda del frente a la retaguardia, vomitarían la muerte a quinientas toesas
de distancia. Los soldados, de Alejandro, de César, los héroes de la libertad de
Atenas y de Roma, huirían en desorden, abandonando el campo de batalla a esos
semidioses armados con el rayo de Júpiter. Si los romanos fueron casi
constantemente batidos por los partos, débese a que los partos estaban provistos
de una arma arrojadiza, superior a la de las tropas ligeras del ejército romano,
de la que los escudos de las legiones no podían defender. Los legionarios
armados de sus cortas espadas sucumbían bajo una lluvia de flechas, a la cual
nada podían oponer, pues todas sus armas consistían en lanzas (o pilum). Por
esto, tras estas funestas experiencias romanas, dieron cinco dardos (o hastes)
de tres pies de longitud a cada legionario, que los colocaba en la concavidad de
su escudo.
Un ejército consular encerrado en su
atrincheramiento, atacado por un ejército moderno, de fuerza igual, sería echado
de él sin asalto y sin llegar al arma blanca; no haría falta cegar sus fosos ni
escalar sus muros: rodeada por todos lados por los asaltantes, envuelta,
enfilada por los fuegos, la posición sería el centro de todos los golpes, de
todas las balas de fusil y de cañón. El incendio, la destrucción y la muerte
abrirían las puertas y harían que se hundieran los atrincheramientos. Un
ejército moderno, situado en un campo atrincherado romano, podría en un
principio poner en juego toda su artillería; pero aun contando con artillería
igual a la del asaltante, sería batida y reducida muy pronto al silencio; sólo
una parte de la infantería podría servirse de sus fusiles; pero dispararía en
una línea menos extendida y que estaría lejos de producir un efecto equivalente
al daño que recibiría. El fuego del centro a la circunferencia es ineficaz; el
de la circunferencia al centro es irresistible.
Un ejército moderno de fuerza igual a un
ejército consular estaría compuesto de 28 batallones de 840 hombres, que
sumarían 22.840 hombres de infantería; 42 escuadrones de caballería con 5.040
hombres; 90 piezas de artillería servidas por 2.500 hombres. El orden de batalla
moderno, siendo más extenso, exige mayores fuerzas de caballería para apoyar las
alas y explorar el frente. Este ejército en batalla, ordenado en tres líneas, la
primera de las cuales sería igual a las otras dos juntas, ocuparía un frente de
1.500 toesas por 500 toesas de profundidad; el campo tendría un circuito de
4.500 toesas, es decir, el triple del ejército consular; no tendría más que
siete hombres por toesa de recinto; pero tendría veinticuatro toesas cuadradas
por hombre. Para defenderlo se necesitaría el concurso de todo el ejército. Una
extensión tan considerable difícilmente se conseguiría sin que estuviera
dominada a alcance de cañón por alguna altura y la reunión de la mayor parte de
la artillería del ejército sitiador sobre ese punto de ataque destruiría sin
tardar las obras de defensa que formasen el campamento. Todas estas
consideraciones han decidido a los generales modernos a renunciar al sistema de
campos atrincherados, para suplirlos por el de posiciones naturales bien
escogidas.
Un campamento romano estaba instalado
independientemente del lugar, pues todos eran buenos para ejércitos cuya fuerza
se apoyaba exclusivamente en el arma blanca; no hacia falta ni golpe de vista ni
genio militar para acampar bien; al paso que la elección de las posiciones, la
manera de ocuparlas y de disponer en ellas las diferentes armas, aprovechando
las circunstancias del terreno, es un arte que no pueden descuidar los capitanes
modernos.
La táctica de los ejércitos modernos está
fundada en dos principios: 1. °, que deben ocupar un frente que les permita
poner en acción con ventaja todas las armas de fuego; 2. °, que deben preferir,
ante todo, la ventaja de ocupar posiciones que dominen, desborden o enfilen las
líneas enemigas, a la ventaja de verse defendidos por un foso, un parapeto, a
todo otro sistema de fortificación de campaña.
