Epopeya Marinera
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Magallanes y Enrique de Malaca Crónica de la primera vuelta al Mundo Libros recomendados (1480-1534) ------------------- de Stefan Zweig (1881 - 1942)
MAGALLANES
Tuvo la desgracia de convertirse en esclavo y la fortuna de serlo del marinero más intrépido que jamás conocieron los mares: Fernando de Magallanes.
Todo el día huyendo de sus captores hasta que una red lo atrapó. Ante sus aterrorizados ojos unos hombres de pálida tez. Luego grilletes, empujones y la lóbrega sentina de un barco.
En el mercado de esclavos de Malaca, con enardecidos gritos se puja por la carne humana. Él, es el único adolescente. Un hombre extranjero de unos 30 años habla con uno de sus captores.
El extranjero tira de una soga amarrada a su cuello y se lo lleva, le habla pero no entiende nada. Lo confinan en un convento. Un día lo sacan de su celda a otro recinto más grande, alguien dice: año del señor de 1511 le echa agua sobre su cabeza y mirándole lo llama Enrique.
Otra vez es llevado a un barco pero esta vez sin ataduras, y luego, meses de mar navegando hacia el oeste. Le tratan bien y se hace cargo de su condición: Él, es el criado de Magallanes.
Aprende portugués, viste bien como el criado de un oficial, Magallanes lo lleva a todas partes y se convierte en su alma inseparable. Enrique es el que le cura la pierna cuando es herido en Marruecos luchando por el rey Manuel de Portugal.
Magallanes tiene un ambicioso sueño, llegar a las Molucas navegando desde Portugal hacia el Oeste. Su sueño no brota de la nada ha navegado dos veces hasta Malaca por la ruta portuguesa hacia el este, conoce todos los mapas y rutas del mundo conocido en 1516 y su temple de soldado se ha forjado en mil batallas.
Expone su proyecto al rey Manuel pero éste no lo considera relevante, además es un marino lisiado con más de 35 años, y lo rechaza. Es la crueldad de los poderosos que les hace sentirse más poderosos.
Pero la tenacidad de los sueños de un marino del temple de Magallanes no se desvanece fácilmente. Conoce la rivalidad entre España y Portugal, las dos potencias marítimas más poderosas, y en los límites de esa rivalidad están las codiciadas islas de las especias.
Nadie conocía a ciencia cierta donde estaba la separación de las posesiones de España y Portugal en el antimeridiano del meridiano acordado entre ambas potencias en Tordesillas a 370 leguas de Cabo Verde, pero las Molucas estaban en la zona de litigio.
España no podía disputarlas navegando hacia el Este por ser una ruta controlada por Portugal. Y el proyecto de Magallanes podía permitir a España llegar a las codiciadas islas de las especias por una nueva ruta libre de hostilidades.
Era una ruta desconocida, nadie conocía si existía un paso del Atlántico al mar que Vasco Núñez de Balboa vio en 1513 al oeste de las tierras que arribó Colón y que Américo Vespucio comprobó que formaban un continente.
El nuevo y joven rey español Carlos Primero vio una oportunidad y apoyó la expedición, la determinación de Magallanes lo convenció. En esa aventura era lo que se precisaba, un Capitán con fe y arrojo al que ninguna adversidad le haría retroceder.
El 10 de agosto de 1519, cinco barcos: el Trinidad, San Antonio, Concepción, Santiago y Victoria bajan el Guadalquivir hasta Sanlúcar de Barrameda.
En la iglesia de Santa Maria de la Victoria, Magallanes, convertido en capitán de 275 marineros recibe el estandarte de la expedición.
Entre los navegantes se encuentran su inseparable criado Enrique y un ferviente admirador y cronista Antonio Pigafetta.
El temple de Magallanes se puso en varias ocasiones a prueba y fue determinante en la continuidad de la expedición.
No se amilanó ante la sedición y puso grilletes en las costas de Brasil a su insubordinado Juan de Cartagena.
Tampoco se derrumbó cuando tras explorar la gran bahía de la Plata se quebró su certeza de que Juan de Solís, había encontrado allí, además de su muerte, el paso entre mares en el camino hacia Malaca y que resultó ser la desembocadura de un gran río.
Tras ese fracaso continuó impertérrito navegando hacia el sur a pesar de carecer de referencia alguna de si existía un paso entre mares, o si aquel vasto continente, como afirmaban algunos, se extendía hasta su unión con el hielo perpetuo del polo sur.
En el invierno austral de 1520 surge la inquietud en la tripulación y Magallanes decide detenerse. Establece su cuartel de invierno en una bahía, que llamarán de San Julián, en el grado cuarenta y nueve de latitud sur.
Allí, de nuevo, otra sublevación, que los cuatro capitanes insurrectos pagarán duramente: uno ajusticiado de una puñalada, otro con su cabeza, y los otros dos abandonados en la bahía de San Julián donde habitan los gigantes patagones.
Ha pasado más de un año desde su partida. Magallanes espera a la primavera austral. En la exploración de los fiordos de la costa patagónica se pierde estrellado contra las rocas el Santiago. Y de nuevo otra vez la traición. El San Antonio el barco mejor pertrechado, sin conocimiento de Magallanes ha decidido volver a España.
