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Año 2005

Autor: Javier Colomo Ugarte

 

(Primera parte)

TÍTULO

La Formación del Espacio Económico Mundo

(Del siglo XVI al siglo XXI)

 

En la superación de la confrontación entre naciones y el desarrollo de la sociedad abierta y solidaria está el futuro de la prosperidad mundial

Estudio de geografía económica que trata sobre las transformaciones del uso humano del espacio geográfico mundo en sus relaciones político-económicas desde el siglo XVI hasta el siglo XXI.

Índice

 INTRODUCCIÓN

CAPÍTULO I: La Formación Histórica de la Economía Mundo

Introducción

1. Primer estadio: La acumulación capitalista originaria: Siglo XVI - 1815

2. Segundo estadio: El ascenso del capitalismo al poder político y la formación de la nación moderna: 1815 - 1873

3. Tercer estadio: La confrontación de las Potencias Europeas por las áreas de influencia exclusiva, y la primera desconexión del sistema mundial 1873 - 1945

4. Cuarto estadio: El final del enfrentamiento en el Centro del Sistema Económico Mundial, la descolonización y las nuevas áreas de influencia: 1945-1989

5. Quinto estadio: La formación del espacio comercial mundial: 1989- Siglo XXI

CAPÍTULO II: Contradicciones Socioeconómicas de la Economía Mundo

1. Los modelos socioeconómicos mundiales al comienzo del siglo XXI

2. El liderazgo económico mundial de los países desarrollados

3. La autogeneración de la demanda solvente en los países desarrollados

CAPÍTULO III:Desequilibrios Socioeconómicos de la Economía Mundo

1. Los desequilibrios en la transformación de la sociedad rural a la urbana

2. Caracterización de los desequilibrios socioeconómicos mundiales

3. Las migraciones regionales del mundo en el siglo XXI

CAPÍTULO IV:  La Integración Regional de la Economía Mundo

EPÍLOGO

BIBLIOGRAFÍA

 

INTRODUCCIÓN

 

Desde el siglo XVI, con el dominio por las potencias absolutistas europeas de amplios territorios de ultramar y la progresiva explotación por compañías particulares del comercio marítimo se iniciaría la formación del espacio económico mundo. La progresiva introducción del capitalismo en las relaciones comerciales internacionales daría lugar a la formación de una clase social que protagonizaría profundas transformaciones sociales en el seno de las sociedades europeas y articularía el espacio económico mundo en diferentes imperios coloniales que respondieron a las necesidades de las respectivas metrópolis.

Con posterioridad, los pueblos colonizados lucharon por conseguir su propio desarrollo económico que lo basaron en la premisa de la emancipación de la subordinación colonial y la instauración de un Estado independiente que les permitiera aplicar los programas económicos correspondientes. Entre los años 1950 y 1975 se constituyó gran parte del mosaico de países que conformaron el denominado Tercer Mundo.

Las dos potencias que lideraron la guerra fría, EEUU y la URSS, entre el final de la II Guerra Mundial y 1989, temieron la alineación de los nuevos países en un bando u otro y trasladaron su enfrentamiento a estos países, pero ni las doctrinas del socialismo soviético ni los programas de desarrollo promovidos desde las instancias monetarias internacionales dieron sus frutos para el desarrollo económico.

En los comienzos del siglo XXI, tras años de independencia política, millones de pobres en el mundo se preguntan por las alternativas a años de fracaso económico de sus respectivos países y dudan de la eficacia del marco nacional como modelo para el desarrollo económico y se limitan a mirar a <<Occidente>> como única manera de salir del cerco de la guerra, el hambre y las enfermedades. De esta manera, la solución a los problemas generados por el subdesarrollo se aborda con la migración del país de origen al núcleo de países desarrollados. En este proceso se produce un cambio en la percepción del espacio económico, el arraigo nacional va perdiendo fuerza y surge como alternativa el espacio mundo. Pero no todas las personas que desean emigrar de los países subdesarrollados pueden hacerlo, los desertores de la pobreza siempre serán una parte, la otra, la inmensa mayoría, debe resignarse a vivir contemplando desde su miseria la opulencia de los afortunados del planeta.

El siglo XXI va a ser protagonista de grandes transformaciones, y éstas van a estar presididas, por la culminación del espacio económico mundo, donde el ámbito de las naciones como marco de desarrollo económico va ir perdiendo su vigencia histórica. Pero paradójicamente si el sistema económico mundial precisa de la apertura de mercados para el libre intercambio de mercancías, prohíbe el libre movimiento de personas entre países pobres y países ricos debido a los profundos desequilibrios sociales, culturales y económicos que produciría.

Las fronteras nacionales se están constituyendo en barreras para proteger la rica sociedad de los países desarrollados, y en los países subdesarrollados en barreras de contención y hacinamiento de los pobres. Las leyes de migración de los países ricos recuerdan a la ley de Speenhamland, ley de pobres, que reguló el mercado geográfico de trabajo en Inglaterra desde 1795 a 1834, los asalariados eran condenados a permanecer en su parroquia con un subsidio de subsistencia limitando la movilidad de la mano de obra.

En el presente ensayo se reflexiona sobre estas cuestiones en los siguientes temas:

1) El desarrollo histórico de la economía mundo; distribuido en cinco periodos: (1492-1815); (1815-1873); (1873-1945); (1945-1989) y 1989 hasta el siglo XXI, que responden a las diferentes concepciones de organización del espacio económico mundo.

2) La dinámica de funcionamiento en el siglo XXI en el núcleo de los países desarrollados, que induce al crecimiento económico basado en la autogeneración de la demanda solvente a través de la creación de nuevas necesidades y del incremento de la frecuencia de consumo.

3) La situación a comienzos del siglo XXI, de fracaso estructural del desarrollo económico <<autocentrado y estructurado>>[1] en numerosos países del espacio económico que conforma el denominado Tercer Mundo, que se concretan principalmente en:

El modelo socioeconómico desestructurado y subordinado a los procesos de producción del núcleo de países desarrollados, debido a su iniciativa tecnológica en la innovación y la mejora continúa de la productividad técnica, lo que cuestiona las supuestas ventajas comparativas de los países en “vías de desarrollo” en el comercio internacional.

Los desequilibrios sociales generados en el proceso de transformación de la sociedad rural, debido al desajuste entre la ingente masa de población en transformación y el débil crecimiento económico, que ha propiciado el surgimiento de grandes aglomeraciones urbanas con graves problemas de asentamientos humanos.

4) La relación existente entre los movimientos mundiales de población y los condicionantes socioeconómicos de los países de origen, y la tendencia de los mismos.

5) La reflexión sobre la necesidad de un modelo de crecimiento basado en la integración económica paulatina entre los países desarrollados y los países subdesarrollados, diferenciando y oponiendo el concepto de <<integración económica>> al concepto de <<liberalización simple de los mercados>>, considerando la integración como un modelo de absorción de desequilibrios socioeconómicos.

6) Por último, una recapitulación sobre el porvenir socioeconómico del Mundo y la posibilidad de las alternativas basadas en el desarrollo de los derechos humanos y la integración económica regional mundial.

 

CAPÍTULO I

La formación histórica de la economía mundo

Hay un recorrido en la historia que nos muestra el presente.

Introducción

Una visión aproximada de la gran transformación del mundo contemporáneo de los últimos 500 años, la podemos obtener, si comparamos social, económica y políticamente, el mundo existente en la mitad del segundo milenio de nuestra era y el mundo del siglo XXI.

En el siglo XV, la sociedad era básicamente rural, con la mayoría de la población activa empleada en el sector agrícola, con un crecimiento demográfico mínimo equilibrado entre la mortalidad y la natalidad, con economías basadas, salvo excepciones, en el valor de uso con pequeños intercambios comerciales en el ámbito local, con escasas innovaciones técnicas adaptadas a un uso primario de las fuentes de energía,  y con regímenes políticos despóticos sin ninguna articulación mundial.

A diferencia, en los últimos 200 años, se iniciará una profunda transformación de la sociedad rural a la urbana, un crecimiento demográfico sin precedentes, con una economía basada en el valor de cambio e intercambios comerciales de larga distancia en el ámbito mundial, con importantes avances técnicos que han permitido un alta transformación de diferentes fuentes energéticas en trabajo, y con una parte importante de la población bajo sistemas democráticos.

La historia de esta profunda transformación de la humanidad es la historia de la formación de la “Economía Mundo”[2]; basada en un cambio de las relaciones de producción tanto entre las clases sociales como entre países, que propició el surgimiento del “Capitalismo” y se desarrolló a través de diferentes fases económicas en estadios progresivos de acumulación de capital en un ciclo de: inversión–beneficio –inversión; que se repite permanentemente, a pesar de las crisis cíclicas[3].

La transformación se produjo principalmente por la dinámica económica que se impuso desde los Centros originarios del capitalismo[4]. Marx en el capítulo XXIV de su obra <<El Capital>>, describe con crudeza la acumulación originaria de capital de los países de capitalismo emergente a expensas de la explotación de regiones del mundo que por su función subordinada en las relaciones económicas, por el dominio político y militar de las metrópolis, constituirían la Periferia del Sistema Económico Mundial[5], hasta su progresiva emancipación política durante los siglos XVIII,  XIX y XX.

La formación de capital que dio lugar al funcionamiento capitalista industrial a gran escala precisó de una primera acumulación originaria, que no se produjo en el taller del artesano sino en la explotación de las colonias, principalmente a través de las sociedades mercantiles de los siglos XVI, XVII y XVIII. No obstante, se puede considerar, que el volumen o masa crítica de desarrollo del capitalismo para dar el salto cualitativo que le permitió regir indiscutiblemente los destinos económicos del mundo no se daría hasta la revolución industrial y las revoluciones liberales en el siglo XIX, afirmándose definitivamente el funcionamiento capitalista de las diferentes metrópolis que dominaban en régimen colonial amplias regiones del planeta[6].

En este capítulo se explica el desarrollo histórico de la economía mundo desde sus orígenes capitalistas hasta el siglo XXI en cinco estadios, que responden a cinco concepciones de organización del espacio económico mundo.

El primer estadio, se corresponde con la gestación del sistema capitalista, y se inicia a finales del medievo de forma marginal en las ciudades europeas, y posteriormente desde el siglo XVI al XVIII, en el ámbito de los Estados absolutistas europeos, basado en el sistema denominado “Mercantilismo”, en el que los territorios de ultramar, distribuidos según áreas de influencia exclusivas de las diferentes metrópolis, contribuían al desarrollo económico de éstas.

El segundo, comprende el periodo 1815-1873 y corresponde a la formación de las naciones modernas y al desarrollo de las economías nacionales de los países que se incorporaban al desarrollo industrial, basado en el “Liberalismo Económico”, en el que perdió vigencia el sistema de protección comercial entre las metrópolis y sus áreas geopolíticas de influencia, y se impuso el desarrollo económico basado en el libre comercio mundial.

El tercero, pertenece al periodo 1873-1945, que se caracterizó por un retorno a las barreras proteccionistas comerciales entre los países que constituían el núcleo del desarrollo capitalista mundial, dando lugar al modelo de desarrollo capitalista imperialista basado en áreas de influencia en régimen colonial exclusivo, lo que propicio la disputa por el dominio de las mismas para su expansión económica, periodo en el que tuvo lugar la 1º y 2º Guerra Mundial, y donde se produce la primera desconexión geopolítica del sistema capitalista mundial[7] que dio lugar a la formación de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS).

El cuarto, surge tras la Segunda Guerra Mundial (1945) y dura hasta la desaparición de la URRS (1989), periodo donde se conforman tres realidades geopolíticas diferentes:

La primera formada por el núcleo desarrollado capitalista, donde se impone la colaboración económica, se establecen acuerdos e instituciones para el desarrollo económico en el ámbito mundial, que daría lugar al espacio del primer mundo.

Una segunda formada por las desconexiones del sistema capitalista mundial de los países industrializados denominados de “socialismo real”, que constituiría el Segundo Mundo.

Y una tercera, formada por países marginales en el sistema capitalista mundial como América Latina, pero principalmente por las colonias o semicolonias que habían constituido hasta entonces la Periferia del Sistema Económico Mundial, que accederían masivamente a la independencia en la segunda mitad del siglo XX, poniendo fin al imperialismo colonial, dando lugar a las nuevas naciones que formarían el Tercer Mundo.

El quinto y último estadio, tras el final del imperialismo colonial y el derrumbamiento de la URSS, está protagonizado por la formación del espacio único comercial mundial, el cual tiene como objetivo el final de las fronteras comerciales nacionales en unas relaciones de libre mercado.

 

1. Primer estadio: La acumulación capitalista originaria (Siglo XVI - 1815)

Los orígenes de la formación de la economía mundo, tendrían lugar en el siglo XVI en el centro de Europa, las guerras de religión tuvieron una motivación de fondo económica, propiciada por el interés  de nobles y comerciantes burgueses que aspiraban a gobernar en ámbitos políticos que les permitiera incrementar su capital. Estos sectores sociales, eran contrarios a la tutela económica de la iglesia y de las monarquías absolutistas unidas religiosamente a Roma. La negación de la autoridad Papal era la mejor justificación teológica de no someterse a los dictados de los Estados absolutistas, permitiendo a las ciudades un funcionamiento autónomo. El protestantismo constituyó la base ideológica sobre la que los capitalistas articularían la independencia de espacios económicos regidos por el valor cambio y la propiedad privada de los medios de producción, propiedad sujeta a su vez a las leyes del mercado, siendo Holanda en el siglo XVI y parte del XVII, la vanguardia en el desarrollo de este modelo económico que pasaría a denominarse con posterioridad “Capitalismo” [8].

Durante el siglo XVI, el dominio del Mediterráneo oriental por el Imperio Otomano conllevó el bloqueo de las rutas comerciales hacia Oriente. Ello propició que las rutas atlánticas por Occidente cobraran especial importancia, los países europeos atlánticos vieron revalorizarse su posición geopolítica con la explotación de las rutas marítimas occidentales. Los portugueses a través del cabo de Buena Esperanza hacia las Indias Orientales, los españoles con el descubrimiento de las Indias Occidentales (América); e Inglaterra y Holanda que ganarán en importancia con posterioridad a costa de portugueses y españoles. El uso de estas rutas permitió la afluencia de oro, plata y productos exóticos hacia Europa. Durante la Edad Media, las relaciones de los países europeos con el Oriente asiático habían sido comerciales, pero a partir de que el comercio de larga distancia cobró importancia estas relaciones cambiaron, las potencias europeas con salida al océano Atlántico iniciaron el sometimiento político y militar de la parte del mundo que con posterioridad constituiría la Periferia del sistema económico mundo. El Centro europeo se iría reforzando en la medida que se incrementaba el sometimiento de las áreas periféricas. En América los españoles sometieron a las grandes culturas, Inca en el altiplano andino y, Azteca en Centroamérica; en Asia y África, portugueses, ingleses y holandeses, a partir de pequeños enclaves, irían sometiendo a  amplias regiones de esos continentes[9].

Los Estados absolutistas tendían a controlar el mercado del oro y de la plata[10], pero necesitaban de los propietarios burgueses para la producción y comercio de manufacturas. Por ello, hasta el siglo XVIII, se establecería a pesar de conflictos importantes, espacios de colaboración entre burgueses y las monarquías despóticas europeas para articular mejor el desarrollo del incipiente capitalismo, basado principalmente en el comercio de mercancías, siendo las naciones más beneficiadas Inglaterra, Holanda y Francia, quedando paulatinamente relegada España.

En esta fase originaria de acumulación capitalista, las colonias constituidas por la parte del mundo entonces sometida a las potencias europeas, tuvo ya en la América Hispánica, el Caribe, la India, y áreas de la costa, africana, asiática y de Oceanía, una transformación importante, se acabó en diversas partes con economías de subsistencia, sustituyéndolas por plantaciones orientadas al consumo de la metrópolis o por explotaciones mineras para la obtención de metales preciosos, donde decenas de miles de esclavos, o en régimen de semiesclavitud como la mita[11] trabajaban para la economía de las potencias europeas, principalmente de Holanda, Inglaterra, Francia y España[12].

La burguesía de las ciudades europeas más importantes, surgida de los burgos medievales consiguió una importante acumulación de capital que lo reinvirtió en transformar las relaciones de producción, hasta entonces las mercancías industriales se producían en el taller artesano sometido a una estructura gremial jerárquica de maestros y oficiales; la burguesía transformó el taller artesano sustituyéndolo por el taller manufacturero basado en el trabajo a domicilio, donde el obrero elaboraba el producto completamente, con posterioridad surgiría la fábrica donde se introdujo la división técnica, limitándose el obrero a realizar una función del proceso productivo.

El mercado interno, basado en amplias regiones de Europa en la feria medieval local, evolucionó por la presión del comercio de larga distancia. El mercado local tendía a regular su propio comercio con protecciones arancelarias entre ciudades, en la práctica, esto significaba que las ciudades planteaban obstáculos para la formación del mercado nacional por el que presionaba el comerciante mayorista de productos de ultramar, fue está presión lo que llevaría a primer plano el criterio territorial de la nación como articulador del mercado interno. En los siglos XVI y XVII, la acción deliberada de los Estados Absolutistas impulsó el sistema mercantilista entre ciudades, acabando con el particularismo del mercado local al suprimir las barreras aduaneras internas, allanando el camino para un mercado nacional y dando lugar a un sistema mercantilista de protección aduanera nacional. Esta organización del mercado fue una de las bases del poder absoluto de las monarquías europeas[13].

El comercio del oro y de la plata, extraída directamente de las minas de los dominios de las potencias europeas, era monopolizado por el Estado para su inversión en las guerras europeas, pero el comercio de mercancías de larga distancia estuvo en manos de comerciantes o asociaciones que aunaban sus esfuerzos y sus capitales para una tarea común o para alguna expedición mercantil. Los orígenes de estas asociaciones, pueden encontrase ya en los gremios medievales. En el siglo XV los <<mercaderes aventureros>>, mercaderes que vendían telas inglesas en el continente, se agruparon en una federación que fue ganando fuerza con el tiempo.

Durante los siglos XVI y XVII se fundaron  las compañías para el tráfico de larga distancia como la Compañía Holandesa, la Compañía Británica de la Indias Orientales y la Compañía francesa de las Indias Orientales y estuvieron operativas grandes periodos de tiempo que en el caso de la Británica comprendió desde 1600 a 1874. Cada una de estas compañías gozó de un monopolio concedido para explotar las regiones que se le habían asignado o que habían escogido. Todas ellas se veían asimismo en la necesidad de resistir, mediante el uso o la amenaza de las armas, la penetración de los restantes monopolios nacionales a quienes también se habían otorgado privilegios similares. De esta forma, las empresas hicieron su aparición no sólo como instrumentos comerciales sino también bélicos.

A fines del siglo XVII y principios del XVIII prosiguieron el registro de compañías, con una creciente variedad de objetivos. Mediante este proceso, tanto el comercio con las colonias americanas como el gobierno de las mismas quedaron en manos de compañías registradas. Estas compañías se beneficiaron de la revolución  de los precios, o sea,  de la inflación, ocurrida durante los siglos XVI y XVII. Las compañías se dieron cuenta que era más beneficioso poseer mercancías porque siempre las podían revender a un precio mayor, lo que supuso una influencia favorable para el comercio de mercancías, pues la inflación puso de manifiesto el fetichismo del oro y de la plata[14], de tal manera que los comerciantes se enriquecían mientras que los Estados se endeudaban[15]. Esta afluencia de dinero en manos privadas llevaría con posterioridad a que surgieran las bolsas de valores de París y Londres.

 

2. Segundo estadio: El ascenso del capitalismo al poder político y la formación de la nación moderna (1815 - 1873)

Desde el siglo XVI, en la medida que aumentaba el enriquecimiento de la emergente burguesía, se hacía más patente la necesidad de una nueva organización político-económica que superase la dualidad en la que se movía el sistema político del Antiguo Régimen, que se manifestaba, por una parte, en el interés de la nobleza y la iglesia de continuar con el sistema del régimen estamental heredado de la Edad Media, representado en el despotismo absoluto de las monarquías europeas y, por otra parte, en la necesidad que tenían comerciantes e industriales con grandes sumas de dinero, de un cambio institucional que les posibilitase estar representados en los órganos de decisión y legislación del Estado.

Progresivamente, se iría evidenciando que el sistema político jurídico del Antiguo Régimen era inviable para integrar la nueva dinámica capitalista. Esta incompatibilidad se expresaría en la imposibilidad legal de reinversión de grandes sumas de capital en manos de burgueses, en el valor material más importante de la época, <<la tierra de cultivo>>, al estar ésta amparada en el régimen jurídico estamental que prohibía su venta y cuya titularidad  estaba en manos de los grandes terratenientes y de la iglesia.

La constitución de la República de Holanda en el siglo XVI, la revolución <<Gloriosa>> inglesa en el siglo XVII y la revolución francesa en el siglo XVIII serán los paradigmas de las primeras rupturas con los regímenes absolutistas. Pero sería la emancipación de las trece colonias de América del Norte y la formación de los Estados Unidos de América, la base del sistema capitalista más genuino surgido en ese momento histórico[16].

Durante el siglo XIX, las revoluciones burguesas liberales acabarían casi totalmente con el Antiguo Régimen en Europa, pasando la tierra al dominio del mercado, ello dio lugar a un nuevo sistema político social y económico sin lastres feudales, que además permitió liberar suficiente mano de obra para la explotación fabril. El gran paso por el que la mano de obra paso a regularse directamente por el mercado fue la abolición de la ley de Speenhaland en Inglaterra en 1834, ley que impedía la formación de un mercado de trabajo nacional, al estar vinculada la mano de obra a las parroquias[17]. A partir de esta fecha, la tierra, el dinero y la mano de obra se reguló por las leyes de la economía de mercado. El nuevo Estado burgués basado en el ámbito de la nación, favoreció la expansión de la acumulación capitalista.

Inglaterra se beneficio de la combinación de una serie de condiciones sociales, económicas, políticas y técnicas que dio lugar a la “Revolución Industrial” y que marcaría el porvenir del capitalismo. No estuvo basada en grandes proyectos técnicos o de desarrollo militar –característica de los Estados despóticos- sino que tuvo su origen en la mejora de la producción de objetos de amplia utilización práctica, y en especial con la producción de tejidos de algodón[18].

La revolución industrial se apoyó en los fuertes incrementos de la productividad, hechos posibles mediante la división del trabajo. Adicionalmente, la división del trabajo simplificó las operaciones individuales y proporcionó oportunidades de empleo en la industria a trabajadores no cualificados profesionalmente. Más trabajadores, significó más poder de compra, lo que, a su vez, contribuyó al desarrollo de la sociedad y la industria en su conjunto. El fuerte incremento de la productividad fue la verdadera significación de la Primera Revolución Industrial.

La integración de miembros de la clase trabajadora en una creciente clase media por encima del nivel de pobreza, estimuló un mercado de artículos de consumo corriente de uso diario, como el vestido y el menaje del hogar que ya no podía ser satisfecha por los antiguos medios de trabajo, sino que necesitaba de una producción industrial organizada sobre la base de nuevas máquinas movidas por nuevas fuentes de energía y por abundante mano de obra. La invención de la máquina de vapor permitió la utilización masiva del carbón para la conversión de la energía en trabajo con fines industriales en proporciones hasta entonces desconocidas[19].

La acumulación de capital se vio favorecida en las regiones que disponían de bases infraestructurales ventajosas para el desarrollo de la revolución industrial, esto es, recursos energéticos como carbón o energía hidráulica y materias primas como el hierro, algunas de estas zonas fueron, Inglaterra, Alsacia, Lorena, la cuenca del Rhur, el País Vasco, etc.. Las industrias de mayor capitalización fueron la industria textil, la de transformación de productos agrarios, o construcción de maquinaria.

El nacionalismo se desarrolló como ideología pareja al liberalismo que propugnaba el libre mercado, impulsado por las emergentes clases burguesas, generó la conciencia nacional que dio lugar a los Estados nación de base constitucional tanto en América como en Europa. Hacía 1870 tras la unificación italiana y alemana, ya se dibuja una Europa de Estados nación aunque todavía con reminiscencias del Antiguo Régimen, por la pervivencia del imperio ruso, el austro-húngaro y los restos del imperio otomano. En Japón, el proceso de capitalización fue impulsado por el propio Estado. Durante la era Meiji (1868-1912), se abolió por decreto el orden feudal (1871), se instauró la monarquía constitucional y se impulsó la industrialización, la misma tuvo desde sus comienzos un fuerte sesgo monopolista de Estado.

En este estadio de desarrollo del capitalismo basado en las economías nacionales, Europa se vio favorecida a partir de 1815 por el cese de las guerras que habían sido casi continuas durante el siglo XVIII, abriéndose un periodo de paz que duraría hasta la guerra de Crimea en 1870-1871. En este periodo, el abandono de la guerra entre las potencias europeas se debió a su interés en el funcionamiento del libre comercio de los mercados mundiales de los que dependían en gran medida sus ingresos[20].

La economía mundial descansaba en un sistema monetario internacional, basado en la casi universal aceptación del patrón oro. Inglaterra había adoptado el patrón oro en 1816[21], las monedas importantes eran libremente intercambiables, ello permitía el comercio multilateral entre países, comprando un país de otro con el dinero obtenido del comercio con un tercero. El Centro del sistema económico era Londres, los bancos de esa ciudad prosperaron como consecuencia de la derrota de Napoleón. Nunca el mundo había estado tan unificado económicamente, con regiones del mundo especializadas, siendo Europa Occidental y principalmente Gran Bretaña, el taller industrial del mundo.

Pero este sistema era muy frágil con millares de empresas y de personas compitiendo sin ninguna regulación. El incremento del volumen y la velocidad de transacciones del comercio internacional, así como la movilización universal en la transportación masiva de granos y materias primas agrícolas de una parte a otra del planeta, dislocaba la vida de decenas de millones de habitantes. El sistema atravesaba ciclos de prosperidad y de depresión, siendo la más notable la gran depresión que se produjo hacia 1873 y que duró hasta 1893, en la que coincidieron varios factores como: disminución de la producción agrícola, estancamiento industrial y caída de los precios motivado por la escasez de oro con relación al incremento de productos industriales.

 

3. Tercer estadio: La confrontación de las Potencias Europeas por las áreas de influencia exclusiva, y la primera desconexión del sistema mundial (1873 - 1945)

La crisis agraria y la depresión de 1873-1893, supuso el final de la fase concurrencial con libre movilidad de capitales y fuerza de trabajo, cobrando fuerza un nuevo modelo de expansión capitalista, basado en el proteccionismo de las potencias europeas incluyendo a los espacios coloniales que controlaban comercialmente, lo que originó un sistema de áreas de influencia económicamente estancas. Por ejemplo, Alemania pasó del apogeo de libre comercio por el que había impuesto a Francia la cláusula de nación más favorecida y había introducido el patrón oro, a después de la depresión a rodearse de aranceles protectores y aplicar políticas de disputa colonial de alta presión[22]. Estados Unidos tenía aranceles más elevados aun que el Reich, todos los países de Occidente seguían la misma tendencia. Los aranceles impuestos a las importaciones de un país perjudicaban a las exportaciones de otro país y le obligaban a buscar mercados en nuevas regiones políticamente desprotegidas.

El imperialismo económico fue fruto de una combinación de proteccionismo y expansión económica, el proteccionismo ayudaba a transformar los mercados de libre competencia en mercados en régimen de monopolio, y las empresas monopolísticas precisaban, a su vez, de mercados exteriores para su expansión con la exportación de mercancías y capitales. Esta fue la rivalidad de los imperialismos al final del siglo XIX, por una parte, la negación, económicamente inexplicable, de comerciar entre ellos y, por otra, la adquisición de áreas económicas de influencia exclusiva, para asegurar las inversiones y el crecimiento económico de cada uno. De esta manera, el imperialismo dio un fuerte impulso al sistema económico capitalista al pasar a depender de las metrópolis la mayor parte de las regiones del mundo como capitalismo periférico.

Desde el final del siglo XIX hasta mediados del siglo XX las contradicciones socioeconómicas para la acumulación de capital, ya no se manifestarían en el ámbito nacional entre la burguesía liberal y los restos del Antiguo Régimen, sino que se expresarían en la confrontación internacional entre potencias. En contraste con lo que había ocurrido durante la mayor parte del siglo XIX donde había funcionado el libre comercio mundial, las potencias europeas aspiraban en el último cuarto del siglo XIX a la dominación política y territorial plena de sus áreas de influencia[23]. Inglaterra y Francia en el ámbito de sus dominios de ultramar; Rusia extendiéndose hacia el este asiático; Alemania en el centro de Europa, y Estados unidos extendiéndose hacia el oeste americano.