La naturaleza de las armas determina la
composición de los ejércitos, las plazas de campaña, las marchas, las
posiciones, el campamento, el orden de batalla, el trazado y forma de las plazas
fortificadas, lo cual determina una oposición constante entre el sistema de
guerra de los antiguos y el de los modernos. Los ejércitos antiguos exigirían la
ordenación en profundidad; los modernos la ordenación en extensión; aquéllos,
plazas fuertes elevadas defendidas por torres y altas murallas; éstos, plazas
bajas, cubiertos por glacis de tierras, que ocultan las obras de defensa; los
primeros, campamentos cerrados, donde los hombres, los animales y el bagaje
estaban reunidos como en vecindad; los otros, posiciones extendidas.
Si se le dice hoy a un general: Tendréis, como
Cicerón, a vuestras órdenes, 5.000 hombres, 16 piezas de artillería, 5.000
útiles de trabajo, 5.000 sacos terreros; estaréis cerca de un bosque, en un
terreno sin accidentes; dentro de quince días os veréis atacado por un ejército
de 60.000 hombres, con 120 piezas de artillería; no recibiréis ayuda sino
ochenta o noventa y seis horas después de haber sido atacado, ¿cuáles son las
obras, los trazados, los perfiles que el arte le prescribe? ¿Posee el arte del
ingeniero secretos que pueden dar la solución a este problema? Cap. XLVIII.
NOTAS DE NAPOLEÓN AL LIBRO VI
El segundo paso del Rin efectuado por César no
obtuvo mejor resultado que el primero; no dejó ningún rastro en Alemania. No se
atrevió ni siquiera a establecer una plaza fuerte en forma de cabeza de puente.
Todo lo que refiere del país, las ideas obscuras que tiene de él, nos descubren
a qué grado de barbarie estaba todavía reducida entonces esa parte del mundo,
hoy tan civilizada.
NOTAS DE NAPOLEÓN AL LIBRO VII
1. En esta campaña, César dio varias batallas
y llevó a cabo grandes asedios, en dos de los cuales consiguió éxito; es la
primera vez que tuvo que combatir con los galos unidos. Su resolución, el
talento de su general Vercingetórige, la fuerza de su ejército, todo hace de
esta campaña la más gloriosa para los romanos. Tenían éstos diez legiones, lo
que, con la caballeria, las tropas auxiliares, los alemanes, las tropas ligeras,
debían de hacer un ejército de 80.000 hombres. La conducta de los habitantes de
Bourges, la del ejército de socorro; la conducta de los Clermonteses, la de los
habitantes de Alesia, nos enseñan a la vez la resolución, el valor de los galos
y su impotencia por la falta de orden, de disciplina, de dirección militar. Cap.
LXVII.
2. Pero, ¿es posible que Vercingetórige se
hubiese encerrado con 80.000 hombres en una ciudad de tan exigua extensión?
Cuando hizo salir su caballería, ¿por qué no hacer lo propio con las tres
cuartas partes de su infantería? Veinte mil hombres eran más que suficientes
para reforzar a la guarnición de Alesia, asentada sobre una elevación de 3.000
toesas de circunferencia, y que contenía además una población numerosa y
aguerrida. En la plaza quedaban sólo víveres para 30 días, ¿por qué, pues,
encerrar tantos hombres inútiles para la defensa, pero que habían de acelerar la
rendición? Alesia era una plaza fuerte por su posición; no tenía que temer sino
el hambre. Si en lugar de 80.000 hombres, Vercingetórix hubiese tenido
únicamente 20.000, hubiese contado con víveres para cien días, mientras que
60.000 hombres acampados en los alrededores hubiesen inquietado a los
asaltantes. Necesitábanse más de cincuenta días para reunir un nuevo ejército
galo y para que éste hubiese podido llegar en socorro de la plaza. Finalmente,
sin Vercingetórix hubiese contado con 80.000 hombres, ¿puede creerse que se
hubiera encerrado entre los muros de la ciudad? Había ocupado los alrededores
defendiéndose con atrincheramientos, presto a saltar y a caer sobre César. El
ejército de socorro estaba, según César, compuesto de 240.000 hombres. Este
ejército no acampó, no maniobró como podía hacer un ejército tan superior al del
enemigo, sino como un ejército igual. Tras dos ataques destacó 60.000 hombres
para lanzarse contra la altura del Norte; este destacamento fracasó, lo cual no
era motivo para obligar al ejército a retirarse en desorden. Capítulo LXXI.