Surge la duda de si seguir o retroceder. Continuar puede ser la muerte, retroceder el deshonor, pero sobre todo el final de su sueño de alcanzar Malaca por el oeste.
En un último intento, entre agrestes acantilados, continúan explorando las inhóspitas aguas. El 22 de noviembre de 1520, inician la navegación por un sinuoso canal con la incertidumbre de desconocer si al final estará cerrado por montañas o se abrirá ante sus ojos el anhelado mar.
Y al fin, tras un recorrido de varios días avistan el amplio océano que posteriormente llamarán Pacífico. Atrás queda el paso entre mares que en memoria del tesón de Magallanes llevará por siempre su nombre.
Remontan la costa del nuevo continente buscando rebasar el Ecuador. Tras cien días de navegación el 6 de marzo de 1521 a 8 grados norte se oye el grito de: ¡Tierra! ¡Tierra!
Cientos de indígenas salen a recibirles, pero éstos toman todo lo que pueden y los marineros les obligan a devolverlo. Cuando parten de nuevo rumbo oeste las islas serán llamadas de Los Ladrones.
Sucesivamente van encontrado islas. La isla de Cebú de cuya zona es originario el criado de Magallanes, Enrique, está en latitud a 10 grados norte y las Molucas a 2 sur, y ambas en una longitud próxima.
El 28 de marzo de 1521 arriban en Massawa, una isla del archipiélago filipino, Magallanes, antes de desembarcar, envía a su criado Enrique como mensajero de paz. Y de pronto lo inesperado, los indígenas hablan fluidamente con Enrique, Enrique se queda perplejo pues a vuelto a la tierra que le vio nacer. En ese momento, Magallanes entiende que ha logrado su sueño. Viniendo del Este ha rodeado el mundo ha cruzado dos veces la línea del Ecuador de norte a sur en el Atlántico y de sur a norte en el Pacifico.
Mas, la gloria de ser el primer hombre de haber rodeado el mundo y demostrado en la práctica que la Tierra es redonda pertenece a su esclavo Enrique.
Pero la gloria no está escrita para los esclavos, otros mejor situados en la corte serán los que se la atribuirán. Una cuestión superflua para Enrique pero que no por ello deja de ser auténtica.
Tampoco, para hombres intrépidos como Magallanes, parece estar echa la gloria para disfrutarla en vida. En una escaramuza con indígenas en Cebú el 27 de abril de 1521, es asesinado. Su sueño de llegar a las Molucas quedará a las puertas.
A partir de entonces la expedición entra en una confusión enorme. Barbosa nombrado nuevo capitán se niega a cumplir el testamento de Magallanes de que Enrique quedará libre a su muerte.
Enrique que había sido leal a Magallanes no solo por su condición de criado sino porque que era también su amigo se siente traicionado y decide abandonar la expedición, y quedarse a vivir en la tierra que nació.
Duarte Barbosa sin un intérprete de confianza es fácil presa de los jefes indígenas. Éstos muy envalentonados tras la muerte de Magallanes, le tienden una trampa, y los dos capitanes más calificados: Él y Joáo Serráo, son asesinados.
De los 275 hombres iniciales solo quedan 115, una tripulación escasa para tres naves que les lleva a deshacerse del Concepción, quedando solamente el Trinidad y el Victoria
El Trinidad está muy averiado. Deciden que la tripulación del Trinidad se quede reparando el navío e intenten regresar a España por donde vinieron. El Trinidad será capturado por los portugueses.
Mientras, el Victoria intentará regresar por la ruta portuguesa doblando el cabo de Buena Esperanza. Ruta plagada de dificultades
Y al final, comandado por Juan Sebastián Elcano, el Victoria con 18 hombres, arribara a España el 8 de septiembre de 1522. El Victoria será el primer barco de la historia humana que da la vuelta al mundo volviendo al mismo puerto donde salió navegando siempre en dirección oeste.
En su periplo alrededor del mundo habría recorrido unos 55.000 kilómetros, 35.000 bajo el mando de Magallanes y 20.000 de Elcano.
Entre los supervivientes se encontraba el cronista Antonio Pigafetta para dar fe escrita de ello.
La ruta abierta por Magallanes por su longitud y los riesgos que suponía cruzar el estrecho que lleva su nombre no tendría ningún uso práctico.
Sin embargo, la gesta de Magallanes y de todos los expedicionarios que trazaron la única ruta marítima posible para dar la vuelta al mundo cruzando la línea del ecuador hasta la construcción en el siglo XX del Canal de Panamá, fue una proeza de toda la humanidad que desde la Antigua Grecia se perseguía por geógrafos, reyes y marinos.
Una proeza que tuvo que reunir muchos elementos del ser humano concentrados en un solo hombre: conocimientos; espíritu marinero; fortaleza de ánimo, y sobre todo, una tenacidad de hierro y la humanidad, para saber forjar la lealtad de la mayoría de los marineros y de su fiel criado Enrique.
Si el Victoria fue el primer barco en circunnavegar el Mundo Enrique, el criado de Magallanes fue el primer ser humano en hacerlo.
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