Los territorios colonizados quedaron bajo la protección de las leyes arancelarias de las metrópolis, pasando a ser mercado interior de cada imperio, pero con una relación comercial favorable a las metrópolis al exportar éstas productos manufacturados a las colonias, mientras que de las mismas se obtenían materias primas por medio del pillaje o de la explotación abusiva de la mano de obra. En una segunda época, el colonialismo pasó de la exportación de mercancías a la exportación también de capital, dinero que era invertido en las colonias para la producción de mercancías que serían exportadas a la metrópolis, es la época en la que, en amplias zonas coloniales, las economías tradicionales de autoconsumo serán destruidas y sustituidas por monocultivos de plantación. De esta manera se sustituye la acumulación basada en el expolio por la basada en la empresa capitalista.

Un ejemplo de esta transformación de la Periferia económica lo constituye la colonización de la India por el Imperio Británico desde principios del siglo XVII, que terminará en el siglo XX en una estructura colonial capitalista, en este proceso la estructura social de la India, que se basaba en una economía tradicional de autoconsumo de comunidades rurales sustentadas por la agricultura y la industria artesana, será destruida y transformada en función de los intereses de la metrópolis, dejando a la población sumida en la pobreza. Polanyi, dice al respecto, <<en la segunda mitad del siglo XIX las masas indias no morían de hambre porque fuesen explotadas, perecían porque la comunidad aldeana india había sido demolida>>. No hay duda de que esto se debía a la fuerza de la competencia económica, es decir, el desplazamiento permanente del <chaddar> tejido a mano, y sustituido por las piezas hechas a máquina. En 1921, la India, una sociedad básicamente agraria se convertirá en importadora neta de productos alimenticios para su abastecimiento.

Básicamente, las colonias estaban repartidas de la siguiente forma: Australia correspondía al imperio británico, Polinesia se repartió entre ingleses, franceses y norteamericanos; Asia fue colonizada por ingleses (Indostán y Medio Oriente), franceses (Indochina) y holandeses (Indonesia); Japón comenzó a expandirse por Corea y parte de la Rusia Asiática; China no llegó a ser nunca una colonia su territorio se repartió en zonas de influencia, pero mantuvo su soberanía como Estado; América latina mantuvo su independencia política pero Estados Unidos fue ganando influencia política en sus decisiones y contribuyó a la independencia de Cuba; África en el siglo XIX, era el continente menos colonizado, en 1870, la carrera por la conquista de territorios de ese continente dio lugar a la ocupación por británicos, franceses, belgas, portugueses, españoles, italianos, holandeses y alemanes.

Las metrópolis eran las que marcaban el desarrollo político y económico de las colonias. En 1870, la población más numerosa bajo régimen colonial la tenía Gran Bretaña con una población de 251,9 millones de personas, Rusia con 15,9 millones y Francia con 6,6 millones. A principios del siglo XX esta población se había incrementado. El país imperialista por excelencia seguía siendo Gran Bretaña, pues, en 1900 tenía 32,5 millones de habitantes y la población estimada bajo el régimen colonial era de 393,5 de millones; Rusia tenía 104 millones, y bajo régimen colonial 33,2 millones; la población de Francia era 38,5 millones y bajo mandato colonial de 55,5 millones; la de Alemania era de 56,3 millones y la colonial de 12,3 millones; EEUU con 76 millones tenía bajo régimen colonial 9,7 millones; Por último, Japón tenía una población de 45 millones y colonizada 19,2 millones. Solamente en Francia y Gran Bretaña la población colonial era mayor que la del país, pero en el caso de Gran Bretaña ésta la sobrepasaba 12 veces. La población total bajo régimen colonial de estos países era de 523,4, a la que habría que añadir también la de otros países colonizadores menores como, Bélgica, Italia, Portugal y España, Holanda[24].

Cuadro 1.1

Relación de la población bajo régimen colonial con la de los países con mayor presencia colonial a principios del siglo XX

Países colonizadores a principios del siglo XX

 

Población del país

en 1900

(Millones de habitantes)

 

Población bajo régimen colonial a principios del siglo XX

(Millones de habitantes)

 

Relación de la población bajo régimen colonial con la del país colonizador:

1 a:

Inglaterra

 

32,5

 

393,5

 

12,1

Rusia

 

104

 

33,2

 

0,3

Francia

 

38,5

 

55,5

 

1,4

Alemania

 

56,3

 

12,3

 

0,2

EEUU

 

76

 

9,7

 

0,1

Japón

 

45

 

19,2

 

0,4

Total

 

352,3

 

523,4

 

1,5

Fuente: Historia Contemporánea, R. Palmer / J. Colton. Elaboración propia.

En 1900 el mundo tenía 1.634 millones de los que 563 pertenecían a Europa, Norteamérica, y Japón, y 1.071 a los países que constituían la Periferia del sistema económico mundial[25]; si no se tiene en cuenta la población de China de 400 millones[26] y la de América Latina con unos 70-80 millones, solamente unos pocos millones de personas en el mundo no estaban sometidas al régimen colonial (Cuadro 1.1).

Esta política económica de acumulación de capital basada en áreas de influencia exclusiva ha sido la más peligrosa y dañina para la humanidad en lo que a las guerras se refiere, puesto que, los impedimentos para la expansión económica ya no eran de índole nacional y que había propiciado el enfrentamiento entre el liberalismo y el antiguo régimen, sino de carácter internacional, es decir, entre las diferentes potencias por el control del Sistema Económico Mundial, dando lugar al primer gran enfrentamiento en el Centro geopolítico del sistema capitalista.

La Primera Guerra Mundial (1914-1918) fue la, hasta entonces, mayor conflagración militar jamás conocida en la historia. El asesinato del heredero al trono austriaco y de su esposa por el estudiante bosniano Princip no fue sino la anécdota del inicio de la guerra. Las causas de fondo estuvieron en la rivalidad, derivada de las ambiciones imperialistas entre los Estados Europeos de capitalismo más avanzado (Alemania, Francia y Gran Bretaña), por la hegemonía del Centro económico mundial, y de cuyo éxito iba a depender el dominio y control de las colonias.

La guerra propiciaría en la Rusia Zarista un tipo de revolución desconocida hasta entonces: “la revolución socialista”, ésta no solamente acabo con el régimen despótico de los zares sino que anuló la economía de mercado e instauró un modelo de dictadura denominada del “proletariado” tan cruel con su opositores como lo había sido el régimen zarista con los suyos. La revolución socialista situó a Rusia fuera del modelo económico mundial, constituyendo lo que, unos años más tarde, se denominaría como la primera gran desconexión del sistema capitalista[27].

Al finalizar la Primera Guerra Mundial, el triunfo de Francia y Gran Bretaña sobre Alemania sellado en el tratado de Versalles (1919), supuso el desarrollo económico de ambas potencias, se restauró el patrón oro y se inició en Europa y Estados Unidos un periodo de auge económico que aseguró la solidez del sistema de mercado, pero la crisis de 1929 propiciada por el derrumbe de la bolsa de Wall Street pondría fin a este breve periodo de crecimiento económico[28]. El modelo de economía de libre mercado mundial, tras la guerra entró en una crisis general que llevaría al derrumbe del patrón monetario mundial del oro. Gran Bretaña abandonaría el oro como patrón en 1931, Estados Unidos en 1933,  al que seguirían Italia y Francia.

La crisis del patrón oro llevaría de nuevo a un reforzamiento de la autarquía económica de las potencias. La crisis económica de 1929, al igual que la de 1873 había reforzado las tendencias endógenas de desarrollo económico y de nuevo las potencias que lideraban el sistema económico mundial optaron por el modelo imperialista de expansión colonial basado en medidas proteccionistas según áreas de influencia geopolíticas exclusivas.

Japón pretendía la hegemonía en el extremo oriente, y Alemania, no se resignó a ser un convidado de piedra humillado desde el tratado de Versalles, optó por alejarse deliberadamente del sistema internacional dejando la Liga de Naciones en 1934 y liderada por los nazis se encaminó  decididamente por la liquidación del modelo de economía de libre comercio mundial que estuvo vigente en las décadas centrales del siglo XIX,  y que había sido restaurado durante unos años después de la Primera Guerra Mundial.

Francia y Gran Bretaña, eran los estados que seguían controlando la mayor parte del mundo en régimen colonial. En América, Estados Unidos, habiendo consolidado su hegemonía en este continente, aspiraba también a ocupar el papel que le correspondía en el mundo, mientras que, la Rusia socialista, surgida de la revolución de octubre de 1917, aspiraba con fuerza a jugar un papel fundamental en el mundo exportando su revolución.

Y tras dos décadas de paz, las potencias europeas entraron de nuevo en disputa por conseguir la hegemonía del sistema económico mundial, pero esta vez, con más virulencia si cabe, se enfrentaron en la que fue la Segunda Guerra Mundial. Alemania aspiraba a derrotar a Rusia para expandirse hacia el este de Europa y acabar con la revolución socialista, y dominar a Gran Bretaña y Francia para liderar el sistema económico mundial, por su parte Japón quería colonizar China y derrotar a Estados Unidos para controlar el Asia Oriental.

 

4. Cuarto estadio: El final del enfrentamiento en el Centro del Sistema Económico Mundial, la descolonización y las nuevas áreas de influencia (1945 - 1989)

La Segunda Guerra Mundial finalizó en 1945 con la derrota de las fuerzas del eje (Alemania, Italia y Japón). El triunfo sobre los regímenes totalitarios del eje, supuso la consolidación histórica de la democracia en el centro del sistema capitalista. El tratado de Postdam (1945) marcó el inicio del nuevo orden internacional en el que las potencias vencedoras: Francia, Inglaterra, EEUU y la URRS, se repartieron mundialmente las áreas de geopolíticas de influencia y llegaron a un consenso en las reglas básicas de funcionamiento en el ámbito internacional, así nació la Organización de las Naciones Unidas (ONU) (1945) que sustituiría tras el paréntesis de la guerra a la antigua Sociedad de Naciones (1918).

Pero esta vez, las potencias que lideraban el sistema capitalista mundial, ante la influencia de la URSS sellaron una alianza para el desarrollo económico, articulándose un nuevo orden económico mundial surgido de los acuerdos de Bretton Woods (New Hampshire, EEUU, en 1944)[29]. Estados Unidos que salió económicamente indemne de la guerra, incluso con una industria reforzada lideraría este proceso. El Plan Marshall aprobado en 1948 que duró hasta 1951 supuso una fuerte transferencia de capitales en condiciones favorables para la reconstrucción económica de la Europa democrática que había sufrido las consecuencias de la guerra. En Japón sería el llamado Plan Mac Arthur quien contribuyó a la reconstrucción de la economía de mercado japonesa.

Ello trajo entre 1948 y 1973 la mayor acumulación de capital de la historia, ese cuarto de siglo fueron los años de oro del crecimiento económico, el PIB crecía en los países de la OCDE entre el 7 y el 12%. Estados Unidos lideraba tanto los procesos económicos como políticos, constituyéndose en la principal potencia económica del sistema capitalista mundial. Tras la crisis de 1929, había surgido la desconfianza en el valor absoluto del mercado como regulador de la oferta y la demanda, y una nueva filosofía económica se impuso que se basaba en la inversión privada complementada por la pública, dando al Estado un protagonismo casi decisivo en la marcha de la economía[30].

El Estado y los monopolios de los que una parte importante era propietario el Estado serían los que liderarían los procesos económicos en lo que vino a llamarse el capitalismo monopolista de Estado. La fuerza adquirida de los sindicatos y el temor de las clases sociales propietarias de los medios de producción, al comunismo[31], con partidos de esta ideología con fuerte implantación en Europa Occidental, dio una fuerza importante a los trabajadores asalariados y propició que los salarios no estuvieran regulados por el mercado sino por la negociación colectiva, lo que contribuyó al incremento del poder adquisitivo y la formación del “Estado del Bienestar” (Cobertura sanitaria y económica asegurada por el Estado en la enfermedad y jubilación).

Como consecuencia de la ocupación efectiva del ejército soviético de Europa Oriental, quedaron dentro del área de influencia de la URSS los países de esta parte de Europa, que pasaron a desconectarse del sistema capitalista mundial. La influencia de la URSS se extendía desde el Pacífico norte por el este, hasta Europa Oriental por el oeste, situándose su límite occidental en la Alemania del Este.

Tras la Segunda Guerra Mundial, las relaciones de las colonias con las metrópolis comenzaron a cambiar radicalmente. Los pueblos colonizados dejaron de ser agentes pasivos en las disputas imperialistas e iniciaron el camino de la independencia política. En este movimiento emergente estaban las colonias de los imperios principalmente francés, británico, holandés y belga, que aspiraban a su propio desarrollo bajo bases nacionales independientes, pero que respondían a diferentes tendencias, por una parte, la orientada a la desconexión del sistema capitalista, fundamentada en los movimientos de independencia con ideología comunista; y por otra, la orientada a la independencia de base ideológica socialdemócrata o liberal con el objetivo del desarrollo nacional integrado en el sistema económico capitalista mundial.

La URSS favoreció los movimientos tendentes hacia la desconexión, y EEUU favoreció la emancipación de las colonias dentro del sistema capitalista, en este objetivo, EEUU luchaba, por una parte, contra la desconexión y la alineación de los países que aspiraban a su independencia dentro de la influencia de la URSS, y por otra, quería limitar el poder de los viejos imperios europeos, pasando a ocupar ese espacio bajo un nuevo tipo de relación político económica, ya experimentada en la América Latina, basada en la subordinación de los procesos de producción de los países independizados a un modelo comercial de intercambio de materias primas por tecnología[32].

Por último, estaba la tendencia de las viejas metrópolis europeas de resistencia a la emancipación colonial, aunque con diferentes planteamientos al respecto. Gran Bretaña, opto en general por una política descolonizadora, delegando en las clases dominantes autóctonas el proceso descolonizador (protectorados) y salvaguardando la articulación económica con la metrópolis (la Commonwealth)[33]. Francia le costo más, puesto que su modelo de asimilación dejaba menos autonomía a las clases dirigentes autóctonas y tuvo que enfrentarse a numerosas guerras pues no hubo por ninguna de las dos partes voluntad de integración, Indochina y Argelia fueron los conflictos más fuertes. Holanda, pretendió un camino intermedio entre el modelo británico y el francés, pero acabó en un modelo represivo para frenar el nacionalismo socialista y religioso de Indonesia[34].

Varios factores favorecieron el proceso de independencia de las colonias, el primero de ellos fueron los conflictos interimperialistas, sobre todo entre la Primera y Segunda Guerra Mundial. Tras la caída del imperio Otomano aliado de Alemania en la Primera Guerra Mundial se produjo un reparto del oriente Medio, Gran Bretaña dominó Arabia, que paso a ser Reino de Arabia Saudita en 1932; Irak que alcanzaría la independencia en 1931; Palestina, conflicto sin resolver, tras la creación del Estado de Israel en 1948; Egipto en 1936 e Irán en 1930, obtuvieron la independencia formal de Gran Bretaña pero no sería definitiva hasta después de la Segunda Guerra Mundial, Francia dominó Siria y Líbano consiguiendo su independencia ambos países en 1946.

Después de la Segunda Guerra Mundial, otros factores predominaron en los movimientos de independencia, el movimiento comunista, que había denunciado el imperialismo y que reivindicaba la autodeterminación de las colonias y la desconexión del sistema capitalista mundial. En este pensamiento se inspiraron, Mao Tse Tung en China, Ho Chi Ming en Vietnam, Kim II Sung en Corea. En América Latina Fidel Castro y Ernesto <Che> Guevara. En África lideres como Patricio Lumumba en el Congo Belga, Samora Machel en Mozambique, Seku Ture en Guinea, Amilcar Cabral en Guinea portuguesa y muchos otros estuvieron influenciados por este pensamiento. En 1949, China con 554 millones de personas el 22% de la población mundial, compuesto casi totalmente por campesinos, un 89% de la población era rural, protagonizó la segunda gran desconexión del sistema económico capitalista, e inicio una andadura de reformas agrarias en un régimen prácticamente autárquico.

Pero el movimiento descolonizador tendría otra expresión en la formación de elites políticas en las  colonias, educadas en el pensamiento europeo (liberal socialista): Gandhi en la India. Sukarno en Indonesia, Nasser en Egipto, Ben Bella en Argelia, Burguiba en Túnez, Nkrumah en Ghana, Nyerere en Tanzania, Kebyatta y el movimiento <mau mau> en Kenia y muchos otros. La actitud favorable de la ONU a la descolonización, así como de EEUU siempre y cuando ésta no supusiera la desconexión del sistema económico capitalista mundial, favoreció el desarrollo de este movimiento sin pretensiones de desconexión.

En Asia, India, Pakistán y Ceilán (Sri Lanka) consiguen la independencia de Gran Bretaña en 1947, Birmania en 1948 e Indonesia (de Holanda) en 1949. En 1957 consiguieron la independencia Singapur y Malasia (que se constituyó como federación Brunei, Norte de Borneo y Sarawak en 1963). En África, la mayor parte de los países consiguieron la independencia política entre 1956 y 1962. Francia fue quien tuvo luchas de liberación nacional más violentas en el norte de África (la insurrección argelina comienza en 1954 y durará hasta 1962).  En 1956 alcanzan la independencia Marruecos, Túnez, y Sudán, en 1957 Ghana, en 1958 Guinea, en 1960 Camerún, Togo, Madagascar, Congo Belga (Zaire), Somalia, Congo-Brazaville (República del Congo), República Centroafricana, Chad, Gabón, Dahomey (Benín) Níger, Alto Volta (Burkina Faso), Costa de Marfil, Senegal, Mali, Nigeria y Mauritania. En 1961 Sierra Leona y Tanganika; en 1962, Argelia, Ruanda, Burundi y Uganda; en 1963, Zanzibar y Kenia, y en 1964, Malawi y Rodesia del Norte (Zambia). Las colonias portuguesas de Angola y Mozambique en 1975-1976; en 1980 Zimbawe, y en el caso de Sudáfrica, en los años noventa, se aboliría el régimen racista con la abolición del apartheid y la convocatoria de elecciones democráticas. La última colonia que ha accedido a la independencia ha sido Namibia en 1992. En América, el proceso de descolonización se limitó a las colonias caribeñas. Consiguieron la independencia, Jamaica, y Trinidad y Tobago, en 1962; Barbados en 1966 y en la década de los setenta y principios de los ochenta el resto de colonias, Surinam, (Guayan Holandesa), Guyana (Guayana Inglesa), así como otras islas del Caribe[35].

Con posterioridad a la independencia, las naciones pobres que constituyeron el denominado Tercer Mundo, buscaban su propia afirmación en la elaboración de proyectos nacionales para desarrollar procesos productivos autosuficientes a través de la creación de empresas estatales, derivadas del modelo keynesiano de economía mixta. Se pretendía un desarrollo acelerado y a la vez equilibrado entre el desarrollo industrial y la transformación de la sociedad rural en urbana, en el que se precisaban infraestructuras, carreteras, ferrocarriles y energía eléctrica.

 

En este proceso, la rivalidad  entre la URSS y las potencias de economía de mercado, hizo que los países occidentales liderados por los EEUU, apoyaran un camino no comunista que condujera al desarrollo y a la estabilidad de los países subdesarrollados. La cruzada por superar la pobreza a través de la concesión de prestamos y apoyando los movimientos reformistas en el Tercer Mundo se planteaba para los países desarrollados con cierta urgencia para evitar la deriva de los países pobres hacia la desconexión del sistema capitalista. Pero a pesar de los apoyos de los países desarrollados, las relaciones comerciales con los países surgidos de la descolonización no podían cambiar la estructura productiva fundamentada en siglos de existencia, y siguieron fundamentándose principalmente en el intercambio de tecnología por materias primas.

Esta dependencia tecnológica que tenían los países pobres de los países desarrollados se pretendió superar con la aplicación del modelo de Industrialización por Sustitución de Importaciones (ISI), es decir, reemplazar determinados productos importados por producción industrial nacional, pero ello solo producía un cambio en la composición de las importaciones ya que se dejaban de importar productos industriales o de consumo acabados, pero se importaban productos intermedios necesarios para generar y continuar un proceso de industrialización sustitutiva. Por otra parte, la producción industrial nacional debía ser protegida pues no podía competir con la productividad de los países desarrollados. Este modelo si bien consiguió algunos éxitos económicos no lo fue en el nivel deseado para atender la demanda de una población creciente y en rápida transformación de la sociedad rural a la urbana, cuestión que condujo a graves problemas de asentamiento humanos con importantes carencias de vivienda infraestructuras.

En los países rectores del sistema económico mundial, el modo de desarrollo instaurado después de la Segunda Guerra Mundial se basaría en el bajo coste de las materias primas, en un régimen de acumulación intensivo, propiciado por el fordismo y toyotismo, y en la orientación de la economía desde el Estado. Este modelo de desarrollo entraría en crisis en los años setenta. El auge económico experimentado durante los años cincuenta y sesenta favoreció el incremento de la productividad en todo el mundo, pero en Europa y Japón comenzó a ser mayor que en EEUU y por lo tanto sus productos a ser más competitivos en el mercado, cuestión que llevaría a que en 1967, EEUU registrase un fuerte déficit en su balanza comercial, al mismo tiempo, aumentaron los gastos por la guerra de Vietnam, los que acentuó el incrementó progresivo del déficit general de su balanza de pagos.

EEUU, intentó hacer frente a los pagos con medidas de carácter inflacionista como fue el incremento de la masa monetaria que a la postre llevó a la devaluación del dólar, pero éste no podía devaluarse sin afectar al conjunto del sistema monetario internacional, por cuanto era la unidad de referencia para establecer paridades y era la principal moneda de reserva internacional, por lo que la devaluación tuvo el efecto inmediato de empobrecer a todos los países con reservas de dólares. En esta situación se produjo una fuerte tendencia a la conversión de las reservas de dólares a oro, llegando a superar los 40 dólares la onza de oro, cuando el cambio fijado en Bretton Woods era de 35 dólares la onza de oro.

En 1971, EE.UU. decretó la suspensión de la convertibilidad de dólares en oro, ello fue acompañado de dos devaluaciones, la primera, en 1971, situaba una paridad de una onza de oro 38 dólares, y la segunda, en 1973, una onza de oro 42,2 dólares. La especulación se desató con fuerza llegándose a pagar 190 dólares por una onza de oro. Estas devaluaciones tuvieron repercusiones altamente negativas para la economía de numerosos países, en particular para aquellos cuyas reservas estaban constituidas básicamente por dólares como era el caso de los países exportadores de petróleo. En sustitución del patrón dólar/oro se estableció la flotación de monedas (el no patrón) que permanece en la actualidad, que representa el ajuste diario de paridades en función del mercado cambiario.

Las devaluaciones del dólar, obligaba a los países exportadores de petróleo a vender más para obtener lo mismo, al tener que cobrar sus exportaciones en dólares. En esta situación la OPEP decidió encarecer el precio del petróleo. Esta medida no fue mal vista por EEUU, pues el incremento de costes iba a repercutir negativamente en sus principales competidores comerciales Japón y Europa. Esta conjunción de intereses de la OPEP y EEUU lanzó la escalada de precios del petróleo. El 16 de Octubre de 1973, en plena guerra árabe–israelí del Yon Kippur, la OPEP decidió aumentar el precio del barril de petróleo de 3,45 dólares a 5,5 dólares. Esta escalada se mantendría hasta alcanzar el máximo techo en 1984 con 34 dólares/barril. Como resultado, el capitalismo mundial entró en crisis con carácter generalizado.

Pero paradójicamente el descenso de la actividad económica no trajo un descenso de los precios tal y como había sucedido en la crisis de 1929, sino que se dio un fenómeno al que se denominó estanflación (estancamiento con inflación). Después de varias medidas económicas durante los años setenta para controlar la inflación sin éxito, como elevación de impuestos, reducción del gasto público, intervención directa sobre salarios y precios, tanto los gobiernos de izquierda como los de derecha comprendieron que el intento de salir de la crisis mediante el gasto deficitario sería inútil y contraproducente.

A finales de la década de los setenta, el descontento de la economía mixta (economía de mercado y monopolio estatal) estaba presente en la mayoría de los gobernantes de los países desarrollados. El fenómeno estanflacionario, hacía necesario un cambio en las orientaciones de política económica primando el objetivo de control de la inflación como forma de recuperar el control de precios y el consumo. En los años ochenta comenzaría una lucha denodada contra la inflación[36].

Para conseguir reducir la inflación, las tesis monetaristas, se apoyaban en la adecuación y control de la masa monetaria como elemento fundamental para el control de los precios[37]. Pero las medidas monetaristas impulsadas por la Reserva Federal de los Estados Unidos y del Banco de Inglaterra para controlar la masa monetaria no tuvieron efecto.  Este fracaso fue debido a que en la economía moderna no se puede saber con precisión cual es el dinero circulante, pues además del dinero efectivo y los depósitos a la vista, están otro tipo de fondos de ahorro que pueden convertirse también rápidamente en dinero.

El procedimiento para reducir la masa monetaria en circulación se basó a principios de los años ochenta en la elevación de los tipos de interés en EEUU en los activos a medio y largo plazo. Esta medida atrajo dinero en efectivo y también de las cuentas corrientes, que rendían bajos intereses, a los activos menos líquidos que rendía altos intereses a medio y largo plazo, con ello el circulante monetario se redujo. El efecto no deseado de esta medida fue un gran flujo de divisas a EEUU que reforzaron el dólar apreciándolo, esto provocó un encarecimiento de las exportaciones y favoreció las importaciones principalmente desde Japón. La medida conllevó la peor crisis económica desde 1929, <<el paro subió en EE.UU. al  10,7%, y la quiebra de pequeñas empresas fue la mayor desde el decenio de 1930>>[38],  pero la inflación comenzó a remitir entre 1983 y 1984 en EEUU a la que siguió Gran Bretaña.

En el origen de la inflación se encontraba también el modelo económico monopolista de Estado, si en la economía concurrencial, el exceso relativo de producción, era el mercado el que se encargaba de reducir los precios, en el sistema monopolista de Estado la tendencia era a recuperar la disminución de ingresos por falta de ventas, elevando los precios, ello era posible ante la falta de competencia empresarial principalmente en productos estratégicos como telecomunicaciones, carbón, refinados del petróleo, electricidad y transportes, lo cual repercutía en el resto de sectores productivos.

Basados en esa consideración los gobernantes de los países ricos, en la lucha contra la inflación promovieron la liberalización de las empresas estatales lo que supuso un aumento de la competencia y de la productividad, con ello el mercado actuó favorablemente a la reducción de la inflación, y los tipos de interés pudieron ir bajando, lo que favoreció de nuevo el consumo[39].

Las grandes crisis que han supuesto cambios importantes de orientación económica, principalmente la de 1929 y la de 1973-1982, tuvieron su origen en disfunciones monetarias diferentes, en ambos casos, se creó una descompensación entre la capacidad de producir y la de consumir, y ambas, también tuvieron respuestas diferentes, válidas en cada caso para el momento histórico.

Tras la crisis de 1929, el Estado se convirtió en el garante de la demanda, pero ésta se articuló sobre el desarrollo de necesidades como infraestructuras y la construcción del Estado del bienestar, y su desarrollo tuvo un gran éxito en la reconstrucción económica desde el final de la Segunda Guerra Mundial hasta principios de los años setenta. A partir de la crisis de 1973-1982, en los países ricos, se demostró que el Estado había agotado su capacidad de gestionar la demanda. La nueva fase de crecimiento más sólida la constituyó el mercado basado en la diversificación de productos de consumo y en la aceleración del ciclo consumo. La política económica monetarista surgida en respuesta a la crisis supuso cambiar el criterio del crecimiento económico, privatizando las empresas estatales y devolviendo el protagonismo de la demanda principalmente al mercado[40].

Como consecuencia de esa nueva filosofía económica el control del dinero y del déficit ha pasado a formar parte de la cultura económica como aspecto fundamental, cuestión que ha llevado a que los Estados deben reducir su déficit presupuestario y que los Bancos Centrales, independizados institucionalmente de los gobiernos, sean los valedores de la regulación monetaria y de los tipos de interés. En este modelo, el Estado pierde también importancia en la articulación de la demanda a favor del sector privado tanto en medios de consumo como de producción.