3. Las obras de César eran considerables; el
ejército dispuso de cuarenta días para construirlas, y las armas ofensivas de
los galos eran impotentes para destruir tales obstáculos, ¿Un problema semejante
podría ser resuelto en nuestros días? ¿Podrían cien mil hombres bloquear una
plaza con líneas de contravalación y ponerse al abrigo de los ataques de cien
mil hombres detrás de su circunvalación? Cap. LXXIII.
NOTAS DE NAPOLEÓN AL LIBRO VIII
1. En esta campaña César no encontró
resistencia más que en los beauveses; es que, efectivamente, estos pueblos no
habían intervenido, o muy poco, en la guerra de Vercingetórige; no tuvieron
frente a Alesia sino 10.000 hombres. Opusieron más resistencia, porque obraron
con mayor prudencia y habilidad que lo habían hecho los galos hasta entonces;
pero los otros galos no pusieron ninguna ni en Berri ni en Chartres; se apoderó
de ellos el terror y cedieron. Cap. XX.
2. La guarnición de Cohors estaba formada por
los restos de los ejércitos galos. La decisión adoptada por César de hacer
cortar la mano a todos los soldados no dejó de ser una atrocidad. César se
mostró clemente en la guerra civil con los suyos, pero cruel y a menudo feroz
con los galos. Cap. XLIV.
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NOTAS
1 César no Incluye
en esta división el país de los alóbroges, ni a la Galia Narbonense, que
formaban ya parte de la provincia romana.
2 Los suizos, llamados
entonces helvecios, estaban ya comprendidos en la Galia, a la cual limitaba el
Rin por este lado.
3 El país ocupado por los
secuanos corresponde al Franco Condado.
4 Este consulado fue el año de
693 de Roma.
5 Quiere decir que le
obligaron a que, atado con cadenas, amarrado en prisiones o aherrojado como
estaba, se justificase y diese razón de sí. Este modo de proceder en las causas
graves no fue particular de los helvecios, sino que se usó también entre los
romanos. Tito Livio refiere un ejemplo en el libro XXIX, capítulo IX.
6 César: familia ad hominum
milia decem. Este número no debe parecer exorbitante, porque la familia se
componía de esclavos, horros o libertos, y criados que servían en casa,
cultivaban los campos, pastoreaban los ganados y atendían a las demás haciendas
y negocios, que crecían y se multiplicaban a proporción del poder y riquezas del
dueño. Igual extensión da Suetonio a la voz familia en César, cap. X.
7 Algunos anotadores se detienen a inquirir la
causa por que los helvecios trataron con tanta severidad a un príncipe de la nación, que les recomendaba proyectos no
menos conformes al genio de ellos que ventajosos al Estado. El mismo César la
insinúa con decir que aquel príncipe helvecio se dejó llevar de la ambición de
reinar; y otros historiadores, como Dión y Paulo Orosio, la declararon
expresamente, Orgetórige aspiraba a la soberanía universal de la Galia;
receláronse de esto los grandes que entraron en la conjura; y como aborreciesen
toda superioridad, le malquistaron con el pueblo hasta el término de obligarle a
darse la muerte.
8 César: molita cifraría. No parece se deben
entender aquí otras viandas: nuestro Henríquez traduce harina; Luis XIV forines,
y fariña el italiano de Albrici. Ni se debe tener por insoportable tanta carga
para un soldado, cuando de los de Escipión dice Mariana, «que en España llevaban
en sus hombros trigo para treinta días y siete estacas para las trincheras, con
que cercaban y barreaban los reales». Historia de España, libro III, cap. IX.
9 Territorio de Basilea. Los tulingos y los
latobrigos no son conocidos; debían de pertenecer a alguna región de la
Germania, vecina de Suiza.
10 La Baviera.
11 Ocupaban la actual Saboya y el Delfinado.
12 Esto es, dos años antes que los helvecios
saliesen de su patria.
13 La Santonge.
14 Por pertenecer a la Galia Narbonense, que,
como se ha dicho, estaba sometida a los romanos.
15 Pueblos de la Turantesa, del monte Genis,
de Embrum.
16 Los ambarros ocupaban el territorio de
Chalóns.
17 Corresponde al de Zurich.
18 Todos los meses se repartían las raciones a
los soldados y se les pagaban sus haberes.
19 Cada compañía de caballos se componía de
treinta hombres, y el primero de cada diez se llamaba decurión, semejante a
nuestros sargentos; bien que aun después de varias reformas en la milicia romana
se dio igual nombre al que mandaba toda la compañía.
20 César: ancipiti proelio. Se usa
ordinariamente de esta frase latina para significar que la victoria no se
declara o in dina; que está pendiente, en peso o en balanzas, con suceso dudoso;
mas en este lugar de César, es de creer, por las circunstancias, que la batalla
se daba en dos distintas partes, y que esto es lo que dice César, que era doble
el combate. Así se debe entender también esta frase en el séptimo de estos
Comentarios, cuando, en el sitio de Alesia, César escribe así: Nec erat omnium (Gallorum)
quisquam, qui aspectum modo tantae multitudinis sustinere posse arbitraretur,
praesertin ancipite praelio; quum ex oppido eruptione pugnaretur, et foris
tantae copae cornerentur.
21 Según el Diccionario de la lengua
castellana, pasador es cierto género de flecha o saeta muy aguda que se dispara
con ballesta.
22 Se ignora dónde estaba situado este cantón.
23 Dice expresamente Dión que el titulo de
amigo del Pueblo Romano se confirió a Ariovisto en el consulado de César.
24 Ocupaban el territorio de Tréveris.
25 Véase la Vida de Cayo Mario en las VIDAS
PARALELAS publicadas en esta Colección.
26 Véase Vida de Craso en las VIDAS PARALELAS.
27 Habitaban la actual Lorena.
28 Cuando los romanos concedían a algún
príncipe el título de amigo o aliado, le enviaban costosos regalos; las alhajas
en que consistían pueden leerse en Tito Livio, lib. XXX, capítulo XVII, y en
Tácito, Anal. IV.
29 Véase nota 5.
30 Los rovernates.
31 La derrota de los albernos por Fabio Máximo
acaeció por los años de 628 de Roma. Epít. Livian., lib. LXI. Cuando los romanos
reducían alguna nación en forma de provincia, la sujetaban al vasallaje,
privándola de sus fueros y nombrando un magistrado que la gobernase y cobrase
los tributos en nombre del Pueblo Romano. Sigon., de Antiq. jur. prov., lib. I,
cap. I.
32 Los germanos estaban persuadidos de que las
mujeres eran buenas adivinas, como escribe Tácito, lib. IV, Hist., capitulo LXI:
Vetere apud Germanos more, quo plerasque faeminanim fatídicas arbitrantur. De
las que estaban en el campo de Ariovisto refiere Plutarco en la Vida de César
que facían sus observaciones mirando los remolinos del agua en los ríos, su
movimiento, figura y ruido.
33 Los tribocos habitaban la Alsacia; los
vangiones el territorio de Worms: Espicea los nemetes. Los sedusios las orillas
del Rin, y los suevos, la Suabia y territorios vecinos. No se sabe con certeza
la región que ocupaban los marcómanos.
34 En Roma eran como tesoreros y contadores de
la República, que llevaban la cuenta y razón de las rentas, y cualquiera otra
hacienda de ella. También con los capitanes generales del ejército de tierra y
mar enviaban los romanos sus cuestores, que tenían cuenta de la paga del sueldo
y de todos los otros gastos; a ellos se entregaba lo que pertenecía a la
República de la presa que se tomaba de los enemigos.
35 Los procónsules y pretores empleaban el
invierno, tiempo en que cesaban las operaciones militares, en decidir pleitos y
administrar justicia dentro de sus provincias.
36 La guerra con los belgas comenzó por los
años de 697 de Roma, año 56
37 De Soisóns.
38 Plutarco, en su Vida de César, dice de
ellos que eran ferocísimos y grandes guerreros.
39 Los aduáticos habitaban Namur; los
condrusos, eburones, ceresos y pemanos habitaban Colonia, Lieja, Bovillón y el
Luxemburgo, respectivamente.
40 Formando como un techo protector con sus
escudos.
41 Los belgas eran reputados por los más
valientes entre todos los falos.
42 Trátase, al parecer, de Soisóns.
43 César: vincas agere... coepit. Eran
movedizas; por eso dice vincas agere: dentro de ellas metidos los soldados se
iban •cercando al muro para batirlo a su salvo.
44 César: aggere iacto. Los materiales del
terraplén no sólo eran terrones, sino también piedras, leña y todo género de
fagina: dictus agger, quod aggerebant terram, lapides, liona, etc. Sobre él
levantaban las torres, que ordinariamente fabricaban de madera.