En los países del Tercer Mundo, la mayor parte de los países habían visto frenados sus intentos de crecimiento económico ante el aumento de la factura petrolera. Si el modelo de Industrialización por Sustitución de Importaciones (ISI) ya había dado síntomas de fracaso, la crisis del petróleo terminó de oscurecer las expectativas del desarrollo, que solo pudieron mantenerse recurriendo al endeudamiento[41].

La banca privada internacional con el fin de rentabilizar estos enormes depósitos, se lanzó en la década de los setenta a una política de concesión de préstamos y créditos a los países y empresas que los solicitarán, a bajo tipos de interés con la cláusula de variabilidad de dicho tipo. Estos créditos se vieron en numerosos países en vías de desarrollo, particularmente en América Latina, como un balón de oxígeno ante la crisis derivada del aumento del precio del petróleo, pero la sustitución en la administración norteamericana de Carter a Reagan representó un cambio drástico en la política económica. La lucha contra la inflación restringiendo la oferta monetaria a través de la política de promover altos tipos de interés  hizo que estos subieran en EEUU hasta el 20%.

Este incremento de los tipos de interés, llevó al sistema bancario mundial, muy comprometido en el proceso de los flujos financieros de los países ricos hacia los pobres, a la aplicación de la cláusula de variabilidad, los prestamos concedidos a los países de la pobres pasaron de tasas de interés bajas a tasas de interés altas (se pasó del 0,57% en 1979 al 7% en 1982). El problema de la deuda había nacido. Una medida anticrisis en los países desarrollados, como fue la subida de los tipos de interés y que había servido para superar la crisis estanflacionaria, generaría una crisis estructural permanente en los países pobres, afectando duramente a las empresas y Estados deudores.

En poco tiempo lo que era una deuda posible de asumir se convirtió en un duro lastre al incrementarse el servicio de la deuda[42] que no tardó en alcanzar límites elevadísimos. Las empresas privadas incapaces de pagar su deuda la transfirieron a sus respectivos Estados y éstos asumían, además de su deuda, la deuda privada, en la que se denominó <<deuda privada públicamente garantizada>>. Los propios Estados deudores para poder hacer frente al pago del servicio de la deuda, se endeudaban aún más. Tal situación condujo a los países en vías de desarrollo, particularmente a  América Latina, por ser el área más endeudada relativamente respecto de su PIB, hacia la catástrofe, hacia lo que se ha bautizado como la <<década perdida>>[43].

El pago del servicio de la deuda por parte de los países pobres endeudados representó un importante flujo de capitales desde los países en vías de desarrollo hacia los desarrollados, a través de los canales de la Banca internacional privada. Tal trasvase de capitales dio lugar a una profundización de la crisis en los países pobres y a suavizar la crisis de los países ricos[44].

A diferencia de las crisis de 1873 y 1929 en el que predominaron las fuerzas centrípetas tendentes a reforzar el capitalismo de base nacional cerrado en sus áreas de influencia exclusivas, la crisis de 1973-1982 puso de manifiesto que en la situación alcanzada de la economía mundo, tras el final de los imperialismos coloniales por el acceso a la independencia de las colonias, no era posible el recurso proteccionista, y las fuerzas centrífugas prevalecieron sobre las centrípetas, es decir, se impuso la tendencia globalizadora, frente a la proteccionista.

En el ámbito geopolítico desconexionado de la URSS, ampliado a los países que formaron el COMECON[45], el reto interno en los años ochenta se planteaba en alcanzar el grado de desarrollo de las potencias económicas occidentales, con una mayor diversificación en la oferta productiva, pero ello no pudo ser; el sistema de acumulación de capital en el régimen político-económico socialista se fundamentaba en la sustitución del mercado por la planificación económica. Las necesidades de la población y del Estado, es decir la oferta y la demanda, se determinaban desde las instancias del poder político y ello tuvo sus limitaciones para promover el desarrollo económico. En una primera fase de la economía socialista, la intervención del Estado se mostró muy efectiva en el periodo entre guerras llegando a crecer el PIB hasta un 12% anual, además tuvo el efecto positivo de ayudar a crear todas sus infraestructuras básicas, carreteras, electrificación e infraestructuras de servicios públicos, pero esta primera fase de desarrollo económico que fue muy efectiva ante la demanda de las necesidades básicas, alimentos, bienes de equipo, vivienda, sanidad y educación, tuvo su techo cuando llego el momento de abordar una segunda fase de desarrollo basada en la reinversión de los ahorros de la población en una demanda diversificada de necesidades más subjetivas de bienes de consumo, turismo, automóviles, electrodomésticos, segunda vivienda etc.[46].

La incapacidad de la economía planificada para abordar el desarrollo de una economía de consumo basada en una demanda sujeta a criterios personales diversos, llevó a que lentamente se fueran generando circuitos económicos al margen del Estado, una parte importante del PIB ruso se encontraba en ese sector, estos circuitos comenzaron a manejarse en la sombra controlados por una clase emergente que controlaba una parte importante de la economía de bienes de consumo, formada por mafias, a veces, enquistadas en las propias instituciones del Estado, por ejemplo, en 1988, a pesar del recurso a la importación de bienes de consumo occidentales, las estanterías de las tiendas estatales estaban vacías o exhibían mercancías de baja calidad. Los productos de las cooperativas no alcanzaban a cubrir las necesidades de la población. Los beneficiarios fueron los intermediarios  que atendían la demanda de la población desde sus propias redes de distribución. Ello hacía que el dinero de los ciudadanos fuera reinvirtiéndose en estas necesidades, pero al margen de la planificación del Estado, de esta manera este capital pasó a desarrollarse fuera del sistema, surgieron redes clandestinas de poder económico, la economía subterránea resultó la más dinámica mientras que la oficial entró en crisis, pues los planes quinquenales no cubrían las expectativas de la población. De esta manera, desde los años setenta, el sistema político de la URSS entró en contradicción con las expectativas de desarrollo socioeconómico de la población[47]. Las fuerzas económicas internas devoraron el régimen político por obsoleto, al igual que en la lucha entre el antiguo régimen y el liberalismo, los dueños de la economía emergente de la URSS, (los nuevos burgueses) presionaban para la liberación de las propiedades del Estado para su continuar su ciclo de reinversión de capitales, para pasarlas a manos privadas.

Los intentos de Mihail Gorbachov para una reforma del sistema soviético llegarían demasiado tarde, las clases emergentes precisaban todo el poder político y se organizaban en la periferia de la Unión, imponiendo en algunas repúblicas la soberanía o la descentralización de facto. La reacción de los burócratas y militares nostálgicos del pasado, en un fallido golpe de Estado el 20 de agosto de 1991 abriría definitivamente el camino a la disolución de la URSS dando lugar a la Comunidad de Estados Independientes (CEI), a la vez que todas la repúblicas iniciaban un proceso acelerado de inserción en el Sistema capitalista mundial. Tras esta revolución incruenta, gestada dentro y fuera de la administración soviética, la venta de fábricas y tierras permitió continuar el ciclo acumulativo.

El programa de privatización se inició en octubre de 1992 y para julio de 1994 la mayor parte de la industria rusa ya había sido privatizada. Sin embargo la propia forma en la que se produjo este fenómeno, totalmente desarticulado en el extenso territorio soviético, trajo el problema de la desmembración del mismo. En el fondo estuvo y sigue latente la propia recomposición del capitalismo en la nueva clase de titulares privados. En cada región de la ex URSS la reorganización del capitalismo al margen del Estado a precisado de instituciones y leyes locales o nacionales predominando éstas sobre las estatales, la CEI fue una manera de intentar articular el emergente fenómeno capitalista, pero incluso la propia Rusia no ha podido evitar las tendencias disgregadoras de los poderes locales, es probable que esta tendencia sea pasajera y que el capital una vez organizado en sus orígenes territoriales, en una segunda fase de acumulación, precise una articulación más centralizada, que vaya progresivamente reforzando de nuevo el Estado Ruso[48].

La otra, gran desconexión, China, tendría una particular evolución tras la muerte de Mao Tse Tung. Las tendencias que ya habían aflorado en la revolución cultural de modernizar China instaurando la economía de mercado en una parte de la producción agraria, habían sido derrotadas por las tesis de Mao Tse Tung de: <<no avanzar en la modernización si la forma que en la que se realizaba ésta podía llevar a la instauración del capitalismo>>. Esta tesis tenía su oposición en la esgrimida por Deng Xiaoping, para quien lo importante era, manteniendo la planificación, el crecimiento económico aunque ello supusiera, la introducción de la economía mixta[49]. En 1978, dos años después de la muerte de Mao Tse Tung, Deng Xiaoping surgiría como líder del Partido Comunista Chino, siendo indiscutido hasta su muerte en 1997. En el 11º Congreso del Partido Comunista de China celebrado en 1978 se tomaría la decisión de reorientar parte de la economía de China y ciertas regiones del país hacia el mercado, en lo que posteriormente se denominaría <<un país dos sistemas>>.

Las primeras reformas afectaron a las explotaciones agrarias donde se introdujo el <<sistema de responsabilidad doméstica>> en el que cada familia era responsable de la tierra que trabajaba, debiendo producir una parte para el Estado y otra para su beneficio. La actividad comercial que produjo este sistema económico fue enorme, las producciones privadas aumentaron considerablemente, en 16 años la producción aumentó en un 50%. La rápida mejora en la agricultura fue el comienzo de las reformas económicas de China. En 1980 se crearían las Zonas Económicas Especiales (ZEE), en la provincia de Guangdong, incluyendo Shenzen, frente a Hong Kong y en la provincia Fujian, frente a Taiwan, eran zonas procesadoras de exportaciones pero las mismas constituyeron un centro de atracción de inversiones. El concepto fue extendido a gran parte de las ciudades de la costa de China que impulsaron la economía china. La devolución de Hong Kong a la soberanía China en 1997 supuso un importante empuje a la tendencia aperturista de China. Desde 1978 la economía ha venido creciendo a una tasa anual del 9,3%. La renta per cápita se duplicó entre 1978 y 1987, y volvió a duplicarse entre 1987 y 1996  y sigue creciendo un ritmo nunca visto en la historia moderna en una población de más de 1.300 millones de personas. Resulta evidente que gracias a la desconexión del sistema capitalista mundial China pudo ordenar y realizar este desarrollo, pero la desconexión ha tocado a su fin, China aspira a integrarse en la economía mundial como lo muestra su integración en la Organización Mundial del Comercio (OMC)[50].

De las desconexiones del sistema económico mundial de la URSS y de China queda la experiencia de que ésta fue beneficiosa en un primer momento para articular las bases del desarrollo autocentrado y estructurado, pero en este aspecto hay que señalar que los éxitos iniciales tanto de la URSS como de China en la formación de las bases económicas para integrar a la mayoría de la población en el desarrollo económico, se pudieron realizar gracias a la capacidad de estos países para generar, en una primera fase, desarrollos  autárquicos, lo que les ha permitido crear las bases infraestructurales para el desarrollo autocentrado y estructurado. No es el caso del resto de países surgidos de los procesos de descolonización, que se han visto forzados desde el principio a desarrollar sus economías subordinadas a las antiguas metrópolis, porque no reunían la masa económica crítica para propiciar un desarrollo autárquico, por ello, países desconexionados como Corea del Norte, Vietnam o Cuba, no han podido evolucionar hacia un desarrollo autocentrado y estructurado, lo que pone en evidencia, que la garantía del éxito inicial dependía no solamente de la desconexión sino de la masa económica desconexionada, la India podía reunir esa masa económica pero no ha tenido un régimen que haya posibilitado el éxito inicial de la URSS o el que está teniendo China[51].

De cualquier manera, éste es un debate agotado; la caída del modelo soviético a finales del siglo XX puso en evidencia que la desconexión era una vía muerta para avanzar en el desarrollo económico de la sociedad. La apertura de China al mercado mundial con su ingreso en la OMC en la ronda de Qatar en noviembre del 2002, supuso la confirmación que la era histórica de las desconexiones socialistas del sistema económico mundial, han finalizado[52].

 

5. Quinto estadio: La formación del espacio comercial mundial (1989 – Siglo XXI)

Durante el siglo XX se ha puso fin a las dos tendencias históricas que conformaron el desarrollo económico basado en áreas de influencia exclusivas, por una parte, la división que protagonizaron los diferentes imperialismo coloniales, y por otra, la división entre el espacio geopolítico de economía de mercado, y las desconexiones de los países del socialismo real.

Las crisis de 1873 y de 1929 debido que se produjeron bajo un modelo de capitalismo imperialista desembocaron en el proteccionismo económico y en la disputa entre potencias por áreas de influencia exclusiva para el desarrollo económico, que derivaron en la 1º y 2º Guerra Mundial.

En la crisis de 1973, la independencia política de las colonias, había puesto fin al modelo imperialista de base colonial, y por ello, no cabía el recurso a modelos proteccionistas sustentados en el comercio dentro de áreas de influencia exclusiva, solo cabía proseguir con la apertura mundial de mercados.

Por otra parte, con la caída de la URSS y la apertura de China al sistema de economía de mercado mundial, se dio por terminado el modelo de las desconexiones socialistas del sistema capitalista, lo que propició el reforzamiento de apertura de los mercados internacionales.

La trascendencia de estos acontecimientos, no reside únicamente en la desaparición de esos modelos históricos de división geopolítica, sino que ha supuesto el final de la fase de confrontación mundial por el dominio político - militar de áreas geopolíticas exclusivas para el desarrollo económico.

De esta manera, se ha abierto un nuevo periodo en el desarrollo de la <<economía mundo>> iniciada en el siglo XVI, éste viene definido por la conformación del <<espacio comercial mundial>>, sin que en este proceso se advierta, a pesar de la resistencia de algunas naciones y de colectivos agrarios de los países desarrollados, ningún camino de retorno a sistemas proteccionistas.

Si la formación de la Nación y el Estado constitucional moderno respondió a las expectativas de conformación de un ámbito adecuado para el desarrollo económico capitalista, y en muchos casos, como marco revolucionario de la desconexión de dicho sistema, en la fase actual, las naciones han perdido esa referencia, la nación se articula como marco de adecuación a la globalización del comercio mundial. La mayoría de los países del mundo están de acuerdo en que se precisa organizar el mercado mundial aunque no se pongan de acuerdo en la forma y los ritmos para el desarrollo de esta nueva fase.

La contradicción entre la actual organización político-económica de base nacional y el desarrollo del espacio comercial mundial se manifiesta en la necesidad de reformar a la baja los sistemas arancelarios nacionales hasta conseguir su extinción, a la vez que se crean nuevas zonas de comercio preferentes. Ante este reto ha surgido una tendencia a la constitución de enormes oligopolios a escala mundial que se preparan para situarse en las condiciones más favorables, para abordar esta nueva fase de desarrollo económico.

La rivalidad que se manifiesta ahora entre Estados, ya no es por la disputa de áreas geopolíticas exclusivas, sino por adquirir mejores posiciones en la apertura del mercado mundial, para ello se están produciendo agrupaciones de naciones en mercados preferentes, como paso intermedio de apertura definitiva al mercado mundial, regulado por la Organización Mundial del Comercio.

Con todo, este proceso no está exento de contradicciones, pues, la liberación de los mercados va a suponer la desprotección de sectores económicos, particularmente del sector agrario que puede arrastrarles a la ruina, cuestión que evidentemente va a crear grandes resistencia al cambio en estos colectivos. El mercado del trabajo, puede ser el único para el que seguirán existiendo fuertes restricciones a la libre movilidad de personas entres países, sobre ello volveré más adelante.

Los países pobres van estar sometidos con mayor intensidad a la dinámica marcada por los países ricos, la vía de la desconexión del sistema económico mundial a la que aspiraron algunos países del tercer mundo durante la Guerra Fría para iniciar un desarrollo autocentrado y estructurado está agotada. Los países pobres se enfrentan, de este modo, a una situación en el que la variante revolucionaria queda descartada, su apuesta de desarrollo precisa de nuevos desafíos, pero los desequilibrios socioeconómicos alcanzados en estos países, en el último cuarto de siglo, son de tal profundidad, que difícilmente pueden ser resueltos.

Los próximos capítulos son una reflexión sobre la situación y perspectivas del porvenir socioeconómico del mundo en esta nueva fase de desarrollo económico. 

ANEXO RESUMEN

Transformaciones del uso humano del espacio geográfico mundo en sus relaciones político-económicas desde el siglo XVI hasta el siglo XXI.

Estadios de de la formación del espacio geográfico político-económico mundo

----------

Primer estadio

(La acumulación capitalista originaria)

Siglo XVI - 1815

ESPACIOS RECTORES DE LA ECONOMÍA MUNDO

ESPACIOS GEOPOLÍTICOS SUBORDINADOS

-Sometimiento de amplias regiones del mundo a las Monarquías absolutas europeas.

-Formación del Comercio de larga distancia.

-Formación del Comercio de Base Nacional. Mercantilismo.

-Guerra permanente entre potencias.

-Acumulación originaria capitalista y desarrollo de una nueva clase burguesa.

-Cambios institucionales contrarias al Antiguo Régimen en Inglaterra y Francia.

-División del mundo por áreas de influencia exclusivas con dominio político y militar de las metrópolis.

Expolio de materias primas.

 

 

 

 

-Emancipación Americana.

Segundo estadio

(El ascenso del capitalismo al poder político y la formación de la nación moderna)

1815-1873

ESPACIOS RECTORES DE LA ECONOMÍA MUNDO

ESPACIOS GEOPOLÍTICOS SUBORDINADOS

-Liquidación del Antiguo Régimen por las revoluciones liberales.

-Formación de los Estados nacionales de base constitucional y generalización de la economía de mercado.

-Formación del mercado mundial.

-Patrón monetario Oro.

-Paz entre potencias.

-Desarrollo nacional de EEUU.

-Emancipación de las colonias latinoamericanas.

-Colonización del resto del mundo.

-Desmantelamiento de las formas precapitalistas de producción y sustitución por formas capitalistas dirigidas desde las metrópolis.

-Mercado de las metrópolis con las colonias.

-Áreas de influencia en régimen colonial, comercialmente abiertas con dominio político y militar de las metrópolis.

Tercer estadio

(La confrontación de las Potencias Europeas por las áreas de influencia exclusiva,

y la primera desconexión del sistema mundial)

 1873-1945

ESPACIOS RECTORES DE LA ECONOMÍA MUNDO

ESPACIOS GEOPOLÍTICOS SUBORDINADOS

-Crisis de 1870. Desarrollo económico capitalista imperialista basado en áreas de influencia exclusivas en régimen colonial.

-1ª Guerra de las potencias mundiales  por la hegemonía capitalista de la economía mundo.

-Periodo entre guerras apertura de mercados entre las naciones.

-Crisis de 1929. Reforzamiento del desarrollo económico basado en áreas de influencia exclusivas.

-2ª Guerra de las potencias mundiales  por la hegemonía capitalista de la economía mundo.

-Áreas de influencia en régimen colonial, comercialmente cerradas con dominio político y militar de las metrópolis.

-Mercado de la metrópolis con las colonias de las áreas de influencia exclusiva de cada metrópolis.

-Inversión de capitales de las metrópolis en las colonias de influencia exclusiva.

Migración de las metrópolis a las colonias.

-Desconexión del sistema económico capitalista mundial de la URSS.

Cuarto estadio

(El final del enfrentamiento en el Centro del Sistema Económico Mundial, la descolonización

y las nuevas áreas de influencia)

1945-1989

ESPACIOS RECTORES DE LA ECONOMÍA MUNDO

ESPACIOS GEOPOLÍTICOS SUBORDINADOS

-Fin del imperialismo colonial.

-Relaciones de comercio con las antiguas colonias con subordinación de los procesos productivos.

-Entendimiento político y militar entre las potencias económicas de los países capitalistas desarrollados.

-Modelo de capitalismo monopolista de Estado.

-Guerra Fría entre la URSS y EEUU.

-Crisis económica de 1973. Estanflación.

-Crisis económica de 1981, subida tipos de interés. -Desmantelamiento de los monopolios del Estado, apertura al mercado. Independencia del Estado de los Bancos Centrales.

-Independencia política de las colonias y formación de las naciones del Tercer Mundo.

-Comercio de materias primas por tecnología de los países desarrollados.

-Explosión demográfica.

-Desequilibrios socioeconómicos profundos. Desconexión del sistema económico capitalista mundial de China.

-Disputa por la influencia en las nuevas naciones del Tercer Mundo entre la URSS y EEUU.

 

-Crisis de la deuda.

Quinto estadio

 (La formación del espacio comercial mundial)

1989-siglo XXI

ESPACIOS RECTORES DE LA ECONOMÍA MUNDO

ESPACIOS GEOPOLÍTICOS SUBORDINADOS

-Fin de la URSS.

-Formación del espacio comercial mundial.

-Intentos de superación del modelo institucional nacional surgido en el siglo XIX.

-Fin de la confrontación basada en el dominio por las potencias de áreas de influencia geopolíticas exclusivas.

-Avance en la globalización del mercado mundial.

-Apertura al desarrollo económico capitalista en China.

-Fin de las desconexiones del sistema económico capitalista mundial.

-Incorporación de los antiguos países industrializados socialistas al sistema económico capitalista mundial.

-Profundos desequilibrios socioeconómicos internos en las transformaciones económicas de los países del Tercer Mundo.

-Incremento de la migración de los países del Tercer Mundo a los países desarrollados.


CAPÍTULO II

Contradicciones socioeconómicas de la economía mundo

Si miramos al mundo solo como fuente de negocio de unos pocos, haremos de él un lugar miserable y de crisis socioeconómica permanente.

 

1. Los modelos socioeconómicos mundiales al comienzo del siglo XXI

Socioeconomía del Tercer Mundo. Desde los inicios de la colonización occidental bajo formas de explotación económica capitalistas hasta la culminación de la emancipación de las colonias realizada en las décadas centrales del siglo XX tuvieron que pasar casi cuatro siglos. Durante ese tiempo, la evolución de las sociedades coloniales estuvo marcada por los dictados de las potencias que dirigían el sistema económico mundial El desarrollo de la economía de mercado no fue fruto de un desarrollo histórico interno, sino que fue forzada y de origen externo. Las explotaciones se basaron en la especialización de los productos que podía producir y que demandaban las metrópolis, principalmente de productos agrarios y minerales, lo que dio lugar a que se formaran explotaciones en régimen de plantación de café, caucho, cereales, o de extracción de minerales como cobre, estaño, etc. Las colonias, pues, se significaron por la <<especialización>> en explotaciones del sector primario y la <<extraversión>> hacia las metrópolis, lo que generaba la <<dependencia>> de las mismas[53], y han sido las bases sobre las que se han articulado las economías de los países del Tercer Mundo que han tenido un pasado colonial hasta el siglo XX.

Este modelo económico ha tenido además la consecuencia de la desarticulación sectorial interna, ello debido a que el desarrollo del sector primario no se ha realizado paralelamente al desarrollo del sector industrial, como en las economías metropolitanas; lo que ha propiciado, por una parte, la formación de enormes masas de campesinos sobrantes en el campo al ser reemplazadas sus economías tradicionales sin disponer de alternativas de empleo industrial, y por otra, la constitución de un sector terciario escasamente productivo, denominado sector informal. Además, la desarticulación de los sectores económicos, ha sido también territorial dada la escasa relación entre desarrollo agrícola y desarrollo industrial.

Esta herencia del colonialismo, a pesar de la profunda diferencia de origen de las sociedades colonizadas en Asia, América Latina o África, alumbró un nuevo tipo de sociedad de características similares en todas ellas, formada por un sector de la población que vivía del régimen de explotación en función de la metrópolis, mientras que otro, seguía viviendo en régimen de economías tradicionales. Este último sector, se convirtió en un sector subordinado económicamente y marginado socialmente que contaba escasamente en el crecimiento económico mundial. La formación de estos dos sectores socioeconómicos configuró el modelo de sociedad dual.

En el sector moderno de los países con pasado colonial, constituido por enclaves mineros o enormes plantaciones en amplias zonas de latifundio, los campesinos empleados en este sector viven al margen del régimen tradicional de autoconsumo pero debido a la existencia de enormes masas de desempleados, bien del sector informal urbano o de economía tradicional rural, la oferta de mano de obra presiona a la baja en los salarios, y a pesar de estar integrados en el sector moderno de la economía viven al igual que los otros sectores en régimen  de subsistencia.

Por otra parte, las economías tradicionales rurales de subsistencia, están sujetas a la ley de equilibrio entre población y recursos de la tierra, el crecimiento de la población no puede ser absorbido por las economías tradicionales basadas en el autoconsumo, produciéndose un excedente demográfico, cuya única salida es la emigración a las ciudades, que carecen de un desarrollo industrial, por lo que los emigrantes se incluyen en el sector informal urbano, y en su mayor parte, constituyen economías familiares de subsistencia, lo que provoca bajos niveles de nutrición, escolarización y alfabetización, todo ello, en un proceso de transformación de la sociedad rural a la urbana, más como consecuencia de las escasas alternativas para ganarse la vida en el mundo rural que por opciones de trabajo en la ciudad, dando lugar a un grave problema de asentamientos humanos, con escasas infraestructuras, tanto higiénicas como sanitarias con las consiguientes consecuencias de enfermedades infecciosas.

Con la culminación de los procesos de independencia, los países del Tercer Mundo tomaron la iniciativa política, pero para ese momento (mediados del siglo XX) la sociedad dual ya estaba instaurada en la mayoría de los países independizados, y económicamente siguieron mediatizados por la relación económica con los países industrializados, primando en su comercio el intercambio de materias primas por tecnología. Los procesos políticos abiertos después de la independencia para transformar la situación de sociedad dual no han cambiado mucho la realidad[54].

Los Estados nacionales no han podido articular el desarrollo estructurado de los sectores económicos (Primario, Secundario y Terciario), ni tampoco la transformación equilibrada del campo a la ciudad, persistiendo la desestructuración sectorial económica que es la base de la sociedad dual[55]. En la actualidad este fenómeno sigue manifestándose con mayor o menor importancia en todos los países del Tercer Mundo. Por ejemplo, en la India, un sector capitalista moderno, en el cual se desenvuelven aproximadamente 100 millones de personas, coexiste con un sector de subsistencia con cerca de 600 millones de personas. Y en países de América latina como Brasil o México con casi dos siglos de independencia tampoco[56].

Socioeconomía de los países desarrollados. A diferencia del modelo de evolución socioeconómico desestructurado de los países con pasado colonial, el modelo de producción de los países desarrollados al constituirse como resultado del desarrollo interno del capitalismo obedece a reglas de lo que se denomina Modelo Económico Autocentrado y Estructurado. Este modelo se ha basado en un desarrollo económico autónomo en el marco de los Estados; la formación de un mercado interior que expresa la articulación sectorial de los sectores productivos (agricultura, industria, servicios); la expansión exterior derivado del progreso económico. Este modelo que define a las sociedades de los países ricos supone: el dominio del sector industrial y de servicios; un nivel de vida con una renta per cápita alta, sistema de educación y asistencia sanitaria extendido a toda la población, así como alta esperanza de vida.

 

2. El liderazgo económico mundial de los países desarrollados

El principio fundamental del crecimiento económico viene determinado por la competencia entre capitalistas por obtener mejoras en el mercado, lo que les obliga continuamente a mejorar la productividad de los procesos de producción, de tal manera que se ha llegado a una situación en que esta mejora continua forma parte del funcionamiento habitual de las empresas, así como, del conjunto de instituciones económicas, científicas, políticas, etc., afectando al conjunto de la sociedad, de tal manera, que la renovación científico técnica permanente y la mejora continua de los procesos productivos, ha pasado con el Capitalismo a formar parte de la cultura de los países desarrollados.

Esta es una cualidad que no tienen o no han tenido otras sociedades, por ejemplo, en las sociedades tradicionales la habitual era, o es, no introducir modificaciones en los procesos productivos repitiéndose éstos durante generaciones e incluso legislándose contra estos cambios, tal era el funcionamiento de los maestros artesanos en la Edad Media. De esta manera las sociedades que no han superado las trabas culturales, institucionales, sociales y religiosas de su pasado absolutista y medieval, han sido, y son, incapaces de generar actitudes permanentes de renovación e innovación, imponiéndose la resistencia a cualquier cambio social, económico o cultural.

La carrera, entre estos dos modelos sociales, comenzó en el siglo XV-XVI. En ese momento China era un país con ventaja técnica sobre Europa[57], pero los caminos que seguirían Oriente y Occidente irían abriendo profundas diferencias entre ambas civilizaciones, oscureciendo comparadamente Occidente el esplendor Oriental; mientras que el camino de China fue continuista y autárquico aferrado a un sistema despótico agrario; Occidente abanderaría el desarrollo capitalista, la revolución industrial, la lucha contra el absolutismo y la instauración de la democracia, fuerzas que cambiarían radicalmente el mundo. En el siglo XIX Europa estaba muy por delante técnicamente del resto del mundo, y en el siglo XXI, la velocidad en la innovación técnica es superior a la del siglo XIX, y a pesar de los cambios históricos introducidos en los países en vías de desarrollo, la ventaja de de los países desarrollados en el campo científico técnico es constante.

Los intentos de los países pobres por alcanzar este ritmo han sido hasta la fecha infructuosos. El ISI fue un intento fallido. El experimento soviético de industrialización, recupero parte de la ventaja que le habían sacado las potencias capitalistas en infraestructuras y tecnología militar, pero cuando los antiguos países del COMECON se incorporaron a finales del siglo XX a la economía de mercado, se evidenció el atraso que las economías de estos países tenían en la innovación técnica de los artículos de consumo y en la optimización de los procesos de producción.

De los países pertenecientes al Segundo y Tercer Mundo, solamente China, en los últimos años, por su volumen de población y rápido crecimiento, acorta distancias respecto de las potencias económicas más desarrolladas (EEUU, Europa y Japón), y gana año tras año posiciones en la participación del PIB mundial, imprimiendo un ritmo a su economía a dos velocidades basado en el concepto de un país dos sistemas, que le puede llevar a situarse en unas décadas entre las potencias rectoras de la economía mundo.

La mejora de los procesos productivos se basa en el principio de producir progresivamente a menor coste y con mejor calidad y sofisticación de los productos ofertados, de tal manera, que cada mejora productiva, implica menor inversión económica para producir la misma cantidad de productos de características iguales. Cuando una empresa o un país, consigue una mejora de esa naturaleza, mejora la denominada productividad técnica[58] (es decir, el número de productos por hora de trabajo/persona) y obtiene una ventaja comparativa sobre el resto de empresas o países, lo que le permite ganar más cuota de mercado y obtener más beneficios con menor inversión mientras dura esta ventaja.

Las mejoras de la productividad técnica se realizan principalmente por mejoras en medios de producción, en el fondo, estas mejoras suponen la optimización de la transformación de la energía en trabajo y el incremento del trabajo mecánico por producto, ello provoca una tendencia a reducir la mano de obra empleada por cantidad de energía invertida. La productividad técnica, es el factor que determina el estadio cualitativo de desarrollo productivo científico técnico de un proceso de fabricación o de un país.

Los países desarrollados, a lo largo de su historia, empujados por la economía de mercado han conformado un entramado productivo ligado a un sistema educativo que propicia el avance continuo del conocimiento, la investigación, la experimentación y la aplicación productiva de los avances alcanzados lo que ha contribuido a la formación de una cultura científico técnica de amplia base social, cuestión que difícilmente los países sin ese recorrido histórico pueden pensar alcanzar en el corto plazo.

Las empresas o países con una estructura de baja productividad técnica precisan compensar esa carencia que solo es posible realizarla, en una economía de mercado, con costes de mano de obra más barata, pues  los factores de producción derivados de los insumos, como materias primas, energía etc. supuestamente tienen el mismo coste para las empresas que concurren al mercado, de esa manera igualan la “productividad económica” obtenida como consecuencia de las mejoras técnicas, (es decir, la que mide la inversión económica por unidad producida).

La diferencia entre las sociedades con ventaja productiva en el factor de la innovación (países ricos), y las sociedades con ventaja en el coste inferior de la mano de obra (países pobres) produce un reajuste en la distribución de funciones entre los países ricos y los países pobres, por una parte, los primeros tienen una población activa cualificada que se emplea en el entramado científico técnico, orientado a la innovación de nuevos productos y la optimización de los procesos productivos para la producción en serie, y por otra parte, en los segundos, la mayoría de la población activa está escasamente cualificada y se emplea en los procesos de producción de trabajo manual que no precisan innovación.

Esta situación hace que los avances técnicos de los países ricos, al mejorar la productividad técnica aseguran un margen de crecimiento salarial de la población activa empleada en los sectores económicos más cualificados, mientras que los países pobres estén encadenados al comercio de materias primas a cambio de tecnología, y a la perpetuidad de los bajos salarios como medio de producir mercancías que puedan concurrir con precios razonables en el mercado, ello provoca que la masa absoluta del PNB de los países ricos crezca más en relación con el crecimiento de la población, que en los países pobres.

En 1999, el 19,5 % de la población mundial perteneciente a los países ricos reunía el 79,2 % del PNB mundial y la relación porcentual de crecimiento entre el PNB y la población era de 10,1 a 1, mientras que en los países pobres, excepto China, en 1999 la población suponía el 59,2 % y el PNB el 17,6 %, y la relación porcentual de crecimiento entre el PNB y la población era de 4,4 a 1. Es decir, no solamente se parte de una gran diferencia de la distribución de la riqueza sino que la relación de crecimiento entre población y PNB sigue favoreciendo a los países ricos.

China por su carácter singular hay que considerarla aparte, si bien, en 1999 tenia el 21,3 % de la población mundial y solamente el 3,3 del PNB, la relación porcentual de crecimiento entre población y PNB (20,5 a 1) dobla la de los países ricos. La alta relación de crecimiento del PNB respecto del crecimiento de la población se explica por la política del gobierno de contener el crecimiento demográfico y por la fase económica en la que se encuentra China de transformación de la sociedad rural a la urbana, en un modelo de desarrollo estructurado entre los sectores agrario, industrial y servicios, que le están permitiendo desarrollar fuertes sinergias económicas, tal y como aconteció en las sociedades de los países ricos, en el periodo de tiempo que se produjo esa transformación.

Cuadro 2.1

Evolución de la población y del PNB Mundial desde 1999

 

Año 1999

% Participación en 1999

Estimación de la variación

cada cinco años desde 1999

Ámbitos

Población

(M-hab.)

PNB

(Md-$)

PNB

por habitante ($)

%

Población

Mundial

%

PNB Mundial

%

Población

%

 PNB

Relación crecimiento PNB / Población

PAÍSES RICOS

1.167,715

23.741.538

20.332

19,5

79,2

1,5

15,3

10,1

PAÍSES POBRES

3.537,047

5.273.170

1.491

59,2

17,6

7,1

30,8

4,4

CHINA

1.273,639

979.894

769

21,3

3,3

4,5

92,1

20,5

MUNDO

5.978,401

29.994.602

5.017

100,0

100,0

5,4

19,4

3,6

Los países de referencia considerados ricos son los siguientes: Estados Unidos, Japón, Alemania, Francia, Italia, Gran Bretaña, Canadá, España, Países Bajos, Australia, Rusia, Suiza, Bélgica, Austria, Suecia, Dinamarca, Noruega, Finlandia, Portugal, Polonia, Ucrania, Israel, Grecia, Irlanda, Nueva Zelanda, Hungría, Bielorrusia, Checa, República, Rumania, Luxemburgo, Croacia, Eslovenia, Eslovaquia, Bosnia-Herzegovina, Bulgaria, Islandia, Lituania, Estonia.

Otros países industrializados menores no se han contabilizado.

Fuente: ONU. Banco Mundial. Elaboración propia.

La concentración de la riqueza en los países ricos, ello, viene determinada por años de relaciones económicas con sistemas productivos diferentes entre países pobres y países ricos, cuestión que ha determinado a su vez que la estructura de consumo sea también diferente. Mientras en los países pobres, una parte importante del crecimiento económico se realiza a través de satisfacer las necesidades más importantes para la supervivencia; en los países ricos, el mayor crecimiento se realiza por la demanda basada en nuevas necesidades, diseñando para ello, nuevos productos para su satisfacción.

 

3. La autogeneración de la demanda solvente en los países desarrollados

En los países desarrollados los avances científicos y técnicos son cada vez más rápidos lo que favorece la innovación en los productos del mercado. Como estas innovaciones no obedecen a necesidades perentorias, el potencial cliente desconoce su existencia, entonces la mejor inversión es la publicidad que contribuye a crear la demanda del producto. La renovación del producto obliga también a renovar los procesos de producción con lo que los periodos de amortización disminuyen y se precisa de más crecimiento económico para rentabilizar el capital en sus constantes inversiones. La manera de conseguir este crecimiento es estimular la velocidad de consumo, cuestión que se consigue a través de la concesión del crédito bancario al consumidor.

Por ejemplo, las innovaciones en los automóviles, obligan a una renovación de los diseños en periodos más cortos, ello da lugar a la adecuación de los procesos de producción y campañas de publicidad para dar a conocer el nuevo producto. En la medida que se reduce la frecuencia temporal de renovación de los automóviles, se precisa producir más. De esta manera la producción se articula en función no solamente de las necesidades básicas de transporte sino también del prestigio social. Los patrones de consumo se rigen por las necesidades de venta y por el éxito en la construcción de las nuevas necesidades subjetivas. De esta manera se establece la siguiente secuencia:

·        Innovación científico técnica, que permite la mejora de la productividad y el diseño de nuevos productos.

·        Capital para su rentabilización en la inversión.

·        Publicidad de los nuevos productos.

·        Consumo de Productos.

El crecimiento económico mundial esta condicionado por la concentración del poder adquisitivo en los países ricos, por lo que la producción se orienta básicamente a satisfacer la demanda en estos países, ello determina el modelo extravertido de las economías de los países pobres orientadas principalmente a la venta de materias primas y en menor medida a atender la demanda interna de minorías privilegiadas, sin que el consumo realizado por el resto de la población apenas tenga significación en el crecimiento económico, pues sus necesidades se resuelven en el sector informal y las economías agrarias de autoconsumo.

A esta situación se ha llegado después de un dilatado proceso en que se han sucedido desde el punto de vista de la demanda, cuatro modelos de crecimiento de la economía mundo.

·        El modelo basado en el consumo de las metrópolis colonizadoras, articulado a través del libre mercado mundial, que duró gran parte del siglo XIX, hasta la crisis de 1873.

·        El modelo basado en el consumo de las metrópolis colonizadoras articulado a través del mercado de áreas de influencia exclusiva y utilizando las colonias como fuente de crecimiento económico con exportación de capital productivo, que duró con el intervalo de los años 1919-1929, desde 1873 hasta finalizar la Segunda Guerra Mundial.

·        El modelo basado en el desarrollo de la sociedad de consumo en los países ricos y la formación de la demanda agregada interna gestionada por los Estados, con unas relaciones comerciales entre países en régimen arancelario, utilizando los países pobres para la exportación de tecnología, a cambio de materias primas y productos manufacturados, que duró hasta la crisis de 1973-1982.

·        El modelo vigente desde 1982 basado en el consumo de los países desarrollados en el que el Estado está retrocediendo como organizador de la demanda agregada interna, y la progresiva apertura arancelaria entre países regulada por la OMC, utilizando los países pobres para la exportación de tecnología, a cambio de materias primas y productos manufacturados.

En el actual estadio de la Economía Mundo, el rápido proceso de transformación científico técnico acelera e intensifica el intercambio de productos entre ámbitos económicos, lo que propicia no solamente una ventaja comercial para los países ricos, sino que el crecimiento económico mundial repercuta favorablemente en los sectores de empresarios y trabajadores más cualificados de los países ricos.

Por ejemplo, en las empresas multinacionales el sector de los trabajadores cualificados viven en los países ricos, pues en ellos reside la gestión central de las empresas, se elabora el diseño de productos, se investiga y se realizan las innovaciones en los medios de producción. Los trabajos propios de manufacturación de los productos se exportan a los países pobres, donde viven los trabajadores menos cualificados de la multinacional. Cuando se produce un incremento de la productividad técnica, el diferencial de intercambio con el país pobre se lo apropia la multinacional, el cual revierte en parte en investigación y desarrollo de nuevas mejoras productivas y diseño de nuevos productos, que lo realizan los trabajadores cualificados de los países ricos.

Como consecuencia de la tendencia de localización de los procesos productivos en función del modelo de productividad, la tendencia de la exportación de los países pobres es hacia un mayor peso de las manufacturas. Por ejemplo del total de las exportaciones de los países pobres, el valor de las manufacturas en 1950 suponían en términos porcentuales el 28,3%, el 20,3 las exportaciones de petróleo y el 51,4% de productos primarios; a principios del XXI, las exportaciones de productos manufacturados rondaban el 61,6%, el 23,2% las exportaciones de petróleo y el 15,2% los productos primarios.

Desde el punto de vista cuantitativo, el comercio entre los países pobres y países ricos representa, en términos de valor económico, sólo una pequeña parte del comercio internacional. Las mejores coyunturas (en las alzas de precios del petróleo) no han a representado más del 30% del valor del comercio internacional siendo el 70% restante entre los países ricos.  (Ver Cuadro 2.2).

Cuadro 2.2

Distribución del comercio y consumo internacional 

según origen y destino

%

1970

%

Comienzos siglo XXI

EXPORTACIONES

 

 

Total exportación de los países ricos

81,00

74,82

Exportación de los países ricos a los países pobres

15,23

14,81

Exportación de los países ricos a los países ricos

65,77

60,00

Total exportación de los países pobres

19,00

25,18

Exportación de los países pobres a los países ricos

13,93

15,61

Exportación de los países pobres a los  países pobres

5,07

9,57

Total exportaciones internacionales del mundo

100,00

100,00

CONSUMO

 

 

Consumo de los países ricos del comercio internacional mundial

79,70

75,62

Consumo de los países pobres del comercio internacional mundial

20,30

24,38

Total consumo mundial del comercio internacional mundial

100,00

100,00

POBLACIÓN

 

 

Población de los países ricos

28,36

20,69

Población de los países pobres

72,64

79,31

Total población mundial

100,00

100,00

Año 1970. Países ricos: Incluye América del Norte, Japón, todos los de Europa, Australia, Nueva Zelanda y la URSS. Principios siglo XXI. Países ricos: Incluye los de América del Norte, Japón, todos los de Europa, Australia, Nueva Zelanda, Rusia e Israel. Fuente: Naciones Unidas.

Elaboración propia.

 

En 1970, los países pobres exportaban el 19% del comercio mundial y consumía el 20,3%, siendo el 72,64% de la población del mundo (2.645 millones). A principios del siglo XXI, esta relación se había modificado al incrementarse su posición en el comercio internacional mundial del 19% al 25,18% pero el nivel de consumo del comercio mundial no había mejorado en la misma proporción, pues había pasado del 20,3% al 24,38%, siendo su población el 79,31% del mundo (4.850 millones).

En 1970, los países ricos exportaban el 81% del comercio mundial y consumía el 79,2%, siendo el 28,36% de la población del mundo (1.047 millones). A principios del siglo XX, esta relación se había modificado al disminuir su posición en el comercio internacional mundial del 81% al 74,82% pero el nivel de consumo del comercio mundial no cayó en esa proporción, pues había pasado del 79,7% al 75,62%, siendo su población el 20,69% del mundo (1.250 millones).

El comercio mundial internacional se constituye, pues, de forma asimétrica, los países ricos comercian sus propios productos con destino a su mercado, mientras que los países pobres comercian sus productos con destino principalmente al mercado de los países ricos. De esta manera, los países pobres teniendo tres cuartas partes de la población del mundo solamente consumen una cuarta parte del comercio mundial, y a la inversa, los países ricos siendo una cuarta parte de la población del mundo consumen tres cuartas partes del mismo.

La convivencia, de la división económica mundial entre países con alta capacidad para el desarrollo científico técnico y mejora continua de la productividad y países receptores de estas iniciativas, en un ámbito de comercio de mercancías cada vez más abierto y globalizado, y un mercado de trabajo confinado a los ámbitos nacionales, impide a los países pobres salir del subdesarrollo, estando abocados a una competencia comercial sustentada en un techo salarial que no es posible superar por la desventaja científico técnica y productiva continuada, lo que les condena permanentemente a la competencia sustentada en bajos salarios.

Llegado a este punto, se puede decir que el círculo de los desequilibrios económicos entre los países pobres y ricos, es completa. Los países ricos marcan la iniciativa en el diseño técnico de productos y de los procesos productivos; se benefician de los aumentos de productividad técnica para influir a la baja en los precios de intercambio en el comercio internacional, y traslada progresivamente los trabajos de mano de obra menos cualificada a los países pobres.

La consecuencia es el beneficio del colectivo social científicamente y técnicamente más cualificado, el cual ve incrementada su renta en todos los procesos de ampliación de capital, lo que favorece la creación de la demanda solvente en el grupo social mejor cualificado de los países ricos, mientras que, en los países pobres, queda reducida a escasos sectores sociales.

Este modelo de crecimiento económico, presenta dos grandes carencias, la primera, que el mismo, al estar basado en gran medida en necesidades de relevancia social, es muy inestable, lo que puede provocar retrocesos en el consumo motivado por factores psicológicos, la segunda, que es tremendamente injusto, pues millones de personas del sector informal o en economías de autoconsumo de los países pobres se quedan al margen del circuito económico mundial, basándose la rentabilidad económica únicamente en el consumismo de una quinta parte de la humanidad. De esta manera, económicamente la demanda tiene poco que ver la satisfacción de las necesidades humanas más perentorias en el conjunto mundial.

 
CAPÍTULO III

Desequilibrios socioeconómicos de la economía mundo

El éxito económico del futuro dependerá de la prosperidad de millones de personas.

No es posible concebir un crecimiento económico basado solamente en la prosperidad de unos pocos.

 

1. Los desequilibrios en la transformación de la sociedad rural a la urbana

El subdesarrollo se explica en comparación al desarrollo, si tomamos la referencia de Europa se puede considerar que Europa estaba subdesarrollada en el siglo XIX y que posteriormente se ha desarrollado, si consideramos las repercusiones socioeconómicas de este cambio, lo más importante que apreciamos es que Europa era una sociedad mayoritariamente rural y ahora es urbana, era agrícola y ahora es industrial y de servicios, pero la cuestión más importante de esta transformación es que ésta se ha realizado integrando la mayoría de los desequilibrios socioeconómicos, de tal manera, que la mayoría de la población se sitúa fuera de lo que se puede considerar pobreza.

Por el contrario, en la mayoría de los países del Tercer Mundo, en el proceso de transformación económica, derivado de la progresiva adaptación a la economía mundo, uno de los principales desequilibrios generados ha sido su paso de las sociedades tradicionales rurales a la sociedad urbana, como consecuencia del fracaso del desarrollo económico autocentrado y estructurado. En el presente caso lo que se pretende mostrar es como el grado de desequilibrio alcanzado en materia de asentamiento humanos es tan grave, que en muchos casos, las posibilidades de reconducir estos desequilibrios integrando a la población a un estándar de vida urbana homologable al de los países desarrollados, con los recursos económicos del país son difícilmente superables.

Desde el punto de vista del crecimiento de la población, el actual, no tiene parangón desde que el hombre habita la Tierra. En el cambio de la sociedad cazadora recolectora a la sociedad agrícola y pastoril, la humanidad contaría en el año 10000 a.C. con seis millones de personas. Hace 2000 años, la población mundial probablemente no llegaba a los 300 millones, y a comienzos del siglo XVIII era de unos 600 millones, periodo a partir del que comenzó a crecer significativamente.

Desde 1750 –al comienzo de la revolución industrial- hasta el siglo XX, creció a un ritmo sin precedentes del 0,5% anual. En 1900, la población mundial había alcanzado los 1.700 millones –casi seis veces más, en 150 años-. Desde entonces, la tasa de crecimiento fue del 1,5% anual hasta 1950. En los 50 años siguientes ha crecido alrededor del 1,9% anual hasta situarse a principios del siglo XXI en 6.055 millones personas.

Entre 1750 y 1900, el crecimiento de la población se concentró en los países de fuerte desarrollo industrial. Desde 1950 la concentración se ha producido en los países más pobres del planeta. Cuando terminará el crecimiento de la población es un tema de especulación. El principio determinante es la disminución de la fecundidad, que globalmente está disminuyendo en los últimos años debido a su descenso  en China y la mayoría de América Latina, y a que en Europa, América del Norte, Japón y los antiguos países de la URSS se sitúa cerca o quizás más baja de los niveles necesarios para el mantenimiento de la población en su tamaño actual.

La transformación de la sociedad rural se ha ido produciendo como consecuencia de la sustitución de las sociedades tradicionales ligadas a la tierra y el pastoreo, que basaban su economía principalmente en el autoconsumo, por formas de explotación capitalista, provocando su paulatina desaparición. Esta transformación ha traído en los últimos dos siglos el éxodo del campo a la ciudad. En la mitad del siglo XVIII, -el primer período en la historia humana de crecimiento sostenido y acelerado de la población-, no más de 3 de cada 100 personas, vivía en pueblos de más de 10.000 personas. Fue solamente en 1900 cuando el primer país –el Reino Unido- llegó a ser predominantemente urbano, en 1920, sólo un estimado 14% de la población mundial vivía en áreas urbanas, en 1950 en España todavía la mitad de la población era rural, y en los países del Tercer Mundo comenzará a cobrar fuerza esta transformación a partir de la segunda mitad del siglo XX.

Cuadro 3.1

Evolución de la población rural y urbana en el mundo 1950-1980-principios del siglo XXI (miles)

MUNDO

 

REGIONES MÁS DESARROLLADAS

AÑOS

1950

1980

Principios siglo XXI

 

1950

1980

Principios siglo XXI

TOTAL

2.515.652

4.449.567

6.054.960

 

831.857

1.136.668

1.306.543

URBANA

734.208

1.764.113

2.876.160

 

447.324

798.180

966.420

RURAL

1.781.444

2.685.454

3.178.800

 

384.533

338.488

340.123

% URBANA

29,2

39,6

47,5

 

53,8

70,2

74,0

% RURAL

70,8

60,4

52,5

 

46,2

29,8

26,0

 

100,0

100,0

100,0

 

100,0

100,0

100,0

REGIONES MENOS DESARROLLADAS (Sin China)

 

CHINA

AÑOS

1950

1980

Principios siglo XXI

 

1950

1980

Principios siglo XXI

TOTAL

1.129.035

2.316.765

3.463.538

 

554.760

996.134

1.284.958

URBANA

225.915

762.582

1.463.970

 

60.969

203.351

445.763

RURAL

903.120

1.554.183

1.999.568

 

493.791

792.783

839.195

% URBANA

20,0

32,9

42,3

 

11,0

20,4

34,7

% RURAL

80,0

67,1

57,7

 

89,0

79,6

65,3

 

100,0

100,0

100,0

 

100,0

100,0

100,0

Según Naciones Unidas la población urbana se considera los asentamientos con más de 10.0000 habitantes. Fuente: Naciones Unidas. FAO. Elaboración propia.

 

El mundo redujo su población rural del 70,8% en 1950 al 52,5% en el año 2000, el cambio en las regiones menos desarrolladas, sin contar China, fue del 80% al 57,7%; China pasó del 89% al 65,6%. En el mundo desarrollado, en el año 2000 la población rural era del 26%, siendo en 1950 del 46,2%, que era menor que la población rural de las naciones menos desarrolladas en el año 2000 que alcanzaba el 57,7%. Estos datos son ilustrativos de la transformación que esta inmersa la población del mundo y que va ha continuar durante el siglo XXI. La transformación de la sociedad rural a la urbana es un hecho histórico que no se va ha detener, no se puede saber con exactitud cual es el grado de urbanización que puede alcanzar la población mundial, tal vez se llegue en todo el mundo a las cotas de los países desarrollados entre el 75% y el 90%, los cuales, aunque no dejan de transformarse están más estabilizados que los países de rentas menores (Cuadro3.1).

Los procesos de transformación rural-urbana equilibrados corresponden a los países que su desarrollo económico lo vienen realizando de forma estructurada entre los sectores económicos agrícola, industrial y servicios y autocentrado en el desarrollo interno del país, este modelo hasta la fecha solamente lo han podido aplicar los países ricos.

Los países Europeos y Japón, han sido sociedades con gran tradición rural que tuvieron la transformación de sus sociedades rurales a urbanas como consecuencia de los cambios políticos y sociales durante los siglos XIX y XX que propiciaron el desarrollo económico autocentrado y estructurado. Las excepciones, en los países desarrollados, lo constituyen los países como Estados Unidos, Australia o Canadá, países que han pasado en 200 años de habitar nativos asentados en formas de vida neolíticas, a su casi total extinción y su sustitución por colonos occidentales ligados a una economía que en raras ocasiones llegó a ser de autoconsumo, sino que principalmente se orientó al mercado en la que se desarrolló el sector industrial y de servicios, de tal manera que, estos países, tienen una gran tradición urbana.

La historia del resto de la población mundial ha sido diferente. En los países del Tercer Mundo, esta transformación rural-urbana se realiza más por causas exógenas que endógenas debido al modelo extravertido de su economía orientada a satisfacer las necesidades de los países ricos, y en medio de un fuerte crecimiento demográfico. La liquidación de las economías tradicionales ha sido la causa más importante del éxodo rural, pues millones de campesinos se han visto despojados de sus tierras en los periodos coloniales para destinarlas éstas a cultivos comerciales (aunque con posterioridad esta tendencia tampoco se ha detenido). El crecimiento demográfico es el otro factor que empuja a las migraciones del campo a la ciudad[59], principalmente en los últimos cincuenta años, en los que la población mundial en los países subdesarrollados ha pasado de 1.684 millones en el año 1950, a 4.867 millones en el 2000, es decir, se ha multiplicado por 2,9, lo que ha provocado una sobre-carga demográfica rural[60], sin que se hayan ofrecido alternativas a su éxodo hacia las ciudades, quedando hacinados en la periferia de las mismas en asentamientos humanos en un precario estado de habitabilidad, condenados a la más brutal de las miserias, en un conglomerado de costumbres y características culturales diverso que, por su falta de arraigo en los nuevos asentamientos, se diluyen, desapareciendo con ello los valores de equilibrio social existente en las sociedades rurales, ocasionando un profundo desorden en la convivencia[61].

En esta transformación rural-urbana, las diferencias que se han producido en la calidad de los asentamiento humanos entre los países ricos y pobres ha sido principalmente debido a que en los países ricos se ha realizado generando un crecimiento económico que ha posibilitado el desarrollo de infraestructuras y servicios mientras que en los países pobres no ha sido así. Se puede considerar, pues, que ha un ritmo de crecimiento urbano se corresponde un ritmo de crecimiento económico, cuando no se cumple está condición se genera un círculo vicioso de desequilibrios de asentamientos urbanos: falta de infraestructuras sanitarias de educación, desarraigo social y crecimiento del sector informal improductivo; aspectos éstos muy extendidos en la mayoría de los países que actualmente tienen los trasvases más importantes de población rural a urbana.

De los países pobres, el modelo de transformación, de sociedad tradicional rural a la sociedad industrial y urbana, más equilibrado de un país subdesarrollado, que constituye por si mismo una región del mundo, es sin duda China. La transformación de este coloso mundial esta siendo paradigmática y de su éxito va a depender que un cuarto de la humanidad no experimente el fracaso que en esta transformación han alcanzado el continente africano, la región, sudmeridional asiática, y gran parte de Centroamérica y Sudamérica.

China es el único país, de los denominados del Tercer Mundo, que presenta características de desarrollo económico autocentrado y estructurado, y es un ejemplo que sirve también para comprobar como esta transformación de la sociedad rural a la urbana, se puede dar en un equilibrio de desarrollo de zonas especiales industrializadas que puedan ir absorbiendo los cambios generales de la sociedad, basado en un crecimiento económico del PNB per capita en torno al 9% anual  que permite absorber los principales desequilibrios de infraestructuras y viviendas, con un control demográfico que permite adecuar el crecimiento demográfico al crecimiento económico, con una política de contención migratoria interna, regulada armónicamente entre estructura agrícola y crecimiento demográfico que permite evitar la sobrecarga rural. Tal vez de no ser así, como pasó en el D.F. mexicano o Sao Paulo en Brasil, la ciudad de Shangai podría ser un monstruo de varias decenas de millones de habitantes.

En los países en el que el proceso de la transformación de la sociedad rural a la urbana se viene realizando sin que parejamente exista un proceso de desarrollo económico estructurado y autocentrado, los desequilibrios socioeconómicos mas profundos, se han produciendo en la últimas décadas en las conformación de los asentamientos humanos, particularmente en las grandes aglomeraciones urbanas del Tercer Mundo (Cuadro 3.2).