45 César: turribis constitutis. Así se llama
propiamente este género de torres para la expugnación.
46 Beauvais.
47 Aun en aquellos tiempos rudos, y entre
naciones tenidas por bárbaras se negaba la entrada a todo lo que podía servir al
fausto y estragar las costumbres. Así merecieron los nervios crédito de grandes
guerreros; bien como por la misma causa dice César, en el lib. I, que eran los
belgas los más valientes de todos los galos.
48 Los de Arras y Veromandois.
49 De Namur.
50 César: sub sarcinis, esto es, con las
cargas a cuestas. Los soldados romanos, cuando marchaban con las armas solas, se
decían expediti o in expeditionem (pues, según escribe Cicerón, las armas no se
tenían entre ellos por carga); cuando iban cargados de las mochillas, utensilios
y estacas para el vallado, impediti o sub sarcinis.
51 César: vexillum, quod erat insigne, quum ad
arma concurri oporteret. Colocábase sobre la estancia del general y tenía la
figura de un sayo de grana.
52 César: signum dandum. Esto se hacía por
medio de los soldados destinados para semejante oficio.
53 César: decumana porta. Véase nota al pie
número 59.
54 Plutarco, en su Vida de César, atribuye
esta costosísima victoria, si bien a la pericia de los soldados, mucho más al
extremado valor del mismo César; y su relación es conforme en todo con ésta de
los Comentarios.
55 pueblos marítimos sobre la costa del
Océano, le dio aviso cómo todos quedaban sujetos al Pueblo Romano.
56 Estas fiestas se hacían por decreto del
Senado, abriendo todos los temos de los dioses y cerrando los tribunales y
oficinas, para que hombres y mujeres acudiesen libres de otros negocios a los
sacrificios en acción de gracias por la victoria conseguida. Plutarco, en la
Vida de César, lo pondera más. A Pompeyo, a quien se hicieron más honores que a
todos los generales precedentes, se concedieron solamente doce días.
57 El alto y el bajo Valois.
58 Martigny.
59 Cuatro solían ser las de los reales: la Praetoria, en el frente de ellos, donde se alojaba el general; la Decumana, al
lado opuesto, en las espaldas; la Principal por donde solían entrar y salir los
oficiales de la plana mayor; la Quintana por donde se introducían las
provisiones. La Decumana que se llama trasera o d« socorro, tenía también los
nombres extraordinaria, quaest. eria.
60 Las naves romanas no sallan, en efecto del
Mediterráneo.
61 Los de Quimpercorentin, Coutance y Lisieux.
62 César: pedalibus in latitudinem trabibus:
entiéndese que quiere decir que las vigas tenían un pie de grosor y otro de
anchura, esto es, tanto de tabla como de canto, sin hablar del largo que
vendrían a tener.
63 Esto es desde las diez de la mañana. Se
sabe que los romanos dividían el día en doce horas, empegando a las seis de la
mañana o desde que sale el Sol hasta que se pone; por consiguiente la noche en
otras doce horas, a contar desde su puesta ante su salida, las cuales eran ya
mayores, ya menores, según las estaciones del año.
64 En el tiempo de la guerra de Sertorio.
65 Territorio de Gascuña.
66 Esta casta de gentes, que se consagraban a
su capitán con las veras que escribe César, no sólo se conoció en la Galia, mas
también en Grecia, Germania y España.
67 Se ha repetido en la versión este trozo de
periodo, porque a causa del paréntesis interpuesto también César lo repitió en
el texto: tal es el estilo de los historiadores, que para anudar el hilo roto de
la historia, repiten en gracia del lector y por amor de la claridad el principio
de la cláusula, y aun del capitulo pendiente.
68 Los de Aire y Bazas.
69 Los de Bayona, Bigorra. Bearne, Bazas,
Aire, Armañac, Condado de Gaure, Ausch. Burdeos, Leitoure y Dax.
70 Territorio de Colonia. En tiempo de César
habitaban al otro lado del Rin. Agripa, bajo Augusto, los transportó a la orilla
izquierda del rio.
71 Habitantes de las tierras de Amberes.
72 Los grisones.
73 Por esto Catón pretendía que César había
violado el derecho de gentes, y con toda seriedad propuso en el Senado que fuese
luego entregado a los bárbaros mismos en pena de su desafuero. Véanse a Plutarco
en la Vida de César.