En 1960, había 114 ciudades con poblaciones de 1 millón de habitantes o superior, 62 de ellas en los países desarrollados. Aproximadamente un 29,5% de la población urbana del mundo vivía en estas ciudades, el 27,3% en los países ricos y el 28,4% en los países pobres. Entre 1960 y 1980 se dobló a 222 el número de ciudades que sobrepasaba el millón. Su número pasó de 62 a 103 en los países ricos y de 52 a 129 en los pobres. En 1980 el 34% de la población del mundo vivía en ciudades con más de un millón de personas. En el año 2000 serían 408 las ciudades millonarias y pueden llegar hasta 639 en el 2025, acogiendo en el mundo el 43,2% de la población urbana, 32,6% en los países ricos y el 46,4% en los países pobres. Prácticamente este crecimiento se está produciendo, pues, en los países pobres y la tendencia apunta también en esa dirección.

Cuadro 3.2

 

Número de ciudades con más de un millón de habitantes

Número de ciudades con más de cuatro millones de habitantes

AÑOS

MUNDO

Países ricos

Países pobres

MUNDO

Países ricos

Países pobres

1960

114

62

52

19

10

9

1980

222

103

119

35

13

22

2000

408

129

279

66

16

50

2025

639

153

486

135

21

114

 

Porcentaje de población en ciudades con más de un millón de habitantes

Porcentaje de población en ciudades con más de cuatro millones de habitantes

AÑOS

MUNDO

Países ricos

Países pobres

MUNDO

Países ricos

Países pobres

1960

29,5

27,3

28,4

13,4

14,2

12,5

1980

34

33,4

34,6

15,8

14,1

17,2

2000

40,8

34

44,2

19,9

13,4

23,2

2025

43,2

32,6

46,4

24,6

12,8

28,2

     Fuente: Informe mundial sobre Asentamientos humanos, 1987, y FAO. Elaboración propia.

 

Lo más espectacular es el crecimiento previsto en ciudades de más de 4 millones de habitantes. Estas ciudades eran desconocidas en la historia hasta hace solo un siglo, cuando Londres alcanzó esa cifra. En 1960, el número de ciudades con más de 4 millones de habitantes, llegaba a 19 con 10 de ellas en los países industrializados, aproximadamente un 13,4% de la población urbana mundial vivía en  ellas. En 1980 casi doblaron su número hasta 35, teniendo ello lugar en los países pobres y la parte de la población urbana que vivía en dichas ciudades aumentó hasta un 15,8%. En el año 2000 la cantidad de estas ciudades se había doblado, y posiblemente para el 2025 se volverán a doblar llegando hasta 135, acogiendo al 24,6% de la población urbana mundial; 114 ciudades estarán en los países pobres, que tendrán el 28,2% de la población urbana de estos países.

Los emigrantes rurales tienen, sin duda importancia en el crecimiento de las grandes ciudades, pero en América Latina constituyen solo una parte del crecimiento, pues, los inmigrantes de las zonas rurales tienden a progresar poco a poco, por la jerarquía urbana de ciudades menores a mayores, en cambio en África, es donde la migración supone en salto brusco desde un pueblo pequeño a una ciudad lejana. Otros factores de crecimiento de las grandes ciudades que cobran fuerza progresivamente es la absorción de zonas rurales por la ciudad, así como el propio crecimiento demográfico urbano.

Características de las aglomeraciones de los países pobres. El gran problema de alojamiento en los países pobres radica en la falta de viviendas asequibles para la gran mayoría de familias de ingresos bajos en las áreas urbanas. Esto ha dado lugar a la proliferación de <<barrios bajos>> y asentamientos de <<squatters>> (ocupantes ilegales). Es difícil obtener estadísticas exactas sobre este problema, en parte debido a falta de métodos de recopilación de datos. Además muchas autoridades urbanas ignoran a las comunidades que están fuera de los límites administrativos de la ciudad, aún así, las estimaciones indican que en muchas ciudades de los países pobres, un 40% o 50% de los habitantes viven en barrios bajos y asentamientos informales.

Vivienda. Se estima que el 17% del stock mundial de viviendas está constituido por alojamientos de una habitación, de los cuales un 75% están en los países pobres. Un 42% de los alojamientos rurales y un 35% de los urbanos en África son de una sola habitación, y la densidad media de ocupación se estima en 2,23 personas por habitación. En Asia, el número medio de personas por habitación es de 2,17 m aunque casi una tercera parte de todos los alojamientos en la región tienen tres o más personas por habitación. En América Latina y el Caribe, la media es de 1,76 personas por habitación.

No obstante, estas medias ocultan más que revelan, ya que, como medias, subestima las condiciones de vivienda de los grupos de baja renta en los asentamientos urbanos y rurales. Estos grupos compensan sus bajos ingresos para vivienda ocupando intensamente el espacio y arreglándoselas con poco. La forma más extrema de ocupación múltiple es el <<sistema de turnos>> de alquiler de cama, pero la forma más común son las familias que comparten la misma habitación. En India, por ejemplo, se ha estimado que un 40% de la población urbana vive en alojamientos de una habitación con una media de ocupación de cinco personas. Un estudio en Kanpur reveló que un 75% de los alojamientos no tenían ventanas, y dos tercios se inundaban cuando llovía intensamente. La mitad de las familias de Calcuta vive en alojamientos de una sola habitación desprovistos de casi todas las comodidades, mientras que en el Gran Bombay un 77% de viviendas con una media de 5,3 personas, viven en una habitación. En Ciudad de México, casi un tercio de las familias duermen en una sola habitación, y el 40% no tienen facilidades sanitarias o, si las tienen son inadecuadas. Alrededor de la mitad de la población urbana viven en alojamientos de muy baja calidad

Abastecimiento de agua y saneamiento. En lo relativo al abastecimiento de agua y saneamiento, las viviendas de los barrios bajos, normalmente reciben servicios de las redes municipales de servicios públicos, pero, debido a la antigüedad de muchos barrios y a los problemas de superpoblación, los servicios se deterioran y no pueden hacer frente  a la demanda que se les exige. El suministro de agua a veces toma la forma de un único grifo en cada casa, pero a lo que con frecuencia se reduce, es a una fuente pública compartida por cientos de personas. La higiene frecuentemente se compone de un sistema primitivo en las viviendas, como por ejemplo el recurso del cubo, normalmente utilizado en términos comunitarios. Los servicios en los barrios bajos son deficientes y los propietarios no quieren o no tienen recursos para mejorarlos. Las altas densidades de barrios bajos urbanos presentan, pues, serios peligros para la salud.

Los asentamientos de squatters han crecido en lugares no adecuados para un desarrollo convencional y, con frecuencia, están situados en áreas inaccesibles como por ejemplo, en llanuras sujetas a posibles inundaciones, pantanos, y laderas muy inclinadas. Los servicios en estas áreas, son con frecuencia inexistentes, y la posibilidad de conectarse a los servicios municipales es muy pequeña. La densidad de población en asentamientos de squatters varía notablemente, pero suele ser más baja que en los barrios bajos urbanos tradicionales. Los squatters de las distintas partes del mundo pobre utilizan una amplia variedad de fuentes de agua potable. Los manantiales han fomentado a menudo los asentamientos de los squatters pero éstos en áreas densamente pobladas pueden ser un riesgo para la salud. La venta de agua con cisterna movible es otras fuerte de suministro, pero este medio puede ser muy costoso. Las instalaciones de saneamientos en los asentamientos de squatters, en el caso de que existan, son muy primitivas. Algunos residentes utilizan el campo, mientras que otros llevan la basura a los vertederos. En muchos asentamientos de squatters de Asia y África utilizan cubos como letrinas, y los excrementos recogidos se transportan, en condiciones antihigiénicas, descargándolos en la periferia de los asentamientos o en el arroyo o vertedero más cercano. Cuando hay espacio, a veces se utilizan, las letrinas de hoyo seco y húmedo, pero esta práctica suele polucionar el agua del subsuelo.

La necesidad de la recogida y eliminación de residuos sólidos en asentamientos urbanos está lejos de ser suficiente. Los desperdicios no recogidos se acumulan en los desagües calles y espacios abiertos interrumpiendo la vida comunitaria. No hay estadísticas fiables sobre la amplitud de la cobertura de los servicios de eliminación de residuos en los países pobres. Normalmente, los servicios municipales recogen entre el 25 y el 55% de los residuos generados.

Transporte. Uno de los problemas que tienen las grandes aglomeraciones urbanas de los países pobres es el transporte, la proliferación de medios motorizados para el transporte ha ocasionado una necesidad creciente de aparcamientos e infraestructura de transporte público. No ha sido posible hacer frente a esta demanda que crece rápidamente. Sin embargo, los ciudadanos pobres realizan menos viajes que los de rentas más altas, una proporción muy alta de viajes se realiza a pié y otro con medios de transporte no motorizados. En Bombay, la proporción de viajes a pié para grupos de renta baja es en un 80% superior que los del grupo de renta alta. La falta de medios para pagarse un transporte a veces repercute en la dificultad para encontrarse un empleo. El transporte personal de carga en la cabeza o en la espalda, es todavía la forma predominante de movimiento de mercancías para la mayor parte de los pobres del campo y en muchos países esta labor la realizan, principalmente las mujeres.

Energía. La energía utilizada en los barrios bajos y de squatters de las ciudades suele ser madera y carbón vegetal obtenidos en las cercanas áreas rurales, esto sucede más en África, en gran parte de Asia central y oriental, estas comunidades, debido a la poca abundancia de madera y carbón, dependen de productos derivados del petróleo para sus necesidades culinarias. El consumo de energía de los residentes de los barrios pobres de las ciudades no se diferencia de forma significativa del de los pobres del campo. En la India, hasta un 45% de la energía que se consume en las ciudades procede de fuentes no comerciales, siendo utilizada más del 70% para cocinar. De estas fuentes no comerciales, la madera es la más importante. En los grupos de baja renta, la falta de recursos para comprar energía va en detrimento de la cocción de alimentos y de los estándares de nutrición.

Evolución de los asentamientos urbanos. Algunos ejemplos pueden ilustrar las características de estos asentamientos en el comienzo del siglo XXI.

Los siguientes casos ilustran la evolución en el continente africano.

·         En Bangui (República Centroafricana), la población estimada era de 500.000 habitantes, alrededor de un 75% de la población habita en viviendas autoconstruidas. El sistema de alcantarillado de la ciudad se construyó en 1946 cuando la población tenía 26.000 habitantes, y nunca se ha expandido. Casi todos los asentamientos de squatters dependen de pozos negros y les falta un suministro seguro de agua y electricidad. Sus habitantes carecen de títulos de propiedad del suelo que ocupan.

·         En el Cairo (Egipto), se estima que más de un millón de personas viven en los cementerios de la ciudad, mientras que otros muchos duermen en las mezquitas. Sólo el 10% de la población de la ciudad está en disposición de permitirse viviendas de bajo coste proporcionadas por programas públicos.

·         En Freetown (Sierra Leona), la Población estimada era de 480.000 habitantes, la mayoría de la población, que aumenta rápidamente, se aloja en áreas poco apropiadas para viviendas como orillas de los ríos, laderas o vertederos, solamente el 20% de las viviendas tiene grifo con agua y la mayoría de la ciudad no tiene alcantarillado.

·         En Lusaka (Zambia), la población estimada era de 870.000 habitantes donde cerca de la mitad de la población de la ciudad, viven en asentamientos de squatters  o en urbanizaciones ilegales.

·         En Nairobi (Kenya), la población estimada era de 1,5 millones, el 40% de la población de la ciudad vivía en 110.000 alojamientos sin autorización. Los asentamientos de squatters crecieron de 4.000 habitantes en 1964 a 50.000 en 1971 pasando de los 100.000 en los años ochenta. Estos asentamientos carecen de depuración de aguas residuales, de carreteras o iluminación en las calles.

·         En Quagadougou (Burkina Faso), la población estimada era de 442.000 habitantes, alrededor del 60% de la población vive en asentamientos espontáneos construidos alrededor del centro. Los asentamientos están faltos de acceso de agua canalizada y electricidad y sus habitantes no son propietarios de los solares que ocupan.

·         En Túnez (Túnez), la población estimada era cercana al millón, el 10% de su población vive en el centro antiguo (medina) con una densidad de 500 personas por hectárea y un 40% de las familias viven en una sola habitación. Más de 300.000 personas viven en asentamientos de squatters. Un tercio de la población de renta media vive en áreas residenciales ajardinadas.

Al igual que en África en Asia las condiciones de los asentamientos humanos, a comienzos del siglo XXI se parecen bastante.

·         En Ankara (Turkía), la población estimada era de 2,3 millones, unos dos tercios de la población vive en asentamientos espontáneos llamados <gecekondus>, en algunas áreas de los gecekondus el 40% de las viviendas tienen menos de 30 metros cuadrados de superficie, alrededor de una tercera parte de las viviendas esta compartida por dos o más unidades familiares, la mitad no tiene suministro de agua individualizado y solamente un 15% tienen aseos en la vivienda.

·         En Bombay (India). Población estimada en alrededor de 10 millones, unas 100.000 personas viven en las calles, aún menos que en Calcuta donde unas 600.000 duermen cada día en la calle, en el 40% de las viviendas viven de 2 a 4 personas por habitación, otro 35% alberga de 5 a 9 personas en una habitación y en 1% viven 10 o más personas por habitación, en general las casas no tiene aseos privados y una cuarta parte carece de aseos comunitarios, utilizando espacios abiertos del barrio, más de una tercera parte no tiene conducciones de agua y otro 40% tiene solamente un sistema de drenaje al aíre libre.

·         En Colombo (Sri Lanka), la población estimada era de 683.000 personas. Unas 25.000 familias viven en asentamientos de squatters y otras 25.000 en chabolas en la zona urbana, en total entre el 50 y el 60% de la población de Colombo carece de servicios adecuados.

También en América Latina se reproducen estas condiciones al comenzar el siglo XXI.

·         En Bogotá (Colombia), la población estimada era de 4,5 millones, cerca del 70% de las viviendas son de muy baja calidad y alrededor de la mitad de la población vive en urbanizaciones piratas o ilegales, una parte importante no cuenta con alcantarillado ni electricidad y agua corriente.

·         En Guayaquil  (Ecuador), la población estimada era de 1,7 millones, numerosas comunidades viven en las orillas de los ríos, estas comunidades conocidas como suburbios se componen en su mayoría de casas de bambú y madera construidas sobre postes de barro en las contaminadas aguas de áreas de crecida. Las casas están conectadas por un complejo sistema de pasadizos de madera que a su vez las unen a la orilla. En algunos casos, la tierra firme está a cuarenta minutos de distancia.

·         En Lima (Perú), la población  estimada era de 5,5 millones, aproximadamente la mitad de la población viven en <<tugurios>> del interior de la ciudad y una cuarta parte en asentamientos de squatters (pueblos jóvenes). Estos pueblos jóvenes ha aumentado rápidamente y su número sobrepasa los 300, variando en tamaño desde unas cuantas familias hasta Villa El Salvador, con más de 100.000 habitantes. Algunos asentamientos están construidos sobre estercoleros.

·         En Ciudad de México (México), la población estimada era de 18,7 millones, al menos un tercio de la población vive en asentamientos incontrolados o no autorizados. Una tercera parte de las familias de la ciudad vive en alojamientos de una habitación, faltos prácticamente de todas las instalaciones y el 80% de las viviendas de la ciudad tiene algún fallo de construcción.

·         En Sao Paulo (Brasil), la población estimada era de 16,8 millones, unos 2 millones de personas se estima que vive en alojamientos inadecuados en barrios bajos y asentamientos de squatters, dos tercios de las familias no pueden pagar una vivienda normal, alrededor de 3 millones de personas obtienen agua de pozos contaminados con aguas residuales, debido a esto existe una alta tasa de mortalidad infantil.

Asentamientos de baja renta. Algunos de los asentamientos humanos de baja renta son característicos en los diversos países pobres.

·         En América Latina se encuentran, el Alojamiento denominando el <<callejón>> y <<vecindad>> en México y <<conventillo>> en Chile, consisten en una serie de unidades horizontales de alquiler, de una y dos habitaciones, con agua e instalaciones sanitarias compartidas. Los asentamientos laborales en Brasil denominado el <<conjunto>>, es un alojamiento, a menudo de estándares físicos pobres construidos por trabajadores y empresas de ingresos bajos. Los denominados <<barrios piratas>> en Colombia <<colonias  populares en México>>, son extensiones de casas de propiedad privada, sencillas separadas, con poca capacidad para soportar servicios. Las <<ciudades perdidas>> en la ciudad de México, están habitadas por aquellos que viven y trabajan en vertederos de basura municipales.

·         En Asia, se encuentran los denominados <<Pueblos urbanos>>, son pequeños asentamientos rurales absorbidos por las ciudades durante su  crecimiento, están normalmente desprovistos de servicios, son abundantes en la India más de 110 pueblos de 250.000 habitantes han sido absorbidos por Delhi. La ciudad de Jakarta, esta constituida por una serie de <<kampungs>> entrelazados y se denomina el pueblo más grande del mundo. Los <<asentamientos flotantes>>, los mejores ejemplos son las comunidades de Hong Kong y Bangkok. Los <<Inquilinos de asfalto>>, estos son los absolutamente sin hogar que viven y duermen en las calles; a menudo, en espacios que reclaman como suyos, en Calcuta y Bombay, se estima que existen más de 200.000 <<Inquilinos del asfalto>>, una variante son los niños abandonados en la calle. Los <<Inquilinos de mezquitas>>, son personas sin hogar permanente, duermen en las mezquitas, aunque este fenómeno se produce principalmente en el oeste de Asia, algunas mezquitas del Cairo son visitadas por unas 2.000 personas cada noche. Las <<Estructuras convertidas>>, son palacios abandonados por los ricos de Asia occidental en donde vivía una familia a su servicio, pasando a habitarlos de 30 a 40 familias. Otros asentamientos de extrema pobreza son los <<bidonvilles>> en las antiguas colonias francesas; <<barong-barongs>> en Filipinas; <<gecekondus>> en Turquía; <<barriadas> en Lima; <<favelas>> en Brasil; <<jhuggi-hompri>> en el norte de la India, y <<katchi abadis>> en Pakistán. Esta lista no es exhaustiva pero sirve para mostrar que hay muchos tipos de asentamientos de renta baja.

El sector informal urbano. En los países pobres, el desarrollo del sector informal urbano es una de las fuentes de desequilibrios socioeconómicos más graves en el actual modelo de desarrollo. Este sector es el resultado de una población creciente en el medio urbano y no existir medios de producción capaces de absorber esta marea humana. El sector informal urbano, aunque el concepto, escapa a una rigurosa definición, es aquel en que un número muy grande de personas, especialmente los ciudadanos pobres, se ganan o tratan de ganarse la vida, al margen de la economía oficial, y guarda relación con las estrategias de supervivencia en el medio urbano, constituyendo la parte más importante del sector Terciario. A diferencia, este sector en los países ricos, denominado de economía sumergida, es relativamente escaso con relación al sector servicios en el que se incluye, el cual está estrechamente relacionado con el sector industrial y financiero. En los países pobres, el sector informal puede alcanzar en las ciudades hasta el 70% de la población activa. Las estimaciones efectuadas en diferentes ciudades de África, Asia y América Latina, sugieren que entre el 40 y el 70 % de la mano de obra urbana trabaja en el sector informal, predominando las mujeres en algunas ciudades.

El sector informal urbano no es un enclave separado, parasitario, sino una parte integral de la economía urbana. Puede existir un alto grado de integración entre los sectores formal e informal y se puede alcanzar un punto en el que las líneas divisorias entre ellos estén borrosas. El sector formal depende del mercado informal para algunas de sus mercancías y servicios y para una mano de obra barata, mientras que el sector informal depende del formal para algunos de sus productos. Sin embargo, el sector informal está normalmente en una posición inferior y subordinada, porque tiende a producir a bajo coste para el sector formal. El sector informal urbano subvenciona eficazmente al sector formal, porque las diferencias de las ganancias entre ellos son sustanciales, aún en niveles comparables de edad y educación.

El grado de integración entre los sectores formal e informal, parece que es diferente, según los niveles de desarrollo. Parecen ser mayores en América Latina y algunas ciudades de Asia, y menores en África, en las primeras, existe, por ejemplo, la tradición de subcontratar trabajadores del sector informal; en la segunda, este proceso todavía está muy poco desarrollado.

El sector informal es capaz de proporcionar un amplio abanico de posibilidades, necesario para proporcionar mercancías y servicios para un gran sector de los ciudadanos pobres y, a causa de su capacidad de absorción de trabajo escasamente productivo, es capaz de sostener gran número de personas; pero, en niveles muy bajos de consumo. Es una fuente esencial de mercancías y servicios para las personas que no son capaces de satisfacer sus necesidades por medio del sector formal.

El sector formal disfruta típicamente de la protección de precios y cuotas, protección del mercado, acceso privilegiado al cambio de moneda y créditos. El sector informal no disfruta de tales beneficios y es, a menudo, privado de servicios básicos como agua, electricidad y crédito. No sólo no se le niegan los privilegios formales sino que, además, puede ser objeto de acoso y restricciones por parte del gobierno, que se hace más evidente en los periódicos intentos de acorralar a los vendedores ambulantes y ponerlos en lugares donde no puedan competir con las empresas formales. Las principales ventajas del sector informal residen en áreas tales como su capacidad de escapar de los impuestos y costes de seguridad de social y eludir las leyes que regulan los salarios, condiciones de trabajo y seguridad en el trabajo. Los empresarios del sector informal tienden a evadir la ley, y algunos gobiernos, en tácito reconocimiento de la importancia del sector, tienen razones para permitírselo.

Los asentamientos de los squatters y el sector informal se necesitan recíprocamente de tal manera que las ciudades han llegado a ser tan dependientes de los pobres como los pobres de las ciudades. Los emigrantes se trasladan a las ciudades porque perciben oportunidades. Esta oportunidad ha existido en ciudades y pueblos grandes pero esta haciendo techo, debido a que los emigrantes tienen que competir con la población creciente de las ciudades. La gente rural comienza a tener problemas de donde tener que ir. En las zonas rurales falta la tierra y el hogar y aunque las calles de las ciudades son miserables siempre es más atractivo a los caminos que no llevan a ninguna parte. El sector informal funciona en base a las estrategias de supervivencia que afectan a toda la familia privando a los niños de la educación necesaria. La ciudad en los países en desarrollo esta llena de jóvenes y es entre ellos donde la insatisfacción es mayor.

En resumen. A principios del siglo XXI, en los países pobres, los desequilibrios generados en la transformación de las sociedades rurales a urbanas han sido ya tan fuertes y los recursos financieros generados proporcionalmente tan escasos, entre otros motivos debido a la corrupción de los gobernantes, que en muchos países la mayoría de la población vive al margen del sistema económico oficial del país, es la población agrupada en el sector informal urbano, y la población rural que todavía continua viviendo en régimen mayoritariamente de autoconsumo.

La preocupación principal económica de los gobiernos de estos países, ha dejado de ser la integración económica del conjunto de la población, las medidas económicas tienen un carácter defensivo, es decir, se orientan a evitar la quiebra del sistema económico, se basan en el mantenimiento de una inflación controlada, el aseguramiento del pago de la deuda y el mantenimiento de un sector económico orientado al mercado que ofrezca beneficios, pero estas medidas solamente pueden resolver las necesidades de una parte de la población, y han quedado limitadas a la supervivencia de la funcionalidad económica del mercado en relación con los compromisos económicos con los países ricos. Por ello, y aunque tal y como señala David, S. Landes los problemas del desarrollo puedan tener una fuerte componente cultural, ésta ya no es en sí misma un factor determinante, pues difícilmente pueden enderezarse situaciones de países que han arrastrado durante décadas un desequilibrio socioeconómico continuado.

 

2. Caracterización de los desequilibrios socioeconómicos mundiales

Con el fin de tener una radiografía más amplia de los desequilibrios, señalados en el apartado anterior, se ha cuantificado la situación socioeconómica de 170 países a principios del siglo XXI. El procedimiento se ha basado en el análisis factorial. Se ha trabajado con 14 variables que definen las características socioeconómicas más importantes de 170 países basadas en datos de finales del siglo XX y principios del XXI. Estas variables se corresponden con tres campos que definen los desequilibrios socioeconómicos, que son: variables demográficas, económicas, y calidad de vida y se han tomado de una selección de variables más amplia por ser las que más grado de correlación tenían entre sí. (Cuadro 3.3)

Las variables demográficas, reflejan el crecimiento demográfico la estructura de la población, y la población urbana respecto del total de la población. Las variables económicas, la riqueza relativa del país respecto del total de la población y la composición de la población activa en los sectores agrario, industrial y servicios. Las variables de calidad de vida, las condiciones sanitarias, de alfabetización y la esperanza de vida. En estas 14 variables se ha resumido, pues, los posibles desequilibrios internos de cada país en relación con los 170 seleccionados.

Utilizando la técnica del análisis factorial se han relacionado las 14 variables de los 170 países (2.380 datos), habiendo obtenido una correlación elevada entre las mismas, explicando en un solo factor el 72,6% de la varianza. De esta manera la información de las 14 variables correlacionadas se sintetizan en una nueva y única variable denominada “Factor Socioeconómico” (Cuadro 3.3).

Cuadro 3.3

 

 

Variables

 

Definiciones de las variables

Relaciones del factor socio-económico

De

Tasa de natalidad (‰ habitantes)

Nacidos por mil habitantes.

0,94973

mo

Tasa  fecundidad (hijos por mujer.)

Hijos por mujer en edad fecunda (14 a 49 años).

0,92382

grá

Población urbana (%)

Porcentaje de población (Según Naciones Unidas poblaciones > 10.000 hab.).

-0,78819

fi

Crecimiento vegetativo (%)

Diferencia entre la tasa de natalidad y mortalidad en porcentaje.

0,84594

cas

 Población < de 15 años (%)

Porcentaje de población menor de 15 años con relación a la población total.

0,95019

 

 Población > de 65 años (%)

Porcentaje de población mayor de 65 años con relación a la población total.

-0,843

Eco-

PNB por habitante ($)

Producto Nacional Bruto por habitante en dólares estadounidenses.

-0,65299

nómi-

Población activa: agricultura (%)

Porcentaje de población activa en la agricultura respecto de la población activa.

0,89463

cas

Población activa: industria (%)

Porcentaje de población activa en la industria respecto de la población activa.

-0,81589

 

Población activa: servicios (%)

Porcentaje de población activa en los servicios respecto de la población activa.

-0,77068

Cali-

Esperanza de vida al nacer (años)

Esperanza media de vida.

-0,90124

dad

Tasa de analfabetismo (%)

Porcentaje de analfabetos de la población.

0,86016

de

Número de médicos (‰ habitantes)

Médicos por mil habitantes.

-0,79158

vida

Tasa de mortalidad infantil (‰)

Niños menores de un año muertos por mil habitantes.

0,89099

Elaboración propia.

Enlace anexos

Tabla de datos y resultados de cálculos

Análisis factorial

 

Ester “factor socioeconómico”, resume dos modelos de relacionarse las 14 variables entre sí: las variables del mismo signo se correlación directamente y las que tienen distinto signo inversamente. Los desequilibrios socioeconómicos en el mundo se pueden por lo tanto interpretar de la siguiente manera:

Por una parte, está el modelo expresado en las siete variables de correlación positiva y representa sociedades con fuerte dinamismo demográfico, un precario desarrollo económico y escasa calidad de vida. Ello está representado en: 1º las tasas de natalidad y 2º de fecundidad más altas, 3º en el crecimiento vegetativo más elevado, 4º el mayor grupo de edad de población menor de 15 años, 5º las mayores tasas de empleo agrícola,  6º la mayor tasa de analfabetismo y 7º la tasa de mortalidad infantil más alta.

En oposición, está otro modelo de sociedades, expresado en la correlación de las variables negativas que se caracterizan por: su poco dinamismo demográfico, excelente desarrollo económico y buena calidad de vida. Ello se expresa en: 1º el mayor porcentaje de viejos, 2º el más elevado PNB por habitante ($), 3º la población activa industrial y 4º de servicios más numerosa, 5º el mayor porcentaje de población urbana, 6º la mayor esperanza de vida al nacer y 7º el mayor número de médicos por mil habitantes (Cuadro 3.4).

Cuadro 3.4

Sociedades subdesarrolladas

Tipo relación, a

valores altos en:

Corresponde

valores bajos en:

 

Tasa de natalidad (‰ habitantes)

 

Población urbana (%)

 

Tasa de fecundidad (hijos por mujer.)

 

Población > de 65 años (%)

 

Crecimiento vegetativo (%)

 

PNB por habitante ($)

 

Población < de 15 años (%)

 

Población activa: industria (%)

 

Población activa: agricultura (%)

 

Población activa: servicios (%)

 

Tasa de analfabetismo (%)

 

Esperanza de vida al nacer (años)

 

Tasa de mortalidad infantil (‰)

 

Número de médicos (‰ habitantes)

País más significativo de la relación: NIGER

Sociedades desarrolladas

Tipo relación, a

valores bajos en:

Corresponde

valores altos en:

 

Tasa de natalidad (‰ habitantes)

 

Población urbana (%)

 

Tasa de fecundidad (hijos por mujer.)

 

Población > de 65 años (%)

 

Crecimiento vegetativo (%)

 

PNB por habitante ($)

 

Población < de 15 años (%)

 

Población activa: industria (%)

 

Población activa: agricultura (%)

 

Población activa: servicios (%)

 

Tasa de analfabetismo (%)

 

Esperanza de vida al nacer (años)

 

Tasa de mortalidad infantil (‰)

 

Número de médicos (‰ habitantes)

País más significativo de la relación: ALEMANIA

 

Desde el punto de vista de los desequilibrios, en las sociedades con correlaciones positivas el desequilibrio interno se manifiesta, principalmente en el bajo PNB por habitante ($), la menor población activa industrial y de servicios, la menor esperanza de vida al nacer y el menor número de médicos por mil habitantes. En las sociedades con correlaciones negativas el desequilibrio interno se expresa principalmente por las bajas tasas de fecundidad y natalidad, el bajo crecimiento vegetativo y el menor grupo de edad menores de 15 años.

Estos desequilibrios se expresan cuantitativamente en un solo valor por país, o notación factorial del “factor socioeconómico”, valor que es la síntesis de la información correlacionada de las 14 variables. Según el resultado de las notaciones factoriales, se han agrupado los países conformando cuatro tipologías, dos para las notaciones negativas y dos para las positivas. Evidentemente, en las zonas intermedias de las clasificaciones, se encuentran una serie de países con notaciones que son difícilmente de tipificar pero convencionalmente se les ha asignados el grupo más afín. (Ver Cuadro 3.5 y mapa 3.1).

Cuadro 3.5

Distribución mundial según países y modelos socioeconómicos [62]

MODELO 1

MODELO 2

MODELO 3

MODELO 4

Países con desarrollo o moderado desarrollo socioeconómico y situación demográfica estancada

 

Nota-ciones

Países con moderado desarrollo socioeconómico y situación demográfica de moderada a dinámica

 

Nota-ciones

Países con moderado desarrollo o subdesarrollo socioeconómico y situación demográfica dinámica

 

Nota-ciones

Países con subdesarrollo socioeconómico y situación demográfica muy dinámica

 

Nota-ciones

Alemania

-1,69

Taiwán                        

-0,99

Dominicana República

0,01

Laos                          

1,01

Italia                        

-1,67

Israel                        

-0,96

Guyana

0,02

Kenya                         

1,03

Bélgica                        

-1,66

Chipre                        

-0,95

Sri Lanka

0,02

Guinea Ecuatorial             

1,04

Japón                         

-1,63

Cuba                          

-0,94

Perú

0,03

Congo República Dem.

1,05

Suiza                         

-1,63

Rumania                       

-0,93

Turquía

0,04

Madagascar                    

1,15

Luxemburgo                    

-1,58

Yugoslavia                    

-0,92

Uzbekistán

0,04

Camboya                       

1,15

Dinamarca                     

-1,56

Argentina                     

-0,90

Albania

0,09

Costa de Marfil               

1,16

Suecia                        

-1,54

Polonia                       

-0,89

Tailandia

0,10

Zambia                        

1,17

España                        

-1,52

Corea del Sur                 

-0,82

Jordania                      

0,10

Senegal

1,18

Austria                       

-1,51

Armenia                       

-0,79

Turkmenistán

0,10

Liberia                       

1,19

Noruega                       

-1,50

Moldavia                      

-0,74

Arabia Saudí

0,13

Togo                          

1,22

Francia                       

-1,49

Bosnia Herzegovina 

-0,72

Argelia

0,16

Mauritania                    

1,24

Gran Bretaña                  

-1,43

Emiratos Árabes Un.       

-0,72

Filipinas

0,16

Nepal                         

1,24

Países Bajos                   

-1,42

Kuwait                        

-0,70

Tadjikistán

0,19

Sudán                         

1,24

Finlandia                      

-1,35

Trinidad y Tobago             

-0,69

Marruecos

0,24

Burundi                       

1,27

Checa República               

-1,32

Chile                         

-0,65

Indonesia

0,26

Chad                          

1,28

Hungría                        

-1,31

Qatar                         

-0,64

Salvador El

0,28

Angola

1,30

Bulgaria

-1,30

Kazajstán                     

-0,62

Paraguay

0,28

Gambia                        

1,30

Estados Unidos                

-1,30

Brunei                        

-0,59

Belice

0,33

Guinea Bissau                 

1,32

Islandia                      

-1,30

Seychelles                    

-0,57

Egipto

0,38

Mozambique                    

1,34

Canadá                        

-1,28

Líbano                        

-0,53

Maldivas

0,39

Benin                         

1,34

Grecia                        

-1,27

Mauricio                      

-0,49

Lesotho

0,42

Afganistán

1,35

Australia                     

-1,26

Macedonia                     

-0,47

Nicaragua                      

0,42

Centroafricana República

1,36

Malta                         

-1,22

Bahrein                       

-0,46

Libia

0,42

Yemen                         

1,38

Eslovenia                     

-1,22

Venezuela                     

-0,42

Vietnam

0,46

Somalia                       

1,44

Letonia                       

-1,21

Azerbaiján                    

-0,41

Siria

0,48

Tanzania                      

1,46

Ucrania                       

-1,20

Corea del Norte               

-0,37

Samoa Occidental

0,48

Uganda                        

1,47

Portugal                      

-1,20

Dominica                      

-0,35

Irak

0,50

Eritrea                       

1,50

Rusia                         

-1,18

Panamá                        

-0,33

Bolivia

0,52

Sierra Leona                  

1,51

Estonia                       

-1,16

Jamaica                       

-0,29

Irán

0,53

Malí                          

1,51

Nueva Zelanda                 

-1,16

Costa Rica                    

-0,29

Djibuti

0,58

Guinea República de           

1,52

Bielorrusia                   

-1,16

Surinam                       

-0,29

Gabón

0,59

Bhután                        

1,53

Singapur                      

-1,15

Colombia                      

-0,23

Honduras

0,62

Ruanda                        

1,53

Eslovaquia                    

-1,12

Brasil                        

-0,22

India

0,64

Burkina Faso                  

1,58

Uruguay                       

-1,11

México                        

-0,21

Myanmar

0,65

Etiopía                       

1,60

Croacia                       

-1,09

Kirguizistán                  

-0,20

Namibia                       

0,69

Malawi                        

1,64

Lituania                      

-1,05

China                          

-0,07

Cabo Verde

0,69

Níger                         

1,71

Irlanda                       

-1,02

Mongolia                      

-0,03

Swazilandia

0,72

 

 

Georgia                       

-1,02

Ecuador                       

-0,02

Guatemala

0,73

 

 

 

 

Malasia                       

-0,02

Botswana

0,74

 

 

 

 

Sudáfrica República de 

-0,02

Congo República del

0,75

 

 

 

 

Túnez                         

-0,02

Zimbabwe

0,81

 

 

 

 

 

 

Papua Nueva Guinea

0,84

 

 

 

 

 

 

Santo Tomé y Príncipe

0,89

 

 

 

 

 

 

Pakistán

0,89

 

 

 

 

 

 

Vanuatu

0,90

 

 

 

 

 

 

Bangla Desh

0,94

 

 

 

 

 

 

Ghana

0,95

 

 

 

 

 

 

Omán

0,96

 

 

 

 

 

 

Camerún

0,98

 

 

 

 

 

 

Nigeria

0,99

 

 

 

 

 

 

Haití                         

1,00

 

 

Elaboración propia.

Mapa 3.1

Representación del espacio mundo según modelos socioeconómicos

Modelo 1

Países desarrollados y demografía estancada

Modelo 2

Países en desarrollo y demografía semidinámica

Modelo 3

Países subdesarrollados y demografía dinámica

Modelo 4

Países subdesarrollados y demografía muy dinámica

       Elaboración propia.

 

El modelo 1 (notaciones –1,69 a -1), que comprende 39 países con desarrollo o moderado desarrollo socioeconómico y situación demográfica estancada, se localizan en Europa, Rusia, América del Norte, Australia - Nueva Zelanda y Japón, solamente Uruguay en América del Sur se sitúa en ese grupo.

El modelo 2 (notaciones –0,99 a 0), incluye 42 países con moderado desarrollo socioeconómico y situación demográfica de moderada a dinámica, se localizan en América Latina, Asia Oriental, y en África en Sudáfrica y Túnez.

El modelo 3 (notaciones 0,01 a 1), es el grupo más numeroso con 52 países de moderado desarrollo o subdesarrollo socioeconómico y situación demográfica dinámica, se localizan en América central, en la región del norte de los Andes; en el norte, oeste y sur de África; en Asia occidental y meridional, y en parte de Oceanía.

El modelo 4 (notaciones 1,01 a 1,71), comprende 37 países con subdesarrollo socioeconómico y situación demográfica muy dinámica, se localizan en los países de Asia de Laos, Afganistán, Yemen, Nepal y Bhután; el resto de países se localizan en el centro, este y oeste de África.

En el Cuadro 3.5, se puede apreciar como la situación que se ha llegado en el mundo, a principios del siglo XXI se correlaciona inversamente desde los países desarrollados a los países más pobres. En el Mapa 3.1, se puede observar, que el mundo, con la excepción de Australia y Nueva Zelanda, se divide entre el Norte, desarrollado económicamente,  con demografía estancada, esperanza de vida alta, y el Sur, con subdesarrollado económico, demografía dinámica y esperanza de vida media o baja. Estos modelos contrastados entre ambos hemisferios están induciendo a movimientos de población que, sin duda, van a ser de gran fuerza en el siglo XXI.

 

3. Las migraciones regionales del mundo en el siglo XXI

Evolución de los flujos migratorios. El origen de las migraciones del Siglo XXI, poco tienen que ver con las acontecidas en otros momentos históricos de la historia contemporánea. Durante el siglo XIX, la expansión de la economía tuvo dos movimientos importantes en la dirección de los grandes flujos migratorios; por un lado, se produjo desde las metrópolis hacia las colonias, o áreas de influencia de los países europeos destacando los casos de América Latina, Oceanía, y África como destino de los europeos; por otra parte, la articulación del Centro económico Norteamericano atrajo también numerosa mano de obra principalmente europea. La migración transoceánica se desarrolló paralelamente a la dinámica económica cíclica de las metrópolis, de tal manera que fue máxima hasta los años  veinte del siglo XX y descendió a raíz de la Gran depresión[63]. Después de la Segunda Guerra Mundial, el auge en el centro y norte de Europa Occidental atrajo a varios millones de emigrantes del entonces Sur semidesarrollado europeo-asiático (Portugal, España, Italia, Yugoslavia, Grecia, Turquía), que buscaron empleo en los sectores más significativos de la industrialización; la crisis económica de la segunda mitad de los setenta supuso el regreso de muchos emigrantes (especialmente españoles, italianos y portugueses), reduciéndose así la presencia extranjera perteneciente a países europeos.

Desde la óptica mundial, la nueva fase de migración internacional comenzará a partir de los años cincuenta, los flujos migratorios  cambiarán de sentido y será a partir de entonces mayoritariamente desde los países pobres hacia los países desarrollados. Ello fue especialmente significativo en EE.UU., con flujos de emigrantes procedentes de América Latina. El mismo fenómeno se produjo también en Europa, donde los inmigrantes de los países subdesarrollados se establecieron de forma estable (caso de los asiáticos y caribeños en Gran bretaña, magrebíes y del África negra en Francia). De todas maneras, el inicio de la migración de las zonas subdesarrolladas a las desarrolladas en los años cincuenta y sesenta tendrá su origen, en el caso de Gran Bretaña y Francia, en los procesos de descolonización, y en el caso de Estados Unidos, en los profundos desequilibrios que vivía América Latina en los años sesenta setenta, respondiendo, pues, a una situación histórica coyuntural, por lo que la emigración de estas zonas debiera haber remitido si se hubieran cumplido las expectativas de desarrollo en estos países, pero ello no ha sido así, y desde finales del siglo XX, la migración a las regiones del mundo desarrolladas desde los países subdesarrollados se ha incrementado, siendo esta realidad la que conforma cada vez con más fuerza, el origen de las migraciones internacionales del siglo XXI.

La migración indocumentada. Un cambio importante de la migración ha sido el creciente número de migrantes indocumentados. Esta característica tiene que ver con la mayor oferta de migrantes de los centros emisores del Tercer Mundo que la demandada por los receptores de países desarrollados, así también, como por la voluntad de instalarse definitivamente en el país de destino. El migrante indocumentado por la general paga un dinero y soporta un riesgo, a veces el de su propia vida, para migrar. Esta voluntad nace de su apuesta por un cambio definitivo, que de conseguirlo llevará a procurar la reunificación familiar. El migrante documentado puede tener la misma intención que el indocumentado, pero se adapta mejor a las condiciones que le impone el país receptor.

Este aumento de la migración indocumentada es una de las características más definitorias del movimiento migratorio de principios del siglo XXI. La migración indocumentada viene a significar el incremento del poder de repulsión de los países emisores, y en consecuencia, el de atracción de los receptores. Ello es porque, sus causas tienen que ver más con el fracaso del desarrollo en los países del Tercer Mundo, que con la solicitud de los países receptores, lo que provoca la diferencia entre la oferta de migrantes y la demanda de los mismos que genera la migración indocumentada.

Si bien, las modalidades de la migración indocumentada varían de un país a otro y de una región a otra, por ejemplo en África y América Latina, la migración indocumentada entre países de la región ha sido durante mucho tiempo un componente de la migración, en particular, en las zonas donde no existen barreras geográficas claramente establecidas, o donde el mismo grupo étnico reside a ambos lados de la frontera con tradicionales vínculos económicos, históricos, geográficos, e incluso familiares, dan cuenta de corrientes ilegales. En Europa, a pesar de las nuevas restricciones que pesan sobre las solicitudes a inmigrantes, la migración ilegal es cada vez más importante, habiéndose convertido el tráfico de migrantes indocumentados en un problema cada vez más grave. En Asia, la migración indocumentada tiende a ser comparable a las corrientes de migración legal y, en parte, algunos gobiernos la toleran. Por ejemplo, los últimos 20 años del siglo XX, la migración indocumentada a algunos países de Asia oriental y meridional cuyas economías en expansión han estado experimentando escasez de mano de obra, ha sido importante.

La migración internacional y las cuestiones de género. Tradicionalmente, en el tercer cuarto de siglo del siglo XX, la migración masculina había sido predominante. Los trabajos para los que eran requeridos los migrantes, requerían cumplir esta condición. La mujer permanecía en el país de origen, los solteros que migraban pensaban en volver una vez ahorrado el dinero suficiente para fundar una familia al retorno de la migración. En el caso de los casados, sus mujeres eran las receptoras de las remesas de dinero que sus maridos mandaban. La voluntad de retorno estaba pues presente en el acto de migrar. Las características de los contratos de trabajo también obligaban a pensar en el retorno. Este fue el resultado de millones de migrantes Europeos que retornaron a sus países de origen, como consecuencia de la crisis de los años setenta. Solamente una minoría con relación a la masa de migrantes permaneció indefinidamente en el país de destino. Lo mismo sucedía con la migración temporal legal en Estados Unidos.

Estas características de migración internacional comenzarían a cambiar a partir de los años ochenta, el número de mujeres que migrarán a través de fronteras internacionales será aproximadamente igual al de hombres. En ello influirán varias cuestiones, la mujer irá cambiando su tradicional destino de trabajo en el hogar por su incorporación al trabajo socialmente remunerado, la migración brindará a la mujer la oportunidad de desempeñar estos trabajos remunerados. La mujer participará en todos los tipos de migración, aunque la disposición de la mujer a emigrar dependerá mucho de su situación familiar y estado civil, la migración de la mujer se sitúa más en la característica de la migración con voluntad de instalarse definitivamente en el país de destino, sobre todo porque, aunque la mujer mantiene en muchos casos la iniciativa de la emigración, en general, su motivación sigue obedeciendo más a un efecto de llamada o de reunificación familiar[64].

En resumen, las características de las migraciones han cambiado sensiblemente en las últimas décadas. La presión de los centros emisores sobre los receptores se ha incrementado notablemente, esto ha llevado a un cambio en las tendencias migratorias, al incrementarse la migración indocumentada, incorporar a la mujer a la migración en cifras muy parecidas a la de hombres, a la vez que la migración ha ido adquiriendo desde la voluntad de los migrantes un carácter definitivo. Los centros receptores se ven sobrepasados por la oferta ilegal de migrantes, habiéndose empeñado en una política de contención cuyos resultados se desconocen.

Sobre las causas y cambios de tendencia en los movimientos migratorios. Las causas de las migraciones se han venido tratando desde que en el siglo XIX se comenzaran a realizar estudios sobre las mismas. Las leyes de Ravenstein formuladas en el siglo XIX, se pensaron para sociedades en transformación de un modelo de empleo mayoritariamente agrícola al industrial[65]. Según la doctrina económica neoclásica, la migración es una consecuencia de las diferencias de renta per cápita entre los distintos países. Pero estas diferencias han existido entre países desarrollados y subdesarrollados desde la época colonial, pero es a finales del siglo XX cuando están cobrando importancia las migraciones de los países pobres al Centro desarrollado.

Otras teorías, afirman que el elevado crecimiento demográfico de los países produce un excedente de mano de obra que no puede ser absorbido de manera productiva y se traduce en migraciones más numerosas a los países desarrollados. Sin embargo, las pruebas disponibles no avalan la opinión de que los niveles de emigración guarden relación con las tasas regionales de crecimiento demográfico, por ejemplo en los años cincuenta sesenta Europa occidental tuvo un fuerte crecimiento demográfico y era a su vez un centro importante receptor de inmigración.

La pobreza es otro de los factores que se citan como causa fundamental de la migración internacional. Si la pobreza se mide en función de la posición económica relativa del individuo en la sociedad de origen, la mayoría de los migrantes internacionales no son relativamente a sus conciudadanos pobres, ya que éstos ocupan la zona intermedia en la escala de ingresos del país del origen.

La cuestión no esta, pues, en la elaboración de una teoría que explique con carácter general todos los movimientos migratorios económicos, sino en la respuesta a porqué en las últimas décadas del siglo XX aparece una fractura que está rompiendo, las barreras de contención en los países emisores del Tercer Mundo que parecía existir hasta el tercer cuarto del siglo XX.

Desequilibrios entre países y regiones del mundo. En el tema de migraciones entre países emisores y receptores el factor económico es el principal desequilibrio que impulsa a la migración de los países pobres a los ricos, aunque existen también otros factores, en materia de salud, educación etc., correspondiendo a los países receptores las mejores condiciones. Pero desde el punto de vista demográfico, los países desarrollados presentan una estructura demográfica muy envejecida con lo que la renovación de la población en los grupos de edad más jóvenes solo se puede realizar con aportes migratorios, ventaja que poseen los países que tienen una estructura demográfica muy dinámica, que en general son países pobres, pero, esta ventaja de los países pobres, no es un factor de atracción, sino de expulsión, al reunir grupos de edad en edad de trabajar sin alternativas para ello, y es una desventaja de los países desarrollados que actúa de atracción para cubrir el desequilibrio demográfico de los grupos de edad más jóvenes.

Así, en los países desarrollados, existen ventajas que constituyen elementos de atracción, pero también carencias que actúan de la misma manera, al contrario, en los países pobres existen carencias que actúan como elementos de expulsión, y supuestamente ventajas de estructura demográfica que también constituyen elementos de expulsión. El desequilibrio regional mundial es entrecruzado, ello sin duda favorece la migración entre países en una sola dirección de los pobres a los desarrollados.

La evolución social de la percepción del espacio político – económico mundo. El concepto de países en vías de desarrollo, planteado internacionalmente después de la Segunda Guerra Mundial, no está definido en cuanto tiempo en los países pobres debe culminarse, sin embargo, las altas tasas de crecimiento vegetativo y de población urbana son una constante. Este desfase entre el crecimiento económico y el crecimiento demográfico, entre el fuerte crecimiento de los asentamientos urbanos y la carencia de infraestructuras, genera objetivamente desequilibrios internos de difícil solución. Y, si con el paso del tiempo estos desequilibrios no mejoran, subjetivamente se acentúa la duda en la población sobre las posibles soluciones.

Esta es la cuestión, la percepción de la diferencia entre países pobres y ricos se acrecienta no solamente por el hecho diferencial de las condiciones objetivas entre naciones o regiones del mundo, sino por la percepción de la imposibilidad de mejorar las expectativas de vida en un plazo razonable en el país de nacimiento. El desequilibrio entre países, no tendría porque ser, pues, motivo de atracción y expulsión de migrantes, si existiera, en los países respectivos, posibilidades factibles en el tiempo de resolver sus desequilibrios internos.

La migración que emerge tiene su origen en los irreversibles desequilibrios de los países pobres, por lo tanto son movimientos migratorios estructurales y mundiales, al igual que no responden a un proceso histórico coyuntural sino profundo por lo que una vez iniciados su persistencia en el tiempo será muy larga. Si bien, los que deciden emigrar, en los países emisores de migración, son porcentajes muy pequeños, con relación a esas mayorías sociales, el fracaso del desarrollo es un factor que opera en sentido favorable a la migración, y el éxito de los que migraron también.

En el pasado las fronteras se ansiaron por los movimientos de independencia para conseguir el desarrollo económico, en la actualidad, para los migrantes no son sino barreras al deseo de mejorar su vida. Desde los países ricos, las fronteras, son las barreras de contención de una avalancha de migrantes que no se desea. Pero esta consideración es ajena a la voluntad de quienes quieren emigrar, y por ello, la presión sobre los centros receptores de migración va a ser creciente. Esta presión solamente puede y debe impulsar a los países desarrollados a liderar la iniciativa en el cambio de relaciones económicas con los países pobres. A modo de conclusión se pueden formular las siguientes consideraciones:

·         Las causas objetivas de las migraciones se basan en un primer estadio de desequilibrio regional o nacional interno, un desequilibrio entre la situación de la población y las expectativas de desarrollo económico. Este desequilibrio en conjunción y relación con el desequilibrio entre los países y regiones del mundo, genera los condicionamientos objetivos para la migración de los países menos desarrollados a los más desarrollados.

·         Las causas subjetivas nacen de la persistencia en el tiempo de los desequilibrios internos nacionales, de tal manera, que la percepción de la población de estos desequilibrios ha ido evolucionando con el paso del tiempo hasta llegar a ser cuestionado, en el último cuarto del siglo XX, por amplios sectores de la población el desarrollo económico en el marco nacional. Este nuevo entendimiento del espacio político–económico como ámbito de resolución de las expectativas de desarrollo no se formula a través de la reivindicación de una nueva organización político–económica, sino que se toma el mundo como ámbito de referencia, la migración internacional, opera de esta manera, como si fuera una migración interna en un solo ámbito.

·         La interactuación de ambos grupos de causas no es cuantificable, pero si son irreversibles. Se produce en determinados sectores de la población que son los que deciden emigrar, pero la diferencia, con otras migraciones, es que responden a un desorden socioeconómico mundial estructural. Por ello, el fenómeno migratorio transnacional del siglo XXI, difiere radicalmente de otros movimientos del pasado, donde nunca la mayoría de la población del mundo, estuvo sujeta a motivaciones migratorias como las que se adivinan para el siglo XXI[66].

 
CAPÍTULO IV

La integración regional de la economía mundo

El acceso de los pobres del mundo a  los bienes básicos y de consumo necesita de un nuevo enfoque que supere el concepto del desarrollo económico mundial como  la suma de los desarrollos nacionales, y plantee el desarrollo económico mundial de forma integral

 

El concepto de la nación surgido en los siglos XVIII y XIX, permitió gestar el Estado que sustituiría en unos casos a los Estados del Antiguo Régimen y en otros permitiría emanciparse del Estado colonial como fue el caso de Estados Unidos, de Inglaterra, o de las naciones de América Latina, de España y Portugal, formando Estados nacionales nuevos. El nacionalismo del siglo XIX respondió a las expectativas de conformación de espacios socioeconómicos para la transformación de la sociedad del Antiguo Régimen al capitalismo. El liberalismo impulsó el Estado nacional moderno como el instrumento fundamental de esa transformación y contribuyó a la formación de las naciones en Europa y todo el continente americano.

En las décadas centrales del siglo XX, el concepto de nación serviría para emancipar a los pueblos colonizados, dando lugar al actual mosaico de las naciones del mundo. En todos los países prevaleció la idea de que ese era el marco de desarrollo, las fronteras se instituían para articular, como cuestión fundamental, la política económica del  país y evitar disfunciones externas al desarrollo.

El socialismo, que se erigió desde el siglo XIX como alternativa económica al capitalismo, convirtió al Estado en una pieza clave de la ideología socialista, constituyendo a la nación en el ámbito de la revolución, propiciando a su vez la desconexión de la nación donde se producía la revolución socialista, del sistema económico mundial.

En las décadas centrales del siglo XX, la influencia de estas dos corrientes históricas de pensamiento contribuyó a formar los movimientos de independencia nacional en los territorios colonizados, en la idea de que el desarrollo económico autocentrado y estructurado era cuestión básicamente de la conjunción de la formación del Estado nacional y la planificación económica.

Pero, si bien, la independencia trajo la soberanía política a las nuevas naciones, no cumplió las expectativas creadas en cuanto a la resolución de los problemas económicos y sociales de sociedades en franco crecimiento demográfico y en acelerado proceso de transformación de la sociedad rural a la urbana.

El recorrido socioeconómico que durante las últimas décadas han tenido las naciones del Tercer Mundo así lo ha demostrado, haya estado basado en sistemas economía de mercado, o de economía planificada.

 En los comienzos del siglo XXI, la percepción de este fracaso se ha instalado en amplios sectores sociales de de los países pobres, lo que está llevando a la formación de fuertes corrientes migratorias hacia los países desarrollados.

Esta misma percepción de fracaso, está propiciando, en algunas regiones del Tercer Mundo, la formación de minorías políticas cualificadas favorables a superar la organización económica y política de los Estados nacionales y la creación de regiones supranacionales que posibilite el desarrollo económico bajo premisas de planificación y mercado[67].

Pero aunque esta alternativa, de llevarse a efecto, podía configurar granes unidades regionales de países pobres que podían reunir la masa económica suficiente para articular desarrollos económicos regionales propios, difícilmente las ventajas de esa mayor solvencia económica se pueden considerar suficientes para superar los desequilibrios alcanzados en materia de asentamientos humanos y desarrollo del sector informal.

Por otra parte, la fuerza del nacionalismo surgido en los movimientos de independencia, sigue operando en el sentido de reforzar el ámbito económico nacional, lo que contrarresta cualquier iniciativa de proyecto supranacional. La tónica general, en los grandes países pobres como la India, Indonesia, Egipto, Nigeria, Congo, Pakistán etc.,  ha sido, la de reforzar los lazos con el sistema mundial, sin ensayar otras alternativas de cooperación regional tendentes a sentar las bases para el desarrollo autocentrado y estructurado, lo que demuestra que se ha emprendido un camino en la interconexión mundial, sin que en el mismo se aprecie, por el momento, ningún horizonte de retorno[68].

Se puede concluir, pues, que los países pobres por la subordinación a los procesos productivos de los países ricos, por los profundos desequilibrios urbanos que tienen, por la existencia de un sector informal muy desarrollado que obstaculiza gravemente la articulación estructurada de su economía, han llegado a un punto que carecen no solo de alternativas económicas viables a los graves problemas socioeconómicos, sino también de alternativas políticas que pudieran cambiar sustancialmente la situación de precariedad económica de la mayoría de la población. El futuro de estos países se encamina, pues, a la prolongación indefinida de la situación de pobreza y a la desesperanza política[69].