74 Hay quien supone que el texto ha sufrido en
este punto alteración, y que César habría querido indicar la confluencia del Rin
con el Mosela.
75 César explica y desmenuza por partes este
famoso puente, quizá el primero que se vio sobre el Rin. No hay comentador ni
intérprete de César que no haya trabajado sobre manera por entender y aclarar
tan célebre fábrica. Muchos han grabado curiosas láminas que representan, ya el
puente concluido, ya a medio hacer, ya cada parte de por sí; algunos han
glosado palabra por palabra todas las del texto para dar a entender la obra y su
traza. En suma, tanto como César se esmeró en la estructura, han trabajado los
intérpretes en explicarla. De mí sé decir que me ha costado mucho el entenderla,
y no poco el traducirla con palabras significantes y propias.
76 En efecto, si se lee a Plutarco, se verá
cuánta gloria mereció a César la construcción del puente y haber pasado por él
con su ejército.
77 Veleyo Patérculo, Floro, Plutarco, Lucano,
Tácito, escriben que esta nueva empresa de pasar a Bretaña sólo pudo trazarla un
ingenio como el de César, acometerla ningún otro valor sino el suyo, acabarla
sola su felicidad experimentada y sin contraste.
78 También ignoraban todo esto los romanos y
griegos; y aunque César llama siempre isla a la Bretaña, hasta los tiempos de
Agrícola no se sabía de cierto que lo fuese, como refiere Tácito en la vida de
este Emperador.
79 Esto es, como a las diez de mañana.
80 La insignia principal de cada legión era un
águila de plata o de oro, que miraban los romanos como cosa sagrada, y el
perderla como la mayor ignominia del ejército. El que la llevaba se decía aquilifer (aquilífero), y de aquí el español alférez.
81 Entiende un puerto situado más arriba, o a
la derecha del puerto Iccio, de donde había salido el grueso de la armada.
82 No es mucho que lo ignorasen, porque no
tenían práctica sino del mar Mediterráneo, donde las mareas son poco sensibles.
83 Si eso lograban, estaban ciertos de que lo»
romanos perecerían de hambre y de frío.
84 Es el de otoño, y por consiguiente, el
invierno Que comienza presto en el Norte.
85 Es decir, en la Galia Citerior o Cisalpina.
86 Principalmente quiere significar el esparto
(de que abunda) para sogas, gomenas y maromas. Del esparto de España hablan
Estrabón, Justino, Plinio y los PP. Mohedanos por extenso.
87 Trataríase, al parecer, de los que
habitaban la Albania actual.
88 Algunos leen in Belgis; teniendo por
absurdo que fuesen fabricadas en Meaux, que no es puerto de mar. Pero ¿qué
Inconveniente hay en que dos pueblos diversos tuviesen antiguamente el mismo
nombre, pues tantas veces lo vemos en estos COMENTARIOS? Los meldas de que habla
César no serán los de Meaux, sino antes otros marítimos.
89 Quiere decir que los envió armados a la
ligera, sin otro tren que las armas.
90 Irlanda.
91 Era, ya se ve, tiempo de verano; lo
contrario sucede en invierno, de que sólo se infiere que Inglaterra es más
septentrional que Francia.
92 César: vitro se inficiunt. Otros leen (y
tal vez con más razón) glasto, porque dos cosas parecen ciertas: primera, que el
glasto es planta, y así no hay que llamarlo vitriolo, o caparrosa como el
traductor italiano; segunda, que esta palabra entra en la confección del vidrio,
y por eso leen muchos vitro; y de aquí nacería la equivocación de otros
escribiendo nitro, y traduciéndolo vitriolo. El glasto es nombre británico, y
significa lo mismo que vitro en latín, y uno y otro se toma por hierba vidriera.
En lo que, a mi parecer, no puede haber engaño es en llamarla flor de pastel,
como lo hace Laguna sobre Dioscórides, citando esta lugar de César.
93 Los de los condados de Esex y Midlesex.
94 Serían feudatarios de Casivelauno, si ya no
estaban obligados a obedecerle durante la guerra, por haberle nombrado el cuerpo
de la nación por su generalísimo.
95 Amiéns.
96 Por tales tenía entonces el de los eduos,
como tan amigos y favorecidos del pueblo romano.
97 Ad horam octavam: que, según la cuenta
Indicada de los romanos, corresponde a las dos de la tarde nuestras.
98 Los de Courtray, Brujas, Lovaina, Tournai y
Gand.
99 Poco antes amigo de César y obligado con
tantos beneficios; ahora enemigo declarado y cabeza de los rebeldes.
100 Pelotas caldeadas, o especie de balas
rojas.
101 Las de los reales romanos eran
ordinariamente de cincuenta, y aun de cien pasos en ancho, con que se podían
estrechar mucho en las ocurrencias.
102 Según nuestra cuenta, o las nueve de la
mañana.
103 Los comentadores y traductores de César no
están acordes en la leyenda e inteligencia de este pasaje. A mí me ha parecido
seguir como corriente y bien escrito el texto de la edición Elzeviriana; y creo
que el pensamiento de César queda bien explicado en castellano traduciendo como
se ha traducido.
104 Esto es, marítimos, porque en su lengua
céltica Ar mor dicen que significa lo mismo que ad more.
105 Es el Mosa, que separa los trevirenses de
los remenses, donde invernaba Labieno.
106 Véase Cayo Mario en VIDAS PARALELAS de
Plutarco publicadas en esta Colección.
107 Octava parte de una onza.
108 Los trevirenses a las comunidades
atraídas, con promesas de dinero, a su partido.
109 Véase Libro V, c. 56.
110 Ya se ha dicho que era el Mosa.
111 Véase Libro V, c. 3. 56.
112 Territorio de Colonia.
113 César: in loco consecralo. Si, como parece
verosímil, se lee luco, entenderemos bosque, conforme a lo que escribe Lucano
del paraje donde se juntaban los druidas.
114 Tradúcese así por variar de locución, y
porque parece que esta frase española se acerca mucho a significar el poder o
jurisdicción que los romanos llamaban vitae ac necis potestas.
115 Créese que salieron de las tierras de
Narbona y de Tolosa. Otra colonia enviaron al Asia Menor, y la provincia que
poblaron se llamó por ellos Gallatia o Gallogroecia. Los volcas arecómicos eran
distintos de éstos de la merindad de Nemauso, hoy Nimes.
116 La Selva Negra.
117 Dacia y Transilvania.
118 Se refiere al reno.
119 Véase Libro V, c. 24.
120 Los de Condroz y el ducado de Limburgo.
121 Los da Namur.
122 Así ha de ser, atento que hoy el Escalda,
como se lee vulgarmente Scaldim, no desagua en el Mosa, y acaso tampoco
antiguamente.
123 Véase libro V, c. 37.
124 Véase c. 4.
125 César: quum aqua et igni interdixisset.
Quiere decir que los extrañó o expatrió.
Asimismo de Inglaterra no posee César sino
nociones muy vagas. Cap. XLIV.
126 No se sabe con certeza si este famoso
pueblo corresponde hoy a Clermont, Saint-Flour u otro. Parece hubo dos del mismo
nombre, uno en los Boyos, otro en los Avernos.
127 Los de Agen y Gevandan.
128 César: Ruthenis provincialibus. De los
rutenos, unos estaban en la provincia romana, otros en la Aquitania.
129 Queda dicho que éstos eran distintos de
los volcas tectosages.
130 Sens.
131 Bourges.
132 Eran movedizas, con ruedas por debajo.
133 Entiéndese de los que ya estaban
incorporados al ejército de César.
134 Para saber el estado infeliz en que se
hallaban los eduos al tiempo que llegó César, basta leer la arenga que el edúo
Diviciaco le hizo ponderando sus calamidades (lib. I).
135 Los de Gevandan y los de comarca de
Auvernia
136 Del Bajo Languedoc.
137 Número parece éste increíble para
encontrado de paso; pero así está en el texto: coactis una de o unde quacinta
cohortibus... quas sors obtulit, en letra y no en cifra, porque no se piense ser
yerro del amanuense.
138 En esta traducción las poblaciones y
lugares figuran con sus nombres modernos; así Autun corresponde al Bibracte del
último capítulo de los comentarios a la guerra de las Gauas.
139 Ambiorige en el libro anterior.
140 Labieno siguió, en efecto, el partido de
Pompeyo.
141 Pidió César... con esta frase incompleta
terminan la mayoría de los manuscritos. Existe evidentemente una laguna, que
hemos llenado con el final propuesto en el texto de M. Lamaire.
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