En los países ricos, la mayoría de la sociedad ha ido cerrándose en su propia realidad, ignorando los problemas globales del mundo, instalándose como estatus normal la división entre países pobres y países ricos, con ello, se ha abierto soterradamente camino a la institucionalización del “pensamiento de la desigualdad” y ha pasado a formar parte de la componente sociológica de los países ricos. La inmensidad de imágenes que los medios audiovisuales ofrecen sobre la miseria de los países del Tercer Mundo, solamente llegan a conmover a la mayoría de los ciudadanos en el grado de destinar “ayudas” para paliar en un ínfimo porcentaje la pobreza.

No es imaginable, en el corte plazo, un cambio de rumbo en las inversiones mundiales, donde parte de éstas pudieran orientarse a sufragar la creación de las infraestructuras necesarias en los países del Tercer Mundo, tampoco es imaginable, entre los ciudadanos occidentales, una ideología mayoritaria que avalara esas medidas, y no lo es, porque son las propias condiciones de vida las que justifican que sea mayoritario en occidente el “pensamiento de la desigualdad”, y ello se demuestra en el escaso apoyo electoral que tiene en los países ricos el reclamo de soluciones para paliar la precariedad económica de los países pobres, de tal manera que en muchos de los países de la OCDE no es posible llegar ni siquiera al 0,7% del PIB[70].

De esta manera, se puede considerar, que en los comienzos del siglo XXI, el pensamiento político que rige los destinos de la humanidad se divide en dos grandes substratos, de una parte, el de aquellos que justifican sus estatus social, o sea, la mayoría de los ciudadanos de los países industrializados y una minoría en los países pobres perteneciente a las clases ricas, de otra parte, el de los millones de pobres, presos en muchos casos de sectas, clanes, religiones o partidos políticos que predican su emancipación en el ámbito de su nación, pero que en la práctica están abocados al fracaso socioeconómico permanente o a guerras que en nada solucionan su miseria. La conformación de la vigente economía mundial está propiciando, pues, que los marcos nacionales se constituyan, en el caso de los países pobres en fronteras de hacinamiento de la pobreza, y en el caso de los países ricos en fronteras para preservar la riqueza, y el nacionalismo político perpetúa esta situación.

Los discursos nacionalistas de los dirigentes políticos de los países pobres, solo pueden renovarse retóricamente una y otra vez, pues los mismos carecen de soluciones eficaces a los profundos desequilibrios socioeconómicos. Pero la realidad es obstinada y evidencia que el discurso del desarrollo circunscrito al marco nacional de los países pobres, bien a través de los intentos para gestar un desarrollo autocentrado y estructurado, o de la explotación de las supuestas ventajas comparativas en el mercado internacional, es el discurso de perpetuar la cárcel de los pobres del mundo.

Los países ricos, al no hacer nada para superar el estatus económico vigente en el mundo, continúan considerando la economía mundial como medio para su enriquecimiento exclusivo, pero ese es precisamente su talón de Aquiles, al estar basado el crecimiento económico en el superconsumo de un tercio de la población mundial, lo que provoca una situación de riesgo de crisis permanente al estar fundamentado en muchos bienes y servicios prescindibles.

Las expectativas de desarrollo económico abiertas con la liberalización de los mercados mundiales, están destinados a que los países pobres tengan que articularse más férreamente en torno a los países ricos como suministradores de materias primas al ser los que detentan la demanda solvente, y ello va a ser así, por la capacidad de los países desarrollados para liderar la iniciativa en la innovación y la mejora de la productividad técnica de los procesos productivos, cuestión que va a ser en todo momento la que marque la pauta de los precios del intercambio comercial internacional, con lo que, como ya se vio, se anulan todas las supuestas ventajas comparativas de los países pobres, y los supuestos beneficios de esta apertura, en ningún caso van a tener la facultad de cambiar la dinámica de empobrecimiento de los millones de personas situadas fuera del mercado económico mundial.

Por ello, pensar que el actual modelo de crecimiento económico se pueda mantener indefinidamente dejando sumida en el subdesarrollo permanente a la mitad de la humanidad es una ilusión que solamente atiende a la expectativa de quienes ven todavía en este modelo, por garantizarles los beneficios inmediatos previstos, un camino que debe recorrerse sin hacerse más preguntas. Pero la realidad es que en los países pobres, el modelo de desarrollo económico autocentrado y estructurado, excepto en el caso de China, ha fracasado sin posibilidad de retorno, y con él la posibilidad de integrar los desequilibrios socioeconómicos generados en las últimas décadas.

El concepto del desarrollo económico mundial como la consecuencia de la suma de los desarrollos nacionales, en la situación política y económica de principios del siglo XXI, es un concepto equivocado y por lo tanto precisa ser reformulado. Es necesario la articulación de otro modelo de crecimiento mundial que contemple dos soluciones, la primera, la continuidad del crecimiento económico, la segunda, que el crecimiento económico permita integrar las necesidades básicas de millones personas, pero la posibilidad de articular un nuevo marco de crecimiento económico mundial pasa inevitablemente por la reformulación de un nuevo modelo de relaciones de producción mundiales basado en la <integración económica mundial>.

Este concepto, difiere notablemente de lo que se ha venido denominando como globalización, este último término, hace referencia exclusivamente a la desregulación mundial de la circulación de capitales y la liberalización del comercio de mercancías, manteniendo el resto de cuestiones que forman parte de la integración económica fuera de la relación entre naciones.

La <integración económica>, para ser tal, debe responder a un proyecto global, y éste, básicamente supone además del libre comercio de mercancías y la desregulación de la circulación de capitales, la libre movilidad de trabajadores, las instituciones comunes (Gobierno, Banco Central etc.), las políticas sectoriales comunes, la moneda única y los fondos estructurales de intercompensación regional. Es decir, que se define por los objetivos finales y por los medios que desde el principio se ponen para conseguirlos. El desarrollo de estas condiciones, exige ritmos diferentes, pero ante todo la integración económica es la realización plena de todas ellas.

Por ello, la liberalización del movimiento de capitales y de mercancías no supone procesos de integración si no viene acompañados de periodos de transición para conseguir el equilibrio económico global de las naciones que van a integrarse. La integración económica transforma el papel de los Estados nacionales que dejan de servir a la constitución de un modelo de desarrollo nacional pasando a servir de base a la gestión de la integración económica, de esta manera, el discurso nacionalista centrado en el desarrollo nacional va retrocediendo, pues el Estado ya no sirve a esa función sino a la de la integración.

Pero, para garantizar el éxito de la integración económica de un marco supranacional debe realizarse con la participación de países ricos y países pobres con el fin de que el movimiento de personas facilite el acceso a bienes de primera necesidad y de consumo a la población de los países pobres,  y de que se puedan disponer de recursos económicos para desarrollar infraestructuras y servicios que posibiliten el crecimiento económico armónico, de tal manera que el mecanismo de integración permita: favorecer el crecimiento económico; superar los desequilibrios entre países, y acabar con la relación de subordinación de: países ricos – países pobres, la integración debe ser, pues, heterogénea, es decir, entre países de recursos económicos amplios con países de recursos económicos escasos. Hasta la fecha no se conoce ninguna experiencia en tal sentido.

La experiencia de integración económica entre naciones más importante, ha sido la de la Unión Europea[71], comparable en otro contexto histórico a los procesos de unificación de los Estados nacionales del siglo XIX, pero no se puede considerar que este modelo responda plenamente al modelo de integración de espacio rico con país pobre hasta la integración de Turquía en la Unión Europea.

Otros procesos de cooperación relevantes, pero que no han supuesto políticas de integración sino solamente la creación de espacios preferenciales de comercio han sido: en América Latina MERCOSUR con la firma del Tratado de  Asunción en 1991 entre Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay[72], y el Tratado de Libre Comercio de Norteamérica entre EEUU, Canadá, México y Chile (1994). En el Sudeste Asiático el espacio comercial más importantes es la Asociación de las Naciones (ASEAN), entre Brunei, Indonesia, Malasia, Filipinas, Singapur y Tailandia, que podría ampliarse y llegar a establecerse una zona de libre comercio del sudeste asiático. En África,  son varias las asociaciones comerciales orientadas al comercio interno, pero con escaso volumen de transacciones. Pero ninguno de estos acuerdos regionales de cooperación representa un proceso de integración, son acuerdos sobre comercio que si bien tienen carácter regional, actualmente, se sitúan dentro del camino de la creación de un único mercado mundial liderado por la OMC.

Además, los tratados de libre comercio entre países pobres constituyen una pequeña parte del comercio mundial y no pueden servir de base a procesos de integración, pues éstos, solamente pueden ser tales cuando existe capacidad económica para generar fondos estructurales capaces de solucionar los profundos desequilibrios internos. Por lo tanto, la política de integración entre ámbitos homogéneos no crea grandes expectativas de crecimiento económico, pues se limitan a reproducir sus condiciones económicas solo que en ámbitos más adecuados.

Las migraciones de los países pobres a los ricos favorece  la integración entre espacios desarrollados y subdesarrollados pues permite acceder a millones de personas a nuevas oportunidades laborales y a los bienes de primera necesidad y consumo, y posibilita la transferencia de reservas económicas de los países ricos a los pobres, pero como concepto prevalece el libre comercio de mercancías mientras se ponen barreras a la libertad del mercado de trabajo, lo que permite seguir articulando la economía en función de las necesidades de los países que lideran la innovación técnica y la mejora de los procesos productivos.

No obstante, la integración económica, aunque fuera dilatada en el tiempo, crearía una gran necesidad de infraestructuras y servicios, que debieran ser sufragados con grandes inversiones de fondos de los países desarrollados. Por ello, la apertura del mercado de trabajo, no debiera ser brusca pero si gradual y constante y acompañar, en todo momento, la apertura internacional del comercio. (Ver esquema 4.1).

Esquema 4.1

Relación entre ámbitos de integración

Elaboración propia.

 

Y aunque, la realidad de las fuerzas subjetivas sociales y políticas que conforman el panorama internacional vigente es la de seguir apostando por el marco nacional, rechazando cualquier discurso ideológico y político que propugne el fin de las fronteras entre naciones y su sustitución por ámbitos políticos supranacionales basados en los derechos humanos y la libre movilidad de las personas. La realidad objetiva es que el desarrollo de las fuerzas productivas y la redistribución de la riqueza para acabar con la miseria en el Mundo, solamente es posible superando la actual división internacional con la abolición gradual de las fronteras.

En otro contexto histórico, esta situación recuerda a la pugna que existió durante los siglos XVII y XVIII entre el capitalismo emergente y el Antiguo Régimen. El desarrollo de las fuerzas productivas lideradas por la burguesía precisaba de la abolición de las relaciones de producción sustentadas en el Antiguo Régimen y la formación de los Estados nacionales como marco de desarrollo. Hasta el siglo XIX no se gestaron plenamente las fuerzas subjetivas políticas y sociales que propiciaron el cambio.

En el siglo XXI, el desarrollo de las fuerzas productivas y el acceso de los países pobres a los bienes básicos y de consumo precisa de una nueva organización del espacio económico mundo que posibilite la plena integración económica mundial, que conllevaría la abolición gradual de las fronteras políticas y su sustitución por espacios político - económicos basados en los derechos humanos, la libre movilidad de las personas y con mecanismos fiscales que contribuyan a la redistribución de la riqueza.

La gestación de las condiciones subjetivas políticas y sociales que propicien ese cambio es con toda probabilidad un problema de recorrido histórico en el que la nación sustentada en el modelo surgido en el siglo XIX y XX será definitivamente superada por la sociedad abierta mundial sustentada en los derechos humanos.

 

EPÍLOGO

Conclusiones:

La dinámica histórica mundial que se ha configurado en el inicio del siglo XXI, se desarrolla con la energía económica, política y cultural que se genera desde el Centro del sistema económico mundial. En el pasado siglo, aunque también fue así, tuvo otras fuerzas que contrarrestaron la fuerza y el empuje del capitalismo.  Estas fuerzas eran la alternativa de la desconexión socialista, y la de la independencia política de los países colonizados. Pero agotadas tanto política como ideológicamente estas fuerzas que pretendieron ser transformadoras de la historia de la humanidad, los países ricos pretenden afianzar su hegemonía al resto del mundo

En lo económico, los países desarrollados, al concentrar la mayor parte de la demanda solvente son los principales destinatarios de la producción mundial, marcando la pauta en la innovación de productos destinados al consumo y en la optimización de la productividad técnica de los procesos de producción. Los países pobres solo cuenta en el esquema de las necesidades de los países ricos, es decir, como receptores de sus iniciativas económicas y tecnológicas.

En lo ideológico, el <pensamiento de la desigualdad mundial> por el que se considera correcto que los ricos se beneficien de su buen hacer, mientras que, los pobres del mundo recogen los frutos de su incompetencia, es mayoritario en los sociedades ricas.

Pero en este destino tan evidente, surgen algunas dudas en función de las siguientes preguntas: ¿La hegemonía política y militar de los países desarrollados puede resolver la pobreza? ¿La ideología de la desigualdad socioeconómica mundial puede satisfacer a millones de personas condenadas a la desesperanza? ¿El modelo de crecimiento económico basado en el consumismo de los más ricos e ignorando las necesidades básicas de la mayoría de la población del mundo puede mantenerse sin que entre en una crisis de larga duración?

Son preguntas sin respuestas, sin que tampoco interese por el momento en los países ricos encontrarlas, pues es mejor dejar correr el tiempo, y según como evolucionen los acontecimientos ir actuando en consecuencia. Actuación, que se ciñe a asegurarse que el actual estado de cosas en el mundo no cambie, ya que, los países ricos no tienen porque cambiar, al menos que el modelo de crecimiento económico se cuestione.

La ciencia económica, es actualmente, la ciencia de la rentabilidad dentro de los parámetros impuestos por el modelo de crecimiento basado en la oferta de productos orientados a satisfacer las necesidades de las personas de los grupos de renta más altos. La miseria de la lógica económica actual se basa en que se agota en el acto de la rentabilidad. La ciencia económica necesita un cambio importante en sus limitados postulados actuales, que le oriente a buscar el crecimiento económico en la <integración económica mundial>, lo que supondría la incorporación de millones de personas a la satisfacción de sus necesidades básicas, posibilitaría el incremento de la producción para la satisfacción de las mismas, generaría nuevos beneficios y un nuevo crecimiento económico sin el cual la humanidad nunca alcanzará el estado del bienestar.

La integración económica, ante todo, tiene problemas políticos y culturales para su aplicación, y éstos son, en los países ricos, la xenofobia y el racismo, y en muchos de los países pobres la herencia secular de creencias instrumentalizadas por elites sociales locales para dar continuidad a sus particulares intereses.

Esa gran transformación solo puede llegar de la voluntad de millones personas por unas nuevas relaciones entre los países ricos y pobres, en un movimiento de personas y naciones hacia la progresiva integración económica mundial en una sociedad abierta superadora de los exclusivismos nacionales y del vigente modelo de economía mundial.


Posdata:

 Este Ensayo terminó de realizarse en el año 2004. El acontecimiento mundial más importante desde entonces ha sido la crisis económica mundial originada por la crisis financiera en el año 2008 en los países desarrollados. El estudio de esta nueva coyuntura internacional con la que comienza el Siglo XXI introduce matices a algunas cuestiones de este Ensayo que son tratadas en el Ensayo La Tercera Civilización.


 

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 BIBLIOGRAFÍA

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NOTAS


[1] Modelo Económico Autocentrado y Estructurado. Se define como un modelo de desarrollo económico <<autocentrado>> en el marco de los Estados, con la formación de un mercado interior que expresa una equilibro <<estructurado>> de los sectores productivos (agricultura, industria, servicios) y la expansión exterior derivado del progreso económico.

 

[2] Wallerstein, defiende su tesis del origen de la economía mundo, en sus tres tomos sobre el Moderno Sistema Mundial: I  La agricultura capitalista y los orígenes de la economía mundo europea en el siglo XVI. II El mercantilismo y la consolidación de la economía mundo europea, 1600-1750. III La segunda era de gran expansión de la economía mundo capitalista, 1730-1850.

En el presente capítulo de este ensayo se pretende un resumen conceptual que llega hasta el siglo XXI.

 

[3] La acumulación capitalista esta regida por la búsqueda del beneficio. En la sociedad capitalista se entiende por capital una relación de propiedad establecida entre el capitalista, los objetos materiales y el trabajo de las personas, que permiten aumentarlo. Economía Mundial. Javier Peinado Martínez, José Mª Vidal Villa y otros (1995).

 

[4] Se entiende por Centro el espacio geopolítico, económico y social donde se generan e irradian las iniciativas políticas y económicas que lideran la marcha del mundo. Se entiende por Periferia el espacio geopolítico, económico y social receptor de las citadas iniciativas sustituyendo las formas de vida tradicionales por economías adaptadas a las necesidades de las metrópolis.

En el presente ensayo los términos “Centro” y “Periferia” se utilizan exclusivamente cuando existe una relación colonial, es decir, cuando el dominio geopolítico de las metrópolis sobre las regiones conquistadas se realiza mediante el sometimiento político y militar, también denominado imperialista, que comprende el periodo desde la colonización de las indias orientales y occidentales en el siglo XVI hasta el final de la descolonización en la segunda mitad del siglo XX.

 

[5] El término <<Sistema Económico Mundial>> se utiliza en este ensayo para definir el conjunto de relaciones, productivas, comerciales, financieras, sociales, institucionales, geopolíticas y militares que han determinado la evolución histórica de la humanidad en los últimos siglos.

 

[6] Para George Dalton, el capitalismo no se puede definir únicamente por la propiedad privada de los medios de producción ni por la presencia de transacciones de mercado si éstas no han alcanzado un grado determinado de desarrollo, cualquiera de ellas puede existir de forma independiente y ambas se pueden dar en economías no capitalistas. El capitalismo supone un sistema económico ya desarrollado a escala nacional en el que la propiedad privada de los medios de producción y las transacciones en el mercado, además de existir, están íntimamente ligadas entres sí e integradas con todos los procesos y sectores de producción, es decir, constituyen las formas predominantes o mayoritarias de propiedad y de tráfico. George Dalton. Sistemas económicos y sociedad. 1981. Según esta consideración el capitalismo propiamente dicho se constituiría en el siglo XIX, en el segundo estadio de la economía mundo.

 

[7] La desconexión es un concepto que expresa el funcionamiento de un país al margen del Sistema Económico Mundial vigente.

 

[8] Max Weber en su obra Die protestantische Ethik und der Geist des Kapitalismus (1904-1905), defiende la tesis de la doctrina calvinista como fundamento de las actitudes sociales que llevarían a la instauración del capitalismo. Para otros autores la explicación sería diferente, las bases estructurales socioeconómicas creadas en determinados ámbitos europeos hizo que los burgueses precisarían de una ideología acorde con su desarrollo como clase social.  Wallerstein defiende la tesis que el protestantismo en el siglo XVI fue la base nacionalista para a la Unificación de los Países Bajos. Wallerstein El moderno Sistema Económico Mundial Tomo I, pags. 292-295.

 

[9] Sorprende la facilidad con la que las potencias europeas se impusieron durante los siglos XVI, XVII y XVIII, a culturas muy avanzadas y populosas, y el sometimiento que consiguieron de amplias regiones de América, África y Asia. La economía mundo pudo implantarse gracias a esa facilidad de conquista, que puede tener su explicación, en la fragilidad de los sistemas despóticos de las regiones sometidas y en la organización militar occidental que podía vencer con muy pocos efectivos la resistencia de las elites dominantes y someter con posterioridad a la población. Una vez culminada la conquista militar se procedía al expolio económico basado principalmente en la extracción de oro y plata y el tráfico de mercancías exóticas y de esclavos.

 

[10] <<España, tuvo éxito, ya en el siglo XVI, en la creación de un vasto imperio en América, tan grande como se lo permitía el costo del transporte marítimo. Eso supuso un relampagueante crecimiento del comercio trasatlántico, multiplicándose su volumen por ocho entre 1510 y 1550 y de nuevo por tres entre 1550 y 1610. El foco central de este comercio era un monopolio del Estado en Sevilla, que en muchas formas se convirtió en la estructura burocrática clave de España. El elemento central en el comercio trasatlántico eran los metales preciosos. El "relampagueante crecimiento" del comercio vino acompañado por una espectacular expansión política por Europa>>. El Moderno Sistema Mundial, I, Capítulo 4 “De Sevilla a Amsterdam: el fracaso del imperio”, de Immanuel Wallerstein (1974).

 

[11] La mita era una institución de origen indígena en el altiplano sudamericano que regulaba el trabajo obligatorio de los indios en las colonias españolas de América. El servicio se hacía por sorteo en los pueblos indígenas. En Perú podía ocupar hasta un séptimo de la población. Entre el final de siglo XVI y los comienzos del siglo XVII, las minas de Potosí absorbieron anualmente entre 13.000 y 17.000 mitayos que debían trabajar 280 días al año.

 

[12] En el siglo XVI la guerra constituía una ocupación de capital importancia que se llevaba el grueso del gasto público. Max Werber (1864-1920), sociólogo alemán, cálculo que aproximadamente el 70% de los ingresos de España y alrededor de un 66% de los ingresos de otras naciones europeas se gastaban de esa forma.

[13] Polanyi defiende la tesis de que fueron los Estados absolutistas europeos los que impulsaron en los siglos XVI y XVII el sistema mercantilista entre ciudades debido al crecimiento del comercio de larga distancia que posteriormente daría lugar al denominando mercantilismo de base nacional. Polanyi, Karl, La gran transformación. (1944).

 

[14] <<La inflación, ocurrida durante los siglos XVI y XVII constituyó una fuerza estimulante, ya que en esa situación al revés de lo que sucedería en un periodo de disminución de los precios o deflación, el contar con un activo duradero, o al contratar alguna compra para reventa futura, podía preverse un beneficio en términos monetarios corrientes debido al esperado aumento de precios, lo que impulsaba a comprar mercancías para revenderlas. Ello representó una influencia favorable para el comercio. John K. Galbraith. Historia de la economía 1989.

 

[15] El efecto de la afluencia de metales preciosos fue el incremento general de precios, según el cual dado cierto volumen de intercambio, los precios varían en proporción directa con la oferta de dinero. El incremento de precios se inicio en España y se extendió luego al resto de Europa, siguiendo el itinerario de la plata y el oro. Entre 1500 y 1600 los precios se quintuplicaron en Andalucía. En Inglaterra, si se toma como base 100 el nivel de precios durante la segunda mitad del siglo XV había llegado a 250 a fines del siglo XVI y aproximadamente a 350 durante el decenio de 1673-1682. John K. Galbraith. Historia de la economía 1989.

Adam Smith proclamaría en su principal obra, La Riqueza de las Naciones: <<No ha sido gracias a la importación de oro y plata que el descubrimiento de América ha enriquecido a Europa>> <<La abundancia de las minas americanas ha vuelto a esos metales más baratos>> <<la riqueza no consiste en dinero ni en oro ni plata sino en lo que el dinero puede comprar, y solo vale por lo que puede comprar>> <<Es el trabajo anual de cada nación la fuente original que le proporciona la satisfacción de las necesidades y las comodidades de la vida>> Por ello argumenta <<Cuando la cantidad de oro y plata importada en un país supera la demanda efectiva, ninguna vigilancia estatal impedirá su exportación. Todas las sanguinarias leyes de España y Portugal no son capaces de conservar el oro y la plata de esos países>>. Libro IV: <<De los sistemas de economía política>>. La Riqueza de las Naciones. Adam Smith. Ed. 1999.

 

[16] Tras la Guerra de Secesión, la abolición de la esclavitud en Estado Unidos permitió reunificar el país bajo un sistema político de libre mercado de mercancías y de mano de obra, adecuado y adaptado al proceso acumulativo de capital, aunque no cobraría importancia internacional hasta finales del siglo XIX con su participación militar favorable a la independencia de Cuba; una vez culminada su expansión económica interna hasta el Pacífico.

 

[17] En Inglaterra, la tierra y el dinero se movilizaron antes que la mano de obra. Esta última no podía formar un mercado nacional por efecto de estrictas restricciones legales sobre su movilidad física, ya que los trabajadores estaban prácticamente atados a su parroquia. La ley de asentamientos de 1662 que estableció las reglas de la llamada servidumbre parroquial, se aflojó en 1795, pero fue neutralizada por la ley de Speenhamland de ese año que promovía un sistema de subsidios de corte paternalista ligados a la parroquia. Polanyi, Karl, La gran transformación (1944).

 

[18] El desarrollo técnico en el siglo XIX conoció avances sin precedentes. En la técnica de transportes el motor eléctrico de Jacobi en 1834; la dinamo de Siemens en 1867; el motor de cuatro tiempos de Otto en 1876; la locomotora eléctrica de Siemens en 1879; el motor de gasolina de Daimler / Maybach en 1884; el automóvil de Daimler / Benz en 1885; el motor diesel de Diesel en 1897. En la técnica de comunicaciones, el telégrafo de Morse en 1837; el teléfono de Reis en 1861; el teléfono de Bell / Gray en 1876; el fonógrafo de Edison en 1877; la telegrafía sin hilos de Marconi en 1897. En la técnica tipográfica, la prensa rápida de Koenig / Bauer en 1812; la fototipia de Albert en 1881; la autotipia de Meisenbach en 1881; la máquina de componer de Mergenthaler en 1884. En la técnica óptica / fotografía, la máquina fotográfica de Daguerre en 1839; el cinematógrafo de Lumiere en 1895. Otras técnicas importantes industriales fueron, la dinamita de Nobel en 1867; el hormigón armado de Monier en 1867; Los tubos sin soldadura de Mannesnman en 1885. Lo relevante de estas y otras técnicas es que su finalidad era la mejora de los procesos productivos orientados a la acumulación de capital. Por ello la ventaja económica de los países industriales no solamente hay que buscarla en el desarrollo técnico sino en su finalidad productiva.

 

[19] Las innovaciones técnicas, a diferencia de otras innovaciones de periodos históricos anteriores, son significativas porque estaban adaptados a la utilización de fuentes de energía que permiten multiplicar el esfuerzo de manera considerable. La transformación de la sociedad rural a la urbana solamente fue posible porque se pudo liberar mano de obra de las tareas agrícolas gracias a la mecanización del campo que permitió incrementar el rendimiento por persona.

 

[20] Polanyi. La gran transformación. 1944.

 

[21] La libra esterlina se definía legalmente como el equivalente de 113 granos de oro fino, el grano pesaba 0,06 gramos. Historia Contemporánea. R. Palmer, J. Colton.  1981.

 

[22] Polanyi, Karl, La gran transformación (1944).

 

[23] Algunas colonias se convirtieron en colonias gobernadas por hombres blancos. Otras, rajá o príncipe, supervisado por un comisario europeo que le decía lo que tenía que hacer. Historia Contemporánea. R. Palmer, J. Coltón. 1981.

 

[24] Los europeos en África desde 1895 hasta 1900, estuvieron en ocasiones peligrosamente cerca de claros enfrentamientos, en la disputa por la anexión de territorios. Los portugueses se anexionaron grandes extensiones en Angola y en Mozambique. Los italianos se apoderaron de dos áridas zonas, la Somalia Italiana y Eritrea, junto al mar Rojo. Luego avanzaron hacia el interior, en busca de posesiones de mayor solidez que les permitiesen conquistar Etiopía y las fuentes del Nilo. La derrota italiana en la batalla de Adua, en 1896, a manos de los etíopes donde murieron 20.000 italianos frenaron la expansión en ese territorio durante varias décadas. Los principales competidores en la disputa por territorios africanos fueron Francia, Gran Bretaña y Alemania. Cada uno de ellos preferían que otras potencias menores se hicieran con territorios antes que cada uno de sus rivales. Los franceses controlaban la mayor parte de África Occidental desde Argelia, a través del Sahara y del Sudán, hasta varios puntos de la costa guineana. El África inglesa se proyectaba desde el Cabo hasta el Cairo por el este africano. Los alemanes fueron los últimos en la carrera colonial, establecieron colonias en el África Oriental, en el Camerún y en Togo, en la costa occidental, así como en el área desierta que luego se llamó África Suroccidental Alemana.

 

[25] Massimo Livi-Bacci: Historia mínima de la población mundial (1999).

 

[26] China nunca llegó a ser una colonia en sentido estricto pues siempre mantuvo gobierno y leyes propias, por ello, las influencias de los países de Occidente fueron solamente coloniales en algunas zonas de China.

 

[27]  La desconexión supone una ruptura efectiva con el sistema anterior y el dominante mundialmente. Concurren varios factores, una revolución política que subvierte las anteriores estructuras políticas y un cambio en las relaciones de producción con la estatización de los medios de producción que pasan a ser propiedad del Estado, ya procedan de propietarios privados o nacionales extranjeros y la consiguiente colectivización que implica que la producción es asumida por los colectivos laborales del sector, localidad o empresa. La ideología en la que se ha sustentado las diferentes desconexiones ha sido el marxismo leninismo.

 

[28] El movimiento especulativo fue muy fuerte de compra de acciones con fondos tomados a préstamo, ello provocó que un relativo debilitamiento de la bolsa desatase incontrolables oleadas de venta, que hundieron, irresistible y desastrosamente, los precios de las acciones. La crisis estalla cuando más de trece millones de títulos se ponen a la venta sin que los bancos puedan hacer nada para contener la caída de valores bursátiles, ello afectará a muchas empresas que habían obtenido créditos a cambio de la garantía de los títulos, lo que les llevará a la quiebra. El cese de los créditos procedentes de Estados Unidos extiende la crisis a aquellos países que como Alemania, dependen de dichos préstamos para sostener su economía. La quiebra de los bancos alemanes  y centroeuropeos y la congelación de inversiones extranjeras perjudicarán gravemente a Inglaterra ante la masiva afluencia de poseedores de libras que desean transformarlas en el patrón internacional oro, al no poder hacer frente a estos pagos la libra se devalúa en un 30%. La crisis se extiende a todos los países de influencia británica. La producción industrial en 1932 fue un 38% menor que en 1929, ello llevó a la disminución de los salarios y el incremento del paro, en Inglaterra se pasa del 9,7% de desempleados en 1929 al 22% en 1932. Y en casi todo el mundo, los países veían como los mercados se desvanecían y los precios se desplomaban, en Estados Unidos los precios agrícolas descenderán entre 1929 y 1932 en un 57%. Historia Contemporánea. R. Palmer y J. Colton. 1981.

 

[29] Los acuerdos establecieron un sistema monetario internacional basado en el patrón dólar y su libre convertibilidad en oro a una paridad fija de 1 una onza oro fino =35 dólares Estadounidenses, y el intercambio comercial con condiciones arancelarias entre la naciones que se inició con la creación del GATT en 1948.

 

[30] El precursor de este modelo económico fue John Maynard Keybes.

 

[31] La Unión Soviética gozaba de un prestigio económico en Occidente, impensable hoy en día, gracias a sus planes quinquenales para el desarrollo industrial y el pleno empleo que alegaba tener, así como, por la victoria sobre el nazismo y porque no se conocían bien los abusos y la represión habida bajo el Estalinismo.

 

[32] La fase del imperialismo supuso el sometimiento total militar, político y económico a la metrópolis, en el que las colonias carecían de iniciativa política y económica. La nueva relación comercial de los nuevos países, surgidos tras la independencia colonial, con los países desarrollados, sustituyó al imperialismo.

J. Martínez Peinado; J.M. Vidal Villa, definen esta relación como la internacionalización del capital productivo. El agente principal de este proceso son las empresas multinacionales, que organizan la acumulación a escala mundial a través de la división internacional del trabajo (mano de obra cualificada en los países desarrollados, y no cualificada en los países subdesarrollados) y la segmentación espacial del proceso productivo (Innovación técnica en los países desarrollados, cadenas de montaje en los países subdesarrollados). Economía Mundial (1995).

 

[33] Commonwealth of Nations (Comunidad de Naciones) Agrupación política formada por el Reino Unido y un conjunto de Estados soberanos, antiguas colonias inglesas, asociadas por una relación de amistad y solidaridad y unos intereses económicos comunes. La única institución común es la Conferencia de Jefes de Estado.

 

[34] El imperialismo económico europeo del siglo XIX, había sido acompañado por una ideología racista según la cual el hombre blanco y la civilización Occidental eran superiores al resto de razas y culturas. Ello justificó la transformación impuesta del modo de vida tradicional precapitalista de millones de habitantes de las colonias. La situación económica que se había llegado a mediados del siglo XX, precisaba del desarrollo autónomo de las colonias para dar salida económica a una población que estaba creciendo de manera importante. Este desarrollo ya no podía articularse bajo las formas tradicionales de vida rurales y se imponía la necesidad de copiar el modelo de optimización económica de la agricultura y el desarrollo del sector industrial como alternativa a la mano de obra excedente, pero estas iniciativas de las metrópolis quedarían desbordadas por la Independencia de las Colonias.

 

[35] Si se compara, la relativa facilidad con que los europeos impusieron su dominio militar colonial desde el siglo XVI, y la resistencia que supuso la prolongada lucha de los pueblos colonizados hasta conseguir su independencia, hay que considerar, que en el primer periodo de dominio, el sentimiento político de independencia de los habitantes de las regiones colonizadas era muy precario, ya que fue el desarrollo de las ideas políticas emancipadoras la que permitió organizar una resistencia que, como en el caso de Vietnam, supuso una confrontación militar sin precedentes en la historia de la descolonización. 

 

[36] En la lucha contra esté fenómeno económico tuvo especial protagonismo la denominada Escuela de Chicago. Los miembros de esta escuela, rechazaban el concepto del fracaso del mercado heredado de la crisis de 1929 y los fundamentos de intervención del Estado en la orientación de la economía.

 

[37] Este control tiene relación con la ecuación de Irving Fisher (1867-1947), que establece que los precios están en función de la cantidad de dinero multiplicada por su velocidad y dividido por el numero de transacciones, donde (P) es Precios, (M) la cantidad de dinero en circulación (V) su velocidad o ritmo de circulación, (M’) depósitos bancarios en cuenta corriente (V’) la velocidad de circulación de tales depósitos; (T) el número de transacciones, siendo P = (P*M)+(P’*M’) / T. En la medida que aumenta la masa monetaria o su velocidad y T se mantiene estable o disminuye, los precios suben, a la inversa los precios bajan.

 

[38] John K. Galbraith, en Historia de la economía 1989.

 

[39] En 1992, tras tres mandatos de Margaret Thacher, alrededor de dos tercios de las industrias estatales habían sido trasladadas al sector privado. Un total de 46 de las principales compañías con 900.000 empleados, habían sido privatizadas y los ingresos del gobierno por estas medidas estuvieron por encima de los 30 mil millones de dólares. La cantidad de personas con acciones se triplicó a 9 millones (20% de la población adulta de Gran Bretaña). Daniel Yergin / Joseph Stanislaw. Pioneros y Líderes de la Globalización (1999).

 

[40] El papel del Estado en la resolución de ambas crisis, en la primera dándole protagonismo al Estado, y en la segunda restándoselo, no sido producto de elección de escuelas económicas, sino resultado del desarrollo histórico del capitalismo y de las soluciones más válidas. En 1983, la persistencia en los valores keynesianos hubiera supuesto la profundización de la crisis, y la continuidad de la estanflación, sin embargo, después de la Segunda Guerra Mundial,  con la mayoría de las infraestructuras destruidas, hubiera sido impensable el crecimiento económico y la construcción del Estado del Bienestar con una política similar a la tomada por los países ricos en la década de los ochenta.

 

[41] Paradójicamente los fondos de los préstamos saldrían de la recaudación de la factura petrolera. Un efecto derivado del incremento de los precios del petróleo fue la gran centralización de divisas en manos de magnates y Gobiernos de los países petroleros: los petrodólares, que fluyeron activamente hacia la Banca internacional, japonesa y europea, pero principalmente norteamericana.

 

[42] Lo relevante para el deudor es el servicio anual de la deuda, es decir, lo que anualmente se paga en concepto de intereses. Este servicio es el que representa una auténtica sangría financiera para los países deudores. La financiación del servicio de la deuda sólo puede hacerse mediante divisas que obtiene el país fundamentalmente a través de sus exportaciones. Si se tiene en cuenta que con los ingresos por exportaciones se han de pagar los gastos por importaciones, se deduce que el impacto de la crisis de la deuda tuvo necesariamente que reflejarse en la contracción de las importaciones que se redujeron considerablemente durante la década de los ochenta. Economía Mundial. J. Martínez Peinado; J.M. Vidal Villa y otros.1995.

 

[43] Los países pobres más endeudados a principios de los ochenta,  eran México y Brasil, con cerca de 100.000 millones dólares cada uno, Argentina, Venezuela, Chile, Colombia, Perú. Ecuador, Nicaragua, Bolivia, Costa Rica, Jamaica y Uruguay seguían por este orden en América Latina. Una deuda de tal magnitud representaba sustanciales porcentajes del PNB de cada país: el 76% del PNB en México, el 51% en Argentina el 66% en Venezuela, el 120% en Chile, el 90% en Bolivia, el 198% en Nicaragua, el 97% en Costa Rica, el 147 en Jamaica y porcentajes inferiores al 50% pero superiores al 30% en el resto de los países de Latinoamérica.  Entre 1975 y 1982 la deuda a largo plazo de América Latina casi se cuadriplicó, de 42.500 millones a 176.400 millones de dólares, agregando los préstamos a corto plazo y los créditos del FMI, en 1982 el total de la deuda era de 333.000 millones de dólares. Economía Mundial J. Martínez Peinado- J.M. Vidal Villa y otros (1995).

 

[44] La resolución relativa del problema de la deuda, a través de la renegociación de la deuda y sobre todo merced a la aplicación del Plan Brady (cuyas condiciones hacían menos oneroso el pago del servicio de la deuda, y de echo, permitían satisfacer a los Bancos acreedores sin arruinar a los Estados deudores, gracias a una intervención directa en el proceso de los gobiernos respectivos, garantizando cobros y pagos, respectivamente), aunque la aplicación de este plan no representó el final de la crisis, sino una etapa más de su evolución. La llamada <<crisis de la deuda>> sigue condicionando el desarrollo de los países pobres, siendo un paso más en la generalización de la crisis continúa de subdesarrollo de estos países.

 

[45] El COMECON (Consejo de Mutua Ayuda Económica) fundado en 1949 constituyó una asociación económica de todos los países del este de Europa bajo la tutela de la URSS.

 

[46] La experiencia de los países de economía planificada demuestra que la economía que se sustenta en la satisfacción de las necesidades básicas: alimentos básicos, vivienda, sanidad, infraestructuras y educación, obtiene resultados exitosos, pero cuando este nivel de desarrollo se ha alcanzado en un sector importante de la población, este sector se orienta a cubrir otras necesidades que por no ser radicales no son comunes. De esta manera surge la diversidad en la demanda y  la economía estatal que esta organizada para atender demandas homogéneas no puede generar adecuadamente esta oferta. Un ciudadano puede pensar en gastarse sus ahorros en viajar, otro en una segunda residencia, etc.,  Para generar esta oferta, la economía de mercado ha resultado ser más efectiva.

 

[47] Eric Hobsbaawm refiriéndose a este aspecto trae a colación la afirmación de Karl Marx sobre <<la contradicción entre el desarrollo de las fuerzas productivas materiales y las relaciones de producción existentes>> que se produce en momentos revolucionarios, refiriéndose a este pasaje de Marx afirma “rara vez se ha dado un ejemplo más claro de cómo las fuerzas de producción descritas por Marx entran en conflicto con la superestructura social, institucional e ideológica que había transformado unas atrasadas economías agrarias en economías industriales avanzadas, hasta el punto de convertirse de fuerzas de desarrollo económico en grilletes para la producción. Eric Hobsbaawm. Historia del siglo XX. 1995.

 

[48] Las revoluciones incruentas, en los años noventa, en la ex URSS y los países europeos bajo su tutela, han supuesto un gran avance para la democracia política en el mundo.

 

[49] Tesis reflejada en la frase atribuida a Deng Xiaoping <<No importa el color del gato si este caza ratones>>.

 

[50] Políticamente, China no ha conocido en toda su historia un sistema democrático, pues, al despotismo milenario de los emperadores chinos, tras unas décadas turbulentas, en la primera mitad del siglo XX, de guerras internas y de guerra colonial contra Japón, le sucedió un régimen totalitario dirigido por el Partido Comunista de China. Por otra parte, la cultura china se ha desarrollado con escasas influencias democráticas por lo que, a finales del siglo XX, los movimientos a favor de la democracia en China seguían siendo minoritarios. El camino emprendido de apertura mundial, así como las profundas transformaciones socioeconómicas que se desarrollará particularmente en las primeras décadas del siglo XXI, pueden hacer evolucionar el sistema político chino.

 

[51] En sus inicios en el siglo XIX la instauración del socialismo, no se asociaba al Estado nacional sino que tenía una dimensión mundial En 1847 Engels afirma en su trabajo de <<Principios del Comunismo>> que con la construcción de un mercado mundial, “la revolución comunista no será nacional sino  general en todos los países civilizados”.  En 1915 Lenin en su artículo <<La Consigna de los Estados Unidos de Europa>> define la tesis de la revolución en un solo país, este cambio, lo justifica por el carácter monopolista que ha alcanzado el capitalismo que ha evolucionado de una fase concurrencial de mercado mundial, a monopolista e imperialista.

El Estado y la Revolución fue escrito por Lenin (1870-1924) en 1917. Constituye una de las piedras angulares del leninismo, Se fundamenta en el marco nacional para la revolución (desconexión). La revolución mundial sería fruto de revoluciones nacionales. Esta cuestión fue piedra angular en la separación del movimiento comunista, y de la socialdemocracia o socialismo democrático y que llevaría a la ruptura de Lenin con las tesis de Karl Kautsky (1854-1938) Fundador del Partido Socialdemócrata Independiente en 1917, que defendería la vía parlamentaria para la transformación socialista.

 

[52] Esta evolución de los países en su día desconexionados del sistema económico mundial, así como la inexistencia de un movimiento con un programa claro de transformación económica al nivel mundial ha supuesto el declive del pensamiento comunista. Esta ideología que propugnaba el desarrollo equitativo del mundo, que se había alzado como alternativa a la ruina a la que el capitalismo empujaba a millones de personas, al destruir, sin ofrecer alternativas, las economías tradicionales de los países periféricos, que triunfó en dos de los países más poblados del mundo al término de la primera y segunda guerra mundial, Rusia y China, que jugo un papel importante en las reivindicaciones obreras de los países industrializados, así como, en los movimientos descolonizadores en el tercer cuarto del siglo XX, tras su eclosión en los años sesenta y setenta ha ido perdiendo fuerza, hasta reducirse, con algunas excepciones como el PCCh (Partido Comunista de China) a grupos marginales.

 

[53] Será el argentino Raúl Prebistch, presidente de la CEPAL, quien introduzca el concepto de dependencia en su obra (El desarrollo económico de América Latina y sus principales problemas, 1950). El planteamiento de Prebisch, sucintamente, demostraba que la situación de atraso de los países latinoamericanos tenía su causa principal en la dependencia de la exportación de productos primarios y la falta de industrialización. Otros autores significativos han sido: Celso Furtado, economista brasileño autor de (Crecimiento económico del Brasil, 1964). Osvaldo Sunkel, economista chileno y miembro de la CEPAL. Andre Gunder Frank, de origen alemán-norteamericano, es el principal autor de la teoría de la dependencia. Samir Amin, egipcio y autor, entre otros textos de El desarrollo desigual, 1974, estudia los problemas del subdesarrollo desde una óptica global.

 

[54] En este sentido se constata el fracaso del esquema de modelo de desarrollo autocentrado y estructurado aplicado a los países del Tercer Mundo con pasado colonial que tuvo su definición teórica por W.W. Rostow. En su obra <Las etapas del crecimiento económico (1960)>, genéricamente resume, como <proceso de modernización> (progreso tecnológico más cambio institucional), cinco etapas por las que cualquier sociedad debe pasar: 1ª La etapa o estadio tradicional. 2ª La etapa de transición, en la industria y la agricultura. 3ª La etapa de despegue económico, que se caracteriza, una vez alcanzado el umbral de productividad necesario, por su extensión a todos los sectores económicos y la modernización institucional. 4ª La etapa de madurez que supone la difusión del progreso tecnológico en todos los sectores. 5ª La etapa del consumo de masas, en la que, cubiertas las necesidades fundamentales, se desarrollan diversas y nuevas formas de bienestar a través del consumo de bienes duraderos, servicios, etc. Según Rostow obtener los mismos resultados en los países con pasado colonial que en los países desarrollados es cuestión de tiempo.

 

[55] Myrdal, Karl, sueco, premio Nobel de economía en 1974, fue quien planteó la necesidad de enfoques propios en el análisis de la realidad de los países subdesarrollados. Sus tesis sostienen que el subdesarrollo está causado por la interrelación y retroalimentación de un conjunto de factores –bajo nivel de educación, falta de infraestructuras, desigualdad interna- que frenan el desarrollo económico.

 

[56] David, S. Landes, refiriéndose a América Latina, plantea en su obra <<La Riqueza y la Pobreza de las Naciones>>, la idiosincrasia o rasgos culturales de las naciones para justificar la pobreza o la riqueza de las mismas, se opone a las teorías dependentistas por considerar que ocultan los problemas estructurales internos de las naciones para superar el dependentismo y generar las iniciativas necesarias para el desarrollo económico. En este sentido el autor se refiere a los países de América Latina que han disfrutado de Independencia política durante casi dos siglos sin que les haya servido para encontrar el camino del desarrollo, mientras que otros pueblos como Japón han sabido en unas décadas ser líderes mundiales del mismo.

 

[57] En el siglo XV los chinos destacaban por encima de todos los reinos e imperios de la tierra, su comercio superaba al europeo, con una flota denominada del tesoro que recorrería y cartografiaría el mundo, formada por barcos capaces de transportar en alta mar hasta 2.000 toneladas, cuando los mayores que se conocían entonces en el mundo árabe y cristiano pertenecientes a la flota veneciana no llegaban a las 50 toneladas. La construcción de la ciudad prohibida, en ese siglo, empequeñeció todas las construcciones urbanas existentes en el mundo siendo su biblioteca la mayor existente en esa época donde se albergaba una extensa enciclopedia de conocimientos de más de 4.000 volúmenes y, en los puestos de mercados de Pekín se podían comprar en esas fechas centenares de novelas impresas, cuando aun pasarían varias décadas antes de que Gutenberg terminara su primera Biblia impresa.

 

[58] Según cómo se mida el producto generado por la empresa, es posible identificar dos conceptos de productividad que es necesario distinguir: productividad física (o técnica) y productividad económica. En primer lugar, si se mide el producto en términos de unidades físicas de bienes y servicios, se está refiriendo a "productividad física" o "productividad técnica". En este caso, el principal indicador de la productividad técnica será el cuociente entre el número de unidades físicas de un bien o servicio producido (kilogramos, toneladas, unidades, pares, docenas, metros cúbicos, horas de atención, etc.) y el número de unidades físicas del factor productivo utilizado al cual se le está calculando la productividad (número de trabajadores, horas-hombre, unidades, metros cuadrados de oficina, etc.).  Un segundo concepto de productividad supone evaluar el aporte del factor en términos del valor del producto, incluyendo así (implícita o explícitamente) en el cálculo el precio de cada unidad de producto. A este concepto se le denomina "productividad económica". / Francisco Javier Meneses / Noviembre 1997 / Centro Nacional de la productividad y la calidad / Chile.

 

[59] Este crecimiento demográfico en los espacios agrarios de economía tradicional es muy difícil de soportar pues estas economías se han basado históricamente en un equilibrio entre población y recursos y a pesar de mejorar los rendimientos agrícolas, el éxodo de la población a las áreas urbanas solamente pueden ser evitados, como en el caso de China, con la contención demográfica y territorial de la población.

 

[60] El debate maltusiano sobre el crecimiento demográfico como freno al desarrollo económico, hay que matizarlo en los siguientes aspectos:

a) En las economías de autoconsumo agrarias, existe un equilibrio entre población y recursos, como la producción no puede incrementarse sino es con la utilización agraria de nuevas tierras, lo que por razones de propiedad y medioambientales se puede considerar que ha llegado a su limite e incluso sobrepasado, lleva inevitablemente a la emigración; en la agricultura orientada al mercado, la optimización productiva de la misma también lleva al excedente de población activa. Por ello se puede considerar, y esta es la tesis en la que se basa este apartado, que el crecimiento de la población en el mundo rural conlleva inevitablemente a un desequilibrio entre población y recursos, que hace necesario que esta parte de la población deba evolucionar a sociedad industrial, de servicios y urbana, en caso de no hacerlo, se produce una sobrecarga rural.

b) En las economías modernas el crecimiento demográfico no ha supuesto inconveniente para el desarrollo económico, por la posibilidad de generar recursos suficientes con la modernización de la agricultura, la mejora de semillas, abonado de las tierras, y mecanización de las labores agrarias; la mano de obra excedente es utilizada en la industria y los servicios; el ejemplo más claro es el gran desarrollo económico de Alemania después de la Segunda Guerra Mundial en pleno “baby boom”. Ahora bien, sino es posible generar los recursos adecuados equilibradamente con el incremento de la población, el crecimiento demográfico se convierte en un freno al desarrollo.

Por lo tanto, el crecimiento de la población en unos casos puede ser beneficioso para el crecimiento económico y en otros no, en función de la capacidad de generar recursos económicos con la industrialización y la intensificación de la producción agraria.

 

[61] Esta situación está provocando, por ejemplo en Brasil, el retorno al campo de población que emigró a las ciudades o de población rural que se ve abocada a una agricultura semiclandestina en terrenos de terratenientes en el llamado <<movimiento de los sin tierra>>, en el que están integrados más de 30 millones de personas.

 

[62] Se puede considerar que los desequilibrios reflejados en las notaciones del factor socioeconómico, son desequilibrios estructurales que ilustran relativamente el estado de los países de un periodo histórico que se puede estimar como de final del siglo XX y comienzos del XXI.

 

[63] Entre 1846 y 1890 la migración europea era de un ritmo anual de casi 400.000 personas, y entre 1890 y 1910 ese ritmo subió hasta alcanzar casi un millón de emigrantes anuales. Entre 1820 y 1932 se estima que, sobre una migración internacional global de unos 60 millones de personas, 54 millones se habrían dirigido hacia América y de ellos unos 34 millones a EEUU. La estructura y dinámica demográfica de este nuevo Centro receptor estuvo marcada desde un principio por el fenómeno inmigratorio, que llego a ser responsable de más del 40% del crecimiento demográfico entre 1880 y 1910. Economía Mundial. Javier Peinado Martínez, José Mª Vidal Villa y otros (1995).

 

[64] En la mayoría de los países no existen normas sobre migración dirigidas concretamente a uno u otro sexo, aunque las leyes y políticas de migración suelen basarse en el supuesto de que las mujeres migrantes son familiares a cargo de otros migrantes, y no como iniciadoras de la migración.

 

[65] Las características y causas que Ravenstein estableció de las migraciones, brevemente se resumían en: 1. La mayor parte de los emigrantes se desplaza a lugares cercanos. 2. La emigración a gran distancia se hace a grandes centros. 3. Emigran más los habitantes del campo que los de la ciudad. 4. A distancias cortas emigran más las mujeres y a distancias largas más los hombre. 5. La intensidad de los movimientos aumenta con el desarrollo de las actividades comerciales e industriales y con el de los transportes. 6. Las grandes ciudades crecen más por inmigración que por crecimiento vegetativo. 7. Las migraciones se dan sobre todo del medio rural a los grandes centros  comerciales e industriales. 8. La migración se realiza escalonadamente. 9. La mayoría de los emigrantes son adultos. 10. Las causas principales de los movimientos migratorios son económicas.

Evidentemente en las migraciones transnacionales poco se cumplen estos puntos: 1. los migrantes no se desplazan a lugares cercanos; 2. Tampoco, siempre  a grandes centros, pues también migran a las zonas rurales de los países ricos; 3. no emigran más los del campo, sino en determinadas zonas se puede dar la característica de que haya más migrantes internacionales de las áreas urbanas de los centros emisores; 4. las mujeres y hombres migran de forma muy parecida; 5. el desarrollo de las actividades industriales, en los países emisores, frena la migración al exterior; 6. En las grandes ciudades de los países receptores actualmente el número de nacidos es superior al número de inmigrantes; 7. la migración rural a los centros industriales está finalizada prácticamente en los países receptores. Solamente se podría estar de acuerdo en que la migración, salvo desplazamientos forzados: 8. se realiza escalonadamente; 9. que migran principalmente adultos, y que 10. genéricamente las causas son económicas, pero ello es una obviedad que no dice nada en sí misma.

 

[66] La cuantificación de las migraciones entre regiones del mundo, en el periodo 1980-1985; 1995-2000 y su proyección al periodo 2020-2025 se pueden ver en el trabajo editado por este autor en el artículo publicado en el año 2003 en la revista <<Espacio, tiempo y forma de la Universidad Nacional de Educación a Distancia.

 

[67] El “proyecto bolivariano” del Presidente Chávez en Venezuela sería el ideario más evolucionado que respondería a esa expectativa.

 

[68] Samir Amin en “El capitalismo en la era de la Globalización” (1998), realiza una reflexión sobre regiones del mundo semidesconexionadas en lo que denomina <<desconexión coherente>> que supondría un compromiso entre globalización y autonomía regional. Las Naciones Unidas serían las encargadas de un sistema de impuestos de alcance mundial, complementando su organización con un parlamento mundial. Aunque reconoce que esa propuesta no tiene posibilidad alguna de realizarse a menos que las fuerzas sociales estén en condiciones de realizar las reformas necesarias al respecto.

 

[69] La diferencia que marca el éxito que va teniendo China en su desarrollo económico, con el resto de países del Tercer Mundo, se debe no solo al enorme potencial económico que desarrolla, sino a que el proceso de transformación de la sociedad rural a la urbana, en el objetivo de conseguir una sociedad “modestamente acomodada”,  se realiza armónicamente, con escaso desarrollo del sector informal y un gran crecimiento económico.

 

[70] La ayuda oficial al desarrollo (AOD) término acuñado por el Comité de Ayuda al Desarrollo (CAD) de la OCDE, supone el conjunto de transferencias de recursos técnicos y financieros de un país de la OCDE a un país subdesarrollado. La AOD total de los países de la OCDE ha venido suponiendo el 0,34% del PNB de los países de la OCDE, siendo Noruega el que más AOD destina de su PNB con el 1,15%, e Irlanda el que menos con el 0,17. Globalmente al 0,34% del PNB bruto de los países ricos, destinado como AOD puede suponer unos 15 dólares anuales de promedio para cada habitante de los países pobres, lo que representaba una AOD de 71 dólares de promedio por cada habitante de los países ricos. En muchos casos, desde instancias gubernamentales, se justifica la AOD como una solución a los problemas de los países pobres, confundiendo de esta manera el concepto de ayuda con posibles soluciones, actualmente inexistentes para el desarrollo autocentrado y estructurado de los países pobres. Con ello, algunos gobiernos, conceden a esta ayuda un valor propagandístico de cara a los ciudadanos de sus países.

 

[71] Sus comienzos se remontan a los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial. La necesidad de coordinar los esfuerzos para la reconstrucción de los países europeos a través del plan Marshall llevó en el año 1948 a la creación de la Organización Europea de Cooperación Económica (OECE), con posterioridad se irían creando otros organismos en 1952 la CECA (Comunidad Europea del Carbón y el Acero), en 1957 en el Tratado de Roma se constituye la CEE (Comunidad Económica Europea) con Alemania, Italia, Bélgica, Luxemburgo, Holanda, y Francia. En 1973 se incorporarían el Reino Unido, Irlanda, y Dinamarca, en 1981, Grecia, en 1986 España y Portugal, y 1995, Suecia, Finlandia y Austria. Esta ampliación culminará con la ampliación a los países del este de Europa y la integración de Turquía.

 

[72] América Latina partió de un modelo de desarrollo basado en sustituir las importaciones industriales por producciones nacionales propias a partir de las rentas generadas por las exportaciones de productos primarios <<Industrialización por Sustitución de Importaciones>> (ISI), beneficiándose de la fase de expansiva de la economía mundial después de la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, este modelo industrializador mostró su debilidad a mediados de los años cincuenta, originada por la rigidez de los mercados internos de cada país, siendo en esos años cuando la CEPAL (Comisión Económica para América Latina) planteó la necesidad de la cooperación económica entre países latinoamericanos. El tratado más relevante ha sido MERCOSUR con la firma del Tratado de  Asunción en 1991 entre Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay.